Joropo llanero

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Orígenes musicales Melismática árabe, flamenco
Orígenes culturales Llanos colombo-venezolanos
Instrumentos comunes Arpa llanera o bandola llanera, cuatro, capachos (maracas llaneras), bajo eléctrico (menos comúnmente, furruco)
Popularidad Alta
Joropo llanero

Un conjunto llanero.
Orígenes musicales Melismática árabe, flamenco
Orígenes culturales Llanos colombo-venezolanos
Instrumentos comunes Arpa llanera o bandola llanera, cuatro, capachos (maracas llaneras), bajo eléctrico (menos comúnmente, furruco)
Popularidad Alta

El joropo llanero, conocido en Colombia simplemente como joropo, es un conjunto de ritmos, cantos y bailes, típico de los Llanos de Colombia y Venezuela,[1] en el que se expresa la lucha del llanero, así como su conexión con la vida, el amor y los animales y la naturaleza.[2] Ha experimentado una evolución significativa a partir del siglo XVIII, consolidándose como una expresión festiva de arraigo popular.[3] A pesar de la gran dispersión geográfica, representa una unidad estilística bien diferenciable de otros tipos de joropo.[4] Se toca con arpa llanera o bandola llanera, cuatro, capachos (también conocidos como maracas llaneras) y bajo eléctrico (o menos comúnmente, furruco).[1][5]

Como sucede con otros tipos de música y danza folclóricas, el joropo llanero es el resultado de la mezcla de elementos españoles, africanos e indígenas. Folclorólogos como Guillermo Abadía Morales sostienen que el joropo llanero es el tipo de música dentro del folclor mestizo cuyas raíces son más evidentemente españolas, posiblemente relacionadas con la región de Andalucía en España, esto se evidencia en el parecido que hay con el flamenco español, tanto en la forma de cantar (con sus portamentos y melismas) como la de bailar (con su característico zapateo).[6]

El joropo llanero se divide en dos tipos: el golpe, que corresponde a la música instrumental de tempo rápido y el pasaje, que corresponde a la música más lenta y cantada,[7] ambos caracterizados por la convivencia de metros binarios y ternarios (6/8, 3/4 y 3/2).[8]

En Colombia se considera un género musical,[9] mientras que en Venezuela se considera un subgénero del joropo.[3]

El joropo llanero es el único común en Colombia y Venezuela, goza de mayor difusión en comparación con otros tipos de joropo. Este fenómeno se debe a su fuerte promoción comercial, que incluye una extensa discografía, amplia radiodifusión y la celebración de numerosos festivales y concursos en ambos países.[8]

Mapa de los Llanos.

La Orinoquía o región de Los Llanos es una amplia extensión de tierra que se extiende por el oriente de Colombia y el centro y occidente de Venezuela. En Colombia comprende los departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada, mientras que en Venezuela comprende los estados Apure, Barinas y Guárico. Limita al occidente con la cordillera de los Andes, al norte con la cordillera de la Costa, al oriente con el delta del Orinoco y al sur con la selva amazónica.

Historia

Indígena sáliba tocando un instrumento llanero. Provincia de Casanare (1856).

Desde mediados del siglo XVI los españoles mostraron gran interés por conquistar los territorios que en la actualidad corresponden a los Llanos de Colombia y Venezuela, así como a los numerosos pueblos indígenas que habitaban la zona, entre ellos se encontraban grupos los achagua, arahuacos, guahíbo, kurripako, maku, nukak, puinave, sáliba, tucano y tunebos,[10] debido al gran potencial económico de la región, caracterizada principalmente por vastas llanuras fértiles, ideales para la agricultura y para la cría de ganado, y por el gran número de ríos que facilitaban la comunicación y el riego de las tierras.

Entre los primeros grupos de españoles en colonizar la región se encontraban los misioneros jesuitas, cuya labor a finales del siglo XVII tuvo un impacto especialmente significativo, con la evangelización de los pueblos indígenas y la introducción del ganado, que con el pasar de los años daría origen a la cultura del vaquero. Los jesuitas también desempeñaron un papel muy importante en otros aspectos, como la enseñanza del idioma español y la música europea, que en este caso era de carácter mayoritariamente vocal y litúrgico. No obstante, ya en 1722 hay testimonios que dan fe de que los indígenas aprendieron a tocar, bajo la enseñanza de los españoles, una gran variedad de instrumentos tales como arpas, clarinetes, clavicordios, flautas y guitarras.[11]

Sin embargo, muchos aspectos del sistema jesuítico chocaron con los intereses de explotación de la mayoría de colonizadores, constituido por españoles, criollos y esclavos libres, que llegaban en cantidades cada vez mayores a los Llanos debido a las prometedoras condiciones de la región y serían quienes expulsaron a los jesuitas en 1767. Tras esta expulsión, llegaron nuevas olas de colonizadores, ahora procedentes principalmente de las regiones aledañas y en su mayoría de origen mestizo.

Un episodio muy significativo de la historia colombo-venezolana es la participación de los llaneros en la independencia de ambos países. Varios de los generales que lideraron la lucha por la independencia, conocedores de la valentía y destreza de los llaneros, convocaron y organizaron a un gran número de ellos, quienes se unieron a los ejércitos patriotas, cruzaron los Andes y lucharon contra el ejército realista hasta lograr la victoria final en la batalla de Boyacá. La valentía y el coraje de los llaneros han sido desde entonces motivo de orgullo regional, y tema predilecto en varias canciones y pasajes de joropo llanero, como el tema Ay mi llanura. Una de las consecuencias directas de las guerras de independencia de Colombia y Venezuela fue un gran descenso de la población llanera, que tuvo repercusiones desastrosas en la economía.

En Colombia

Golpe de guarapo. Villavicencio (1876).[12]

En 1825, el oficial de la Marina Real británica y empresario Charles Stuart Cochrane describió los instrumentos utilizados para la interpretación de la música llanera como:

Una pequeña arpa, una guitarra y un tambor, formado por un pequeño barril o trozo de madera ahuecado y cubierto de piel, que se coloca entre las rodillas del intérprete.

En 1876, el arquitecto paisajista y botánico francés Édouard-François André, quien visitó Villavicencio a comienzos de ese año, dijo lo siguiente sobre la música de los Llanos de San Martín:

El instrumento empleado para hacer el cantabile tiene la forma de una guitarra pequeña y se llama bandolón, y la vihuela le sirve de acompañamiento. Uno de los cantadores modulaba la estrofa, bien del joropo, bien del galerón, y el coro repetía la tonada acelerando el ritmo del acompañamiento.

Hacia 1890, el ingeniero civil Jorge Brisson hizo mención del uso de «capachos para el acompañamiento rítmico de un instrumento de cuerda similar a la guitarra».[15]

En 1932, tras el inicio de la guerra colombo-peruana, se estrenó la canción El voluntario, que compuso Alejandro Wills como un llamado al reclutamiento y a la participación de los ciudadanos en la defensa de la frontera con el Perú.[16]

En Venezuela

Joropo venezolano (1912).

En 1846, el escritor Ramón Páez, hijo del en aquel entonces presidente de Venezuela, general José Antonio Páez, detalló la manera en que se realizaban las fiestas en los Llanos venezolanos:

Las noches las dedicábamos a bailar… empleábamos un número de mensajeros con el propósito de buscar gente para el fandango, como llaman a estas nocturnas jaranas… La orquesta se componía de una guitarra ligeramente más grande que la mano que la tañía, un banjo de grandes proporciones y un par de ruidosas maracas.

En 1849, el naturalista alemán Carl Ferdinand Appun, relató lo siguiente sobre un baile de joropo al aire libre al que asistió en El Pao:

La orquesta se componía de un arpa, una guitarra y dos maracas. El maraquero era a la vez quien tocaba las arias improvisadas que acompañaba la música. El personaje principal es el arpista, quien goza de fama de gran artista y es solicitado en los pueblos más lejanos para que haga vibrar los pies de las bailadoras como el fluido del azogue, con los sonidos maravillosos de su instrumento. Su postura es noble; apenas mira a sus colegas, y menos al maraquero… habla rara veces con el guitarrista, pero con el maraquero jamás… Llaneros vestidos de saco y pantalones de cuero, peones en blancas camisas y pantalones cortos, adornados con cintas en las rodillas, las pantorrillas desnudas envueltas en apretada polaina, cubiertas con un sinnúmeros de botones; […] Un sentimiento voluptuoso parece que atraviesa de pronto los dedos del arpista, electrizados por el espíritu de la música, y los hace deslizarse como un suave hálito de viento por las cuerdas del instrumento antediluviano […] Los bailes… son ejecutados generalmente por los bailadores en el mismo lugar, agitando las piernas al compás, pataleando, pisando y brincando en movimiento del cuerpo de ningún modo decente. Sólo en algunas danzas, como el fandango … los bailadores se mueven por la sala.

En 1876, el naturalista, botánico y zoólogo germano-venezolano Adolfo Ernst, documentó el joropo llanero en el estado Cojedes:

MÚSICA. DIVERSIONES. Hai siete arpistas, dos de los cuales, que tienen conocimientos rudimentarios de la música, tocan muy regular. Los antiguos sones, tales como la maricela, el manzanares, la zapa, la guacharaca, la chipola y el guarapo, están en desuetud, y se acostumbran hoy la chambeta, el merengue, la yerbabuena, el paquete inglés, la seberiana, la periquita, los cariños, el polizón, el pagano, el gallo, la engañifa, el gavilán, el cambao, etc., etc., siendo el baile de joropo donde se tocan los sones indicados la diversión favorita de la parte pobre de la población.
Fragmento instrumental de la canción Alma llanera, considerada el segundo himno nacional de Venezuela.

El 19 de septiembre de 1914 se estrenó en el Teatro Caracas la canción Alma llanera, con letra de Rafael Bolívar Coronado y música de Pedro Elías Gutiérrez, la cual se convertiría en la pieza musical venezolana mejor conocida y más ejecutada en el mundo, así como en el segundo himno nacional de Venezuela.[20]

Características

El joropo llanero se caracteriza por un sistema de secuencias armónicas fijas, que a partir de canciones y danzas tradicionales se convirtieron en formas musicales, dividiéndose en dos grandes tipos: golpes y pasajes.[21]

La diferenciación entre el pasaje (lento y lírico) y el golpe (rápido y vigoroso), radica principalmente en la progresión armónica o secuencia de acordes, la cual constituye un esquema estructural o "tipo" sobre el que se improvisan tanto la melodía como la letra. Ejemplos de tipos de joropo llanero de género golpe son el Pajarillo, el seis por derecho, el seis figureao, el gabán, el zumba que zumba, el San Rafael, la quirpa, el gavilán, el seis numerao, entre otros. Los tipos incluyen giros melódicos e instrumentales específicos, llamadas («Aaaaaah...»), cortes y textos que tipifican el tipo de joropo. En cuanto al pasaje, este representa un género musical de carácter sereno y se destaca por contener letras poéticas, nobles, que hablan del sentimiento, del amor y de la naturaleza. En cuanto a la composición e interpretación, el pasaje tiene la influencia contemporánea del "joropo citadino", influenciado por diversos tonos foráneos como la balada, cuya cadencia sonora es fácilmente adaptable a los tonos del arpa.

Elementos de análisis musical

Características Golpes llaneros Pasajes llaneros
Estructura armónica y rítmica El golpe llanero se caracteriza por la repetición de una progresión armónica predeterminada, estructurada sobre un patrón rítmico constante. Esta secuencia armónica, distintiva de cada variante de golpe, se compone de un número específico de compases, invariablemente múltiplos de cuatro (4, 8, 16 y 32). Dentro de esta estructura cíclica, se insertan pequeños fragmentos o motivos rítmicos que individualizan a los diversos golpes, así como improvisaciones melódicas, variaciones rítmicas, modulaciones de timbre y frases cadenciales.

La estructura rítmica de los golpes presenta una interacción simultánea de metros binarios y ternarios. Los registros agudos del arpa (o tiples), el cuatro y las maracas tienden a mantener una acentuación en valores binarios, propia del metro de 6/8. En contraste, el registro grave del arpa, junto con los repiques esporádicos del cuatro y las maracas, establecen el metro de 3/4, así como figuras hemiólicas que sugieren el metro de 3/2.

La estructura armónica del pasaje tradicional exhibe una notable consistencia. Es característico observar que la sección inicial frecuentemente modula hacia la subdominante. En el caso de pasajes en tonalidad menor, se produce una modulación hacia el relativo mayor al introducir la sección B, la cual, además, cumple una función introductoria. El pasaje comparte la base o estructura rítmica del golpe corrío, aunque se distingue por un tempo considerablemente más moderado.
Aspecto melódico Los golpes pueden ser vocales o instrumentales, se caracterizan por su versatilidad lírica, permitiendo la adaptación de múltiples letras a un mismo ciclo armónico. Esta cualidad facilita la creación e improvisación de coplas. Los contrapunteos, por su parte, se desarrollan siempre dentro del tempo del golpe, donde dos o más cantantes se alternan en la improvisación de coplas, siguiendo la rima establecida por el primer participante.

En la estructura de la mayoría de los golpes, se identifica un motivo característico denominado llamado, el cual establece la pauta de entrada al canto. Asimismo, los golpes se distinguen por frases armónicas contundentes en bloque homorrítmico, que funcionan como elementos conclusivos para marcar los cortes o cierres, y facilitar transiciones o finales. Es frecuente encontrar preludios o introducciones musicales que actúan como frases sorpresivas, a partir de las cuales se desencadena súbitamente el golpe en cuestión, especialmente en aquellos de ciclo armónico corto, como el Pajarillo o el seis por derecho.

El pasaje se caracteriza por una estructura formal cerrada, que define un marco de duración preestablecido, exento de variaciones abruptas o contrastes significativos. En el contexto del pasaje vocal, el arpista emplea fragmentos o motivos extraídos de la línea vocal para construir la parte instrumental, utilizando arpegios que proporcionan un soporte armónico a la voz. Esta distribución particular del fraseo del arpa, a menudo con ligeros desplazamientos respecto al canto y dinamizada por una síncopa constante de corcheas, genera una heterofonía en relación con la melodía vocal. Ocasionalmente, el arpista introduce bordones o variaciones en el breve interludio instrumental del pasaje.
Aspecto instrumental
  • El llamado bordoneo consiste en un juego melódico de los bajos del arpa, generalmente acompañado de simples percusiones acórdicas en el registro agudo, en coincidencia con la métrica del golpe seco de las maracas y los trancados del cuatro.
  • El bandoleao es una sección donde el arpista imita el timbre de la bandola llanera, tocando las cuerdas muy cerca del clavijero, en un juego a dos voces muy cercanas entre sí. Esta sección suele ser de gran intensidad y ardor en la ejecución, viéndose frecuentemente apoyada por respuestas rítmicas en las maracas y figuras de repique en el cuatro.
  • La voz del cantante es el instrumento principal, llevando la melodía y expresando las emociones de la letra.
  • El arpa desempeña un papel melódico principal, proporcionando armonías y melodías que complementan la voz del cantante. En el pasaje el arpa hace melodías más suaves y sentimentales.
  • El cuatro proporciona un acompañamiento armónico más suave y discreto, rellenando el sonido y apoyando la progresión de acordes.
  • Las maracas mantienen un ritmo suave y constante, añadiendo textura y profundidad al sonido general, pero sin el énfasis rítmico marcado de los golpes.
Estructura formal Los golpes musicales se clasifican en estructuras unipartitas, bipartitas y tripartitas, variando en longitud. Los golpes unipartitas, caracterizados por una estructura armónica simple, como el gabán, el Pajarillo, el seis por derecho, la guacharaca, entre otros, son especialmente propicios para el desarrollo de la improvisación. La brevedad de su vuelta armónica permite, paradójicamente, la elaboración de estructuras melódicas extensas y fluidas, facilitando la creación de desarrollos sin las restricciones formales impuestas por estructuras más complejas.

Los golpes bipartitos, tales como quirpa, San Rafael y gavilán, se caracterizan por presentar una progresión armónica extensa, generalmente asociada a un contenido melódico y cadencial distintivo. Sobre esta base, los músicos desarrollan sus improvisaciones. Su estructura formal exhibe una mayor similitud con la del pasaje, debido a la alternancia y repetición de secciones. Además, existen los golpes bitonales, caracterizados por presentar una armonía que puede interpretarse con dos tónicas. Ejemplos de estos son el seis numerao y la mayoría de los golpes multipartitos.

El pasaje llanero, género musical predominantemente vocal y de naturaleza lírica, exhibe una estructura que guarda similitudes con la canción o el lied europeo, caracterizada por una construcción binaria (ABA ó AABA). Esta estructura se manifiesta a través de períodos simétricos que se repiten, alternando secciones instrumentales con partes vocales. No obstante, también se encuentra el pasaje exclusivamente instrumental, el cual suele derivarse de adaptaciones de la versión cantada. La forma más frecuente es la siguiente: B B (inst.) A*A* (vocal) B*B* (vocal) A A (inst.) B B (inst.) A*A* (vocal) B* B* (vocal) y Coda (a veces también duplicada).
  • Nota: El asterisco * indica la parte vocal.
Aspecto literario Los golpes se cantan en versos octosílabos, se distinguen por su capacidad para evocar el carácter desafiante y guerrero del llanero. Sus letras exploran una amplia gama de temas, desde la altivez y el heroísmo hasta el patriotismo, la tradición, el amor por la tierra y las raíces, la defensa de la identidad, y elementos costumbristas y regionales como la fauna y flora autóctonas. Los pasajes se caracterizan por su lirismo y emotividad, manifestándose en expresiones de intimidad, nostalgia, evocación y afecto hacia el llano, así como en composiciones de índole romántica.

[22]

Clasificación de las estructuras armónicas del joropo llanero

Los golpes en su forma más pura se utilizan principalmente para la música instrumental. Es muy común combinar diferentes golpes entre sí o mezclar elementos de varios de ellos. Esta combinación de golpes es aún más común en los pasajes, donde las estructuras armónicas se adaptan a los movimientos melódicos de las canciones.

Beco Díaz, uno de los principales intérpretes de cuatro y expertos en joropo de Colombia, clasifica estos diferentes tipos de estructuras armónicas del joropo en estructuras armónicas simples, compuestas y complejas. Esta clasificación es de gran ayuda para tratar de comprender y organizar la gran variedad de estructuras armónicas de los golpes, al ofrecer una forma clara y sencilla de identificar los rasgos que los diferencian, así como sus similitudes.

Estructuras armónicas simples

Utilizan únicamente los tres acordes básicos de una tonalidad: la tónica (I), la dominante (V) y la subdominante (IV), en ciclos armónicos que no superan los cuatro compases. Son golpes de joropo llanero con estructuras armónicas simples:

  • Gabán, también conocido como gavilana, guacaba o paloma.
  • Seis corrío y seis por derecho.
  • Catira y Pajarillo.
  • Perro de agua y revuelta.
  • Chipola.
  • Seis numerao, también conocido en Casanare como garipola.[23]

Estructuras armónicas compuestas

Zumba que zumba

Sus ciclos armónicos superan los cuatro compases, pero están organizados en grupos de 4, es decir, de 8, 12 o 16 compases. Utilizan acordes dominantes, enfatizando principalmente el IV° grado y el V° grado antes de volver a la tónica. Son golpes de joropo llanero con estructuras armónicas compuestas:

  • Guacharaca.
  • Merecure.
  • Cunavichero y guayacán.
  • Periquera, también conocido como Juana Guerrero o Mocho Hernández.
  • Zumba que zumba.[24]

Estructuras armónicas complejas

Sus ciclos armónicos superan los cuatro compases, incluyendo a veces números irregulares de compases como 7, 9 o 10. Utilizan acordes dominantes para ir a los grados II°, III°, IV°, V° y VI° y muchas veces se subdividen en partes distintas, como A, B y C, en las que se producen modulaciones. Son golpes de joropo llanero con estructuras armónicas complejas:

  • Nuevo Callao.
  • San Rafael.
  • San Rafaelito, también conocido como el hijo de San Rafael.
  • Los corazones.
  • Quirpa.
  • Carnaval.
  • Mamonales.
  • Chipola, con su estructura completa.
  • Los diamantes.
  • Gavilán.
  • Tres damas.
  • Quitapesares.[25]

Instrumentos

Arpa llanera

Intérprete de arpa llanera.

La entrada del arpa en los llanos se atribuye a los misioneros jesuitas a principios del siglo XVIII. Ellos enseñaron el instrumento a los indígenas, principalmente con fines religiosos. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, el arpa colonial fue cayendo en desuso en Colombia. No ocurrió así en Venezuela, donde el instrumento se mantuvo y evolucionó de forma continua.

El arpa llanera fue introducida en el llano colombiano en 1960 por el arpista David Parales Bello, quien aprendió a tocar en el estado Apure, Venezuela.[26]

Este instrumento es una versión evolucionada del arpa. Cuenta habitualmente con 30 a 34 cuerdas de nailon y carece de pedales. Antes de 1960, el instrumento solía tener hasta 36 cuerdas. Se afina de forma diatónica.

La caja de resonancia mide alrededor de 1,40 metros de longitud. Su ancho inferior oscila entre 35 y 40 centímetros. El instrumento posee un mástil largo y recto.

Las cuerdas se clasifican en tres grupos principales según su grosor y función. Las más agudas y delgadas se denominan tiple. Se utilizan principalmente para ejecutar las melodías.

Las cuerdas del tenorete siguen en grosor a las del tiple y sirven para realizar adornos tímbricos y arpegios. Los bordones son las cuerdas más graves y están destinados a marcar los bajos o el fundamento rítmico.[27]

Bandola llanera

Monumento a la bandola llanera en Maní (Casanare).

La bandola llanera, también conocida como bandola barinesa, bandola casanareña, bandola criolla, bandola pin-pon o bandola tradicional, es un instrumento con forma de pera de cuatro (o hasta cinco) cuerdas que tuvo una evolución similar a la del cuatro, aunque sus orígenes se encuentran más en el laúd español que en la vihuela española. Es un instrumento propio de los Llanos colombo-venezolanos, apenas se encuentra en otras regiones de los dos países y no se utiliza en otros géneros musicales que no sean el joropo llanero.

La bandola llanera se toca como instrumento melódico principal en el conjunto llanero, y aunque permite tocar acordes, cuando se hace es para enriquecer la textura de los fraseos melódicos. No se utiliza para el acompañamiento armónico o rítmico, por lo tanto la mayoría de las veces se toca con una púa.

A veces es posible utilizar la bandola llanera y el arpa llanera en una misma interpretación, en estos casos el arpa llanera suele convertirse en el instrumento principal mientras que la bandola llanera interpreta voces secundarias, a modo de cánones contrapuntísticos.[28]

Cuatro

El cuatro.

El cuatro, también conocido como cuatro criollo, cuatro de concierto, cuatro llanero, cuatro tradicional o cuatro venezolano, es una evolución de los instrumentos de cuerda españoles que llegaron a la región en el siglo XVI. En aquel entonces, los principales cordófonos utilizados por los españoles eran la guitarra y la vihuela, siendo la guitarra un instrumento de cuatro cuerdas (o de cuatro órdenes de cuerdas dobles) que se tocaba rasgueando y la vihuela un instrumento de cinco (o más) órdenes de cuerdas dobles que se tocaba punteando y que normalmente era de un tamaño mayor que el de la guitarra. Todas las guitarras se consideraban vihuelas, pero no todas las vihuelas se consideraban guitarras.

A partir de 1639, la guitarra de cuatro cuerdas fue cayendo en desuso en la metrópoli. Su uso en el Nuevo Mundo continuó, dando como resultado una gran variedad de instrumentos de cuerda derivados de las guitarras y las vihuelas.[29]

A lo largo del siglo XIX, el instrumento era denominado en los Llanos colombo-venezolanos como «vihuela» o «tiple».[30][14][31]

El uso del término «cuatro» para nombrar el instrumento está documentado desde al menos mediados del siglo XIX. Una ilustración en acuarela y lápiz sobre papel de Camille Pissarro lo demuestra. La obra, titulada Tocador de cuatro, fue pintada entre 1852 y 1854, durante la estancia del artista en Venezuela.[32]

En la literatura venezolana se puede encontrar en 1890, en la novela Peonía, del escritor y político Manuel Vicente Romero García. No obstante, en ese período se seguían empleando simultáneamente otros nombres como «guitarrita» o «guitarrilla»:

De noche cojo mi cuatro
y le saco muchos versos
y ella paga mi cariño
con un enjambre de besos.[33]

En la literatura colombiana se puede encontrar en 1911, en la obra Idiomas y Etnografía de la Región Oriental de Colombia, de fray Pedro Fabo de María:

Estas composiciones me parecen magistrales en su clase; hoy que las leo a larga distancia de donde las oí cantar a un grupo de negritos enmascarados, que llevaban instrumentos músicos, como charrascas, zurrucos, maracas, cuatros y tiples, se me estremecen las carnes de gusto.

De todos los instrumentos utilizados para interpretar música llanera, el cuatro es el más importante, pues los tres elementos que transmite son casi indispensables: su timbre, su impulso rítmico y su acompañamiento armónico. En comparación, otros instrumentos como la bandola llanera y el arpa llanera pueden intercambiarse libremente sin dañar el carácter del joropo llanero.

Capachos

Los capachos o maracas llaneras son un par de instrumentos de percusión idiófonos con mango, hechos del fruto seco y vacío del calabazo (también conocido como táparo o totumo). En los calabazos se introducen semillas de capacho o piedrecitas para que, al golpearse entre sí y con las paredes del instrumento, éste produzca sonido. En general, uno de los capachos o maracas llaneras tiene más semillas o piedrecitas que el otro, para que su sonido sea diferente.

Aunque las maracas están muy extendidas en diferentes presentaciones en cuanto a su elaboración y calidad de sonido, los capachos o maracas llaneras sobresalen porque los calabazos son ligeramente más pequeños (con un diámetro aproximado de 5 cm) y su sonido es más brillante.

Los intérpretes de estos instrumentos son extremadamente hábiles en la creación de diferentes tipos de sonido y en el uso de patrones rítmicos muy sincopados y extendidos. En sus ejecuciones utilizan una gran variedad de movimientos para crear sonidos suaves, golpes, regaos y floreos.[35][36]

Bajo eléctrico

Intérprete de bajo eléctrico.

El bajo eléctrico es un instrumento con un estilo muy similar a la guitarra eléctrica, con la diferencia principal de que el bajo produce frecuencias más bajas, de ahí su nombre. El sonido del bajo eléctrico surge cuando las cuerdas metálicas vibran sobre las pastillas y estás envían una señal a través del cable en el que está conectado el instrumento hacia el amplificador, que es el encargado de emitir el sonido de las notas tocadas.[37]

Es una adición reciente a la instrumentación del joropo llanero[38][39] que ha venido desplazando al tradicional furruco[40] como instrumento de acompañamiento. Se utiliza como plano y base armónica. Ejerce en el arpa llanera o bandola llanera una función netamente rítmica.[5]

Furruco

Intérprete de furruco.

El furruco es un tambor de fricción, de uso limitado a los Llanos colombo-venezolanos. Es similar a la zambomba, aunque de un tamaño mayor. Está hecho de un calabazo de gran tamaño o de un barril de madera al que se pone, en la boca, un parche o membrana de cuero, este parche o membrana se perfora en el centro, donde se introduce una varilla de madera pulida que está encerada para que, al frotarla, produzca una vibración dentro del calabazo o barril. El sonido del furruco es grave y profundo, y hace las veces de bajo o contrabajo. Se interpreta apoyado en el suelo.[41][42]

Otros instrumentos

Vestimenta

Pareja de baile de joropo llanero en el Teatro Teresa Carreño.

La mujer adorna su cabeza con una peineta o una flor de cayena, por lo general de color rojo, que usa al momento de la presentación de la pareja de baile o de los grupos de danza.

Puede elegir entre diferentes modelos de vestidos enterizos con estampados y cinturón. Algunos vestidos están adornados con arandelas, que les dan más elegancia. Otra versión consiste en una blusa blanca en dacrón con cuello bandeja y mangas cortas, con acabados y retoques a juego con el estampado de una falda plisada, de corte sencillo y con algunos remates de encaje.

El hombre usa un sombrero conocido como «pelo e' guama», generalmente de fieltro. Otro tipo de sombrero es el elaborado por comunidades indígenas a partir de material vegetal de palma de moriche.

Puede elegir entre una camisa blanca de manga larga con un pantalón blanco o negro remangado a media pierna y correa[46][43] o una camisa cachicamita y un pantalón garrasí o un liquiliqui confeccionado en lino.[47]

Las alpargatas llaneras o cotizas llaneras son una evolución de las alpargatas españolas y son usadas por ambos géneros. Algunas están hechas de lona y su suela es de fibras vegetales como el cáñamo, la cucuiza o el yute, otras están hechas de material de hilo y su suela es de cuero de ganado vacuno. Permiten que el zapateo al bailar suene con mayor nitidez.[48] En muchos casos la mujer, el hombre o ambos bailan descalzos.[43]

Baile

Baile de joropo llanero en el ITESM, Campus Ciudad de México.

El origen del baile del joropo llanero se remonta a los galerones, fiestas en las que se bailaban ritmos como el vals y el vals vueltiao, de ahí que el primer paso de la danza se conozca como valsiao.

El joropo llanero se baila tradicionalmente cuando hay celebraciones o festividades, tanto en espacios abiertos como cerrados. Pueden participar todos los miembros de la comunidad, también puede ser representado por un grupo de personas estructurado que presenta los movimientos y los pasos de la danza o por una sola pareja de baile.

Las dos posiciones principales en el baile son: a punta de soga, cuando las parejas se toman de las manos y a media distancia, cuando se toman de los antebrazos o llevan una mano a la espalda.[43]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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