Kodokushi
fenómeno japonés de muerte de personas solitarias que pasa desapercibida durante mucho tiempo
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Kodokushi (孤独死? literalmente "muerte solitaria") es una expresión propia de la cultura japonesa que hace referencia a la situación de una persona que muere en soledad y no es descubierta durante un largo periodo de tiempo.[1][2]
Estos casos —los cuales se han convertido en un importante problema social en Japón— están relacionados con el aislamiento social, la falta de redes de apoyo cercanas, los problemas económicos y el envejecimiento de la población, y la mayoría de afectados son, estadísticamente, hombres de más de 50 años.[3][1]
El término también es conocido como koritsushi (孤立死? "muerte en aislamiento"), y dokkyoshi (独居死? "muerte viviendo solo").
Historia
La primera documentación conocida de kodokushi se llevó a cabo durante la década de 1970, cuando el Consejo Nacional de Bienestar Social de Japón comenzó a impulsar estudios sobre el fenómeno.[4]
De todas maneras, no fue hasta el año 2000 cuando trascendió el primer caso de kodokushi a los medios de comunicación japoneses: el cadáver de un hombre de 69 años fue encontrado en su casa 3 años después de su muerte. El alquiler mensual y las facturas de los suministros se le habían cobrado automáticamente de su cuenta bancaria y no fue hasta que se acabaron sus ahorros cuando descubrieron en su domicilio sus restos en avanzado estado de descomposición.[5]
Estadísticas
Las estadísticas disponibles sobre el kodokushi suelen ser incompletas o inexactas.[6] Aun así, está confirmado que el número de casos de kodokushi se triplicó entre 1983 y 1994, con 1.049 muertes solitarias registradas en únicamente en Tokio en 1994.[7] En esta misma ciudad, en 2008, se registraron más de 2.200 muertes en situación de abandono.[8] Por otra parte, la cadena pública japonesa NHK informó que, a lo largo de 2009, en el país habían muerto en soledad unos 32.000 ancianos.[9]
En este sentido, una empresa privada de mudanzas de Osaka señaló que aproximadamente el 20% de los trabajos que realizaba (unos 300 al año) consistía en retirar las pertenencias de personas que habían fallecido en soledad.
Causas
Se han propuesto varias razones para el aumento de casos de kodokushi.
Una de ellas es el creciente aislamiento social derivado de la evolución de los patrones familiares japoneses. Con el paso de los años, ha pasado de estar formada por un mínimo de tres generaciones conviviendo bajo el mismo techo a familias formadas por un número cada vez menor de miembros, y cada vez más personas optan por vivir solas. Estas personas suelen carecer de vínculos sociales con familiares y vecinos, por lo que es más probable que mueran solas sin que nadie se percate de ello.[7]
Según datos del Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar de Japón, el número de personas mayores que viven solas ha aumentado en los últimos años. En 1980 había aproximadamente 193.000 hombres que vivían solos (el 4,3%) y en 2010 esta cifra había crecido a 1,46 millones (11,6%). En el caso de las mujeres, la cifra era de unas 688.000 en 1980 (el 11,2%) y de 3,52 millones en 2010 (20,8%).[10] La mayoría de los ancianos japoneses prefieren vivir en su propia casa que en un centro asistencial, lo que crea la situación ideal para el kodokushi.
También se han apuntado razones económicas para este fenómeno.[1] Son numerosos los casos de kodokushi en personas que recibían prestaciones sociales o disponían de bajos recursos económicos.[3][6] Asimismo, se ha sugerido que el «espíritu japonés de aguantar sin quejarse», o gaman, no anima a las personas necesitadas a pedir ayuda a vecinos y administraciones.[6][11] A ello hay que añadir la recesión económica que sufre Japón desde 1990, que se considera un factor que contribuye al aumento de las muertes en soledad. Desde 1990, muchos hombres de negocios japoneses se han visto obligados a jubilarse anticipadamente. Muchos de ellos no han contraído nunca matrimonio y se ven socialmente aislados tras abandonar la empresa.[1]
Masaki Ichinose, director del Instituto de Estudios sobre la Muerte y la Vida de la Universidad de Tokio, plantea la hipótesis de que el aumento de los kodokushi guarda relación con la cultura contemporánea de Japón, que ignora la muerte. Hace varios cientos de años, los japoneses eran testigos cotidianos de la muerte; un ejemplo de ello es que los cadáveres los solían enterrar los miembros de la familia. En cambio, en el Japón moderno, hay menos oportunidades de presenciar la muerte y no se habla abiertamente de ella.[1]
Entre las razones psicológicas que se plantean para el aumento del kodokushi se encuentran la apatía social y el estrés vital.[12] El aislamiento social se adopta como mecanismo de defensa para eludir las situaciones estresantes.[12] Los estudiosos también han analizado cómo «el discurso contemporáneo construye el kodokushi como una "mala muerte" y como prueba del deterioro de los vínculos sociales "tradicionales"».[4]
Respuesta
Algunos distritos de Japón han puesto en marcha campañas de concienciación y movimientos destinados a prevenir las muertes en soledad. Los funcionarios del distrito de Shinjuku, en Tokio, han iniciado una campaña sobre el kodokushi entre cuyas actividades se incluyen eventos sociales programados y comprobaciones sobre el estado de salud de los residentes de edad avanzada.[1] Algunas asociaciones especializadas en la prevención de este fenómeno se encargan de distribuir folletos entre los ancianos, y comprueban también si se ha sacado la basura o no, para saber inmediatamente si la persona sigue viva.
En otros países
En Hong Kong y Corea del Sur este fenómeno ha sido considerado preocupante pues, al igual que Japón, ambos países cuentan con poblaciones envejecidas y un número cada vez mayor de ancianos que viven solos y aislados.[13][14]