Uno de los temas explorados en el cuento es el intento del hombre por domar la naturaleza, que aparece representada con características femeninas monstruosas, y la posterior derrota del hombre y la civilización en esta disputa. Esta temática fue abordada en otras obras de autores contemporáneos a Gallegos Lara, como en la novela La isla virgen de Demetrio Aguilera Malta, en que la naturaleza, a través de la isla que da nombre al libro, se muestra con atributos femeninos y también derrota los intentos por ser dominada.[5]
Físicamente, «la salvaje» es descrita en el siguiente fragmento del relato, que permite observar el uso de lenguaje coloquial en el texto:[3]
¡Es güena caracho!
lzque le relampaguean los ojos pior que ar tigre. ¡Tiene unos pechotes! Y es peludísima. Pero er cristiano varón que cae en sus manos no vuerve más nunca pa lo poblao. Y ej imposible seguisla er rastro: tiene los pieses viraos ar revés..."
La leyenda de «la salvaje», por su lado, ya había aparecido en el cuento de Gallegos Lara titulado «Los madereros», publicado también en Los que se van. La figura de «la salvaje» como mujer fuerte que se encara a los hombres que intentan tener sexo con ella constituye además un motivo que aparece en otros cuentos del libro: El cholo que se castró, de Demetrio Aguilera Malta, y Al subir el aguaje, del mismo Gallegos Lara; y que puede ser comparada con las míticas Amazonas.[3]