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Libro de Zacarías

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El libro de Zacarías es un libro del Antiguo Testamento perteneciente al canon de la Biblia cristiana y del Tanaj judío, atribuido al profeta Zacarías.[1][2][3] En la Biblia hebrea forma parte del Libro de los Doce Profetas Menores.[4] Este capítulo recoge la sexta y séptima de las ocho visiones de Zacarías, el rollo volador y la mujer en una cesta,[5], que se recopilan en una sección (denominada «Primer Zacarías») que comprende Zacarías 1–8. [6] Se cree que fue escrito después del exilio de Judá en Babilonia, alrededor del año 520 a. C., cuando Zorobabel fue nombrado gobernador por los persas. El libro consta de catorce capítulos: ocho de la versión original, más seis añadidos en época posterior, alrededor de 410 a. C.[7]

Título original זכריה הנביא (hebreo)
Datos rápidos Zacarías, Género ...
Zacarías
de Zacarías Ver y modificar los datos en Wikidata

El profeta Zacarías, en un icono ruso del siglo XVIII.
Género Libros proféticos Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Hebreo bíblico Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original זכריה הנביא (hebreo)
Libros proféticos
Zacarías
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Contexto histórico

Zacarías fue uno de los tres profetas judíos del periodo posterior al exilio. Según el primer versículo del libro, vivió durante el reinado de Darío el Grande de Persia. Los capítulos 1-8 del libro son contemporáneos de las profecías de Hageo,[8] mientras que se cree que los capítulos 9-14 (a menudo denominados Segundo Zacarías) se escribieron mucho más tarde, en el siglo V, durante el final del periodo persa o el comienzo del periodo ptolemaico.[9] Los estudiosos creen que Ezequiel, con su mezcla de ceremonia y visión, influyó en gran medida en las obras visionarias de Zacarías 1-8.[10]

Durante el exilio, una parte importante de la población del Reino de Judá fue llevada a Babilonia. Ciro el Grande conquistó el Imperio neobabilónico en el año 539 a. C. Al año siguiente, promulgó el Edicto de Ciro, que marcó el comienzo del primer retorno a Judá bajo el mando de Zorobabel.[cita requerida]

Darío accedió al trono en el año 522 a. C. Dividió las numerosas regiones del imperio en provincias, cada una de las cuales estaba supervisada por un gobernador. Zorobabel fue nombrado por Darío gobernador de Judá (ahora redesignada como provincia de Yehud Medinata del Imperio persa). A diferencia de los babilonios, el Imperio persa hizo todo lo posible por mantener relaciones cordiales entre vasallos y señores. Los monarcas persas fomentaron la reconstrucción del Templo de Jerusalén con la esperanza de que estabilizara a la población local.[11]

Contenido

El libro consta de dos partes bien diferenciadas, la primera está formada, principalmente, por una introducción y ocho visiones y la segunda por dos oráculos. La versión española de la Biblia de Jerusalén proporciona los siguientes encabezados

Visión de los cuatro carros, Zacarías 6:1-8, grabado de Gustave Doré.
Más información Referencia, Encabezado ...
Encabezados de La Primera parte del libro de Zacarías.[12]
ReferenciaEncabezado
1:1- 1:6Exhortación a la conversión.
1:7- 1:17Primera visión: los jinetes.
2:1- 2:4Segunda visión: cuernos y herreros.
2:5- 2:9Tercera visión: el medidor.
2:10- 2:17Dos llamadas a los desterrados.
3:1- 3:7Cuarta visión: las vestiduras de Josué.
3:8- 3:10La venida del Siervo de Dios.
4:1- 4:6a; 4:10b- 4:14Quinta visión: El candelabro y los olivos.
4:6b- 4:10aTres Palabras sobre Zorobabel.
5:1- 5:4Sexta visión: el libro que vuela.
5:5- 5:10Séptima visión: la mujer dentro de la medida.
6:1- 6:8Octava visión: los carros.
6:9- 6:15La corona exvoto.
7:1- 7:3Cuestión sobre el ayuno.
7:4- 7:14Recuerdo del pasado nacional.
8:1- 8:16Perspectivas de salvación Mesiánica.
8:18- 8:19Respuesta a la cuestión del ayuno.
8:20- 8:23Perspectivas de salvación Mesiánica.
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Capítulos 1 a 6

El libro comienza con un prefacio en los versículos 1:1-6,[13]: 611 , que recuerda el papel de los «antiguos profetas» al llamar a los antepasados de los lectores al arrepentimiento en tiempos pasados. A continuación, se suceden una serie de ocho visiones, si bien los comentaristas alemanes Carl Friedrich Keil y Franz Delitzsch argumentan que son siete,[14] ya que las visiones convencionalmente numeradas como la sexta y la séptima se tratan mejor como una sola.[15]

En el capítulo primero, Zacarías tiene la visión de un hombre montado en un corcel rojo, y detrás de él, caballos rojos, alazanes y blancos. Yahweh dice que Jerusalén y Sion serán consoladas.

El segundo capítulo trata de otra visión: cuatro cuernos, que simbolizaban a los enemigos de Yahweh, y cuatro herreros para abatirlos. A esta se añade otra visión más: Un hombre con una cuerda para medir Jerusalén -la cual Yahweh protegería- siendo "muralla de fuego en torno, y gloria dentro". Finalmente se advierte del castigo contra los babilonios enemigos de Sion: "El que toca a vosotros, a la niña de mis ojos toca"; "serán despojo de sus mismos esclavos".

En el capítulo tercero, Satán acusa al Sumo Sacerdote Josué y el ángel de Yahweh lo calla. Las ropas viejas del sacerdote son cambiadas por otras nuevas. Yahweh dice que traerá a su siervo "Germen" y que en una piedra con siete ojos grabará su inscripción. Este capítulo confuso se ha prestado a diversas interpretaciones mesiánicas.

Al capítulo cuarto corresponde la visión del candelabro con siete ojos y dos ramas de olivo, que representarían a dos Ungidos. Zorobabel reconstruirá el edificio derruido.

Otra visión se narra en el capítulo quinto: un rollo volando, el cual significa que el ladrón y el que jura en vano serían expulsados. Y se añade una nueva visión: una mujer sentada sobre una medida que simboliza el mal. Dos mujeres con alas como de cigüeña se la llevan a Senaar.

El capítulo sexto trata de la visión de dos montes de bronce de los que salen cuatro carros; en el primero había caballos rojos; en el segundo negros; en el tercero blancos y en el cuarto, tordos. Zacarías dice que Yahweh le ordena coronar a Josué, al que llamaría Germen. Esto indica que es a él a quien se refería la anterior mención a un Germen, y no a Jesucristo u otro Mesías.

Capítulos 7 y 8

Los capítulos 7 y 8 acontecen más tarde (según algunos estudiosos, en diciembre del año 518 a. C.[16]) y son una respuesta a la cuestión de si los días de duelo por la destrucción de la ciudad deberían de continuar o no. Además de una mirada retrospectiva al pasado de los judíos, contiene un mensaje dirigido al pueblo asegurándole la presencia de Dios y su bendición. Zacarías retrata un futuro mesiánico bajo la metáfora de una tierra próspera hacia la cual las naciones vienen en peregrinación, ansiosos de seguir a Yahweh.

Más información Referencia, Encabezado ...
Encabezados de La Segunda parte del libro de Zacarías[17]
ReferenciaEncabezado
9:1- 9:8La nueva tierra.
9:9- 9:10El Mesías
9:11- 9:17La restauración de Israel.
10:1- 10:2Fidelidad a Yahweh.
10:3- 11:3Liberación y vuelta de Israel.
11:4- 11:17Los dos pastores.
12:1- 13:6Liberación y renovación de Jerusalén.
13:7- 13:9Invocación a la espada: el nuevo pueblo
14:1- 14:21El combate escatológico: esplendor de Jerusalén
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En el capítulo séptimo se echa en cara al pueblo judío el haber sido castigado ya que habían maltratado "al extranjero, a la viuda, al huérfano, al pobre". En esa época, las viudas eran personas realmente desamparadas.

Un pronóstico de felicidad para Jerusalén es el tema del capítulo octavo: se menciona que en la ciudad habrá niños jugando en las plazas, en las cuales se sentarían ancianos y ancianas con su bastón en la mano. Asimismo, predice que:

Diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán de la orla del manto a un judío, diciendo "Queremos ir con vosotros porque hemos oído decir que Dios está con vosotros."

Capítulos 9 a 14

Esta sección consta de dos oráculos:

  • El primer oráculo (capítulos 9 al 11) es difícil de interpretar tanto en su contenido histórico como en su doctrina. Algunos autores opinan que el pasaje 9:1-8 hace referencia a la victoria de Alejandro Magno sobre Darío III en la batalla de Issos y las conquistas de Tiro y Gaza. Continúa (Zac 9:9-17) con una visión de la llegada triunfante de un rey humilde montado en un asno cuya imagen mesiánica será tomada por los cuatro evangelistas para describir la entrada de Jesús en Jerusalén el Domingo de Ramos.[18][13]: 613 
  • El segundo oráculo proclama, en lenguaje apocalíptico, las pruebas y la gloria final de Jerusalén en los últimos tiempos.[13]: 613 

En el capítulo 14 versículos 4 a 5 se dice que el monte de los Olivos se separaría en dos y se allanaría el valle del Hinón como se allanó por un terremoto que ocurrió en tiempos de Ozías (o Azarías), rey de Judá que reinó desde el 809 al 759 a. C.[cita requerida]

El profeta

El profeta Zacarías en un icono ruso del siglo XVIII.

Zacarías, זְכַרְיָה en hebreo, significa "Dios se acuerda". No se conoce gran cosa sobre el profeta salvo lo que se deduce del propio libro. Se cree que su abuelo Ido era el jefe de una familia de sacerdotes que regresó a Jerusalén con Zorobabel, según el libro de Nehemías (12:4), mientras que el libro de Esdras afirma que Zacarías era hijo de Ido y no de Baraquías (5-1 y 6-14).

Autoría

Manuscrito griego de Zacarías de entre el 50 a. C. y el 50 d. C. (Nahal Hever)

La mayoría de los estudiosos modernos creen que el Libro de Zacarías fue escrito por al menos dos personas diferentes.[19] Zacarías 1-8, a veces denominado Primer Zacarías, fue escrito en el siglo VI a. C. y contiene oráculos de Zacarías, que vivió en el Imperio aqueménida durante el reinado de Darío el Grande. [19] Zacarías 9-14, a menudo llamado Segundo Zacarías, no contiene en su texto referencias datables a acontecimientos o personas concretos, pero la mayoría de los estudiosos sitúan el texto en el siglo V a. C.[20] Según algunos estudiosos, el Segundo Zacarías parece hacer uso de los libros de Isaías, Jeremías y Ezequiel, la historia deuteronomista y los temas del Primer Zacarías. Esto ha llevado a algunos a creer que el autor o los editores del Segundo Zacarías podrían haber sido discípulos del profeta Zacarías.[21] Hay algunos estudiosos que van aún más lejos y dividen el Segundo Zacarías en Segundo Zacarías (9-11) y Tercer Zacarías (12-14), ya que cada uno comienza con un oráculo como título. [22]

El Libro de Zacarías y el Nuevo Testamento

Varios pasajes del libro de Zacarías fueron citados en el Nuevo Testamento como profecías que se cumplen en Jesucristo. La entrada de Jesús en Jerusalén montado en un asno se presenta como realización de la promesa anunciada en Zacarías 9,9. La traición de Judas, quien entrega a Jesús por treinta piezas de plata, remite a Zacarías 11,12-13, aunque el evangelista menciona a Jeremías al referirse a los profetas. Asimismo, el Evangelio de Juan (19,37) evoca las palabras de Zacarías 12,10 —mirarán al que traspasaron— para dar sentido al momento en que un soldado atraviesa con su lanza el costado de Cristo en la cruz. De esta manera, los autores de los evangelios tratan de mostrar que Jesús es el Mesías prometido por Dios a través del profeta Zacarías.[23]

El estilo y las imágenes de Zacarías influyeron notablemente en el Apocalipsis de San Juan. Este último retoma símbolos presentes en el libro profético, como los caballos que representan a los mensajeros divinos, la medición de la ciudad o los candelabros y los dos olivos. Sin embargo, en el Apocalipsis la victoria de Dios ya se ha manifestado por la muerte y resurrección de Cristo, y su autor dirige la esperanza hacia el retorno glorioso futuro del Mesías y de su Reino de Dios. Los Padres de la Iglesia ofrecieron una lectura mesiánica de las figuras presentes en Zacarías: el ángel del Señor, el sumo sacerdote Josué, el candelabro de oro, el rey que entra en Sión y el pastor bueno rechazado por su pueblo. En la Carta de Bernabé (5,12) se aplica al pueblo judío la imagen de las ovejas dispersas al ser herido el pastor. Más tarde, diversos Padres y escritores eclesiásticos comentaron ampliamente el libro, destacando los aportes de Dídimo el Ciego y de Cirilo de Alejandría. La liturgia de la Iglesia católica conserva especialmente los textos de carácter mesiánico del profeta. El pasaje del rey de paz que llega a Jerusalén se proclama en la Misa del Domingo de Ramos, mientras que el texto de Zacarías 12,7-10, sobre la protección divina a su pueblo, se utiliza en el duodécimo domingo del tiempo ordinario.[24]

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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