Merenra I

cuarto faraón de la VI dinastía From Wikipedia, the free encyclopedia

Merenra Nemtiemsaf, también conocido como Merenra (cuyo nombre significa «Amado de Ra, Nemty es su protección»), fue un faraón del Antiguo Egipto y cuarto rey de la Sexta Dinastía. Gobernó Egipto entre seis y once años a principios del siglo XXIII a. C., hacia el final del periodo del Imperio Antiguo. Era hijo de Pepi I Meryra y de la reina Anjesenpepi I, y a su vez le sucedió en el trono Pepi II Neferkara, quien pudo ser su hijo o, con menor probabilidad, su hermano. Es posible que Pepi I compartiera el poder con Merenra en una corregencia durante los últimos años de su reinado.

Datos rápidos Reinado, Predecesor ...
Merenra I
Faraón de la Dinastía VI de Egipto

Estatua de cobre de Merenra I, Hieracómpolis
Reinado
6-7 o 9-11 años a principios del siglo XXIII a. C.[nota 1]
Predecesor Meryra Pepy
Sucesor Neferkara Pepy
Información personal
Sepultura Pirámide de Merenra en Saqqara
Familia
Dinastía Dinastía VI de Egipto
Padre Meryra Pepy
Madre Ankhesenpepi I
Consorte Anjnesmerira II
Hijos Ankhesenpepi III
Iput II
Incierto:
Pepi II Neferkara
Cerrar

Su gobierno presenció cambios profundos en la administración de las provincias meridionales de Egipto. Se produjo un aumento notable en el número de administradores provinciales y, al mismo tiempo, un descenso pronunciado en el tamaño de la administración central en Menfis. Como consecuencia, la nobleza provincial asumió la responsabilidad de la recaudación de impuestos y la gestión de recursos al mismo tiempo que ganaban independencia política y poder económico. Esto condujo a los primeros entierros provinciales para los altos funcionarios, incluidos visires, gobernadores del Alto Egipto y nomarcas.

Bajo su mandato se organizaron varias expediciones comerciales y de cantería, en particular a Nubia, desde donde se enviaban caravanas de cientos de asnos para obtener incienso, ébano, pieles de animal, marfil y animales exóticos. Tal era el interés por la región que Merenra hizo excavar un canal para facilitar la navegación por la primera catarata hacia territorio nubio. También se comerció con la costa del Levante por lapislázuli, plata, betún y estaño, mientras se extraían granito, travertino y alabastro en el sur y en el Desierto Oriental.

Se construyó un complejo piramidal para Merenra en Saqqara, conocido por los antiguos egipcios como «Janefermerenra» (‘La aparición de la perfección de Merenra’), el cual es probable que se completara antes de la muerte del rey. Las cámaras subterráneas estaban inscritas con los Textos de las Pirámides. En la cámara funeraria, el sarcófago de basalto negro del rey aún contenía una momia cuando lo descubrieron en el siglo XIX, aunque su identificación como la de Merenra sigue siendo incierta. Tras su muerte, fue objeto de un culto funerario que perduró al menos hasta el final del Imperio Antiguo, y durante el periodo del Imperio Nuevo se le incluyó entre la selección de reyes pasados que recibían honores.

Familia

Padres y hermanos

Merenra era hijo del rey Pepi I Meryra y de la reina Anjesenpepi I (también llamada Anjesenmeryra),[2][21] probablemente concebido cuando su padre era ya de edad avanzada.[22][4] La maternidad de Anjesenpepi queda atestiguada por sus títulos en las inscripciones funerarias,[23] donde aparece como «madre del rey del Alto y Bajo Egipto de la pirámide de Merenra» —una fórmula que en la época indicaba una relación directa con el soberano.[24] Anjesenpepi, hija de Khui nomarca de Abidos y de su esposa Nebet,[22][25] alcanzó una distinción excepcional: Pepi I la nombró visir, convirtiéndola en la única mujer de todo el Imperio Antiguo de la que se tiene constancia que ocupó este cargo.[26][27] Su hermano, Djau —tío de Merenra—, también sirvió como visir, primero bajo Merenra y después bajo Pepi II.[28]

La princesa Neith era hermana de Merenra.[nota 2][28][29] El arqueólogo Gustave Jéquier propuso que Neith pudo estar casada primero con Merenra y luego con Pepi II, lo que explicaría la ausencia de su tumba junto a la de Merenra, como cabría esperar de una esposa real.[30] Sin embargo, la egiptóloga Vivienne Callender observa que, entre los títulos de Neith en su tumba, los que aludirían a su relación con Merenra son hoy ilegibles; por tanto, no puede determinarse con certeza si estuvieron casados.[31] Otros probables hijos de Pepi I, y por tanto medio hermanos de Merenra, serían los príncipes Hornetjerkhet y Tetiankh, así como la princesa Meritites IV.[32][33]

Consortes e hijos

Sellos reales y bloques de piedra de la Sexta Dinastía hallados en Saqqara demuestran que Anjesenpepi II —tía de Merenra,[nota 3] quien estaba casada con Pepi I— también contrajo matrimonio con Merenra.[35] Ella fue la madre del futuro faraón Pepi II, como lo atestiguan sus títulos de «esposa real de la pirámide de Meryra», «esposa real de la pirámide de Merenra» y «madre real de la pirámide de Neferkara [Pepi II]».[36]

Respecto a la paternidad de Pepi II, muchos egiptólogos se inclinan por Pepi I.[37] Sin embargo, Philippe Collombert observa que,[37] dado que las fuentes históricas coinciden en que el reinado de Merenra se interpuso entre los de Pepi I y Pepi II y duró aproximadamente una década, y considerando que una fuente indica que Pepi II accedió al trono a la edad de seis años,[38] esto indicaría indirectamente que Merenra I, y no Pepi I, fue el padre de Pepi II.[39] Esta opinión es compartida por los egiptólogos Naguib Kanawati y Peter Brand.[27][35] Merenra tuvo al menos una hija, Anjesenpepi III,[35] quien se convirtió en esposa de Pepi II.[40] También pudo ser el padre de la reina Iput II, otra de las consortes de Pepi II.[38]

Reinado

Testimonios

Una pequeña caja de marfil de hipopótamo con la inscripción del título real de Merenra Nemtyemsaf, Museo del Louvre.[nota 4]

Merenra está bien atestiguado por la arqueología no solo a través de su complejo piramidal, sino también mediante numerosas inscripciones y pequeños artefactos que llevan su nombre, dispersos en las principales colecciones museísticas del mundo. Entre las piezas más destacadas se encuentran varios vasos y recipientes de alabastro y calcita. Uno de ellos, un vaso de alabastro, se conserva en el Museo del Louvre,[41] mientras que otro ejemplar similar forma parte de los fondos del Museo Arqueológico Nacional de Florencia.[42] También se conoce un vaso con forma de una madre mono y su cría, tallado en calcita, que se exhibe en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.[43][15] A estos se suma un vaso de alabastro procedente de Elefantina que, al menos hasta 1907, figuraba en el Museo Egipcio de El Cairo.[44] La presencia del faraón se extiende a objetos de uso personal y decoración. En el Louvre también se custodia un estuche de marfil.[45] Por su parte, el Museo Británico alberga un conjunto relevante que incluye un vaso,[46] una caja[47] y un fragmento de pintura mural funeraria.[48] Finalmente, su efigie real está representada por al menos dos esfinges de pequeño formato. Una se encuentra en el Museo Nacional de Escocia[49] y otra en el Museo Pushkin de Moscú.[50]

Cronología

Relativa

La Piedra del Sur de Saqqara, los anales reales de la Sexta Dinastía, con el registro F en la parte inferior correspondiente al reinado de Merenra.[51]

La posición cronológica relativa de Merenra Nemtiemsaf I dentro de la Sexta Dinastía es segura. Tanto las fuentes históricas como la evidencia arqueológica coinciden en que sucedió a Pepi I Meryra en el trono y que fue sucedido a su vez por Pepi II Neferkara, lo que lo confirma como el cuarto rey de la dinastía.[52]

El testimonio histórico más antiguo sobre este particular es la Piedra del sur de Saqqara, un anal real inscrito durante el reinado de Merenra o de Pepi II. Aproximadamente el 92 % del texto original se perdió[53] cuando la piedra fue pulida toscamente para reutilizarla como tapa de sarcófago, probablemente entre el final del Primer Periodo Intermedio (c. 2160-2055 a. C. ) y los inicios del Imperio Medio (c. 2055-1650 a. C. ).[54] A pesar de esta mutilación, los escasos fragmentos legibles del anal respaldan la secuencia sucesoria «Teti → Userkara → Pepi I → Merenra I», posiblemente seguida por Pepi II, lo que sitúa a Merenra como el cuarto soberano de la Sexta Dinastía.[55]

El cartucho de Merenra en la Lista Real de Abidos.

Tres fuentes históricas adicionales, todas del periodo del Imperio Nuevo, corroboran esta cronología.[nota 5] La Lista Real de Abidos, redactada bajo Seti I (c. 1290 a. C. ), sitúa el cartucho de Merenra I como la entrada número 37, entre los de Pepi I y Pepi II.[57] El Canon de Turín, un papiro de la época de Ramsés II (c. 1250 a. C. ), probablemente lo registra en la quinta columna y cuarta fila;[nota 6] aunque su nombre y los de su predecesor y sucesor son ilegibles, la posición relativa dentro de la dinastía se mantiene.[58] Si la atribución es correcta, se le atribuye un reinado cuya duración termina en el número cuatro,[59] lo que podría indicar varios años y cuatro meses[60][61] o bien 4 o 14 años completos.[62][63] También de la era de Ramsés II data la Tablilla de Saqqara, que establece explícitamente la sucesión «Pepi I → Merenra I → Pepi II», con Merenra en la vigesimocuarta entrada.[58][nota 7]

La fuente histórica más tardía que recoge una información similar es la Aegyptiaca (Αἰγυπτιακά), una historia de Egipto escrita en el siglo III a. C. durante el reinado de Ptolomeo II por el sacerdote Manetón. No se conserva ninguna copia original y solo se conoce por los escritos posteriores de Sexto Julio Africano y Eusebio. Según el erudito bizantino Jorge Sincelo, Africano registró que la Aegyptiaca mencionaba la sucesión «Otoes → Fius → Metusufis → Fióps» al inicio de la Sexta Dinastía, donde estos nombres son las formas helenizadas de Teti, Pepi I, Merenra y Pepi II, respectivamente.[64] Manetón atribuye a Metusufis (Merenra) siete años de reinado.[64]

Absoluta

La datación absoluta del reinado de Merenra es compleja. Los egiptólogos estiman una cronología en nuestro calendario moderno calculando retrospectivamente a partir de la suma de la duración de los reinados —cifras que son inciertas y se infieren de fuentes históricas y evidencias arqueológicas— y, en algunos casos, utilizando antiguas observaciones astronómicas y dataciones por radiocarbono.[65] Estas metodologías no coinciden plenamente y persiste un margen de incertidumbre. Por ello, su gobierno se sitúa generalmente a principios del siglo XXIII a. C.[66] Los expertos han propuesto diversas hipótesis concretas,[nota 8] aunque es imposible determinar cuál es la correcta.[66]

Duración

Durante el Imperio Antiguo, los egipcios databan sus documentos contando los años transcurridos desde el ascenso al trono del rey en el poder. Estos años solían registrarse según el número de recuentos de ganado celebrados desde el inicio del reinado.[67] Este cómputo, que evaluaba las cabezas de ganado vacuno y menor, era un evento crucial para determinar el monto de los impuestos a recaudar.[68] A inicios de la Sexta Dinastía, el recuento era quizás bienal,[69] es decir, se realizaba cada dos años.[67][70] La inscripción más tardía que se conserva del reinado de Merenra, localizada en una cantera de Hatnub, menciona el «año después del 5º recuento de ganado».[71] Si este recuento fue regular y estrictamente bienal, la fecha podría corresponder a su décimo año en el trono.[71] En esta misma línea, para Michel Baud y Vassil Dobrev, un recuento bienal regular implicaría que la Piedra del sur de Saqqara registró para Merenra un reinado de al menos 11 a 13 años, casi el doble de la cifra de siete años que le atribuye Manetón en la Aegyptiaca.[72] Baud considera que esta duración es coherente con el estado acabado de su complejo piramidal.[73]

En 1959, el egiptólogo Alan Gardiner propuso una lectura —hoy descartada— de 44 años en el Canon de Turín para Merenra.[59][74] William Stevenson Smith reinterpretó después esa cifra como 14 años, de los cuales atribuyó nueve a una corregencia entre Merenra y Pepi I.[75] El egiptólogo Elmar Edel[76] consideró que dicha duración explicaría el tiempo necesario para que las relaciones pacíficas que Egipto mantuvo con los jefes nubios bajo Merenra se transformaran en las más conflictivas del reinado de Pepi II.[77] Por el contrario, debido a las dudas sobre la regularidad del recuento de ganado[61][78] y a la escasez general de monumentos y documentos datables a su época, la mayoría de los egiptólogos modernos atribuyen a Merenra menos de una década en el trono. Algunos[nota 9] le otorgan de nueve a once años, mientras que otros[nota 10] proponen un reinado de seis o siete años.[58]

Ascenso al trono: corregencia

Pequeñas estatuas de cobre encontradas en Hieracómpolis, que podrían representar a Merenra o a un joven Pepi I.[84][84]

El reinado de su padre, Pepi I, parece haber estado marcado por cierta inestabilidad, incluyendo al menos una conspiración contra su persona tramada por una de las consortes de su harén.[85] Esto pudo impulsarle a forjar una alianza con Khui, el nomarca de Copto, desposando a sus hijas, las futuras reinas Anjesenpepi I y II.[26][27][86] El egiptólogo Naguib Kanawati conjetura que Pepi enfrentó otra conspiración hacia el final de su reinado, en la que podría haber estado involucrado su propio visir, Rawer. Para apoyar su teoría, Kanawati observa que la imagen de Rawer en su tumba fue profanada —le fueron cincelados el nombre, las manos y los pies—, mientras que el estilo del monumento data de la segunda mitad del gobierno de Pepi.[87] Kanawati postula además que esta conjura pudo haber tenido como objetivo designar a un heredero distinto al trono, en perjuicio del legítimo sucesor, Merenra. Ante este intento fallido, Pepi I pudo haber dado el drástico[nota 11] paso de coronar a Merenra mientras aún vivía,[91] posiblemente «en un intento de garantizar la estabilidad y la continuidad dentro de la familia», como señala Miroslav Bárta;[91] lo que constituiría la corregencia documentada más antigua de la historia de Egipto.[87] Los egiptólogos Jaromir Málek y Miroslav Verner coinciden con este análisis;[3] Verner añade que Merenra accedió al trono a una edad temprana y murió joven.[3][92]

La primera vez que se propuso la existencia de dicha corregencia fue por Étienne Drioton, quien señaló un colgante de oro que portaba los nombres tanto de Pepi I como de Merenra I como reyes vivientes, lo que implicaría que ambos gobernaron de manera concurrente durante algún tiempo.[93][94] En apoyo de esta hipótesis, el egiptólogo Hans Goedicke menciona la inscripción de Hatnub datada en el año del quinto recuento de ganado de Merenra, que él interpreta como indicio de diez años de gobierno —lo que contradice la cifra de siete años de Manetón—. Esto podría evidenciar que Merenra computó el inicio de su reinado antes del fallecimiento de su padre, como permitiría una corregencia.[95]

Una posible prueba adicional de la corregencia la aportan dos estatuas de cobre descubiertas en un depósito subterráneo bajo la capilla del ka de Pepi I en Hieracónpolis.[96] Allí, el egiptólogo James Quibell halló una estatua del rey Jasejemuy de la Segunda Dinastía, un cachorro de león de terracota de época tinita,[97] una máscara dorada que representa a Horus y las dos mencionadas estatuas de cobre.[98] Fabricadas originalmente martillando láminas de cobre sobre una base de madera,[98][99] estas estatuas habían sido desmontadas, colocadas una dentro de la otra y selladas con una fina lámina de cobre grabada con los títulos y nombres de Pepi I correspondientes al «primer día del festival Sed».[97] Ambas efigies simbolizan «pisoteando a los Nueve Arcos» —los enemigos tradicionales de Egipto—, una representación estilizada de los pueblos extranjeros sometidos.[100] Mientras que la identidad de la figura adulta más grande como Pepi I la revela la inscripción, la de la estatua más pequeña que muestra a una persona más joven sigue sin estar resuelta.[97] La hipótesis más común entre los egiptólogos es que ese joven es Merenra.[101] Como escriben Alessandro Bongioanni y Maria Croce: «[Merenra] fue asociado públicamente como sucesor de su padre con ocasión del Jubileo [el festival Sed]. La colocación de su efigie de cobre dentro de la de su padre reflejaría, por tanto, la continuidad de la sucesión real y el paso del cetro de padre a hijo antes de que la muerte del faraón pudiera causar una ruptura dinástica»[102]. No obstante, Bongioanni y Croce también han planteado la alternativa de que la estatua pequeña pueda representar a «un Pepi I más juvenil, revitalizado por la celebración del Jubileo».[103]

La existencia de la corregencia sigue siendo incierta, carente de una prueba definitiva.[104] Para Vassil Dobrev y Michel Baud, quienes analizaron los anales reales de la Piedra del sur de Saqqara, Merenra sucedió directamente a su padre en el poder. En concreto, las partes legibles de los anales no muestran ningún rastro que apoye un interregno o corregencia; el documento conserva el registro del último año de Pepi I y pasa inmediatamente al primero de Merenra.[105] Además, la forma y el tamaño de la piedra hacen más probable que Merenra no comenzara a contar sus años de reinado hasta poco después de la muerte de su padre.[106] Por su parte, William J. Murnane señala que el contexto del colgante de oro es desconocido, lo que dificulta valorar su significado respecto a la corregencia. Las estatuas de cobre son igualmente inconcluyentes, ya que la identidad de la pequeña y si originalmente formaban un grupo conjunto permanecen inciertas.[107]

Actividades domésticas

Administración

Tumba excavada en la roca y pilares en un acantilado de piedra marrón bajo el cielo azul del desierto egipcio.
Tumba provincial de Heqaib cerca de Asuán.

Durante su gobierno se emprendieron importantes transformaciones en la administración provincial.[108] Se produjo un aumento marcado en el número de administradores locales, con la creación de nuevos cargos para supervisores de graneros y tesorerías, paralelo a un pronunciado declive del tamaño de la administración central en Menfis.[109][110] Para los egiptólogos Nigel Strudwick y Petra Andrassy, esto es testigo de una política interna en constante evolución[109] destinada a gestionar las remotas provincias del sur.[111][112] Las motivaciones tras estos cambios no están claras: pudo tratarse de un intento por mejorar la administración provincial o, alternativamente, el objetivo era dispersar a los nobles más poderosos por todo el reino, alejándolos de la corte real.[109] De hecho, los numerosos matrimonios de Pepi I pudieron generar inestabilidad al crear grupos y facciones rivales en palacio.[113] En cualquier caso, las reformas parecen haberse implementado de manera bastante uniforme, lo que sugiere que la autoridad ejecutiva central del Estado aún era considerable en esa época.[112]

Con estos cambios, los funcionarios provinciales pasaron a ser directamente responsables de la recaudación de impuestos locales y de la mano de obra, gestionando desde entonces todas las obras en sus nomos.[114][111] La creciente importancia política y económica de los centros locales se refleja en que incluso los altos dignatarios —como los visires y los supervisores del Alto Egipto— comenzaron a ser sepultados abundantemente en las provincias, en lugar de cerca de la necrópolis real.[91][115][116] Por ejemplo, el nomarca Qar fue enterrado en Edfu;[117] Harkhuf y, más tarde, Heqaib, en Qubbet el-Hawa, cerca de Asuán;[118] el visir Idi cerca de la actual Asiut; y el visir Weni en el octavo nomo, en Abidos.[119] Esta práctica se extendió a numerosos nomarcas del Alto Egipto, cuyas tumbas rupestres —notablemente diferentes de las mastabas de las necrópolis reales[91]— se han descubierto en Elefantina, Tebas (cuarto nomo), Copto (quinto nomo), Dendera (sexto nomo), Qasr el-Sayed (séptimo nomo), Ajmin (noveno nomo), Deir el-Gabraui (12º nomo), Mair (14º nomo), El Sheikh Sa'id (15º nomo), Zawyet el-Maiyitin (16º nomo), Kom el-Ahmar (18º nomo), Deshasha (20º nomo)[116] y Balat, en el oasis de Dajla.[91] Paralelamente, Pepi I, Merenra y Pepi II establecieron deliberadamente cultos para las reinas Anjesenpepi I, Anjesenpepi II y posteriormente Iput II en la provincia de Qift, de donde eran originarias. Según Richard Bußmann, esto fue un esfuerzo por «fortalecer los vínculos de los reyes con las familias poderosas del Alto Egipto».[120]

En el ámbito de los nombramientos personales, Merenra fortaleció su gobierno al promocionar a una serie de altos funcionarios. Uno de ellos fue Idi[121] —posiblemente un pariente de Djau—, a quien otorgó el rango cortesano de «único compañero del rey» y lo nombró nomarca del octavo nomo del Alto Egipto.[122] Este mismo Idi serviría más tarde a Pepi II en el duodécimo nomo.[123] Otra figura clave fue Weni. Inicialmente al frente de expediciones de cantería, fue ascendido a conde y gobernador del Alto Egipto,[124][125] cargo desde el que organizó dos censos y dos levas de corvea en el sur por encargo de la corte.[126] Finalmente, alcanzó los más altos honores como visir y juez supremo,[127] y es probable que falleciera durante el propio reinado de Merenra.[128] El faraón también confió en Qar, a quien designó nomarca de Edfu y supervisor de los recursos de grano y ganado del Alto Egipto,[129] además de juez principal de toda la región.[130] Por último, Kaihap Tjeti, un joven cortesano de origen provincial que había servido bajo Pepi I,[131] fue nombrado estolista del dios Min por Merenra. Posteriormente, bajo Merenra o Pepi II, se convertiría en nomarca del noveno nomo del Alto Egipto y fue enterrado cerca de Ajmin.[132]

Actividades de culto

Dibujo en tinta negra sobre papel amarillo de fragmentos de inscripciones jeroglíficas.
Fragmentos de una estela privada con el cartucho de Merenra de Kom el-Sultan.[133]

Las actividades religiosas registradas durante el reinado de Merenra, conservadas en los pasajes legibles de la Piedra del sur de Saqqara, revelan una intensa dedicación ritual. En los primeros años de su gobierno, realizó ofrendas de treinta bueyes a una deidad no identificada y cinco a la diosa Uadyet,[134] además de un número de bueyes —hoy perdido— al dios Seth.[135] Es posible que también se erigiera una estatua del rey durante ese mismo periodo inicial.[136][137] Los vestigios del texto permiten inferir un programa de ofrendas mucho más amplio, que incluía cientos o incluso miles de bueyes,[138] lapislázuli,[138] pañuelos de lomo e incienso para los dioses Ptah,[139] Herishaf, Nefertum y la Enéada.[140] Asimismo, se consignan centenares de aves y aceites perfumados para Jentiamentiu,[141] junto con objetos de plata y kohl para Jentijeti. Este inventario también menciona al penúltimo rey de la Quinta Dinastía, Dyedkara Isesi,[140][142] quien al parecer era aún objeto de gran estima en tiempos de Merenra;[140] de hecho, este último eligió emplazar su propio complejo piramidal próximo al de su predecesor.[143]

A estas actividades se suma un decreto de Merenra referente al culto funerario del faraón Micerino, atestiguado por inscripciones fragmentarias halladas en el templo mortuorio de este último.[144][145]

Obras de construcción

El principal monumento que data de su reinado es su complejo piramidal. Además de este, existen indicios tentativos de que el faraón pudo haber realizado obras en el templo de Osiris y Jentiamentiu en la actual Kom el-Sultan, cerca de Abidos. Allí se hallaron, en los cimientos del templo —que sería completamente renovado en la Duodécima Dinastía (c. 1990-1800 a. C. )—, fragmentos de varias estelas privadas fechadas en su época. La naturaleza y el alcance exacto de las obras emprendidas entonces no se pueden determinar con plena certeza;[146] es posible que Merenra hubiera mandado construir allí una capilla del ka, siguiendo el ejemplo de su padre, quien erigió este tipo de capillas por todo Egipto.[147][nota 12]

Fin del reinado

William Stevenson Smith propuso la posibilidad de una segunda corregencia —esta vez entre Merenra y Pepi II— tras el descubrimiento de un sello cilíndrico administrativo en Tell el-Maskhuta.[75] Este objeto, que perteneció a un funcionario, está inscrito con la leyenda «el rey del Alto y Bajo Egipto Merenra, que viva eternamente como Ra» y muestra al monarca abatiendo a un enemigo, además de presentar los nombres de Horus de ambos reyes en sendos serej que se enfrentan entre sí.[78] Sin embargo, esta evidencia de un reinado compartido es circunstancial. Podría indicar simplemente que el funcionario quiso dejar constancia de que sirvió en el ejército bajo los dos soberanos,[149] o que los reyes estaban estrechamente emparentados.[150] Dada la extrema juventud de Pepi II al acceder al trono y el probable corto reinado de Merenra, William J. Murnane —seguido por Anthony Spalinger[151] y Nigel Strudwick[150]— ha rechazado la idea de una corregencia entre ambos gobernantes.[149] En contraste, para Miroslav Bárta, esta posibilidad no puede descartarse por completo.[91]

Actividades en el extranjero

Desierto oriental y Levante

Inscripción de Merenra de Hatnub.[152]

El faraón organizó al menos una expedición minera al Uadi Hammamat, en el Desierto oriental, para extraer grauvaca y limolita[153]. La misión estuvo al mando de Weni —el funcionario cuya carrera había comenzado bajo Teti y prosperado bajo Pepi I—, quien relató que el objetivo era traer de Ibhat[nota 13] «el sarcófago “Cofre de los vivos” y su tapa, así como un valioso y noble piramidión para la pirámide de Merenra, mi señora».[154] La expedición dejó dos inscripciones en el uadi,[155][156] que la datan en el año del segundo recuento de ganado, probablemente el cuarto año de reinado de Merenra.[157]

También se extrajo alabastro de Hatnub,[85] otro yacimiento del Desierto oriental, donde una expedición dirigida por el propio Weni tuvo como objetivo extraer una gran piedra de altar de travertino para la pirámide del rey.[71][126][158][159][160] Una inscripción en el lugar conmemora esta misión, refiriéndose al faraón como «Horus Ankhkhau, el rey del Alto y Bajo Egipto Merenra» y fechándola en «el año después de la quinta ocasión».[161][nota 14]

Aunque no existe evidencia directa de actividad egipcia en el Sinaí durante su reinado, es probable que se mantuvieran las relaciones diplomáticas y comerciales con Biblos —para obtener madera de cedro[162],— con Canaán y el Levante en general (entonces en transición entre la Edad del Bronce Antiguo IV y la Edad del Bronce Medio I).[163] Esto queda atestiguado por la presencia de jarras importadas halladas en las tumbas de funcionarios como Idi y Weni.[164] Incluso más allá, el alto oficial Iny —que sirvió bajo Pepi I, Merenra y Pepi II— dirigió o participó en una misión marítima a Biblos y otras ciudades, posiblemente durante el gobierno de Merenra, para obtener lapislázuli, plata, betún y estaño.[165][166] Además, una posible campaña militar en el sur del Levante que Weni pudo haber dirigido bajo Pepi I muestra el interés continuo del Estado egipcio por las regiones al este y noreste del Delta del Nilo en esa época.[167][168]

Nubia

Dibujo de un relieve de Asuán que muestra a Merenra recibiendo la sumisión de los jefes de la Baja Nubia, posiblemente datado en su primer año de reinado.[169]

Durante su reinado, la política exterior egipcia se centró en la Baja Nubia. Dos relieves rupestres —el más antiguo ubicado en la ruta de Asuán a File, cerca de la Primera Catarata— muestran al rey recibiendo la sumisión de jefes nubios. La representación de Merenra sobre el símbolo de la unificación de las Dos Tierras sugiere que este primer relieve se talló durante su año inaugural de reinado.[170][171] Hacia el final del Imperio Antiguo, la llegada del pueblo del Grupo C desde el sur,[nota 15] establecido en Kerma, generó una pugna intermitente por el control de la región, vital para Egipto como fuente de incienso, ébano, pieles, marfil y animales exóticos.[162] Merenra envió tres expediciones a la tierra de Yam (posiblemente la actual Dongola o Shendi)[173] para obtener estos bienes de lujo,[174] en un contexto donde las tribus nubias empezaban a unirse formando un Estado incipiente.[175]

Estas misiones estuvieron dirigidas por el caravanero y luego nomarca de Elefantina, Hirjuf,[2] quien afirmó haber «pacificado» las tierras al sur. Sin embargo, sus expediciones funcionaban primordialmente como caravanas comerciales y de mano de obra, dedicadas a explotar recursos que los locales no utilizaban, recurriendo al combate solo en raras ocasiones.[174] La primera expedición, en la que lo acompañó su padre, el sacerdote lector Iri,[176] duró siete meses, mientras que la segunda se extendió ocho.[2] La tercera —a caballo entre el final del reinado de Merenra y el inicio del de Pepi II[61]— se complicó cuando Hirjuf supo que el rey de Yam había ido a la guerra contra los Tjemehu (quizás libios o pueblos al oeste de Nubia).[177] Ante esto, o bien unió sus fuerzas a las de Yam para derrotar a sus adversarios y obtener botín,[2] o bien se reunió con el rey para evitar un estallido de hostilidades.[177] Con todo, el gobernante de Irtjet, Setju y Wawat llegó a amenazar con interferir el regreso de Hirjuf a Egipto, aunque finalmente cambió de postura y le ofreció ganado y cabras, quizás tras recibir regalos o intimidado por la fuerte escolta del egipcio.[178][179] Hirjuf se esforzó en explicar al faraón estos retrasos inesperados, pues la duración de sus viajes era para él cuestión de honor.[177] A su regreso, un enviado real que le trajo vino de dátiles, pasteles, pan y cerveza lo recibió.[179] Estas expediciones, que suponían un viaje de ida y vuelta de entre 2000 y 3000 kilómetros,[180] tomaban la forma de grandes caravanas de asnos. La tercera, dirigida por Hirjuf, empleó trescientos asnos cargados con incienso, ébano y grano almacenado en grandes jarras.[181] Para satisfacer la demanda de animales de carga, en Egipto se criaban asnos a gran escala ya desde, al menos, la Cuarta Dinastía.[182]

Relieve de El-Hesseh que representa a Merenra y menciona la sumisión de la Baja Nubia, a partir de su quinto año de reinado.[183]


En el año del quinto recuento de ganado desde el inicio de su reinado, el faraón viajó al sur desde la capital hasta Elefantina para recibir la sumisión de los jefes nubios.[175] Así lo indica una inscripción y relieve situados frente a la isla catarata de El-Hesseh, cerca de File:[184][185]

El rey del Alto y Bajo Egipto Merenra, amado de Jnum, señor de la región de la catarata. Año de la quinta ocasión, segundo mes de la estación Shemu, día 28. Una visita del propio rey, cuando se detuvo en el confín de las tierras extranjeras: los gobernantes de Medja, Irtjet y Uauat besaron el suelo y tributaron grandes alabanzas.[186]

En esa misma ocasión, es posible que el monarca visitara también el templo de Satis en la isla de Elefantina para renovar un naos erigido por Pepi I.[175] Esto lo sugiere otra inscripción suya en la pared rocosa de una gruta natural en un nicho del templo:[187]

Año de la quinta ocasión, segundo mes de la estación Shemu, día 24. Una visita del propio rey, cuando hizo prisioneros a los gobernantes de las tierras extranjeras: el rey del Alto y Bajo Egipto Merenra, que viva eternamente.[188]

Además de Hirjuf, otro alto funcionario egipcio activo en Nubia en esa época fue Weni, a quien Pepi I había promovido a comandante del ejército. En ese cargo, Weni contrató mercenarios nubios para sus campañas militares en el Sinaí y el Levante, fuerzas que también se empleaban con frecuencia como policía.[162] Asimismo, se le encomendó transportar desde Elefantina hasta Menfis una falsa puerta de granito, junto con jambas y dinteles del mismo material, para la cámara superior del complejo piramidal de Merenra.[189] Para ello, navegó río abajo con seis barcos de carga, tres de remolque y una embarcación de guerra,[190] y finalmente atracó junto a la pirámide.[189] Las barcazas de remolque —capaces de transportar cargas pesadas— medían, según la biografía de Weni, 31 metros de eslora por 15.5 de manga.[191] La importancia de las actividades egipcias en la Baja Nubia era tal que Weni recibió además la orden de supervisar la excavación de un canal de cinco canales cerca de la actual Shellal.[126][192] Esta obra, que discurría paralela al Nilo, tenía como objetivo facilitar la navegación por la Primera Catarata.[7][162] En la misma expedición, Weni hizo construir siete barcos de acacia con madera que había recibido de los jefes nubios.[193]

Complejo piramidal

Pirámide principal

La pirámide en ruinas de Merenra.

Su pirámide se construyó en el sur de Saqqara. Los antiguos egipcios la llamaban «Janefermerenra», nombre que se ha traducido de diversas formas como «Merenra aparece en su gloria y es hermoso»,[194] «La perfección de Merenra se alza»,[2] «La aparición de la perfección de Merenra»[10] o «Merenra aparece y es bello».[195] El monumento se encuentra a unos 450 metros al suroeste de la pirámide de Pepi I y a una distancia similar de la de Dyedkara.[80] Originalmente alcanzaba una altura de 100 codos egipcios (unos 52.5 metros) y tenía una base cuadrada de 150 codos de lado (aproximadamente 79 metros).[80] Estas proporciones otorgaban a la pirámide una hipotenusa de 125 codos y, en consecuencia, una pendiente idéntica a la de la pirámide de Kefrén en Guiza. El triángulo formado por la mitad de la base, la altura y la hipotenusa (75, 100, 125 codos) constituye una terna pitagórica reducible a la proporción 3:4:5. Es posible que se accediera a ella mediante una calzada que partía de un puerto situado en el cercano Uadi Tafla, a unos 300 metros de distancia, aunque con un desnivel de 27 metros por debajo del nivel del complejo.[80] La piedra caliza de calidad para el revestimiento se extrajo de las canteras de Tura, las cuales se administraban desde Saqqara o Menfis.[196]

Los pasajes interiores de la pirámide siguen el diseño de los de la pirámide de Dyedkara Isesi[197] y están inscritos con los Textos de las Pirámides.[198] Estos textos, descubiertos por el egiptólogo Gaston Maspero a finales del siglo XIX, no fueron publicados en su totalidad hasta 2019, en una edición a cargo de la egiptóloga Isabelle Pierre-Croisiau.[199] La distribución de las inscripciones en la cámara funeraria —hoy completamente arruinada— seguía un esquema ritual. El muro norte contenía fórmulas de ofrenda que continuaban en el muro este, un patrón también presente en las pirámides de Unis, Teti y Pepi I.[200] Los Textos de las Pirámides están compuestos por cientos de «enunciados» (utterances) organizados en grupos, aunque la posición específica de estos enunciados dentro de cada grupo y su intercambio entre distintos grupos podía variar en las diferentes copias, lo que revela un cierto dinamismo editorial en la composición de los ritos que representan.[201] En cuanto al contenido temático, los muros sur y oeste de la cámara albergaban textos concernientes a la transfiguración del rey.[202] En el muro este se encontraban enunciados que invocaban la perpetuación del culto al soberano difunto, mientras que en el muro opuesto (el oeste) había otros dos grupos de textos: uno sobre la resurrección de Horus y otro sobre la protección de la diosa Nut.[203]

El resto de los textos de la cámara funeraria se referían a la unción y envoltura del rey,[204] su aprovisionamiento,[205] el llamamiento de Isis y Neftis[206] y su ascensión al cielo.[207] En las paredes de la antecámara, a la salida de la cámara del sarcófago, se encontraban textos que convocaban al rey a unirse a la compañía de los dioses, junto con fórmulas apotropaicas (de protección).[208] Los corredores y vestíbulos restantes de la tumba presentaban enunciados relativos al circuito celestial del rey y los dioses.[209]

Templo funerario

Su pirámide está rodeada por un complejo funerario más amplio. Su capilla de ofrendas, situada en la cara norte de la pirámide, conserva fragmentos de relieves que muestran a los dioses recibiendo al rey en el más allá. El vestíbulo de esta capilla está pavimentado con losas de piedra caliza, y más adelante se yergue la base de una falsa puerta de granito. Parte de la decoración del conjunto quedó inacabada, ya que los trabajos probablemente se detuvieron con la muerte del soberano.[210]

Momia

Cabeza momificada hallada en la cámara funeraria de la pirámide de Merenra.

En 1881, los egiptólogos Émile y Heinrich Karl Brugsch lograron acceder a la cámara funeraria de la pirámide de Merenra a través de un túnel de saqueadores. Encontraron las vigas maestras de piedra caliza del techo colgando peligrosamente, ya que los muros de contención inferiores habían sido desmontados por los ladrones de piedra.[80] El sarcófago de basalto negro permanecía intacto, con la tapa corrida, y dentro yacía la momia de un hombre de 1.66 metros de estatura.[80] El estado de la momia era precario, pues los antiguos saqueadores le habían arrancado parcialmente las vendas. Los hermanos Brugsch decidieron transportarla a El Cairo para mostrársela a Auguste Mariette, director del Servicio de Antigüedades Egipcias, que por entonces se hallaba moribundo. El traslado causó daños mayores: problemas ferroviarios les impidieron usar el tren, por lo que optaron por llevarla a pie. Cuando el sarcófago de madera que empleaban como contenedor resultó demasiado pesado, extrajeron la momia y la partieron en dos. La momia se alojó primero en las sucesivas sedes del Museo Egipcio de El Cairo, hasta que en 2006 fue trasladada al Museo Imhotep de Saqqara. Émile Brugsch había donado algunos fragmentos —una clavícula, vértebras cervicales y una costilla— al Museo Egipcio de Berlín, piezas que se perdieron tras la Segunda Guerra Mundial.[211][212][213]

Los análisis forenses preliminares realizados por Grafton Elliot Smith sugirieron que se trataba de un hombre joven, indicado por posibles rastros de una trenza lateral de la juventud.[75][214] No obstante, su identidad sigue siendo incierta. Elliot Smith observó que la técnica de vendaje empleada era más propia de la Decimoctava Dinastía (c. 1550-1292 a. C. ) que de la Sexta.[29] Aunque se conoce que a veces se reembalsamaban momias antiguas, esta observación no descarta necesariamente que sea la de Merenra, pero tampoco lo confirma.[29] La momia no ha sido estudiada adecuadamente desde aquellos análisis de principios del siglo XX, por lo que su identificación permanece en duda.[80]

Legado

Imperio Antiguo

Al igual que otros reyes de las Dinastías V y VI, Merenra fue objeto de un culto funerario oficial y patrocinado por el Estado que se desarrollaba en su complejo piramidal. A mediados de la Sexta Dinastía, los nomarcas supervisaban a los sacerdotes de estos cultos. Por ejemplo, Qar, nomarca de Edfu,[215] y Gegi, nomarca del nomo tinita, ostentaban el título de «instructor de los sacerdotes de la pirámide “Merenra aparece y es bello”».[195] Asimismo, Heqaib, nomarca del primer nomo del Alto Egipto bajo Pepi II, fue «jefe de la filé (phyle)[nota 16] de la pirámide de Merenra».[217]

Se conocen los nombres de algunos sacerdotes que servían en el complejo piramidal, como Iarti y su hijo Merenreseneb;[218] un tal Meru, llamado Bebi;[219] y Nipepy, quien también oficiaba en la pirámide de Pepi I.[220] Otra evidencia de este culto es un decreto de Pepi II que eximía de impuestos y trabajos de corvea a los habitantes de la ciudad piramidal de Merenra.[221] Su existencia y prosperidad en tiempos de Merenra y Pepi II queda además confirmada por un fragmento de carta papiro de Ankhpepy,[nota 17] inspector del granero real en dicha ciudad:

… [de] la pirámide de Merenra, que está hecha de manera excelente … de piedra; de acuerdo con mis órdenes he pasado un año en la pirámide de Merenra, la cual ciertamente prospera…[222]

También se conocen algunos sacerdotes que sirvieron en el culto funerario de Merenra durante la última etapa de la Sexta Dinastía, como el sacerdote Idu Seneni, quien ofició tanto en la pirámide de Merenra como en la de Pepi II.[130] Este culto estuvo activo incluso fuera del templo funerario de Saqqara: inscripciones en Elkab atestiguan la presencia de sacerdotes del culto de Merenra oficiando en el templo local de Nejbet o en sus inmediaciones.[223] Es posible que esta devoción perdurara hasta el Primer Periodo Intermedio, como quizás lo atestigua la carrera de Menankhpepy,[nota 18] quien sirvió como sacerdote en el complejo piramidal de Merenra. Sin embargo, las incertidumbres sobre la datación precisa de su vida dificultan confirmar la continuidad del culto durante la convulsión de aquel periodo. Los egiptólogos Henry George Fischer y Ludwig Borchardt propusieron que Menankhpepy vivió durante la Novena[225] o Undécima[226] Dinastía, respectivamente, mientras que revaluaciones recientes apuntan a una datación en la propia Sexta Dinastía.[227][228][229][nota 19]

Periodos posteriores

El depósito de objetos rituales que incluía las dos estatuas de bronce de Pepi I y posiblemente de Merenra, descubierto por James Quibell en Hieracónpolis, fue colocado allí con toda probabilidad durante obras de construcción a inicios del periodo del Imperio Medio.[231] Este depósito —y otros similares hallados en el área del templo— estaba compuesto por objetos ceremoniales y estatuaria de épocas anteriores, lo que sugiere que hasta ese momento se habían mantenido prácticas cultuales asociadas a ellos.[232]

De manera similar, algún culto a Merenra existió o fue revitalizado durante el Imperio Nuevo, como lo demuestra la presencia de su cartucho en la Lista Real de Karnak. Esta lista fue compuesta durante el reinado de Tutmosis III (c. 1479-1425 a. C. ) con el propósito de honrar a una selección de antepasados reales.[56]

Finalmente, Merenra es el nombre del faraón y uno de los protagonistas principales de la serie de dibujos animados francófona Papyrus. En la serie, se le representa como un gobernante benevolente y padre de la heroína principal, la princesa Théti-Chéri.[233][234] En los cómics de Papyrus, sin embargo, el faraón recibe el nombre de Merenptah.[235]

Titulatura

Poseía una titulatura real que incorporaba los títulos tradicionales de la monarquía egipcia, como el nombre de Horus, el nombre de Nebty, el nombre de oro, el prenombre (asociado al trono) y el nomen (nombre de nacimiento). Esta titulatura enfatiza conceptos de vida, apariencias divinas y protección por deidades como Ra y Nemty, reflejando la teología y el simbolismo religioso de la época.[236] A continuación se detalla la titulatura completa con sus transliteraciones, traducciones y representaciones jeroglíficas.

Más información Tipo, Nombre ...
Titulatura real de Merenre Nemtyemsaf I
TipoNombreTransliteraciónTraducciónJeroglíficos
HorusAnkh Khauꜥnḫ-ḫꜣw«Horus, cuyas apariciones están (muy) vivas»[236]
anxxaw
NebtyAnkh Khau Nebtyꜥnḫ-ḫꜣw nbty«(Aquel para quien) las apariciones de las Dos Señoras están vivas»[236]
anxxaw
Horus de oroBikwi Nebubjkwy nbw«El doble halcón de oro»[236]
G5 G5
nbw
Prenombre
(nombre de trono)
Merenramr.n rꜥ«Aquel a quien Ra ha amado»[236]
ramrr
n
Nomen
(nombre de nacimiento)
Nemty em za efnmty m zꜣ.f«Nemty es su protección»[11]

«(El dios) Nemty es su protección»[236]

G7AmV17f
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Notas

  1. Lista de fechas propuestas para el reinado de Merenra: 2361–2355 a. C.,[1] 2310–2300 a. C.,[2][3] 2287–2278 a. C.,[4][5][6][7][8] 2285–2279 a. C.,[9][10] 2283–2278 a. C.,[11] 2283–2269 a. C.,[12] 2263–2257 a. C.,[13] 2260–2254 a. C.,[14] 2255–2246 a. C.,[15][16][17] 2252–2242 a. C.,[18] 2235–2229 a. C.,[9] 2227–2217 a. C.,[18][19] 2219–2212 a. C.[20]
  2. Hermana completa, es decir, de padre y madre
  3. Ankhesenpepi II era la hermana completa de la media hermana de Ankhesenpepi I.[34]
  4. La caja de marfil (inventario N. 794) está inscrita con la titulatura real de Merenra. En la tapa se lee: «Horus Anjkhau, el rey del Alto y Bajo Egipto, las Dos Damas Anjkhau, el Horus de oro doble, Merenra, que viva eternamente». En el frontal figura: «Horus Anjkhau. El rey del Alto y Bajo Egipto Merenra. Las Dos Damas Anjkhau. Dotado de vida para siempre». Es probable que el objeto proceda de Tebas y que formara parte originalmente del ajuar funerario de un funcionario provincial.
  5. Además de estas fuentes, el cartucho de Merenra también aparece en la Lista real de Karnak, compuesta durante el reinado de Tutmosis III (c. 1479-1425 a. C.). La lista tenía por objeto presentar una selección de reyes del pasado que iban a ser objeto de culto. En particular, los reyes no aparecen en orden cronológico, por lo que no es posible determinar la posición relativa de Merenra dentro de la sexta dinastía a partir de esta fuente.[56]
  6. Esto corresponde a la cuarta columna y cuarta fila en la lectura del canon de Gardiner.[58]
  7. También aparece como la entrada número 35, dependiendo del orden de lectura de las entradas.[58]
  8. Lista de fechas propuestas para el reinado de Merenre: 2361–2355 a. C.,[1] 2310–2300 a. C.,[2][3] 2287–2278 a. C.,[4][5][6][7][8] 2285–2279 a. C.,[9][10] 2283–2278 a. C.,[11] 2283–2269 a. C.,[12] 2263–2257 a. C.,[13] 2260–2254 a. C.,[14] 2255–2246 a. C.,[15][16][17] 2252–2242 a. C.,[18] 2235–2229 a. C.,[9] 2227–2217 a. C.,[18][19] 2219–2212 a. C.[20]
  9. Shaw y Paul Nicholson,[7] Verner,[3] Allen,[16] Altenmüller,[2] Málek,[6] Karin Sowada,[5] Michael Rice,[4] Rolf Krauss,[79] Lehner,[80] y Hornung.[19]
  10. Baer,[81] Spalinger,[61] Beckerath,[9] Wright y Pardee,[1] Clayton,[11] Brovarski,[82] Dodson y Hilton,[20] Strudwick,[13][83] y Baker.[58]
  11. La drástica decisión de Pepi —si es que hubo corregencia— se hace evidente al observar la concepción de la realeza en el antiguo Egipto como «el gobierno de un solo individuo que ocupa un cargo supremo vitalicio, generalmente hereditario y con gran poder personal».[88] El énfasis en un solo individuo se deriva de la percepción que tenían los antiguos egipcios del rey como alguien que tenía una relación exclusiva con los dioses, controlaba los beneficios religiosos y poseía todo Egipto.[89] El rey, como ser divino, descendiente de Ra, defiende la unidad y la prosperidad de Egipto, así como el orden cósmico predestinado por los dioses, y desempeña el papel crucial de mediador entre el pueblo y los dioses, con la capacidad de transmitir los mensajes y la voluntad de los dioses.[89] El rey no solo desempeñaba estas funciones únicas, sino que la institución de la realeza se percibía como un orden divinamente establecido que protegía a Egipto del caos.[90][89]
  12. Las capillas del ka eran pequeños edificios de culto que comprendían una o más cámaras para albergar ofrendas dedicadas al culto del ka de un difunto o, en este caso, del rey.[148]
  13. Lo más probable es que Uadi Hammamat sea el nombre moderno del lugar llamado Jbhꜣ.t en la biografía de Weni, quien dirigió expediciones allí.[154]
  14. «Horus Ankhkhau, rey del Alto y Bajo Egipto, Merenra. El Behdetita. El dios perfecto, señor de las Dos Tierras. Que toda protección y vida lo acompañen como a Ra por siempre. Año tras año, en la quinta ocasión. Una misión que el Haty, supervisor del Alto Egipto, único compañero, Weni, llevó a cabo».[161]
  15. La cultura del Grupo C es una cultura arqueológica encontrada en la Baja Nubia, que data desde aproximadamente el año 2400 a. C. hasta aproximadamente el 1550 a. C.[172]
  16. Un phyle es un grupo de trabajadores a tiempo parcial que servían en los cultos mortuorios y en las cuadrillas de trabajo durante el Imperio Antiguo en Egipto.[216]
  17. Actualmente en el Museo Egipcio de El Cairo, inventario JE 52001A.[222]
  18. Menankhpepy, mn-ꜥnḫ-ppy, que significa "la vida de Pepi es duradera", también se conoce como Meny Mnỉ, su buen nombre.[224]
  19. Algunas de las publicaciones que apoyaban la datación de Menankhpepy en la Sexta Dinastía aparecieron antes de la muerte de Fischer, pero no lo convencieron.[230]

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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