Metropolitanato de Moscú y de toda la Rus

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El Metropolitanato de Moscú y toda la Rus, fue una metrópoli erigida unilateralmente por jerarcas de la Iglesia Ortodoxa Oriental en el territorio del Principado de Moscú en 1448.[1]El primer metropolitano fue Jonás de Moscú; fue nombrado sin la aprobación del Patriarca Ecuménico de Constantinopla. La metrópoli se separó de la Metrópoli de Kiev y de toda la Rus porque el metropolitano anterior, Isidoro de Kiev, había aceptado la Unión de Florencia. Diecisiete prelados sucedieron a Jonás hasta que el estatus canónico de Moscú se regularizó en 1589 con el reconocimiento de Job por el Patriarca Ecuménico. Job también fue elevado a la categoría de patriarca y fue el primer Patriarca de Moscú.

Gran Príncipe Basilio II
Isidoro de Kiev

El concilio de florencia estuvo activo principalemte entre 1431 y 1449. Aunque al principio se resistió, el Gran Príncipe de Moscú Basilio II de Moscú finalmente permitió que el Metropolitano de Kiev y de toda la Rus, Isidoro de Kiev asistiera al concilio con la condición de que Isidoro regresara ileso con «los derechos de la ley divina y la constitución de la santa Iglesia». El concilio sanó el Gran Cisma uniendo las iglesias católica romana y ortodoxa oriental. La unión fue proclamada el 6 de julio de 1439 en el documento Laetentur Caeli [2] [ b ], compuesto por el Papa Eugenio IV y firmado por el Sacro Emperador Romano Segismundo y todos los obispos presentes excepto uno. Algunos obispos griegos, quizá sintiendo la presión política del emperador bizantino, aceptaron a regañadientes los decretos del concilio. Otros obispos orientales, como Isidoro, lo hicieron con sincera convicción. [3] Sylvester Syropoulos y otros escritores griegos acusan a Isidoro de perjurio porque aceptó la unión, a pesar de su promesa a Basilio II. [4]

Tras firmar la bula, Isidoro regresó al Principado de Moscú. En la Catedral de la Dormición del Kremlin proclamó públicamente el decreto de unificación y entregó a Basilio II un mensaje de la Santa Sede, en el que se pedía al metropolitano apoyo para difundir la Unión en la Rus. Sin embargo, tres días después, el Gran Príncipe ordenó su arresto y fue encarcelado en el Monasterio de Chúdov.

Establecimiento

Jonás de Moscú

Después de siete años de vacancia en el trono metropolitano, las autoridades seculares designaron como sucesor al obispo de Riazán y Múrom, Jonás de Moscú. Al igual que sus antecesores inmediatos, fijó su residencia de forma permanente en Moscú y fue el último primado de la metrópoli asentada en esa ciudad en conservar el título tradicional, vinculado a la sede metropolitana de Kiev. Asimismo, fue el primer metropolitano de Moscú nombrado sin la aprobación del Patriarca Ecuménico de Constantinopla, como hasta entonces era la práctica habitual.

La iniciativa por lograr la unión ecuménica en los concilios de Ferrara y Florencia, aunque inicialmente alentadora, no llegó a concretarse. A pesar de que en las décadas posteriores se siguieron dando pasos hacia la unión en Oriente, toda expectativa de una reconciliación cercana se disipó definitivamente tras la caída de Constantinopla en 1453. Luego de la conquista, las autoridades otomanas promovieron a clérigos ortodoxos "antiunionistas" de postura radical con el objetivo de fomentar la división entre los cristianos europeos.[5]Posteriormente, el principado y la metrópoli moscovita comenzaron a promover a Moscú como la «Tercera Roma» y como la única y legítima sucesora de Constantinopla. [cita requerida]

A pesar de estos acontecimientos, el Patriarca Ecuménico continuó nombrando metropolitanos para las diócesis unidas católica y ortodoxa oriental ("Uniata") en aquellas tierras rutenas que no estaban controladas por el Zarato de Moscú. En las tierras polacas y lituanas, el siguiente jerarca uniato[6][7] fue Gregorio el Búlgaro. Fue consagrado por un patriarca latino de Constantinopla. En 1469, su nombramiento también fue aprobado por el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Dionisio I. La sede episcopal del nuevo jerarca estaba ubicada en Vilna, la capital del Gran Ducado de Lituania. Con el nombramiento de Gregorio, el título se cambió a Metropolitano de Kiev, Galitzia y toda la Rus.[cita requerida]

Estructura eclesiástica

El Estado lituano en los siglos XIII-XV

Jonás no pudo ejercer ningún control pastoral más allá de las fronteras de Moscovia. En las tierras del Gran Ducado de Lituania y el Reino de Polonia, los gobernantes rechazaron a Jonás y siguieron reconociendo a Isidoro como metropolitano. La metrópoli quedó prácticamente dividida en dos: Jonás gobernaba desde Moscú, al este, mientras que Isidoro y sus sucesores gobernaban la parte occidental desde Novogrudok.[cita requerida] El metropolitanato tenía las siguientes diócesis sufragáneas:

El zar Alexis rezando ante las reliquias del metropolitano Felipe

El reinado de Iván III y el de su sucesor estuvieron marcados por múltiples herejías y disputas doctrinales. Uno de los bandos, encabezado por Nil Sorski y Vassián Kosói, reclamaba la secularización de los bienes monásticos. Frente a ellos se alzó José de Volotsk, firme defensor de la propiedad eclesiástica de las tierras y posesiones. Aunque la posición del soberano fue vacilante, terminó por respaldar a José. En este contexto aparecieron nuevas sectas, algunas con una inclinación hacia el retorno a la ley mosaica; entre sus miembros destacó el arcipreste Alexéi, quien, bajo la influencia de Zacarías el Judío, se convirtió al judaísmo.[cita requerida]

La vida monástica prosperó, desarrollándose principalmente en dos corrientes que coexistieron hasta la derrota definitiva de los “no poseedores” en 1551. Los discípulos de San Sergio abandonaron el Monasterio de la Trinidad, cerca de Moscú, para fundar decenas de monasterios en el noreste de la Rus. Algunos de los más destacados se establecieron en el norte de Rusia, mostrando cómo la fe podía arraigar incluso en las regiones más inhóspitas. Entre los monasterios más poderosos de la Moscovia del siglo XV y la Rusia del XVI se contaban el Monasterio de José de Volokolamsk, el Monasterio de Kirillo-Belozersky y el Monasterio de Solovetsky. Ya en el siglo XVIII, los tres fueron reconocidos como lavras, mientras que los monasterios bajo la autoridad directa del Sínodo recibieron la denominación de estauropégicos.[cita requerida]

En la década de 1540, el Metropolitano Macario convocó varios concilios eclesiásticos que culminaron en el Concilio de los Cien Capítulos de 1551. Esta asamblea estandarizó las ceremonias y responsabilidades de la Iglesia en todo el territorio del zarismo ruso. A solicitud de la jerarquía eclesiástica, el gobierno suprimió la jurisdicción del zar sobre los clérigos.[cita requerida]

Desestablecimiento

Referencias

Bibliografía

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