Dioses del viento griegos

dioses eólicos de la mitología griega From Wikipedia, the free encyclopedia

En la mitología griega, los ánemoi o ánemos (en griego antiguo ἄνεμοι, ‘vientos’) eran los dioses y personificaciones de los vientos, que se correspondían con los puntos cardinales desde los que venían sus respectivos vientos y que estaban relacionados con las distintas estaciones y estados meteorológicos. Tanto ἄνεμος, -οι (en griego) como ventus, -i (en latín) significa «viento(s)».

Céfiro, el dios griego del viento del oeste, y la diosa Flora, fresco de William-Adolphe Bouguereau (1875).

A veces eran representados como simples ráfagas de viento y otras se les personificaba como hombres alados, e incluso en ocasiones tomaban la forma de caballos encerrados en los establos de su señor y gobernante, Eolo, que reside en isla de Eolia,[1] si bien también los demás dioses, especialmente Zeus, ejercen poder sobre ellos.[2] Según Hesíodo los vientos beneficiosos —Noto, Bóreas, Argestes y Céfiro— eran hijos de Astreo y Eos, y los destructivos lo eran de Tifón.[3] En un escolio se nos dice que «Crono, en efecto, tuvo como hijos a Eros y a todos los vientos».[4]

En textos griegos

En Homero

Homero nombra los cuatro vientos principales. Bóreas (Βορέας) es el viento del norte que traía el frío aire invernal. Noto (Νότος) es el viento del sur que traía las tormentas de finales del verano y del otoño.[5] Céfiro (Ζέφυρος) es el viento del oeste que traía las suaves brisas de la primavera y principios del verano.[6] Euro (Εὖρος) es el viento del este, que no estaba asociado con ninguna de las tres estaciones griegas y es el único de estos cuatro que no se menciona en la Teogonía de Hesíodo ni en los himnos órficos. Bóreas y Céfiro suelen ser mencionados juntos en Homero, al igual que Euro y Noto.[5]

En la Odisea, Eolo proveyó a Odiseo de un odre en el que se encontraban metidos los Anemoi.[7] Cuando la pira funeraria de Patroclo no pudo ser prendida, Aquiles prometió hacer sacrificios a los vientos y así Iris se apresuró a buscarlos, hallándolos dándose un festín en el palacio de Céfiro en Tracia. Bóreas y Céfiro, a instancias de Iris, cruzaron inmediatamente el mar tracio hasta Asia, haciendo que el fuego ardiera.[8]

En Aristóteles

Posteriormente los escritores, especialmente los filosóficos, se esforzaron en definir los vientos con mayor precisión, según sus lugares en la brújula. Así en los Meteorológicos de Aristóteles los vientos y sus correspondencias cardinales quedan así:[9]

Más información Dirección, Vientos ...
Dirección Vientos
N Bóreas (Βορέας), Aparctias (Ἀπαρκτίας)
NE Meses (Μῆσης), Cecias (Καικίας)
E Apeliotes (Ἀπηλιώτης)
SE Euro (Εὖρος), Fenicias (Φοινίκιας)
S Noto (Νότος)
SO Libis (Λίψ)
O Céfiro (Ζέφυρος)
NO Argestes (Ἀργέστης), Olimpias (Ὀλυμπίας), Escirón (Σκείρων), Trascias (Θρασκίας)
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Las deidades equivalentes a los Anemoi en la mitología romana eran los Venti (en latín ‘vientos’). Estos dioses tenían nombres diferentes, pero por lo demás eran muy similares a sus equivalentes griegos, tomando prestados sus atributos y siendo frecuentemente mezclados con ellos.

Céfiro, fresco romano antiguo (54-68 d. C.), Pompeya, Italia

Los cuatro vientos cardinales

Rosa de los vientos tal como era conocida para los griegos. El esquema es un resumen de las fuentes griegas recopilado por Adamantios Korais hacia 1796

Viento del norte

Viento del sur

Noto (en griego antiguo Νότος Nótos) era el dios del viento del sur. Estaba asociado con el desecador viento caliente de la salida de Sirio tras el solsticio de verano y se creía que traía las tormentas del final del verano y del otoño, por lo que era temido como destructor de las cosechas.

«Rápidamente acércate a la orilla de fina arena; bien: contempla el mar, huye hacia la tierra de la locura cruel, temible, que extravía en el mar, del viento noto».[10]

Su equivalente en la mitología romana era Austro, la personificación del siroco, que traía densas nubes y niebla o humedad.

Viento del este

Euro (en griego antiguo Εὖρος Eúros) era la deidad que representaba al funesto viento del este. Se creía que traía calor y lluvia, y su símbolo era una vasija invertida derramando agua.

Su equivalente en la mitología romana era Vulturno (no confundir con Volturno), un dios-río tribal que más tarde pasaría a ser la deidad romana del río Tíber.

Viento del oeste

Vientos menores

Vientos de las tempestades

Originalmente, como atestiguan las obras de Hesíodo y Homero, estos cuatro dioses menores eran los ánemoi thúellai (Ἄνεμοι θύελλαι, ‘vientos de las tempestades’), démones malvados y violentos creados por el monstruoso Tifón, equivalentes masculinos de las harpías, a las que también se llamaba thuellai.

«Son hijos de Tifón los recios Vientos de húmedo soplo. Estas brisas soplan caprichosamente sobre el mar; unas dejándose caer en el mar sombrío, azote terrible para los mortales, se precipitan en funesto vendaval y, unas veces en un lugar, otras en otro, con sus ráfagas destruyen las naves y hacen perecer a los navegantes. No hay escape del mal para los hombres que se topan con ellas en el ponto. Otras en cambio, a lo largo de la tierra sin límites cubierta de flores arrasan los deliciosos campos de los hombres nacidos en el suelo, llenándolos de polvo y de atroz confusión».[11]

Cuatro dioses menores del viento aparecen en unas pocas fuentes antiguas, tales como la Torre de los Vientos en Atenas. Los vientos húmedos eran aquellos que Eolo guardaba en sus establos: los otros cuatro Anemoi «celestiales» no permanecían encerrados. Sin embargo, escritores posteriores confundieron y mezclaron ambos grupos, olvidándose la distinción durante mucho tiempo.

Viento del noreste

Cecias (griego: Καικίας) era el dios del viento del noreste. Es el encargado de arrojar el granizo. Se le representa como un hombre alado, viejo, con barba, completamente vestido de túnica y descalzo, sostiene entre sus dos manos una cesta, o más propiamente, un escudo lleno de granizo.

Su equivalente en la mitología romana es el dios-viento Caecias.

Viento del sureste

Apeliotes (griego: Ἀπηλιώτης) es el dios del viento del sureste. Es el encargando de hace soplar el viento que hace madurar las frutas y el trigo, por ende a veces se le llama "El viento del otoño". De él se decía que tenía su hogar cerca del palacio de Helios, el dios-Sol, hacía el Oriente, y por ende, a Apeliotes se le llama a veces ‘El viento cruzado’ pues es el que se encarga de ir guiando los rayos del Sol. Se representa en el Arte como un hombre alado, joven, sin barba, completamente vestido de túnica, y calzando coturnos, llevando entre sus manos parte de un manto que lo envuelve parcialmente y sobre el cual, sostiene entre sus manos, una gran cantidad de frutas y granos.

En la mitología, a veces hay confusiones frecuentes entre el dios-viento Apeliotes y el dios-viento Euro, algunos le atribuyen a Apeliotes no la dirección del Este de la rosa náutica como es lo común, sino la dirección del Noreste, quedando entonces, la dirección Este al dios Euro.

En la mitología romana el equivalente a Apeliotes es el dios-viento Argestes.

Viento del noroeste

Escirón (griego: Σκίρων) es el dios del viento del noroeste. Por ser un viento frío y seco, se le asocia directamente con el inicio del invierno. Iconográficamente se le representa como un hombre alado, viejo y barbudo, con el cabello desordenado, completamente vestido en túnica, y calzando coturnos, llevando entre sus brazos una vasija de bronce de la cual esparce ardientes cenizas.

Su equivalente en la mitología romana es el dios-viento Caurus o Corus.

Viento del suroeste

Libis (griego: Λίψ) era el dios del viento del suroeste. Tiene en su poder la popa de un barco como en actitud de andar dirigiendo uno él mismo. Se representa como un hombre alado, muy joven, sin barba, vestido con túnica y descalzo, sosteniendo entre sus manos el timón de una nave. Su función dentro de la mitología griega no está muy definida.

En la mitología romana su equivalente es el dios-viento Afer ventus ("viento africano") o Africus. En la actualidad, se le identifica con el viento Áfrico o Ábrego.

En Boccaccio

Boccaccio nos habla en clave simbólica al tratar sobre los vientos. Son hijos de Astreo y la Aurora porque suelen aparecer al amanecer, hora en que los marineros inician sus navegaciones. Según Lactancio, fueron armados por Juno para Épafo y encerrados en cavernas bajo Eolo, donde quedaron bajo su control, bajo las islas Eolias. Esto simboliza cómo las fuerzas naturales —vientos— necesitan disciplina para no causar caos. Teodoncio, siguiendo a Pronápides, explica que los vientos, influenciados por la Furia llamada Litigio, querían perturbar el reino de Júpiter y causar conflictos. Los vientos se distribuyen de forma que afectan mares, navegación y clima; los marineros del Mediterráneo, especialmente los genoveses, usan este conocimiento para orientar sus velas. Boccaccio recuenta hasta doce vientos:[12]

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viento características
Subsolano Viento del este, del sol naciente. Tiene un calor moderado pues se debe a permanecer bajo el sol largo tiempo. El océano oriental está lejos y pierde la humedad antes de llegar. Equilibrio entre calor y sequedad, viento moderado.[13]
Euro Viento del noreste, a la izquierad de Subsolano. Acumula nubes o genera lluvias. Representa la humedad y la alteración del clima. Fuerza generadora de nubosidad y fenómenos pluviales, es el lado húmedo y activo del este.[13]
Vulturno A la derecha de Subsolano. El trueno alto, provoca sequedad y es un viento caliente. Efecto desecante y abrasador, simboliza sequedad extrema.[13]
Austro / Noto Viento del sur. Frío y seco por defecto, pero cambia según la zona que atraviesa. Al pasar por la zona tórrida asume calor del sol. Recoge humedad de los mares del sur y como resultado llega cálido y húmedo. Entre sus efectos: abre los poros de la tierra y multiplica la humedad, generando nubes y lluvias. Ovidio lo describe como de alas mojadas, rostro cubierto de niebla, barba pesada, cabello empapado, plumas y pliegues goteando. Representa la combinación de humedad y calor tropical, capaz de inducir lluvias y fertilidad.[14]
Euroastro A la derecha de Noto. Genera tempestades en el mar y sopla desde abajo (profundidades marítimas).[14]
Austroáfrico A la izquierda de Noto. Es cálido y templado.[14]
Septentrio Viento del norte. De regiones acuosas, frías y montañosas. Es frío y seco, igual que sus colaterales. Purifica el aire: despeja la atmósfera y repele las pestes traídas por el Austro (viento del sur). Produce un aire sereno y limpio.[15]
Circio A la derecha de Septentrio. Produce nieve y granizo.[15]
Aquilón / Bóreas A la izquiera de Sepetentrio. Viento del norte, con frío y nubes y que proviene de los Hiperbóreos.[15] Dispersa nubes y también congela y seca el agua, produciendo nieve y granizo. Es violento y poderoso; su fuerza puede agitar mares y tierras. Según Ovidio, moviliza tempestades, agita mares, endurece nubes y suelta rayos de las nubes.[16]
Céfiro / Favonio Viento del oeste, trae la primavera y fertiliza las flores. Es frío y húmedo pero moderado. Disipa el invierno, favorece la germinación y la floración. Céfiro simboliza la brisa favorable, la vida que germina, y su acción armoniza la naturaleza con la agricultura y los cultos estacionales.[17]
Libonoto / Áfrico A la derecha de Céfiro. Viento que proviene de África. Tempestuoso, genera rayos y truenos.[17]
Cauro / Argesto Cauro, Coro, Argesto o Argestes. A la izquierda de Céfiro. Nuboso en el oriente, sereno en el occidente.[17]
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Adoración

Se sacrificaban corderos negros a los vientos destructivos y blancos a los favorables.[18] Bóreas tenía un templo en el río Iliso en el Ática,[19] entre Titane y Sición había un altar de los vientos, en el que un sacerdote ofrecía un sacrificio a los vientos una vez al año.[20] Céfiro tenía un altar en el camino sagrado a Eleusis.[21]

Iconografía

La Torre de los Vientos en el ágora romana de Atenas.

Los vientos fueron representados por poetas y artistas de diversas formas. Estos últimos solían mostrarlos como seres con alas en sus cabezas y hombros.[22] En el cofre de Cipselo, Bóreas aparece en el momento de raptar a Oritía, representado con serpientes en lugar de piernas.[23] El monumento más importante representando a los vientos es la torre octogonal de Andrónico de Cirro en Atenas. Cada uno de los ocho lados del monumento representa uno de los ocho vientos principales en actitud voladora. Un tritón móvil en el centro de la cúpula señalaba con su vara al viento que soplaba en cada momento. Todas estas ocho figuras tenían alas en los hombros, iban vestidas e indicaban las peculiaridades de los vientos en sus cuerpos y en diversos atributos.[24]

En el museo Pío-Clementino hay un monumento de mármol en el que los vientos se describen con sus nombres griegos y latinos: Septentrio (Aparctias), Eurus (Euro o sureste) y entre estos Aquilo (Bóreas), Vulturnus (Cecias) y Solanus (Apeliotes). Entre Euro y Notus (Noto) sólo hay uno, el Euroauster (Euronoto), entre Noto y Favonius (Céfiro) están señalado Austro-Africus (Libonoto) y Africus (Libis), y entre Favonio y Septentrio se encuentran Chrus (Yápix) y Circius (Tracio).

Catálogo de dioses de los vientos

Muchos nombres aparecen en fuentes tardías o compendios modernos que mezclan mitología, mapas de los vientos y tradición popular. No siempre está claro si los antiguos realmente los consideraban dioses separados o simplemente nombres locales, dialécticos o poéticos de los vientos. Debido a que las tradiciones son dispares es común que muchos vientos se solapen entre ellos. Los vientos y su correlación con los puntos cardinales provienen especialmente de Aristóteles (Meteorológicas), la Torre de los Vientos de Atenas, fuentes romanas (como Vitruvio o Plinio el Viejo) y también en textos náuticos o geográficos antiguos (como Ptolomeo o Estrabón).

Más información Español, Griego ...
Español Griego Latín Dirección Anotación
Aparctias Ἀπαρκτίας - NNE variante del viento del norte, en algunas fuentes como un sinónimo de Bóreas
Apeliotes Ἀπηλιώτης Subsolanus ESE viento sureste de lluvias refrescantes, benéfico para la agricultura
Argestes Ἀργέστης Caurus, Corus NO es un nombre poético; variante o sinónimo de Escirón en algunas fuentes
Bóreas Βορέας Aquilo N frío, septentrional, de carácter violento, invierno
Cecias Καικίας Caecias NE viento del noreste, frío y húmedo, trae el granizo
Céfiro Ζέφυρος Favonius O viento del oeste, suave y templado, y heraldo de la primavera
Coro Κόρος Corus NO viento del noroeste, solo citado en fuentes tardías, a veces sinónimo de Argestes
Escirón Σκίρων, Σκείρων Caurus, Corus NO viento seco del noroeste, fuerte y violento, a veces asociado con el inicio del invierno
Euro Εὖρος Eurus, Vulturnus SE viento del este o sureste, de naturaleza inestable, también puede ser cálido
Euronoto Εὐρονότος - SSE viento del sureste, poco mencionado
Fenicias Φοινίκιας - SE derivado de Φοινίκη (Phoiníkē) = Fenicia. Se interpreta como ‘el viento que viene de Fenicia’
Libis, Libé Λίψ Africus SO viento del suroeste, asociado a tormentas marinas, aparece sosteniendo la popa de un barco
Libonoto Λιβονότος Libonotus SSO viento del sur‑suroeste, nombre poco mencionado
Meses Μῆσης - NO otra denominación para viento del noroeste, aunque no está claro si es exactamente distinto o solo variante dialectal y/o poética.
Noto Νότος Auster S viento del sur, que trae las tormentas de verano, asociado con calor y humedad
Olimpias Ὀλυμπίας - N de Ὄλυμπος (Ólympos), el monte Olimpo. Se interpreta como ‘el viento procedente del Olimpo’, o asociado con el norte
Trascias Θρασκίας Circius NNO viento del norte o noroeste; es poco citado y deriva de Tracia (norte de Grecia), ‘viento de Tracia’
Yápige Ἰάπυξ Iapyx NO viento noroeste, en latín Iapyx, mencionado en la Eneida, favorable para la navegación en el mar Adriático; el nombre se deriva de la región de Yapigia (actual Apulia).
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Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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