Partido Católico Nacional (México)
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Partido Católico Nacional, (PCN) fue un partido político que existió en México de 1911 a 1920, logrando obtener diversos escaños en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores, de la XXVI legislatura, así como gobernar dos entidades federativas, y varios escaños en legislaturas locales.
En 1908 el presidente de México, Porfirio Díaz declara al periodista James Creelman que está dispuesto a retirarse e incluso que se formen partidos políticos. El proceso de movilización política en México, se acelera y se forman 4 partidos, que anteriormente venían trabajando como agrupaciones políticas siendo ellos a) Partido Constitucional Progresista, de los reformadores maderistas, el Partido Católico Nacional, el Partido de los Liberales Magonistas y el Partido de los Viejos porfiristas.
El jesuita Bernardo Bergoënd, en Guadalajara, planteó, de cara a las elecciones de 1910, e inspirado en el Partido Acción Liberal Popular de Francia, la importancia de que los católicos puedan tener una intervención política organizada, y propone a los Operarios Guadalupanos tapatíos, la necesidad de formar un partido católico, que, fundamentado en la democracia cristiana, favoreciera a las clases menos favorecidas, y concibe el proyecto: “La Unión Político-Social de los Católicos Mexicanos”, declarando que ante la crítica situación del país un programa de justicia social sería:
“Queremos emprender en toda forma una acción social de tal naturaleza que disminuya las causas permanentes de miserias y de injusticias que aquejan a nuestro pueblo [...], pero como la acción social poco podrá, o nada, sin una legislación social, y la legislación social no se alcanza sin la acción política, nos lanzaremos sin miedo al campo de batalla político.”
Bergoënd tenía el apoyo de Miguel Palomar y Vizcarra. Otro jesuita que apoyó al PCN fue el P. Carlos María de Heredia.[1]
El Partido Católico Mexicano, contaba entre sus filas a personajes muy politizados a favor de actividades en pro de la sociedad, que venía impulsado por la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII donde se entendía a la democracia cristiana como la acción popular cristiana que, consiste en “aquel ordenamiento civil en el cual todas las fuerzas sociales, jurídicas y económicas, en la plenitud de su desarrollo jerárquico, cooperan proporcionalmente al bien común, refluyendo en último resultado en preponderante ventaja de las clases inferiores.”[2]
La formación del PCN pronto fue criticado por sus opositores como el carrancista Luis Cabrera que afirmaba que “era instrumento de los obispos” siendo rápidamente desmentido por el Eduardo J. Correa diciendo “el Partido Católico se fundó a pesar de los obispos”, que sólo unos cuantos estaban a favor de su conformación, aunque si tenía el visto bueno del Arzobispo de Ciudad de México José Mora y del Río.
La realización de 4 Congresos Católicos Sociales, sirvieron como antecedentes, en Puebla, Morelia, Guadalajara y Oaxaca (1903-1909). En 1908 se realizaba labor en los Centros Obreros estando en Orizaba el más grande con 15,000 miembros y en Puebla otro con 1,500 miembros. El PCN recibe el apoyo de Asociaciones católicas como Liga nacional de estudiantes católicos (1909), el recién conformada (1911) Centro de Estudiantes Católicos y la (1911) Asociación de Damas Católicas Mexicanas en Ciudad de México y en Guadalajara (1913).[3]
La conformación
El 3 de mayo de 1911, se celebra una asamblea constitutiva en Ciudad de México. Madero apoya al PCN y lo considera “el primer fruto de las libertades conquistadas” luego de firmar la paz con Porfirio Díaz y buscó aglutinar a los católicos mexicanos, para que ejercieran sus derechos ciudadanos.
El partido se constituye el 17 de agosto de 1911 por Manuel Amor, Gabriel Fernández Somellera, Francisco Pascual García, Luis García Pimentel, Luis y Francisco Eleguero, Manuel F. de la Hoz, Carlos Días Lozano, Rafael Martínez del Campo y Miguel Palomar y Vizcarra. El lema utilizado fue “Dios, Patria y Libertad”. Fernández Somellera consiguió la aprobación de los estatutos por Don Porfirio, requisito indispensable en ese tiempo.