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Plaza Cultural la Santamaría

monumento nacional de Colombia From Wikipedia, the free encyclopedia

La Plaza Cultural La Santamaría, antigua Plaza de Toros La Santamaría de Bogotá, se encuentra ubicada en el sector de San Diego, en la zona oriental del Centro Internacional. Se encuentra ubicada en la localidad de Santa Fe, entre la calle 27 y el Planetario Distrital, en el Parque de la Independencia, y entre las Torres del Parque y la transversal Sexta. Cuenta con una capacidad de 14.500 espectadores, fue construida en 1931. Fue propuesta como Monumento Nacional de Colombia a través de la resolución 3 del 12 de marzo de 1982 y declarada como tal por el decreto 2390 del 26 de septiembre de 1984.[1][2]

Datos rápidos Datos generales, Tipo ...
Plaza Cultural la Santamaría
Datos generales
Tipo Plaza de Toros
Catalogación Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional
Localización Bogotá
ColombiaBandera de Colombia Colombia (Colombia)
Coordenadas 4°36′47″N 74°04′05″O
Inauguración 8 de febrero de 1931
Capacidad 14 500
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Historia

A partir del siglo XVI llegaron las primeras manifestaciones del juego de toros a Bogotá (en aquella época conocida con el nombre de Santa Fe). Las corridas eran espectáculos que se presentaban en eventos especiales como un cambio de monarca o de virrey o la llegada de un nuevo presidente de la Real Audiencia.

Durante el reinado de Carlos III las corridas de toros fueron prohibidas en España y todos sus dominios. No obstante el virrey de la Nueva Granada Pedro Messía de la Cerda organizó corridas en la ciudad en 1761.[3] Estas se llevaron a cabo en una estancia conocida como "El aserrío de Fucha".

Después de la Independencia de Colombia la tradición taurina se conservó, organizando las corridas de toros en las plazas públicas de la ciudad como la Plaza Mayor y San Victorino para celebrar diversos eventos como las fiestas patrias.

Fachada de la plaza, diseñada por el arquitecto español Santiago Esteban de la Mora.

La primera plaza de toros de Bogotá fue construida en 1890 por el italiano Pietro Cantini en un sitio conocido como La Bomba (actualmente Calle 10.ª con Carrera 15). Esta se encontraba en la actual Plaza España y tenía tribunas de madera, por lo que también era conocida como Plaza de Maderas.

En 1904 se construye el primer Circo de toros de San Diego, ubicado frente al Parque Centenario, el cual fue destruido por los asistentes a la corrida del 20 de julio de 1911 después de la mala actuación de un torero llamado Valentín.[3]

El 1 de julio de 1917 se inaugura el nuevo Circo de toros de San Diego, una construcción en madera con capacidad para 6.000 espectadores ubicada a 300 metros del lugar donde 14 años más tarde se levantaría la actual Plaza Cultural La Santamaría.[4] En su inauguración se presentó el matador español Manuel Mejías.

Al cabo de unos cinco años la afición a los toros comenzó a decaer y el circo de toros se comenzó a utilizar para espectáculos como el boxeo y las peleas de gallos. En vista de ello, los empresarios decidieron importar toros de casta españoles para la temporada de 1924, lo cual incentivó una gran acogida del público a la "fiesta taurina".

Desde 1928, los ingenieros Adonaí Martínez y Eduardo Lazcano iniciaron la construcción de la Plaza de Toros La Santamaría; la primera de cemento armado en la ciudad.[5] Su principal promotor fue el ganadero Ignacio Sanz de Santamaría, quien donó el terreno en donde fue construida la plaza de toros y en cuyo honor se le otorgó su nombre a este escenario. De esta manera, el día 8 de febrero de 1931 se inauguró la actual Plaza de toros La Santamaría, con la actuación de Manolo Martínez, Ángel Navas y Mariano Rodríguez, quienes lidiaron la ganadería de Mondoñedo. En la década de 1940 el arquitecto español Santiago de la Mora diseñó la fachada actual utilizando un estilo neomudéjar en ladrillo.[6]

Los primeros años no fueron fáciles para la plaza de toros y ante el fracaso económico en las primeras temporadas, Sanz de Santamaría muere el 23 de diciembre de 1933.[7] Sin embargo, la plaza no cierra sus puertas y poco a poco va creciendo la afición. El 19 de marzo de 1944 se presenta en su arena la célebre rejoneadora Conchita Cintrón.[8] En los años siguientes, figuras estelares como Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín también actuaron en la plaza, mejorando la difícil situación de sus comienzos.

En diciembre de 2022 la plaza, en pro de las actividades culturales y la prohibición nacional de las corridas de toros, cambia su nombre a Plaza Cultural La Santamaría y durante todo el mes se transformó en un centro que une a las 20 localidades en un mismo punto.[9]

Arquitectura Mudéjar en la fachada de la Plaza

Arco de Herradura

Los arcos de herradura presentes en la Plaza de Toros de Santa María son un elemento característico del estilo neomudéjar, una reinterpretación moderna de la arquitectura mudéjar desarrollada en España. Este tipo de arco, cuya curvatura se prolonga más allá del semicírculo, tiene origen en tradiciones islámicas o también en las visigodas[10] y se distingue por su forma cerrada y su fuerte carga ornamental. En la plaza, estos arcos aparecen principalmente en la fachada exterior, organizando el espacio a través de una repetición rítmica que, junto con el uso del ladrillo rojo, genera patrones visuales que evocan una estética hispano-árabe. Más allá de su función estructural, estos elementos cumplen un papel decorativo fundamental y una identidad visual fácilmente reconocible.

Sin embargo, su presencia en Bogotá no responde a una tradición local, sino a una apropiación estética que remite a la herencia cultural española del tiempo colonial. Los arcos de herradura funcionan como dispositivos simbólicos que trasladan al contexto colombiano una imagen de tradición asociada a la tauromaquia y a lo “popular” dentro de una visión hispanizante. La adopción del estilo neomudéjar en la plaza revela cómo la arquitectura puede construir significados culturales, reforzando imaginarios ligados al pasado colonial y a prácticas como las corridas de toros, más que un simple recurso formal, estos arcos participan en la creación de una narrativa visual que conecta el espacio urbano bogotano con una historia y una estética importadas y reinterpretadas.[11]

Vista de una torre de una de las entradas de la Plaza Cultural la Santamaría

Almenas

En arquitectura, las almenas son elementos que suelen tener forma de prisma y se alternan con espacios, estas se encuentran en la parte superior de murallas, castillos y torres, por lo que su función original era militar: servían como protección y resguardo para los defensores al tiempo que las áreas vacías les permitían disparar al enemigo.[10]

Vista de las almenas-Plaza Cultural la Santamaría-Bogotá, 2026

Las almenas de la Plaza Cultural la Santamaría corresponden al estilo neomudéjar, fueron elaboradas en ladrillo e incluidas como elementos decorativos, ya que no responden a ninguna necesidad defensiva. Estas coronan el perímetro superior de la plaza y están dispuestas de manera rítmica, intercaladas con espacios vacíos entre una y otra generando un patrón visual continuo. Este ritmo solo varía o se ve interrumpido de manera estratégica en la fachada, por las dos torres que se sitúan a los lados del cuerpo central en el que las almenas aparecen más juntas.

Las almenas como elemento arquitectónico también remiten a la herencia hispanoárabe adaptada al contexto de Bogotá durante la época de construcción de la plaza.

Alfiz

En la Plaza Cultural Santamaría hay una variedad de elementos de ornamentación característicos del estilo neomudéjar, uno de estos es el alfiz que enmarca cada uno de los arcos de herradura en ladrillo que recorren la fachada de la edificación.[12] Estos componentes arquitectónicos cumplen con una función decorativa los cuales están destinados a circunscribir las ventanas y algunas entradas de la plaza para en cierta forma organizar la apariencia de la fachada.

Los recuadros que enmarcan estos vanos son producto de las tradiciones españolas que reinterpretaron los elementos arquitectónicos mudéjares en épocas de colonia.[11] Estos no solo delimitan visualmente el arco sino que también generan un contraste geométrico y una jerarquización espacial que responde al estilo musulmán en cuanto su manejo de la ornamentación. Dentro de los alfices, en sus enjutas, se ven elementos de lacería los cuales son figuras geométricas enlazadas en ladrillo que muestran rombos uno de los motivos decorativos islámicos más frecuentes.[13]

Esta fachada no responde a la traiciones bogotanas de la época sino las concepciones de las elites locales y sobre todo a los gustos arquitectónicos españoles a mediados del siglo XX que correspondía a la resignificación de los elementos hispano-árabes y sus valores simbólicos.[13]

Fotografía de Laceria (Ornamento) Plaza de toros Santamaria

Lacería

La lacería en la Plaza de Toros Santamaría, alrededor de la edificación y sobre los arcos, en especial en el arco de herradura, forma parte de una arquitectura influenciada por el sur de España, que en su momento contaba con diversos saberes entre los españoles de la Reconquista y de la herencia árabe del Reino Nazari de Granada.

La lacería que se presenta en la plaza de toros funciona como un diseño decorativo de la edificación, ya que no responde a sus necesidades primarias u originales, las cuales se basaban en una arquitectura para el acercamiento a Dios o (tawhid). Mientras que lo que vemos en la Plaza de Toros Santamaría es un recurso decorativo que resalta una idea de buen gusto en las construcciones de los arquitectos sevillanos, alejándose de todo valor religioso. Con ello se marca una idea de transculturalidad; además, al entender las necesidades materiales de las colonias, se recurre a la utilización de materiales duraderos y abundantes, como el ladrillo, lo que da un sentido práctico a la decoración mediante la apropiación y adaptación de la lacería árabe.

En términos técnicos, la lacería es un conjunto de decoraciones y ornamentos geométricos que provienen de la arquitectura islámica.

Uso de ladrillo

Una de las características más notables de la arquitectura mudéjar y neomudéjar, que se ve reflejada en la Plaza Cultural la Santamaría, es el uso de ladrillo como elemento predominante en la fachada externa del edificio. Aunque este no es el único elemento que identifica al sistema de trabajo mudéjar - teniendo en cuenta la relevancia del yeso, la madera y la cerámica -, en términos visuales, el ladrillo se ha convertido en una de las características más notables de estos sistemas arquitéctonicos.[14] Lo anterior, teniendo en cuenta que la estética del arte mudéjar pasa por una valoración conjunta de la pieza como unidad, desde los materiales, pasando por las técnicas de trabajo y las técnicas, cuya conjunción forma una unidad. En esta plaza se logra observar que el ladrillo es un elemento articulador, tanto estructural, como visualmente.

Sin embargo, la Plaza la Santamaría no refleja un estilo mudéjar clásico, sino que se puede enmarcar en una apuesta neomudéjar, la cual surgió en la España de finales del s. XIX, como parte de una búsqueda de identidad nacional, basada en las formas que podían encontrarse en el pasado peninsular. Dentro del neomudéjar, el ladrillo fue uno de los elementos claves que se trajeron del pasado mudéjar de la arquitectura española. Este estilo fue fundamental en la España de finales del s. XIX, si se tiene en cuenta la cuestión identitaria se articuló, en términos arquitectónicos, con la tauromaquía. Es así como lo neomudéjar, entendido como una forma de dignificación del espacio público, caló ampliamente en el diseño y construcción de plazas de toros. La Plaza de Las Ventas en Madrid, y la Malagueta, en Málaga, son solo algunos de los ejemplos de la fuerza que adquirió el estilo neomudéjar en el diseño de este tipo de plazas.[15]

El coletazo del uso de este tipo de estilo arquitectónico en España se vio reflejado en el diseño de la Plaza Cultura la Santamaría, cuyo objetivo inicial era la construcción de un edificio usado para la tauromaquia. En esa medida, la puesta en marcha de este proyecto es un reflejo y un guiño a la fachada de la Plaza de Las Ventas, la cual había sido construida una década atrás. Por lo tanto, el uso del ladrillo mudéjar, revivido en el neomudéjar, resultó siendo un elemento clave en la fachada de la Santamaría en Bogotá.

Vías de acceso

Acceso por el costado suroccidental de la plaza.

Para llegar a la Plaza Cultural La Santamaría se puede ingresar por la carrera 7.ª a la altura del Museo Nacional. También es posible hacerlo por la carrera 5.ª o por la avenida Circunvalar si viene del norte y por la avenida El Dorado si viene del occidente de la ciudad. Actualmente está en funcionamiento la Fase III del sistema de transporte público TransMilenio por la línea M de la Troncal carrera Décima, la cual permite el acceso a las inmediaciones de la plaza en la estación del Museo Nacional.[16]

Eventos

La plaza de toros a la largo de su historia ha albergado principalmente corridas de toros . A lo largo de su vasta historia taurina pisaron el albero de La Santamaría toreros de primera categoría como Manolete, Luis Miguel Dominguín, El Cordobés, José Tomás, El Juli, Enrique Ponce y otras figuras de la torería mundial.

Se ha utilizado también como escenario para manifestaciones políticas. Allí, en enero de 1933 Alfonso López Pumarejo lanzó su candidatura a la Presidencia de la República en representación del Partido Liberal y en septiembre de 1945 el líder Jorge Eliécer Gaitán convocó una convención popular para su candidatura a la Presidencia.

En la plaza se han presentado conciertos musicales de grupos como Móvil, La Ley, UB40, Maná, Soda Stereo, Gustavo Cerati, La Oreja de Van Gogh, Miguel Bosé, Ana Torroja y espectáculos culturales dentro del Festival Iberoamericano de Teatro. En el año 2010, fue adecuada para los encuentros de tenis de la Copa Davis entre Colombia y Estados Unidos por el repechaje a la clasificación del Grupo Mundial.[17]

Daño estructural

Durante la administración del alcalde Gustavo Petro se detectaron fallas estructurales en la plaza. Por ello, y bajo el argumento de la seguridad de los espectadores, el Distrito realizó una licitación y posterior contratación para arreglar tal falla. Esto hizo que el coso taurino permaneciera cerrado para corridas de toros por un tiempo adicional.[cita requerida] La Corte Constitucional de Colombia ordenó la reapertura del coso de La Santamaría por considerar la tauromaquia patrimonio nacional de Colombia.[18][19]

Tras las obras realizadas en la plaza en 2016, el 23 de enero de 2017 la Plaza de Toros La Santamaría fue escenario de una corrida de toros en la que actuaron El Juli, Luis Bolívar y Andrés Roca Rey, quien confirmó la alternativa. El primer toro de la corrida fue Libertad, de la ganadería brava de Ernesto Gutiérrez.[20][18] Durante la corrida inaugural se produjeron fuertes altercados en el exterior de la plaza que se saldaron con casi una treintena de heridos, razón por la que el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, ordenó la prohibición de manifestaciones en los alrededores del coso taurino.[20][21]

Atentado

El 19 de febrero de 2017 unas horas antes del inicio del festejo, mientras un grupo de manifestantes antitaurinos se concentraban junto al coso taurino en protesta por el retorno de las corridas de toros a Bogotá, un artefacto explosivo detonó en los alrededores de la plaza causando más de treinta heridos, doce muy graves y un fallecido; parte de los afectados fueron policías que garantizaban la seguridad del festejo. El artefacto oculto en una alcantarilla de la calle 27 con carrera Quinta del barrio de la Macarena, fue accionado por control remoto.[20][19][21][22] El festejo taurino previsto se celebró en pro de la libertad avalado por el alcalde Peñalosa y los empresarios de la plaza:[19][21]

El alcalde Peñalosa pronunció un mensaje de rechazo al terrorismo: “Vamos a perseguir a esos terroristas y vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para capturarlos”. El funcionario dijo que todo el sector de La Macarena estaba asegurado y confirmó que la corrida de toros que estaba programada para la tarde del domingo se iba a realizar igual.
Enrique Peñalosa

Las investigaciones posteriores al atentado apuntaron hacia la autoría del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Los artefactos que se colocaron en las alcantarillas fueron dos, quedando totalmente descartada la vinculación del mismo con los movimientos radicales antitaurinos. Tanto la policía como el ejército tenían decretada una alerta antiterrorista ante el eminente riesgo de un posible atentado en la capital con motivo del aniversario del fallecimiento de dos de los fundadores del ELN: el cura español Manuel Pérez Martínez y el sacerdote Camilo Torres.[21][18][22]

El 26 de febrero de 2017 el Ejército de Liberación Nacional (ELN) reivindicó mediante un comunicado la autoría del atentado:[23][24]

«El pasado 19 de febrero de 2017 a las 10.20 de la mañana, en los alrededores de la plaza La Macarena en la ciudad de Bogotá (...) un comando guerrillero urbano del ELN atacó con explosivo a una patrulla policial del ESMAD»,
Ejército de Liberación Nacional (ELN)

El comunicado fue emitido por la Radio Nacional Patria Libre (RANPAL) alegando que el objetivo del atentado la policía nacional colombiana cuya labor era la de reprimir las manifestaciones y las demandas sociales.[23][24]

Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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