Juxtlahuaca se caracteriza, por tener varias de las tradiciones más arraigadas y antiguas de la región mixteca, así como danzas originarias de la región. Algunas de ellas son:
Se realiza los cuatro días anteriores al Miércoles de Ceniza, el carnaval de Juxtlahuaca 100% auténtico y autóctono, conserva la identidad de este pueblo como mixtecos donde se disfruta de la danza de los rubios, de los chilolos entre otras. Esta festividad del carnaval en Juxtlahuaca, culmina el martes con una calenda donde se juntan autoridades municipales, mayordomías y todas las danzas de la población: Centro, Barrio de Santo Domingo y Barrio de San Pedro, para departir el chilate de res participando del juego de la harina, bailando por último estas danzas en la plaza cívica donde asiste todo el pueblo y visitantes, distinguiéndose la presencia de las tradicionales mascaritas quienes avientan confeti, las cuales usan un traje dominó, al término de estas un baile popular.
La fiesta patronal de Santiago Juxtlahuaca se celebra el 25 de julio. La Fiesta patronal es en honor al Señor Santiago Apóstol, santo del cual proviene el nombre de la población.
Cada año se escoge para los festejos a un mayordomo quien junto con sus diputados y pueblo en general, realizan cinco días de fiestas en la Semana Principal, del 23 al 28 de julio, día en que se hace entrega a los nuevos mayordomos.
Se lleva alrededor de quince días antes para hacer los preparativos y labranzas de las velas que se ocupan en las procesiones, donde se disfruta de las danzas de los "Chareos" (Moros y Cristianos), "Los Diablos", y los Chilolos. Durante estos días de fiesta es común escuchar a la banda de viento en las procesiones y en la comunidad, así como cuetes, ofreciendo fiesta y espectáculo para propios y extraños.
Durante estos días de fiesta se acude a dar gracias al Templo Parroquial, donde se celebran misas y vísperas.
Durante la semana principal, comenzando el 22 de julio, se inicia con el paseo de Toros, el 23 el paseo y matanza de los guajolotes, las procesiones, desafió de los Chareos, eventos culturales y deportivos entre otros.
Usualmente se celebrar por lo menos tres noches de bailes públicos y tradicionales chilenas, además de saborear el pan labrado acompañado del delicioso champurrado, chilate de res, especie, sin igual mole de res y el pozole, culminando así las fiestas el día 28 con la entrega en el domicilio del nuevo mayordomo quien fungirá el año siguiente.
Cabe destacar que durante estos días se celebran dos festividades, similares pero independientes - una organizada por el Barrio Santo Domingo, y otra por la comunidad de El Centro de Santiago Juxtlahuaca.
Independiente de estos, en años recientes, se han invitado a diversas comunidades para compartir sus hermosas danzas, como es el caso de los Maromeros de Santa Rosa Caxtlahuaca, así como grupos musicales de la región.
El barrio Santo Domingo es el barrio más antiguo de Santiago Juxtlahuaca. Según las historias y leyendas del poblado, cuando los antiguos habitantes de Yucuyuhua fueron conquistados por los españoles, estos fundaron a Santiago Juxtlahuaca en el valle aldeano, Yosocuii, el llano verde. El poblado fue extendiéndose primero por el área conocida ahora como barrio Santo Domingo hasta dispersarse a las dimensiones que ocupa hoy en día.
Muchas de las costumbres y tradiciones que se conservan celosamente hasta nuestros días fueron originadas por los antiguos Mixtecos. Ya una vez mezcladas con los matices católicos dejada por la conquista, se empezó a celebrar a Santo Domingo de Guzmán a la misma medida que la fiesta patronal al santo patrón del pueblo, Santiago Apóstol.
Se realizan eventos como paseo de toros, paseo de guajolotes, desafió de la danza de los Chareos, castillo y procesión a menor escala, pero con la misma dedicación que la fiesta patronal a Santiago Apóstol.
Esta época del año es muy especial, Juxtlahuaca; en donde las familias con respeto ponen hermosas ofrendas que se distinguen por los arcos elaborados con la flor de cempasúchil a los fieles difuntos, tiempo de reflexión, intercambiándose obsequios, donde se saborea el mole de guajolote, también se realiza la ya tradicional comparsa de muertos y se acude a velar al panteón, además de asistir a los animados jaripeos.
Festividad de la patrona del pueblo, la Santísima Virgen de la Soledad, celebrándose el novenario de misas, vísperas y procesiones.
Como un complemento a la Danza de los Chareos (conocida también como moros contra cristianos), surgen los Diablos, cuya indumentaria consta de chivarras (o chaparreras, elaboradas con pelo de chivo), saco, mascadas, chicote, caretas o máscaras de madera con figuras diabólicas que en su mayoría son adornadas con cuernos.
Para la época colonial, en el proceso de evangelización los dominicos desterraron el respeto y veneración por los diferentes dioses que había en esta población uno de ellos fue CUACISIQUI (11 venado, ídolo de color verde), que según los dominicos lo asemejaron al diablo, y buscaban infundir que no tenía ningún poder, por lo que dentro de los bailetes y música (como medio de dominación), se introdujo la aparición del mal, de ahí el nacimiento de la danza de los diablos, comienza en "el desafío" bailete de la danza de los Chareos, que simboliza la parte donde los cristianos le piden a los moros que entreguen la túnica de Jesucristo, encarándose a la lucha hasta llegar a la muerte. Dentro de los parlamentos y baile “Selín, el soldado moro, que lucha a lado de Pilatos contra el general Santiago, y cae herido por Edecán y en un acto de ayuda le dice ¡Mahoma! ¿A dónde te has metido? ¿Cómo me has desamparado? ¡ya la vida se me acaba y la espada me han quitado! Yo ha tu ley no la he de dejar, aunque me lleven los diablos¨[9], al decir cae muerto, es donde entran los diablos para llevárselo al infierno, con sus elegantes trajes , sonando sus chicotes, al son de la banda mueven con su peculiar estilo las chivarras al ritmo de cada chilena.
Sin lugar a duda, durante el proceso de evangelización de la Nueva España, las danzas fueron una forma de facilitar convertir a los pueblos indígenas al cristianismo, y con el tema de Santiago Apóstol como su inspiración y ayuda divina, los cristianos, vencían a los musulmanes, y por estar condenados al infierno, a los moros se los llevaban Los Diablos.
El atuendo como las chivarras o capulinas son elaboradas por artesanos de Santiago Juxtlahuaca, las pieles llegan a ser importadas, pero son trabajados por manos juxtlahuaqueñas. Las máscaras de madera son propiamente creadas (tallado y pintado) por artesanos de la región, inspiradas en la identidad, gusto y personalidad de la persona que pide su máscara, de ahí las diferentes y creativas fisonomías que se pueden observar, utilizan cuernos de chivo, de toro, de venado, los ojos son de cristal y algunos tiene movilidad que le dan más realce y elegancia, haciendo que ninguna máscara sea igual que otra, es decir, que el diablo toma la forma que quiera.
Hoy en día tanto mujeres (a partir del 2009) y hombres pueden danzarla con gran gala, ya sea de forma individual o en parejas, que al verla deslumbran y llaman la atención a los espectadores al bailar las diversas chilenas de la región interpretadas por las bandas de viento.
Tradicionalmente la danza de Los Diablos se bailaba después de la danza de Los Chareos en La Fiesta patronal de Santiago Juxtlahuaca, pero actualmente esta danza a traspasado las fronteras, tomando identidad propia y se baila en diversos tipos de ocasiones.
Por ejemplo, en la Guelaguetza realizada en San Marcos California por la Coalición de Comunidades Indígenas de Oaxaca (COCIO), la danza de las Diablos forma parte de una de las múltiples danzas utilizadas para dar a conocer esta cultura y estas raíces. Al igual, se baila en diversas ocasiones en eventos realizados por paisanos en otras partes de México y de Estados Unidos.
Muestra auténtica y bravía de los hombres de Juxtlahuaca, en la región Mixteca baja, quienes al terminar su jornada de trabajo, alrededor de una fogata, entre trago y trago de aguardiente, a los sones del violín y la jarana, bailan y comentan las peripecias sufridas durante el trayecto en el arreo del ganado, desde la costa oaxaqueña hasta El Parían y otros lugares donde lo embarcan.
Hoy, a más de cien años se sigue disfrutando de esta tradicional herencia. Sus principales personajes son: El Caporal, Alvarado, El Rubio, Margarito; conocido también como Chile Verde o el Pachequito con la mujer del caporal María Cotita siendo amiga de ésta, la María Lencha, amante del Caporal. Representándose a las partidas de ganado con un toro de varas de piel de buey, centrándose hacia este la relación de la danza a través de la cordillera, sones, gustos, contra gustos y fandangueros.
Su vestimenta consiste en espuelas, chivarras, sombrero de ala ancha, capulina de piel de venado, mascadas, chicote y máscaras labradas por artesanos natos de Juxtlahuaca. Esta danza ha participado en las fiestas de los lunes del Cerro, la Guelaguetza Oaxaqueña y en otras partes de la República. Existiendo en Juxtlahuaca tres grupos representativos.
La danza de Los Chareos, conocida en otras partes de la nueva España como la danza de los moros y cristianos fue parte del proceso de evangelización de los pueblos en las Américas. La danza tiene sus cimientos en pasajes bíblicos, así como eventos de las victorias de España, país católico, en los territorios de la península ibérica ocupados por marroquís musulmanes.
La danza incluye personajes como Pilato, Sultán por parte de los Moros, y Santiago (Apóstol) de parte de los Cristianos. Dentro de la danza, se encuentra un personaje conocido como el conde Alchareo, de donde proviene la variación del nombre dado a esta danza en Santiago Juxtlahuaca y pueblos circunvecinos. Las variaciones del nombre incluyen, Moros y Cristianos, Chareos, o Santiagos.
Según relatos de las leyendas españolas, fue Santiago Apóstol quien ayudó a las fuerzas católicas enfundado con su traje de guerrero, montado en un caballo blanco y armado con una espada.
La danza se desarrolla durante el transcurso de la fiesta Patronal en honor a Santiago Apóstol en el barrio Santo Domingo y en El Centro en Santiago Juxtlahuaca. También se baila en la fiesta a Santo Domingo de Guzmán, organizada por el barrio del mismo nombre, similar a la fiesta patronal pero en menor escalada.
Durante el transcurso de la fiesta, la danza se ejecuta durante el tradicional paseo de Guajolotes, una noche de desafió, y la muerte de Poncio Pilato además de la procesión donde las imágenes de Santiago Apóstol y Santo Domingo de Guzmán son paseadas por las calles del pueblo.
La danza consiste de varios bailetes, y contiene un diálogo nutrido que progresa según el desarrollo de la danza en el transcurso de la fiesta
El personaje del Macho interpreta a un supuesto rico hacendado mientras La Vieja y el Tata Tuno interpretan a personajes que llevan una vida disoluta dando el mal ejemplo a sus hijas. La Vieja y el Tata Tuno llevaban a sus hijas de reunión en reunión y de fiesta en fiesta.
Entonces sucedió que en una de estas reuniones el Macho se enamora de una de las hijas del Tata Tuno y decide raptarla. El Tata Tuno, molesto por este hecho, reacciona cargándole toda la culpa a su pareja y la obliga a ir a hablar con el Macho para proponerle que se case son su hija. Esto evitaría que su honor quedara burlado y a su vez, pensaba el Tata Tuno, haría un buen matrimonio ya que el Macho supuestamente era muy rico. El destino le deparaba una amarga sorpresa ya que el Macho no tenía nada. Una vez que el Tata Tuno descubrió esto, enfrentó al Macho cuestionándole que como le haría para proveerle de comer a su hija. A su vez el Macho le responde que a su hija le va a dar "puro macho."
Aun así el Tata Tuno los obliga a casarse haciendo los trámites ante el Tata Cura y el Tata lo Civil. Estos aceptan de mil amores y los casan creyendo que se llevarían una buena tajada del dinero del Macho. Estos personajes se llevan una amarga sorpresa porque el Macho al no tener nada les pago con puro macho, es decir, puras valentonadas.
Sea como sea, el Macho y la hija del Tata Tuno ya están casados y a continuación viene el reconocimiento de la nueva familia. El Tata Tuno y la vieja entran en calor bailando El Epazote y La Yerba Santa. A continuación todos los personajes comienzan a bailar de gusto.
Acabando la danza, es de costumbre que pasen a que les den un refrigerio las personas de las casas a las cuales fueron a bailar. Por lo general esta danza se lleva a cabo en las casas de los diferentes mayordomos de los santos al igual que en la comunidad del pueblo.
Esta importante manifestación folclórica, es una hermosa herencia que legaron los antepasados, la cual fue y sigue siendo motivo de unión, alegrías y tristezas en todos los momentos importantes de la vida de los juxtlahuaqueños, ejecutándose en bautizos, bodas, verbenas populares, etc. Al compás de la música del violín y jarana, se bailan sones, chilenas y gustos, con atuendos a la usanza de los mixtecos de esta región, siendo esta música la manifestación auténtica de Juxtlahuaca, existiendo en nuestros días música grabada de este género en casetes.
La Danza de los Chilolos de Carnaval, Loolo Nchica'a o danzantes del ritual del tigre, también conocido con el nombre de Los Ticuanis, tiene su origen en el ritual religioso, que los antiguos mixtecas efectuaban en la época prehispánica, para pedir ayuda a sus dioses v. gr. Yaa Dzavi (Dios del agua o de la lluvia), Taandoco o Taadoc (Dios del Sol o de los guerreros valientes); llamados estos dioses en lengua mixteca como: Cuaqusiqhi u Once Venado (Dios principal de Juxtlahuaca o Yozocuyya (El gran Ilano verde). De igual forma rendían culto a sus deidades, que eran sus dioses de los oficios, tales como: Qhuav (Venado) (Dios del Cazador) e Huituayuta o Yoco Situayuta (Dios de la multiplicación del género humano), todas estas deidades se reconocían bajo un nombre común Yoco (Dios de los oficios). También adoraban a las deidades mexicas que representaban al viento, al jaguar, a la serpiente, etc.) a quienes rendían pleitesía al emprender alguna acción importante y relevante para la comunidad, ante quienes danzaban para pedirles un favor; triunfo en la guerra, abundante lluvia, buena cosecha, buena salud para todos los habitantes del pueblo y para limpiar de plagas y demás sabandijas o animales salvajes al ser humano y a sus cultivos que dañaban y perjudicaban. Para estos el sacerdote mixteco en unión de todas las familias participaban en la ejecución del primer son al ritmo de la flauta de carrizo y el teponaxtle, el sacerdote titular con sombrero en mano, enromaba con copal a los cuatro puntos cardinales, empezando al oriente y al norte, que son los que representaban la vitalidad y la salud, la fertilidad y fortaleza y por último al poniente y al sur que representan los puntos malos que mandaban y originaban las enfermedades, la muerte, las plagas y azotes de animales voraces y perjudiciales al hombre, destacándose entre ellos, el tigre, el león y el jaguar motivo por el cual los sacerdotes y principales pedían la protección de sus dioses o les agradecían sus bendición.
Las mascaritas son una de las partes figurativas del carnaval en Juxtlahuaca, la cual tiene sus inicios hace años, cuando los jóvenes querían comunicarse con las señoritas, pero por las costumbres arraigadas, el decoro y respeto hacia las mujeres, los padres las cuidaban para no permitirles entablar o evitar el cotejo o comunicación de los muchachos con ellas (donde los domingos después de misa eran los momentos para acercarse a ella), ya que era mal visto por la sociedad. Ante esa situación, se origina el concepto de mascarita, .donde los jóvenes se disfrazaban de mascarita para demostrar su amor o acercarse a una joven que les gustaba, utilizando una voz falsa o media chillante (aguda), acercándose mediante indirectas o cartas de amor o colocando confeti en la cabeza de la señorita que le gustaba. Por mucho tiempo, esta manera de cotejar tuvo sus pros y contras ya que si la muchacha respondía amablemente algún otro que la pretendía podía hablar mal del pretendido o incluso hacerle burla a la muchacha, por despecho se originaban chismes (o ventilando la vida amorosa de las muchachas), pero como no se sabía quien se escondía detrás de cada mascarita fue el medio para expresarse libremente, adjetivándolas como las mascaritas traviesas.
Los jóvenes disfrazados con el paso de los años realizaban acciones desagradables o muy fuertes en general con la sociedad, que fueron mal vistas, por las consecuencias de sus acciones, al aparecer una mascarita la gente en lugar de tener gusto corría por temor a la travesura que le pudiera hacer. De ahí que por años no se les dejó permitió salir en los días de carnaval, ya que sus acciones traspasaban lo cordial de las fiestas. Este año 2025, nuevamente salieron al carnaval aventando confeti y haciendo reír a la población en general, cambiando la intención y visión que se tenía de ellas, bailando junto a la danza de los rubios. “Las mascaritas se meten con la danza de los rubios, juegan a medir sus fuerzas con el toro, que se dan en medio de las porras de público que los animan a seguir jugando. Usan una túnica confeccionada de diferentes colores que les llega de los tobillos a la cabeza terminando en borla,”,[10] con dos bolsas por dentro muy anchas donde colocan el confeti, su rostro también es tapado por una tela un tanto transpirable para poder respirar, y bailar a gusto en el carnaval. Las mascaritas se la pasan corriendo y aventando confeti. Las mascaritas soy muy tradicionales esta población.
El buen gusto y sazón de los juxtlahuaqueños y juxtlahuaqueñas, remontan a tiempos ancestrales en donde los reyes comían los mejores manjares, en este municipio se conservan importantes tradiciones en las comidas, siendo las más importantes: Los chiles rellenos, el mole de guajolote, teniendo éste variaciones de acuerdo a la festividad que se realiza, el chilate de res, la cecina o tasajo, la barbacoa de borrego, los frijoles negros con epazote, no sin disfrutar de la especie, que se hace con arroz, carne de gallina y chiles en vinagre.[4]
Dentro de las fiestas patronales el champurrado con su pan labrado, son un platillo muy original, que sin duda deleita cualquier paladar, también las ricas empanzadas de chilacayote, el marquesote, un dulce de membrillo, jamoncillos, los coyules, las regañadas y los suspiros, son elementos inigualables de esta población.
Oaxaca es un lugar lleno de misticismo, cultura, tradiciones, costumbres y un estado rico en gastronomía. Al hablar de Oaxaca, es hablar de un arte culinario, tanto que a la comida Oaxaqueña en el año 2008, le fue otorgado el estatus de patrimonio inmaterial del estado de Oaxaca, por el Congreso de Oaxaca, representando una expresión de identidad cultural milenaria, así también, conforme a la resolución de la UNESCO aprobada el 16 de noviembre de 2010, la cocina tradicional en las comunidades indígenas constituye una de las prácticas culturales más importantes de identidad, memoria y cohesión de los pueblos.[11]
Santiago Juxtlahuaca o Yosocuiya, forma parte de esa gran riqueza tradicional, donde se refleja su cultura con el uso de diversos ingredientes autóctonos, orgánicos y propios de la región. Uno de los famosos platillos de esta región es el delicioso Chilate de res, que con su aroma, sabor y sazón, se vuelve uno de los preferidos en este municipio. Este platillo tiene sus comienzos desde la época prehispánica, la palabra chilate tiene su origen del náhuatl chiliatl, donde chilli es chile y atl es agua, que quiere decir bebida de chile, o agua con chile.
El chilate de res, representa este platillo tradicional con un proceso artesanal en los conocimientos para su preparación. Se caracteriza por un color rojo terroso, y el equilibrio de sabor con un toque ligero de picante, y la mezcla de sus ingredientes que mantienen ese sabor de fiesta.
Este chilate es preparado por las cocineras tradicionales de Juxtlahuaca como doña Agustina Mata Vásquez, originaria del barrio de Santo Domingo, quien lleva más de 15 años preparando esta comida típica juxtlahuaqueña, y quien adquirió ese gusto por ser ayudante de las cocineras mayores. Se pretende, que este platillo no pierda su esencia, y se preserve con las generaciones jóvenes.
El chilate de res (tasajo de res) se prepara en las fiestas patronales de Julio y Agosto, Carnaval, Velorios y Bodas. Para su preparación se necesitan los siguientes ingredientes, carne de res, hueso y tasajo, sal blanca y de grano, chile rojo costeño y chile guajillo, cebolla, tomate verde y tortillas hechas a mano. (Testimonio, 2025)
Cuando es fiesta patronal, un día antes se hace el paseo del toro, y es cuando se ofrece al santo patrón, ahí se mata y descuartiza el novillo o toro, el carnicero lo tasajea y corta en raciones regulares. [10]El chile rojo costeño y guajillo se tuesta en comal de barro y se resguarda. Al día siguiente, se lava la carne y se pone a coser con agua y cebolla, así como sal al gusto. Se muelen los ingredientes y se incorpora al caldo. Si la cocinera dice que ya está listo, es decir, que tenga ese sabor tan peculiar, es hora de servir. Para ello, se coloca la carne en plato hondo oaxaqueño, y se agrega el chilate, acompañado de tortillas calientes hechas a mano, se saborea bebiendo directamente del plato (no se ocupa la cuchara). Junto con un refresco, y es así, como se degusta este rico platillo de la mixteca baja oaxaqueña.