Sileno

sátiro y preceptor de Dioniso en la mitología griega From Wikipedia, the free encyclopedia

En la mitología griega, Sileno (en griego Σειληνός o Σιληνός) es, en un sentido concreto, el nombre de un personaje que pasaba por haber educado a Dioniso[1][2] y, en un sentido general, el nombre genérico que se da a los sátiros llegados a la vejez.[3][4] Sileno, que era preceptor de Dioniso, actuaba como su consejero e instructor, y contribuyó en gran manera a la fama del dios del vino.[2] Aunque Sileno[5] y Silvano[6] comparten afinidades conceptuales,[7] no están relacionados etimológica ni históricamente.[8]

Estatua de Sileno de la Sala de las Musas del Museo Pío Clementino, Roma.

Sileno poseía una gran sabiduría y tenía poderes proféticos[9] pero cuando estaba borracho y dormido, quedaba a merced de los mortales, que podían obligarlo a profetizar.[10] Se le describe como un anciano jovial, calvo, de nariz chata y prominente vientre, tan abultado como el odre de vino que siempre lo acompaña, casi siempre en estado de embriaguez. Como no puede confiar en sus propias piernas, suele montar en un asno.[11] En su comitiva se encuentran otros sátiros y satiriscos (sátiros efebos).[12]

Mitología

En Eurípides

En un drama satírico de Eurípides[13] se dice que Sileno es un anciano sátiro y viejo servidor de Baco que vive atrapado en la isla del Etna, donde los cíclopes dominan y esclavizan a todos los extranjeros. Él mismo sirve a Polifemo, realizando tareas domésticas y cuidando los rebaños, mientras lamenta su separación de Baco y de la libertad, recordando los tiempos de fiesta y danza en honor al dios.[14]

Sileno actúa como intermediario entre Odiseo y el cíclope, explicando a los griegos la vida brutal que llevan los forasteros y describiendo con detalle la crueldad y los hábitos del monstruo. Aunque viejo y sumiso, demuestra astucia y pragmatismo: acepta el vino que Odiseo le ofrece a cambio de corderos y quesos, y contribuye indirectamente al plan de Odiseo para cegar a Polifemo, ya que su cooperación permite que los hombres obtengan provisiones y puedan ejecutar su estratagema.[14]

Sileno contaba —aunque puede que lo soñase— que ayudó a Dioniso durante la Gigantomaquia, matando al gigante Encélado.[14] Eratóstenes cuenta que Dioniso, Hefesto, los sátiros y los silenos llegaron montados en asnos. Como no estaban lejos del enemigo, los asnos se asustaron y, uno tras otro, lanzaron un rebuzno como los gigantes nunca habían oído. Ante el ruido, los enemigos huyeron precipitadamente y así fueron derrotados.[15]

En Ovidio

El rey Midas, discípulo de Dioniso, recibe un día al anciano Sileno, quien había sido capturado por unos aldeanos frigios mientras deambulaba tambaleante por la bebida. Reconociendo a su viejo aliado y maestro de sacrificios, Midas lo hospeda con gran alegría durante diez días y diez noches, celebrando festines y honrando al anciano. Dioniso, agradecido por la hospitalidad de Midas, le concede un deseo. Midas pide entonces que todo lo que toque se transforme en oro. Pronto descubre que este don, lejos de ser un beneficio, se convierte en un castigo: los alimentos y bebidas se convierten en oro al tocarlos, impidiéndole comer o beber, y hasta el contacto con los objetos cotidianos le causa dolor y desesperación.[16]

Algunos dicen que cuando el Padre Líbero estaba conduciendo su ejército hacia la India, Sileno se extravió. Midas lo entretuvo de manera magnánima, y además lo condujo de nuevo hacia la comitiva de Líbero.[17] Otros que Sileno había sido capturado por dos pastores, a los que obsequió con historias asombrosas.[18] Sea lo que fuere se dice que Sileno había compartido con Midas una filosofía pesimista: que lo mejor para un hombre es no nacer, y que si nacía, debía morir lo más pronto posible.[19][20]

Otros episodios

Se dice que, al igual que Dioniso, Sileno nació en Nisa[21] o bien era el rey de Nisa.[22] Se le menciona junto con Marsias y Olimpo como inventor de la flauta, instrumento que a menudo se le ve tocando,[23] y hay un tipo especial de danza que lleva su nombre, el sileno, mientras que a él mismo se le designa como el bailarín.[24] Tenía un templo en Élide, en donde había esculpida una imagen de Mete («Ebriedad») escanciando vino a Sileno.[25]

Ascendencia, descendencia y amoríos

Sileno no tiene una ascendencia definida. Sileno suele considerarse hijo de Hermes, como sucede con la mayoría de los sátiros,[26] pero en otras tradiciones se le hace hijo simplemente de una ninfa,[27] o de Pan y una ninfa,[28] o se le llama hijo de doble naturaleza nacido de la tierra.[29] Otros dicen que Sileno fue criado en el monte de Malea, habitaba en Pírrico —el autor lo identifica con Pírrico, uno de los curetes— y su esposa fue una tal Nais, Naíde[30] o Naya.[31]

«También el anciano Sileno, empuñando la férula, se había pertrechado para la guerra, el hijo de doble naturaleza de la tierra, de bella cornamenta. Traía consigo a sus tres hijos en comitiva, pues Astreo se puso las armas, Marón llegó a continuación y Leneo les seguía hacia el tumulto de la expedición. Todos sostenían las manos de su padre, de montés errar, con un bastón, ese compañero de la vejez. Como le faltaran las fuerzas al anciano, su cuerpo entorpecido se sostenía gracias a un báculo florido de vid, pues contaba ya a su edad con muchos años, y de ellos había surgido la vivaz estirpe de los sátiros, de ambigua apariencia».[32]

El centauro Folo era hijo de Sileno y de una de las ninfas melias,[33] pero otros alegan que a orillas del lago Ascanio vivía Dolión, el hijo de Sileno y Melia.[34] Propercio parece insinuar que Sileno fue el padre de las estirpes colectivas de los silenos y la hamadríades.[35] Otros lo imaginan como el procreador de los sátiros[36] o incluso de Estáfilo.[37] A Sileno también se le atribuye un amorío con Polifemo.[38] Incluso Clemente dice que entre los arcadios el quinto Apolo era hijo de Sileno y se le conocía como Nomio («agreste»).[39]

Paposileno

Utilizado como nombre genérico, los silenos son los sátiros viejos, también llamados paposilenos, por oposición a los sátiros jóvenes del cortejo de Dioniso (tíaso). Aparecen en los dramas satíricos.[40]

Los silenos

Sileno ebrio (Museo del Louvre). Detalle de la cabeza, en la que se puede apreciar la exagerada fealdad con que era representado este dios menor.

Como ya se ha dicho, el término genérico ‘sileno’ describe simplemente a un sátiro anciano.[3] A los hijos de Sileno, en la poesía, se les llaman «sátiros cornudos»,[32] o simplemente «silenos».[41] Los silenos, en cuanto al arte, fueron modificando sus características con el paso del tiempo. En cerámicas áticas del siglo VI a.C. se muestran sátiros con rasgos equinos muy marcados. En esta etapa los silenos y los sátiros no están claramente diferenciados. Muchos estudiosos sostienen que los primeros sátiros eran más “equinos” que caprinos. Esta característica los asocia con los hipotanes, seres similares a los centauros.[42] En época clásica ya aparece la figura del sileno anciano, jefe de los sátiros y una figura asociada al drama satírico. Se trata del paposileno (Παποσιληνός, ‘abuelo sileno’).[40]

Plinio habla de representaciones artísticas de silenos con rasgos equinos[43] y los describe como barrigudos, de nariz grande, feos y ancianos, reflejando la sabiduría detrás de un aspecto grotesco.[44] Vitruvio describe características de estatuas de silenos para teatro y arte decorativo.[45] En época romana el término “sileno” puede usarse casi como sinónimo de sátiro. Se asimilan a faunos y en el arte decorativo aparecen como figuras báquicas ornamentales.[46]

En época helenística aparece el atributo del sileno borracho y filósofo. Se consideraba que Sócrates se asemejaba a un sileno.[47] Tanto es así, que en el museo del Louvre se conserva un famoso busto en el que se le representa con estas características.[48] Algunos especialistas plantean la hipótesis de que el origen de las leyendas sobre silenos, faunos y ninfas sea el recuerdo de encuentros con antiguos homínidos.[49]

Se dice que el arte de mezclar el agua con vino fue creador por Estáfilo, hijo de Sileno.[37] En época tardía se dijo que Fauno fue padre de los geniecillos de los bosques: faunos, sátiros, panes y silvanos.[50] Nono, en cambio, nos habla de las tribus que acompañaros a Baco en su campaña contra los indios: «los velludos sátiros, sangre de la estirpe de los centauros y la antigua falange de los silenos, con sus hirsutas piernas, y las tropas de basárides coribántides».[51]

Alusiones literarias

Y más, que no tendré a deshonra la tal caballería, porque me acuerdo haber leído que aquel buen viejo Sileno, ayo y pedagogo del alegre dios de la risa, cuando entró en la ciudad de las cien puertas iba, muy a su placer, caballero sobre un muy hermoso asno.
Cervantes: Don Quijote de la Mancha, 1ª parte, cap. 15.
Y guárdense no les suceda a los tales lo que al asno de Sileno que puso Júpiter entre las estrellas
Quevedo: prólogo de Sueños y discursos, obra conocida también como Los sueños.
[...] también le habló del verano, cuando los bosques eran verdes y el viejo Sileno montado en su rechoncho asno acostumbraba a visitarlos.
Para hacer el elogio de Sócrates, amigos míos, me valdré de comparaciones. Sócrates creerá quizá que yo intento hacer reír, pero mis imágenes tendrán por objeto la verdad y no la burla. Por lo pronto digo, que Sócrates se parece a esos silenos que se ven expuestos en los talleres de los estatuarios, y que los artistas representan con una flauta o caramillo en la mano.
El elogio de la locura, según continuó él, se elevaba a filosofía, y la filosofía misma llega a ser joven, y, cogiendo la alocada música del placer, uno debe imaginar que lleva puesto su traje manchado de vino y coronado de hiedra, bailando como un bacante sobre las colinas de la vida y burlándose del lento Sileno por su sobriedad.
Y el rostro del siglo -el rostro del siglo XX, del siglo de la confusión de las edades, aparecía dudoso tal un Sileno.

Iconografía

Sileno ebrio es una tipología de esculturas de la Antigüedad basada en un original de época helenística. La composición está basada en el Sátiro escanciando[52] de Praxíteles. En el Foro romano hubo una estatua similar, que se conocía como Marsias o Sileno.

Las representaciones pictóricas modernas del tema incluyen obras de Ribera, Rubens[56] y Van Dyck; más alejados temáticamente, La bacanal de Tiziano o Los borrachos de Velázquez.

;Edad Contemporánea

Véase también

Nots y referencias

Enlaces externos

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