Smoke Gets in Your Eyes (Mad Men)
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Episodio 1
| «Smoke Gets in Your Eyes» | |||||
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| Episodio de Mad Men | |||||
| Título traducido |
«El humo ciega tus ojos» | ||||
| Episodio n.º |
Temporada 1 Episodio 1 | ||||
| Dirigido por | Alan Taylor | ||||
| Escrito por | Matthew Weiner | ||||
| Guion por | Matthew Weiner | ||||
| Cinematografía por | Phil Abraham | ||||
| Cód. de producción | 101 | ||||
| Duración | 49 minutos | ||||
| Emisión | 19 de julio de 2007 (EE.UU) | ||||
| Estrella(s) invitada(s) | |||||
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| Mad Men | |||||
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| Episodios de Mad Men | |||||
«Smoke Gets in Your Eyes» —conocida en español como «El humo ciega tus ojos»— es el primer episodio de la primera temporada de la serie de televisión de drama de época Mad Men. Se emitió por primera vez el 19 de julio de 2007 en los Estados Unidos en AMC, y fue escrito por el creador Matthew Weiner y dirigido por Alan Taylor. "Smoke Gets in Your Eyes" fue presupuestado en EE. UU. por $3 millones, y la producción para el episodio tuvo lugar en la ciudad de Nueva York y Los Ángeles.
Weiner concibió el guion en el 2000, mientras trabajaba como guionista de la serie de televisión Becker. Antes de escribir el episodio piloto, Weiner estudió literatura y el cine estadounidense de los años 1950 y 1960, lo que le dio una perspectiva de la cultura estadounidense durante ese periodo de tiempo. El guion fue finalmente enviado al creador de Los Soprano, David Chase, quien más tarde reclutó a Weiner para trabajar con él en Los Soprano. Weiner archivó el proyecto de siete años para centrarse en el programa de Chase, el interés por Mad Men no apareció hasta la conclusión de la temporada final de Los Soprano.
El episodio comienza con Don Draper (Jon Hamm), director creativo de la agencia de publicidad Sterling Cooper, tomando un Old fashioned en un bar. Mientras el camarero le sirve, Don inicia una conversación con él acerca de los cigarrillos para tener una mejor percepción de la opinión pública de Lucky Strike. El camarero dice que prefiere los cigarrillos de Old Gold a Lucky Strike.
Más tarde, Don discute con su amante, la artista Midge Daniels, por su próxima reunión con los ejecutivos de Lucky Strike. Al día siguiente, Salvatore Romano (Bryan Batt) presenta un borrador de un nuevo anuncio de Lucky Strike. Greta Guttman (Gordana Rashovich), una investigadora médica de Sterling Cooper, envía un informe a Don que revela que la tendencia del público a fumar cigarrillos es más que un deseo de muerte, es una especie de escape. Don no parece interesado en el informe y lo tira a la basura.
Al mismo tiempo, es el primer día de Peggy Olson (Elisabeth Moss) como secretaria de Don en Sterling Cooper, donde experimenta el acoso sexual común que ocurrió en los años 60. Oriunda de Brooklyn, está un poco abrumada pero emocionada de trabajar en Manhattan. La jefa de personal Joan Holloway (Christina Hendricks) aconseja a Peggy sobre cómo ser atractiva a los hombres para tener éxito en su carrera aquí hasta que encuentre el éxito definitivo: el matrimonio. El ejecutivo de cuentas junior Pete Campbell (Vincent Kartheiser) hace comentarios juveniles y groseros sobre la apariencia y la vestimenta de Peggy, razón por la que Don lo reprende. En su descanso, Peggy asiste a una cita con un médico, concertada por Joan, durante la cual se somete a un examen vaginal y le recetan un anticonceptivo oral nuevo, Enovid, que en aquel momento sólo debía recetarse a mujeres casadas con el marido.
Don y Roger Sterling (John Slattery) se reúnen con Rachel Menken (Maggie Siff), una mujer judía que heredará la empresa de grandes almacenes de su padre. En un intento de hacer que Rachel se incline más positivamente hacia la agencia, Roger recluta al único judío de la empresa, un joven de la sala de correo, para que asista a la reunión disfrazado de miembro del departamento de arte. Don confunde al hombre que acompaña a Rachel, asumiendo que es el dueño. Rachel se decepciona por las sugerencias de cupones de la agencia para atraer amas de casa, dado que busca atraer clientes refinados. Además, le molestan sus preguntas sobre por qué no seleccionó una agencia judía, cuestionamientos a los que responde que tenía la impresión de que Sterling Cooper era innovador, y que en sus consultas con agencias judías también surgió la idea de los cupones. Don no acepta que una mujer le hable así, reacciona negativamente y abandona el lugar.
Una reunión posterior con ejecutivos de la compañía tabacalera Lucky Strike también fracasa, ya que Don aún no ha encontrado una propuesta creativa. Pete sugiere la idea de la “pulsión de muerte" planteada por la investigación de la asesora, dado que encontró el documento husmeando en la basura de Don. Los ejecutivos rechazan esa sugerencia y se preparan para irse disgustados, pero Don les dice que esperen. En ese momento se le ocurre un nuevo eslogan: "¡Está tostado!" (“It’s toasted!”) asociando su producto (cigarrillos) con la luz del sol y haciéndolo sonar benigno, ejemplificando lo que Don cree sobre la publicidad: que se basa en una cosa. Felicidad. El cliente está satisfecho y, tras la reunión, Don expresa su enfado con Pete. Al recordar el consejo de Joan, Peggy intenta agradecerle a Don de manera coqueta por haberla defendido antes con Pete, y llora de vergüenza cuando él lo rechaza. Sin embargo, él le dice que entiende que ella sólo lo hizo porque pensó que tenía que hacerlo.
A regañadientes, Don se reúne con Rachel para cenar y enmendar la reunión. Durante la cena, Don reprende su ingenua visión del amor e intenta interpretar el papel del soltero byroniano , pero Rachel reconoce en Don el elemento de un extraño y dice que ella también sabe lo que se siente estar desconectado y fuera de lugar. Los dos comienzan a vincularse y ella acepta darle otra oportunidad a Sterling Cooper. Mientras tanto, Pete y algunos de sus compañeros de trabajo van a un club de caballeros para celebrar la inminente boda de Pete. Allí, una mujer rechaza las insinuaciones de Pete, y sintiéndose abatido por esto y las recientes críticas de Don, Pete llega borracho al apartamento de Peggy, al que ella le deja entrar. Don toma un tren hasta una casa grande en los suburbios, donde es recibido por su esposa, la belleza rubia Betty Draper (January Jones), que no ha sido mencionada antes en el episodio. Él controla a sus dos hijos dormidos mientras ella observa desde el marco de la puerta.