Striking Vipers
episodio de Black Mirror
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«Striking Vipers» es el primer episodio de la quinta temporada de la serie antológica Black Mirror. El creador de la serie, Charlie Brooker, firmó el guion, mientras que Owen Harris asumió la dirección. Netflix lo estrenó el 5 de junio de 2019, junto con el resto de los episodios de la temporada.
Episodio 1
| «Striking Vipers» | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Episodio de Black Mirror | |||||
| Título traducido |
«Striking Vipers (España)» | ||||
| Episodio n.º |
Temporada 5 Episodio 1 | ||||
| Dirigido por | Owen Harris | ||||
| Escrito por | Charlie Brooker | ||||
| Guion por | Charlie Brooker | ||||
| Elenco principal | |||||
| Duración | 61 minutos | ||||
| Emisión | 5 de junio de 2019 | ||||
| Filmación | São Paulo | ||||
| Episodios de Black Mirror, series 5 | |||||
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La trama sigue a dos viejos amigos, Danny Parker (Anthony Mackie) y Karl Houghton (Yahya Abdul-Mateen II), que retoman el contacto a través de un videojuego de lucha en realidad virtual. Dentro de ese entorno, ambos comienzan a mantener relaciones sexuales virtuales, una dinámica que termina afectando el matrimonio de Danny con Theo (Nicole Beharie). El episodio cuenta con un reparto principal íntegramente afrodescendiente y se rodó en Brasil. Su argumento surgió a partir de una idea inicial sobre una relación extramarital en un entorno virtual, en la que ninguno de los implicados conoce la identidad real del otro.
La crítica identificó como temas centrales la fluidez de la sexualidad y el género, la infidelidad, así como la tensión entre el amor y la amistad. El episodio plantea interrogantes sobre la orientación sexual de Danny y Karl y sobre si su vínculo puede considerarse una forma de infidelidad. Las valoraciones resultaron divididas: algunos analistas consideraron que abordaba estas cuestiones de manera sugerente, mientras que otros lo juzgaron inferior a «San Junipero», episodio de la tercera temporada que también explora una relación queer en un contexto de realidad virtual. En términos generales, las interpretaciones y la dirección recibieron elogios, aunque parte de la crítica señaló carencias en la construcción de los personajes.
Sinopsis
Danny Parker (Anthony Mackie) de veintisiete años y su novia Theo (Nicole Beharie) van a un bar y fingen ser extraños. Después de tener relaciones sexuales, juega el juego de lucha Striking Vipers con su amigo Karl Houghton (Yahya Abdul-Mateen II) como sus personajes preferidos Lance (Ludi Lin) y Roxette (Pom Klementieff).
Once años después, Danny organiza una barbacoa en su casa con Theo, con quien está casado y tiene un hijo de cinco años. Él ha perdido el contacto con Karl, quien llega a la fiesta y le da un regalo de cumpleaños: Striking Vipers X, la entrega más reciente de la saga, junto con el kit de realidad virtual necesario para jugarlo.
Esa noche, la pareja juega el juego en sus respectivos hogares, retrocediendo inmóviles una vez que ingresan a la arena virtual. Después de una pelea en la que experimentan completamente el dolor de sus respectivos personajes por los golpes, los personajes de Karl y Danny caen uno sobre el otro y se besan. Visiblemente angustiados, Karl y Danny salen del juego.
Durante las próximas semanas, Danny y Karl comienzan regularmente a conectarse en línea e ingresar al juego para tener relaciones sexuales entre ellos, y Danny se distancia de su relación con Theo. Ella lo llama en su aniversario de bodas y lo acusa de tener una aventura, mientras señala que ella se ha mantenido fiel y que regularmente rechaza las insinuaciones de otros chicos; a pesar de que le gusta la atención. Danny promete que no habrá infidelidad. Más tarde, bloquea el juego Striking Vipers X en un gabinete y le dice a Karl por teléfono que deben detenerse.
En el próximo cumpleaños de Danny, Theo invita a Karl a cenar como sorpresa. Karl le revela a Danny que no ha podido recrear los sentimientos con otros jugadores como lo había hecho con Danny. Esa noche, la pareja entra al juego y vuelve a tener relaciones sexuales. Danny luego pide reunirse en la vida real. Ante su insistencia, se besan en sus cuerpos normales para ver si hay alguna conexión real entre ellos, pero ambos dicen que no sienten nada. Danny insiste en que, dado que no sentían nada al besarse, deberían detenerse; Karl insiste en que deberían continuar. Danny se agita y se produce una pelea entre ellos justo cuando un auto de policía pasa y los arresta. Frustrada por tener que recoger a Danny, Theo insiste en que Danny le diga qué causó la pelea.
En la escena final, se revela que Danny y su esposa tienen un acuerdo en el que, por una noche al año, puede jugar a Striking Vipers X con Karl, mientras que Theo puede ir a un bar y encontrarse con un extraño.
Reparto
- Anthony Mackie como Daniel «Danny» Parker
- Yahya Abdul-Mateen II como Karl Houghton
- Nicole Beharie com Theo Parker
- Pom Klementieff como Roxette
- Ludi Lin como Lance
- August Muschett como Tyler
- Fola Evans-Akingbola como Mariella
- Monique Brown como Daisy
- Caroline Martin como Jemma
- Jordan Carlos como Simon
- Guilherme Vallim como Maxwell
- Austin Michael Young como Chester
- Joe Parker como Jason
Producción
En marzo de 2018, Netflix encargó una quinta temporada de Black Mirror, tres meses después del lanzamiento de la cuarta temporada.[1] Inicialmente, como parte de la producción de la quinta temporada, se desarrolló la obra interactiva Black Mirror: Bandersnatch, que aumentó en alcance hasta el punto en que se separó de la serie y se lanzó como una película independiente; se estrenó el 28 de diciembre de 2018. Aunque las temporadas anteriores del programa producidas por Netflix constaban de seis episodios, la quinta temporada se compone de tres episodios, ya que el creador de la serie, Charlie Brooker, consideraba que esto era preferible a hacer esperar más tiempo a los espectadores para la siguiente temporada.[2] Los tres episodios, «Striking Vipers», «Smithereens» y «Rachel, Jack and Ashley Too», se lanzaron en Netflix simultáneamente el 5 de junio de 2019.[3] Dado que Black Mirror es una serie de antología, cada episodio se puede ver en cualquier orden.[4] «Striking Vipers» se filmó antes de Bandersnatch.[5]
Concepción y escritura
Brooker escribió el episodio, junto con la productora ejecutiva Annabel Jones. El concepto inicial era que un grupo de compañeros de oficina pasara tiempo en una simulación de realidad virtual como parte de un ejercicio de construcción de equipo, donde se prepararían para interpretar el musical Grease. Como parte del ejercicio, la identidad de cada empleado dentro de la simulación sería desconocida. La idea era que dos de los empleados tuvieran un romance dentro de la simulación.[6] Esta historia cambió con el tiempo y se vio influenciada por otra fuente de inspiración: Brooker reflexionaba sobre sus días de jugar al juego de lucha Tekken con sus compañeros de piso en la década de 1990 y pensó que había algo interesante en la naturaleza «homoerótica» y «extrañamente primitiva» de la situación.[7] Pensó que los vecinos podrían confundir sus sesiones de juego con un calabozo sexual debido a los ruidos que hacían.[6][7][8] Durante la escritura de «Striking Vipers», se utilizaron varios juegos de lucha como referencia, incluido Dead or Alive, una serie donde los personajes tienen apariencias sexualmente provocativas.[9]
La pornografía fue un tema discutido por los escritores. Jones mencionó que el episodio se relaciona con la pregunta de «cuándo la pornografía deja de ser una distracción saludable y se convierte en una infidelidad».[6] El nombre «Striking Vipers», que alude a serpientes y posiblemente a imágenes sexuales, lo eligió Brooker para sonar como un título de juego creíble.[8] Durante el proceso de escritura, lo apodó «Man Junipero», en referencia al episodio «San Junipero» de la tercera temporada.[6] Brooker estaba en conflicto sobre si la relación entre Danny y Karl se describe correctamente como una relación homosexual, y mencionó que también se trata de la amistad masculina y las barreras de comunicación entre hombres.[8] Jones señaló que el personaje de Danny recupera una apariencia más joven al entrar en el juego, y mencionó que había un tema más amplio sobre el envejecimiento y «encontrar tu identidad cuando no tienes esos pilares con los que creciste».[9]
En cuanto al beso que Danny y Karl comparten en la vida real, Brooker pensó que los personajes estaban diciendo la verdad acerca de experimentar una falta de emoción, pero que era diferente dentro del juego de realidad virtual. Jones dijo que Danny se siente aliviado por la información que obtiene del beso, ya que podría mantener la estabilidad en su matrimonio, pero Karl se preocupa por las implicaciones que tiene para su relación en realidad virtual. El acuerdo final entre Theo, Danny y Karl ocurre una vez al año. Brooker y Jones vieron este final como algo pragmático y romántico. Jones dijo que Theo necesita «sentirse emocionada y amada», Danny necesita «evasión y satisfacción de deseos», y que Karl está «bastante aislado», aunque el acuerdo es «suficiente para mantenerlo».[9] Brooker comentó de manera similar que la situación de Karl es «la más desoladora», mientras que el matrimonio de Danny y Theo «en realidad se ha fortalecido» por el acuerdo, específicamente por su nueva comunicación acerca de «sus fantasías y necesidades». Vio el final como ambiguo, más que completamente feliz.[5]
Casting y rodaje
«Striking Vipers» fue el tercer episodio de Black Mirror dirigido por Owen Harris, después de «Be Right Back» de la segunda temporada y «San Junipero» de la tercera temporada.[10] El episodio cuenta con un elenco principal totalmente compuesto por actores de color, con Anthony Mackie como Danny, Yahya Abdul-Mateen II como Karl y Nicole Beharie como Theo.[11] Beharie era una gran fanática del programa antes de aparecer en él.[12] Dentro de Striking Vipers X, Danny juega como Lance, interpretado por Ludi Lin, y Karl juega como Roxie, interpretada por Pom Klementieff. Por coincidencia, cuatro de los actores interpretaron roles principales en películas de cómics: Mackie fue Falcon, Klementieff fue Mantis, Abdul-Mateen fue Black Manta y Lin fue el Ranger Negro en Power Rangers.[13] Aunque el guion originalmente indicaba un entorno suburbano en Inglaterra, la historia está ambientada en Estados Unidos.[10] Se filmó en São Paulo, Brasil, del 18 de marzo al 18 de abril de 2018. La compañía de producción registró 19 ubicaciones para el rodaje y contó con un equipo de producción de 150 personas. Por ejemplo, la escena final del episodio muestra una escena de Striking Vipers X en la cima de un rascacielos, filmada cerca del Edifício Copan, con un antiguo hotel Hilton que se ve abandonado mediante imágenes generadas por computadora.[14][15]

Harris señaló que le resultaba especialmente atractivo que el bromance apenas se hubiera subvertido en la ficción, así como la posibilidad de cuestionar si las concepciones sociales sobre la monogamia y el matrimonio podrían transformarse, del mismo modo que cambiaron las actitudes hacia las citas con la popularización de las aplicaciones de dating. El director describió el episodio como poseedor de un humor oscuro y afirmó que una de las frases que le ayudó a captar su tono fue la que pronuncia Karl —«Me follé a un oso polar y aun así no podía sacarte de mi cabeza»—, convertida después en una cita recurrente entre los seguidores.[10] Por su parte, Mackie comentó que la filmación de la escena que incluye esa línea «probablemente se prolongó una hora más de lo previsto», debido a lo divertida que resultó para los actores.[16] Al referirse a la reacción del público, el intérprete explicó que quienes se le acercaban solían hacerlo por dos motivos opuestos: o bien para entablar una conversación extensa sobre los temas que plantea el episodio, o para emitir comentarios homófobos y poco informados al respecto.[16]
Mackie afirmó que el eje central del episodio es el amor y que el equipo reflexionó ampliamente sobre «qué significa que las personas se preocupen de verdad unas por otras». El guion, según explicó, se escribió sin tener en cuenta la raza de los personajes masculinos. No obstante, aludiendo a que la masculinidad dentro de la comunidad afrodescendiente constituye un tema de debate contemporáneo, recordó que Harris abordó con él desde una fase muy temprana la pertinencia de la cuestión racial en la construcción de los personajes.[16] Al ser preguntado sobre si Karl es gay, Harris respondió que la sexualidad conforma un espectro «mucho más amplio y complejo» que una dicotomía «en blanco y negro».[10] Por su parte, Yahya Abdul-Mateen II consideró que Karl se siente «comprendido y… visto por Danny», y que ese reconocimiento es precisamente lo que le resulta atractivo de la relación. A su juicio, el personaje oculta una profunda soledad tras su personalidad externa.[11] El actor dejó deliberadamente en la ambigüedad si Karl reprime su sexualidad o si simplemente se enfrenta a una situación inédita, y señaló que el equipo «no quiso definir con exactitud» qué subyace al vínculo entre Danny y Karl.[17]
Jones explicó que, en el beso entre Danny y Karl fuera del entorno virtual, ambos actores buscaron dejar claro que la excitación asociada a Striking Vipers X «no se trasladaba al mundo real», y que, de hecho, los personajes experimentaban alivio al comprobarlo.[18] Por su parte, Abdul-Mateen consideró la escena fundamental por ofrecer a dos hombres negros «un vehículo para explorar su sexualidad y comprender quiénes son».[11] Al recordar el rodaje, señaló que filmar bajo la lluvia nunca resulta sencillo y calculó que la secuencia requirió entre tres y cuatro horas de trabajo.[17] Harris interpretó el desenlace como «pragmático»: el equipo valoró mostrar con mayor detalle si el acuerdo alcanzado funcionaba en la práctica, pero finalmente optó por preservar la ambigüedad.[10] Abdul-Mateen también llamó la atención sobre un detalle final —Karl aparece con un gato—, lo que, a su juicio, sugiere que el personaje «tiene algo de lo que hacerse cargo». Para el actor, este elemento puede interpretarse como un signo de madurez, aunque sin disipar del todo su soledad.[17]
Análisis
El episodio se articula como un relato romántico en el que Danny, Karl y Theo conforman un triángulo amoroso.[19][20][21] Dan Stubbs, de NME, y Jim Vorel, de Paste, describieron el episodio como una «secuela espiritual» de «San Junipero».[22][23] En esa misma línea, Stubbs señaló que, al igual que en aquel capítulo, «Striking Vipers» encuentra tanto la belleza como la fealdad en una nueva forma de romance.[22] Para Vox, Alex Abad-Santos estableció un paralelismo al observar que, en «San Junipero», Kelly y Yorkie encarnan versiones semiartificiales y exclusivamente digitales de sí mismas, de manera similar a lo que ocurre con Danny y Karl.[24] Tanto Stubbs como Matt Reynolds, de Wired, coincidieron en que la tecnología no constituye el eje central del episodio; el foco recae, más bien, en sus implicaciones y en las historias humanas que desencadena.[22][25] Zack Handlen, de The A.V. Club, subrayó que el humor está presente, pero «nunca se utiliza para socavar el desarrollo emocional de los personajes».[26] La fluidez sexual y de género, la infidelidad y la tensión entre el amor y la amistad emergen como temas fundamentales. En este sentido, Lucy Mangan, de The Guardian, escribió que en el episodio «toda frontera es porosa».[27][28] La crítica también destacó la gran cantidad de interrogantes que plantea la historia. Louisa Mellor, en Den of Geek, señaló que el episodio comienza cuestionando la naturaleza de la relación sexual entre Danny y Karl —«¿Es una infidelidad? ¿Pornografía? ¿Amor?»—, además de plantear si ambos son gays o bisexuales.[29] Desde Wired, Victoria Turk interpretó el capítulo como una defensa de la idea de que el consumo de pornografía en realidad virtual puede constituir una forma de infidelidad.[25] Por su parte, Tasha Robinson, de The Verge, calificó los intentos de Karl por convencer a Danny de continuar la relación como «necesitados y manipuladores», propios de un vínculo desequilibrado, en el que el personaje oscila entre «defender los encuentros virtuales como una diversión sin importancia» y «afirmar que lo significan todo y que merecen cualquier riesgo».[30]
Los críticos analizaron las implicaciones de la relación entre Danny y Karl. Vorel se preguntó si se trataba de una conexión romántica o física, de qué modo la elección de Karl de interpretar a una mujer se relacionaba con su masculinidad, y si la atracción persistiría si ambos intercambiaran personajes. Describió a la pareja como «dos machos alfa» que sienten «conmoción y vergüenza» al confrontar su sexualidad.[23] Michael Ahr, de Den of Geek, sugirió que la pareja podría estar reprimiendo su homosexualidad o «dejándose llevar por la objetivación de las apariencias hipersexualizadas de sus avatares».[28] Su colega Alec Bojalad ofreció una respuesta parcial: «hay al menos cierta energía homosexual», pero «los cuerpos de Roxette y Lance son una parte esencial de la ecuación».[31] Añadió que, más allá de la incertidumbre sobre su sexualidad, Danny y Karl «se necesitaban el uno al otro de maneras que no comprendían del todo porque carecían del lenguaje para expresarlo».[31] Por su parte, Abad-Santos señaló que Karl disfruta «dejar que Danny tome el control sexualmente» y recordó que, al igual que muchos niños homosexuales, él también elegía a Chun-Li en Street Fighter II —el único personaje femenino— porque le daba «la libertad de ser alguien... que [ellos] nunca podrían ser».[24] Handlen propuso que Karl podría interpretarse como una «potencial mujer trans en el armario», aunque matizó que el episodio «se detiene antes de sugerir que vaya a dar pasos para transicionar o comprenderse mejor».[26] En conjunto, Vorel destacó que el episodio «elige no juzgar a sus personajes»,[23] una idea que David Sims de The Atlantic amplió al señalar que «se reserva las respuestas para la mayoría de las preguntas».[20]
Algunos críticos extrajeron significado de la dimensión tecnológica en la relación de Danny y Karl. Sims analizó que el episodio plantea preguntas sobre «cómo la sexualidad en internet continúa evolucionando».[20] Stubbs se cuestionó cuál es la versión real de uno mismo —«la persona de carne y hueso o el avatar»— cuando «pasamos nuestro tiempo de ocio en un mundo virtual y nuestra vida real llevando máscaras laborales». Sugirió además que un «equilibrio entre lo virtual y la vida real» podría ser tan fundamental como el equilibrio entre la vida laboral y la personal.[22] Hugh Montgomery, en la BBC, identificó una «cualidad pornográfica de la violencia en los videojuegos», mientras que Abad-Santos interpretó que Striking Vipers sirve para conectar «la adicción a los videojuegos y la adicción al porno», así como la «violencia y la sexualidad masculina».[24][32] Otra perspectiva provino de Bojalad, quien escribió que el episodio concibe los videojuegos como «un espacio de simulación seguro y libre de consecuencias para que niños pequeños, y eventualmente hombres adultos, procesen los sentimientos complejos que tan a menudo han ignorado».[31] De forma similar, Ahr describió que Striking Vipers X permite a los personajes «desprenderse de las inhibiciones masculinas culturalmente arraigadas y admitir su devoción mutua de un modo que la sociedad desalienta en la vida real».[28]
Los críticos observaron que la actividad sexual de Danny y Karl dentro del juego les proporcionaba aquello que echaban en falta en sus vidas reales. La dinámica inicial entre ambos, que Bojalad describió como «clásica y reconocible de estudiantes universitarios»,[31] da paso, tras un salto temporal que Ahr calificó de «repentino», a una atmósfera de desencanto. Este contraste se evidencia entre «el ambiente festivo de la introducción y la mundana barbacoa en el patio trasero»,[28] una transición que Shelli Nicole de Architectural Digest vincula a la monotonía del diseño de interiores de sus hogares, ambientados en realistas suburbios.[33] Danny lleva lo que Stubbs llamó una «vida suburbana idílica»,[33] pero Vorel y Charles Bramesco de Vulture detectan en él un hastío propio de la mediana edad,[22][23][34] donde su vida sexual con Theo tiene un fin reproductivo, no de disfrute.[29] En contraste, Karl encarna, según Stubbs, el «ejecutivo rico que vive el sueño del soltero», ajustándose al arquetipo del «mujeriego» que sale con mujeres más jóvenes.[22][24][29] Bojalad creyó ver que cada uno deseaba lo que poseía el otro: la libertad de Karl o la seguridad de Danny.[31] Mellor añadió que, al interpretar a Lance, Danny recupera la «energía, abdominales, movilidad articular» y la «virilidad» de las que la edad y la paternidad le han privado, mientras que Theo experimenta una «necesidad de emoción en el desierto de la responsabilidad adulta».[29]
Varios críticos señalaron el empleo de presagios en las escenas iniciales, situadas once años antes de la trama principal. Bojalad y Ahr coincidieron en que Theo se excita cuando Danny la trata como a una desconocida, un indicio de sus posteriores deseos de conocer extraños en un bar.[28][31] Reynolds interpretó que este juego de roles «plantea la idea de que el deseo de ser alguien un poco diferente es algo completamente humano».[25] Por otro lado, la burla de monta de Karl hacia Danny mientras jugaban a Striking Vipers fue vista por Bramesco como un indicio de tensión homoerótica.[34] Ahr añadió que, en una escena temprana, Theo sugiere a Danny que hable «con más apertura y frecuencia» con Karl, estableciendo así la comunicación como una tensión central del episodio.[28] Además, el capítulo incluye referencias a otros episodios de Black Mirror: se muestran productos de SaitoGemu (presente en «Playtest») y de TCKR (de «San Junipero»); y la máquina de pinball de Karl tiene modos de juego que pueden aludir a localizaciones de episodios anteriores.[35][36]
Recepción
El episodio mantiene una aprobación del 74 % en el sitio web agregador de reseñas Rotten Tomatoes basado en 38 opiniones, donde se resume que los críticos lo encontraron «bien producido y estimulante», aunque señalan que «contener su impacto emocional» lo hace menos contundente que otros episodios similares.[19] La recepción entre las publicaciones fue variada: obtuvo cinco estrellas de la BBC,[32] cuatro de The Independent,[21] dos de The Telegraph,[37] una de Vulture y una calificación de A en The A.V. Club.[34][26] Entre las valoraciones positivas, Stubbs lo calificó como uno de los episodios «más sensibles y emocionalmente conmovedores»,[22] Mangan coincidió en que era «uno de los más tiernos»[27] y Vorel lo consideró «uno de los logros más perfectos de la serie».[23] Ahr añadió que poseía un «alto nivel de mérito literario, que permite todo tipo de análisis para quienes estén dispuestos a ahondar en sus profundidades».[28] En el lado opuesto, Ed Power de The Telegraph tildó el guion de «lánguido».[37]
Varios críticos señalaron aspectos concretos de la trama que consideraron débiles. Power criticó el uso de la realidad virtual como «recurso argumental», por considerarlo ya muy explotado en Black Mirror.[37] Aunque Vorel encontró las reacciones de Danny y Karl «profundamente bien ganadas»[23] y Bojalad consideró crudas y poderosas sus escenas de sexo,[31] Bramesco no vio una «base de deseo» que justificara el primer beso.[34] Tanto Vorel como Robinson echaron en falta una mayor explicación sobre por qué la gente usa Striking Vipers X como simulador sexual o sobre el diseño de esta funcionalidad.[23][30] En contraste, Stubbs opinó que las escenas iniciales dentro del juego eran «increíblemente divertidas» y el resto, «brillantes».[22] Turk criticó como «terribles» y «cursis» la descripción del sexo como «la orquesta completa» para las mujeres,[25] mientras que Bramesco y los críticos de Digital Spy desaprobaron el diálogo de Lance: «no parece cosa de gays».[34][38] Sobre el final, Sims lo calificó de «extraño» y «ligeramente melancólico»,[20] y Turk consideró que el acuerdo anual entre Danny, Karl y Theo era una solución anclada en el pasado, pues mantenía el «matrimonio monógamo hetero tradicional» de Danny sin integrar cambios significativos.[25] Bramesco coincidió en que el supuesto final feliz funciona «eludiendo elegantemente» todos los días del año excepto uno.[34]
Las comparaciones de los críticos con el aclamado episodio «San Junipero» fueron en su mayoría desfavorables en cuanto a calidad y profundidad. Guy Lodge, de The Guardian, consideró que «Striking Vipers» resultaba «hueco en comparación»,[39] una opinión que compartió Reynolds, quien encontró que los temas se exploraban «de una manera más absorbente» en «San Junipero».[25] Bramesco fue más lejos y describió el episodio como un «torpe experimento mental» similar a «San Junipero», pero donde «todo lo que podía salir mal... lo hace».[34] Sims lo consideró más «inquieto» y «menos arrebatador» que otros episodios románticos de la serie, carente tanto de la «diversión rebelde» de «San Junipero» como del «tinte trágico» de «Be Right Back» y «Hang the DJ».[20] En una línea similar, Power criticó que, a diferencia de aquellos dos episodios que tenían «algo genuinamente profundo» que decir sobre el amor, «Striking Vipers» no lo lograba, y por lo tanto solo los primeros se habían «ganado» su final feliz.[37] Griffiths y Jeffery de Digital Spy señalaron un patrón: la queerness siempre se esconde discretamente en mundos virtuales en Black Mirror, tanto en «San Junipero» como aquí, y añadieron que «Striking Vipers» no abordaba sus temas con la suficiente profundidad, como al omitir la conversación en la que Danny confiesa la situación a Theo.[38] Sin embargo, hubo una voz disidente: Hugh Montgomery de BBC disintió y escribió que «Striking Vipers» era similar a «Be Right Back» y «San Junipero» como uno de «los episodios más refinados y con más alma» de la serie.[32]
La crítica se mostró dividida respecto a si el episodio aborda de manera suficiente las cuestiones que plantea. Griffiths y Jeffery señalaron que «nunca llega realmente al núcleo de lo que significa que Danny se sienta atraído por Karl» cuando este adopta la identidad de Roxette, y consideraron que la perspectiva de Karl está poco desarrollada.[38] Lodge, por su parte, argumentó que el episodio presenta un «tono frustrantemente regresivo», ya que se muestra «incómodo y evasivo con su propio tema».[39] En contraste, Turk sostuvo que «se muestra lo suficiente como para plantear el tema más interesante»: que Danny y Karl solo se sienten atraídos entre sí cuando Karl es una mujer.[25] Vorel, Mellor y Robinson consideraron que el episodio resulta sorprendentemente maduro,[23][29][30] mientras que Bojalad resumió que «presenta un ejemplo impactante de confrontación con la tecnología y con los propios deseos y aspiraciones de una manera madura y adulta».[31] Montgomery opinó que se trata de una buena premisa para la serie, al ser «tanto tecnológicamente plausible como ricamente filosófica».[32] Jon Paul, de Syfy Wire, encontró interesante el tratamiento de cómo los hombres afroamericanos «lidian con la energía que implica explorar la intimidad» y «tienden a reprimirse», así como la forma en que los hombres se comportan de manera «relativamente distante y neutral». Relacionó estos elementos con la masculinidad tóxica.[40] En cambio, Lodge criticó que el «deseo queer se trate como un subproducto desorientador de una tecnología alienígena, en lugar de como una cuestión del corazón», y que las implicaciones de que Karl disfrute experiencias sexuales en un cuerpo femenino se aborden de manera superficial.[39]
Algunos críticos consideraron que la caracterización de los personajes resultaba insuficiente. Reynolds afirmó que le habría gustado «comprender un poco más a los personajes», mientras que Handlen señaló que el episodio «nunca termina de ir más allá de la superficie».[25][26] Abad-Santos fue más contundente al sostener que Danny y Karl parecen «existir únicamente para plantear ideas y llevarnos hasta el final de un argumento provocador, más que como personas dentro de una historia con verdadero peso emocional».[24] En la misma línea, Bramesco y Power indicaron, respectivamente, que la pareja muestra «cero química demostrada» y que no resulta convincente en su «supuesta carga trascendental».[34][37] En contraste, Fiona Sturges, de The Independent, elogió la «representación matizada del matrimonio y la paternidad», así como la consecuente «erosión de la espontaneidad». Por su parte, Handlen destacó que Danny, Karl y Theo reciben «un grado de dignidad y compasión que quizá no habrían encontrado en otras series».[21][26]
Los comentarios críticos sobre la actuación y la dirección fueron, en general, positivos. Stubbs valoró el reparto íntegramente afrodescendiente como una muestra más de que Black Mirror se consolida como «un bastión de la diversidad… no como un simple ejercicio de cumplir cuotas».[22] Handlen y Mellor calificaron las interpretaciones como «sólidas» y «contundentes», respectivamente, y Mellor destacó en particular el trabajo de Mackie y Klementieff.[26][29] Handlen señaló que Abdul-Mateen «está formidable como Karl, transmitiendo el carisma y el entusiasmo del personaje y haciendo que el desgarro emocional resulte plenamente convincente».[26] Ahr afirmó que la actuación de Beharie era «tan expresiva como pocas».[28] Vorel también elogió el desempeño de Mackie, Abdul-Mateen y Beharie.[28] En cuanto a la dirección, Handlen destacó el trabajo de Harris, al analizar cómo los encuadres sitúan con frecuencia a Danny y Karl en «poses tradicionales de los videojuegos de lucha».[26] Mellor y Sims elogiaron el estilo de filmación y la ambientación de las escenas dentro del videojuego; Mellor señaló que Harris «logró crear con éxito dos texturas completamente distintas para cada mundo».[20][29]
Ranking de episodios
«Striking Vipers» ocupó el siguiente puesto en las listas de los críticos de las 23 entregas de Black Mirror, de mejor a peor:
Los autores de IndieWire clasificaron los 22 episodios de Black Mirror, excluyendo Bandersnatch, por calidad y le otorgaron el puesto número 14.[49] En lugar de por calidad, Proma Khosla, de Mashable, clasificó los episodios por tono y llegó a la conclusión de que era el tercer episodio menos pesimista de la serie.[50]
Premios
«Striking Vipers» fue nominada a tres premios: un premio ADG a la excelencia en diseño de producción, un premio Golden Reel y un premio del Sindicato de Productores de Estados Unidos.[51][52][53]
| Año | Premio | Categoría | Nominado (s) | Resultado | Ref. |
|---|---|---|---|---|---|
| 2019 | ADG Excellence in Production Design Award | Excelencia en diseño de producción para una película para televisión o miniserie | Anne Beauchamp | Nominado | [51] |
| 2020 | Golden Reel Awards | Logro destacado en edición de sonido — Serie de larga duración — Efectos/Foley | Steve Browell, Mathias Schuster, Barnaby Smyth | Nominado | [53] |
| Producers Guild of America Awards | Productor destacado de películas transmitidas por streaming o televisión | Annabel Jones, Charlie Brooker y Kate Glover | Nominado | [52] |