Tarot (juego de cartas)

baraja de naipes utilizada en juegos de tarot o en la clarividencia o adivinación From Wikipedia, the free encyclopedia

El tarot (originalmente conocido como trionfi y posteriormente como tarocchi o tarock) es un juego de cartas de la familia de las bazas, jugado en varias partes de Europa desde por lo menos mediados del siglo XV. Utiliza una baraja particular, cuya característica fundamental es la presencia de los triunfos como un quinto palo o color diferenciado, el cual cuenta con figuras alegóricas con significados diversos.

Subgénero Juego de bazas
Origen Milanés
Jugadores Tres o cuatro
Datos rápidos Género, Subgénero ...
Tarot

Aristócratas húngaros jugando tarokk. Pintura de Arthur von Ferraris
Género Juegos de naipes
Subgénero Juego de bazas
Origen Milanés
Jugadores Tres o cuatro
Complejidad Media-alta
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Los juegos de tarot estuvieron por un tiempo muy extendidos en toda Europa, con la excepción de las Islas Británicas, la Península Ibérica y los Balcanes.[1]Hoy continúan siendo jugados en Francia y en territorios de la antigua Austria-Hungría (Austria, Hungría, Chequia, Eslovenia, Eslovaquia, Baden, Galitzia, Bucovina, Transilvania, etc.). En cambio, fueron desplazados en la mayor parte de Alemania, de Suiza y hasta de Italia, donde el juego se originó en primer lugar.

Sus variantes más difundidas son el tarot francés y el tarock centroeuropeo.

Barajas de tarot

Desde el siglo XV hasta el presente se han utilizado una gran variedad de barajas de tarot. De las que sobrevivieron hasta nuestros días, todas comparten la presencia de figuras (rey, reina, caballero, sota) y numerales o cartas blancas de los cuatro palos, más los 22 triunfos (contando a la excusa). El Tarot de Marsella fue ampliamente utilizado para el juego del tarot entre los siglos XVII y XVIII, pero acabó por ser desplazado por barajas más modernas. Hoy las más extendidas son el Industrie und Gluck de 54 naipes, el Tarot bourgeois y el Tiertarock, estos dos últimos de 78 naipes. Más residualmente se fabrican barajas de 63 (tarocchi siciliani) y 62 naipes (tarocchini bolognesi).

Originalmente, los palos eran los de la baraja latina (oros, copas, espadas y bastos), y los 22 triunfos contaban con figuras alegóricas: El Loco, el El Bagatto, El Mundo, etc. Posteriormente, se adoptaron los palos de la baraja francesa (diamantes, corazones, picas y tréboles), y las figuras fueron reemplazadas por escenas de costumbres o animales. Las antiguas barajas continúan utilizándose en el centro y sur de Italia, mientras que las nuevas fueron adoptadas definitivamente en toda Europa Central, en Francia y en el norte de Italia.

Existe una baraja, llamada de Minchiate, que contaba con 40 triunfos y tuvo amplia difusión durante el Barroco, pero que ha dejado de usarse.

Tipos de juegos de tarot

El filósofo e investigador Michael Dummett clasificó en tres tipos los juegos de tarot que sobrevivieron hasta el día de hoy. Los tres vendrían a representar distintos estadios de la evolución del juego del tarot:

  • Tipo I: los juegos tarocchi de la tradición italiana central y sureña. Incluye juegos como el minchiate florentino, el trunfu siciliano y el ottocento boloñés. Mientras que el minchiate se halla extinto, el resto continúa jugándose localmente.
  • Tipo II: los juegos tarot de la tradición del norte de Italia y Francia, que incluye el scarto y el mitigati piamontés, el jeu de tarot francés, el Troccas y el Troggu suizos, el Droggn tirolés y el Tarok danés.
  • Tipo III: los juegos Tarock de la tradición centroeuropea, y en particular de Austria y Hungría. Incluye el Tapp Tarock, el Cego, el Königrufen, el Neunzehnerrufen, el Zwanzigerrufen, el Paskievics, el Illustriertes Tarock, el Dreiertarock, el Strohmandeln y el tarok esloveno.

A su vez, pueden contarse juegos que adaptaron el tarot a la baraja francesa estándar, y que fueron populares en el Sur de Alemania (Suabia y Baviera). Entre estos están el Tarock bávaro, el Tapp y el Bauerntarock.

Historia

Aparición de las barajas ordinarias de naipes

Los juegos de naipes, como los dominoes, nacieron en la China Song y se difundieron al resto de los países del Viejo Mundo a través de la Ruta de la Seda. La aparición de los naipes ordinarios en Europa puede fijarse a partir de 1377, habiendo llegado desde Egipto por vía Italia. Las primeras fuentes describen un mazo con las 56 cartas típicas (1 al 10 y cuatro figuras).[2] Los palos eran cimitarras, bastones, copas y monedas.[3] Estos dibujos evolucionaron rápidamente hacia los palos básicos latinos: oros, copas, espadas y bastos, que se usan todavía en los mazos de naipes tradicionales españoles e italianos.[4]

Se ha teorizado sobre la relación entre los juegos de tarot y el primer juego de naipes conocido de Europa, el Karnöffel. [5]

Creación y difusión del tronfi

Mazo de cartas del tarot Visconti-Sforza.
Fresco del Ciclo Giochi del Palazzo Borromeo, donde se muestra una partida de triomfi o tarocchi.

Las primeras referencias históricas al tarot aparecen en la corte ducal milanesa, durante el renacimiento lombardo. Entre 1417 y 1425, el secretario Marziano da Tortona diseñó una baraja para el duque Filippo María Visconti, pintada por Michelino da Besozzo y llamada Deificatione Sexdecim Heroum. Según el tratado que Tortona escribió años más tarde, la misma consistía de 60 cartas; contenía 40 numerales, 4 reyes y 16 "héroes deificados" que representaban a los dioses grecorromanos (Júpiter, Juno, Palas, Venus, etc.). [6][7]

Lo que vincula a la baraja Marziano-Michelino con las cartas de tarot modernas es que esas 16 cartas cumplían el papel de los triunfos de los juegos posteriores. Alrededor de 25 años después, un casi contemporáneo, Jacopo Antonio Marcello, la llamó ludus triumphorum. De acuerdo al historiador italiano Giordano Berti, varias de las imágenes descritas parecerían ser las mismas que las de los triunfos de las barajas de tarot.[6][8]

El siguiente registro que parece confirmar la existencia de algo similar a las cartas de tarot son las barajas fabricadas años más tarde para el mismo duque Filippo María Visconti (1412-1447) y su sucesor Francisco I Sforza (1450-1466).[9] Son conocidas actualmente como tarot Visconti-Sforza y se hipotetiza que pudieron haber sido pintadas por Michelino da Besozzo o por Bonifacio Bembo. Estos mazos, que han sido largamente reproducidos, combinaban los palos de espadas, bastos, oro y copas y las figuras rey, reina, caballo y sota con triunfos que reflejan la iconografía convencional de la época en un grado significativo. [10]

Ya para alrededor de 1440 hay registros de barajas producidas en Ferrara y en Florencia que replicaban a los tronfi milaneses, con la disposición de 21 triunfos con imágenes hoy conocidas como La Emperatriz, El Diablo, La Torre, etc. Con todo, el modelo no estaba en lo absoluto fijado, y aún podían aparecer rarezas como el Tarot Sola Busca ferrarés o el mazo diseñado por Matteo Boiardo, los cuales representaban diversos personajes históricos griegos, romanos o bíblicos.[11][12]

La relativa estandarización de las figuras alegóricas data del siglo XVI, cuando el tarot se difundió más allá desde Milán y Ferrara hacia Venecia, Saboya, Francia y Suiza. Lo atestiguan barajas históricas como el Tarot de Budapest, el Tarot de Rosenwald y el Tarot Catelin Geoffroy. [13][14][15]Este desarrollo culminaría en los famosos Tarot de Marsella.

En paralelo, en el Centro y Sur de Italia las barajas fueron evolucionando hacia otras variantes, tales como el minchiate, el tarocchino bolognese y el tarocco siciliano.

Evolución de las reglas del juego

Hay muy escasos registros sobre cómo se jugaba al tarot durante su primer siglo de existencia. Varios elementos parecen estar presentes desde el inicio, tales como el juego por puntaje ganado en las bazas, la obligación de seguir al palo y la prevalencia de los triunfos por sobre las demás cartas. Según Michael Dummett, el juego estaba pensado para tres jugadores enfrentados en condiciones simétricas. Pese a que los triunfos no estaban en un inicio numerados, sabemos de su jerarquía interna por el Manuscrito Steele, donde un fraile arremete contra el juego y enumera los triunfos desde el Bagatto hasta el Mundo.[16]

La excusa, el Mundo y el Bagatto (conocidos como oudlers, tarocks o Trull) cumplen una función especial en todos los juegos de tarot.

El primer registro preciso de las reglas del tarot data de 1637, cuando el abate Michel de Marolles las recopiló a pedido de María Luisa de Nevers, la cual era aficionada al juego. El mismo ya registra elementos esenciales del tarot francés, tales como la función de la excusa, el descarte realizado por el repartidor y el alto puntaje otorgado a las tres cartas especiales, llamadas tarots.[17] Para esta época, el tarot habría sido un juego donde los jugadores competían por obtener la mayoría de puntos en las bazas, lo cual era posible tanto ganando las cartas de alto puntaje como declarando la posesión de ciertas cartas y combinaciones. Estas eran además de los tres tarots (el Bagatto, la excusa y el Mundo), las secuencias de reyes con la excusa, las escaleras de color, las cuatro cartas del mismo valor, y el As de oros, conocido como La Belle. Aunque el repartidor tenía la ventaja de descartar más cartas que sus rivales para mejorar su mano, el juego seguía siendo de todos contra todos, y se jugaba por dinero.[18] Un documento posterior, la Maison académique de jeux de 1659, registra una forma del tarot que coincide en varios puntos con la de María Luisa. Esta versión, que recoge explícitamente influencias del popular juego triomphe, ya da menos peso a las combinaciones, lo cual reduce el componente azaroso y amplía el táctico, acercándose a versiones modernas del tarot. Aunque prescinde de La Belle, da en cambio un valor adicional a La Muerte y a La Fuerza.[19]

El juego tarot decayó en la mayor parte de Francia frente a otros juegos como el piquet, el brelan y el ombre. Sin embargo, mantuvo su prestigio y su vitalidad en la Provenza (donde se producía el Tarot de Marsella), y desde allí se difundió al resto de los países al norte de los Alpes. Así, mientras las variantes italianas caían en un relativo aislamiento, el juego francés generó nuevos homólogos como el troccas suizo, el grosstarock alemán y el scarto piamontés.

Hacia fines del siglo XVIII, los juegos de tarot experimentaron una revolución formal con la aparición del tarok l'hombre de origen lombardo. El mismo adoptó del popular juego del hombre el crucial elemento de la subasta, rompiendo la anterior igualdad entre los jugadores al otorgar al ganador de la misma (el declarante) el poder de imponer condiciones de juego favorables a sí, y de mejorar su propia mano con un talón de cartas sobrantes. Cada tipo de juego, o contrato, podía contar con un bonificador diferente en base a las bazas ganadas, y que solía corresponder con una apuesta en dinero. Además de la subasta, de los contratos y del talón, los nuevos juegos desarrollaron otras innovaciones, como la conversión de la excusa en el triunfo más alto, o el bonificador por capturar al Bagatto en la última baza. En las variantes de a cuatro jugadores, se adoptó la "llamada al rey" característica del quadrille, con la cual el declarante "llama" a otro jugador por medio de la carta alta que éste detente.

Estos nuevos juegos de tarot, llamados tarock, fueron especialmente populares en los territorios del Sacro Imperio y de Austria-Hungría, donde tuvieron un amplio desarrollo y se constituyeron como los principales juegos de cartas hasta bien entrado el siglo XX. Mientras que el primigenio tapp tarock contaba con sólo 3 contratos, hoy el königrufen tarock oscila entre los 10 y los 15, y contempla una gran variedad de anuncios (Ansagen), multiplicadores y bonificadores que afectan al resultado final. Incluso el tarot francés, el tarocchi piemontese y el tarocchi siciliano (en su variante de Mineo) incorporaron estos mecanismos.[20]

Una innovación más reciente es el desarrollo de sistemas de señalización entre los defensores por medio de las cartas jugadas en las bazas. Este mecanismo se observa en juegos tan lejanos como el tarot francés y el tarocchi siciliano de Mineo, y remite al bridge anglosajón.

Actualidad

Desde sus inicios, los juegos de tarot atravesaron alzas y bajas en su popularidad y extensión. Sin embargo, solieron en el largo plazo tener un menor nivel de registro que otros juegos de bazas, y acabaron por ser desplazados por las nuevas variantes de juegos como el hombre, el mariage, el whist, la briscola y el klaberjass. Esto, sumado a la popularidad del tarot adivinatorio, tendió a oscurecer la visibilidad del juego de tarot en los entornos lúdicos europeos.

No obstante, el juego aún es predominante en Eslovenia y Eslovaquia, y mantiene una gran vitalidad en Austria, Hungría y Chequia. El caso de Francia es curioso por su notable resurgimiento en el siglo XX, llegando a convertirse en el juego tradicional francés. En Italia, se experimenta un renovado interés en las variantes locales de los juegos de tarot como el tarocchi siciliano y el minchiate, hechas visibles gracias al trabajo de académicos como Michael Dummett y Giordano Berti.

Bibliografía

  • Dummett, Michael (1980). The Game of Tarot. From Ferrara to Salt Lake City.
  • Michael Dummett, Michael y John McLeod, Edwin (2004). A History of Games Played with the Tarot Pack. Mellen Press.
  • Parlett, David (Oxford 2005). Dictionary of cards games. Oxford University Press.
  • Arnold, Peter (editor general) (Nueva York 1985). The Book of Games. Exeter Books.

Referencias

Véase también

Enlaces externos

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