Nació en Negrilla de Palencia en 1880. En 1892 ingresó con una beca en el Seminario Pontificio de Comillas después de superar una dura oposición, formando parte de la primera promoción. Allí cursó sus estudios eclesiásticos de letras clásicas, humanidades, filosofía, ciencias naturales, teología y derecho canónico entre 1892 y 1904, año en el que el Papa San Pío X eleva el Seminario Pontificio de Comillas al rango de universidad pontificia, convirtiéndose en la Universidad Pontificia de Comillas. Teodoro Andrés Marcos continuó sus estudios en la recién erigida universidad desde 1904 hasta 1906, obteniendo el doctorado en Sagrada Teología (nemine discrepante) el 31 de diciembre de 1904, el doctorado en Filosofía (nemine discrepante) el 26 de diciembre de 1905, y el doctorado en Derecho canónico (cum laude) el 16 de julio de 1906.[2]
Durante sus años de estudio en Comillas coincidió con otros estudiantes que, al igual que él, habrían de tener una brillante carrera eclesiástica y académica: Pedro Segura (luego cardenal y arzobispo de Toledo), Silverio Velasco Pérez (luego obispo titular de Ticelia y administrador apostólico de Ciudad Rodrigo), Fidel García Martínez (luego obispo de Calahorra y La Calzada), Zacarías de Vizcarra y Arana (luego obispo auxiliar de Toledo), José Eguino Trecu (luego obispo de Santander) y Ricardo Gómez Rojí (luego canónigo de la Catedral de Burgos).
Al abandonar Comillas inició estudios de derecho en la Universidad de Zaragoza, donde obtuvo la licenciatura en Derecho el 17 de junio de 1911. Un poco después, el 26 de enero de 1912 obtuvo el doctorado en Derecho en la Universidad Central de Madrid con una tesis sobre la Justicia de la pena de muerte y sus relaciones con la teoría penal clásica.
El 5 de abril de 1916 obtuvo, por oposición, la cátedra de Instituciones de Derecho Canónico en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca, oficio docente que ocupó hasta su jubilación en 1950. También ocupó una cátedra de Derecho romano en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue durante un tiempo vicerrector de la Universidad de Salamanca.[2]
Fue detenido en Salamanca el 5 de septiembre de 1932 por haber facilitado la huida a un oficial militar cómplice de la intentona golpista del general Sanjurjo.[3]
Acabada la Guerra Civil, conformó, junto a otros dos catedráticos, la Comisión “A” encargada de la depuración universitaria en la Universidad de Salamanca.[4] Se opuso a que la universidad concediese a Francisco Franco el doctorado honoris causa.
Finalmente, el 27 de mayo de 1950 dio su última lección en la universidad, tras haber dado clases a más de cuatro mil alumnos.
Murió en Salamanca en 1952.