Terraja (álbum)

From Wikipedia, the free encyclopedia

Publicación 31 de agosto de 1998
Grabación Septiembre – diciembre de 1997
Estudio
Terraja
Álbum de estudio de El Peyote Asesino
Publicación 31 de agosto de 1998
Grabación Septiembre – diciembre de 1997
Estudio
Género(s)
Formato
Duración 57:46
Discográfica
Productor(es) Gustavo Santaolalla
Cronología de El Peyote Asesino
El Peyote Asesino
(1995)
Terraja
(1998)
Serial
(2021)

Terraja es el segundo álbum de estudio de la banda uruguaya de rap rock El Peyote Asesino, publicado el 31 de agosto de 1998 por los sellos Universal Music Group y SurCo. La obra representó un punto de inflexión en la trayectoria del grupo, tanto por su proyección internacional como por la consolidación de una propuesta estética basada en la fusión de géneros, la experimentación sonora y una identidad discursiva provocadora. Tras el impacto de su álbum debut homónimo (1995), que los posicionó como una de las bandas más relevantes del rock uruguayo de mediados de la década de 1990, Terraja amplió ese alcance y situó a Peyote Asesino dentro del circuito del rock latino.

El disco se grabó entre septiembre y diciembre de 1997 en Can Am Studios (Los Ángeles), luego de un extenso proceso de preproducción desarrollado en un estudio casero montado por la propia banda en el barrio Villa Española (Montevideo). La producción estuvo a cargo del músico y productor argentino Gustavo Santaolalla, quien aportó una metodología de trabajo inédita para el grupo y un estándar técnico poco habitual en la industria discográfica uruguaya de la época. Esta experiencia permitió una grabación meticulosa, con sesiones prolongadas y un abordaje fragmentado de las bases instrumentales y vocales, lo que dio como resultado una arquitectura sonora compleja y cuidadosamente ensamblada. El álbum incluyó catorce pistas, tres de ellas regrabaciones de canciones del primer disco, seleccionadas con el objetivo de presentarlas en nuevos mercados, después de que Santaolalla intentase llevar a la banda a la internacionalidad en reeditar su primer disco, sin éxito.

Desde el punto de vista estilístico, Terraja profundizó la mezcla de hip hop con elementos del heavy metal, el funk y disco, al tiempo que incorporó referencias explícitas a tradiciones musicales uruguayas como el tango, la milonga y el candombe. Esta combinación se articuló mediante el uso de instrumentos y recursos sonoros asociados tanto al rock internacional como a expresiones rioplatenses, lo que reforzó una identidad híbrida y deliberadamente heterodoxa. La banda adoptó el spanglish como recurso expresivo en varias canciones y desarrolló letras de tono mordaz, cargadas de referencias a la cultura popular sudamericana y estadounidense, comentarios sociales y provocaciones políticas, en línea con la tradición del hip hop pero sin limitarse a sus convenciones formales.

Al momento de su lanzamiento, Terraja recibió críticas mayoritariamente positivas y se consolidó rápidamente como una de las obras más revolucionarias del rock uruguayo. La prensa especializada lo elogió por su densidad musical, su producción profesional —impulsada por el trabajo de Santaolalla— y letras cargadas de referencias culturales, provocación e identidad local. Publicaciones como El País lo ubicaron en el puesto 20 de su lista de Los 50 mejores discos de la historia de la música uruguaya, y destacaron su carácter clásico y su avance respecto al debut. Revistas como Lacarne Magazine lo incluyeron entre los diez discos fundamentales del rock uruguayo de los 80 y 90, mientras que críticos como Gabriel Peveroni —en Posdata— lo vieron como una confirmación del potencial del grupo y su alineación con el rock latino emergente, alabando la cohesión sonora y la integración de influencias diversas sin caer en la parodia. Otros analistas, como Andrés Torrón en 111 discos uruguayos o reseñadores en Dark Side of Yoruguai, resaltaron su homogeneidad estilística, la complejidad letrística con rimas y juegos de palabras, y su capacidad para sonar futurista y alejado de los estándares locales de la época, consolidándolo como un trabajo influyente y singular en el Cono Sur. En términos comerciales, Terraja superó ampliamente las cifras de venta de su antecesor y alcanzó cerca de once mil copias distribuidas en países de América Latina y Estados Unidos. La difusión de los videoclips de «Mal de la cabeza» y «Cable pelado» en MTV Latino contribuyó a su visibilidad regional, mientras que una extensa gira por Uruguay, Argentina, Chile y México consolidó su recepción en vivo.

En mayo de 1999, la banda se disolvió en pleno auge de su carrera, después de varias discrepancias que los miembros tuvieron con el vocalista líder del grupo, Fernando Santullo; como consecuencia a este acontecimiento, todas las copias tanto de Terraja como las de su primera obra quedaron descatalogadas de las disquerías uruguayas, y su segundo álbum es considerado un artículo «difícil de conseguir». En 2018, en conmemoración al vigésimo aniversario del disco, la banda lo publicó a través del servicio de streaming Spotify y tenían planeado reeditarlo en disco de vinilo; sin embargo, no llegó a concretarse.

El Peyote Asesino, banda uruguaya de rap rock formada en 1994,[5] debutó el 28 de agosto de ese año en el pub «El Perro Azul».[6][5] Tras el lanzamiento de su primer disco en 1995,[7] que en pocos meses superó las 1000 copias vendidas en Uruguay, convirtiéndose en el álbum de rock nacional más vendido del momento.[8][9] Carlos Dopico, en su libro Hoy como ayer: Apuntes de colección. Anécdotas de la música uruguaya 1968-2004 señaló que esta obra le otorgó al grupo un éxito inmediato y proyección internacional.[7] En enero de 1996, los lectores de Rock de primera los eligieron como el «Grupo revelación de rock nacional en 1995».[1] El 18 de junio de ese año, el tema «El Peyote Asesino» alcanzó el puesto número 1 en el ranking de X FM —estación de radio de la revista de música uruguaya Generación X— y se mantuvo allí durante dos semanas.[1] En agosto se presentaron en Buenos Aires (Argentina), en el Centro Cultural Rojas, junto con la banda de rap rock mexicana Molotov y Tintoreros.[10][11] Casacuberta afirmó: «Es la primera vez que nos pasa, ya que en Montevideo los espectadores presencian nuestros shows de pie y muchos de ellos haciendo pogo y bailando».[10][12]

Posterior a la gira para promocionar su primer disco, Alfonso Carbone, fundador del sello discográfico uruguayo Orfeo —compañía que editó el disco debut de la banda—, le entregó al productor argentino Gustavo Santaolalla una caja de discos compactos, entre ellos, iba uno de Peyote.[13][14][15] Santaolalla descubrió el potencial que la banda poseía,[16][1][15] e inicialmente planeó remezclar su disco anterior y publicarlo a nivel internacional;[17] sin embargo, el proyecto no se concretó, y en su lugar regrabó tres canciones de su primera obra: «El Peyote Asesino», «L. Mental» y «La concha».[18][19][20] Santaolalla comentó que la canción que lo terminó de convencer en reclutarlos era «La concha»: «Me impactó la banda en si, a todo nivel, no solamente por los arreglos, [sino también] por esta búsqueda que esta más clara, que tiene que ver con la identidad».[13] Por aquella época, principalmente en Uruguay, Santaolalla era muy poco conocido; Fernando Santullo —apodado por su alias «L. Mental»—, vocalista de la banda, dijo que lo conoció por los trabajos que hacía con Café Tacvba, Maldita Vecindad y Divididos, en aquel momento estaba en México poco antes de formar el grupo:[b] «el era el productor, venía con todas esas cosas y dijimos: “Bueno, sabe chapar bandas con sonidos distintos y a la vez más alternativos”. Toda esa escena en México era popular pero marginal».[21] Ya en 1997 firmaron un contrato discográfico con Universal Music Group para su próximo álbum que lo iban a registrar en el exterior.[26][16]

Desarrollo

Grabación

Santaolalla para nosotros es una referencia. Está produciendo cosas que están ahora. Creo que es uno de los productores más importantes del rock latino. Con Divididos y Café Tacvba ves que el tipo maneja un espectro bastante amplio. No suenan como los discos solistas de él que tienen charangos y cosas así.

Terraja se grabó desde septiembre hasta diciembre de 1997 en Can Am Studios, ubicado en el barrio de Tarzana (Los Ángeles) después de meses de preproducción en un estudio casero en Villa Española (Montevideo),[18] y un concierto de despedida en Zorba antes de partir hacia Estados Unidos.[1] En un principio, antes de su estadía en Los Ángeles, armaron un estudio casero bajo sus propias reglas en la casa del bajista de Peyote Asesino, Daniel Benia;[18][27] durante una entrevista para Teledoce él mismo explicó: «Construimos el estudio con nuestras propias manos, cortamos madera, pero eso fue por nuestra cuenta; creo que lo hubiéramos hecho de todas maneras porque la idea de montar un home studio y poder experimentar lo que nos cantara a la hora que nos cantara era algo que estaba hablado».[28] Santaolalla estuvo involucrado en la producción del disco[29] y le sugirió a Peyote de grabar en Estados Unidos ya que les resultaba más económico.[18] Santullo argumentó que la experiencia de registro era diferente en Estados Unidos que en su país natal: «Cuando grabamos el otro disco teníamos que ver cuándo mierda estaba libre el estudio y ahí nos metíamos. Era una cosa súper irregular. Acá estuvimos seis, siete días grabando las bases. Todas esas cosas benefician al producto. Vos escuchás el disco de los Deftones y ellos no pidieron cuarenta horas prestadas en un estudio».[1] Para la revista Brecha revelaron que el tiempo diario de estudio eran de aproximadamente doce horas.[18] Algunas pistas fueron grabadas en el estudio casero de Villa Española donde lograron ser masterizadas y remezcladas por completo, como «Cama biónica»:[18] este proceso permitió ensayar varias canciones y desarrollar ideas durante un mes en el estudio casero. Algunas composiciones conservaron en gran medida la estructura y los arreglos definidos en esa instancia, que luego se remezclaron y masterizaron.[18] Después del lanzamiento del disco Santullo reveló más detalles sobre su experiencia, dijo que «fue una cosa totalmente increíble, ya que la cosa en EE. UU. es totalmente distinta a grabar acá [Uruguay] o en Argentina, técnicamente y por nosotros mismos ¿no? Además la producción de Santaolalla le dio todo un profesionalismo que no tuvo el primero y que obviamente se nota mucho en el producto final».[6] Juan Campodónico elogió a Gustavo Santaolalla como productor musical y destacó tanto su alta calidad profesional como el valor de la experiencia de grabar por primera vez con un productor externo. Asimismo, subrayó que el trabajo conjunto resultó especialmente satisfactorio para la banda;[6] y Santullo lo consideró uno de los productores de música más importantes del rock latino.[1] Las bases de guitarra, bajo, batería y voz se registraron por separado; Campodónico lo recordó como si fuera el estilo de un collage debido a que cada miembro de la banda grababa sus partes por separado en distintos días.[16][30] Benia utilizó tres pedales para la grabación de bajo: un Giannini Envelope Follower, un Tube Works 901 Real Tube y un DOD Digital Delay/Sampler DFX91.[3]

Estilo musical

Cuando escuché la fusión de Peyote Asesino de música y cantando en spanglish, ¡me cambió la vida! Esto puede ser un estilo del futuro.
Juan Brujo, de Brujería[5]

Terraja combina algunos estilos del rock como el heavy metal y el funk,[16] sobre una base de hip hop como en su disco anterior.[8] También aparecen muchas referencias a la música uruguaya con toques de milonga, tango y candombe en algunas canciones[16][8][4] como «De pedo y de tos», «UR Gay» o «Mal de la cabeza», que están presentes varios instrumentos sudamericanos como el bongó[c] y bandoneón respectivamente.[4][31] Temas como «Cable pelado», «Cama biónica» y «De pedo y de tos» van por el trip hop, soul, psicodelia[4] y acid jazz.[3] Casacuberta comentó al respecto: «Hay una forma de hacer música que está pensada para que se observe como uruguaya»;[16] «Hay gente que se plantea crear una identidad nacional; nosotros estamos en otro contexto y todo eso nos parece irrelevante».[16] Debido a la experimentación de la banda de diversos estilos musicales que están presentes en el álbum, los editores del sitio web Rock Para La Difusión Total los apodaron como «La máquina de picar carne», ya que «integra[n] elementos de todos lados. Esta mezcla también tiene que ver con juntar distintas personas, con gustos e historias diferentes, todos en un grupo».[24] La agrupación adopta la fusión de estilos como eje estético fundamental. Explora la articulación de géneros que suelen considerarse antagónicos —como el funk con el metal o la música disco con el punk— y los combina con letras de tono mordaz y abiertamente provocador.[24] En Terraja, esta perspectiva se expande mediante la incorporación de recursos sonoros de orígenes múltiples.[24] El propósito del conjunto apunta a cuestionar los marcos musicales establecidos y a concentrar influencias diversas en una propuesta singular, sostenida por una identidad compartida que integra aportes heterogéneos sin sacrificar cohesión.[24] Esta concepción también refleja la composición del proyecto, que convoca trayectorias y sensibilidades dispares dentro de una misma formación.[24] En Peyote Asesino, la banda diseña atmósferas y escenas sonoras sobre las que se despliega el rap, entendido no como un género cerrado, sino como un modo expresivo regido por el ritmo, la métrica e intención.[24] Desde esta óptica, las bases musicales presentan una variabilidad marcada y se estructuran a partir de capas de sonidos, climas y referencias estilísticas. El resultado configura una arquitectura flexible que selecciona elementos puntuales y los articula en una construcción compleja y conscientemente híbrida.[24]

Un aspecto que destaca de Terraja es el uso del spanglish en algunas canciones al igual que en El Peyote Asesino;[16] en octubre de 1998, Gabriel Peveroni afirmó en la revista Rolling Stone Argentina que los giros mexicanos y rioplatenses, junto con un spanglish «eficaz», convierten las canciones de Peyote en un «recorrido sin límites».[16] Campodónico dijo al respecto: «Yo viví en un tiempo en la Argentina y ocho años en México. Algo parecido le pasó a Carlos [Casacuberta] y también a “L. Mental”. Y eso te influye incluso antes de que te pongas a hacer nada; el caso nuestro es así: hubo una dictadura y tuvimos que viajar cuando éramos muy chicos. Todo eso se refleja en el Peyote ya desde el nombre. Por eso nosotros no somos un grupo claramente uruguayo».[16][b] En algunas canciones se usaron samples[31] por ejemplo en la introducción de «UR Gay», según palabras de Santullo:

Eso lo he escuchado muchas veces y no me parece del todo exacto. Es como un collage que lo podés ver de dos formas: o este tipo no sabe hacer nada, agarró pedacitos y las pegó y, por lo tanto, no hay nada original; o podés ver en el resultado final toda una intención que no tuvo ninguno de los artistas originales de los que se sacaron los pedacitos.
Fernando Santullo[32]

Pistas

Gustavo Santaolalla (fotografiado en 2022) fungió como productor para Terraja.[29]

Terraja posee catorce pistas en total, tres de las cuales son de su álbum debut homónimo.[d] Las guitarras de varias canciones del disco están afinadas en drop D —es decir, desde la primera hasta la quinta cuerda están en tonalidad normal, excepto la sexta que está en re—, muy notables en pistas como «Criminal»,[33] «Denso», «Perkins» o «Demente». Cuando les preguntaron sobre cómo eran las letras del nuevo disco Campodónico explicó que el enfoque se mantuvo alineado con la identidad del Peyote Asesino y siguió, en términos generales, la tradición temática propia de las letras del hip hop.[6] En algunas canciones hay referencias a la cultura pop sudamericana y estadounidense: en «Denso» se nombra al compositor argentino Juan D'Arienzo[34] y los futbolistas Roger Milla y René Higuita;[35] en «L. Mental» al actor Bruce Willis y la película Die Hard (1988) en la que actuó; y en «Mal de la cabeza» al físico británico Stephen Hawking, los personajes ficticios de la serie televisiva Miami Vice Sonny Crocket y el de dibujos animados Charlie Brown de la tira cómica Peanuts (1950).[36]

El tema de apertura, «Criminal», está compuesto en la tonalidad de re mayor y tiene un tempo de 112 pulsaciones por minuto.[33] «Guacho» es un diss track a la pista «Inspector Clouseau Theme (I - Life In Hell)» del grupo de hip hop uruguayo Plátano Macho perteneciente a su segundo y último álbum de estudio The Perro Convention (1998).[37][38] Plátano Macho respondió a un verso de la canción «L. Mental» —«Como te gusta Sumo la hago corta/Y aunque no te importa resumo/Ya no tragás el humo ¿qué hacés?»— mediante una referencia directa en «Inspector Clouseau Theme (I - Life In Hell)», donde incluyó la frase «I don’t like Sumo pero me gusta el humo/Que sale de mi pecho hijo de puta cuando fumo».[38] Santullo explicó cómo surgió esta respuesta: «Agarraron la letra del Peyote y le dieron vuelta el sentido y el orden. Entonces dije: “Ah, acá hay una batalla de raperos malos”».[39] Peyote respondió en «Guacho»: «Aquí llegan esos pinches gachos/They’re all from the Plátano Macho/Parecen gabachos, güeros, mamones/Con cara de culeros/Con un solo chumbo los tumbo/Y los mando al agujero».[39] Después de la separación de Plátano Macho y ver que no había ninguna canción en respuesta a «Guacho» Santullo bromeó: «Creo que algunos quedaron ofendidos».[39] Casacuberta dijo que la canción «es un gangsta de barrio montevideano. Es imposible traducir el gangsta porque acá no te van a cagar a balazos. Puede existir en una zona marginal como El Borro, pero no es lo que pasa en tu barrio, como puede ser en Los Ángeles».[1]

«Mal de la cabeza» es el tema más popular del disco, así como la canción insignia del grupo.[40][41] Descrita como «tanguero» por la Rolling Stone Argentina,[16] sobre la letra hubo ciertas discusiones y discrepancias con respecto al verso «Como si fuera un viejo pederasta», que originalmente la iba a cantar Casacuberta pero después de varios debates terminó siendo cantada por Santullo,[42] este último consideró el tema como «una primicia».[43] El propio músico señaló en el libro No me vengas con historias: una colección de canciones uruguayas que algunas letras del Peyote Asesino generaron debates internos y requirieron extensas discusiones.[42] Campodónico recordó:

En «Mal de la cabeza» estábamos estancados, lo teníamos todo separado por cachitos. Y cuando los escuchó Santaolalla dijo: «está buenísimo, junten todos los pedazos». Ese es un tema muy representativo de la banda, con esa cosa tanguera que tiene un poco de hip hop y de hardcore. Después de todo el proceso, no se nota que es un pedacito de cada cosa. Y es bastante conflictivo hacer eso; mucho más fácil es decir: «soy Sabina, traje esto, toquen para mi». En el Peyote todos somos víctimas de todos. Somos muy despiadados.
Juan Campodónico[16]

Algunos versos del tema surgieron de unos comentarios que un amigo de Santullo le dijo mientras iba de visita a su casa, quien quería irse en autobús y Santullo le dijo que se quedara,[43] como «Yo sé que vos preferís el aliento/De un guarda, de bondi grasiento, o de mierda».[44] Cuando le preguntaron a Santullo sobre si tenía en mente que la canción iba a ser un hit, dijo: «Cuando hicimos Terraja no fue de las canciones que tenía en mente como la que iba a ser más conocida. Resulta que me equivoqué [risas]».[45]

El séptimo tema, «Perkins», hace una fuerte referencia a la cultura yanqui y sobre la relación de los latinos en el país. En Rockin’ las Américas: The Global Politics of Rock in Latin/o America, los revisores señalaron que el Peyote Asesino recurre de manera constante a referencias sobre los latinos en Estados Unidos mediante desplazamientos lingüísticos que sitúan y, a la vez, descolocan de forma ambigua al sujeto y a su objeto entre el locus de enunciación y el plano epistemológico.[46] «UR Gay» profundiza su abordaje político y social al articular una combinación ambivalente de «antipolítica sombría» y «repolitización frívola», junto con procesos de mediación de masas antiglobal y una relatinoamericanización de «signo posnacionalista». En este marco, la canción funciona como un comentario complejo sobre las identidades nacionales y de género, las jerarquías imperiales contemporáneas y los desprecios globales, inspirado en un episodio de Los Simpson.[26] Una de las canciones regrabadas de su primer disco en Terraja, «La concha», y «Psicoterapeuta» fueron descritos como de «candombe-funk».[16] La última canción, «Demente», Santullo la describió como de estilo hardcore y la ha comparado con el trabajo de Bad Religion; la coescribió junto a su exesposa.[47]

Título y embalaje

Parte trasera de un Chevrolet Impala 1959 de segunda generación, similar al de la portada de Terraja.

El título del álbum hace referencia a un término despectivo que se dice en Uruguay para describir cosas de baja calidad y a una persona de poca condición social o mal vestida.[48][35] Según palabras de Carlos Casacuberta:

Si, creemos que es un buen título. «Terraja» es todo aquello que alguien considera de mala calidad. Para alguien que hace una cosa, otro que hace una totalmente distinta es un «terraja», y bueno, es una posición como totalmente soberbia, ¿no? ¿quién sos vos para decir qué es bueno y qué es de mala calidad? ¿qué cosa es «terraja» y cuál no? Para uno decir eso tiene que ponerse en un pedestal y desde ahí juzgar todo, con un punto de vista que dista mucho de ser objetivo. Es algo para pensar.
Carlos Casacuberta[6]

El término también se vincula con la identidad asumida por los propios integrantes de la banda, quienes se reconocen dentro de ese peyorativo. Desde esa perspectiva, José Canedo explicó que el disco reunía composiciones que en distintos momentos fueron consideradas terrajas, y que la intención consistió en rendirles homenaje más allá del título de la obra, al tiempo que el grupo se reconoce a sí mismo bajo esa noción.[6] Por su parte, Santullo planteó que numerosas expresiones culturales fueron calificadas como terrajas en determinadas épocas y luego dejaron de serlo, y recordó que géneros como el rock, la salsa e incluso el rap atravesaron ese proceso.[6] Señaló además la contradicción que era presente en ciertos espacios sociales donde convivieron estéticas refinadas con manifestaciones musicales populares —tomó como ejemplo la cumbia argentina—, y propuso adoptar una mirada más humilde que valore toda expresión realizada con convicción.[6] En una entrevista para Brecha, ante la consulta sobre una posible reivindicación de términos como guacho o terraja, Casacuberta sostuvo que el interés radicaba en despertar curiosidad cultural, del mismo modo que sucediese con expresiones de otros países, y en generar preguntas sobre su significado en quienes las escuchan por primera vez.[18]

Originalmente, el álbum contó con dos ediciones en disco compacto y casete, ambas una con una portada diferente: una muestra la parte trasera de un Chevrolet Impala 1959 de segunda generación, mientras que la otra presenta una imagen desenfocada a contraluz, con un filtro verde, de un hombre y una mujer en una playa.[49] En la edición estadounidense, el ángulo inferior derecho incluye la etiqueta Parental Advisory, que advierte sobre la presencia de contenido explícito. Las notas interiores exhiben un collage de los integrantes de la banda bañados en un yacusi junto con imágenes de peces y de un lavabo ensangrentado, registradas por Matilde Campodónico, Marcelo Casacuberta, Luis Alonso y Gabriel García.[50] El isotipo del grupo, diseñado por Eduardo Ceceña, se compone de pequeños dibujos con la forma del territorio uruguayo que conforman el nombre Peyote Asesino.[50]

Lanzamiento y promoción

Terraja salió a la venta el 31 de agosto de 1998 bajo los sellos Universal Music Group y SurCo. A diferencia de su álbum antecesor, que vendió 1000 copias en el momento de su lanzamiento, Terraja alcanzó una cifra cercana a las 11 000 copias, que se comercializaron en países sudamericanos y del continente como Argentina, México, Chile, Puerto Rico y Estados Unidos.[n. 2] Para promocionar el disco, MTV Latino transmitió los videos musicales de «Mal de la cabeza» y «Cable pelado», que rápidamente tuvieron difusión tanto en la televisión[n. 3] como en la radio.[62] Con respecto a esto ya mencionado, Santullo dijo: «Lo de la rotación en MTV era algo emocionante pero lejano, al menos para mi. Es decir, todo bien con los vídeos, que por cierto estaban súper buenos y me siguen gustando, pero por otro lado mi vida no era afectada por esos vídeos. Ni siquiera tenía cable [ni tengo], así que no veía MTV».[61] El video musical de «Mal de la cabeza» recibió una nominación a mejor video alternativo por la propia cadena televisiva y alcanzó el puesto 31 en la lista Los 100 + pedidos de 1998.[55]

Gira de conciertos

Previo a la grabación de Terraja, la banda hizo una presentación en la Estación Central General Artigas (La Aguada) organizado por la revista uruguaya Rock de acá el 7 de junio de 1997, donde reunieron grupos uruguayos como Trotsky Vengarán y La Vela Puerca.

Durante la promoción de Terraja, el grupo llevó a cabo una intensa agenda de presentaciones en Uruguay, Argentina y Chile, y realizaron aproximadamente treinta espectáculos que reunieron a más de 35 000 asistentes.[55] El 7 de junio de 1997, cuatro meses antes de iniciar las sesiones de grabación del disco, realizaron un concierto en vivo en la Estación Central General Artigas (La Aguada) —Estación central AFE— organizado por la revista de música uruguaya Rock de acá, donde compartieron escenario junto con Buitres Después de la Una, y reunieron bandas de la escena rock rioplatense como Tintoreros, Trotsky Vengarán, La Vela Puerca y Tercera Piedra.[63] La estación, actualmente en reconstrucción, ha sido clave en la creciente asistencia del público en ese momento que, tras el éxito de los conciertos en el Teatro de Verano, que generaban repercusiones, se ha programado un nuevo evento en la misma estación, con características similares pero con diferencias notables, que tuvo lugar ese mismo día.[63] Santullo comentó al respecto:

Desde el inicio, el objetivo fue distanciarse de la propuesta que representó Rock de acá. En ese ciclo, pese a la diversidad presente, predominó una orientación hacia el rock clásico. Se consideró oportuno organizar un recital con un perfil distinto, centrado en bandas emergentes y en estilos renovados, e incluso incorporar un grupo extranjero que, sin ser masivamente conocido, destacara por su calidad y mantuviera una afinidad estética con el resto de la grilla. En ese marco se eligió a Tintoreros, ya que resultaba relevante convocar a una banda sin estatus de figuras ni jerarquías diferenciadas respecto de las demás participantes. A su vez, se incluyeron dos bandas de la Generación 96, La Vela Puerca y Tercera Piedra, proyectos recientes que en pocos meses desarrollaron una intensa actividad y lograron consolidar un público propio. En cuanto a Buitres y Trotsky, su presencia respondió al interés que despertaban, especialmente Buitres, como referencia ineludible del rock and roll más sólido producido en Uruguay en la actualidad, lo que hacía coherente y significativo compartir escenario.
Fernando Santullo en junio de 1997.[63]
Los esfuerzos para promocionar Terraja fueron entre ellos una gira por Latinoamérica, donde tocaron con grupos de hip hop como Delinquent Habits (izquierda) y Molotov (derecha).

Posterior a esa presencia, cuando finalizaron de grabarlo, presentaron el álbum tanto en salas locales de Uruguay como en estadios multitudinarios: el sábado 8 de agosto de 1998 presentaron su disco en La Factoría[18] en donde anunciaron «una tocata con todo lo nuevo, lo viejo, covers y lo aún más nuevo y desconocido»,[64] el 11 de septiembre en el pub Cuba Libre,[65] el 18 y 26 en Laskina,[66][67][68] y el 4 de octubre en el Teatro de Verano junto con Molotov y Plátano Macho.[69] Posteriormente al lanzamiento del mismo, El Peyote Asesino se embarcó en una gira por México en donde tocaron con bandas como Delinquent Habits y Control Machete.[70][61] Santullo contó que «no fue fácil» realizar el tour, y cómo ha sido la experiencia de presentarse en esos territorios:

Esa gente es de una tradición rapera muy ortodoxa. A nosotros no nos conocía nadie, les pelamos una guitarra y eso para ellos es mojarles la oreja. Además tenés que aclarar que no sos argentino. Porque ahí pasa algo muy raro con los argentinos. Por un lado adoran a Soda Stereo y a los futbolistas que van a jugar allá. Pero también hay una cosa de competencia, entonces te ven medio rubio y te dicen «pinche argentino, racista». A partir de ahí empezamos a aclarar: «somos Peyote Asesino, una banda uruguaya».
Fernando Santullo[35]

Para la revista Rise! analizó las diferencias y coincidencias entre las escenas de hip hop de España, México y su Uruguay natal. Señaló que existen numerosas diversidades en las que no profundizó por su complejidad y extensión. No obstante, sostuvo que, en términos de similitudes, Uruguay alcanzó un nivel comparable al de México y España en cuanto al profesionalismo con el que se desarrolla la actividad. Destacó especialmente la labor de los plomos, los técnicos y el personal involucrado, a quienes describió como altamente capacitados, y subrayó que ese grado de profesionalización no estaba presente una década atrás, lo que evidencia un cambio significativo en el país.[61] El viernes 24 de abril de 1998 se presentaron en Zorba, donde la banda Killer Morlock actuó como artista invitado.[71] Ya para octubre de 1998 estuvieron en Argentina con Cypress Hill, Molotov, Bersuit Vergarabat y Árbol,[72] y en ese mes tocarían en el Teatro de Verano de Montevideo junto con Molotov y Plátano Macho.[69][5][66] En mayo de 1999, hicieron sus últimas presentaciones para promocionar Terraja en Chile, poco antes de su separación.[66] Para Vivo Montevideo, Santullo dijo sobre qué hubiese sido el siguiente paso luego de haber tocado con esos grupos: «Es difícil saberlo, por un lado las dificultades que hicieron que nos separemos (no habían managers, no había nadie que pareciera tener claro cómo seguirla) estaban ahí. Por otro lado, Peyote era una banda que en su momento tampoco tuvo la popularidad que hoy tienen La Vela o NTVG».[53] Consideró a su propia banda como «más rara», que tenía potencial de interesar al público a pesar de que no cree «que pudiera ser algo tan masivo».[53]

Recepción

Críticas retrospectivas y contemporáneas

Es un disco muy nuestro, muy personal. Más que el otro. Eso tiene una fuerza muy grande y se nota. Salió un disco variado. Eso no es bueno ni malo en sí. Hay discos que son variados y están buenos, pero también hay discos uniformes que están bárbaros. Me da la sensación de que en este disco vamos a más lugares.
Carlos Casacuberta sobre Terraja, momentos después de su lanzamiento.[1]

Al momento de su lanzamiento, Terraja recibió críticas positivas de la prensa, y se consolidó como uno de los discos de rock más revolucionarios en la historia de Uruguay.[73] El álbum ocupa el puesto número 20 en la lista de Los 50 mejores discos de la historia de la música uruguaya publicada por El País. En su revisión, el periódico destacó que, tras el impacto del disco debut, El Peyote viajó a Los Ángeles con grandes expectativas y ambición para grabar un nuevo trabajo que, finalmente, sería el último de su historia para aquel tiempo.[74] Señaló que Terraja se realizó bajo condiciones inéditas para un disco uruguayo hasta ese momento, y profundizó en una gran densidad musical y elevando el nivel con letras cargadas de referencias a la cultura pop, la provocación y la identidad local.[74] También subrayó la producción de Gustavo Santaolalla, la potencia de los bajos y las guitarras, y el carácter clásico que el paso del tiempo le otorgó al álbum.[74][75] La revista Lacarne Magazine incluyó Terraja entre los diez discos fundamentales del rock uruguayo de las décadas del 80 y 90.[76] En su reseña, Martín Arizaga señaló que Terraja combina elementos de hip hop, funk y rap metal con letras que aluden a la cultura uruguaya, y logró un resultado particularmente interesante.[76] El bajista de La Hermana Menor, Iván Krisman, manifestó su admiración por la canción «Cable pelado», a la que consideró como la composición más lograda del grupo, y definió sus letras como una expresión esencial del estilo de Peyote Asesino.[77]

Los escritores del sitio web Dark Side of Yoruguai compararon la proyección internacional que alcanzó Peyote Asesino tras el lanzamiento de Terraja con la de los artistas uruguayos Jaime Roos (izquierda; fotografiado en 2007) y Ruben Rada (derecha; fotografiado en 1984).[17]

Diego Varela Calzada, de La Red de la 30, también elogió el disco, y afirmó que Terraja parecía provenir del futuro y que lo único que lo vinculaba a los años noventa era su fecha de edición.[78] Según Varela, el álbum no se parecía en nada a los demás lanzamientos uruguayos de esa época.[78] En su análisis destacó específicamente la pista «Denso», y resaltó la fuerza del rapeo que la caracteriza.[79] En el libro 111 discos uruguayos, Andrés Torrón, periodista y revisor de música uruguaya, afirmó que el disco permitió a Peyote Asesino consolidarse como una banda reconocida dentro del creciente movimiento de rock latino.[4] Comparó la canción «Criminal» con el estilo de Faith No More[4] y consideró que «Cable pelado» se acerca a la estética del músico uruguayo Fernando Cabrera.[4] Torrón analizó que el disco maneja una enorme cantidad de información y que, en lo letrístico, la banda emplea los recursos del hip hop para crear textos complejos basados en rimas y juegos de palabras que, aunque a veces parecían inconexos, mantienen una lógica interna y un sentido global.[4] Concluyó que el álbum demostró el talento de un grupo cuyo recorrido fue breve, pero profundamente influyente en la música uruguaya.[4] Los editores del sitio de música uruguaya Dark Side of Yoruguai, consideraron que la «homogeneidad estilística» del álbum presenta ciertos contrastes debido a la inclusión de temas de trabajos anteriores, en particular la canción homónima, cuyo enfoque difiere del material más reciente,[17] y que a pesar de ello la banda optó por incorporarlos con el propósito de difundir esas composiciones en nuevos mercados; comentaron que su proyección internacional logró estar a la talla de otros artistas uruguayos como Jaime Roos o Ruben Rada.[17] Aprobaron también la producción, que según ellos se caracteriza por la «atención al detalle», con el uso de efectos ambientales «sutiles» y variaciones en el tratamiento sonoro de la batería.[17] Concluyeron que Terraja evita la repetición formal y se aparta de los esquemas tradicionales del hip hop, al haber propuesto una obra diversa y estilísticamente amplia.[17]

Gabriel Peveroni fue un ávido valorizador del disco en la revista uruguaya Posdata al momento de su lanzamiento: consideró Terraja una confirmación del potencial que el grupo ya había mostrado en su disco debut, si aquel primer trabajo marcó un punto de inflexión en la historia del rock uruguayo, este segundo los consolidó como una de las propuestas más destacadas de Latinoamérica.[80] Remarcó que la obra ejemplificó este avance junto a otros trabajos contemporáneos, al haber propuesto una estética sonora más profesional y competitiva,[80] destacó que el álbum se alejaba del carácter tradicionalmente artesanal del rock uruguayo de la década anterior y se alineaba con las dinámicas del llamado movimiento de rock latino.[80] Desde el punto de vista artístico, interpretó Terraja como un disco de presentación en términos conceptuales, ya que unificó los distintos estilos que la banda había explorado previamente.[80] Opinó que el trabajo de producción de Santaolalla aportó cohesión a elementos como el hip hop influido por Cypress Hill, la fusión de metal alternativo cercana a Faith No More y combinaciones originales con candombe, y que esta integración evitó los contrastes abruptos entre canciones que se percibían en el debut y consolidó un concepto sonoro homogéneo.[80] También resaltó la intensidad del álbum y capacidad interpretativa del grupo, que abordó un género ya ampliamente explotado sin recurrir a la parodia.[80] Comentó que Terraja se insertó en un contexto regional marcado por la expansión de etiquetas como pop y hip hop latino, impulsadas por la difusión de videoclips en cadenas como MTV y la creciente circulación de artistas latinoamericanos en mercados internacionales.[81] En ese escenario, una nota de la revista Rolling Stone —edición argentina— agrupó a Peyote Asesino junto a Plátano Macho bajo la denominación de «hip hop charrúa», una categoría que buscaba asociar sus propuestas con el auge del rap en América Latina.[81] Sin embargo, esta clasificación resultó discutida tanto por la crítica como por los propios músicos. La generalización de rótulos amplios tendía a reunir propuestas heterogéneas bajo una misma etiqueta, diluyendo las particularidades estilísticas de cada grupo.[81] En el Río de la Plata, donde existía una tradición rockera consolidada, este fenómeno generó cierto escepticismo en comparación con la recepción más entusiasta en otros países de la región.[81] En este contexto, Terraja fue interpretado como parte de una corriente que combinaba elementos de rock, rap y música electrónica, en sintonía con tendencias presentes en otros países latinoamericanos.[81] No obstante, Peyote Asesino rechazó su identificación estricta con el hip hop latino y enfatizó la diversidad de influencias en su música.[81]

Por su parte, Juan Pablo González, revisor de la revista Rock&Pop, sostuvo que las canciones del álbum se articulan con claridad, presentan planos sonoros bien diferenciados y transitan con fluidez entre distintos climas expresivos.[82] Según su análisis, los textos —sean o no explícitamente significativos— resuenan en el oyente, lo cautivan y lo involucran por su actitud, además de estar interpretados con voces firmes y seguras.[82] Hortensia Campanella, en su libro Rock uruguayo: 20 bandas orientales del siglo XX, consideró a Terraja como una obra formidable y un clásico continental, y destacó su calidad sonora, que —a su juicio— no ha sido superada en las últimas décadas.[57] Los propios integrantes de Peyote Asesino también han reflexionado sobre la obra. Casacuberta expresó que lo considera un disco muy especial, lleno de elementos personales y ajenos que reconoce con afecto,[83] mientras que Santullo lo definió como un trabajo intenso y cargado de información, cuyo proceso le resultó un aprendizaje profundo, y que aún hoy disfruta escuchar ocasionalmente.[84] Santaolalla por su parte comentó: «Creo que Terraja [y el primer álbum de los chicos] califica eso, reflejan un momento que no solo pertenece a las canciones, sino también a su contexto histórico: un período que marcó con fuerza a esa generación. En cambio, hoy atravesamos una etapa de transición sin un hito comparable».[85]

Legado

La influencia de Terraja trascendió su tiempo: la canción «UR Gay» apareció en el álbum recopilatorio de rock latino Spanglish 101, editado por el sello Kool Arrow;[55][60] «Perkins» apareció en el episodio «Our Gang» de la serie televisiva policíaca El escudo, así también como en la banda sonora de la misma;[86] y en 2007 el DJ uruguayo Ariel Perazzoli realizó un remix de la canción «Mal de la cabeza».[87]

Separación de la banda y eventos posteriores

En mayo de 1999[5][88] la banda se disolvió cuando alcanzaba su punto más alto de popularidad.[4][89] La ruptura se debió a discrepancias entre los integrantes y Fernando Santullo,[90][91][92] así como a la falta de interés común de tocar juntos.[91][93] Circularon versiones que atribuían la separación a un conflicto entre Santullo y Casacuberta o al nacimiento de la hija del primero, aunque él desmintió esas teorías en un correo electrónico enviado en octubre de ese año.[91][e] Según sus palabras después de escribir el mensaje:

Yo, en esa carta, lo que hacía era contar la información que yo tenía sobre qué era lo que estaba ocurriendo. No había podido comunicarme con ninguno de los miembros de la banda. Yo en un momento me enteré que el grupo seguía ensayando y en ningún momento nadie me dijo: «che, estamos ensayando», y eso me cayó súper mal.
Fernando Santullo[94]
Después de la disolución de Peyote Asesino, Santullo comenzó proyectos musicales en solitario. Se integró, junto con Campodónico en guitarra, a la banda de tango electrónico Bajofondo (fotografiados en 2006), liderada por Gustavo Santaolalla (en el fondo a la izquierda).[92]

Aclaró, no obstante, que no existieron enfrentamientos personales, sino un desgaste natural del vínculo.[95] Tras la disolución de El Peyote Asesino, Santullo fundó el proyecto Kato,[90] que debutó en 2000.[96] Posteriormente se incorporó al colectivo de tango electrónico Bajofondo,[92] liderado por Gustavo Santaolalla, junto con Juan Campodónico en guitarra,[96] y desarrolló una carrera como solista bajo el nombre de Santullo.[96][97][98] Por su parte, el baterista José Canedo ingresó a la banda de rock uruguaya La Vela Puerca, en la que continúa como integrante estable.[95][99] En una entrevista emitida en Desayunos informales el 21 de febrero de 2024, Casacuberta sostuvo que otra de las causas de la disolución fue la presión asociada al éxito, al que definió como estimulante pero también estresante;[100] en la misma línea, Campodónico explicó que el proyecto atravesaba un momento de expectativas muy elevadas, situación que describió como traumática.[101] El periodista Varo Col, integrante del sitio especializado Sólo Rock Uruguay, expresó una visión crítica sobre el documental de Netflix Rompan Todo y señaló deficiencias en su abordaje del período de separación de la banda.[102] En su análisis destacó que, en esa etapa, Gustavo Santaolalla ya mantenía una relación cercana con el grupo.[102] Col planteó públicamente la posibilidad de que esa cercanía hubiera influido en la ruptura y consultó al respecto a algunos integrantes en una entrevista radial; según su testimonio, ellos descartaron esa hipótesis.[102] Para El País en 2021, Juan afirmó que El Peyote Asesino fue su primer proyecto artístico y que la buena recepción inicial generó una ansiedad prematura por profesionalizarse, lo que aceleró el desgaste del grupo.[103] Santullo recordó que avanzaban sin un paradigma claro ni una consolidación previa, lo que dificultó la continuidad.[95] También señaló que los ensayos solían postergarse debido a la intensa actividad nocturna vinculada a la escena musical uruguaya, fenómeno que reflejaba la fuerte interconexión entre los músicos.[95] A pesar del tiempo transcurrido, los integrantes mantuvieron intacto el vínculo y el deseo de tocar juntos.[95] Santullo definió a Peyote como una banda intensa, aunque subrayó que su música siempre prevaleció.[95] Asimismo, destacó la memoria musical del grupo y el disfrute que aún experimentan al interpretar su repertorio, ya que cada canción conserva un componente de novedad que sostiene el entusiasmo colectivo.[95]

Diez años después de la separación, la banda se reunió para presentarse en el festival Pilsen Rock 2009 los días 21 y 22 de marzo,[104] ante una asistencia estimada de unas 50 000 personas.[93] Con el paso de los años, y como consecuencia de su disolución, todas las copias tanto de su primer disco como de Terraja quedaron descatalogadas de las disquerías uruguayas,[95][93] y su segundo disco es considerado como un artículo «difícil de conseguir».[95] La banda explicó años después a través de Facebook: «Al poco tiempo de sacar nuestro segundo disco [Terraja], Peyote Asesino se disolvió. Así que cuando la primera tirada de CDs se agotó, nadie hizo nada por editarlo de nuevo, ni en formato físico ni en formato digital».[105] Ya para 2021 el conjunto lanzó su tercer álbum de estudio en veintitrés años, Serial (2021); esto marcaría su retorno después de Terraja.[106] La crítica recibió el trabajo de manera favorable y lo valoró como un retorno sólido luego de dos décadas de inactividad.[107]

Con motivo del vigésimo aniversario de Terraja, la banda incorporó el álbum a la plataforma de streaming Spotify,[108][105] y retomó las gestiones para editarlo en vinilo, un proyecto pendiente desde hacía años.[61][109] Mientras rescataban el material para reeditar Terraja en vinilo lograron encontrar material que no salió a la luz como demos, que habían quedado fuera del disco original sin una razón clara.[109] También revelaron que una canción titulada «Lo que querés» había sido considerada para integrar el álbum, pero quedó excluida por decisiones de producción;[110] Campodónico destacó posteriormente la calidad de esa composición y expresó su lamento por no haberla incluido en la edición final.[110]

Lista de canciones

Posicionamiento en listas

Mensuales

Rendimiento gráfico mensual de Terraja
Lista (julio de 1999) Mejor
posición
Bandera de Uruguay Uruguay (CUD)[111] 5

Créditos

Músicos

El Peyote Asesino
Músicos adicionales

Producción

  • Gustavo Santaolallaproducción
  • Aníbal Kerpel – productor asociado
  • Tony Peluso – ingeniero de grabación
  • Travis Smith – asistente de sonido
  • Luis Alonso, Matilde Campodónico, Marcelo Casacuberta, Gabriel García – fotos
  • Eduardo Ceceña - isotipo Peyote

Fuente: Notas interiores de Terraja[50]

Referencias

Bibliografía y obras citadas

Enlaces externos

Related Articles

Wikiwand AI