Trialen
tipo de explosivo
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Trialen es un explosivo desarrollado en Alemania durante el período de entre guerras.[1] Usado extensivamente durante la Segunda Guerra Mundial para bombas de aviación, en la bomba volante V-1[2] y la bomba planeadora Arado E.377,[3] por su poder destructivo considerablemente mayor que el TNT (1,30‒1,40 veces más potente que el TNT por peso). Trialen era el equivalente alemán del explosivo británico Torpex, aunque su producción se vio obstaculizada por la escasez de polvo de aluminio, que se añadía para aumentar su potencia explosiva.[4]
Consiste en una mezcla de TNT, hexógeno y polvo de aluminio de granulometría apropiada habiendo tres variantes con distintas proporciones, conocidas como trialen 105, 106 y 107. Dado su alto contenido de TNT (fundible a ~80 °C) estas composiciones son fácilmente fundibles y permiten un simple proceso de llenado de munición. Las proporciones para cada versión eran:
- Trialen 105: TNT 70%, hexógeno 15%, polvo de aluminio 15%
- Trialen 106: TNT 50%, hexógeno 25%, polvo de aluminio 25%
- Trialen 107: TNT 50%, hexógeno 20%, polvo de aluminio 30% [1]
Otra composición asociada es la mezcla "Trialen 105/109" formada por una combinación de 27% de trialen 105 y 73% de PMF 109, usando el Trialen 105 como 'cemento' para estabilizar el explosivo PMF 109.
El PMF 109 (Panzermunitionsfüllung 109) es un explosivo formado por 71% RDX, 25% de polvo de aluminio y 4% cera de lignito. De muy elevada potencia rompedora y con mayor efecto de presión y calor que otros explosivos como el TNT (termobárico), pero con el problema de que el PMF 109 no puede fundirse para llenar municiones y es bastante sensible a los impactos lo cual limita su uso a cargas explosivas de pequeño tamaño. Estos inconvenientes se superaron mediante el método denominado Stuckfüllung, o "rellenado de galletas": la mezcla pulverulenta de PMF 109 se comprimía en pequeñas pastillas cilíndricas, similares a tabletas, que se vertían en el cuerpo de la munición y el espacio vacío entre estas se rellena con trialen 105 fundido.
Este método simple permitió a las fábricas de municiones alemanas rellenar municiones con cargas explosivas de gran tamaño y poder destructivo, sin los problemas (detonación prematura al impactar) causados por espacios vacíos.