Túpac Amaru II

líder mestizo de la revolución en contra de la corona española en el Perú From Wikipedia, the free encyclopedia

José Gabriel Túpac-Amaru Noguera[1] (Surimana, 19 de marzo de 1738-Plaza de Armas de Cusco, 18 de mayo de 1781), también conocido como José Gabriel Condorcanqui Noguera y como Túpac Amaru II, fue un noble inca, arriero y caudillo indígena peruano. Entre 1780 y 1781, lideró una gran rebelión contra los abusos de las autoridades españolas en el virreinato del Perú. Su levantamiento es considerado uno de los antecedentes de las guerras de independencia en América a principios del siglo XIX.[2][3][4]

Nombre completo José Gabriel Condorcanqui Noguera
José Gabriel Túpac Amaru Noguera
Otros títulos Curaca
Nacimiento 19 de marzo de 1738
Surimana, Canas, virreinato del Perú
Datos rápidos Inca, rey del Perú (autoproclamado), Líder de la Gran Rebelión ...
Túpac Amaru II
Curaca de Surimana, Pampamarca y Tungasuca
Inca, rey del Perú
(autoproclamado)
26 de noviembre de 1780-18 de mayo de 1781
Líder de la Gran Rebelión
4 de noviembre de 1780-18 de mayo de 1781
Sucesor Diego Cristóbal Túpac Amaru
Información personal
Nombre completo José Gabriel Condorcanqui Noguera
José Gabriel Túpac Amaru Noguera
Otros títulos Curaca
Nacimiento 19 de marzo de 1738
Surimana, Canas, virreinato del Perú
Fallecimiento 18 de mayo de 1781 (43 años)
Plaza de Armas del Cusco, virreinato del Perú
Familia
Dinastía Panaca Tumipampa
Padre Miguel Túpac Amaru
Madre María del Carmen Rosa Noguera Valenzuela
Cónyuge Micaela Bastidas
Hijos Hipólito, Mariano y Fernando
Cerrar

Heredó el curacazgo de Surimana, Pampamarca y Tungasuca tras la muerte de su padre y acumuló fortuna mediante el arrieraje, transportando mercancías y minerales en el Alto Perú. [5][6] Como curaca reconocido por la administración colonial, intercedió entre sus comunidades y las autoridades españolas, presentando peticiones para aliviar las cargas del tributo indígena y la mita minera. Sus solicitudes y demandas de exención fueron ignoradas en Tinta, Cuzco y Lima. Como consecuencia, el 4 de noviembre de 1780, tras ejecutar al corregidor Antonio de Arriaga, acusado de abusos reiterados, inició la rebelión que se expandió por varias regiones del virreinato del Perú, en el Alto Perú y en el Virreinato del Río de la Plata.[1]

El movimiento de Túpac Amaru II fue inicialmente una rebelión contra los abusos del sistema administrativo y económico impuesto por las instituciones virreinales, especialmente tras las Reformas Borbónicas. Su objetivo principal era la abolición de prácticas opresivas como la mita minera, el reparto de mercancías, los obrajes, los corregimientos, las alcabalas y las aduanas, que favorecían principalmente a españoles y criollos en detrimento de la población indígena.[7] El 16 de noviembre de 1780, Túpac Amaru II decretó por primera vez en Hispanoamérica la abolición de la esclavitud de los negros.[8]

Tras negarse a tomar la ciudad del Cusco, fue traicionado por sus hombres y llevado preso a la capilla de San Ignacio del convento de la Compañía de Jesús, donde fue sucesivamente interrogado y torturado:[9] El viernes 18 de mayo de 1781, en un acto público en la plaza de Armas del Cusco, se cumplió su sentencia, fue muerto con el garrote y descuartizado, 209 años después de la ejecución de su ancestro, el inca Túpac Amaru I.

Aunque Túpac Amaru II no fue un precursor independentista en el sentido moderno, su rebelión ha sido objeto de múltiples reinterpretaciones políticas. A lo largo del tiempo, diversos gobiernos y movimientos ideológicos, principalmente dentro de corte nacionalista o de izquierda política, especialmente durante el régimen de Juan Velasco Alvarado (1968-1975), lo convirtieron en un símbolo de reivindicación social. En el Perú contemporáneo, Túpac Amaru II es evocado como símbolo de resistencia y reivindicación.[1]

Infancia y juventud

Interior de la casa donde nació Tupac Amaru en Surimana.

José Gabriel Túpac Amaru o José Gabriel Condorcanqui nació el 19 de marzo de 1738 en la localidad de Surimana, del entonces corregimiento del Cusco, en el Virreinato del Perú, actual provincia de Canas, fue bautizado el 1 de mayo de ese mismo año:

En 1° de Mayo de 1738, don Santiago José López cura de dicha doctrina, puso oleo, y crisma a vn Niño de vn mes, y veinte y dos días de nacido, a quien en caso de necesidad bautizó el Padre Fr. Miguel Severiche del orden de San Agustín y puso por nombre José, hijo lexitimo de Miguel Tupac Amaro, y de María Rosa Noguera vecinos de Surimana.[10]

Fue hijo de Miguel Túpac Amaru Usquiconsa, cuya familia descendía de Túpac Amaru I, aunque investigaciones recientes indican que en realidad era descendiente de Titu Cusi Yupanqui, hermano mayor de Túpac Amaru, ambos últimos incas de Vilcabamba.[11] Su padre fue curaca de tres pueblos en el distrito de Tinta: Surimana, Pampamarca y Tungasuca.[12] Su madre fue María del Carmen Rosa Noguera Valenzuela de origen mestizo; su infancia y adolescencia las vivió en Surimana, acompañando a su padre en sus viajes mientras éste cumplía sus deberes como curaca y ejercía su oficio de mercader. Sus padres murieron cuando José Gabriel tenía 12 años, por lo que pasó a criarse con sus tios paternos en el Cusco[13]

Educación

Retrato de Túpac Amaru II realizado por un autor anónimo ca. 1784-1806.[14][15]

Su educación inicial quedó a cargo de los padres López de Sosa y Rodríguez hasta los doce años. Por su condición de indígena noble estudió en el prestigioso colegio San Francisco de Borja del Cuzco, dirigido por la orden de los jesuitas para los hijos de los curacas,[13] dominaba el español, el quechua y el latín.[16] Durante su adolescencia, obtuvo una esmerada educación por parte de la orden de los jesuitas quienes le instruyeron con las doctrinas de la Escuela de Salamanca y se cree que, luego, durante su estadía en Lima (entre 1777 y 1780), frecuentó círculos intelectuales criollos clandestinos donde se debatían textos de Voltaire y Rousseau, en aquella época censurados.[17]

Nombres

Partida de matrimonio de José Gabriel y Micaela Bastidas de 1760, donde se registra a su padre y al personaje con el apellido 'Thupaamaro'

En el archivo histórico de la Prelatura de Sicuani se conservan actas registrales que han sido recopilados por el historiador Germán Zecenarro y han servido de base para publicaciones académicas que permiten afirmar el verdadero apellido del líder indígena.[18][19] En dichos registros, la familia paterna de José Gabriel apellidaba Tupa Amaro o Thupaamaro. «Thupa Amaro» o «Tupa Amaro» (en la ortografía de la época), significa: 'serpiente resplandeciente' en quechua. Mientras que, según José Antonio del Busto el nombre ‘Joseph’ lo habría recibido en referencia a San José y Gabriel en memoria de San Gabriel Arcángel por su nacimiento cercano a los días festivos de dichos santos.

“Las partidas también confirman el uso del apellido 'Thupa Amaro' por todos los hombres de la familia para quienes tenemos partidas, es decir, desde la generación de los abuelos de José Gabriel. Ninguno aparece en los libros parroquiales con el apellido Condorcanqui”
John Rowe, 1982[20]

Túpac Amaru aparece en la mayor parte de los documentos oficiales del virreinato como «Joseph Gabriel Thupa Amaro» hasta 1776–1777, cuando es denunciado por Diego Felipe Betancur por los derechos del marquesado de Santiago de Oropesa. Durante este periodo se hace uso del apellido "Condorcanqui" por parte de los Betancur para desacreditar la ascendencia de Túpac Amaru.[20] El historiador John Rowe explica que los Betancur «insistieron en llamar a su opositor 'José Gabriel Condorcanqui' como parte de su campaña para negar la legitimidad de su ascendencia real, lo que fue aprovechado también durante la rebelión»[20] Los documentos de la denuncia terminaron en el archivo de la Universidad San Antonio de Abad del Cusco y en estos, Túpac Amaru aparece descrito como 'Josef Gabriel Condorcanqui y Noguera' [12]). Estos documentos fueron la base principal de consulta para los autores que estudiaron al curaca entre los siglos XIX y XX debido a su fácil acceso, razón por la cual muchos fueron asumidos como datos verdaderos por la literatura posterior. Ya en 1785 García fue denunciado por el Consejo de los 24 nobles electores Incas del Cusco ante el corregidor por haber extraído y alterado documentos de sus archivos sin permiso.[21]

«José I» y «Túpac Amaru II»

El 26 de noviembre de 1780, en Tungasuca, fue proclamado y coronado a usanza europea con el nombre dinástico de «José I, por la gracia de Dios, Inca, rey del Perú, Santa Fé, Quito, Chile, Buenos Aires y continentes de los mares del sur, duque de la Superlativa, señor de los Césares y Amazonas, y del gran Paititi»[2] El historiador Manuel Briceño argumenta que esta proclama es una evidencia de que Túpac Amaru intentó usurpar el poder de la Corona española y buscaba la secesión del Perú; [22] en diversas cartas de sus partidarios, jefes militares y subordinados, se lo menciona empleando fórmulas propias de realeza tales como “Su Majestad”, "Nuestro Señor", entre otras:[23]

“como Gobernador electo para estas provincias, en nombre de Su Majestad Don José Gabriel Túpac Amaro, Rey Inca de este vasto virreinato del Perú, y hablando con Vds. en calidad de embajador suyo, digo: Que el fin á que he venido á esta provincia, y escribo esta, es, para saber el parecer y dictamen de sus voluntades en asunto a vasallaje, del que tomándoles el consentimiento, quisiera que Vds. deliberáran el partido á que se inclinan, y me avisarán su dictamen: esto es, si se conforman á ser vasallos debajo de las banderas de dicho Monarca”[24]
Pedro de la Cruz Condor, 19 de marzo de 1781

El primer presidente peruano en emplear y promover oficialmente la figura de Túpac Amaru desde el Estado fue Augusto Leguía. Durante su mandato se popularizó el uso del nombre 'Túpac Amaru II' entre la población. Hacia 1927 Leguía afirmaba que «Túpac Amaru II es el símbolo de la peruanidad».[25] Con el fin de distinguir entre el Inca Túpac Amaru del siglo XVI y el caudillo insurgente del siglo XVIII, la historiografía peruana estableció referirse al primero como 'Túpac Amaru I' y al segundo como 'Túpac Amaru II' desde la segunda mitad del siglo XX.[26]

Curacazgo y vida previa a la rebelión

En su condición de noble incaico, en 1766, José Gabriel fue nombrado curaca de los territorios que le correspondían por herencia, dieciséis años después de la muerte de su padre. El 25 de mayo de 1760, contrajo matrimonio con Micaela Bastidas Puyucahua con quien tuvo tres hijos: Hipólito, Mariano y Fernando. Vivía la situación típica de los curacas: tenía que mediar entre el corregidor y los indígenas a su cargo. Fijó su residencia en la ciudad del Cuzco, desde donde viajaba constantemente para controlar el funcionamiento de sus tierras y negocios, de los que se cuentan actividades mineras y campos de coca en Carabaya, también poseía varias casas y una pequeña hacienda en su provincia natal.[13] Heredó también 350 mulas, las que usaba para trabajar en las rutas entre Cusco y el Alto Perú (actual Bolivia), esta ruta de comercio ligaba Lima y Cusco con las sumamente importantes minas de plata de Potosí. Según testimonios de la época, las personas lo reverenciaban por su herencia inca y, de acuerdo con muchos, por sus educadas maneras y su disposición a defender al campesino pobre.[13]

Empezó a sufrir la presión de las autoridades españolas quienes lo sometían al pago de prebendas, en especial por presión de los arrieros que vivían en la región de la cuenca del Río de la Plata, quienes intentaban tener el monopolio del tránsito de mineral por el Alto Perú. Tras las reformas borbónicas y la apertura de Buenos Aires al comercio del Alto Perú en 1778, que acabó con el monopolio comercial de Lima y significó una mayor competencia para los productores del Cuzco que vendían sus mercancías en Potosí y tenían que competir con las de Buenos Aires e, incluso, los de España. Por otro lado, la extendida sobreproducción a lo largo de los Andes empujó los precios a la baja. Mas aún, en los años 1778 y 1779, un clima extremadamente frío dañó las cosechas y dificultó los viajes. En 1780, Túpac Amaru, quien también experimentó esta crisis, tenía considerables recursos, pero, del mismo modo, numerosas deudas y fue testigo del malestar económico desde mercaderes al borde de la quiebra hasta comunidades nativas que no podían solventar la creciente carga fiscal.[27] Realizó reclamos sobre estos temas pidiendo también que los indígenas fueran liberados del trabajo obligatorio en las minas, documentos dirigidos por las vías regulares a las autoridades coloniales en Tinta, Cuzco y después en Lima, que obtuvieron negativas o indiferencia.

Algunos autores mencionan que Tupac Amaru pudo ser iniciado en el pensamiento masónico durante su estancia en Lima a finales de la década de 1770, a través del noble criollo cuzqueño Miguel Montiel, quien tenía opiniones políticas que coincidían en muchos aspectos con las ideas de la Ilustración y sus críticas a la Monarquía Española. [28] la mayoría de los historiadores y biógrafos descartan el origen masónico de Tupac Amaru y Montiel al no encontrarse pruebas documentales, pero convergen en que recibió influencia de libros y autores franceses e ingleses que eran censurados en aquella época.[29]

La Gran Rebelión

Monumento actual en el Cuzco en homenaje a José Gabriel Túpac Amaru, en la plaza del mismo nombre.

En 1776, como parte de las Reformas borbónicas, se creó el virreinato del Río de la Plata, separando los territorios de la Real Audiencia de Charcas del Virreinato del Perú. Esta medida modificó las rutas comerciales, favoreciendo a Buenos Aires en detrimento de Lima, lo que afectó económicamente a las regiones del sur del Virreinato peruano y del Alto Perú, incluyendo ciudades como Cusco, Arequipa, Puno, La Paz y Potosí.

Paralelamente, se incrementaron y cobraron con mayor rigurosidad los impuestos, como la alcabala, afectando a los comerciantes del sur del Virreinato peruano y del Alto Perú, en su mayoría caciques o curacas. Estos comerciantes también fueron perjudicados por el desplazamiento arbitrario de autoridades indígenas, favoreciendo aquellos subordinados al Estado en perjuicio de los líderes legítimos. En este contexto de creciente malestar, el recuerdo del Imperio incaico y sus símbolos cobró importancia entre la población indígena, convirtiéndose en un modelo de alternativa frente a un sistema económico que los oprimía. Este fue uno de los motivos que movió a Túpac Amaru, pues él mismo refirió que sentía impotencia y culpabilidad por no poder hacer nada por los indígenas a pesar de ser un descendiente inca, lo que le generaría una carga de conciencia:

dijo entonces el confesante a su mujer, de qué me sirve que sea Tupa Amaro que no hemos de hacer algo por nuestros paisanos [...] que así como si el reino fuera una hacienda y él tuviera derecho a ella, teniendo esta indios y los viera tratar mal, sería preciso sacar la cara por ellos para que no los tratasen mal así él siendo descendiente de los incas, como tal viendo que sus paisanos estaban acongojados, maltratados, perseguidos se creyó en la obligación de defenderlos para ver si los sacaba de la opresión en que estaban.
Benito de la Mata Linares, 1781[30]

El corregidor Antonio de Arriaga Gurbista llegó al Corregimiento de Tinta en 1779. Túpac Amaru lo consideró en un inicio como un reformista, sobre todo porque Arriaga se mostraba como alguien que estaba en contra de los abusos contra los indios, sobre todo por parte de miembros de la Iglesia Católica. Ambos se reunían y compartían almuerzos frecuentemente, al grado de considerarse compadres. Por ejemplo, Arriaga se ofreció para ser padrino de confirmación de Mariano Túpac Amaru, así como su protector.

En mayo de 1780, Arriaga le propondría a Túpac Amaru que sea partícipe en el negociado corrupto de los repartos de mercancías, por el que Túpac Amaru tan solo debía controlar a los indios y callar si se presentaban quejas en ellos, para así ser retribuido por su complicidad con una porción de las ganancias que se obtendrían. El corregidor Arriaga únicamente tenía permiso para vender mercancías a un valor aproximado de 112000 pesos, sin embargo, su objetivo era obtener mayores ganancias en complicidad con autoridades y curacas de la zona. Túpac Amaru se negaría a formar parte de tal negocio y su amistad se terminaría.

Durante los próximos meses Túpac Amaru atendería las quejas de los indios de sus parcialidades, los cuales se mostraban desesperados por cumplir con las mitas, tributos y los repartos, teniendo que trabajar mucho más de lo establecido. Aparte de ello, Túpac Amaru le dio su respaldo a la Curia del Cuzco cuando la Iglesia entró en conflicto contra el corregidor Arriaga tras la rebelión que apareció en Yauri.

En octubre de 1780, durante un banquete entre las autoridades del corregimiento. Arriaga le exigió el recibo de los tributos anuales, pero Túpac Amaru no contaba aún con la recaudación de dichos impuestos, por lo que Arriaga estallaría en furia e insultaría al cacique, amenazándolo con la muerte y el exilio de su familia, dándole un día de plazo para reunir la cuota.

"Entonces Don Antonio Arriaga lo amenazó y le hizo saber que lo mataría."
F. Bustamante, 1782
"y que por el contrario no se havia resuelto ultimamente a su ejecución por la amenaza que le hizo Don Antonio Arriaga de ahorcarlo, sino le exibia dentro de un corto plazo el tercio de tributos que debía entregarle y la dependencia de su reparto, temiendose del genio violento de aquel corregidor que hiciese efectiva su amenaza. Esta violencia de genio del corregidor Arriaga se havia hecho notoria en toda la provincia."
Dr. F. Baesa, 1784

Túpac Amaru se retiró, enojado y agraviado, hacia su cacicazgo esa misma noche. No volverían a verse sino hasta el almuerzo que tuvieron antes de la captura de Arriaga en noviembre de 1780.[31][32]

Túpac Amaru planeó un golpe contra Antonio de Arriaga, corregidor de Canas y Canchis (Tinta), que atemorizase a los españoles y diera impulso a su movimiento anticolonial. Apresó a Arriaga tras una emboscada, haciéndole firmar una carta falsa a través de la que le fueron remitidos 22 000 pesos, barras de oro, mosquetes y mulas, gracias a los cuales comenzó a dar sustento económico a su alzamiento.

El 4 de noviembre de 1780 captura, enjuicia y ejecuta al corregidor español Antonio de Arriaga, iniciando con ello la rebelión contra la dominación colonial española. El 16 de noviembre de 1780, Túpac Amaru redactó un bando donde decretaba la emancipación de los esclavos afroperuanos y africanos. En este documento exhortaba a todos los españoles «decentes», el clero y otras personas con amistad con la población peruana a unirse a la lucha contra las hostilidades y abusos de la población europea; y a todos los que habían sido maltratados por los «chapetones»(nombre despectivo para los españoles), incluyendo a los esclavos, para que los abandonaran.[33] Esta decisión cumplía un fin táctico; con la huida de los esclavos, la economía de exportación colonial se desmoronaría y las fuerzas rebeldes crecerían. Además, el efecto psicológico supuso que en Lima, las clases altas en sus haciendas se preocuparan más por los esclavos desafiantes y los negros y mulatos libres que por la población de la sierra.[34] Cuarenta años más tarde, el libertador argentino, general José de San Martín, empleó la misma táctica a su llegada a las costas peruanas, prometiendo a los esclavos su libertad si se le unían.

A medida que la revolución se propagaba fuera de la provincia peruana de Tinta iba disminuyendo en su fuerza, puesto que en provincias como Calca, Lares, Cotabamba, Abancay se produjo una resistencia realista importante contra Túpac Amaru. Una de las causas fue la resistencia étnica, al ser considerado como un advenedizo e impostor por ser mestizo, razón por la que no había obtenido el decisivo apoyo de los doce ayllus reales (o panacas) del Cusco.

La rebelión de Túpac Amaru supuso la primera propuesta de formación nacional en el continente, de ahí sus permanentes llamamientos a la concordia y la unión entre criollos, mestizos e indígenas, como cuando manifestara:

...Solo siento de los paisanos criollos, a quienes ha sido mi ánimo no se les siga algún perjuicio, sino que vivamos como hermanos, y congregados en un cuerpo, destruyendo a los europeos. Todo lo cual, mirando con el más maduro acuerdo, y que esta pretensión no se opone en lo más leve a nuestra sagrada religión católica, sino solo a suprimir tanto desorden, después de haber tomado por acá aquellas medidas que han sido conducentes para el amparo, protección y conservación de los españoles criollos, de los mestizos, zambos e indios, y su tranquilidad, por ser todos paisanos y compatriotas, como nacidos en nuestras tierras, y de un mismo origen de los naturales, y de haber padecido todos igualmente dichas opresiones y tiranías de los europeos.[35]

Durante su máximo apogeo y, especialmente, luego de la captura y ejecución de Túpac Amaru y su familia, la rebelión se extendió de manera extremadamente violenta, sin toma de prisioneros y con la práctica de asesinar a cualquier persona que hablase castellano o vistiese a la manera europea; los indígenas que se vestían con moda española también fueron atacados. Así, la ejecución sistemática de los puka kunka (literalmente 'cuellos rojos') convirtió la rebelión en un auténtico baño de sangre en el que se estima se produjo el asesinato de entre ochenta y cien mil personas.[36]

Captura y ejecución

Intento de desmembramiento de Túpac Amaru II.

Tras negarse a tomar el Cusco sacrificando a los indígenas que los realistas ubicaban en la vanguardia y ante la llegada de un ejército de 17 000 soldados desde Lima, Túpac Amaru II ordenó la retirada de su ejército a su base militar en Tinta, mientras las fuerzas realistas mandan una expedición punitiva de casi 20 000 soldados en su contra. Fue en esta campaña en la que, tras ser derrotado en la batalla de Checacupe, Túpac Amaru II fue traicionado por dos partidarios suyos, el mestizo Francisco Santa Cruz y el español Ventura Landaeta, y es capturado en Langui el 6 de abril de 1781.

Fue llevado al Cuzco encadenado y montado en una mula, ciudad donde ingresó una semana después, «con semblante sereno», mientras las campanas de la catedral repicaban celebrando su captura. Apresado en la capilla de San Ignacio del convento de la Compañía de Jesús, fue sucesivamente interrogado y torturado:[9]

Y visto por dicho señor oidor [Mata Linares] que no quería confesar cosa alguna le mandó quitar el volante que tenía vestido, que le atasen las muñecas a la espalda, que le juntasen los pies por las gargantas [tobillos], que se los amarrasen y pusiesen las cien libras de hierro, poco más o menos, que estaban prevenidos y que lo alzasen del suelo, poniéndole pendiente dos varas de él, y así ejecutado preguntó al enunciado Tupa Amaro con qué persona había tratado el alzamiento que ha hecho; de quiénes de esta ciudad ha recibido cartas, qué contenían, quién le ha auxiliado con consejos, armas, dinero, gente o de otra forma, que le dijese y declarase cuanto sabía, y le haría quitar el tormento y dicho Tupa Amaro dijo: ay, ay, ay misericordia Señor, ay, ay, ya estoy perdido vuestra señoría, vuestra señoría ay, ay, nada más, no, ay, más, los indios, por María Santísima, vuestra señoría, vuestra señoría, ay, ay, ay, no ay más, no he tratado con nadie, mira vuestra señoría por María Santísima vuestra señoría vuestra señoría, por el rosario de María Santísima, quíteme la vida que había de remediar, por María Santísima, ay, vuestra señoría tendrá que dar cuenta a Dios, [...]
Manuel Espinavete López, Diligencia de ejecución del tormento, 29 de abril de 1781[37]

Cuando el visitador español José Antonio de Areche, enviado del rey de España, entró intempestivamente al calabozo para exigirle nombres a cambio de promesas, Túpac Amaru II le contestó: «Solamente tú y yo somos culpables, tú por oprimir a mi pueblo, y yo por tratar de libertarlo de semejante tiranía. Ambos merecemos la muerte».[38]

El viernes 18 de mayo de 1781, en un acto público en la plaza de Armas del Cusco, se cumplió la sentencia de Túpac Amaru II, 209 años después de la ejecución de Túpac Amaru I. Sus familiares y principales capitanes quienes fueron sacados de sus celdas, custodiados por miembros fuertemente armados de la milicia de mulatos y la de Huamanga, hasta llegar a la plaza donde se habían levantado horcas, también vigiladas por mulatos armados. Los prisioneros iban vestidos con zurrones, que se usaban para traer hierba mate del Paraguay, y con las manos y los pies fuertemente atados.

Diego Verdejo; Antonio Oblitas, el hermano de Micaela, Antonio Bastidas; y Antonio Castelo, fueron las primeras víctimas. Después, fueron ejecutados Francisco Túpac Amaru (tío de José Gabriel) e Hipólito (hijo mayor de Túpac Amaru II y Micaela Bastidas), a quienes les cortaron la lengua antes de ser ahorcados. A continuación, fue ejecutada por garrote Tomasa Tito Condemayta, en algún momento llamada la favorita de Túpac Amaru.[39]

Después, Micaela Bastidas fue llevada a las horcas donde se le intentó cortar la lengua pero se afirma que los verdugos no lo lograron y solo pudieron hacerlo tras su ejecución mediante el garrote.[39] otros autores afirman que si le cortaron la lengua antes de su ejecución al igual que con su tío y su hijo mayor.[40] Intentaron descuartizarlo vivo, atando cada una de sus extremidades a caballos para que estos tirasen de aquellas y las arrancaran, pero sus intentos fracasaron. Frustrado por esos intentos infructuosos, Areche ordenó decapitarlo.

Atáronle a las manos y pies cuatro lazos, y asidos estos a la cincha de cuatro caballos, tiraban cuatro mestizos a cuatro distintas partes: espectáculo que jamás se había visto en esta ciudad. No sé si porque los caballos no fuesen muy fuertes, ó porque el indio en realidad fuese de hierro, no pudieron absolutamente dividirlo, después que por un largo rato lo estuvieron tironeando, de modo que lo tenían en el aire, en un estado que parecía una araña.[41]
La tumba conmemorativa de Túpac Amaru II, se encuentra en la Plaza de Armas del Cuzco.

Su hijo menor, Fernando, gritó al ser testigo de la agonía de su padre.[39] En palabras del geógrafo y viajero inglés Clements R. Markham, quien visitó el Perú numerosas veces a mediados del siglo XIX, «Fernando Lanzó un grito desgarrador», y concluye diciendo que este grito fue la «sentencia de muerte de la dominación española en la América del Sur». Tras su muerte, el cuerpo de Túpac Amaru fue despedazado; su cabeza fue colocada en una lanza exhibida en Cuzco y Tinta, sus brazos en Tungasuca y Ayapata (actual provincia de Carabaya), y sus piernas en Livitaca (actual provincia de Chumbivilcas) y en Santa Rosa (actual provincia de Melgar, Puno). De igual forma despedazaron los cuerpos de su familia y seguidores, y los enviaron a otros pueblos y ciudades. Todo ello descrito en el documento español Distribución de los cuerpos, o sus partes, de los nueve reos principales de la rebelión, ajusticiados en la plaza de Cuzco, el 18 de mayo de 1781.[42]

A pesar de la ejecución de Túpac Amaru II y de su familia, el gobierno virreinal no logró sofocar la rebelión, que continuó acaudillada por su primo, Diego Cristóbal Túpac Amaru, al tiempo que se extendía por el Alto Perú y la región de Jujuy. Asimismo, se comenzó a evidenciar contra los criollos mala voluntad de parte de la Corona Española, especialmente por la Causa de Oruro, y también por la demanda entablada contra Juan José Segovia, nacido en Lima y el coronel Ignacio Flores, nacido en Quito, quien había ejercido como presidente de la Real Audiencia de Charcas y había sido gobernador intendente de La Plata (Chuquisaca o Charcas, actual Sucre).

Familia

Ascendencia

La investigadora María del Carmen Martín Rubio plantea que Túpac Amaru descendía del soberano Titu Cusi Yupanqui,[43] citando documentos del siglo XVI del Archivo General de Indias, redactados por Álvaro Ruíz de Navamuel, quien fue secretario Mayor y Mayordomo del virrey Francisco Álvarez de Toledo; quien registra en 1572 un inventario de los hijos de los soberanos Túpac Amaru y su hermano mayor Titu Cusi Yupanqui:

(...) otra hija del dicho Tito Cusi de edad de dos años, llamada Doña Juana (Pilco huaco), con su madre llamada Curi Bondo y otra hija de Topa Amaro de edad de tres años, llamada Doña Isabel, con una hija (...)
Alvaro Ruiz de Navamuel, 1572

Sin embargo, Juana Pilcohuaco se presentaba como hija de Túpac Amaru; el historiador David P. Cahill explica que pudo deberse a la fama que ganó Túpac Amaru como último emperador inca.[44] El funcionario español Mata Linares señalaba en 1784, que los miembros de la nobleza incaica ajustaban su linaje según les convenía, lo cual habría generado confusiones en las disputas judiciales del periodo virreinal[45]

Martín Rubio comentando los documentos de Ruiz de Navamuel argumenta lo siguiente[43]

Además, este nuevo documento proporciona también otros testimonios fundamentales, como son los nombres y las edades de las mujeres e hijos de los Incas capturados en Vilcabamba… y si bien son pocos los cronistas que se refieren a los hijos de Topa Amaro, quienes llegaron a mencionarlos coinciden con el documento realizado por el secretario de Toledo, al decir que solo tuvo a Don Martin y Doña Isabel. Así pues, Bernabé Cobo se confundió al suponer hijas suyas a doña Juana Pilco Huaco y a doña Magdalena ya que ambas se encuentran reflejadas entre los descendientes de Tito Cusi Yupanqui, junto con el nombre de sus progenitores.
María del Carmen Martin Rubio, 2005

Aun así, hasta hoy no existe evidencia documental que demuestre que José Gabriel fuera consciente de descender de dicho soberano, pues por tradición familiar sostenía provenir de Túpac Amaru, versión que defendió hasta sus últimos días. [44]

Túpac Yupanqui
Sapa Inca
Mama Ocllo Coya
Coya Inca
Huayna Cápac
Sapa Inca
Manco Inca
Inca de Vilcabamba
Túpac Amaru I
Inca de Vilcabamba
Diego Felipe CondorcanquiJuana Pilcohuaco
Ñusta
Blas Túpac Amaru
Curaca de Surimana, Pampamarca y Tungasuca
Francisca Torres
Sebastián Túpac Amaru
Curaca de Surimana, Pampamarca y Tungasuca
Catalina Usquiconsa
Miguel Túpac Amaru
Curaca de Surimana, Pampamarca y Tungasuca
Rosa Noguera Valenzuela
José Gabriel Túpac Amaru
Curaca de Surimana, Pampamarca y Tungasuca
Túpac Amaru II

  • La autora María Rostworowski explica que la descendencia dentro de las panacas se hereda por la vía matrilineal, en otras palabras, uno pertenece a la panaca de la madre.[46]
  • El Diccionario histórico-biográfico del Perú indica que el apellido de Catalina del Camino es realmente Catalina Usquiconsa así como el de su hijo.[47]

Descendientes

Túpac Amaru II y su esposa, Micaela Bastidas, tuvieron tres hijos, el mayor de ellos, Hipólito Túpac Amaru, fue un destacado comandante del ejército de su padre y lo acompañó durante varias campañas hasta que fue capturado y ejecutado junto con sus padres en la plaza Mayor del Cuzco. No se tiene información de si tuvo esposa o cuántos hijos tuvieron, de ser este el caso. El segundo hijo, Mariano Túpac Amaru, fue indultado por los españoles luego que su tío, Diego Cristóbal Túpac Amaru, quien asumió el liderazgo de la rebelión, firmara un acuerdo de paz con los realistas. Mariano recibió, como salario, una pensión de 600 pesos y pudo volver a las tierras de su familia. Tuvo conflictos con las autoridades virreinales por relacionarse con María Nieves Paita de Sicuani. Las autoridades, específicamente el corregidor Salcedo, la consideraban una zamba y una prostituta, además de dar a entender que no deseaban que el clan Túpac Amaru se reprodujera.[48] Por lo que Paita, quien se encontraba embarazada, presumiblemente de Mariano, fue arrestada y recluida en el convento de Santa Catalina del Cuzco, de donde fue liberada por Mariano y ocho cómplices el 19 de septiembre de 1782. Se desconoce el destino de María Paita o de su embarazo.[48] Posteriormente, tras una conjura donde se vio involucrado su tío, Mariano fue capturado y desterrado a España muriendo en las costas de Brasil en 1784.[49] Por último, el menor, Fernando Túpac Amaru, al ser un niño de 10 años, no fue ejecutado, pero se le obligó a presenciar el suplicio y muerte de toda su familia y a pasar por debajo de la horca de los ejecutados, para luego ser desterrado a África con órdenes de prisión perpetua, si bien el virrey Agustín de Jáuregui sugirió que no fuera enviado a África sino a España por temor a que alguna potencia enemiga lo rescatara. Frente a las costas de Peniche, Portugal, el navío zozobró, pero Fernando logró sobrevivir y fue llevado a Cádiz, donde fue encarcelado, víctima de una orden reservada. Según investigaciones recientes de Aldo Olcese, economista español, Fernando vivió en la extrema pobreza en España, muriendo endeudado, enfermo y sin testar el 30 de julio de 1798 en el barrio de las Letras de Madrid, España, y fue enterrado ese mismo día por limosna en la iglesia parroquial de San Sebastián de dicha ciudad. El 5 de abril de 2025 sus restos simbólicos fueron repatriados desde España, el encargado de trasladar la urna fue el alcalde del Cusco, Luis Beltrán.[50]

Según el periodista Antonio Vergara Collazos, el noble polaco Sebastián de Berzeviczy se casó con la noble indígena Umina Atahualpa teniendo una hija llamada Umina de Berzeviczy Atahualpa, quien contrajo matrimonio con uno de los miembros de la familia de Túpac Amaru teniendo con él un hijo llamado Antonio Túpac Amaru de Berzeviczy, sobrino de Túpac Amaru II. Tras la rebelión, Antonio Túpac Amaru de Berzeviczy huyó a Polonia donde fue adoptado por Wacław Benesz de Berzeviczy adoptando su apellido. Uno de los descendientes de Antonio fue Andrzej Benesz, político polaco y veterano en la Segunda Guerra Mundial.[51]

Marquesado de Oropesa

Entre 1777 y 1780, previo a la Gran Rebelión, Diego Felipe Betancur, mestizo cuzqueño buscó legitimarse ante las instancias superiores del virreinato como el descendiente único y legitimo del soberano Felipe Túpac Amaru, con la finalidad de solicitar el Marquesado de Santiago de Oropesa; para ello acusó al curaca Condorcanqui como impostor. Historiadores como John Rowe y José Antonio del Busto mencionan que el nuero de Betancur, Vicente García había ido a Pampamarca y, a autonombrándose apoderado de los nobles incas, extrajo varias partidas de nacimiento, bautizo y casamiento de la familia Túpac Amaru, manipulando y falsificando información en favor de su suegro. Al notar el apoyo e influencia de funcionarios indígenas, criollos y españoles del Cuzco hacia los Betancur, José Gabriel se vio obligado a dirigirse a la Real Audiencia de Lima para esclarecer su caso.[52][53]

Los Betancur afirmaban descender del último Inca de Vilcabamba (Tupac Amaru I) por la línea de Juan Túpac Amaru, supuesto hijo de Tupac Amaru, mientras que José Gabriel Túpac Amaru por la línea de Juana Pilcohuaco, hija de Tupac Amaru.[54][55] El litigio no tuvo ganadores y ambas familias perdieron grandes sumas de dinero en juristas, genealogistas, apoderados y heraldos. El mismo Condorcanqui contrajo una deuda de aproximada de 8000 pesos en Lima.[56][57] según los historiadores Tomson[58] y Lewin,[59] las autoridades españolas de la Real Audiencia de Lima podrían haber ralentizado el proceso por temor a que los litigantes (Túpac Amaru y Betancur), lograran el reconocimiento jurídico del linaje como descendientes de Túpac Amaru I y, consecuentemente, reclamaran la herencia y derechos del Marquesado de Santiago de Oropesa, retenido por la Corona en ese entonces.[60]

Impacto social y cultural

Monumento de Túpac Amaru en la Plaza Libertad en El Alto, Bolivia.

La fama de Túpac Amaru II se extendió a tal punto que los indígenas sublevados en los llanos de Casanare, en la región de Nueva Granada, lo reconocieron como "Rey de América".[61][62] Movimientos posteriores invocaron el nombre de Túpac Amaru II para obtener el apoyo de los indígenas, caso entre otros de Felipe Velasco Túpac Amaru Inca o Felipe Velasco Túpac Inca Yupanqui, quien pretendió levantarse en Huarochirí (Lima) en 1783. La rebelión de Túpac Amaru II marcó el inicio de la etapa emancipadora de la historia de Perú.

La rebelión produjo una fuerte influencia sobre la Conspiración de los tres Antonios, indicios descubiertos en Chile el 1 de enero de 1781, en pleno desarrollo de la insurrección. Los conspiradores se animaron a actuar gracias a las noticias de los avances de Túpac Amaru II en el Virreinato del Perú.[63]

Mesianismo de Túpac Amaru II

Tupac Amaru fue relacionado con el mito del Inkarri, en el que la visión de los pueblos andinos sureños plantea la esperanza de la reconstitución del Tahuantinsuyo tras su destrucción política e institucional en el siglo XVI. Muchos pueblos autóctonos creían que las partes del inca Atahualpa se juntarán y formarán al nuevo inca y cabeza del Tahuantinsuyo.[64] El sistema de creencias indígenas aceptaba a Túpac Amaru como dios, redentor y liberador de los oprimidos, vale decir como una figura equivalente a la de Jesucristo.[cita requerida] El inca reforzaba esta creencia al afirmar que los españoles habían impedido a los pueblos quechuas el acceso al dios verdadero, siendo él mismo quien designaría personas que les enseñaran la verdad.[65]

Para la mayoría de los rebeldes indígenas, la fuente de sus creencias acerca del fin de la dominación española estaba en la concepción que tenían del futuro, donde el inca que regresa pone término a la dominación española y devuelve el orden al mundo; en contraparte, la muerte del inca implicaba una destrucción del orden, del principio regente del mundo andino.[66]

La espera del Inkarri ha servido de mitificación de la vida de Túpac Amaru y de otros caudillos mesiánicos que le precedieron en la memoria popular y se preservan en las tradiciones orales del ande peruano, figuran entre estos: Juan Santos Atahualpa, Túpac Katari y Mateo Pumacahua.[12][67][68]

Siglos XX y XXI

Monumento a Túpac Amaru II, en la avenida del mismo nombre en el distrito limeño de Comas.
Efigie de Túpac Amaru II en el Panteón de los Próceres en Lima.

En 1969, en el Perú, el gobierno del general Juan Velasco Alvarado (1968-1975) reconoció a Túpac Amaru II como héroe nacional acogiendo su imagen, diseñada por el artista Jesús Ruiz Durand, como símbolo del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. El 24 de junio de 1969, en honor al héroe, Velasco cierra el discurso por la ley de reforma agraria con la frase siguiente: «Campesino, el patrón no comerá más tu pobreza».[69] También en su honor se renombró a uno de los salones principales de Palacio de Gobierno, hasta ese entonces llamado salón Francisco Pizarro, el cual la élite de la Lima republicana creó y mantuvo los primeros dos tercios del siglo XX en su aprecio al conquistador español,[70] retirando además aquel retrato del centro superior del salón y reemplazándolo por el de Túpac Amaru II. Además, durante su gobierno se construyó la avenida Túpac Amaru, una de las más extensas (25 km) de la capital y que une Lima Norte (en ese entonces excluido del resto de la ciudad) con el centro de Lima.

Su nombre también fue utilizado por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), agrupación guerrillera que operó en Perú de 1985 a 1997.

En Venezuela, inspirados en la guerrilla uruguaya mencionada, el Tupamaro (Venezuela) desarrolló acciones armadas entre 1992 y 1998, para después integrarse a la política formal.

En Argentina el nombre de este líder rebelde fue adoptado por la Asociación Túpac Amaru, un movimiento indigenista político y social surgido en 2001 en la provincia de Jujuy que actualmente tiene presencia en 15 provincias argentinas. También pertenece a la Galería de los Patriotas Latinoamericanos,[71] creada en la Casa Rosada por la presidenta Cristina Fernández en 2010 (año del Bicentenario de la Revolución de Mayo).

En Uruguay los Tupamaros también conocidos como Movimiento de Liberación Nacional o por sus siglas MLN-T, fue un grupo insurgente que estuvo activo entre los años de 1960 y 1970, que se denominó como tal por la admiración y respeto que sus militantes sentían por Túpac Amaru II.

Eduardo Galeano, escritor uruguayo, recogió la historia de un turista que le preguntó a un niño lustrabotas si conocía a Túpac Amaru. El niño, sin alzar la cabeza, respondió que sí y en un susurro dijo: «Viento es».[72]

En Estados Unidos, el rapero Tupac Shakur o 2pac (1971-1996) tuvo como nombre de nacimiento Túpac Amaru Shakur debido a la admiración que su madre Afeni Shakur (activista de la organización afroestadounidense Panteras Negras) tenía por Túpac Amaru II.

Las Logias masónicas han conmemorado su ideal liberal, fundando logias en su honor,[73][74] como la Gran Logia Tupac Amaru N.°42,[75] y erigiendo bustos en su honor en las calles de Lima,[76] así como adornar logias con cuadros de Condorcanqui (y reclamar tener bajo su posesión, reliquias que fueron propiedad de Tupac Amaru en vida).[77]

Cine y televisión

Música

  • Túpac Amaru, poema sinfónico del compositor venezolano Alfredo del Mónaco (Premio Tomás Luis de Victoria), estrenado en 1977, ha sido interpretado en numerosos festivales internacionales.
  • Túpac Amaru, sinfonía N.º5 del compositor peruano Armando Guevara Ochoa.
  • En 1962 salió a la luz el trío Los Amaru de Tinta, conformada por tres músicos tinteños; Genaro Chacón, Roger Cusi y David Fuentes.
  • En 1968, Julián Yanque fundó el Centro Folklórico Túpac Amaru de Tinta (CEFOTAT) conformada principalmente por indígenas tinteños, el nombre del centro folklórico se eligió por la estima que tenían al revolucionario quechua.
  • En 1989 se creó la agrupación musical Los Túpac Amarinos de Canas, liderados por Gabriel Larota Catunta, grupo reconocido por revalorar los carnavales y la bandurria caneña.
  • La canción Águila de trueno (parte II) del álbum Kamikaze de Luis Alberto Spinetta está inspirada en la figura de Túpac Amaru II.
  • El grupo francés de hip-hop Canelason sacó a la luz un tema llamado "Libre", en cual narra la historia de este revolucionario y su trágica muerte.
  • El rapero puertorriqueño Residente menciona en su canción «This Is Not America» (2022) que el rapero afroestadounidense 2pac lleva su nombre debido a que su madre quiso ponerle el nombre de un revolucionario inca.[80]

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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