Vestido «alas de victoria»
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| Vestido «alas de victoria» | ||
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| Autor | Gilbert Adrian | |
| Creación | c. 1945 | |
El vestido «alas de victoria» (en inglés: «Wings of Victory» dress) es un traje diseñado por Gilbert Adrian hacia 1945.
Contexto
Adrian, famoso diseñador que desarrolló una lucrativa carrera en la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) en la década de 1930,[1] abandonó los estudios en 1941 ante los problemas surgidos con el guardarropa de Two-Faced Woman (1941), pues el director del filme, George Cukor, rechazó los veintiocho atuendos propuestos por Adrian alegando que los trajes debían simplificarse para traducirse en prendas comunes, lo que supondría su práctica salida de la industria cinematográfica ya que el diseñador, famoso por la originalidad y suntuosidad de sus creaciones, se sintió defraudado con la decisión de Cukor además de negarse firmemente a aceptar los cambios que la MGM estaba empezando a adoptar fruto de su interés por el Technicolor, tecnología que no era del agrado de Adrian.[2]: 54–55 [nota 1] A esto se sumaba el duro golpe que recibió al descubrir que muchas de sus creaciones habían sido deliberadamente quemadas en una hoguera encendida una noche por el propio estudio en el verano de 1939 debido a la necesidad de liberar espacio en el departamento de vestuario, entonces repleto de miles de prendas, algunas deterioradas por haber sido colgadas en perchas de alambre, si bien solo se quemaron aquellas que debido a su estado ya no podían ser recicladas ni revendidas (a finales de la década de 1930, el edificio principal del departamento de vestuario estaba completamente lleno, almacenándose el exceso en barracas Quonset construidas apresuradamente en varios lugares alrededor de las instalaciones).[3]: 194 Profundamente decepcionado por este acontecimiento y también por los recortes presupuestarios a los que Hollywood tuvo que hacer frente con motivo de la Segunda Guerra Mundial pese a que Estados Unidos aún no había entrado en el conflicto, recortes que, entre otros, afectaron seriamente al vestuario, Adrian, quien ya llevaba alrededor de dos años considerando dejar la MGM a causa de las restricciones derivadas de la Gran Depresión,[3]: 100–101 [4]: 32 abandonó los estudios definitivamente el 5 de septiembre de 1941[5]: 168 para concentrar sus esfuerzos en el comercio minorista, inaugurando en 1942 la boutique Adrian, Ltd. en Beverly Hills, concretamente en 233 North Beverly Drive, sede con anterioridad del Victor Hugo Cafe.[6] Aunque la partida de Adrian se produjo en septiembre, el contrato del diseñador ya había expirado el 16 de julio (la última renovación fue por el periodo 1938-1941); el 15 de agosto, Adrian informó al personal a su servicio que ya había comunicado a Louis B. Mayer su firme intención de abrir una boutique, si bien permaneció tres semanas más para asegurarse de que el departamento de vestuario quedaba en orden, siendo su nombre retirado de la plantilla de nóminas del estudio el 5 de septiembre,[3]: 194 tras lo cual Robert Kalloch, jefe de vestuario de Columbia Pictures, pasaría a ocupar su puesto por un breve periodo de tiempo, erigiéndose Irene Lentz como la auténtica sucesora de Adrian al frente del departamento de vestuario de la MGM.[4]: 32 [7]: 187
Creación

El vestido «alas de victoria», así bautizado por el propio Adrian,[8]: 139 fue una de las numerosas creaciones del diseñador como modisto fuera de la industria cinematográfica; diseñado hacia 1945, el atuendo fue elaborado en el contexto del conflicto bélico, lo que afectó a la cantidad de tela empleada y a la ornamentación ya que en abril de 1942 entró en vigor la Orden General de Limitación L-85,[9] en virtud de la cual se establecía un riguroso control de la cantidad de material utilizado en la manufactura de prendas de ropa con el fin de reducir el uso de tela en un 15%;[10] tal y como explican Daniel James Cole y Nancy Deihl: «A partir del 8 de abril de 1942, la moda estadounidense se vio influenciada por la Orden General de Limitación L-85, que regulaba la cantidad de materiales utilizados por los fabricantes de ropa. Casi inmediatamente después de la entrada de Estados Unidos en la guerra, la Junta de Producción de Guerra encargó a Stanley Marcus (de Neiman Marcus) que diseñara un programa que conservara telas sin introducir grandes cambios estilísticos, para no incitar a los consumidores a desechar lo que ya tenían».[11]: 202–203 Sumado a las restricciones impuestas en tiempos de guerra, en el diseño del atuendo Adrian tuvo que ajustarse a los cánones entonces vigentes, afectados también por el conflicto bélico, según los cuales el largo aceptable de un traje de noche era de 115 cm, mientras que la circunferencia de la falda debía situarse en torno a los 365 cm; a este respecto el diseñador declaró lo siguiente el 28 de abril de 1942 al Women's Wear Daily, en un artículo titulado «Es vital que la moda encaje en la agenda actual»:
Lo más importante para la moda hoy en día es adaptarse a las pautas del Gobierno. Si la moda no puede lograrlo, no tiene cabida. No creo que las mujeres quieran ser deprimentes ni que el Gobierno desee que la moda sea aburrida o monótona. Creo que el vestido largo tiene un lugar indudable para el otoño. Es importante que las mujeres luzcan lo mejor posible durante este período difícil—todos estamos de acuerdo en ello—y no hay ninguna restricción que les impida lucir vestidos favorecedores para la noche.[9]
Estas nuevas condiciones de trabajo llevaron a Adrian a tener que innovar contando con muchos menos recursos de los que había tenido a su disposición en la primera mitad de la década de 1930 bajo el gran poder económico de la MGM; con el fin de seguir ofreciendo prendas glamurosas sin quebrantar la normativa gubernamental, el diseñador optó por prescindir no solo de la cantidad de tela empleada en sus creaciones sino también de los ostentosos puños y grandes solapas que hasta entonces habían caracterizado sus más importantes diseños para centrarse en lo más esencial de los vestidos: la silueta. Gracias a esta solución, Adrian logró crear durante la contienda trajes que oscilaban de manera equilibrada entre sobriedad y teatralidad, ofreciendo al público modelos que hacían gala de una gran elegancia en respuesta a la austeridad de la guerra. El guardarropa del diseñador pasó a caracterizarse en la primera mitad de los años 1940 por ropa compuesta de patrones sencillos y telas claras dotadas de refinamiento, logrando de esta forma una suerte de resiliencia en tiempos difíciles mediante la moda, con prendas imbuidas en su mayoría por el arte y la naturaleza plasmados en tonos vibrantes en donde la nota predominante eran los motivos de tipo campestre y patriótico con el fin de transmitir a sus clientas el optimismo necesario para hacer frente al hecho de que sus padres, esposos e hijos estuviesen luchando a miles de kilómetros de distancia.[12] Uno de los elementos a los que Adrian no quiso renunciar pese a las limitaciones impuestas por el Gobierno fueron las mangas abullonadas, popularizadas por el propio diseñador una década antes con el icónico vestido Letty Lynton, lucido por Joan Crawford en la película homónima de 1932, si bien decidió reconfigurar este tipo de mangas, inspiradas en las mangas «pierna de cordero» de la primera mitad del siglo xix, transformándolas en las hoy conocidas hombreras, característica que se acabaría convirtiendo en la seña personal de la actriz y que Adrian incorporó al vestido «alas de victoria», si bien ya había incluido este elemento en diseños previos, como el vestido de corderos retozando, comercializado en 1942, y un atuendo lucido por Suzanne Kaaren en Mujeres (1939).

El atuendo, pese a hacer gala de un motivo ornamental vinculado a la naturaleza, no contaba con una variada gama cromática ya que solo lucía dos colores (verde sobre blanco o gris sobre negro), motivo por el que no se encuadraba en su popular catálogo de «vestidos de patio», integrado exclusivamente por prendas coloridas las cuales eran ideales para comidas y pícnics en los jardines y patios privados de las típicas casas americanas, si bien reflejaba un sentimiento deseado por la sociedad de entonces ya que su diseño transmitía alegría y fuerza a través del encanto animal. Muchas de las prendas de Adrian en esa época hacían gala de motivos rústicos mezclados con estampas patrióticas, como por ejemplo un traje conservado en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York cuyo corpiño exhibe una idílica campiña plagada de soldados comandados por George Washington en el contexto de la guerra de Independencia, así como el vestido «el huevo y yo», el cual exhibe un paisaje rural dominado por un corral en el que figuran varias gallinas. Estos diseños, impresos mediante acetato serigrafiado, no solo se erigieron al igual que el vestido «alas de victoria» como una novedad en la década de 1940 sino que fueron ampliamente difundidos en revistas de moda dado su alto grado de aceptación, destacando particularmente Women's Wear Daily, medio que describió el traje «el huevo y yo» del siguiente modo: «”El huevo y yo” es el nombre que Adrian le da a este vestido de noche, confeccionado con su propio estampado de alegres diseños de gallinas y gallos de corral en gris, rojo y negro sobre blanco. El sencillo corpiño se equilibra con la falda, muy amplia y de caída suave. Observe las dos profundas aberturas en la falda».[9] Los diseños de corte campestre o ligados de alguna forma a la naturaleza no solo transmitían una imagen de paz y tranquilidad sino que reflejaban la vida de muchos miembros de la élite cinematográfica, quienes residían en lujosas mansiones emplazadas en el valle de San Fernando, entonces un floreciente suburbio de Los Ángeles el cual se alzaba como un lugar idílico que permitía desconectarse por un momento del estrés que suponía trabajar al agobiante ritmo de los estudios, además de ilustrar las estampas de estos trajes la afición de Adrian por el mundo animal al tiempo que constituyen un recordatorio de las horas que pasaba dibujando en el zoo durante su infancia, hallándose el origen del gran interés del diseñador por la fauna, y en especial por África, en el filme Paul J. Rainey's African Hunt (1912).[13][14]
En cuanto a la fecha en la que se creó el vestido «alas de victoria», el mismo debió de ser diseñado entre finales de 1944 y principios de 1945 ya que en febrero de este último año Adrian recibió el tercer premio anual Coty American Fashion Critics en reconocimiento a su contribución a la moda en 1944;[15] este galardón fue entregado al diseñador durante una comida en el Waldorf Astoria por parte del acalde de Nueva York Fiorello La Guardia, tras lo cual se celebró un desfile en el que se mostraron treinta y dos de los diseños más importantes de Adrian, entre los que figuraba el vestido «alas de victoria», prenda perteneciente a su colección de primavera de 1945, compuesta por 118 atuendos de entre los cuales este traje fue la pieza a la que el diseñador otorgó el lugar más destacado. Decorado con alas de águila, Adrian dispuso la creación de un total de cuatro versiones: una con alas verdes sobre fondo blanco y otra con alas en gris claro sobre fondo negro, ambas para la línea Adrian Original; y los mismos modelos con las alas cubiertas de lentejuelas para la línea Adrian Custom.[8]: 139, 143 Estas eran las dos únicas líneas bajo las cuales el diseñador comercializaba su ropa: la línea Adrian Original, compuesta únicamente por ropa prêt-à-porter, y la exclusiva línea Adrian Custom, formada por prendas de alta costura y creaciones especiales para particulares; con el fin de aumentar el prestigio de su firma en el comercio minorista a medida que se expandía por todo el país gracias a acuerdos comerciales con empresas en hasta veinticinco ciudades distintas, Adrian dispuso que solo una tienda por ciudad estuviese autorizada a vender los diseños encuadrados en la línea Adrian Original,[16][17] los cuales, pese a venderse por precios elevados, eran hasta cierto punto asequibles para la mayoría de la población ya que el atuendo de día y el vestido de noche más económicos de esta línea costaban respectivamente $49,95 y $69,95, situándose el precio medio de las prendas de diario en $125,[8]: 121 cantidades que representaban alrededor del 3%, el 4% y el 8% de los ingresos anuales de las mujeres en el sector industrial para 1945,[18]: 24 año en que se producían de media cien unidades diarias de la línea Adrian Original, todas ellas fabricadas en Los Ángeles y enviadas a la boutique para su inspección.[8]: 121, 134 En lo relativo a los acuerdos que permitieron la expansión de la firma, estos fueron llevados a cabo por el gerente comercial de Adrian, Ltd. Woody Feurt,[19] sobresaliendo entre las empresas que vendieron unidades de la línea Adrian Original varias compañías de renombre, como Neiman Marcus en Dallas, Marshall Field's en Chicago, Dayton's en Minneapolis, Bonwit Teller en Nueva York, D. H. Holmes en Nueva Orleans, Ben Wolfman en Houston, Hudson's en Detroit, Filene's en Boston, Garfinfinckel's en Washington D. C., Joseph Horne en Pittsburgh, J. W. Robinson en Los Ángeles, Goldwater's en Phoenix, y Rich's en Atlanta.[8]: 119

Cabe destacar que cada una de las prendas hechas a medida en Adrian, Ltd., en cuya confección se invertían de 32 a 192 horas sin contar labores de bordado,[8]: 122 era fabricada por un único sastre en vez de por un equipo de costureras como en la MGM de acuerdo con un testimonio recogido por Bret Fowler: «Un amigo entrevistó a Sam Sunshine, el último sastre vivo que trabajó para Adrian. Me contó que cada traje era confeccionado a medida de principio a fin por un solo sastre, lo que significa que una sola persona hacía todo el trabajo del traje que confeccionaba, en lugar de tener un grupo de costureras que se lo pasaran a otros»[20] (a mayores, cada diseño era elaborado primero en muselina y corregido por el propio Adrian antes de ser confeccionado en la tela final, un proceso que, junto con el dibujo del boceto correspondiente, podía durar varios meses debido al perfeccionismo del diseñador).[21] El vestido «alas de victoria», al tratarse de la prenda más importante de la colección de primavera de Adrian, debió de venderse por un precio elevado tanto en la línea Adrian Original como en la línea Adrian Custom; es posible que las unidades prêt-à-porter se vendiesen en torno a los $365, precio del vestido «semental ruano», mostrado junto con el vestido «alas de victoria» en el desfile del Waldorf Astoria, mientras que las versiones de la línea Adrian Custom fueron vendidas muy probablemente por encima de los $400, pues el traje más caro de la línea Adrian Original costaba $395,[8]: 121, 141 precios prohibitivos para la inmensa mayoría de la población estadounidense, pues a modo de ejemplo, para 1945 el sueldo medio semanal femenino en las fábricas era de $32,20 de acuerdo con The Conference Board, Inc., lo que suponía un salario anual de alrededor de $1670, de modo que cada unidad del atuendo dentro de la línea Adrian Original habría supuesto casi el 22% de los ingresos anuales de una mujer estadounidense que trabajase en la industria manufacturera, mientras que un ejemplar de la línea Adrian Custom habría representado más del 23%[18]: 24 (a mayores, la confección de una versión a medida, teniendo en cuenta las sucesivas pruebas necesarias para ajustar la prenda, podía demorarse entre seis y ocho semanas).[8]: 122 El aspecto del atuendo, pese a su elegancia y distinción, se alejaba sin embargo de la ostentosidad del guardarropa creado por Adrian en su época en la MGM, pues las restricciones impuestas por la guerra hacían imposible la elaboración de prendas tan suntuosas, aunque la reducción de tela disponible hizo que este y otros trajes de entonces, pertenecientes o no al catálogo de «vestidos de patio», fuesen más funcionales y adaptables para la vida cotidiana de sus usuarias,[9] si bien su más que probable exorbitado precio lo hizo asequible para un muy reducido nicho de mercado que por vez primera tenía acceso a diseños hasta entonces reservados para la élite hollywoodiense, contribuyendo a su estatus y exclusividad el hecho de que la cantante mezzosoprano de la Ópera Metropolitana de Nueva York Risë Stevens lo luciese durante un concierto para celebrar la victoria de Estados Unidos en la guerra.[8]: 143 Precisamente el esperado triunfo de los Aliados y el emblema de la nación estadounidense debió de ser lo que inspiró a Adrian al momento de bautizar el vestido con el nombre por el que es conocido, aunque la expresión «alas de victoria» ya había sido empleada por la revista National Geographic en 1918 al referirse a las alas de los aviones sobre los que las mujeres cosían una tela de lino irlandés,[22]: 62 existiendo también la posibilidad de que Adrian copiase el título de la película Las alas de la victoria (1941), filme soviético basado en la biografía de Valeri Chkálov.[23]
Paradero
Pese a haberse creado varias unidades ya que se trataba de una prenda destinada al público, actualmente no hay constancia de la existencia de ningún ejemplar ni de la línea Adrian Original ni tampoco de la línea Adrian Custom, esta última tan exclusiva que dentro de la misma se fabricaban de cada atuendo por lo general un máximo de seis unidades.[16] Son múltiples los factores que pueden conducir a la desaparición de un vestido, como por ejemplo un lavado frecuente; la abrasión y la fricción provocadas por el uso; una exposición prolongada a la luz del sol; daños químicos derivados del empleo de detergentes y suavizantes, productos que pueden descomponer las fibras y debilitar los textiles; malas condiciones de almacenaje, sobre todo áreas con temperaturas elevadas, humedad o mala ventilación; exposición a insectos y demás fauna cuya principal fuente de alimento lo constituye la proteína de ciertas fibras textiles; etc.[24][25][nota 2] Sumado a condiciones adversas meramente accidentales, alguna de las unidades del vestido «alas de victoria» pudo haber sido deliberadamente destruida, caso que se dio con un ejemplar del vestido «semental ruano», el cual fue destruido por su propietaria original al convertirlo en una funda de almohada.[8]: 214 De haberse conservado alguna de las unidades del vestido «alas de victoria», la misma muy probablemente habría ido a parar a algún museo o colección privada del mismo modo que el vestido de corderos retozando, uno de cuyos ejemplares se conserva en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York;[13] el vestido «el huevo y yo», del que una unidad se custodia en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles;[26] y el vestido «semental ruano», uno de cuyo ejemplares se guarda en el Museo de Bellas Artes de Boston.[27] Al parecer solo queda como único testimonio gráfico del diseño una instantánea de 1945 en la que figuran las dos versiones de la línea Adrian Original, fotografía que muy probablemente fue tomada por ser este diseño el más importante de la colección de primavera de 1945, gracias a la cual se puede conocer cómo era esta creación de Adrian a diferencia de otros de sus diseños, como el vestido «negro líquido» de la colección otoño/invierno de 1942, el cual, pese a gozar en su momento de gran popularidad, nunca llegó a ser fotografiado ya que el diseñador lo consideraba una prenda común.[8]: 122, 142
Descripción
El diseño, caracterizado por su asimetría y minimalismo, se componía de un corpiño holgado con cintura ceñida y falda levemente ajustada y muy próxima al estilo columna, con una pequeña abertura en el lado izquierdo. El cuello presentaba escote en V mientras que a ambos lados destacan unas prominentes hombreras de las que partían unas mangas cortas de tipo casquillo drapeadas, siendo la cintura recta y carente de cinturón. Con falda larga hasta los pies, el vestido presentaba un marcado corte al bies en el que el corpiño se armaba con dos capas superpuestas, exhibiendo la falda un voluminoso drapeado en diagonal desde el lado izquierdo de las caderas hasta por encima de la rodilla derecha. En lo tocante al motivo ornamental que decoraba el diseño y le daba nombre, este consistía en el ala de un águila que cruzaba el corpiño desde el lado izquierdo de las caderas hasta el hombro derecho, con algunas plumas asomando por el hombro izquierdo.