Álvaro Leonor Ochoa
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Ciudad Guzmán, Jalisco
(64 años)
Guadalajara, Jalisco
| Álvaro Leonor Ochoa | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | José Álvaro Ochoa Cuéllar | |
| Nacimiento |
7 de agosto de 1888 Ciudad Guzmán, Jalisco | |
| Fallecimiento |
11 de febrero de 1953 (64 años) Guadalajara, Jalisco | |
| Sepultura | Panteón de Mezquitán | |
| Nacionalidad | mexicana | |
| Ciudadanía | mexicana | |
| Familia | ||
| Padres |
Dominga Cuéllar, José Leonor Ochoa | |
| Educación | ||
| Educación | bachillerato | |
| Educado en | Liceo de Varones de Guadalajara | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | poeta, filósofo | |
| Años activo | 1918-1942 | |
| Conocido por | sus reflexiones metafísicas, y sus libros estrambóticamente tipografiados, ilustrados y empastados[1] | |
Álvaro Leonor Ochoa (7 de agosto de 1888-11 de febrero de 1953) fue un escritor de prosa poética y filósofo mexicano.[2] Su nombre verdadero fue José Álvaro Ochoa Cuéllar.
Yáñez, y Unamuno
Nació en Ciudad Guzmán, Jalisco, el 7 de agosto de 1888. Sus padres fueron Dominga Cuéllar y el comerciante José Leonor Ochoa. Su padre murió cuando él era un niño, por lo que al ordenar la edición de sus libros, a manera de homenaje suprimía su primer nombre y añadía el segundo de su padre como el segundo suyo: Álvaro Leonor Ochoa.
En la escuela preparatoria llamada Liceo de Varones de Guadalajara, ubicada en Calle Liceo 60 esquina con Hidalgo, fue condiscípulo del futuro gobernador jalisciense José Guadalupe Zuno, quien lo describe como muy inteligente y estudioso.[2]
Nunca se casó, fue un individuo heterodoxo y misántropo,[3] aunque en los decenios de 1930 y 1940 se daba cita en el negocio del librero, editor y encuadernador Fortino Jaime, en Morelos 487, en el Centro Histórico de Guadalajara. Fortino reunía en torno suyo a literatos e intelectuales jaliscienses, entre ellos: el poeta y político Manuel Martínez Valadez, el poeta Carlos Gutiérrez Cruz, pintor Ixca Farías, Agustín Basave y del Castillo Negrete; presbíteros Amando J. De Alba y Severo Díaz Galindo; José Cornejo Franco, poeta Enrique González Martínez, novelista Agustín Yáñez, gobernador de Jalisco de 1953 a 1959; químico farmacéutico y botánico Adrián Puga Gómez, Alfonso Manuel Castañeda; Enrique Díaz de León, primer rector de la Universidad de Guadalajara en 1925-1926; Francisco Ayón Ceballos.[1]
Agustín Yáñez asienta en su libro Genio y figuras de Guadalajara (1941) que Ochoa era un filósofo desconcertante.[4] Álvaro intentó sostener correspondencia con Miguel de Unamuno, en el decenio de 1920.[5]
Personaje en una novela de Abbadie
En la novela El código secreto del Necronomicón, del autor guadalajarense Luis G. Abbadie, Álvaro Leonor Ochoa es uno más de los personajes jaliscienses del pasado.
Deceso
Ochoa Cuéllar murió en Guadalajara, días antes del 11 de febrero de 1953; vivía solo y su cuerpo fue encontrado en avanzado estado de putrefacción.[2] El ciudadano Rodolfo Bayardo encargó el traslado de los restos de Álvaro al Panteón de Mezquitán.[6]