Andrés Ferrer de Valdecebro
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| Andrés Ferrer de Valdecebro | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento | 1620 | |
| Fallecimiento | 1680 | |
| Nacionalidad | Española | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Escritor | |
| Orden religiosa | Orden de Predicadores | |
Andrés Ferrer de Valdecebro, también conocido por sus anagramas Sanedrio Rifer de Brocaldino y Andrés Ferrer de Brocaldino[1] (Albarracín, 1620 - Alcalá de Henares, 1680), fue un escritor dominico, arbitrista y ornitólogo del Barroco español.

De noble familia, profesó como dominico en el Convento de Santo Tomás de Madrid. Viajó a Nueva España y enseñó Teología en el Real Colegio de San Luis de Francia de Puebla de los Ángeles. Como rector de este colegio defendió sus privilegios y lo reformó para mejorar sus resultados y rentas. Destacó como predicador y catequista de los indios vecinos a Puebla. Vuelto a Madrid en 1675, lo nombraron profesor de Teología Moral en el colegio dominico de Santo Tomás donde había entrado años antes como novicio. Fue predicador real, confesor de los infantes y calificador del Santo Oficio.
Escritos
Su obra Govierno general, moral, y político (1696) es una especie de bestiario moral que incluye no sólo aves, sino criaturas mitológicas, incluso el unicornio; se inspira en la literatura emblemática, pero, siendo igual de erudito, excluye el enigma porque se dirigía fundamentalmente a los predicadores que querían elevar la condición moral del pueblo. Sin embargo, se acompaña de dieciocho xilografías que representan a los animales descritos y moralizados, realizadas por Diego de Obregón. Sigue la estructura siguiente: imagen del animal grabada en xilografía, descripción, hábitat y características de cada animal, seguido de una sucesión de simbolismos y moralejas extraídas de todo lo anterior.
También compuso una biografía de San Vicente Ferrer, otra de Rosa de Santa María, más reconocible como Santa Rosa de Lima, y otra del venerable dominico portugués fray João de Vasconcelos, tan virtuoso que el demonio dijo que no se mojaba cuando llovía.
En El porqué de todas las cosas intenta explicar alegóricamente el mundo y extraerle su sentido moral dentro del más cerrado pesimismo barroco, inspirándose en las cuestiones aristotélicas que intentó responder Marco Antonio Zimara, su principal fuente. El libro está concebido como un catecismo, en forma de preguntas y respuestas relativas a los hombres y las mujeres, a las diferentes partes del cuerpo, a los monstruos o al sueño, entre otros asuntos.
El cetro con ojos expone su ideal de gobernante para uso del valido o privado don Juan José de Austria y su hermanastro Carlos II, a quienes está dirigida la obra. Para él los príncipes han de ser virtuosos, contrarios al ideal de Nicolás Maquiavelo. Expone las cualidades en ellos necesarias y aconseja la más adecuada elección de ministros, validos y eclesiásticos; y también exhorta sobre la guerra, los tributos y el reconocimiento y premio de los méritos.[2]
El bibliógrafo aragonés Félix de Latassa recuerda otras obras de Ferrer de Valdecebro que quedaron inéditas: la Historia de la Ciudad de Daroca añadida y aumentada con las vidas de tres santos del orden de Santo domingo naturales de ella, la Historia general de la orden de Santo Domingo desde el año 1373 hasta el de 1650, en seis tomos, o la Historia de la Religión de San Juan de Dios, en dos tomos.[3]