Antisemitismo sionista
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El antisemitismo sionista o sionismo antisemita es el apoyo por antisemitas al sionismo y al Estado de Israel.
El fundador del sionismo, Theodor Herzl, ya observó que sionistas y antisemitas coincidían en su objetivo de poner fin a la diáspora judía.[1] Este tipo de antisemitismo se da también entre los sionistas cristianos, que pueden caer en antisemitismo religioso mientras manifiestan su apoyo a la soberanía judía en Israel en la Palestina histórica y en los territorios palestinos debido a su interpretación de la escatología cristiana. De manera similar, algunas personas que se identifican con la extrema derecha, particularmente en Europa y Estados Unidos, apoyan al movimiento sionista porque quieren expulsar a los judíos de sus países y ven el sionismo como el método menos complicado (en comparación con la limpieza étnica o el genocidio) para lograr este objetivo y satisfacer su antisemitismo racial.[2] Otro punto en común entre algunas personas antisemitas de extrema derecha y los sionistas es su islamofobia y arabofobia.[3]
La colaboración de algunos gobiernos israelíes con políticos antisemitas de otros países ha sido criticada por los antisionistas como una manifestación del antisemitismo sionista, acusándola de encender el odio hacia los judíos para incentivar aún más la inmigración judía a Israel.
La emigración masiva de los judíos de Europa del Este hacia el oeste desde la década de 1880 en adelante intensificó los prejuicios antisemitas en las sociedades occidentales, donde las comunidades judías llevaban tiempo bien establecidas y asimiladas.[4] Algunos prejuicios, como las supuestas características físicas y morales de los judíos, fueron internalizados por las propias auto-representaciones judías, incluidas las de los autores sionistas.[5][6]
El fundador del sionismo moderno, Theodor Herzl, afirmó que sionistas y antisemitas compartían al menos un objetivo básico: la negación de la diáspora.[1] A mediados de 1895, Herzl describió su expectativa de que, al apoyar la emigración de judíos a Palestina, "los antisemitas se convertirán en nuestros amigos más confiables, los países antisemitas en nuestros aliados".[7]
Al construir su imagen del "nuevo judío" o "hebreo ", los primeros sionistas contrapusieron esta imagen con la del yid, que era la caricatura negativa del judaísmo europeo de lengua yidis. Para ello, emplearon un lenguaje similar al de los antisemitas. Por ejemplo, el judío de origen ruso Zeev Jabotinsky, que desarrolló el sionismo revisionista en el siglo XX, escribió:[8]
Nuestro punto de partida es tomar al yid típico de hoy e imaginar su opuesto diametral... ya que el yid es feo, enfermizo y falto de decoro, dotaremos la imagen ideal del hebreo de belleza masculina. El yid es pisoteado y se asusta fácilmente; por lo tanto, el hebreo debe ser orgulloso e independiente. El yid es despreciado por todos y, por lo tanto, el hebreo debe cautivar a todos. El yid ha aceptado la sumisión y, por lo tanto, el hebreo debe aprender a mandar. El yid quiere ocultar su identidad a los extraños y, por lo tanto, el hebreo debe mirar al mundo directamente a los ojos y declarar: "¡Soy hebreo!"
Según Annie Levin, la mayoría de los judíos fueron históricamente "hostiles al sionismo" porque el movimiento "llamaba a retirarse de la lucha contra el antisemitismo". [9]
El historiador estadounidense Daniel Pipes señaló que «algunos antisemitas favorecen [la creación de] un estado judío como un medio para reducir su propia población judía». Pipes menciona al periodista alemán Wilhelm Marr, el agitador antijudío que acuñó el término «antisemitismo», como un ejemplo temprano de «antisemita prosionista». Marr apoyó la emigración judía de Europa a Palestina por considerarla beneficiosa tanto para los judíos alemanes como para los antisemitas alemanes. [10]
Los primeros antisionistas del siglo XIX fueron judíos ortodoxos que consideraban al sionismo una ideología herética. Para los ortodoxos, el regreso de los judíos a la Tierra de Israel y el establecimiento de un Estado solo ocurrirían después de la venida del Mesías, y hasta entonces los judíos debían aceptar vivir en la diáspora y someterse a gobernantes no judíos mientras esperaban la redención. Los sionistas, que eran en su mayoría no religiosos, despreciaban con tanta vehemencia la aparente pasividad de los judíos ortodoxos que los antisionistas ortodoxos los calificaban de antisemitas.[11]
Una conclusión similar se alcanzó, en el extremo opuesto del espectro político judío, por parte de algunos judíos liberales asimilacionistas. Por ejemplo, el liberal británico Edwin Montagu, único ministro judío del gobierno de Lloyd George y ferviente antisionista, se opuso apasionadamente a la declaración Balfour argumentando que era una capitulación ante la intolerancia antisemita, al sugier que el destino natural de los judíos era Palestina. [12]
El escritor judío austriaco Karl Kraus consideraba el antisemitismo como la "esencia" del movimiento sionista y utilizaba la etiqueta "antisemitas judíos" para describir a los judíos que se identificaban como sionistas. Calificó a los sionistas y a Herzl en particular, como "antisemitas judíos" en la misma línea que los "antisemitas arios" por su deseo común de expulsar a los judíos de la cultura europea.[13]
En Israel
El racismo entre judíos es común en Israel. [14] En 2023, el activista del Likud, Itzik Zarka, ante una manifestación de izquierdistas en Israel, faltó al respeto a las víctimas del Holocausto diciendo: "Estoy orgulloso de los seis millones que fueron quemados, ojalá quemaran a otros seis millones", a la vez que se refería a los izquierdistas como traidores.[15] [16] [17] Zarka fue expulsado temporalmente del partido por orden de Benjamin Netanyahu, pero posteriormente fue restituido en su afiliación.[18]
En 2025, el gobierno israelí celebró una conferencia sobre el antisemitismo en Jerusalén. La conferencia generó controversia debido a la asistencia de políticos de extrema derecha europeos acusados de antisemitismo, racismo y negacionismo del Holocausto. El presidente del Congreso Judío Europeo (CJE), Ariel Muzicant, calificó la invitación de políticos de extrema derecha como una "puñalada por la espalda" a los judíos europeos y acusó al gobierno israelí de "ayudar a nuestros enemigos".[19] El expresidente del CJE, Michel Friedman, declaró: "Nadie que convoque una conferencia contra el antisemitismo puede invitar al mismo tiempo a antisemitas que difunden el veneno del prejuicio y el odio". Varias personas y organizaciones se retiraron de la conferencia en protesta, entre ellas Jonathan Greenblatt, de la Liga Antidifamación (ADL), y el filósofo Bernard-Henri Lévy. [20]
En Estados Unidos
En Estados Unidos, judíos de izquierda o no sionistas han acusado a los sionistas de usar tropos antisemitas contra los judíos progresistas y de aliarse con antisemitas cristianos y conservadores. Austin Ahlman, de The Intercept, denunció que la organización sionista Democratic Majority for Israel (DMFI) empleó tropos antisemitas comunes durante las elecciones de 2020, cuando publicó anuncios contra la política judía progresista californianaSara Jacobs.[21]
La Marcha por Israel, celebrada en Washington D. C., en noviembre de 2023, contó con la presencia de John Hagee, pastor evangélico fundador de Cristianos Unidos por Israel. No se invitó a ningún clérigo judío a hablar.[22] Hagee ha generado controversia en el pasado por afirmar que los judíos fueron responsables del Holocausto por ser "desobedientes" a Dios, que Dios envió a Hitler y que Hitler era de ascendencia judía. La presencia de Hagee fue criticada por, entre otros, organizaciones judías progresistas. La rabina Jill Jacobs tuiteó que ella y otros miembros de la Red Progresista por Israel creen que el supuesto apoyo de Hagee a Israel se basa en su antisemitismo. [23] La rabina Jessica Rosenberg y el reverendo Allyn Maxfield-Steele escribieron que la presencia de Hagee era "totalmente predecible... para aquellos familiarizados con la longeva alianza entre sionistas y antisemitas" y que apoyar a Israel no convierte automáticamente a alguien en un aliado de la gente judía.[24]