Batalla de Bolnisi

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Batalla de Bolnisi
Parte de las guerras entre jorezmitas y georgianos

Representación de la batalla del Tarikh-i Jahangushay, manuscrito fabricado en Shiraz en 1438. Los georgianos aparecen a la izquierda y los corasmios a la derecha.
Fecha 1227
Lugar Bolnisi
Coordenadas 41°27′00″N 44°32′00″E / 41.45, 44.533333333333
Resultado Victoria jorezmita
Combatientes
Imperio jorezmita Reino de Georgia
Comandantes
Yalal ad-Din Mangburni Avag Zakarian

La batalla de Bolnisi[1] (o de Mindor)[2][3] fue un enfrentamiento militar librado en 1227,[3] cerca de la ciudad homónima, entre las fuerzas del Reino de Georgia, lideradas por el noble armenio Avag Zakarian, y las del Imperio jorezmita, encabezadas por el sah Yalal ad-Din Mangburni, quien había sido despojado de sus tierras por la invasión mongola de Corasmia y trataba de reconstruir su imperio.

En 1225, el sah Yalal ad-Din Mangburni lanzó una primera expedición contra el Reino de Georgia, infligiéndoles a los georgianos una devastadora derrota en Garní. Al año siguiente, el monarca jorezmita atacó Tiflis y obligó a la reina Rusudán y su corte a huir. El sah ocupó la ciudad y masacró a los habitantes que se negaron a convertirse al islam.[4]

Posteriormente, tropas mongolas avanzaron sobre el Gran Jorasán y Mazandarán y se aproximaron al Irak persa. El sah se centró en esta amenaza y desprotegió Tiflis.[5] Se movió de Isfahán a Tabriz.[3] A inicios de 1227, los habitantes de la urbe le pidieron a las tropas georgianas regresar porque los jorezmitas les maltrataban. Además, había el sah había dispersado sus tropas en valles más cálidos durante el invierno, confiado que los cristianos estaban tan debilitados que eran incapaces de realizar ofensivas. Los georgianos se congregaron en Kars y Ani y marcharon sobre Tiflis, que carecía de una guarnición musulmana capaz de defenderla; según Ibn al-Athir, masacraron a los habitantes.[6] En 1227-1228,[7] Yalal ad-Din avanzó a Adarbadagan o Adurbadagan, desde donde envió mensajeros al califa abásida Az-Záhir pidiendo ayuda militar para enfrentar a los mongoles, pero aquel se negó. Consiente de su debilitad militar, el sah decidió abandonar Adarbadagan y dirigirse a Tiflis.[8]

Según Ibn al-Athir, a su vez los georgianos sabían que no podían defender la ciudad del monarca corasmio, así que la quemaron y abandonaron y cuando el sah marchó sobre ella sólo encontró cenizas.[6] Posteriormente, los georgianos lanzaron una ofensiva y consiguieron una victoria sobre sus lugartenientes.[9] En cambio, la Crónica de los Cien Años menciona que cuando Yalal ad-Din se retiró a Tiflis la reina Rusudán respondió reuniendo a sus nobles y sus mesnadas y ordenó plantearle batalla al sah.[1] Por su parte, Nasawi escribió que mientras el sah estaba en Mugán, en la llanura de Mugán, su lugarteniente Koch-Aba Gek Jan aprovechó de reunir varios contingentes corasmios repartidos por el actual Azerbaiyán y marchó contra Lorrí, saqueándola, y avanzando hasta el lago Vattaj. Parte de los musulmanes acamparon en la orilla occidental y el resto en la oriental, pero en la noche los georgianos atacaron al primer grupo,[10] lo rodearon sin dejarles posibilidad de escape,[11] matando o capturándolos a todos; el general Oz Aba Ta'i desapareció y nunca fue encontrado. Los corasmios acampados en la orilla oriental huyeron con su botín y el sah se enfureció al enterarse del desastre.[10] En el desastre murió el emir gobernante de Ganja,[9] llamado Ur Jan,[12] lo que enfureció a Yalal ad-Din.[9]

Combate

La victoria dio nuevas ínfulas a los georgianos,[10] consiguieron aliarse con los sultanes de Rum y Shams,[7] y reunieron un ejército de georgianos, laks, alanos, vainajos,[13] armenios, kipchak, abjasios, sirios, selyúcidas,[3][14] chanet (lazes)[15] y sarir (ávaros de Daguestán).[16] Se reunieron en Nach'armagevi,[1] residencia de verano real hoy llamada K'araleti, cerca de Gori.[17] Según Nasawi eran 40 000 hombres,[13] mientras que la Crónica de los Cien Años les describe como «en incontables números».[1] Juvaini usa la expresión «gran cantidad» para referirse a los cristianos y que los corasmios «sus números no eran ni la centésima parte de los del enemigo».[2]

Yalal ad-Din empezó a reunir grupos de guerreros hasta poder organizar una expedición y avanzar al lago Vattaj, donde su vanguardia derrotó a la georgiana; los prisioneros enemigos fueron llevados ante él y decapitados.[13] Ibn al-Athir menciona que los corasmios acamparon en Mindor, cerca de los cristianos, y el sah estaba inseguro porque tenía pocos soldados. Su visir Yulduzchi le aconsejó que, como eran cien veces menos numerosos que sus enemigos, debían atravesar Mindor, cortarles el acceso al agua para deshidratar a los caballos y a la leña para desgastar por frío a los georgianos y esperar que llegaran los refuerzos de otras partes de los dominios jorezmitas. El sah se enojó y le gritó a sus ministros: «¡Son un rebaño de ovejas!». El visir debió pagar 50 000 dinares en castigo por dar un mal consejo y se ordenó a todos los emires prepararse para la batalla.[2][3] Por su parte, la Crónica de los Cien Años menciona que los georgianos avanzaron a Somjiti, en el barranco de Bolnisi, donde estaba acampado el sah, quien reaccionó saliendo al frente de sus tropas a dar batalla.[1]

El monarca corasmio avanzó con el grueso de sus fuerzas,[13] mientras que los georgianos llegaron al campo de batalla confiados en su superioridad numérica. En respuesta, Yalal ad-Din le dijo a sus hombres: «Veinte de vosotros que resistáis vencerán a doscientos; y si quedan cien, vencerán a mil de los infieles, pues son un pueblo carente de entendimiento». Después le ordenó a sus soldados ascender a una colina alta para tener una mejor vista y detectaron estandartes kipchak en la derecha enemiga, formada por 20 000 de estos guerreros según Juvaini.[3][18] El sah mandó llamar a un oficial llamado Qoshqar y le ordenó recordarle a los janes kipchak que habían sido aliados de su padre, Mohamed II de Corasmia, y que debían honrar sus promesas.[18][19] Debido a esto, los kipchak se mantuvieron inmóviles durante la batalla, sin involucrarse, y finalmente se retiraron, dejando expuesto ese flanco.[18][20] Además, Nasawi menciona que el sah había enviado embajadores para reclutar mercenarios kipchak[21] y pronto un contingente que acampaba en 50 000 carpas[22] se presentó a su servicio en Derbent.[nota 1]

Entre tanto, el sah ordenó a sus guerreros mantener su posición y propuso al jefe georgiano Ivane enviar campeones a duelos. Por los jorezmitas Yalal ad-Din enfrentó a un «un jefe que emulaba una montaña en volumen»,[18][24] pero consiguió matarlo clavándole una lanza. Posteriormente, los tres hijos del georgiano quisieron enfrentar al jorezmita en duelos, pero murieron uno tras otro. A continuación, vino otro aznaur o aznauri (rango militar georgiano) «con un cuerpo como el del Monte Bisutun y una lanza como un pilar, galopó hacia adelante en un caballo de tamaño elefantiásico». El monarca jorezmita no pudo moverse adecuadamente y sus golpes no tuvieron efecto,[25] parecía que iba a perder, pero cuando el aznaur cargó nuevamente contra él, se arrojó de su caballo[25][24] y ordenó a su ejército avanzar.[26][24] En un principio, los georgianos dominaron el combate hasta que fueron castigados por su falta de fe en palabras de las crónicas medievales.[1]

El ejército cristiano estaba seriamente desmoralizado por presenciar la derrota de sus campeones y empezó a retroceder. La llanura se tiñó de sangre y se acumularon gran cantidad de cadáveres. Con la llega de la noche[26] el ejército georgiano huyó y se dispersó por los caminos, siendo perseguido por los corasmios, que capturaron el bagaje de Ivane Zakarian.[13] Los gritos y alaridos de los vencidos y sus monturas se escucharon por las llanuras y colinas mientras escapaban.[26] Según la Crónica de los Cien Años, los jorezmitas entraron victoriosos en Tiflis y esclavizaron a toda persona que encontraron.[1]

Consecuencias

Cuando el sah llegó a las cercanías de Lorrí, envió un embajador a la guarnición exigiendo la liberación de los corasmios capturados anteriormente, entre ellos a Oz Aba Ta'i, a quien asumía prisionero. Los georgianos le juraron que no lo capturaron, pues en el primer combate junto al lago sólo quedó un jorezmita que con su arco y espada forzó a huir a los georgianos que le atacaban. Se trataba de Oz-Aba Ta'i, quien huyó a pie a Azerbaiyán,[11] por el camino del castillo de Bjni hasta llegar a Najicheván. Se encontró con el sah durante el asedio de Jilat, con un relato que coincidía con el de los georgianos.[27]

Según Juvaini, Yalal ad-Din regresó a Ajlat para seguir a Irak, pero se encontró que los locales habían reparado la ciudadela y las murallas, así que envió embajadores para solicitar la rendición.[28] Los gobernantes locales respondieron negándose a abrir las puertas, así que el monarca corasmio ordenó rodear la ciudad y construir un campamento, catapultas, balistas y ollas para nafta. Desde la urbe les arrojaron rocas, flechas y dardos, pero empezaron a sufrir de inanición.[29] Los sultanes de Rum y Damasco intentaron interceder por los habitantes, pero como no se rendían el asedio continuó.[30] Finalmente, después de diez meses y con los defensores muy debilitados, el sah ordenó un asalto generalizado y los corasmios entraron furiosos,[31] masacrando sin piedad a los habitantes.[32]

Yalal ad-Din también saqueó las tierras de los ismailíes, matando a hombres y esclavizando a mujeres entre Alamut y Girdküh (al este de los montes Elburz).[9]

El historiador Peter Benjamin Golden afirma que las campañas del sah corasmio contra los georgianos sólo tuvieron efectos negativos para todos los involucrados. Los cristianos acabaron seriamente debilitados y fueron incapaces de presentar una resistencia seria contra los mongoles. El monarca jorezmita demostró ser «Un brillante general, pero un estadista miope». En lugar de intentar crear una gran coalición anti-mongola, se dedicó a saquear la región donde se había refugiado.[33]

Notas

Referencias

Bibliografía

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