La primera campaña de Yalal ad-Din Mingburnu contra el Reino de Georgia sucedió en 1225 y culminó en la batalla de Garní, que significó el fin de apogeo medieval de Georgia. A fines de 1225, después de consolidar su poder en el actual Azerbaiyán, el sah avanzó contra los georgianos, que empezaron a reunir tropas propias y de sus aliados alanos, lak, kipchak y otros. Los jorezmitas avanzaron, tendiendo varias emboscadas a los cristianos hasta que hubo una batalla campal que acabó con la fuga de los georgianos.[3] Los corasmios pasaron varias penurias en la marcha, pues hicieron la campaña en invierno.[4]
Al año siguiente, Yalal ad-Din avanzó sobre Tiflis, obligando a la reina Rusudán de Georgia y a su corte a huir. El sah ocultó en las proximidades al grueso de su ejército y se aproximó con 3000 jinetes a las murallas. Al ver tan pocos enemigos, la guarnición a hizo una salida y trató de perseguirlos, siendo llevada a una trampa; muy pocos sobrevivieron y escaparon a la urbe.[6] Su medio hermano Giyas ad-Din Pir Sah fue el primero en llegar y lideró un ataque victorioso según Nasawi.[7]
Las tropas georgianas que quedaron para defender la ciudad, al mando de los nobles Memna y Botso, opusieron una feroz resistencia, pero las fuerzas corasmias entraron gracias a la ayuda de los musulmanes locales, quienes le abrieron la puerta de Gandza el 9 de marzo de 1226.[3] Las tropas georgianas sobrevivientes se atrincheraron en la ciudadela, aislada de la ciudad por un río, pero el mismo día los corasmios cruzaron las aguas y los georgianos negociaron su rendición.[7] Los victoriosos jorezmitas masacraron a la población cristiana en las calles, zanjas y barrancos. La Crónica de los Cien Años, obra anónima del siglo XIV escrita en georgiano, «arrebatándoles bebés del pecho a sus madres y aplastándolos contra las rocas ante sus ojos; o les arrancaban los ojos y les rompían el cráneo, y solo entonces mataban a sus madres; pisoteaban a los ancianos en las calles con sus caballos, mataban a los jóvenes con sus espadas». Las crónicas de los musulmanes Ibn al-Athir y Nasawi confirman que se ejecutó a todo georgiano que se negó a convertirse al islam.[7][8]
La fuente georgiana afirma que Yalal ad-Din mandó derribar la cúpula de la catedral de Sioni y la reemplazó con un trono. También por órdenes suyas los íconos de Jesús y la Virgen María fueron sacados de la catedral y colocados en el puente sobre el río Kurá para obligar a los cristianos a pisotearlos. Quienes se negaron a pisotearlos y cometer apostasía acabaron decapitados y sus cuerpos fueron arrojados a las aguas. Kirakos Gandzaketsi, cronista armenio del siglo XIII, narra en sus obras que el sah y sus soldados obligaron a los georgianos a convertirse al islam, abusaron de la mujeres, saquearon las iglesias y eliminaron las señales de la cruz.[9][10] El sah mandó construir mezquitas donde estuvieron las iglesias.[12]
La crónica georgiana se refiere al número de asesinados con las palabras ათნი ბევრნი, transcrito como at'ni bevrni. La primera palabra, at'ni, denota «diez». La segunda, bevrni, en georgiano moderno significa «muchos», pero también es un término antiguo para «diez mil», derivado del persa antiguo *baiwar/n para «diez mil».