El 16 de enero de 1563 se dio la siguiente fase del plan. Algunos mapuches provocaron a los españoles con gestos soeces, como Lautaro había hecho en Concepción. Al ver esta actitud, los españoles se enfurecieron y decidieron atacar el fuerte con una estrategia parecida a la que utilizaron en Quiapo.
Un grupo de reconocimiento investigó el fuerte y detectó que sería fácilmente atacado por la caballería y que sería igualmente posible incendiarlo con facilidad, ya que era de madera. Mientras tanto, los cañones dispararon contra el fuerte y causaron bajas e incendios en el mismo.
Tras este ablandamiento inicial, se produjo el asalto de la caballería, al mando de Pedro de Villagra "el mozo", con un total de 250 jinetes, que saltaron la primera empalizada, pero cayeron en el foso. Los mapuches les tiraron flechas y los alcanzaron con las lanzas, mientras los españoles no podían ser bien socorridos.
Ninguno de los que saltaron salvó la vida, incluyendo entre ellos al propio comandante Pedro de Villagra, el mozo. Después de esto, los españoles se retiraron.