Cantar de los Cantares 2

From Wikipedia, the free encyclopedia

Fresco de iglesia que muestra un lirio entre espinas según una cita del Cantar de los Cantares, Santa Caterina del Sasso (Varese)

Cantar de los Cantares 2 (a veces abreviado como Cantar 2) es el segundo capítulo del Cantar de los Cantares en la Biblia hebrea o el Antiguo Testamento del Cristianismo [1][2] Este libro es uno de los Cinco Megillot, una colección de libros cortos, junto con Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester, dentro de los Ketuvim, la tercera y última parte de la Biblia en hebreo.[3] La tradición judía considera a Salomón como el autor de este libro (aunque esta cuestión es ahora muy controvertida), y esta atribución influye en la aceptación de este libro como texto canónico.[3] Este capítulo contiene un diálogo al aire libre y varios poemas femeninos con imágenes principales de flora y fauna.[4]

Testimonios textuales

El texto original está escrito en lengua hebrea. El capítulo se divide en 17 versículos (16 en la traducción latina Vulgata).

Algunos manuscritos antiguos que contienen el texto de este capítulo en hebreo pertenecen al texto masorético, entre ellos el Códice de Alepo (siglo X d. C.) y el Códice Leningradensis (1008 d. C.).[5] Algunos fragmentos que contienen versículos del Cantar 1 se encontraron entre los Manuscritos del Mar Muerto, asignados como 6Q6 (6QCant); 50 d. C.; versículos 1-7 existentes).[6][7][8]

También existe una traducción al griego koiné conocida como la Septuaginta, realizada en los últimos siglos antes de Cristo. Entre los manuscritos antiguos conservados de la versión de la Septuaginta se encuentran el Códice Vaticano (B; B; siglo IV), el Códice Sinaítico (S; BHK: S; siglo IV) y el Códice Alejandrino (A; A; siglo V).[9]

Texto bíblico

Estructura

La Modern English Version atribuye las voces de este capítulo de la siguiente manera:

Mujer: Amor en el paraíso (1:16–2:1)

Inscripción «El lirio de los valles» de «Cantar de los Cantares 2:1» en el sello «Festivales alegres 5713» de Israel - 40 mil

El versículo 1 cierra una sección poética que ofrece una «imagen de la cama como un crecimiento que se extiende», utilizando un tema de la flora de la naturaleza, que comienza en el capítulo anterior con los versículos 1:16-17 centrados en el tema de los árboles y el versículo 2:1 en el tema de las flores.[10]

Versículo 1

Llanura de Sharon en la región de la llanura costera israelí
Llanura de Sharon desde la Torre de Ramleh. De Jaffa a Jerusalén (entre 1950 y 1977)
Yo soy la rosa de Sharon, y el lirio de los valles.[11]

Hombre: Mi amor es como una flor (2:2)

El versículo 2 enlaza con el versículo 1 en el uso de «lirio» (o «loto») y forma un paralelismo con el versículo 3 en cuanto al orden de las palabras y el uso de partículas («como» o «tal como», «así») y los «términos cariñosos» («mi amor», «mi amada» o «mi querida», «mi amante»).[21]

Versículo 2

«Como el lirio entre espinos, así es mi amada entre las doncellas».[22]

Mujer: Una escena pastoral (2:3-7)

El versículo 3 muestra un «excelente paralelismo sinónimo» con el versículo 2 en cuanto al orden de las palabras y el uso de ciertos términos, como «como» o «tal como», «así», «entre» o «entre», «mi amor»/«mi amado» o «mi querido»/«mi amante».[21] Cada versículo comienza con una preposición de comparación («como»), seguida de tres palabras en hebreo que consisten en un sustantivo singular, una preposición («entre» o «entre»; be^n) y un sustantivo común plural con un artículo definido.[21]

Versículo 3

Como el manzano entre los árboles del bosque, así es mi amado entre los jóvenes.
Me senté bajo su sombra con gran deleite, y su fruto era dulce a mi paladar.”'[27]

La sensual imagen del «manzano» como lugar de romance sigue utilizándose en la actualidad en canciones como «In the Shade of the Old Apple Tree» y «Don't Sit Under the Apple Tree».[28]

Versículo 4

«Me llevó al salón del banquete, y su bandera sobre mí era el amor».[29]
  • «La casa del banquete» es una traducción de la frase «bet hayyayin», que solo se utiliza aquí en la Biblia y que literalmente significa «casa del vino».[30] Algunos sinónimos cercanos incluyen «casa de beber vino» (bet misteh hayyayin) en Esther 7:8, y «casa para beber» (bet misteh) en Jeremías 16:8 y Eclesiastés 7:2.[30]

Versículo 5

«Susténtame con pasas,

refrescame con manzanas, porque estoy débil de amor».[31] Las dos primeras líneas de este versículo forman una «estructura distintiva», utilizando verbos y preposiciones con las mismas ideas: «refresca (susténtame)»/«revive (refresca)», «con pasas»/«con manzanas».[32] La palabra «manzana(s)» enlaza con la primera palabra del versículo 3, mientras que la palabra «amor» enlaza con la última palabra del versículo 4.[32]

Versículo 7

Os lo encargo, hijas de Jerusalén,
Por las gacelas o por las ciervas del campo,
No despertéis ni despertéis el amor
hasta que él lo desee.[33]

Los nombres de Dios aparentemente se sustituyen por frases de sonido similar que describen a las «gacelas hembras» (צְבָא֔וֹת, tseḇā’ōṯ) por [Dios de] los ejércitos (צבאות tseḇā’ōṯ|H|6635}}), y «ciervas del campo»/«ciervas salvajes/ciervas hembras» (אילות השדה, ’ay-lōṯ ha śā-ḏeh' para Dios Todopoderoso (אל שדי, ’êl shaddai).[36]

Mujer: Su amante la persigue (2:8-9)

Esta sección comienza con una exposición poética de los amantes que se unen y se separan (Song 2:8.[37]

Los versículos 8-17 forman una unidad de un poema de primavera de la mujer,[38] que comienza con «la voz de mi amado» (qōl dōḏî; o «el sonido de su [aproximación]»), que señala su presencia incluso antes de que hable.[39]

Andrew Harper sugiere que la escena se traslada ahora de Jerusalén («hijas de Jerusalén» en el versículo 7) a «alguna residencia real en el campo», probablemente en las colinas del norte.[40] El versículo 8b se refiere a su amado «saltando sobre las montañas, brincando sobre las colinas».[41] San Ambrosio comenta mediante una paráfrasis:

Véase que salta; saltó del cielo a la virgen, del vientre al pesebre, del pesebre al Jordán, del Jordán a la cruz, de la cruz al sepulcro, del sepulcro al cielo.[42]

Hombre: Invitación a irse (2:10-14)

Inscripción «La higuera da sus higos verdes» de «Cantar de los Cantares 2:13», sello de Israel «Festivales alegres 5713» - 15 mil.

Versículo 13

«La higuera da sus higos verdes, y las vides con uvas tiernas desprenden buen aroma. Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven».[43]
  • «Higos verdes»: se traduce de la palabra en hebreo «paggâh», que aparece en su forma aramea en el nombre de la ciudad «Bethphage».[40] La forma plural «paggîm» se utiliza para referirse a los frutos verdes de la higuera temprana (en hebreo: «bikkûrâh»), que tardan unos cuatro meses en madurar, normalmente a finales de junio, en contraste con los higos tardíos (en hebreo: «tě’çnîm»), que crecen continuamente en las ramas nuevas y maduran normalmente a partir de agosto en Palestina.[44]
  • «Mi amor»: véase las notas sobre versículo 2.
Inscripción «Oh, paloma mía, que estás en las hendiduras de la roca», del «Cantar de los Cantares 2:14», sello de Israel «Festivales alegres 5713» - 110 mil.

Versículo 14

Oh paloma mía, que estás en las hendiduras de la roca, en los lugares secretos de las escaleras, déjame vea tu rostro, déjame oír tu voz; porque dulce es tu voz, y tu rostro es hermoso.[45]

Pareja: Protege nuestro amor (2:15)

Versículo 15

«Atrapadnos las zorras»,
«las zorras pequeñas»'
«que echan a perder las viñas»,
«porque nuestros viñedos están en flor».[47]
  • «Zorros»: o «chacales».[48] Los zorros se asocian con el obstáculo de la floreciente relación romántica.[49]

Mujer: Amor afirmado, gratificación aplazada (2:16-17)

A diferencia de la ambigüedad del hablante (o hablantes) en el versículo anterior, los dos versículos de esta sección son sin duda pronunciados por la mujer, afirmando el afecto mutuo con su amante.[49]

Versículo 16

Mi amado es mío, y yo soy suya; él pasta entre los lirios.[50]

En orden inverso en comparación con Cantar 6:3.[51]

Comentarios

De la Iglesia católica

A los versículos 4-7

El encuentro desemboca en un estado de serenidad. Amar implica despojarse de uno mismo, dejar en suspenso los sentidos (v. 5) y aspirar a que ese instante no se disuelva, sino que permanezca como un sueño libre de la fugacidad del tiempo (v. 6). A este respecto, Gregorio de Nisa señala que el amor busca trascender la temporalidad para gustar anticipadamente de la eternidad.[52]

Si el amor logra expulsar completamente al temor y éste, transformado, se convierte en amor, entonces veremos que la unidad es una consecuencia de la salvación, al permanecer todos unidos en la comunión con el solo y único bien, santificados en aquella paloma simbólica que es el Espíritu.[53]

A los versículos 8-17

En un escenario abierto se alza un himno a la renovación de la vida y del amor. Así como la primavera con su fecundidad vence la aridez del invierno, también el amor se muestra más fuerte que el egoísmo que encierra al ser humano en sí mismo. Los Padres de la Iglesia vieron en esta imagen primaveral un símbolo de esa victoria espiritual.[54]

En el invierno de la idolatría, la naturaleza movediza de los hombres, por su culto a los ídolos, se había hecho inmóvil como ellos (…). Es lógico que sucediese de ese modo. Los que contemplan a Dios adquieren propiedades de la naturaleza divina, en cambio los que dan culto a la vanidad de los ídolos se transforman en lo que miran, se petrifican por identificarse con los ídolos.[55]

El poema se abre con la voz femenina, que espera ansiosa la llegada del amado: lo distingue primero en la distancia por su voz (v. 8) y luego, de cerca, por su rostro (cf. v. 9). Más adelante será el amado quien exalte precisamente el rostro y la voz de la amada (v. 14). El núcleo del pasaje (vv. 10-14) contiene la invitación del amado a disfrutar del amor en sintonía con la naturaleza, y culmina con la súplica conjunta del v. 15: eliminar todo aquello que pueda perturbar la celebración. En los versículos finales, la amada declara la pertenencia exclusiva de su amado (v. 16), pero al mismo tiempo le concede libertad (v. 17). Esta afirmación se convertirá en estribillo repetido (6,3; 7,11) y en la clausura del Cantar (8,14).

La interpretación alegórica que entiende el poema como canto de la alianza entre Dios e Israel durante el tiempo de la restauración resulta clara. La imagen de la viña, frecuente en los profetas (Is 5,1-7; Os 10,1; cf. Mt 21,33-44), simboliza la relación de Dios con su pueblo. En esa misma tradición, la devastación de la viña expresa la infidelidad, mientras que el jardín fértil remite al Edén y a la fidelidad recuperada (cf. Jeremías 12,7-13; Oseas 2,14). La lectura ascética prolongó este simbolismo. La viña pasó a representar el alma y las raposas, las dificultades que impiden amar a Dios con constancia. Juan de la Cruz lo expone en el Cántico Espiritual (Canción 16,3), donde el alma pide la ayuda de los ángeles para librarse de las tentaciones, pasiones y distracciones que entorpecen el ejercicio del amor interior, lugar de encuentro y gozo entre el alma y el Hijo de Dios.

Deseando, pues, el alma que no le impidan la continuación de este deleite interior de amor, que es la flor de la viña de su alma, ni los envidiosos y maliciosos demonios, ni los furiosos apetitos de la sensualidad, ni las varias idas y venidas de las imaginaciones, ni otras cualesquier noticias y presencias de cosas, invoca a los ángeles diciendo: que cacen todas estas cosas y las impidan, de manera que no impidan el ejercicio de amor interior, en cuyo deleite y sabor se están comunicando y gozando las virtudes y gracias entre el alma y el Hijo de Dios.[56]

Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

Related Articles

Wikiwand AI