Los fulani fueron uno de los primeros pueblos africanos en convertirse al islamismo, abandonando sus antiguas espiritualidades y arraigando fuertemente las enseñanzas de Mahoma en sus vidas cotidianas, como un elemento integrador fundamental de su cultura.[1] Es por esta razón principalmente, que los intentos por evangelizar a estas tribus, ha sido infructoso. En algunos casos, la celebración de matrimonios interreligiosos han permitido que la pareja fula se convierta por opción al cristianismo profesado por su cónyuge, no exentos de discriminación religiosa y rechazo por sus pares por esto.[2]
Una situación particular ocurre en Yorubalandia, en Nigeria, donde como resultado de una coexistencia pacífica entre cristianos y musulmanes, elementos de ambas religiones se fueron mezclando, formando el «Crislam», una fusión de sincretismo entre ambas religiones abrahámicas.[3] Una conversión más armoniosa han podido experimentar los fula que han emigrado fuera de África o hacia países con mayorías cristianas, como es el caso de los fulas en los Estados Unidos.