Estado Islámico

grupo paramilitar yihadista From Wikipedia, the free encyclopedia

El autodenominado Estado Islámico (EI) (en árabe: الدولة الإسلامية, ad-dawla al-islāmīya),[47] conocido anteriormente como Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) y Estado Islámico de Irak y Siria (EIIS),[48][49] y popularmente referido como Dáesh, Daish[nota 1] o ISIS (por sus siglas en inglés: the Islamic State of Iraq and Syria),[52] es un grupo terrorista paramilitar insurgente,[53] de naturaleza fundamentalista yihadista wahabita (takfirista)[54][55] que sigue una doctrina heterodoxa del islam suní integrado por radicales fieles a Abu Bakr al-Baghdadi, que en junio de 2014 autoproclamó su califato[56] desde la ciudad iraquí de Mosul, pidiendo lealtad a todos los musulmanes.[57]

Datos rápidos Dáesh, Actividad ...
Dáesh
Estado Islámico
الدولة الإسلامية
ad-Dawlah al-Islāmiyah
Participante en la guerra civil siria, la guerra civil iraquí, la Insurgencia de Boko Haram y la guerra contra el Dáesh

Bandera del Dáesh

Alcance territorial máximo del Dáesh en mayo de 2015, incluyendo los territorios de grupos insurgentes que declararon lealtad al Dáesh
Actividad 1999-presente[1]
Ideología

Takfirismo
Panislamismo
Fundamentalismo islámico
Homofobia
Antichiismo[2]
Antiyazidismo
Antiamericanismo
Antiateísmo
Anticristianismo
Anticatolicismo
Neoantisemitismo

Objetivos Crear un califato mundial
Organización
Parte de Al Qaeda (2004-2014)[4]
Líder

Abu Hafs al-Hashimi al-Qurashi
Líderes anteriores:

Abu Bakr al-Baghdadi (2014-2019)
Abu Ibrahim al Hashemi al Qurash (2019-2022)
Abu al-Hasan al-Hashimi al-Qurashi (2022)
Abu al-Hussein al-Husseini al-Qurashi (2022-2023)
Acuartelamiento Bandera de Siria Al-Raqa (2013-2017)
Bandera de Irak Mosul (2014-2017)
Bandera de Irak Faluya (2014-2016)
Bandera de Siria Abu Kamal (17 de octubre - 19 de noviembre de 2017)
Bandera de Siria Hajin (noviembre de 2017-diciembre de 2018)
Bandera de Siria Abu Susah (diciembre de 2018-enero de 2019)
Bandera de Siria Al-Marashidah (enero-febrero de 2019)
Bandera de Siria Baguz (febrero-marzo de 2019)
Bandera de ? Descentralizado (marzo de 2019-presente)[5][6]
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Sello del Dáesh.

Uno de los elementos más desconocidos del Estado Islámico es su visión apocalíptica del mundo, según la cual el conflicto actual se interpreta como una batalla decisiva entre musulmanes e infieles que precedería al fin de los tiempos. De acuerdo con ciertas profecías, esta confrontación tendría lugar en Dabiq tras el restablecimiento del califato y culminaría en una guerra que concluiría con la llegada del Mesías.[58]

El Estado Islámico alcanzó una rápida expansión territorial y, en su momento de mayor control, llegó a ocupar varias provincias de Siria e Irak, donde vivían alrededor de seis millones de personas. Algunas fuentes lo consideraron un protoestado[59][60][61], ya que durante su máxima expansión controló un vasto territorio entre ambos países y ciudades de gran importancia como Mosul y Al-Raqa. Esta situación se mantuvo hasta octubre de 2017, cuando las fuerzas de la Coalición recuperaron gran parte de los territorios que el grupo había ocupado en Siria.

El grupo ha sido designado como una organización terrorista por la Organización de las Naciones Unidas, así como por diversos países en particular. El Dáesh es conocido ampliamente por sus videos de decapitaciones y otros tipos de ejecuciones, tanto de soldados como de civiles y hasta periodistas y miembros de ayuda humanitaria, así como por la destrucción de lugares históricos de herencia cultural. Las Naciones Unidas consideran al Dáesh responsable de abusos contra los derechos humanos y crímenes de guerra. Dáesh también llevó a cabo una limpieza étnica de la población kurda en el noreste de Siria y en el norte de Irak.

El Dáesh se originó como Ŷamaʕat al-Tawhīd wal-Ŷihād en Irak, aliándose con Al Qaeda y participando en la insurgencia iraquí tras la invasión de Irak en 2003. El grupo terrorista se autoproclamó como un califato y se autodenominó como Estado Islámico de Irak y el Levante en junio de 2014. El grupo, al denominarse califato, intentó proclamar su autoridad sobre todo el mundo musulmán en materia religiosa, política y militar.

La primera ciudad que llegó a controlar el Dáesh en Irak fue Faluya[62] en enero de 2014.[63] Esta fue finalmente reconquistada por el Ejército iraquí apoyado por Rusia el 17 de junio de 2016, tras varias semanas de ofensiva militar.[64]

Desde la caída de Baguz en marzo de 2019, el grupo terrorista se encuentra inmerso en un proceso de reorganización. Derrotado en Irak[65] y con una presencia mínima en Siria, esta reorganización se ha basado en descentralizar su estructura (anteriormente basada en un control más directo del grupo matriz de Siria e Irak) hacia una estructura con mayor autonomía de sus ramas regionales (conocidas como Wilayah, traducido como provincias).[5][6] Esto se ha traducido en el aumento de su presencia en territorio africano, adquiriendo mayor importancia su filial Dáesh-WAP en África Occidental y participando de forma importante en conflictos como la Insurgencia islamista en Mozambique.

Antecedentes

Originalmente conocido como Organización para el Monoteísmo y la Yihad (جماعة التوحيد والجهاد, Ŷamaa'ah al-Tawhīd wa-l-Ŷihād), surgió como una organización terrorista próxima a Al Qaeda para hacer frente a la invasión de Irak (2003), siendo dirigida por Abu Musab al Zarqawi. Tras su muerte en 2006, el nuevo líder, Rashid al-Baghdadi, bajo la tutela de Osama bin Laden, se expandió por las gobernaciones de Ambar, Nínive, Kirkuk y en gran parte de Saladino, así como en menor medida Babilonia, Diala y Bagdad. Durante este tiempo se proclamó como Estado Islámico de Irak, y su cuartel general se encontraba en la ciudad de Baquba.

El Dáesh de Irak fue responsable de la muerte de miles de civiles iraquíes, así como de miembros del Gobierno iraquí y sus aliados internacionales. Debido al apoyo militar de los Estados Unidos al Gobierno de Nuri al Maliki, el grupo sufrió varios reveses, incluida la muerte de Rashid al Baghdadi, pero la organización se renovó durante la guerra civil siria, pasando a ser conocida como Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL; الدولة الاسلامية في العراق والشام, al-Dawla al-Islāmīya fī al-ʕIrāq wa-aš-Šām). El siguiente líder, Bakr al-Baghdadi, cortó los lazos con Al Qaeda y declaró, en 2014, la independencia de su grupo y su soberanía sobre Irak y Siria, autoproclamándose califa con el nombre de Ibrahim; el 26 de octubre de 2019, unidades de la Fuerza Delta del Comando Conjunto de Operaciones Especiales de los EE. UU, junto unidades del 75.º Regimiento de Rangers realizaron una incursión en una provincia de Siria, colindante con Turquía, que concluyó con la muerte de Bakr al-Baghdadi.

El califato reclama la autoridad religiosa sobre todos los musulmanes,[66][67] y tiene como objetivo declarado unir todas las regiones habitadas por musulmanes bajo su control,[68] comenzando con Irak y la región del Levante mediterráneo, que cubre aproximadamente los actuales estados de Siria, Jordania, Israel, Palestina, Líbano, Chipre, y parte del sur de Turquía.[69][70][71] Otras milicias que controlan parte del territorio en la península egipcia del Sinaí, el este de Libia y Pakistán han jurado lealtad a la organización. El grupo se caracteriza por una interpretación fundamentalista del islam y su violencia brutal contra los no musulmanes y contra los que ellos consideran falsos musulmanes.[10][16][72]

En los territorios que domina la organización, impone su interpretación extremista de la sharía dentro del islam suní, llevando a cabo ejecuciones públicas y destruyendo templos y mezquitas, entre ellos la tumba del profeta Jonás.[73] Además, se ordenó la expulsión de todos los cristianos que se nieguen a convertirse al islam,[74][75][76] y han realizado decapitaciones masivas en público de cristianos que se niegan a la conversión, incluyendo niños.[77][78][79]

Desde entonces el Dáesh ha mostrado muchos vídeos de ejecuciones de prisioneros con distintos métodos. El periodista japonés Kenji Goto fue decapitado.[80] El piloto jordano Muadh al Kasasbeh fue quemado vivo dentro de una jaula.[81] Como represalia, Sajida al Rishawi y Ziad al Karbouli, presos de Al Qaeda capturados en Jordania, fueron colgados por el gobierno de este país.[82] Todos estos vídeos son subidos y/o distribuidos a través de las redes sociales.

Hacia diciembre de 2014, las tropas del Dáesh estuvieron compuestas por 30.000 combatientes, nativos de noventa países, con un 10% de ellos europeos, capaces de actuar en acciones individuales, como insurgentes e incluso como infantería ligera; por otro lado, gracias a sus ingresos de unos 2 millones de euros diarios, es el grupo terrorista más rico de la historia, porque tienen una economía muy dinámica: comercian con petróleo, trafican órganos,[83][84] recogen impuestos, realizan exacciones, explotan la industria del secuestro,[85] roban y trafican con antigüedades; pero también pagan sueldos a los mercenarios que reclutan y estudian.

Nombre

El grupo ha cambiado de nombre en múltiples ocasiones desde su formación. La organización emergió en 2004 con el nombre de Yama'at al-Tawhid wal-Yihad («Comunidad del Monoteísmo y la Yihad») pero lo cambió en octubre de 2004 por Tanzim Qa'idat al-Yihad fi Bilad al-Rafidayn («Organización de la Base de la Yihad en el País de los Dos Ríos, TQJBR») conocida coloquialmente como «Al Qaeda en Irak».[86]

En enero de 2006, el grupo se unió con otros grupos independientes y se llamó «Consejo de la Shura de los Muyahidines», y en octubre de ese año cambió su nombre a «Dawlat al-'Iraq al-Islamiyya» («Estado Islámico de Irak»).[86] En abril de 2013, el grupo pasó a autodenominarse el «Estado Islámico de Irak y el Levante» para reflejar su involucración en la guerra civil siria.[87]

Los gobiernos occidentales han hecho un llamamiento a los medios de comunicación para que no utilicen el acrónimo ISIS (en inglés: Islamic State of Iraq and Syria) para referirse a los yihadistas que operan en Siria e Irak. Piden que se les llame «Dáesh» (al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham) porque esta palabra, al tener connotaciones especialmente ofensivas para los araboparlantes, irrita a los yihadistas no tanto por su significado. En lengua árabe, el sonido de esta palabra es parecido a «algo que aplastar o pisotear», una acepción que usan sus enemigos y ofende a los terroristas.[88] El grupo terrorista, incluso, ha amenazado con eliminar a cualquier occidental que lo utilice. Francia, el Reino Unido, la Unión Europea y Rusia lideran esta batalla lingüística.

El término «ISIS» aparece en la opinión pública en junio de 2014, y pronto pasa a ser denominado con el acrónimo «Dáesh» por sus enemigos de Siria, un término peyorativo asociado fonéticamente a las nociones de daño y discordia. La prensa árabe comenzó a llamarle así porque ni es un Estado con fronteras reconocidas internacionalmente ni es considerado «islámico» por otros Estados musulmanes al no representar los valores del islam.

El ministro de Exteriores francés, L. Fabius, hizo una llamada a la Asamblea Nacional e indirectamente a la prensa de su país en el mismo sentido en septiembre de 2014, y fue imitado por el Secretario de Estado norteamericano John Kerry poco después. En efecto, llamarlo «Estado» e «islámico» es un halago inmerecido. El islamólogo M. Guidère aconseja llamarlo simplemente «organización Al-Baghdadi», por el nombre de su «califa». La Agencia France-Presse nunca lo denomina así, sino «organización Estado Islámico», o «grupo Estado Islámico». Los medios españoles prefieren hablar de «el autodenominado Estado islámico». Por consiguiente, la palabra Dáesh no es una sigla equivalente a ISIS, ni tampoco es su traducción al árabe, ni los yihadistas la emplean, por supuesto, para firmar sus comunicados. Tiene la ventaja de omitir el adjetivo «islámico» para evitar asociaciones insoportables y sirve para exasperar a los terroristas de Dáesh que amenazaron en su día con cortar la lengua a todos aquellos que lo usaran.[89][90][91][92][93]

Historia

Milicia islamista: Ŷamaʕat al-Tawhīd wal-Ŷihād (-2003)

La sede de la ONU tras el atentado de al-Zarqawi el 19 de agosto de 2003 en el que 22 personas fueron asesinadas.

«Organización para el monoteísmo y la yihad» (Ŷamaʕat al-Tawhīd wal-Ŷihād), a veces abreviado por sus siglas en inglés como «JTJ» o simplemente «Tawhid y Yihad», nació gracias a Abu Musab al-Zarqawi y un conjunto de simpatizantes islamistas locales alrededor de 2002. Zarqawi fue un salafista jordano que había viajado a Afganistán para luchar en la guerra de Afganistán contra la invasión de la Unión Soviética, pero llegó después de la retirada soviética y pronto volvió a su país natal. Más tarde regresó a Afganistán, donde organizó un campamento de entrenamiento para milicianos islamistas cerca de Herat.

Originalmente, Zarqawi creó su red con el objetivo de derrocar al rey de Jordania, al que consideraba antiislámico según la sharía, y por ello coordinó a un gran número de contactos y afiliados en varios países. De hecho, se piensa que el grupo pudo estar involucrado en el intento de 1999 de bombardear las celebraciones del nuevo milenio en Jordania y EE. UU. También fue responsable del asesinato del diplomático estadounidense Laurence Foley en Jordania en 2002.[94]

Después de la guerra de Afganistán, Zarqawi huyó a Irak, donde presuntamente recibió tratamiento médico en Bagdad por una pierna herida. Se cree que desarrolló estrechos lazos con Ansar al-Islam, un grupo de militantes kurdoislamistas en el noreste del país. Al parecer Ansar estaba vinculada al gobierno del presidente Sadam Huseín, que hubiera pretendido utilizar al grupo para derrotar a las fuerzas seculares del norte del país que luchaban por la independencia del Kurdistán.[95] El consenso de los oficiales de inteligencia, sin embargo, concluyó que no había ninguna relación entre Zarqawi y Sadam Huseín y que, de hecho, el presidente de Irak veía a Ansar al-Islam como una amenaza que tenía que espiar. El Informe del Senado sobre la Inteligencia de Irak antes de la guerra concluyó en 2006 que Sadam Huseín incluso intentó, sin éxito, localizar y capturar a al-Zarqawi en su territorio y que el régimen no tenía ninguna relación con él.[96]

Tras la Invasión de Irak de 2003, «JTJ» desarrolló una gran red de resistencia, incluyendo exmilitantes de Ansar al-Islam y un creciente número de combatientes extranjeros, para intentar rechazar a las fuerzas de los Estados Unidos y sus aliados en Irak. Muchos de los luchadores extranjeros de Irak, originalmente independientes del grupo, empezaron a depender de la red. En mayo de 2004 «JTJ» unió fuerzas con otro grupo islamista radical Salafiah al-Mujahidiah.[97]

Dependencia directa de Al-Qaeda: Tanzim Qaidat al-Jihad fi Bilad al-Rafidayn (2003-2006)

Tras la muerte de al Zarqaui a manos de EE. UU., Abu Ayyub al-Masri asumió el poder y declaró el Estado Islámico de Irak.

El 17 de octubre de 2004 el grupo se unió oficialmente a Al Qaeda, entonces bajo la tutela de Osama Bin Laden.[98] En una carta de julio de 2005 a otro miembro de la organización, Ayman al-Zawahiri, Zarqawi presentó un plan para continuar la guerra de Irak y crear un califato, mediante la extensión de la guerra a los países vecinos y forzando la participación de Israel. Así pues, se realizaron ataques en otros países, como en Egipto, donde mataron a 88 personas en 2005 en el atentado de Sharm el-Sheij.

En enero de 2006, Al Qaeda creó el Consejo de la Shura de los Muyahidines, para intentar unificar a todos los insurgentes suníes de Irak. Sin embargo, sus tácticas violentas y su fundamentalismo extremo hicieron que el plan fracasara.[99] A pesar de ello la organización creció y congregó a miles de combatientes, lo que le permitió llevar a cabo decenas de atentados terroristas contra las fuerzas de ocupación en Irak, llegando incluso a atacar al Parlamento.[100]

Ante esta situación, Estados Unidos intentó eliminar y capturar a varios de sus miembros, incluyendo al propio Zarqawi, muerto el 7 de junio de 2006. El liderazgo del grupo fue asumido directamente por un líder de Al Qaeda, Abu Ayyub al-Masri,[101][102] quien más tarde declararía el Estado Islámico de Irak,[103] poniendo al cargo de este a Abu Abdullah al-Rashid al-Baghdadi.

Dependencia indirecta de Al-Qaeda: Estado Islámico de Irak (2006-2013)

Un soldado estadounidense en Buhriz, durante la ofensiva contra EI en Diala.

El Estado Islámico de Irak de Abu Abdullah al-Rashid al-Baghdadi estaba bajo la tutela de Al-Masri, jefe de Al Qaeda en Irak, pero formalmente era independiente. De hecho, el 19 de abril de 2007, la organización anunció la creación un gobierno provisional. El propio Baghdadi, con un grupo de diez ministros, dirigió al autoproclamado emirato.[104]

A finales de 2007, los violentos ataques llevados a cabo por los miembros del grupo contra civiles iraquíes, dañaron gravemente su imagen y supuso la pérdida de apoyo entre la población. Ante esta situación, muchos antiguos miembros suníes del grupo se unieron a las fuerzas de los Estados Unidos, lo que les dio la oportunidad de detener y matar a varios miembros de Al Qaeda.[105][106]

En 2008, una serie de ofensivas de Irak y EE. UU. lograron expulsar al grupo de sus antiguos refugios en las gobernaciones de Diyala (batalla de Baquba) y Al Anbar y en Bagdad, forzando su retirada a Mosul.[107] La lucha por el control de Nínive se lanzó en enero de 2008 como parte de la llamada Operación Fénix Fantasma, con el objetivo de eliminar la actividad del grupo alrededor de Mosul y terminar de expulsarlo del centro de Irak.

Al-Qaeda en Irak logró sobrevivir recaudando dinero a través de actividades como secuestros, robos de coches y asaltos a camiones cargados de petróleo.[107] Además, desde 2007 empezó a demandar impuestos a los no musulmanes (yizia) y matando a miembros de las familias ricas que no pagaban.[108] De acuerdo a las fuentes de inteligencia de EE. UU., el grupo había evolucionado a una especie de «banda criminal mafiosa».[107] En 2010 un conjunto de fuerzas estadounidenses e iraquíes encontraron y asesinaron al jefe de Al Qaeda en Irak, Ayyub Al Masri, y al del Estado Islámico de Irak, al-Rashid al-Baghdadi.[109]

En 2012, al-Maliki inició un período de gobierno marcado por medidas represivas contra sus opositores. Estas acciones incluyeron detenciones de antiguos partidarios del baazismo y de líderes políticos sunitas, bajo la acusación de que estaban conspirando para desestabilizar el gobierno. Este enfoque contribuyó a aumentar las tensiones entre comunidades y grupos políticos, especialmente en los sectores sunitas, que percibieron una creciente marginación en la administración central.[110]

El año 2014 constituyó un punto de inflexión en la historia reciente de Irak, marcado tanto por el avance territorial del Dáesh como por la llegada de un nuevo gobierno encabezado por Haider al-Abadi como primer ministro. El control ejercido por el grupo yihadista sobre infraestructuras estratégicas, incluidas importantes refinerías, situó al Estado iraquí en una posición de escasez de recursos energéticos y limitó la disponibilidad de divisas necesarias para financiar la lucha contra el grupo y atender las demandas de una población afectada por la falta de infraestructura, seguridad y servicios públicos. A ello se sumó una profunda pérdida de confianza y credibilidad en las instituciones gubernamentales, una tendencia iniciada tras las protestas de febrero de 2011 y que alcanzó su punto álgido en 2014, cuando el Estado Islámico logró apoderarse de amplias zonas del país.[110]

El lema que guiaba la estrategia del Estado Islámico era «permanecer y expandirse» Para alcanzar este objetivo, además de una estructura organizativa y fuentes de financiación consolidadas, el grupo necesitaba ampliar su base de apoyo. El reclutamiento de jóvenes se llevó a cabo mediante un discurso religioso combinado con promesas de aventura, pertenencia y solidaridad, lo que llevó a numerosos individuos de distintos países a abandonar sus hogares para unirse al califato. En este contexto, el 5 de julio de 2014, Abu Bakr al-Baghdadi realizó su primera aparición pública en la Gran Mezquita de Mosul, donde se autoproclamó califa Ibrahim y afirmó que, bajo su liderazgo, la comunidad islámica recuperaría sus derechos y su honor, exigiendo la lealtad de los musulmanes a nivel global.[110]

La fase armada posterior a la proclamación del califato comenzó en agosto de 2014 con el asedio a las comunidades yazidíes del monte Sinjar. Estas poblaciones fueron desplazadas forzosamente y muchas de sus integrantes fueron capturadas, mientras se cometían graves violaciones de derechos humanos. Paralelamente, el aparato propagandístico del grupo difundió ejecuciones de rehenes con el objetivo de intimidar a sus adversarios y demostrar las consecuencias de oponerse a su expansión. Esta propaganda se difundió a través de canales oficiales y no oficiales en diversas plataformas digitales, apoyada por redes de simpatizantes en foros yihadistas.[110]

Al cumplirse el primer año desde la declaración del califato, el Estado Islámico atravesaba una fase de notable expansión. En mayo de 2015 consolidó su presencia en Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar, situada a unos 100 kilómetros de Bagdad, lo que incrementó la percepción de amenaza sobre la capital iraquí. Ese mismo año, el grupo recibió numerosas solicitudes de afiliación por parte de organizaciones extremistas de Oriente Medio y el norte de África, lo que amplió su proyección territorial. En su punto máximo, el Estado Islámico llegó a ocupar aproximadamente un tercio del territorio iraquí.[110]

Guerra civil siria y ruptura con Al Qaeda: Estado Islámico de Irak y el Levante (2013-2014)

Bajo el liderazgo de Abu Bakr al-Baghdadi, cabecilla de la organización desde 2010, el grupo supo aprovechar la coyuntura de la guerra civil siria y expandirse por gran parte del territorio del país,[111] declarándose finalmente en abril de 2013 como Estado Islámico de Irak y el Levante (en alusión al levante mediterráneo).[112]

En su lucha por el control territorial en Siria, se enfrentó al ejército sirio, así como a los rebeldes: Ejército Libre de Siria[113] y del Frente de los Revolucionarios,[114][115] a los nacionalistas kurdos y a otras fuerzas islamistas como el Frente Islámico[114][115] o el Frente Al-Nusra. Ante esta situación, Al Qaeda decidió desentenderse por completo de la red y declaró, en un comunicado, que no les daban órdenes ni les asesoraban.[116]

En los territorios bajo su control instituyó la ley Sharia.[111] Amnistía Internacional informó de «torturas y ejecuciones sumarias» que ocurrieron en «centros de detención secretos del ISIS».[117] El Dáesh detuvo a sirios por crímenes como fumar cigarrillos, incurrir en el zina (sexo fuera del matrimonio) y por enfrentarse a la forma de gobernar del Dáesh o por pertenecer a un grupo armado rival.[118] También detuvieron a docenas de periodistas extranjeros y trabajadores humanitarios.[119] Para diciembre de 2013 el grupo controlaba los cuatro pueblos fronterizos de Atmeh, al-Bab, Azaz y Yarablus, permitiendo controlar la entrada y salida entre Siria y Turquía.[120]

Paralelamente, en enero de 2014, durante unos enfrentamientos en Ambar (Irak), varios militantes del Dáesh tomaron el control de la ciudad de Faluya y partes de Ramadi.[121] El 3 de enero de 2014, el Dáesh proclamó un estado islámico en Faluya.[122]

En junio de 2014, lanzaron una ofensiva en el norte de Irak junto con militantes suníes leales al antiguo gobierno de Irak, baazista secular de Sadam Huseín y tribus antigubernamentales del país, que son extremistas suníes radicales, de mucha experiencia militar por su participación en la invasión a Kuwait, la guerra contra Irán y enfrentamientos contra los kurdos. Los combatientes empezaron atacando Samarra el 5 de junio, y tomaron el control de Mosul la noche del 9 de junio y de Tikrit el 11 de junio. A finales de junio, Irak había perdido el control del norte del país y toda su frontera occidental con Jordania y Siria.

Kurdos y el Estado Islámico

La participación de las fuerzas kurdas en la lucha contra el Estado Islámico en Siria e Irak les permitió ampliar de manera significativa su control territorial. En Irak, su apoyo fue determinante para la recuperación de las provincias de Nínive y Kirkuk. Asimismo, los peshmergas intervinieron en la ruptura del sitio impuesto por el Estado Islámico al Monte Sinyar, donde se habían refugiado miles de yazidíes tras la ofensiva de agosto de 2014. Como resultado de estos avances, diversas localidades habitadas por minorías como turcomanos, yazidíes y cristianos asirios quedaron bajo la administración del gobierno kurdo.

Tras la derrota del Estado Islámico en estas áreas, la presencia de las fuerzas kurdas como nuevas autoridades generó distintos debates y expectativas sobre el futuro político y administrativo de Irak y Siria. Esto se evidenció, por ejemplo, tras la victoria de las Fuerzas Democráticas Sirias, integradas en gran parte por fuerzas del PYD, en la ciudad de Raqa. Allí, las fuerzas kurdas realizaron un desfile militar alrededor de la plaza al-Naim y exhibieron una imagen de Abdullah Öcalan, líder del PKK, lo que provocó diversas reacciones entre la población local. Situaciones similares se registraron en zonas liberadas de Irak, como Sinyar, donde se colocaron imágenes del líder kurdo Masud Barzani.[123]

Estado Islámico (2014-presente)

El 29 de junio de 2014, con motivo del comienzo del mes del Ramadán, el portavoz de Dáesh, Abu Mohammad al-Adnani', declaró que la intención del grupo de crear un califato que se extendiera por todo el mundo musulmán, al tiempo que nombraba a Abu Bakr al-Baghdadi su máxima autoridad, autoproclamado «Ibrahim, imán y califa de todos los musulmanes».

La proclamación de este nuevo califato puso fin a casi un siglo durante el cual la cuestión califal había caído en el olvido, incluso entre los ideólogos islamistas, y reavivó el debate sobre las características que debía reunir el califa y el tipo de baia que precisaba.[124]

La novedad en el establecimiento del califato radica en que, por un lado, a diferencia de las proclamas del Partido de la Liberación (Hizb ut-Tahrir), el Estado Islámico llevó el califato de la teoría a la práctica, proyectándolo de manera jerárquica y apostando por un Estado activo y fuerte como herramienta de proselitismo (da’wa). Por otro lado, a diferencia del programa de Al Qaeda, para el Estado Islámico la figura del califa resulta fundamental. En el anuncio de la proclamación del califato realizado por al-Adnani se detallan con precisión las cualidades personales y políticas del nuevo califa, combinando los requisitos tradicionales, como su linaje vinculado a la tribu de Quraix y a los hachemíes, familia de Mahoma, con criterios de modernidad, como la capacidad de ejercer autoridad por encima de diferencias nacionales, étnicas o culturales, sin atender a posibles contradicciones.[124]

Otro punto de debate fue el tipo de baia, o juramento de fidelidad exigido, ya sea restringido o incondicional. Los ulemas cercanos a Al Qaeda rechazaron la baia sin restricciones que demandó el Estado Islámico, sosteniendo que este no era más que una organización y no un califato, por lo que solo podía exigir un juramento circunstancial y limitado. En cambio, los ulemas del Estado Islámico respaldaron su postura en la existencia de un asentamiento territorial efectivo y en las cualidades de su líder, considerando que estas circunstancias legitimaban una baia incondicional, equivalente a la que se prestaría a un califa de toda la umma.[124]

Con esta intención abierta, el grupo fue renombrado como Estado Islámico, prescindiendo de la mención a Irak y Siria, y en referencia a su voluntad de expansión: «la legalidad de todos los emiratos, grupos, Estados y organizaciones, se convierte en nula tras la expansión de la autoridad del califa y la llegada de sus tropas».[125]

La proclamación del califato atrajo a yihadistas árabes y a magrebíes residentes en Europa,[126] llegando a contar con entre 50.000 y 420.000 hombres en sus filas[127] con el objetivo de conquistar Siria e Irak y convertirlos en la base de un Estado musulmán para luego expandirse al resto del mundo árabe.[128] Los yihadistas califales, con una extensa publicidad en el ciberespacio, llegando incluso a ser tendencia en Twitter y propagándose por las redes sociales, lograron reclutar más mercenarios internacionales que antes.

Una de las herramientas de difusión más destacadas del Estado Islámico fue la revista digital Dabiq. Originalmente editada en inglés, algunos números también se publicaron en francés, orientándose principalmente a los musulmanes de habla inglesa. Sus editores explicaron que el nombre Dabiq fue elegido por su carga simbólica, ya que, según su interpretación, esta localidad desempeñaría un papel histórico en las batallas que conducirían a la conquista de Constantinopla y posteriormente de Roma. No obstante, antes de ello, el Estado Islámico sostenía que era necesario «purificar» Dabiq de la presencia de otros grupos rebeldes sunitas, a los que acusaba de traición, e izar en la zona la bandera del califato.[129]

Pocas semanas después de estas declaraciones, combatientes del Estado Islámico se apoderaron de la localidad tras enfrentamientos con rebeldes sunitas, en los que murieron alrededor de cuarenta de estos últimos y decenas fueron capturados, mientras que el grupo informó de la muerte de doce de sus propios combatientes.[129]

Entre los contenidos de la revista destacan tres temáticas principales. La primera reafirma la solidez del Estado Islámico como entidad estatal y su expansión territorial. La segunda lo presenta como un espacio seguro donde los musulmanes pueden vivir de acuerdo con la ley divina. La tercera, derivada de las dos anteriores, lo retrata como una tierra de emigración, un Estado estable y seguro al que resulta deseable trasladarse.[130]

El propósito de Dabiq era legitimar al Estado Islámico mediante la generación de consenso dentro de la comunidad musulmana, mostrando al califato no como la promesa de una ciudad celestial separada del mundo, sino como un lugar en el que los hombres podían vivir conforme a la ley de Dios. A diferencia de otras publicaciones, como Inspire de Al Qaeda, Dabiq también enfatizaba la dicotomía «crisis-solución» como parte de su narrativa propagandística.[130]

Dos aviones F/A-18F Super Hornet de Estados Unidos para combatir a los terroristas en octubre de 2014.
Ataque naval estadounidense sobre posiciones del EI el 14 de septiembre de 2014.
Zonas controladas por el Dáesh en noviembre de 2015.

Con miles de armas capturadas y recursos naturales en su dominio,[131] el grupo llegó a controlar gran parte del territorio del norte de Siria y de la gobernación petrolera de Deir ez-Zor; su capital provincial estaba dividida entre una zona bajo su influencia y otra en manos del Ejército sirio .[132][133]

El Dáesh en su momento de máxima expansión tuvo influencia en los sectores estratégicos de la geopolítica y el petróleo, poniendo en jaque el equilibrio en el Medio Oriente[134] y compitiendo con Al Qaeda por la supremacía en los grupos yihadistas.[135]

Por otro lado, el gobierno de Siria, en guerra total con sus opositores tras las iniciales protestas en Siria de 2011, tuvo incluso que pedir ayuda a los gobiernos que apoyan a estos opositores suyos para impedir la expansión del Dáesh, a la vez que los iraquíes continuaban con las secuelas de la invasión de 2003 que afrontaron. Con tal de frenar el imparable avance de los yihadistas, las potencias occidentales con otros países musulmanes acordaron unir sus fuerzas para combatir al enemigo empezando así la actual guerra contra el Dáesh.

El 19 de agosto, a través de un vídeo de YouTube un representante del Dáesh decapitó al fotoperiodista estadounidense James Foley en represalia a los ataques aéreos conducidos por Estados Unidos.[136] A él se sumaron los estadounidenses Steve Stolloff y David Haines, así como el cooperante británico Alan Henning.

A principios de octubre, los islamistas tomaron la ciudad iraquí de Hit e iniciaron una ofensiva sobre la ciudad siria de Kobane.[137][138] Uno de los mayores riesgos era que los yihadistas penetren a Europa del Este con Turquía como ruta.

Hacia diciembre de 2014, las tropas del Dáesh estaban compuestas por 30 mil combatientes, nativos de noventa países, con un 10% de ellos europeos, capaces de actuar en acciones individuales, como insurgentes e incluso como infantería ligera.

Desde entonces el Dáesh, ha mostrado muchos vídeos de ejecuciones de prisioneros con distintos métodos criminales. El periodista japonés Kenji Goto fue decapitado.[80] El piloto jordano Muadh al Kasasbeh fue quemado vivo dentro de una jaula.[81] Como represalia, Sajida al Rishawi (mujer) y Ziad al Karbouli, presos de Al-Qaeda capturados en Jordania, fueron colgados por el gobierno de este país.[82] Todos estos vídeos son subidos y/o distribuidos a través de las redes sociales.

Desde marzo de 2015 Boko Haram (presente principalmente en el noreste de Nigeria) se integra en el Dáesh.[139][140] Este grupo había creado previamente, en agosto de 2014, su propio califato sobre los territorios bajo su control en África.[141]

En mayo de 2015, se realizó un atentado terrorista en una mezquita dentro del territorio de Arabia Saudita, el Dáesh se atribuyó estos atentados terroristas, con más de 20 personas muertas y casi un centenar de heridos. El atentado, el primero contra los chiitas de Arabia Saudita, justo en la celebración del nacimiento de Husáin ibn Ali, una de las figuras más reverenciadas por los fieles chiíes.

La organización que lideraba Abu Bakr al-Baghdadi (muerto el 27 de octubre de 2019) identificó a Abu Amar al Najdi como autor del atentado en un comunicado, en el que anunció el establecimiento de una nueva provincia en su 'califato': Najd. El atentado se produjo en medio de una intervención militar de Arabia Saudita en Yemen contra los Hutíes, que siguen una rama del islam asociada con el chiismo.

A partir de octubre de 2015 Rusia comenzó a bombardear las posiciones del Dáesh en Siria. Como respuesta, la filial del Dáesh derribó el vuelo 9268 de Kogalymavia, un avión comercial ruso que sobrevolaba la península del Sinaí el 31 de octubre, resultando muertas 224 personas.

El 17 de junio de 2016, el primer ministro iraquí Haider al-Abadi anunció la reconquista de Faluya, en manos del Dáesh desde enero de 2014.[64] El 9 de julio de 2017, Haider al-Abadi, anunció desde Mosul, la liberación total de la ciudad tras nueve meses de duros combates, lo que representó una de las más duras derrotas del Dáesh. Dicha ciudad había sido capturada por el Dáesh en junio de 2014.[142]

La campaña de propaganda en Siria permitió al Estado Islámico reclutar a miles de combatientes de todo el mundo, con los que en mayo de 2015 ocuparon la histórica ciudad de Palmira. Su condición de patrimonio de la humanidad, al albergar las ruinas de la Palmira de Zenobia, aumentaba su valor propagandístico. En Palmira, el grupo ejecutó decapitaciones de soldados sirios, entre ellos el arqueólogo Khaled Assad, custodio del patrimonio de la ciudad, y 14 niños, además de destruir el templo de Bel y el Arco de Triunfo. También emplearon el teatro local para llevar a cabo ejecuciones públicas que difundían a través de su aparato de propaganda Amaq.[143]

La ciudad permaneció bajo control del Estado Islámico hasta marzo de 2016, cuando el Ejército Árabe Sirio, con apoyo de la aviación rusa, la recuperó. En diciembre de 2016, el grupo volvió a capturar Palmira, lo que llevó a la evacuación de la población que había regresado tras la primera liberación, así como a la retirada de tropas sirias y rusas del aeropuerto. Esta retirada permitió preparar la segunda recuperación, que se logró en marzo de 2017.[143]

Tras estos episodios, la presencia efectiva del Estado Islámico se limitó a Raqa y sus alrededores, algunas localidades al este de Alepo, focos aislados en el sureste de Siria y la mitad de la ciudad de Deir ez-Zor, mientras que la otra mitad permaneció bajo asedio del grupo, dificultando la entrega de ayuda humanitaria, que debía realizarse desde el aire mediante lanzamientos a gran altura para evitar ataques a los aviones. El Ejército sirio levantó el asedio de Deir ez-Zor en septiembre de 2017, y por esas mismas fechas las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) expulsaron al Estado Islámico de Raqa.[143]

Los reiterados ataques contra el Estado Islámico provocaron la pérdida progresiva de territorio y de sus principales dirigentes. En marzo de 2015 murió en el frente de Mosul Abu Alaa al-Afri; el 15 de mayo, Abu Sayyaf, responsable de la venta de petróleo, fue asesinado en Deir ez-Zor; el 19 de agosto falleció Abu Muslim al-Turkmani, exmiembro de los servicios de inteligencia iraquíes, en las inmediaciones de Mosul; y el 10 de diciembre se informó de la muerte de Abu Salah, encargado de finanzas. El 6 de mayo de 2016 murió Abu Wahib, gobernador militar en la provincia de al-Anbar, y el 14 de julio el grupo confirmó la muerte de Abu Omar el Checheno, dirigente militar en Ramadi. El 31 de agosto de 2016 falleció Abu Muhammad al-Adnani, principal responsable del grupo en Siria, en el frente de Alepo, y finalmente, el 27 de octubre de 2019 fue abatido Abu Bakr al-Baghdadi en Barisha.[144]

La derrota territorial del Estado Islámico fue resultado de la ofensiva aérea de Estados Unidos y de la participación de fuerzas sobre el terreno, como las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), mayoritariamente kurdas, y unidades de operaciones especiales iraquíes chiíes. Las FDS desempeñaron un papel central en la captura de Raqa en 2017, mientras que las fuerzas iraquíes participaron en la recuperación de Mosul tras diez meses de operaciones. Estos avances obligaron a los remanentes del grupo a replegarse a zonas rurales en la frontera sirio-iraquí, donde fueron finalmente derrotados el 23 de marzo de 2019 en Baguz.[144]

Bandera

Bandera del Dáesh

La bandera representa un símbolo sagrado para el Dáesh.[145] Su significado deriva de la presencia del nombre de Dios en el emblema. La bandera presenta un fondo negro con inscripciones en blanco. En la parte superior figura la shahada, la profesión de fe islámica, que proclama «no hay más deidad que Dios», mientras que en la parte inferior aparece, dentro de un círculo, la inscripción «Mahoma es el mensajero de Dios».[146][147]

El Estado Islámico recurrió a los símbolos y a la historia con el objetivo de vincular la legitimidad de su autoproclamado califato con el imaginario islámico. En este contexto, su bandera evoca el estandarte utilizado durante la rebelión abasí contra los omeyas en el siglo VIII, a quienes los abasíes acusaban de haber corrompido el islam mediante intereses de carácter mundano.[124]

Intento de justificación histórica del Dáesh

Para Abu Abdullah al-Masri, uno de los grandes líderes de Al Qaeda en Irak, el martirio de los musulmanes comienza en 1924, una fecha clave para la historia del mundo islámico ya que representa la disolución del Imperio otomano y el reparto del Máshrek por parte de las potencias europeas y el «sionismo global»,[148] en palabras de Al-Masri. Bajo dichas justificaciones simbólicas, el nuevo proyecto del Estado califal se presenta como una obligación para devolver la gloria al islam y dar refugio a los musulmanes que así lo requieran. Por lo tanto, la voluntad de los dirigentes del nuevo dawla, Estado, islámico es juntar a la comunidad, trascender las diferencias etnorreligiosas y unificar a todos los creyentes bajo una sola bandera, una palabra y un califa. Uno de los objetivos principales que se menciona a menudo en el texto es la intención de recuperar las fronteras físicas anteriores a los acuerdos de Sykes-Picot (1916). Según Al-Masri, los suníes son víctimas de una profunda injusticia histórica. A raíz de la división territorial impulsada por las potencias coloniales europeas y organizada en mandatos, se les ha privado de sus derechos al mismo tiempo que los nusayríes consolidaron su control sobre el litoral, los chiíes reforzaron su predominio sobre los recursos petroleros y las principales rutas comerciales de Irak; por su parte, los kurdos yazidíes afirmaron su influencia en las regiones montañosas, y los drusos se establecieron como actores clave en las áreas elevadas desde las que se ejerce supervisión estratégica sobre Israel. Por lo tanto, para Al-Masri, es menester que los suníes recuperen sus recursos naturales, tierras agrícolas, montañas y ríos y restablecer la justicia, puesto que el acuerdo de Sykes-Picot fue establecido sobre un principio discriminatorio que les privó históricamente de dichos recursos.

Estructura del Dáesh

Si nos remitimos al concepto original de Estado, el Dáesh reúne todos los elementos que constituyen la idea de un Estado moderno: territorio, población y soberanía, a pesar de que la configuración territorial del Dáesh se presente de modo abstracto y fluctuante en el tiempo. La estructura del Estado Islámico es jerárquica y centralizada. Por debajo de la élite dirigente se organizaron dos consejos principales. El principal órgano de poder de Dáesh era el Consejo de la Sharía, considerado el de mayor relevancia dentro de su estructura. Estaba integrado por nueve u once miembros y, al menos en teoría, contaba con la potestad de destituir al líder del grupo en caso de incumplimiento de sus deberes ante dicho consejo. Este órgano se encargaba de ajustar el pensamiento y las acciones de la organización a su interpretación extremista de la ley islámica. De él dependía, en la práctica, la policía religiosa, integrada en el Diwan al Hisba, que en Mosul estableció su oficina central en la iglesia católica caldea de Um al Mauna (Madre del Perpetuo Socorro), situada en el barrio de Al Dawasa. Esta institución velaba por el cumplimiento de los estrictos códigos de vestimenta y de los preceptos religiosos impuestos a la población civil, supervisaba la especulación con los precios de los bienes básicos y se encargaba de la recaudación de impuestos como la zakat en los territorios bajo control de Dáesh.[149] El segundo consejo se encarga de los asuntos militares, así como de las áreas de seguridad e inteligencia. Además, si entendemos por Estado una organización política constituida por una serie de instituciones burocráticas, el Dáesh ha gozado de una consolidada estructura administrativa dividida en 6 grandes esferas responsables de la actividad pública[148]. Asimismo, se establecieron 16 departamentos centralizados incluidos uno de salud general, recursos naturales e incluso un departamento encargado de supervisar el petróleo. A continuación, se citan algunos ejemplos de administración y sus principales responsabilidades según documentación propagandística del Dáesh.[148]

1) Administración de los campos:

El campo preparatorio es el primer hogar y escuela del muyahid donde recibe entrenamiento militar y formación islámica para asimilar las cuestiones relacionadas con la vida, la yihad y la religión.

2) Administración de proyectos:

Paralelamente con la preparación militar, en los campos de entrenamiento se pone en marcha un comité para administrar la creación de proyectos y la inversión en el territorio. De hecho, el texto afirma que aquel que invierta en las tierras del Dáesh será protegido por la organización yihadista, interesada en consolidar y aumentar las áreas de producción, distribución y exportación.

3) Administración de la educación:

La educación es la base sobre la cual propagar las ideas sobre la yihad. En dicho apartado se exalta la necesidad de preconizar una educación basada en los preceptos religiosos. Asimismo, privilegia el uso diario de la lengua árabe dentro de sus territorios.

4) Administración de las relaciones exteriores:

Las relaciones exteriores son el fundamento para construir un estado y demostrar su estabilidad y fortaleza. Se destaca la supremacía de la sharia para tratar los asuntos de índole transnacional y se recuerda que el liderazgo político no puede adoptar decisiones si contraviene los principios de la ley islámica.

Por otra parte, el control territorial implicó que este actor asumiera funciones de administración política y económica, así como la instauración de la sharía como sistema legal predominante y su aplicación en el ámbito judicial. Con este objetivo, el territorio bajo su control fue dividido en unidades administrativas menores denominadas wilayat (provincias). A mediados de 2015 existían 32 wilayat: doce en Irak, ocho en Siria y otras doce distribuidas en Afganistán, Argelia, la región del Sinaí en Egipto, Libia, Arabia Saudita, Yemen y Nigeria. El establecimiento de estas entidades dependía de dos condiciones principales: la ausencia de una presencia significativa de Al Qaeda en el área y la debilidad del Estado, junto con la existencia de un vacío de poder que pudiera ser ocupado.[150]

Samir Abd Muhammad al-Khlifawi, más conocido por su seudónimo Haji Bakr, fue un antiguo coronel de los servicios de inteligencia de Sadam Huseín asesinado por la brigada de mártires de Siria en 2014.[151] Este antiguo militar oficial del régimen baazista se presenta como uno de los líderes yihadistas más reconocidos del Dáesh que luchó con la intención de «aniquilar las fuerzas armadas de la oposición siria e imponer su Estado Islámico en Siria e Irak».[151] Der Spiegel publicó en 2015 unos documentos elaborados por el exmilitar iraquí que muestran la estructura administrativa del Dáesh, incluyendo áreas como las finanzas, escuelas, los medios de comunicación y el transporte. No obstante, el departamento que aparece constantemente en los documentos oficiales y en sus listas de responsabilidades es el departamento de seguridad y vigilancia.[152]

Legitimidad y toma de decisiones

El Dáesh carecía de mecanismos para garantizar la estabilidad del poder debido a la coyuntura bélica que se traducía en una fragilidad política sistemática. Según el sociólogo alemán Max Weber, una característica fundamental que permite definir un Estado es que dispone del monopolio de la violencia legítima. Así pues, si la cuestión de la legitimidad es discutible, el Dáesh si que poseía un estructurado aparato de represión apoyado en un sistema de espionaje permanente que amenazaba con represalias como el asesinato o el secuestro.[152] Asimismo, paralelamente a las estructuras oficiales de poder, se articulaba una estructura de comando, compuesta por unidades de élite que se encargaban de otorgar arbitrariamente la capacidad de gobernar, destituir a los emires indeseables e incluso hacerlos desaparecer bajo mandato del Estado.[153] Por otra parte, la autoridad encargada de la toma de decisiones a nivel jurídico no es, como de costumbre, el consejo de la shura, sino que la responsabilidad de asumir tales funciones recae sobre una institución conocida como «ahl al-hall wa-l-aqd». Esta última se puede traducir por «gente con poder y decisión»[153] y tuvo gran influencia durante el califato Rashidun, considerada como la Edad de Oro del islam, época histórica exaltada sistemáticamente por las organizaciones afines a la ideología yihadista. Asimismo, dicha institución disponía del poder de elaborar y dictaminar la Hisbah, un principio islámico que designa el ordenamiento del bien y la prohibición del mal.

Objetivos

Abu Bakr Naji, antiguo responsable de propaganda de Al Qaeda, es el autor de La gestión del salvajismo, una obra doctrinal que expone una secuencia de etapas y operaciones orientadas a la instauración de un califato. Según este planteamiento, la primera fase corresponde al denominado «poder de vejación y agotamiento», cuyo objetivo es debilitar a los enemigos y a los regímenes que colaboran con ellos, atraer a nuevos militantes mediante acciones de alto impacto, expulsar a los gobiernos considerados apóstatas de territorios seleccionados y preparar el terreno para la fase siguiente.[150]

La etapa posterior, denominada «gestión del salvajismo», consiste en asumir funciones de gobierno en las zonas controladas. Entre sus objetivos se incluyen el suministro de alimentos y atención médica, la protección frente a ofensivas enemigas, la creación de una red de seguridad interna, la aplicación de la sharía en el ámbito judicial, el adiestramiento de jóvenes, la construcción de una estructura de inteligencia y la expansión territorial. Buena parte de la estrategia de expansión del Estado Islámico ha respondido a los principios planteados en este manual.[150]

Desde al menos 2004, una meta importante del grupo ha sido la fundación de un estado islámico wahabita, de origen sunita. Específicamente, el grupo ha tratado de establecerse como un califato, un estado islámico liderado por un grupo de autoridades religiosas bajo un líder supremo, el califa, quien cree ser el sucesor del Profeta Mahoma.[154]

En junio de 2014, el Dáesh publicó un documento en el que pretendía rastrear el linaje de su ya muerto líder al-Baghdadi al profeta Mahoma,[154] y a proclamar un nuevo califato.

El 29 de junio de 2014, el grupo nombra a al-Baghdadi como su Califa. Como califa, Al-Baghdadi exigía la lealtad de todos los musulmanes devotos en todo el mundo, de acuerdo con la ideología del panislamismo y según la jurisprudencia islámica (fiqh).[155]

El Dáesh ha detallado sus metas en su revista Dabiq, diciendo que seguirá apoderándose de territorios, hasta llegar a conquistar todo el planeta, formando así finalmente el Califato mundial; «bendita bandera (del Estado Islámico)... cubre todas las extensiones de la Tierra desde el este al oeste, llenando el mundo con la justicia y la verdad del Islam, poniendo fin a la falsedad y la tiranía de yahilía [estado de ignorancia], sin importar que el estadounidense y su coalición se opongan».[156]

Según el periodista alemán Jürgen Todenhöfer, que pasó diez días con el Dáesh en Mosul, relata haber oído constantemente que el Dáesh quiere «conquistar el mundo» y todos aquellos que no creen en la interpretación del grupo del Corán serán asesinados. Todenhöfer asegura haber quedado muy sorprendido por la creencia de los combatientes del Dáesh en que «todas las religiones que estén de acuerdo con el concepto de la democracia deben morir»,[157] además por su «increíble entusiasmo» — en matar cientos de millones de personas.[158]

Combatientes extranjeros

Se estimó que la cifra de combatientes extranjeros dentro de Dáesh en 2014 era de entre 16.000 y 17.000 hombres y algunas mujeres de unos 90 países, según un estimado de una fuente occidental independiente. Dentro de ellos se encontraban 1432 voluntarios franceses, que en 2015 aumentaron un 82% respecto del año anterior.

Existieron muchos bosnios musulmanes y chechenos curtidos en combates contra Rusia (Estado Islámico de Irak y el Levante rama del Cáucaso), así como fanáticos religiosos sin experiencia de combate, que querían extender su lucha a Europa, se cuentan unos 3300 europeos occidentales y alrededor de 100 estadounidenses, según el Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización (CIER), un grupo de estudios del King's College de Londres. Se cree que entre el 10% y el 15% han muerto en combate. Cientos más han sobrevivido y regresado a sus países, y sus gobiernos se preocupan por lo que puedan hacer allí.[159][160] También se tiene datos de combatientes provenientes de países del extremo asiático con una considerable población musulmana, tal como Indonesia y Pakistán aproximadamente 300.

La campaña aérea lanzada por una coalición internacional obligó al Estado Islámico a modificar sus prioridades. A partir de 2015, el grupo centró parte de sus acciones contra el “enemigo lejano” mediante una serie de atentados. Entre ellos, el 13 de noviembre de 2015 atacó París, causando 131 muertos, en su mayoría franceses. El presidente François Hollande declaró al día siguiente que los ataques habían sido organizados desde el extranjero. Asimismo, declaró estar en guerra contra el terrorismo por los atentados ocurridos en París. Por su parte, Estados Unidos y Rusia se unieron desde el G2 para atacar el terrorismo y así acabar con el Dáesh.

En 2016, el Dáesh atacó Bélgica, haciendo explotar bombas en el Aeropuerto de Bruselas y una estación de metro, cerca del edificio del comando de la OTAN, dejando un saldo de 32 muertos. Ese mismo año se produjeron el asalto al aeropuerto de Estambul el 28 de junio, con 44 víctimas, y el ataque con un camión en Niza el 14 de julio, que dejó 85 muertos. Posteriormente, el 17 de agosto de 2017, un comando islamista perpetró los atentados de Barcelona y Cambrils, provocando 16 muertes y 152 heridos.[161]

Días después tras los atentados de Cataluña de 2017, el Dáesh publicó un vídeo donde alababan a los autores de los atentados, y además amenazaban a España con que seguirían cometiendo atentados si no cesaban la lucha contra Siria e Irak.[162] y en él se instaba a los seguidores a perpetrar atentados similares en territorio español. En el mensaje se amenazaba con recuperar Al-Ándalus como califato y devolver a los cristianos la sangre que derramaron durante la Inquisición española.[163] El autor del vídeo ha sido identificado como Abu Lais Al Qurtubí (el Cordobés en español)[164] o Abu Laiz al Qurtubi,[165] llamado realmente Muhammad Yasin Ahram Pérez.[166] El otro autor, que aparece encapuchado, fue identificado como Abu Salman Al Ándalus[167] o Abu Salman al Andalusí.[168]

El vídeo fue producido en Deir ez-Zor, y según el periodista saharaui Bachir Mohamed Lahsen, los terroristas publican amenazas pero su uso es solamente propagandístico, por lo que no puede suponer un problema.[169]

El 2 de septiembre de 2017 Dáesh planeó nuevos atentados contra Europa mostrando unas imágenes con las Torres Kio y la Reeperbahn.[170] También planeaban envenenar comida en los centros comerciales, ya que los Mozos de Escuadra encontraron, entre otras cosas, jeringuillas en Alcanar. Además, el grupo volvió a reivindicar el atentado del 17-A en el número 13 de la revista Rumiyah, editada por el Estado Islámico el 9 de septiembre de 2017.[161]

En 2024, un ataque presuntamente inspirado por el Estado Islámico ocurrió en Bourbon Street, Nueva Orleans, cuando una camioneta embistió a una multitud que celebraba Nochevieja, causando 14 muertos y decenas de heridos. El atacante había manifestado lealtad a ISIS y dejó una bandera del grupo en el vehículo.[171]

La organización recordó su presencia en Siria tras un ataque del 13 de diciembre de 2025 que dejó dos soldados estadounidenses y un intérprete civil muertos en la provincia de Homs. Según funcionarios de EE. UU., el responsable sería un miembro de las fuerzas de seguridad sirias bajo investigación por presunta lealtad al Estado Islámico. En respuesta, EE. UU. lanzó la Operación Hawkeye Strike, una ofensiva de represalia contra infraestructura y arsenales del ISIS en Siria central. Además, se anunció la captura de dos presuntos miembros del grupo en una operación conjunta en la región.[172]

El atentado del 14 de diciembre de 2025 en una playa de Sídney, que causó 15 fallecidos, evidencia que la ideología del EI sigue presente en algunos ataques. La policía australiana informó que los responsables actuaron motivados por esta ideología y que se encontró una bandera vinculada al grupo.[171]

Financiación

Existen acusaciones de que el Dáesh, al comienzo, se financiaba con dinero proveniente de Arabia Saudita, Catar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. La organización se habría apoderado de enormes cantidades de dinero en efectivo y lingotes de oro de algunos bancos, explotarían petróleo (que traficaría a Turquía) de pozos bajo su control, y cobraría grandes sumas mediante la extorsión a los habitantes de las zonas que controla.[173] Críticos, entre ellos Donald Trump, apuntan que la política exterior de la administración Obama contribuyó asimismo a la creación del Dáesh.[174][175]

Según la BBC, en 2014 producían dos millones de barriles de petróleo diarios -un millón de dólares al día- provenientes de pozos en Mosul que estaban en poder del Dáesh. A eso se le debe agregar el robo de reservas monetarias de bancos provinciales, contrabando de coches y armas, secuestros y controles en carreteras.[176]

En 2015 este grupo terrorista ya podía autofinanciarse con el petróleo, la gestión de bienes raíces, la extorsión de tributos a los habitantes, los pagos de rescate a los secuestrados, las cuotas por el transporte público, las cuotas de protección a las minorías como los cristianos, el contrabando de antigüedades, cuotas a las transacciones comerciales de la población en los territorios bajo su control y todo tipo de actividades criminales.[177][178]

Además de este sistema de ingresos provenientes de los tributos inventados, de los secuestros extorsivos y el tráfico de inmigrantes, armas y petróleo, se ha llegado a comprobar tráfico de órganos humanos.[179][180]

También obtienen grandes sumas de capital gracias al narcotráfico de hachís y sobre todo, heroína. Se estima que una parte importante de la heroína que circulaba por Europa, procedía del Dáesh.[181][182] Según datos del Observatorio Europeo de las Drogas, el valor de toda la heroína que circula en el continente, es de aproximadamente 6800 millones de euros, lo que podría significar que obtenían unos beneficios de algo menos de 2000 millones de euros.[183]

Uso de armas químicas

El 15 de septiembre de 2014 se lanzó un ataque químico en la ciudad de Dhuluiya, envenenando a 11 elementos de las fuerzas de seguridad iraquíes. Sin embargo, el hecho no fue confirmado sino hasta el 24 de octubre.[184]

El 22 de septiembre, los terroristas realizaron un ataque con gas cloro cerca de Faluya, matando a más de 300 soldados iraquíes.[185][186] Sin embargo, aparentemente el Ministerio de Defensa de Irak habría desmentido el suceso, afirmando que los diarios locales eliminaron toda referencia al ataque en sus sitios de internet.[187]

El 25 de diciembre de 2014, el Dáesh bombardeó el distrito de Baghdadi, al oeste de la provincia de Anbar, utilizando proyectiles impregnados con cloro. Según Press TV, el ataque habría tenido lugar en Hit.[188] Un ataque aéreo acabó el 4 de marzo de 2016 con la vida de Amru Al Absi, quien fue elegido en 2014 líder del Dáesh en la provincia de Homs, en la región siria de Alepo, informó la organización estadounidense de inteligencia SITE.[189]

Petición internacional para intervención terrestre

En mayo de 2015, en una carta enviada y publicada por el matutino británico Daily Mail, el general británico Richard Dannatt, (exjefe de Personal de las Fuerzas Armadas Británicas y que llegó a asesorar al Partido Conservador en cuestiones de defensa) además de los generales David Richards y Tim Cross recomendaron el envío de una brigada de infantería, en el caso de Dannatt de 5000 soldados británicos como parte de una coalición internacional, la supuesta escalada militar del año 2015 a partir de los ataques aéreos contra las bases de al-Qaeda se ha demostrado ser insuficiente; expresaron ellos. «Ha llegado el momento de abrir un debate público», destacó en la misiva dirigida (de Dannatt) a los dirigentes políticos, especialmente al ex primer ministro británico David Cameron y que reconoce la necesidad de forzar una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU y de negociar la posibilidad de un ‘santuario’ para el presidente Asad que despeje la posibilidad de intervenir directamente en Siria. Cross, quien consideró que «la falta de voluntad y de motivación es un problema fundamental en el Ejército iraquí». «No hay cohesión ni tienen un liderazgo fuerte: no creo que nadie pueda dudarlo a estas alturas», sostuvo.[190]

El 14 de junio, el ex presidente de los Estados Unidos George W. Bush pidió una intervención militar en Irak y Siria.[191]

Según una encuesta conjunta de The Wall Street Journal y NBC News, publicada el 24 de junio de 2015, el 60% de los estadounidenses afirmaron apoyar el envío de tropas a Irak para luchar contra el Dáesh.[192]

Como resultado, se conformó una coalición internacional para combatir al Estado Islámico, con Estados Unidos desempeñando un papel principal. Además, Rusia e Irán justificaron su intervención en Siria como parte de la lucha contra el terror para derrotar al Estado Islámico. El 11 de diciembre de 2017, el presidente ruso Vladímir Putin visitó la base aérea de Jmeimim y anunció la retirada de gran parte de las tropas rusas en Siria, señalando que se había cumplido el objetivo principal de la intervención y que, en dos años, las fuerzas rusas junto al Ejército sirio habían derrotado a los grupos terroristas más poderosos militarmente.[193] Durante la guerra civil siria, Hezbolá intervino directamente en apoyo del régimen de Bashar al-Ásad frente a grupos opositores y yihadistas. Tanto Rusia como Irán intervinieron militarmente en el conflicto: Irán lo hizo a través de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria y milicias aliadas como Hezbolá, mientras que Rusia inició su intervención en 2015 mediante operaciones aéreas y el establecimiento de bases militares, incluyendo la base aérea de Jmeimim y la base naval de Tartús.  

Rusia también desplegó al Grupo Wagner en Siria. Hezbolá, que confirmó su participación en la guerra civil en 2013, llegó a enviar hasta siete mil militantes para apoyar a las fuerzas iraníes y rusas en la defensa del gobierno sirio.[194] Durante los primeros días de la intervención directa de Rusia, se sugirió que Rusia e Irán desplegaron unidades en zonas controladas por Hezbolá para familiarizarse mejor con las capacidades del otro. Las esferas de influencia y responsabilidades se distribuyeron de la siguiente manera: Rusia se encargaba de Latakia, Hama y Alepo; Irán de Damasco, Daraa, Al-Qunaytirah y el Golán; mientras que las fuerzas de Hezbolá estaban en primera línea de combate contra Al-Qaeda y el ISIS.[195]

La presencia y actividad del Estado Islámico en Turquía se intensificaron a partir de 2015. El 20 de julio de ese año, un atentado suicida perpetrado por la organización en la localidad fronteriza de Suruç causó la muerte de 32 personas, en su mayoría jóvenes kurdos vinculados a la Federación de Juventudes Socialistas, que se preparaban para trasladar ayuda humanitaria a la ciudad siria de Kobane. Tres días después, un agente de policía turco murió en un enfrentamiento transfronterizo con miembros del grupo yihadista. Como consecuencia, el 24 de julio de 2015, la Fuerza Aérea de Turquía inició bombardeos contra posiciones del Estado Islámico en Siria mediante cazas F-16. Ese mismo día, las autoridades turcas anunciaron que permitirían a Estados Unidos utilizar la base aérea de Incirlik para el lanzamiento de operaciones militares contra la organización.[196]

En diciembre de 2025, las fuerzas de seguridad turcas llevaron a cabo una serie de operaciones antiterroristas contra el Estado Islámico dentro del territorio nacional. Estas actuaciones se saldaron con más de 700 detenidos y al menos nueve fallecidos, entre ellos tres agentes de policía. En este contexto, la Fiscalía de Estambul emitió una advertencia sobre posibles ataques contra civiles no musulmanes durante las celebraciones navideñas, señalando centros comerciales y mercados públicos como posibles objetivos. Estambul ya había sido escenario de un atentado atribuido al Estado Islámico en la Nochevieja de 2017, cuando un ataque armado en una discoteca causó la muerte de 39 personas.[197]

Integrantes

Líderes
Otro personal
  • Abu Anas al-Shami (muerto en 2004)
  • Abu Azzam (muerto en 2005)
  • Abu Omar al-Kurdi (capturado en 2005)
  • Abdul Hadi al-Iraqi (capturado en 2006)
  • Abu Yaqub al-Masri (muerto en 2007)
  • Haitham al-Badri (muerto en 2007)
  • Hamid Juma Faris Jouri al-Saeedi (capturado en 2006)
  • Khaled al-Mashhadani (capturado en 2007)
  • Mahir al-Zubaydi (muerto en 2008)
  • Mohamed Moumou (muerto en 2008)
  • Sheik Abd-Al-Rahman (muerto en 2006)
  • Huthaifa al-Batawi (muerto en 2011)

Enemigos del Dáesh

El Daesh adoptó un modelo insurgente centrado en la lucha contra el denominado «enemigo cercano». Desde esta perspectiva, el califato rechaza cualquier tipo de acuerdo con gobiernos considerados apóstatas, corruptos u opresores, islámicos o no, así como el reconocimiento de las fronteras establecidas tras la colonización británica y francesa, al considerar que ello vulnera la ley islámica. En consecuencia, tanto los gobiernos árabes como los países occidentales han sido definidos como objetivos legítimos, al ser acusados de agredir a la comunidad musulmana.[150]

Dentro de esta estrategia, los chiitas constituyen el principal objetivo, seguidos por los musulmanes sunitas que apoyan a regímenes considerados apóstatas y, en último lugar, los países occidentales. Esta jerarquía responde a un marcado antichiismo influido por interpretaciones de tradición wahabí, que califican a comunidades como la chiita o la yazidí de politeístas o desviadas, legitimando la violencia sectaria contra ellas. En 2015, el portavoz del Estado Islámico, Abu Mohamed al-Adnani, llamó a intensificar los ataques contra chiitas y musulmanes considerados apóstatas durante el mes de Ramadán. Días después, un atentado del grupo contra una mezquita chiita en Kuwait causó la muerte de 27 personas.[150]

Al final del año 2015, un par de semanas después de los atentados de París, el grupo publicó un video de propaganda en el cual señalaban 60 naciones de diversas regiones del planeta como miembros de la «Coalición Internacional Contra el Dáesh», misma a la que consideraron su enemiga.

Las naciones, identificadas en el video gracias a sus banderas, son principalmente europeas y de Oriente Medio, 37 de ellas del primer grupo y 12 del segundo; sin embargo, también se encuentran naciones del norte de África, el este de Asia, Norteamérica y Oceanía.[198]

Véase también

Notas

  1. «Dáesh»[48] es la denominación recomendada por distintos organismos.[50][51] También se emplea la forma «Daish».[48][49] Al igual que otros acrónimos extranjeros, no necesitan ni comillas ni cursiva, y pueden escribirse en minúscula, salvo la inicial, por ser un nombre propio de más de cuatro letras. Además, se recomienda mantener el artículo masculino, que corresponde al desarrollo español.[48]

Bibliografía

  • Álvarez-Ossorio, I. (2022). Siria: La década negra (2011-2021). Los Libros de la Catarata. ISBN 9788413524108.
  • Gómez, L. (2018). Entre la sharía y la yihad: una historia intelectual del islamismo. Catarata. ISBN 978-84-9097-531-2.
  • McCants, W. (2016). El apocalipsis del ISIS: La historia, la estrategia y los objetivos del Estado Islámico. Barcelona: Ediciones Deusto. ISBN 9788423425624.
  • Núñez Villaverde, J. A. (2018). Dáesh: El porvenir de la amenaza yihadista. Los Libros de La Catarata. ISBN 9788490974025.
  • Sapag, P. (2025). Siria en perspectiva: De una crisis internacionalmente mediatizada a la reestructuración del Estado. Madrid: Ediciones Complutense. ISBN 978-84-669-3924-9.
  • Yassin-Kassab, R. y Al-Shami, L. (2017). País en llamas: Los sirios en la revolución y en la guerra. Capitán Swing. ISBN

978-84-946453-7-2.

Referencias

Enlaces externos

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