Disputas entre Corea y Japón
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Se han producido numerosas disputas significativas entre diversos Estados de las regiones coreana y japonesa. Las dos regiones tienen una larga historia de relaciones como vecinos inmediatos que ha estado marcada por el conflicto. Uno de los problemas más significativos es la colonización japonesa de Corea que comenzó con el Tratado Japón-Corea de 1910 y terminó con la rendición de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial.
Aunque Corea del Sur se estableció en 1948, las relaciones entre Corea del Sur y Japón solo comenzaron oficialmente en 1965 con la firma del Tratado Básico que normalizó sus relaciones. Hoy, Japón y Corea del Sur son socios comerciales importantes, y muchos estudiantes, turistas, artistas y hombres de negocios viajan entre los dos países. A pesar de la sólida cooperación económica entre ambos países, siguen existiendo entre ellos cuestiones territoriales e históricas sin resolver.
Las relaciones entre Japón y Corea del Norte aún no se han normalizado, y entre ambos países siguen existiendo cuestiones históricas, geopolíticas y nucleares sin resolver.
Tratado de anexión Japón-Corea
Con el Tratado Japón-Corea de 1876, Japón decidió expandir sus asentamientos iniciales y adquirió un enclave en Busan. En la guerra sino-japonesa de 1894-95, Japón derrotó a la dinastía Qing, y había liberado a Corea del sistema tributario de la China Qing al concluir el Tratado de Shimonoseki, que obligó a los Qing a reconocer a la dinastía Yi de Corea como un país independiente. Japón fomentó la modernización de Corea. Sin embargo, el clan Min, en el poder, incluida la reina Min tomó precauciones contra Japón debido a su creciente dominio e influencia dentro de la península coreana.[1] En 1895, la reina Min fue asesinada por Japón después de buscar promover la influencia rusa y oponerse a la reforma.[2]
En 1897, Joseon fue renombrado como el Imperio coreano (1897-1910), afirmando su independencia, pero se acercó mucho más a Rusia, con el rey gobernando desde la legación rusa y luego usando guardias rusos al regresar a su palacio. Japón declaró la guerra a Rusia para expulsar la influencia rusa, y terminó la guerra imponiendo el Tratado Japón-Corea de 1905. Corea se convirtió en un protectorado de Japón, precursor de su anexión. Itō Hirobumi, quien fue el primer ministro de Japón y uno de los ancianos estadistas, fue el Residente-General de Corea y se opuso a la anexión de Corea.[3] Sin embargo, el equilibrio de poder en Japón creció a favor de la anexión, en parte debido al asesinato de Itō en 1909 por An Jung-geun. El 22 de agosto de 1910, Japón anexó formalmente a Corea a través del Tratado de anexión Japón-Corea.
En 1910, Japón anexó a Corea. La legalidad de la anexión y los subsiguientes 35 años de ocupación de la península coreana por Japón son controvertidos. Ambos han sido criticados como ilegales basados en el hecho de que el Tratado Japón-Corea de 1905 se firmó bajo coacción, además de que nunca fue ratificado por Gojong de Corea.[4] Algunos académicos japoneses han cuestionado esta interpretación del tratado como inválido.[5][6]
Corea de posguerra
Kim Il-sung había liderado un movimiento independentista coreano, que estaba activo en las áreas fronterizas entre China y Rusia, particularmente en áreas con poblaciones considerables de coreanos étnicos. Kim fundó Corea del Norte, y sus descendientes aún no han firmado un tratado de paz con Japón. El Gobierno Provisional de la República de Corea, liderado por Syngman Rhee (quien más tarde sería el primer presidente de Corea del Sur), se había mudado de Shanghái a Chongqing.[7] Lee presionó a Estados Unidos y fue reconocido como administrador de Corea del Sur por Douglas MacArthur.[8] El control japonés de Corea terminó el 9 de septiembre de 1945, cuando el Gobernador-General de Corea firmó el documento de instrumento de rendición a Estados Unidos en Seúl.
Normalización de las relaciones bilaterales y compensación
Veinte años después de la Segunda Guerra Mundial, Corea del Sur y Japón restablecieron relaciones diplomáticas con la firma en 1965 del Tratado de Relaciones Básicas. En 2005, Corea del Sur reveló documentos diplomáticos que detallaban las negociaciones del tratado. Mantenidos en secreto en Corea del Sur durante 40 años, los documentos revelaron que Japón proporcionó 500 millones de dólares en préstamos blandos y 300 millones en subvenciones a Corea del Sur como compensación por el dominio japonés. Corea del Sur acordó no demandar más compensación después del tratado, ni a nivel intergubernamental ni a nivel individual frente al gobierno.[9] También se reveló que el gobierno surcoreano asumió la responsabilidad de compensar a los individuos de manera global[10] mientras rechazaba la propuesta de Japón para compensación directa.[11]
Problemas históricos posteriores a la normalización
Compensación individual
Con el Tratado Básico firmado entre países, Japón había compensado al gobierno coreano tanto por su ocupación en tiempos de paz como por actividades en tiempos de guerra. El gobierno surcoreano usó la mayoría de los préstamos para el desarrollo económico y pagó 300.000 won por muerte, con solo un total de 2.570 millones de won a los familiares de 8.552 víctimas que murieron en trabajo forzado.[10][12] Las víctimas coreanas habían presentado una demanda de compensación contra el gobierno de Corea del Sur en 2005. Las demandas subsiguientes en Corea del Sur han tenido resultados contradictorios sobre si Japón y las empresas japonesas siguen siendo responsables de la compensación individual por sus acciones durante la ocupación.[13] Japón afirma que todas sus responsabilidades y las de las empresas japonesas quedaron resueltas mediante el Tratado de Relaciones Básicas de 1965.[14] El Tribunal Internacional de Crímenes de guerra Sobre la Esclavitud Sexual de la Mujer en el Japón, un juicio simulado organizado y apoyado por la ONG japonesa Tribunal Internacional de Crímenes de guerra Sobre la Esclavitud Sexual de la Mujer en el Japón, emitió un fallo de que «los estados no pueden acordar por tratado renunciar a la responsabilidad de otro estado por crímenes contra la humanidad».
Las relaciones diplomáticas sobre compensación volvieron a estallar tras un fallo de 2018 de la Corte Suprema de Corea que ordenó a Mitsubishi Heavy Industries pagar compensación a las familias de 28 coreanos que fueron trabajadores forzados.[15] Japón había considerado que el Tratado era el instrumento final de compensación, mientras que el gobierno surcoreano respaldó el fallo de su tribunal superior. El gobierno de Moon Jae-in consideraba que el Tratado no había anulado el derecho de las personas a reclamar una compensación.[16]
En julio de 2019, el Primer ministro de Japón, Shinzō Abe, acusó al gobierno de Corea del Sur de no tener una «respuesta apropiada a su incumplimiento» del tratado. En respuesta, la portavoz de la Casa Azul Ko Min-jung aconsejó que los gobiernos de los dos países «no cruzaran la línea y realizaran todos los esfuerzos posibles para la futura cooperación entre los dos países y sus pueblos». Moon Jae-in había llamado además a la «innovación tecnológica» para que Corea del Sur dependiera menos de Japón, en el contexto de las guerras comerciales en curso y de la dependencia surcoreana de las importaciones tecnológicas japonesas.[17] Este problema había impactado significativamente la cooperación militar y el comercio económico entre Corea del Sur y Japón.[18]
Disculpas formales por la colonización
Corea del Sur
Aunque las relaciones diplomáticas se establecieron mediante un tratado en 1965, Corea del Sur continúa solicitando una disculpa y compensación por la Ocupación japonesa de Corea. El gobierno japonés se ha disculpado oficialmente muchas veces.[19] En 2012, el gobierno surcoreano pidió que el Emperador Akihito se disculpara por el dominio colonial japonés sobre la península coreana.[20]Algunos primeros ministros japoneses han presentado disculpas, incluyendo al primer ministro Obuchi en la Declaración Conjunta Japón-Corea del Sur de 1998, pero muchos no lo han hecho. Los datos de las encuestas indican que los ciudadanos japoneses con ideologías conservadoras y una mentalidad grupal jerárquica tienden a resistirse a presentar disculpas.[21][22] Incluso en el ámbito educativo, los libros de texto japoneses solo incluyen una nota al pie sobre las «mujeres de consuelo».[23] En un caso concreto ocurrido en 2005, aunque el gabinete de Koizumi no participó, 47 miembros de la Dieta visitaron el Santuario Yasukuni para asistir a una ceremonia conmemorativa justo en el momento en que el primer ministro Koizumi pronunciaba la disculpa. Los medios de comunicación surcoreanos presentaron este hecho como una contradicción, lo que ha llevado a muchos surcoreanos a desconfiar y a desestimar las declaraciones de disculpa japonesas.[24]
Corea del Norte
El primer ministro Junichirō Koizumi, en la Declaración de Pyongyang Japón-RPDC de 2002,[25] dijo: «Expreso una vez más mi profundo remordimiento y mis sinceras disculpas, así como mi pesar por todas las víctimas de la guerra, tanto en nuestro país como en el extranjero».[26]
Devolución de restos coreanos
En la década de 1970, se solicitaron a Japón la devolución de los restos de unos 38.000 coreanos (concretamente, sus narices) que se encontraban en la tumba de narices Mimizuka en Kioto. Estas narices fueron cortadas de los rostros de las personas durante las invasiones japonesas de Corea de 1592 a 1598.[27] Las narices aún no han sido devueltas a Corea, aunque algunos coreanos desean mantenerlas allí como monumento al trato brutal de Japón a los coreanos durante la invasión.[28]
Durante la ocupación japonesa de Corea (especialmente durante la Segunda Guerra Mundial), Japón movilizó a 700.000 trabajadores de Corea para sostener la producción industrial, principalmente en el sector minero. Algunos de ellos eventualmente regresaron a Corea después de la guerra, mientras que otros fallecieron en Japón durante el bombardeo atómico de Hiroshima,[29][30] o los otros bombardeos aliados de Japón. El elevado número de víctimas mortales también pudo deberse a otras causas relacionadas con las duras condiciones de la guerra. Empresas como Mitsubishi, Mitsui y otras, afirmaron que la responsabilidad debería recaer en el gobierno y no en las empresas privadas.[cita requerida] El gobierno distribuyó fondos a las empresas con el fin de repatriar a los trabajadores. Al final de la guerra, las empresas japonesas entregaron sumas de dinero a los líderes sindicales chinos con el objetivo de que los trabajadores chinos regresaran a su país, pero el dinero desapareció después de la distribución entre los trabajadores chinos.[31] Más tarde, la República Popular China y Corea del Sur solicitaron ayuda para localizar los cadáveres de los trabajadores chinos y coreanos secuestrados con el fin de darles sepultura.[cita requerida] La situación impidió que China y Corea del Sur coordinaran adecuadamente sus esfuerzos, por lo que solo han identificado unos pocos cientos de cadáveres. Además, los trabajadores coreanos comenzaron a reclamar sus salarios impagados inmediatamente después de la rendición de Japón y siguen haciéndolo en la actualidad. El problema sigue siendo relevante en Corea del Sur.[31]
Devolución de artefactos culturales coreanos
El dominio japonés sobre Corea también resultó en la reubicación de decenas de miles de artefactos culturales a Japón. La controversia sobre el destino de estos artefactos se remonta a la época de la ocupación estadounidense de Japón.[32] En 1965, como parte del Tratado de Relaciones Básicas entre Japón y la República de Corea, Japón devolvió aproximadamente 1.400 artefactos a Corea y consideró que el asunto diplomático había quedado resuelto.[33] Los artefactos coreanos se conservan en el Museo Nacional de Tokio y en manos de numerosos coleccionistas privados.[34]
En 1994, cientos de libros del Sutra del Corazón que fueron donados por la dinastía Goryeo a Japón en 1486 fueron robados de un templo. Al año siguiente, tres de esos cientos de libros, que se encontraban en mal estado, fueron descubiertos en Corea del Sur y registrados como Tesoro Nacional n.º 284.[35] En 2002, unos ladrones robaron otro regalo medieval y una biografía japonesa del Príncipe Shōtoku, y los donaron a un templo en Corea.[34]
Según el gobierno surcoreano, hay 75.311 artefactos culturales que fueron tomados de Corea. Japón tiene 34.369, Estados Unidos tiene 17.803,[36] y Francia tiene varios cientos, que fueron incautados durante la expedición francesa a Corea y devueltos a Corea en 2010 sin una disculpa.[37] En 2010, el primer ministro de Japón Naoto Kan expresó su «profundo arrepentimiento» por la sustracción de los artefactos,[38] y elaboró un plan inicial para devolver los Protocolos Reales de la Dinastía Joseon y más de 1.200 libros adicionales, que se llevó a cabo en 2011.[39]
Mujeres de consuelo

Muchos surcoreanos han demandado compensación para las «mujeres de consuelo», las mujeres que fueron forzadas a trabajar en burdeles militares imperiales japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Reclutadas para las «estaciones de consuelo» militares mediante la fuerza, incluyendo secuestro, la coacción y el engaño, las mujeres de consuelo coreanas, la mayoría de ellas menores de 18 años, fueron obligadas a prestar servicio.[40] Mientras las pocas mujeres de consuelo supervivientes seguían exigiendo reconocimiento y una disculpa sincera, los tribunales japoneses rechazaron sus demandas de compensación.[41]
En noviembre de 1990, se estableció en Corea del Sur el Consejo coreano para las mujeres motivado por la esclavitud sexual militar impuesta por Japón. En 2008, el gobierno coreano otorgó a las sobrevivientes un pago único de 43 millones de wones surcoreanos y un pago mensual de ₩800.000.[40][42] En 1993, el gobierno de Japón reconoció oficialmente la existencia de burdeles en tiempos de guerra, y estableció un fondo privado, el Fondo de las Mujeres Asiáticas para distribuir el dinero donado y enviar cartas oficiales de disculpa a las víctimas.[40] Hoy en día, muchas de las mujeres de consuelo supervivientes están en sus 80 años. Según datos del gobierno surcoreano de 2007, hay 109 supervivientes en Corea del Sur y 218 en Corea del Norte. Las supervivientes en Corea del Sur protestan todos los miércoles frente a la embajada japonesa en Seúl, Corea. En diciembre de 2011 se celebró la manifestación número 1000.[43]
En julio de 2007, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una resolución no vinculante que pedía a Japón disculparse por forzar mujeres a la esclavitud sexual durante la Segunda Guerra Mundial. La resolución fue patrocinada por Mike Honda (Demócrata por California), un japonés-estadounidense de tercera generación.[40][44] El 13 de diciembre de 2007, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que exigía que el gobierno japonés que se disculpara con las supervivientes del sistema de esclavitud sexual militar de Japón. Esta resolución se aprobó con 54 votos a favor de 57 miembros del parlamento presentes.[45]
El 28 de diciembre de 2015, el primer ministro japonés Shinzō Abe y la presidenta de Corea del Sur Park Geun-hye llegaron a un acuerdo formal para resolver la controversia. Japón acordó pagar ¥1 mil millones (₩9,7 mil millones; $8,3 millones) a un fondo de apoyo a las víctimas sobrevivientes, mientras que Corea del Sur acordó abstenerse de criticar a Japón con respecto al problema y trabajar para retirar una estatua que conmemora a las víctimas frente a la embajada japonesa en Seúl.[46] El anuncio se produjo después de que el Ministro de Relaciones Exteriores japonés, Fumio Kishida, se reuniera con su homólogo Yun Byung-se en Seúl, y más tarde Abe llamara por teléfono a Geun-hye para reiterar las disculpas ya ofrecidas por Japón. El gobierno surcoreano se encargará de administrar el fondo destinado a la mujeres de consuelo de edad avanzada.[47] El acuerdo fue bienvenido primero por la mayoría de las antiguas mujeres de consuelo (36 de las 47 que aún vivían en ese momento) y estas recibieron el pago.[48] Sin embargo, Moon Jae-in aprovechó las críticas contra el acuerdo para su campaña presidencial, con el apoyo de un grupo activista, el Consejo coreano para las mujeres motivado por la esclavitud sexual militar impuesta por Japón, que criticó el acuerdo y persuadió a las mujeres para que rechazaran el pago.[49] Después de la llegada de Moon Jae-in a la presidencia, el gobierno de Corea del Sur decidió de nuevo mantener la cuestión de las «mujeres de consuelo» como un tema de controversia entre ambos países, al anular el acuerdo de 2015 y cerrar, el 21 de noviembre de 2018, la fundación para las mujeres de consuelo financiada por Japón, que se había creado en julio de 2016 para financiar la resolución prevista en dicho acuerdo.[50]
En 2020, una antigua mujer de consuelo Lee Yong-soo acusó al Consejo coreano para las mujeres motivado por la esclavitud sexual militar impuesta por Japón y a Yoon Mee-hyang, la antigua directora del consejo, de malversación de fondos y desfalco. Algunos periódicos critican al consejo y a Yoon Mee-hyang porque parecían amplificar el problema al limitarse a criticar a Japón y explotar a las antiguas mujeres de consuelo, aunque afirmaban que estaban trabajando para resolver la disputa y en favor de las antiguas mujeres de consuelo.[51]
Visitas de primeros ministros japoneses al Santuario Yasukuni
El Santuario Yasukuni es un santuario sintoísta dedicado a la memoria de los miembros de las fuerzas armadas japonesas fallecidos en tiempos de guerra. Se construyó como monumento conmemorativo durante el período Meiji para albergar los restos de aquellos que murieron por Japón. El santuario alberga los restos de Hideki Tojo (en japonés: 東条英機, romanizado: Tōjō Hideki), el primer ministro y Ministro del Ejército de Japón entre 1941 y 1944, y de otros 13 criminales de guerra de clase A, desde 1978 en adelante.[52] El Santuario Yasukuni ha sido objeto de controversia, ya que alberga un monumento conmemorativo dedicado a 1.043 japoneses y 23 coreanos condenados por crímenes de guerra de clase B y C que fueron ejecutados, así como a los 14 japoneses condenados por crímenes de guerra de clase A.[cita requerida] La presencia de estos criminales de guerra entre los fallecidos a quienes se rinde homenaje en el Santuario de Yasukuni ha hecho que los chinos y los surcoreanos consideren las visitas a Yasukuni como una forma de justificación de la época de la guerra.
Yasuhiro Nakasone y Ryutaro Hashimoto visitaron el Santuario Yasukuni en 1986 y 1996 respectivamente, y rindieron homenaje en calidad de primeros ministros de Japón, lo que provocó una intensa oposición por parte de Corea y China.[53] Junichirō Koizumi visitó el santuario y rindió homenaje en seis ocasiones durante su mandato como primer ministro de Japón, siendo la primera visita el 13 de agosto de 2001, en la que declaró que estaba «rindiendo homenaje a los militares que murieron [en] defensa de Japón».[54] Estas visitas nuevamente atrajeron fuerte condena y protestas de los vecinos de Japón, principalmente China y Corea del Sur.[55] Como consecuencia, los mandatarios de ambos países se negaron a reunirse con Koizumi, y no hubo visitas mutuas entre líderes chinos y japoneses después de octubre de 2001, ni entre los líderes surcoreanos y japoneses después de junio de 2005. El Presidente de Corea del Sur, Roh Moo-hyun, había suspendido todas las conversaciones de cumbre entre Corea del Sur y Japón hasta 2008 cuando renunció al cargo.[56] El antiguo primer ministro, Shinzō Abe, hizo varias visitas al santuario, la más reciente en diciembre de 2013.
Historiografía nacionalista
La mayoría de los antropólogos e historiadores reconocen que, a lo largo de la historia, Japón ha mantenido una relación activa con sus vecinos, China y Corea, así como con el sudeste de Asia.[57] Entre estos vecinos, la cultura china llegó a Japón a través de los Tres Reinos de Corea.[58][59] Los pueblos japonés y coreano comparten historias étnicas, culturales y antropológicas estrechamente vinculadas; un punto de controversia entre eruditos nacionalistas en Japón y Corea radica en qué cultura surgió primero y por lo tanto puede considerarse el antepasado de la otra.
La historiografía moderna también es motivo de discordia. En Corea del Sur, los debates populares sobre la «limpieza de la historia» (en hangul, 내역(과거)청산; romanización revisada, gwageo cheongsan; McCune-Reischauer, kwagŏ ch'ŏngsan) se centran en identificar y condenar a los «colaboradores» de las autoridades coloniales japonesas. En Corea del Norte, el sistema songbun de estatus atribuido se usa para castigar a ciudadanos con familiares o ancestros colaboradores.[60]
Por otro lado, el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón (MEXT) revisa y aprueba el contenido de los libros de texto de historia que pueden seleccionar las escuelas japonesas.Tanto académicos extranjeros como muchos historiadores japoneses han criticado el sesgo político y los errores fácticos que presentan algunos de los libros de texto aprobados. Después de que un libro de texto de la Sociedad Japonesa para la Reforma de Libros de Historia (JSHTR) pasara la inspección en abril de 2001, el gobierno surcoreano, 59 ONG de Corea del Sur y Japón, y algunos sindicatos de maestros japoneses, presentaron objeciones por la omisión en ciertos pasajes de los crímenes de guerra del Imperio japonés, entre ellos el de las mujeres de consuelo y la Masacre de Nankín.[61] Aunque el libro de texto de Tsukurukai ha vendido seiscientos mil ejemplares en el mercado general,[62][63] ha sido adoptado por menos del 0,39% de las escuelas japonesas.[64] En 2010, otro libro de texto de la JSHTR superó la inspección y fue publicado por Jiyusha (en japonés: 自由社).[64]
Problema de los colaboradores pro-japoneses
En Corea, se critica a las personas cuyos antepasados trabajaron o se considera que trabajaron para el régimen colonial japonés. Una organización civil publica la lista de colaboradores pro-japoneses (véase Colaboradores coreanos del Imperio japonés). La lista se usa para identificar a quienes se mostraron favorables a los japoneses, y los coreanos intentan desenterrar y destruir las tumbas de las personas que figuran en ella.[65][66] El gobierno coreano impulsó este movimiento al promulgar en 2005 la Ley Especial para la recuperación de los bienes de los colaboradores pro-japoneses y nacionalizar las tierras y otros bienes propiedad de los descendientes de dichos colaboradores.
Disputa sobre diferentes visiones de la historia
Debido a diversos factores y a la educación recibida, los japoneses y los coreanos tienen visiones diferentes de la historia.[67] En algunos casos, estas visiones no se basan en hechos históricos, sino en la imagen que transmiten las películas o las novelas.[cita requerida]
Disputas geográficas
Rocas de Liancourt
Las Rocas de Liancourt, llamadas Dokdo (en hangul, 독도; en hanja, 獨島; literalmente, «isla solitaria») en coreano y Takeshima (en japonés: 竹島, lit. 'Isla de bambú'), son un grupo de islotes en el mar de Japón cuya propiedad es objeto de disputa entre Corea del Sur y Japón. Alrededor de los islotes hay valiosos caladeros y reservas potencialmente grandes de clatrato de metano.[68]
La disputa territorial es una de las principales fuentes de tensiones nacionalistas.[69] Dado que el gobierno surcoreano basa su legitimidad, en parte, en la idea de que defiende a Corea del Sur de Corea del Norte en el norte y de Japón desde el sur, este tema ha avivado el nacionalismo. Los turistas coreanos visitan esta isla remota e inhóspita para mostrar su solidaridad nacional.[69] En Japón, los mapas marcan las islas como territorio japonés.
El 10 de agosto de 1951, se envió a Corea del Sur una correspondencia secreta, conocida actualmente como los «documentos Rusk», en la que se comunicaba la postura de Estados Unidos en aquel momento sobre cuestiones de soberanía territorial en el Tratado de Paz y se explicaba por qué Estados Unidos consideraba que las Rocas Liancourt eran territorio japonés: «Según nuestra información, esta formación rocosa, normalmente deshabitada, nunca fue considerada parte de Corea y, desde aproximadamente 1905, ha estado bajo la jurisdicción de la Oficina de las Islas Oki de la Prefectura de Shimane de Japón. No parece que Corea haya reclamado la isla en ningún momento anteriormente». En septiembre de 1954 y marzo de 1962, Japón propuso a Corea del Sur que la disputa se remitiera a la Corte Internacional de Justicia, pero Corea del Sur rechazó las propuestas. En 2005, miembros de la prefectura japonesa de Shimane (la prefectura a la que pertenecen las islas según la reclamación japonesa) declararon el «Día de Takeshima», para resaltar su reclamación territorial de las islas.[69] Japón propuso nuevamente llevar la disputa a la Corte Internacional de Justicia en agosto de 2012, que también fue rechazada oficialmente por Corea del Sur el 30 de agosto de 2012.
Aunque las Rocas de Liancourt son reclamadas por Japón y (ambas) Coreas, las rocas están controladas por Corea del Sur, que tiene la guardia costera surcoreana estacionada allí, así como a dos residentes coreanos de edad avanzada.[70]
Tsushima
Una pequeña minoría de coreanos reclama esta isla como perteneciente a Corea, aunque el gobierno surcoreano no hace esta reclamación. Llamada «Tsushima» en japonés y «Daemado» en coreano, esta isla fue registrada en el libro de historia chino como territorio de Japón desde la antigüedad. Esta isla, conocida como la Provincia de Tsushima, ha estado bajo el dominio de los gobiernos japoneses desde el período Nara.[71] Según Homer Hulbert, esta isla fue una dependencia de Silla, uno de los Tres Reinos de Corea.[72] Sin embargo, según el libro de historia coreano Samguk Sagi escrito en 1145, Tsushima está gobernada por los japoneses desde el año 400 d. C.[73] En el siglo XV, el rey Sejong de Joseon envió tropas a la isla y la ocupó después de exigir que pagara impuestos al gobierno coreano.
En 1948, el gobierno surcoreano exigió formalmente que la isla fuera cedida a Corea del Sur basándose en «reclamaciones históricas». Sin embargo, la reclamación fue rechazada por el SCAP en 1949. El 19 de julio de 1951, el gobierno surcoreano acordó que la demanda anterior por Tsushima había sido retirada por el gobierno surcoreano con respecto a las negociaciones del tratado de paz con Japón.[74]
En 2010, un grupo de 37 miembros del congreso surcoreano creó un foro para estudiar las reclamaciones territoriales de Corea sobre Tsushima y llevar a cabo actividades de divulgación entre la población. Dijeron que Tsushima era parte de la historia coreana y que las personas en la isla están estrechamente relacionadas con los coreanos.[75] Yasunari Takarabe, alcalde actual de Tsushima rechaza la reclamación territorial surcoreana: «Tsushima siempre ha sido parte de Japón. Quiero que se retracten de su percepción histórica equivocada. Se mencionó en el Gishiwajinden (魏志倭人伝?) (un capítulo del volumen 30 del Libro de Wei en los Registros de los Tres Reinos chinos) como parte de Wa (Japón). Nunca ha sido ni puede ser territorio surcoreano».[76]
Disputa sobre el nombre del mar de Japón
Existe disputa sobre el nombre internacional para este cuerpo de agua. Japón señala que el nombre «mar de Japón» (en japonés: 日本海) se usó en varios mapas europeos desde finales del siglo XVIII hasta principios del XIX, y que muchos mapas actuales conservan esta denominación. Sin embargo, tanto los gobiernos de Corea del Norte como del Sur han protestado alegando que Japón fomentó el uso del nombre «mar de Japón» mientras Corea perdía el control efectivo sobre su política exterior bajo la expansión imperial japonesa.[77] Corea del Sur argumenta que el nombre «mar del Este» o «mar Oriental Coreano» (en hangul, 동해; en hanja, 東海), que fue uno de los nombres más comunes encontrados en antiguos mapas europeos de este mar, debería ser el nombre en lugar de (o al menos usado concurrentemente con) «mar de Japón».
Japón afirma que los países occidentales lo nombraron el «mar de Japón» antes de 1860, antes del crecimiento de la influencia japonesa sobre la política exterior coreana después del estallido de la Primera guerra sino-japonesa en 1894. Además, Japón afirma que la denominación original se produjo durante el período de Sakoku, cuando el país tenía muy poco contacto con el exterior, por lo que no pudo haber influido en las decisiones relativas a la denominación.[78] Fue en 1929, cuando la publicación «Límites de los océanos y los mares» de la Organización Hidrográfica Internacional usaron el nombre «mar de Japón», que eventualmente influyó en otros documentos internacionales oficiales como las Naciones Unidas. Corea del Sur afirma que, en 1929, Corea estaba ocupada por los japoneses y efectivamente no tenía voz a nivel internacional para protestar.
Cuestiones diversas
Declaraciones de políticos japoneses sobre el dominio colonial
Desde la década de 1950, muchos políticos y funcionarios destacados de Japón han hecho declaraciones sobre el dominio colonial japonés en Corea que crearon indignación y llevaron a escándalos diplomáticos en las relaciones coreano-japonesas. Las declaraciones han llevado a sentimiento antijaponés entre los coreanos, y una percepción generalizada de que las disculpas japonesas por el dominio colonial han sido poco sinceras y descartadas debido a estas declaraciones.[79][80][81][82]
Durante las conversaciones entre Japón y Corea en 1953, Kan'ichirō Kubota, uno de los representantes japoneses, declaró: «El dominio colonial japonés fue beneficioso para Corea... De todos modos, Corea habría sido colonizada por otros países, lo que habría dado lugar a un régimen más severo que el japonés». Muchos coreanos consideran que este comentario fue la primera declaración imprudente realizada por políticos japoneses sobre el dominio colonial en Corea.[83]
En 1997, Shinzō Abe, entonces miembro de la Cámara de Representantes y antiguo Primer ministro de Japón, declaró: «Muchas de las llamadas víctimas del sistema de mujeres de consuelo son mentirosas... la prostitución era una práctica habitual en Corea, ya que el país contaba con numerosos burdeles».[84]
El 31 de mayo de 2003, Tarō Asō, entonces el Ministro de Asuntos Internos y Comunicaciones y más tarde primer ministro, declaró que «el cambio a nombres japoneses (en japonés: 創氏改名) durante el dominio colonial japonés fue lo que los coreanos querían».[85]
El 28 de octubre de 2003, Shintaro Ishihara, entonces Gobernador de Tokio, declaró: «La anexión de Corea a Japón fue una elección de los coreanos... los culpables son los antepasados de los coreanos».[79]
En 2007, Hakubun Shimomura, entonces subsecretario jefe del Gabinete del gobierno japonés, declaró: «El sistema de mujeres de consuelo existió, pero creo que fue porque los padres coreanos vendieron a sus hijas en aquella época».[80]
El 27 de marzo de 2010, en el centenario del anexión Japón-coreana, Yukio Edano, entonces Ministro de Estado para la Revitalización del gobierno de Japón, declaró que «la invasión y colonización de China y Corea fue históricamente inevitable... ya que China y Corea no podían modernizarse por sí mismas».[81]
Censura de medios japoneses en Corea del Sur
Después del final de la Ocupación japonesa, los productos culturales japoneses como la música, el cine y los libros, fueron prohibidos tanto en Corea del Norte como en Corea del Sur. El boicot se levantó en Corea del Sur a partir de 1998. Algunos productos culturales japoneses, entre los que se incluyen, entre otros, el manga, el anime y la música, han sido introducidos en Corea del Sur incluso mientras estaban prohibidos (aunque no se informó al público surcoreano de su origen japonés, la mayoría de la gente sabía que lo eran).[cita requerida]
En Corea del Sur sigue siendo ilegal emitir música y series de televisión japonesas a través de señales terrestres.[86]
El anime japonés Hetalia: Axis Powers, una serie satírica creada por Hidekaz Himaruya en la que se personifican diversas naciones, fue prohibido en la cadena de televisión japonesa Kid Station, después de recibir numerosas protestas procedentes de Corea del Sur, en las que se alegaba que el personaje que representaba a Corea del Sur era una vergüenza y no reflejaba adecuadamente a los surcoreanos. Esto ocurre a pesar de que el personaje coreano no aparece en ningún episodio de la serie animada, aunque sí aparece en las versiones de cómic web.[87] La serie animada sigue distribuyéndose a través de redes móviles y streaming por Internet.[cita requerida]
Secuestro de ciudadanos japoneses por Corea del Norte
Megumi Yokota, una estudiante de secundaria de 13 años de Niigata, fue secuestrada por Corea del Norte el 15 de noviembre de 1977. Además de ella, muchos otros ciudadanos japoneses fueron secuestrados por agentes norcoreanos. En 2002, Corea del Norte admitió haber secuestrado a 13 ciudadanos japoneses durante las décadas de 1970 y 1980, con el fin de entrenar a espías para que se infiltraran en las instalaciones militares estadounidenses en Japón.[88] Cinco personas han sido liberadas, pero el gobierno norcoreano afirmó que había ocho fallecidos. Japón ha presionado para que se devuelvan los cuerpos. Sin embargo, el gobierno japonés cree que todavía hay ciudadanos japoneses secuestrados retenidos en Corea del Norte. La declaración oficial de Corea del Norte es que el problema se ha resuelto. Debido al abrumador número de surcoreanos también secuestrados por Corea del Norte, ha habido algunos esfuerzos conjuntos de Corea del Sur y Japón para recuperar a sus ciudadanos.[89] El problema permanece sin resolver, pero Japón ha insistido en una explicación de lo que le sucedió a sus ciudadanos como condición previa para normalizar relaciones con Corea del Norte.
Influencia coreana en la cultura japonesa temprana
La evidencia arqueológica muestra que Corea ha actuado históricamente como un cruce a través del cual, en el marco de una larga historia de contactos, se transfirieron a Japón varias innovaciones chinas importantes en materia de cultura y tecnología. Varias teorías lingüísticas[¿cuál?] plantean argumentos similares.[cita requerida] En estas teorías, prácticas como el cultivo húmedo de arroz,[90] un nuevo estilo de cerámica,[91] metalurgia y escritura se introdujeron desde China y Corea.[92] El budismo se introdujo por primera vez en Japón desde Baekje, en Corea, pero el desarrollo posterior del budismo japonés se vio influido principalmente por China.[93] Se cree que otros artefactos culturales que ahora se han convertido en elementos tradicionales de la cultura japonesa, como el paraguas de papel aceitado, también fueron introducidos a través de Corea.[cita requerida] Se sabe que el Príncipe Asa, un coreano de Baekje, es conocido por haber sido tutor del Príncipe Shōtoku.[cita requerida] La madre del Emperador Kanmu, Takano no Niigasa, era de ascendencia coreana, un hecho admitido por el Emperador Akihito durante una conferencia de prensa en 2001.[94]
Muchos tesoros nacionales de la historia temprana de Japón, como las esculturas de Kōryū-ji, se basan en prototipos coreanos o fueron realizadas en Corea.[95] En 1976, Japón impidió a todos los arqueólogos extranjeros de estudiar la tumba Gosashi, de alrededor del siglo II a. C., situada en la Prefectura de Nara, que se cree que es el lugar de descanso de la Emperatriz Jingū.[cita requerida] En 2008, Japón permitió un acceso controlado y limitado a los arqueólogos extranjeros, pero la comunidad internacional aún tiene muchas preguntas sin respuesta.[cita requerida] National Geographic News informó de que «la agencia ha restringido el acceso a las tumbas, lo que ha dado lugar a rumores de que las autoridades temen que las excavaciones revelen vínculos de parentesco entre la familia imperial 'pura' y Corea, o que algunas tumbas no contengan restos reales en absoluto».[96]
Plagio de productos japoneses
Se ha acusado a Corea del Sur de plagiar productos japoneses.[97][98][99][100][101] En 2007, una cantante de K-pop, Ivy, fue acusada de copiar una escena de la adaptación cinematográfica del videojuego japonés Final Fantasy VII: Advent Children en uno de sus videos musicales. El tribunal ordenó que el video fuera prohibido de transmitirse en televisión, alegando que «la mayoría del clip es notablemente similar a escenas de la película».[102]
Zainichi coreanos
Los coreanos constituyen el tercer grupo más grande de extranjeros que viven en Japón, por delante de los chinos y los filipinos, y por detrás de los brasileños y los peruanos. En Japón no se realizan censos sobre el origen étnico, lo que hace que los ciudadanos naturalizados que forman parte de estas y otras poblaciones de inmigrantes, así como grupos históricos con identidad propia como los ryukyuanos, los ainu y los japoneses de raza mixta queden invisibilizados, por lo tanto, es muy probable que las cifras que sitúan a los yamato en alrededor del 98,5% de la población japonesa sean exageradas.
El término «Zainichi» (在日? residente en Japón) hace referencia a las personas de origen coreano que residen actualmente en Japón. La mayoría de ellos son coreanos de segunda, tercera o cuarta generación que no han solicitado la ciudadanía japonesa.[cita requerida] La ley japonesa afirma que, para ser ciudadano de Japón, es necesario renunciar a cualquier otra ciudadanía. Algunos fueron forzados a reubicarse o inmigraron voluntariamente a Japón durante la ocupación japonesa de Corea, mientras que otros entraron ilegalmente en el país para escapar de la Guerra de Corea que tuvo lugar después de la ocupación japonesa. Perdieron su ciudadanía japonesa después de la firma del Tratado de San Francisco, que oficialmente terminó la anexión japonesa de Corea y su país de origen, Corea, ya no existía cuando Corea del Sur y Corea del Norte se convirtieron en estados independientes. Las comunidades zainichi están divididas según afiliación con Corea del Norte o del Sur (Chongryon y Mindan). Se afirma que dos o tres de los líderes de las organizaciones criminales más pequeñas que figuran en una lista de más de veinte grupos de este tipo, según lo especificado por la Agencia Nacional de Policía de Japón, podrían ser de origen coreano.[103]
El distrito Utoro, un enclave étnico de antiguos trabajadores forzados coreanos y sus familias, ha sido objetivo de sentimiento anticoreanos; en 2022, un japonés motivado por el odio hacia los coreanos prendió fuego a una vivienda de la zona.[104][105]
En un tono más positivo, Masayoshi Son (Son Jeong-ui) empresario y director ejecutivo del gigante japonés de las telecomunicaciones SoftBank, tiene ascendencia zainichi. Además, algunos de los jugadores de béisbol y artistas marciales de Japón tenían ascendencia zainichi coreano, incluyendo a Rikidōzan (Kim Sin-rak), Mas Oyama (Choi Yeong-eui), Isao Harimoto (Jang Hun) y Masaichi Kaneda (Kim Kyung-hong). Para evitar discriminación, algunos zainichi coreanos han adoptado nombres japoneses. Hoy en día, sin embargo, gracias a la mejora de las relaciones entre Japón y Corea del Sur, también existen muchos zainichi coreanos o antiguos zainichi coreanos con nacionalidad japonesa que no ocultan sus orígenes y desarrollan una intensa actividad, como Yu Miri, una dramaturga ganadora del Premio Akutagawa y Tadanari Lee (Lee Chung-Sung), futbolista japonés de origen coreano.
Exportaciones de kimchi
En la década de 1990, surgió una disputa respecto a la comercialización del kimchi, considerado un plato tradicional coreano. El kimchi ganaba popularidad y tanto su consumo como su producción iban en aumento. Sin embargo, los fabricantes coreanos argumentaban que el kimchi japonés es fundamentalmente diferente, ya que los fabricantes japoneses suelen omitir la fermentación e imitan los sabores mediante el uso de aditivos. Los productores surcoreanos argumentaron que esto hacía que el producto fuera fundamentalmente diferente del kimchi, mientras que los productores japoneses[¿quién?] argumentaron que simplemente alteraban el producto para adaptarlo a los gustos locales. En el año 2000, Corea del Sur comenzó a presionar a los creadores del Codex Alimentarius, un organismo internacional de normalización alimentaria que ofrece asesoramiento de carácter voluntario a las agencias nacionales de control alimentario, para que se designara como kimchi únicamente aquel producido al estilo tradicional coreano.[106] En 2001, el Codex Alimentarius publicó una norma voluntaria en la que se definía el kimchi como «un alimento fermentado cuyo ingrediente principal es la col china salada, mezclada con condimentos y que se somete a un proceso de producción de ácido láctico a baja temperatura», pero que no especificaba un tiempo mínimo de fermentación ni prohibía el uso de aditivos.[107]
Prohibición de los productos del mar japoneses
Desde 2013, Corea del Sur prohibió todos los productos del mar importados de Fukushima y otras siete prefecturas japonesas, debido a la preocupaciones por la contaminación radioactiva derivada del desastre nuclear de Fukushima Daiichi.[108] El gobierno japonés se opone fuertemente a la decisión de Corea del Sur de imponer la prohibición, insistiendo en que las exportaciones pesqueras del país son seguras para el consumo, ya que cuentan con estrictos procedimientos de inspección.[109] La prohibición llevó a Japón a considerar la posibilidad de someter el asunto al procedimiento de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio. En abril de 2019, la OMC confirmó la prohibición.[110]
Conflicto comercial
En octubre y noviembre de 2018, el Tribunal Supremo de Corea y muchos tribunales superiores del país dictaron una sentencia que ordenaba a numerosas empresas japonesas, entre ellas Mitsubishi Heavy Industries, Nachi-Fujikoshi Corporation y Nippon Steel, indemnizar a las familias de los surcoreanos que fueron tratados injustamente y obligados ilegalmente a prestar mano de obra para los esfuerzos de guerra de la Segunda Guerra Mundial. Estas decisiones enfurecieron al gobierno japonés, que sostiene que el problema se resolvió en virtud del tratado de normalización de las relaciones bilaterales entre ambos países, firmado en 1965.[111] A modo de represalia, el gobierno japonés anunció el 1 de julio de 2019 que restringiría las exportaciones de productos químicos esenciales para la industria de semiconductores de Corea del Sur, como el fluoruro de hidrógeno, la resina fotorresistente y la poliimida fluorada. Según el Gobierno japonés, estas medidas se han adoptado porque Corea del Sur no cumple con la normativa japonesa de seguridad en materia de control de exportaciones. Sin embargo, Corea del Sur rechaza las acusaciones del gobierno japonés y afirma que se trata de una «represalia económica».[112]
Pandemia de coronavirus
Las relaciones diplomáticas entre Japón y Corea del Sur empeoraron debido a la pandemia de coronavirus de 2020. Corea del Sur criticó las «medidas de cuarentena ambiguas y pasivas» de Japón, después de que este país comenzara a implementar prohibiciones de viaje y medidas de cuarentena para limitar la propagación del virus procedente de Corea.[113][114]
Descarga de agua radioactiva de la Central Nuclear Fukushima Daiichi
La decisión de Japón de liberar las aguas residuales de Fukushima en abril de 2021 se ha convertido en una nueva fuente de tensiones entre ambos países.[115]
Inmediatamente después de que Japón anunciara sus planes, el gobierno de Corea del Sur condenó rápidamente la decisión y convocó al embajador japonés en Seúl para emitir una fuerte protesta.[116][117] La decisión de Japón ha provocado protestas civiles en todo el país.[118][119][120] El gobierno de Corea del Sur ha estado considerando emprender acciones legales contra Japón, y diversas organizaciones y asociaciones civiles surcoreanas han considerado lo mismo.[121][122][123] Además, Corea del Sur está buscando la cooperación de otros países, como Estados Unidos, Dinamarca y otros países del G7 (Grupo de los Siete), para obtener apoyo en este problema.[124][125][126] La disputa se intensificó aún más en junio de 2021 cuando el parlamento surcoreano aprobó una resolución en la que se condenaba el plan de descarga de aguas residuales de Japón, que había sido aprobada con el apoyo de todo el espectro político.[127]
Véase también
Portal:Japón. Contenido relacionado con Japón.
Portal:Corea del Norte. Contenido relacionado con Corea del Norte.
Portal:Corea del Sur. Contenido relacionado con Corea del Sur.