Ejército macedonio
ejército del Reino de Macedonia
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El ejército macedonio está considerado como uno de los mejores ejércitos de leva de la Antigüedad. Instrumento de la conquista de la Antigua Grecia, en el reinado de Filipo II de Macedonia, después del Oriente en el reinado de Alejandro Magno, es el modelo sobre el cual se formaron los ejércitos de los reinos helenísticos, sobre todo los de los seléucidas y lágidas, en los siglos III y II a. C. Su dominación terminó con la conquista romana, que demostró la superioridad de la legión sobre la falange macedonia en la batalla de Pidna en el 168 a. C., finalizando la tercera guerra macedónica.
| Ejército Macedonio | ||
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| Μακεδονικός Στρατός | ||
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Batalla de Issos representada en un mosaico de la Casa del Fauno en Pompeya, expuesta en el Museo Arqueológico de Nápoles. | ||
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| Tipo | Ejército | |
| Insignias | ||
| Sol de Vergina |
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| Cultura e historia | ||
| Color de uniforme | color red Rojo | |
Las innovaciones militares, tanto en las armas como en las tácticas, llevadas a cabo por Filipo II forjaron el ejército que conquistó un imperio. Convirtió la guerra y el combate en un estilo de vida para los macedonios, quienes hasta entonces habían considerado el ejército como una ocupación a tiempo parcial para ejercerla fuera de la temporada agrícola. Al introducir el ejército como una ocupación a tiempo completo, Filipo pudo entrenar a sus hombres con regularidad, cimentando la unidad y la cohesión. Este creó una de las mejores máquinas militares que Asia o Grecia habían visto nunca, gracias a la suma de tiempo y esfuerzo invertido tanto en maniobras como en innovaciones militares.
Las innovaciones tácticas incluían un uso más eficaz de la tradicional falange griega, como de los ataques coordinados, en primer lugar, la combinación de armas y las tácticas militares entre sus unidades de infantería de la falange, caballería, arqueros y armas de asedio. Las armas introducidas eran la sarisa, un tipo de pica larga de peso contrabalanceado, que aportó muchas ventajas, ofensivas y defensivas, para la infantería macedonia en particular, y para el ejército combinado en general.
Los ejércitos creados por Filipo comprendían una amalgama de diferentes fuerzas. Macedonios y otros griegos (especialmente de Tesalia), así como una amplia gama de mercenarios del otro lado del Egeo. Después del 338 a. C., muchos de los nuevos reclutas de Filipo para su planeada invasión de Persia vinieron desde todas partes del mundo griego y de los Balcanes, aunque la mayor parte del ejército lo constituían los macedonios.
Fuentes
El ejército macedonio era conocido sobre todo por los historiadores de los reinados de Filipo II, Alejandro Magno y sus sucesores: Arriano, Quinto Curcio Rufo, Diodoro Sículo, Polibio y Tito Livio, quienes vivieron siglos después de los acontecimientos que describen en sus obras.[1] Hay que añadir un conjunto de documentos epigráficos, que han contribuido a renovar de modo considerable el aporte de los textos literarios: los reglamentos militares emitidos por la cancillería macedonia (diagramma de Calcis, Cino, Casandrea y Anfípolis), las cartas reales y reglamentos legislativos civiles (Ley de Anfípolis sobre la efebía, Ley sobre la gimnasiarquía de Veria).[2] Resulta en ocasiones delicado reconciliar las informaciones suministradas por las diferentes fuentes, que no concuerdan ni en las cifras, ni incluso a veces en el vocabulario técnico. Una dificultad particular es que algunas denominaciones (peltastas, hipaspistas) designan diferentes unidades según las épocas. Por estas razones, existen numerosas incertidumbres sobre la organización del ejército macedonio.
Como resultado de la supervivencia desigual de los manuscritos, la mayoría de las fuentes históricas primarias de este período se han perdido, y la investigación depende en gran medida de las obras de los historiadores griegos Diodoro Sículo y Arriano, además de los escritos incompletos del historiador romano Quinto Curcio Rufo, todos los cuales vivieron siglos después de los acontecimientos que describen en sus obras.[1]
Para el detalle del armamento, se dispone de las armas descubiertas en algunas tumbas (sarisa, espada y coraza en las tumbas de Vergina, de un cierto número de fuentes iconográficas que representan diversos tipos de soldados: el sarcófago de Alejandro en Sidón (cf. imágenes), el mosaico de Pompeya que representa la batalla de Issos (cf. imagen), una estatuilla de Herculano, los frescos funerarios de Macedonia (sobre todo los de la Tumba de Lisón y Calicles en Léucade), las estelas funerarias esculpidas.
Orígenes

Si Filipo II de Macedonia no hubiera sido el padre de Alejandro Magno, sería más conocido como un innovador militar, táctico y estratega de primer orden, y como un político consumado. Las conquistas de Alejandro habrían sido imposibles sin el ejército que creó su padre. Considerados semibárbaros por algunos griegos metropolitanos, los macedonios eran un pueblo guerrero; bebían grandes cantidades de vino sin diluir (la señal misma de un bárbaro) y ningún joven era considerado apto para sentarse a la mesa con los hombres hasta que hubiera matado, a pie con una lanza, un jabalí.[3]
Cuando Filipo tomó el control de Macedonia, era un Estado atrasado en los confines del mundo griego y estaba asediado por sus enemigos tradicionales: ilirios, peonios y tracios. La estructura básica del ejército heredado por Filipo II era la división de la caballería de compañía (hetairoi) de la infantería (pezhetairoi), aumentada por diversas tropas aliadas, soldados extranjeros reclutados y mercenarios.[4][5] Los ‘Compañeros de a pie’ existieron quizás desde el reinado de Alejandro I de Macedonia, mientras que las tropas macedonias se mencionan en la historia de Heródoto como súbditos del Imperio aqueménida que lucharon contra los griegos en la Batalla de Platea en el 479 a. C.[6] La caballería macedonia, que vestía corazas musculadas, se hizo famosa en Grecia durante y después de su participación en la guerra del Peloponeso (431–404 a. C.), a veces poniéndose del lado de Atenas o Esparta y complementada por infantería griega local en lugar de depender de la infantería macedonia.[7]Errington, 1990, pp. 238–239 La infantería macedonia en este período consistía en pastores y granjeros mal entrenados, mientras que la caballería estaba compuesta por nobles deseosos de ganar gloria.[8] Un relieve tallado en piedra de principios del siglo IV a. C. de Pela muestra a un soldado de infantería hoplita macedonio con un píleo y empuñando una espada corta, lo que muestra una marcada influencia espartana en el ejército macedonio antes de Filipo II.[9]
Como contrapeso político a la nobleza macedonia nativa, Filipo invitó a familias militares de toda Grecia a asentarse en las tierras que había conquistado o confiscado a sus enemigos. Estos «clientes personales» también servían como oficiales del ejército o en la caballería de los Compañeros. Tras tomar el control de las ricas minas de oro del monte Pangeo y de la ciudad de Anfípolis, que dominaba la región, obtuvo la riqueza necesaria para mantener un gran ejército. Era un ejército profesional imbuido de espíritu nacional, una combinación inusual para el mundo griego de la época. Los ejércitos de los Estados griegos contemporáneos dependían en gran medida de una combinación de ciudadanos y mercenarios. Los primeros no eran soldados a tiempo completo, y los segundos, aunque profesionales, tenían poca o ninguna lealtad inherente hacia sus empleadores. Para el momento de su muerte, el ejército de Filipo había empujado la frontera macedonia hacia el sur de Iliria, conquistado a los peonios y tracios, establecido su hegemonía sobre Tesalia, destruido el poder de Fócida y derrotado y humillado a Atenas y a la antigua Tebas. Todos los Estados de Grecia, con la excepción de Esparta, Epiro y Creta, se habían convertido en aliados sumisos de Macedonia (Liga de Corinto), y Filipo estaba sentando las bases de una invasión del Imperio aqueménida era, una invasión que su hijo, Alejandro Magno, llevaría a cabo con éxito.
Como resultado de la supervivencia desigual de los manuscritos, la mayoría de las fuentes históricas primarias de este período se han perdido, y la investigación depende en gran medida de las obras de los historiadores griegos Diodoro Sículo y Arriano, además de los escritos incompletos del historiador romano Curcio, todos los cuales vivieron siglos después de los acontecimientos que describen en sus obras.[1]
Composición
El ejército de los reyes macedonios estaba compuesto de soldados-ciudadanos (en griego antiguo: πολιτικοὶ στρατιῶται, romanizado: politikoì stratiỗtai), de mercenarios reclutados con contrato a corto o a largo plazo, y de tropas aliadas. El ejército cívico, considerado como el mejor del mundo griego, constaba de dos componentes distintos con Filipo: de una parte, un núcleo de tropas profesionales que formaban la guardia real, que comprendía una infantería, los pezetairos (en griego antiguo: πεζέταιροι), más tarde denominados (en griego antiguo: ὑπασπισταὶ, romanizado: hypaspistaì) «hipaspistas», cuya última denominación fue (en griego antiguo: ἀργυράσπιδες, romanizado: arguráspides) argiráspidas; y por último los «peltastas» (en griego antiguo: πελτασταὶ, romanizado: peltastaì, y una caballería (en griego antiguo: βασιλικαὶ ἶλαι, romanizado: romanizado, lit. 'basilikaì ĩlai'), reclutados en el conjunto de Macedonia, y de otra parte, una importante reserva movilizada sobre una base territorial, según las necesidades.
Los mercenarios eran contratados personalmente por los reyes, mediante acuerdos internacionales que ellos podían concluir, en tanto que eran los únicos representantes del Estado facultados para conducir las relaciones con las potencias extranjeras.
El ejército estaba bajo el mando de generales (strategoi) y con frecuencia formado por divisiones (morai), mandadas por ellos, así como por las unidades (taxeis) de infantería. El escalón siguiente de los oficiales (hegemones) estaba ocupado por los aristócratas macedonios, de la región de origen de las unidades, al menos en los inicios. Muchos de ellos eran príncipes de las familias de la Alta Macedonia: por poner un ejemplo, Pérdicas, hijo de Orontes, mandaba el taxis de Oréstide y pertenecía en realidad a la casa real de esta región.
Contaba también con prodromoi, caballería ligera en funciones de exploración.
Infantería

El origen de la infantería de línea hoplítica puede remontarse al reinado de Arquelao: antes de él, la única infantería pesada de la que disponía el Reino de Macedonia le era suministrada por las ciudades griegas aliadas.[10]
Sin embargo, su verdadero creador fue Filipo II, considerado el inventor de la falange macedonia:[11] una infantería pesada particularmente eficaz, liberada de una parte de su armamento defensivo: el escudo fue reducido en un tercio, la coraza abandonada, en provecho de una pica más larga (5,5 m),[12] la sarissa, y de una velocidad de carga incrementada.
Aunque Filipo fue inspirado asimismo por la reforma militar de Tebas (donde pasó parte de su vida como rehén) promovida por Epaminondas.
Esta reforma militar tuvo también consecuencias políticas considerables: permitía integrar una cantidad bastante mayor de macedonios en la defensa del reino y en su vida política. Al final del reinado de Filipo, el número de macedonios movilizables en la infantería pesada, reclutada sobre una base territorial, se estimaba en 30 000.
El ejército de Filipo constaba de un núcleo de infantes profesionales, los pezhetairoi (Compañeros de a pie), que constituían la guardia real, y una leva territorial.
El ejército de Alejandro constaba de 24 000 infantes repartidos en 12 taxeis de falangitas, de alrededor de 1500 hombres, y tres quiliarquías de 1000 hipaspistas. Hay que añadir un número indeterminado de arqueros y de otros falangitas ligeros. Alejandro extendió la denominación de pezhetairoi al conjunto de falangitas, lo que explica la lealtad que estos últimos dedicaron a su persona, y después de su muerte, a sus descendientes directos.
Los hipaspistas

El nombre de hipaspistas se refería quizás a los pezhetairoi, cuando este último nombre fue aplicado a los falangitas de la leva territorial. Al final del reinado de Alejandro, o quizás después de su muerte, la denominación de hipaspistas fue reemplazada por la de argiráspidas. Posteriormente, en el Imperio seléucida, este término designaría a los soldados de élite con escudo de plata (arguros, ‘plata’), falangitas ligeros y pesados por una parte, legionarios (inspirados en el original romano), por otra parte.
Actuaban como guardia del flanco derecho de la falange y como enlace flexible entre la falange y la caballería de los Compañeros. Alejandro los empleaba en diversas misiones irregulares, a menudo junto con los agrianos (escaramuzadores de élite), los Compañeros y unidades selectas de falangitas. Destacaron en los relatos de los asaltos de asedio de Alejandro, combatiendo muy cerca del propio Alejandro. Los hipaspistas eran de sangre macedonia privilegiada y su quiliarquía (χιλιαρχία) superior formaba la «agema», la guardia de cuerpo a cuerpo de Alejandro III.[13][14]
En las fuerzas expedicionarias de Asia, bajo el mando de Alejandro, los pezhetairoi (Compañeros de a pie) sumaban 9000, repartidos en seis batallones (taxeis) de 3 lochoi cada uno. Los taxeis llevaban el nombre de su comandante y eran reclutados sobre una base territorial. La organización del regimiento hipaspista parece haber consistido en unidades de 500 hombres (pentacosiarquías) antes del año 331 a. C. y, posteriormente, hacia el año 327 a. C., se dividió en tres batallones (quiliarquías) de 1000 hombres, que luego se subdividieron de manera similar a los Compañeros de Infantería. Cada batallón estaría al mando de un quiliarca, y el regimiento en su conjunto estaría bajo el mando de un arquihipaspista.[15]
Los hipaspistas (‘portadores de escudo’) o hipaspistas de los Compañeros eran originalmente un regimiento compuesto de escuderos personales de los Compañeros del rey. Los primeros hipaspistas llevaban las armas personales del rey, incluido el Escudo sagrado de Troya, en el combate. Esta unidad de infantería ligera, de 3000 infantes, estaba dividida en 6 lochoi y fue dirigida por Nicanor, hijo de Parmenio, hasta su muerte en 330 a. C. Fueron entonces reagrupados en tres quiliarquías.[16][17]
Los soldados del primer lochos constituían la vanguardia (agêma), y eran conocidos por la denominación de basilikoi hypaspistai (portadores del escudo real), a no ser que no constituyeran más que una fracción. Los hipaspistas reales, unidad de élite, guardaban la tienda del rey y tenían un lugar de honor en el orden de batalla. Se trataba a la vez de guardias de corps (sômatophylakes somatophylakes), y de una policía militar.
Eran reclutados entre los jóvenes macedonios. En la época antigónida, el reglamento militar de Casandrea confirma su papel de unidad de élite y su reclutamiento nobiliario.
En cuanto al armamento, probablemente estaban equipados al estilo de un hoplita griego tradicional con una lanza de empuje o dory (lanza) (más corta y menos difícil de manejar que la sarisa para el combate cuerpo a cuerpo y más adaptada para su función de guardia de corps.) y un gran escudo redondo de un diámetro de unos 75 cm.[18] Los hipaspistas reales estaban armados con una dorys, una lanza más corta que la sarisa, más manejable para el combate cuerpo a cuerpo y más adaptada para su función de guardia de corps. Cubrían su cabeza con un casco de tipo tracio, adornado con plumas en los laterales, y portaban escudos macedonios de un diámetro de unos 75 cm. Además, habrían portado una espada, ya sea un xifos o una kopis. Esto los habría hecho mucho más aptos para enfrentamientos donde las formaciones y la cohesión se habían roto, haciéndolos idóneos para asaltos de asedio y misiones especiales. Su armadura parece haber variado según el tipo de misión que realizaban. Cuando participaban en marchas forzadas rápidas o combates en terreno accidentado, tan comunes en el Imperio persa oriental, parece que llevaban poco más que un casco y una capa (exomis) para mejorar su resistencia y movilidad. Sin embargo, en combates cuerpo a cuerpo intensos, como durante un asedio o una batalla campal, llevaban armadura de lino o bronce. Esta variedad de armamento los convertía en una fuerza sumamente versátil. A pesar de las bajas, mantenían su número al completo gracias al reabastecimiento constante mediante el traslado de soldados veteranos seleccionados de la falange.[19]
Un nuevo término para hipapistas surgió después de la Batalla de Gaugamela en el 331 a. C.: los argiráspidas ('escudos de plata').[20][21] Estos últimos continuaron en servicio tras el reinado de Alejandro Magno y es posible que fueran de origen asiático.[22] Sin embargo, con respecto a los argiráspidas y '[calcáspida]] ('escudos de bronce'), Malcolm Errington afirma que «estos títulos probablemente no eran funcionales, tal vez ni siquiera oficiales».[21] Sekunda afirma que la infantería de Alejandro, armada con picas, contaba con unos 12 000 hombres, de los cuales 3000 hispaspistas eran la élite, y 9000 eran pezhetairoi.[23] Sin embargo, al discutir las discrepancias entre los historiadores griegos sobre el tamaño del ejército de Alejandro Magno, N. G. L. Hammond y Frank William Walbank eligen la cifra de 32 000 infantes de Diodoro Sículo como la más fiable, aunque discrepan de su cifra de 4500 para la caballería, afirmando que estaba más cerca de los 5100 jinetes.[24]
La falange

Compañeros de a pie
Filipo II pasó gran parte de su juventud como rehén en Tebas, Grecia, donde estudió con el renombrado general Epaminondas, cuyas reformas sentaron las bases de las tácticas posteriores de Filipo. Se cree que el equipamiento de los falangitas macedonios estuvo influenciado por el peltasta desarrollado por el general ateniense Ifícrates. El peltasta de Ifícrates no era un escaramuzador, sino una forma de hoplita ligero, caracterizado por usar una lanza más larga y un escudo más pequeño.[25]
Hombres aptos del campesinado macedonio fueron reclutados para una formación táctica de infantería llamada falange. Esta fue desarrollada por Filipo II de Macedonia y utilizada posteriormente por su hijo Alejandro Magno en su conquista del Imperio aqueménida.[26] Sin embargo, la introducción de la pica sarisa junto con un escudo más pequeño parecen haber sido innovaciones ideadas por el propio Filipo, o al menos él produjo la síntesis definitiva de desarrollos anteriores.[27] Diodoro Sículoo afirma que Filipo se inspiró para realizar cambios en la organización de su infantería macedonia tras leer un pasaje en los escritos de Homero que describía una formación compacta.[28]
El término falange cubre a la vez a los pezhetairoi (‘compañeros de infantería’) y a los asthetairoi (mucho menos conocidos, situados en la retaguardia, cuidaban a los heridos), lo esencial de la infantería pesada macedonia. En la época antigónida, los falangitas se dividían en dos alas de calcáspides (‘escuderos de bronce’) y leucáspides (escudos blancos), atestiguados tanto por Polibio como por Tito Livio.[29]
Sus efectivos crecieron al final de la dinastía Antigónida fueron 10 000 en el 224 a. C.,[30] 16 000 en el 197 a. C.,[31] 21 000 en el 171 a. C.,[32] y probablemente 24 000 en el 168 a. C.
Estos soldados de infantería combatían en formaciones rectangulares o cuadradas compactas, cuya unidad táctica más pequeña era la syntagma o «speira, de 256 hombres. Esta formación solía luchar con ocho o dieciséis hombres de profundidad y un frente de treinta y dos o dieciséis hombres, respectivamente. Cada fila de dieciséis hombres, un lochos, estaba al mando de un lochagos, que se situaba en la primera fila. Los oficiales subalternos, uno en la retaguardia y otro en el centro, se colocaban para estabilizar las filas y mantener la cohesión de la formación, de forma similar a los suboficiales actuales. El comandante de la syntagma teóricamente luchaba al frente de la fila del extremo derecho. Según Eliano el Táctico, un sintagma iba acompañado por cinco individuos más en la retaguardia: un heraldo (que actuaba como mensajero), un trompetista (que anunciaba las órdenes), un alférez (que portaba el estandarte de la unidad), un oficial adicional (llamado ouragos) y un sirviente. Esta variedad de métodos de comunicación, tanto auditivos como visuales, ayudaba a asegurar que, incluso en el polvo y el estruendo de la batalla, las órdenes pudieran recibirse y darse. Seis sintagmas formaban una taxia de 1500 hombres al mando de un strategos; un número variable de taxias formaba una falange bajo el mando de un falangita. En su campaña asiática, Alejandro contaba con una falange de seis taxias veteranas, que sumaban 9000 hombres. Entre Susa e India se creó una séptima taxia. Antípatro, como regente en Macedonia, se quedó con 8 taxeis de reclutas más jóvenes y con menos experiencia.[33]
Las unidades superiores contaban con un cierto número de oficiales suplementarios (ektaktoi o exarithmoi taxéos), de los cuales el hipereta en la speira, y el arquipereta en la quiliarquía, eran oficiales de intendencia. Estaban encargados del inventario y la conservación del botín, la distribución de la soldada y de las raciones, y eventualmente del equipamiento. En el nivel de strategia, se hallaban los grammateis (secretarios), quienes se encargaban del papeleo del ejército.
El armamento de los falangitas es descrito por el decreto militar de Anfípolis, que enumera las multas a los impuestas a los soldados desprovistos del armamento reglamentario, o que no lo presentaran cuando se les solicitara.. Trata sobre las armas defensivas de una coraza no metálica (kotthobo, κότθυβος), de un casco ojival, el casco cono (kônos, κῶνος), de un escudo (aspis/ἀσπις) y de grebas (knêmides, κνημῖδες, en español, cnémidas), y para las armas ofensivas de una pica (sarisa, σάρισα) y de una espada corta (makhaira, μάχαιρα). La longitud de las sarisas obligaba a usarlas con ambas manos en combate. El hoplita griego tradicional usaba su lanza con una sola mano, ya que el gran escudo argivo requería ser sujetado con la izquierda; por lo tanto, el falangita macedonio ganaba tanto en alcance como en la fuerza adicional de una estocada con ambas manos. A corta distancia, estas armas tan grandes eran de poca utilidad, pero una falange intacta podía mantener fácilmente a sus enemigos a distancia; las armas de las primeras cinco filas sobresalían del frente de la formación, de modo que había más puntas de lanza que objetivos disponibles en cualquier momento. Los hombres de las filas traseras alzaban sus sarisas para protegerse de los proyectiles aéreos. Un falangita también portaba una espada como arma secundaria para el combate cuerpo a cuerpo en caso de que la falange se desintegrara. Sin embargo, la falange era extremadamente vulnerable en los flancos y la retaguardia.[34] Significativamente, las multas más graves eran para las armas ofensivas y el escudo, cuya ausencia comprometía la eficacia total de la formación.
El falangita estaba equipado con un escudo, a menudo llamado "escudo telamón", que era más pequeño y menos profundamente convexo que el escudo "argivo" empleado por los hoplitas griegos (y probablemente por los hipaspistas). No está claro hasta qué punto los falangitas estaban armados y puede haber cambiado con el tiempo. No parece que llevaran tórax en la época de Filipo II, ya que esta armadura no se menciona como parte del equipo necesario para la infantería armada con sarisa. Sin embargo, se muestra a un infante con el tórax en el Sarcófago de Alejandro, pero esta figura está equipada con un escudo argivo y puede representar a un hipaspista, en lugar de un falangita.[35] En el decreto militar de Anfípolis se indica que los falangitas llevaban el kottibo, una forma de defensa de naturaleza incierta.[36][25]
Los oficiales llevaban una semicoraza metálica en lugar de una coraza no metálica. Hay que subrayar que los descubrimientos arqueológicos muestran que los falangitas podían utilizar asimismo la espada hoplítica recta de dos filos, el xifos (ξῖφος/xiphos), así como la lanza hoplítica (dory), más corta que la sarisa. (Véase también sistema hoplítico)
La falange macedonia demostró con creces su superioridad sobre la falange tradicional griega durante la batalla de Queronea en el 338 a. C., donde se enfrentaron los macedonios contra una fuerza conjunta de atenienses y tebanos, que fueron vencidos (el Batallón Sagrado de Tebas fue casi aniquilado) y en consecuencia Macedonia pasó a controlar la Hélade. La falange llevaba consigo un tren de equipajes bastante reducido, con solo un sirviente por cada diez hombres. Esto le proporcionaba una velocidad de marcha que los ejércitos contemporáneos no podían igualar; en ocasiones, las fuerzas se rendían a Alejandro simplemente porque no esperaban que apareciera hasta dentro de varios días. Esto fue posible gracias al entrenamiento que Filipo inculcó en su ejército, que incluía marchas forzadas regulares.[37]
Alejandro no utilizó la falange como el arma decisiva en sus batallas, sino que la utilizó para inmovilizar y desmoralizar al enemigo mientras su caballería pesada cargaba contra oponentes seleccionados o flancos expuestos de unidades enemigas, generalmente después de expulsar a la caballería enemiga del campo.[33] Polibio (18.31.5) enfatiza que la falange requería lugares abiertos y llanos para su despliegue efectivo, ya que el terreno accidentado obstaculizaría y desintegraría su formación.[38]
Otras unidades de infantería
Hoplitas griegos
El ejército liderado por Alejandro Magno en el Imperio aqueménida incluía infantería pesada griega, formada por contingentes aliados de la Liga de Corinto y mercenarios contratados. Estos infantes estaban equipados como hoplitas, con la panoplia tradicional compuesta por una lanza de empuje (dory), un escudo argivo con revestimiento de bronce y armadura corporal. Su apariencia era prácticamente idéntica a la de los hipaspistas.[39]
En batalla, los hoplitas griegos tuvieron un papel menos activo que los falangitas e hipaspistas macedonios. En Gaugamela, la infantería griega formó la retaguardia defensiva de la formación en caja que Alejandro dispuso para su ejército, mientras que los macedonios formaron su frente.[40] Sin embargo, desempeñaron una valiosa función al repeler los intentos de la caballería persa de rodear al ejército macedonio y ayudaron a contener la incursión de algunos jinetes persas que atacaron el equipaje.[41]
Asthetairoi
Los asthetairoi (singular asthetairos) fueron la élite de la infantería macedonia. Eran elegidos entre los pezhetairoi, pero la distinción ha dado lugar a debates, aunque parece que más tarde el nombre de asthetairoi fue preferido al de pezhetairoi.
Estaban equipados con una sarissa, un escudo argivo y una espada corta. Llevaban un casco de bronce. Fueron los guardaespaldas de los reyes macedonios.
Tureóforos y peltastas
Los tureóforos fueron un tipo de soldados de infantería, común entre los siglos III y I a. C., que llevaban un gran escudo oval llamado thureos que era de madera, recubierto de cuero, con una franja metálica y una espina central, y disponía de un asa central. Estaban armados con una larga lanza de largo alcance, jabalinas y una espada. Usaban normalmente un casco macedonio de hierro o de bronce. El thureos fue probablemente una adaptación de un escudo celta o gálata. Las infanterías iliria y tracia quizás adoptaran este escudo antes que los macedonios.
Los tureóforos no eran normalmente escaramuzadores ni falangitas, sino que tenían una función intermedia entre ambos tipos y eran capaces de operar de un modo similar al de los peltastas. En el ejército de Filipo V de Macedonia eran utilizados para dirigir la columna de marcha en territorios peligrosos.
En el siglo IV a. C., la principal infantería mercenaria era la peltasta, cuyo nombre se convirtió en sinónimo de mercenario. Unas pocas ilustraciones de principios del siglo III a. C. aún muestran en uso un pequeño escudo redondo, la pelta, pero a mediados del mismo siglo fue reemplazado por el tureo.
Los tureóforos no eran solo griegos o macedonios, sino que también procedían de lugares como Anatolia.
Los tureóforos aparecen con frecuencia ilustrados en las pinturas funerarias de Alejandría y de Sidón. Igualmente se han encontrado representados en terracotas de Seleucia del Tigris.
Los peltastas reclutados de los agrianos, una tribu peonios, eran la infantería ligera de élite del ejército macedonio. A menudo se les utilizaba para cubrir el flanco derecho del ejército en batalla, siendo colocados a la derecha de la caballería de los Compañeros, una posición de considerable honor. Casi invariablemente formaban parte de cualquier fuerza en servicio destacado, especialmente en misiones que requerían rapidez de movimiento.[42] Otras nacionalidades también proporcionaron peltastas al ejército macedonio. Especialmente numerosos fueron los tracios; los peltastas tracios desempeñaban la misma función en batalla que los agrianos, pero para el ala izquierda del ejército. No está claro si los tracios, peonios e ilirios que luchaban como lanzadores de jabalinas, honderos y arqueros en los ejércitos macedonios desde el reinado de Filipo II en adelante fueron reclutados como aliados militares mediante un tratado o simplemente fueron contratados como mercenarios.[43]
Los peltastas estaban armados con varias jabalinas y una espada, portaban un escudo ligero pero carecían de armadura, aunque a veces llevaban casco. Eran expertos en escaramuzas y a menudo se les utilizaba para proteger los flancos de la infantería más pesada. Solían adoptar una formación abierta al enfrentarse a la infantería pesada enemiga. Podían lanzar sus jabalinas a voluntad contra el enemigo y, al no llevar armadura ni escudos pesados, esquivaban fácilmente cualquier contraataque de los hoplitas. Sin embargo, eran bastante vulnerables a la caballería de choque y solían tener especial ventaja en terreno accidentado, donde la caballería era inútil y a la infantería pesada le resultaba difícil mantener la formación.[44][45]
Agêma

Los agêma, literalmente «los guardias», eran los guardias de élite.
Eran hipaspistas y asthetairoi, y posteriormente argiráspidas. En los Estados orientales de los diádocos (seléucida, ptolemaico de Egipto, el reino de Bactria) constituían los guardias de infantería del rey. Los guardias agêma orientales llevaban coraza de bronce, casco frigio o tracio y escudo argivo. Como armas ofensivas tenían una sarissa y una espada cortas.
Toracitas
Los toracitas (thorakitai, en ingular thorakites) eran unos soldados de infantería similares a los tureóforos, que se cubrían con una corta cota de malla y utilizaban como armas arrojadizas unas jabalinas algo pesadas.
Fueron usados en los ejércitos helenísticos como auxiliares de la infantería ligera, y en la falange macedonia protegían sus flancos. Eran un tipo de infantería acorazada, pero móvil, que no requerían de una formación rígida para su eficacia en el combate, constituyendo una poderosa unidad de choque. Son mencionados por Polibio en el ejército de la Liga Aquea y en el seléucida.
Una representación en una tumba de Sidón muestra lo que podría ser un thorakites. La fragmentaria inscripción indica que se trataba de un anatolio.
Arqueros
Filipo II también desplegó arqueros, incluyendo arqueros cretenses mercenarios y quizás algunos macedonios nativos.[46] [43]
En la mayoría de los Estados griegos, el tiro con arco no era muy apreciado ni practicado por la tropa, y a menudo se contrataba arqueros extranjeros, como los escitas, que ocupaban puestos importantes en Atenas. Sin embargo, Creta destacaba por sus arqueros muy eficaces, cuyos servicios como mercenarios eran muy solicitados en todo el mundo griego. Los arqueros cretenses eran famosos por sus potentes arcos, que disparaban flechas con grandes y pesadas puntas de bronce fundido. Llevaban sus flechas en un carcaj con una solapa protectora en la abertura. Eran inusuales por llevar un escudo, que era relativamente pequeño y estaba revestido de bronce. El hecho de que llevaran escudos indica que los cretenses también tenían cierta habilidad en el combate cuerpo a cuerpo, un factor adicional que contribuyó a su popularidad como mercenarios.[47]
También se reclutaron arqueros de Macedonia y de varios pueblos balcánicos. Alejandro heredó el uso de arqueros cretenses del reinado de su padre, pero alrededor de esta época se hizo una clara referencia al uso de arqueros macedonios nativos.[48] Después de la batalla de Gaugamela, los arqueros de origen de Asia occidental se volvieron comunes y se organizaron en quiliarquías.
Caballería
Caballería pesada

La caballería pesada, llamada «caballería de los compañeros» (hetairoi), era la rama de élite del ejército macedonio y la fuerza ofensiva que asestaba los golpes decisivos en la mayoría de las batallas de Alejandro Magno. En el mundo antiguo anterior a la introducción de los estribos, no tenían rival en su capacidad para mantener su posición y el control de sus armas durante el impacto de una carga.[49] Junto con los contingentes de caballería tesalia, los compañeros —reclutados entre la nobleza terrateniente— constituían la mayor parte de la caballería pesada macedonia. Macedonia central era una buena tierra para la cría de caballos, y la caballería tuvo un papel destacado en los ejércitos macedonios desde tiempos remotos. Sin embargo, fueron las reformas en organización, instrucción y tácticas introducidas por Filipo II las que transformaron la caballería de los Compañeros en una fuerza decisiva en batalla, especialmente la introducción o el mayor énfasis en el uso de la lanza y las tácticas de choque. La acuñación de monedas indica que, desde un período temprano, las armas principales utilizadas por la caballería macedonia eran un par de jabalinas. Esto se mantuvo así hasta el reinado de Arquelao I (413-399 a. C,). Posteriormente, a pesar de la adopción de la lanza, es muy probable que la caballería de los compañeros continuara empleando jabalinas en misiones de reconocimiento o escaramuzas.[50]
Era reclutada entre la nobleza de Macedonia. Constaba de 3000 caballeros al principio de las campañas de Alejandro, de los cuales 1500 le acompañaron en Asia. Al igual que los philoi (basilikoi) 'amigos (reales)', el término se conoció como «título áulico» en la época de los diádocos[51]
Solían desplegarse en el flanco derecho (posición de honor en los ejércitos helénicos, donde se ubicaban las mejores tropas) y, por lo general, llevaban a cabo la maniobra o el asalto decisivo de la batalla bajo el mando directo de Alejandro.[52]
Estaba dividida en 12 escuadrones, el primero de los cuales era el Escuadrón Real (basilikè ilè), que constituía la vanguardia (griego antiguo tο άγεμα, agêma) de la unidad. Este escuadrón tenía un efectivo de 300 jinetes, mientras que los otros constaban de 250 lanzas. Fue Alejandro quien extendió el nombre de Compañeros al conjunto de la caballería pesada macedonia.
Los escuadrones individuales de caballería de los Compañera solían desplegarse en formación de cuña, lo que facilitaba tanto la maniobrabilidad como el impacto de la carga. La ventaja de la cuña era que ofrecía un punto estrecho para penetrar las formaciones enemigas y concentraba a los líderes en el frente. Era más fácil de girar que una formación cuadrada porque todos seguían al líder en el vértice, «como una bandada de grullas». Filipo II introdujo esta formación, probablemente imitando a la caballería tracia y escita, aunque el ejemplo de la formación romboidal adoptada por los vecinos del sur de Macedonia, los tesalios, también debió de tener cierta influencia.[53]
Entre el 330 a. C. y el 328 a. C., los compañeros se reorganizaron en regimientos (hiparquías) de dos a tres escuadrones. Paralelamente, cada escuadrón se dividió en dos lochoi. Probablemente, esto se hizo para dar cabida al aumento de tamaño de cada escuadrón, ya que los refuerzos y las fusiones provocaron un crecimiento de la caballería de los compañeros. En esta época, Alejandro abandonó la organización regional de los ilai (singular: ila), eligiendo a sus oficiales sin importar su origen.[54]
Los cuatro vértices de la ila se colocaban en una sola línea de intervalo, respetando un intervalo suficiente entre ellas para permitirles maniobrar. Esta formación confería una mayor flexibilidad en las maniobras con un cambio rápido de la dirección de ataque. Podían juntarse de dos a cuatro ilai para formar una hiparquía o brigada, bajo el mando de un hiparco.[55]
Cada caballero disponía de un asistente encargado de vigilar su caballo y su equipamiento. Los caballeros eran propietarios de su caballo y recibían cuando se enrolaban la suma de dinero suficiente para subvenir a la compra de un caballo de calidad.[55]
Iban cubiertos con un casco. Al principio fue del modelo frigio, pintado con los colores del escuadrón, antes de que Alejandro impusiera el modelo beocio, más simple. El casco llevaba los distintivos del rango del caballero.
El arma principal de la caballería macedonia era el xyston, una lanza de 3 metros de doble extremo, hecha con madera de cornejo, provista de dos puntas, para poder ser utilizada si se rompía., con una espada como arma secundaria. Según las descripciones de combate, parece que una vez en el fragor de la batalla, el jinete de los Compañeros usaba su lanza para apuñalar el pecho y el rostro del enemigo. Es posible que la lanza se apuntara a la parte superior del cuerpo del jinete contrario, con la esperanza de que un golpe que no lo hiriera o matara tuviera la suficiente fuerza para derribarlo. Si la lanza se rompía, el Compañero podía darle la vuelta y usar el otro extremo, o desenvainar su espada. Clito el Negro, un oficial de los compañeros, salvó la vida de Alejandro Magno en el Gránico al cortarle el brazo a un jinete enemigo con su espada.[56]
Como arma secundaria, el caballero portaba en el costado izquierdo una espada curva (kopis, makhaira). El tipo de coraza con el que se protegían variaba, aunque solo los caballeros de las unidades pesadas la llevaban. En la época de Alejandro no llevaban escudo. Una serie de relieves funerarios encontrados en Macedonia indican la evolución del armamento de los caballeros en la época antigónida, con la adopción de un gran escudo redondo de origen celta.
Aunque la caballería de los compañeros es considerada en gran medida como la primera caballería de choque real de la Antigüedad, parece que Alejandro era muy cauteloso al usarla contra infantería bien organizada, como atestigua Arriano en su relato de la batalla contra los Malli, una tribu india a la que se enfrentó después de Hidaspes. Allí, Alejandro no se atrevió a atacar la densa formación de infantería con su caballería, sino que esperó a que llegara su infantería, mientras él y su caballería hostigaban sus flancos.[57] Es un error común presentar a la caballería de los compañeros como una fuerza capaz de romper líneas de infantería compactas. Alejandro solía lanzar a los Compañeros contra el enemigo después de que se hubiera abierto una brecha entre sus unidades o el desorden ya hubiera desorganizado sus filas. Sin embargo, el historiador antiguo Arriano da a entender que la caballería de los Compañeros tuvo éxito en un asalto, junto con infantería pesada, contra los hoplitas mercenarios griegos al servicio de Persia en las etapas finales de la batalla del Gránico. Su éxito pudo deberse en gran medida a la baja moral de los hoplitas, que acababan de presenciar cómo el resto de su ejército era derrotado y puesto en fuga.[58]
Otra caballería griega
Los estados helénicos aliados de Macedonia, o más precisamente bajo su hegemonía, proporcionaron contingentes de caballería pesada, y los reyes macedonios contrataron mercenarios de la misma procedencia. Alejandro Magno contaba con 600 jinetes griegos al inicio de su campaña contra el Imperio aqueménida, probablemente organizados en 5 ilai. Estos jinetes habrían estado equipados de forma muy similar a los tesalios y los Compañeros, pero se desplegaban en formación cuadrada de ocho filas de profundidad y dieciséis de ancho.[59] La caballería griega no se consideraba tan eficaz ni versátil como la caballería tesalia y macedonia.[60]
Caballería ligera
Los πρόδρομοι prodromoi (‘exploradores’, ‘los que corren delante’) o también llamados en griego antiguo: σαρισοφόροι, romanizado: sarisophoroi (sarisóforos, ‘portadores de sarisa’) constituían la caballería ligera empleada para misiones de reconocimiento, de persecución y para provocar el inicio de las batallas. Estos caballeros estaban armados con jabalinas, actuaban como tiradores y aseguraban los flancos del ejército derecho de la caballería de los Compañeros durante la batalla, realizando misiones de reconocimiento. Existe cierta ambigüedad en el uso del término prodromoi por parte de las fuentes; podría haberse utilizado para describir a cualquier unidad de caballería que realizara misiones de exploración, escaramuza o cobertura, o podría haber denotado una sola unidad, o incluso ambas cosas.[61] Además de los prodromoi (en el sentido de una sola unidad), otros jinetes de naciones sometidas o aliadas, que desempeñaban diversas funciones tácticas y portaban una variedad de armas, completaban la caballería. Para cuando Alejandro hizo campaña de la India, y posteriormente, la caballería se había reformado drásticamente e incluía a miles de arqueros a caballo de pueblos iraníes como los dahae (que destacaron en la batalla del Hidaspes).[62]
Cuando Alejandro III regresó de la India, la caballería había sufrido reformas drásticas, e incluía a miles de arqueros a caballo y caballería pesada formada por asiáticos.
La comunidad académica está dividida en cuanto a la composición étnica de los "prodromoi" del ejército macedonio. La mayoría de los expertos consideran que los "prodromoi" provenían de macedonios, lo que sería similar a los "prodromoi" atenienses, que provenían de los tetes, la clase social más baja de los ciudadanos atenienses.[61] Sin embargo, Sekunda les atribuye un origen tracio. Arriano suele diferenciar a los "prodromoi" de la caballería ligera peonia, lo que sugiere una composición étnica fija.[61] Esta incertidumbre probablemente se deba a la falta de una comprensión precisa del uso del término prodromoi por parte de las fuentes primarias mencionadas anteriormente. A los prodromoi a veces se les denomina sarissophoroi, (piqueros o lanceros), lo que lleva a la conclusión de que en ocasiones estaban armados con un xyston inusualmente largo (se cree que medía 4,27 metros), aunque ciertamente no una pica de infantería. En las fuentes primarias, Arriano menciona que Aretes comandaba los prodromos; en el mismo contexto, Quinto Curcio Rufo afirma que Aretes comandaba los sarisóforos. Al parecer, la misma unidad de caballería era conocida por ambos nombres.[63] Fueron los responsables de derrotar definitivamente a la caballería aqueménida del flanco izquierdo, ganando la batalla en este sector.
Los prodromoi desaparecen de las fuentes después del 330 a. C. y se ha emitido la hipótesis de que fueron divididos entonces en hippakontistai (‘lanzadores de jabalina montados’) y en sarisophoroi hippeis (‘portadores de sarisa montados’), dos tipos de caballeros que existían antes de esta fecha, probablemente en el seno de los prodromoi.
La caballería ligera persa asumió las tareas de reconocimiento cuando estuvo disponible para el ejército macedonio tras la muerte en batalla de Gaugamela del rey persa Darío III. Los prodromoi entonces desempeñaron un papel exclusivamente de combate como caballería de choque. Es posible que, debido a su destreza con las lanzas largas y su amplia experiencia en batalla, los prodromoi fueran considerados más valiosos como caballería de choque, especialmente tras la partida de la caballería tesalia. Cuatro ilai, cada uno con 150 hombres, de prodromoi operaron con el ejército de Alejandro en Asia.[64]
Se sabe por la ley efébica de Anfípolis que la equitación y los ejercicios ecuestres formaban parte de la educación de los jóvenes macedonios.
Los caballeros estaban tan bien considerados como los oficiales y pasaban a la reserva a la edad de 55 años, contrariamente a los soldados de infantería. Por esta razón, se beneficiaban de recompensas y privilegios suplementarios.
Caballería peonia
Esta caballería ligera fue reclutada en Peonia, una región tribal al norte de Macedonia. Los peonios habían sido conquistados y reducidos a tributarios por Filipo II. Liderada por sus propios jefes, la caballería peonia solía formar brigada con los prodromos y a menudo combatía junto a ellos. Al parecer, estaban armados con jabalinas y espadas y, curiosamente, se les describe portando escudos. Inicialmente contaban con un solo escuadrón, pero recibieron 500 refuerzos en Egipto y otros 600 en Susa.[65]
Caballería tracia

Reclutada en su mayoría en el reino odrisio, la caballería tracia también actuaba como exploradora durante las marchas. En batalla, desempeñaba una función muy similar a la de los prodromos y los peonios, con la diferencia de que protegían el flanco de la caballería tesalia en el ala izquierda del ejército. Los tracios se desplegaban en sus formaciones ancestrales en cuña y estaban armados con jabalinas y espadas. En Gaugamela, los tracios desplegaron cuatro ilai y contaban con unos 500 hombres.[65]
Arqueros a caballo
En el año 329 a. C., Alejandro Magno, estando en Sogdiana, creó una unidad de 1000 arqueros a caballo reclutados entre diversos pueblos iraníes. Eran muy eficaces en el reconocimiento y protegiendo al resto del ejército del enemigo. Disparando sus arcos mientras estaban montados, ofrecían un potente fuego de proyectiles en el campo de batalla. En la batalla de Hidaspes, el fuego concentrado de los arqueros a caballo fue eficaz para desorganizar la caballería india y contribuyó a neutralizar los carros de guerra indios.[65]
Caballería tesalia

A partir del 352 a. C. y de la victoria de Filipo II sobre Onomarco, Tesalia estuvo prácticamente bajo protectorado macedonio. Filipo fue elegido arconte de la Liga tesalia,[66] título que recibió también Alejandro, y que le otorgaba un cierto número de prerrogativas, como la utilización del tesoro federal. Como consecuencia, un importante contingente de caballería pesada tesalia formaba parte del ejército macedonio.
La organización y el equipamiento de la caballería tesalia eran similares a la caballería de los hetairoi. Empuñaban lanzas muy cortas y empleaban formaciones romboidales,[67] que se dice que fue desarrollada por Jasón de Feras, tagos tesalio (jefe de la Liga tesalia). Esta formación era muy eficiente para maniobrar, ya que permitía al escuadrón cambiar de dirección rápidamente manteniendo la cohesión.. Los efectivos de Alejandro que desembarcaron en Asia para la invasión incluían a 1800 jinetes tesalios, divididos en ocho ilai, cuya vanguardia estaba constituida por el escuadrón de élite de Farsalia. Se les confiaba un papel defensivo, de protección del flanco izquierdo. Los compañeros, con una cantidad de jinetes, se situaban en el flanco derecho, el cual era la posición de honor en los ejércitos helenísticos para las tropas de élite. Los Compañeros realizaban la maniobra decisiva de ataque de la batalla.
En las batallas de Gránico, Issos y Gaugamela, la caballería tesalia, situada en el flanco izquierdo, estuvo mandada por Parmenio. En ocasiones fue considerada la mejor unidad de caballería,[68] aunque su actuación no había sido decisiva durante las tres grandes batallas contra los persas; la ofensiva victoriosa siempre tuvo lugar desde el ala mandada por Alejandro.
En Ecbatana, los tesalios que acompañaban al ejército de Alejandro fueron desmovilizados y enviados de regreso a casa. Algunos permanecieron con el ejército como mercenarios, pero estos también fueron enviados de regreso a casa un año después, cuando el ejército llegó al río Oxus.[68]
Esta caballería que acompañó a Alejandro durante la primera mitad de su campaña asiática, continuó siendo empleada por los macedonios como aliados hasta la desaparición final de Macedonia a manos de los romanos.[67]
Elefantes de guerra
El elefante utilizado como recurso bélico por el ejército persa en la batalla de Gaugamela (1 de octubre de 331 a. C.) contra el ejército del conquistador macedonio, y que tanto desconcierto causó en sus filas, fue lo que impulsó a Alejandro a incorporarlo a su ejército tiempo después.
En el 326 a. C., en la batalla del Hidaspes contra el rey indio Poros, aunque aún no contaba con elefantes, sabía muy bien cómo enfrentarse a los 200 elefantes que había en el campo de batalla. Aunque los caballos de la caballería macedonia se negaron a enfrentarse a ellos, la infantería se encargó de los mahout.[69] Se estima que solo sobrevivieron la mitad de los elefantes.

Alejandro fue idealizado como vencedor de los «monstruos» del Indo. En el «decadracma de Poros», acuñado hacia el 323 a. C., puede verse a Poros montado en un elefante blandiendo una lanza hacia Alejandro, quien lo persigue a caballo. En una moneda acuñada en el reinado de Ptolomeo, Alejandro está cubierto con la piel de un elefante, símbolo de su victoria en India.
Uno de los motivos que se barajan para explicar que el ejército de Alejandro no procediera a la conquista del reino de Magadha, fue el elevado número de elefantes del ejército de este reino, cuyo rey Chandragupta Maurya incrementó hasta casi diez mil. No se sabe con seguridad si llegaron a enfrentarse ambos reyes. Hay constancia, sin embargo, de que Seleuco I Nicátor, uno de los diádocos de Alejandro, en el 305 a. C. se enfrentó a este rey y fue vencido. En virtud del tratado que firmaron, el monarca de Magadha entregó un elefante a Seleuco, quien le correspondió con la entrega de una de sus hijas.
En el 301 a. C., en la batalla de Ipsos, considerada como la más grande batalla de elefantes de la Antigüedad (por lo menos no india), Seleuco alineó contra Antígono I Monóftalmos una tropa de 400 elefantes, obtenidos gracias al tratado de paz mencionado con Chandragupta Maurya. Situó a la masa de elefantes apoyando a la infantería, lo que le permitió impedir que la caballería enemiga tomara la retaguardia y lograr una gran victoria.
El campo de batalla fue dominado por una combinación de la falange, de la caballería y de los elefantes de guerra durante las Guerras de los diádocos. El poder del elefante creció con las torretas puestas a lomos del animal. En la torreta, un piquero y un arquero podían atacar a los enemigos y a la vez intentar detener al elefante para que no cruzara a las líneas enemigas. Era controlado por un conductor de origen indio, armado con varias jabalinas.
Las principales ventajas de los elefantes eran su tamaño y el terror que causaba el verlos. Eran especialmente útiles contra la caballería, porque los caballos, que no estaban acostumbrados a la visión y al sonido de un elefante, se escapaban la mayoría de las veces.
Una fila de elefantes, con un espacio entre ellos de 20 a 50 metros, bastaba para detener una carga de la caballería pesada. En cambio, los elefantes tenían una gran desventaja, ya que aunque era difícil matarlos, las heridas infligidas o la pérdida del conductor eran a menudo suficientes para asustar al elefante y también se convertía en un gran peligro para su propio ejército si retrocedía. Debido a esto, normalmente eran escoltados por un grupo de infantería ligera.
Al final de la época de los diádocos, los elefantes tenían adscrito de modo permanente una escolta de la infantería ligera, disponían de una torreta suficientemente grande para soportar a cuatro hombres, y sus patas eran protegidas con cuero o bandas metálicas, para impedir que el enemigo cortara sus músculos. Los soberanos helenísticos adoptaron esta arma de guerra.
El elefante africano también fue usado por los Ptolomeos, por el ejército cartaginés y por Pirro de Epiro contra los romanos. Se ignora si Cartago usó torretas, pero los ejércitos de los lágidas sí las emplearon.
En la batalla de Rafia (217 a. C.), Ptolomeo IV dispuso de 73 elefantes africanos y Antíoco III el Grande de 102 elefantes asiáticos. Fue la primera batalla de la Antigüedad en la que los elefantes de ambos continentes se enfrentaron en gran número. Los dos adversarios dividieron sus tropas de elefantes en dos unidades dispuestas en las alas a fin de defender a la caballería; los elefantes de Asia eran más grandes y más agresivos que sus congéneres africanos (se trataba de elefantes indios), y derrotaron a los de Ptolomeo, pero no bastó para que este fuera vencido.
Bajo los seléucidas y los lágidas, los elefantes fueron revestidos con una coraza y con una torreta (mencionada arriba), en la que había de dos a cuatro tiradores. El mahout se ponía a horcajadas sobre el cuello del animal.
Armas y armaduras

La infantería falangita de Filipo II estaba equipada con un 'escudo proto-telamón' que ya divergía del escudo de estilo argivo que aparece en las obras de arte esculpidas de una tumba de Katerini, datada quizás en el reinado de Amintas III de Macedonia.[9] Su infantería inicial también estaba equipada con cascos protectores y grebas, así como sarissas, pero según Sekunda, finalmente fueron equipados con armaduras más pesadas como corazas, ya que la Tercera Filípica de Demóstenes en 341 a. C. los describió como hoplitas en lugar de peltastas más ligeros.[70][71] Como lo demuestra el sarcófago de Alejandro, las tropas al servicio de Alejandro Magno también estaban armadas al estilo hoplita.[72] Sin embargo, Errington argumenta que las corazas no eran usadas por los piqueros de la falange ni durante los reinados de Filipo II ni de Filipo V (durante los cuales existe evidencia suficiente).[36] En cambio, afirma que las corazas solo las usaban los oficiales militares, mientras que los piqueros usaban el kottibo junto con sus cascos y grebas, empuñando una daga como arma secundaria junto con su escudo.[36]
Existe un considerable conjunto de pruebas que sugieren que las distintas clases de soldados macedonios se entrenaban en el uso de una variedad de armas y equipo. Ciertamente, la caballería, incluido el propio Alejandro, combatía a pie durante los asedios y asaltos a asentamientos fortificados; se describe que los falangitas utilizaban jabalinas y algunos infantes fueron entrenados para montar a caballo. El despliegue de los diferentes tipos de armadura y armas dependía exclusivamente de las exigencias de cada situación táctica.[73]
Armas

La mayoría de las tropas habrían llevado algún tipo de espada como arma secundaria. La espada corta de hoja recta conocida como xifos (ξίφος) se representa en obras de arte, y dos tipos de espadas cortantes de un solo filo, la kopis y la májaira, se muestran en imágenes y se mencionan en textos. Un hallazgo arqueológico de un xifos macedonio bien conservado reveló una espada con una longitud de hoja de 55 cm y un peso de 300 g.[75] Las espadas cortantes se asocian particularmente con el uso de la caballería, especialmente por Jenofonte, pero las representaciones pictóricas sugieren que los tres tipos de espadas fueron utilizados por la caballería y la infantería sin una distinción obvia.[76]
Cada jinete de la caballería de los Compañeros estaba equipado con una lanza de doble punta con un asta de madera de cornejo llamada xyston. Las puntas dobles de la lanza significaban que, si el xyston se rompía durante una batalla, el jinete solo tenía que girar su arma para volver a armarse. La caballería tesalia y griega habría estado armada de manera similar a los Compañeros. Se usaba para apuñalar por encima o por debajo del brazo con el codo flexionado.[77] Esto está ilustrado claramente en el Mosaico de Issos, donde se muestra al rey Alejandro realizando una estocada con su xyston por debajo del brazo, mientras que inmediatamente detrás de él un jinete realiza una estocada por encima del brazo. No hay evidencia de que la caballería macedonia utilizara alguna vez un agarre a dos manos en sus lanzas, como lo hicieron posteriormente los lanceros sármatas y romanos.[78] El asta del xyston tenía forma cónica, lo que permitía que el punto de equilibrio, y por lo tanto el agarre, estuviera aproximadamente a dos tercios de la longitud de la lanza, lejos de la punta.[79]
El armamento de los falangitas se describe en el decreto militar de Anfípolis. En él se enumeran las multas impuestas a los soldados que no mantuvieran su armamento o no lo presentaran cuando se les solicitara. Las armas ofensivas eran una pica (sarissa) y una espada corta (machaira). La sarisa medía más de 6 metros de largo, con un contrapeso y un extremo puntiagudo en la parte posterior llamado sauroter; parece que tenía una funda de hierro en el medio, lo que podría significar que se dividía en dos piezas para la marcha, uniendo la funda las dos secciones antes de su uso. Al igual que el xyston, la sarissa se estrechaba considerablemente hacia la punta. Esto, junto con el sauroter, ayudaba a que el punto de equilibrio estuviera lo más cerca posible de la parte baja del arma. Cabe destacar que los hallazgos arqueológicos demuestran que los falangitas también utilizaban la espada de doble filo (xifos]), así como la lanza tradicional griega de los hoplitas ([dory/δόρυ), que era mucho más corta que la sarisa. Las fuentes también indican que, en ocasiones, los falangitas portaban jabalinas. La sarisa habría sido inútil en la guerra de asedio y otras situaciones de combate que requerían un arma menos voluminosa.[80][81]
Los hipaspistas y la infantería pesada griega aliada y mercenaria estaban equipados como hoplitas clásicos y habrían empleado la lanza hoplita y una espada.[82]
Las tropas ligeras fueron aportadas por diversos pueblos sometidos y aliados. Varios pueblos balcánicos, como los agrianos, peonios y tracios, proporcionaron infantería ligera, caballería o ambas. La infantería ligera típica (los peltastas) estaba armada con varias jabalinas. Cada jabalina tenía una correa de lanzamiento sujeta al asta por detrás de su punto de equilibrio. La correa se enrollaba alrededor del asta y se enganchaba en uno o dos dedos. La correa hacía girar la jabalina en el aire, lo que mejoraba la precisión, y aumentaba la potencia del lanzamiento y el alcance.[83]
También se empleaban arqueros a pie, especialmente mercenarios cretenses; los cretenses eran conocidos por las flechas pesadas y de gran punta que utilizaban. La caballería ligera podía usar lanzas y jabalinas más ligeras y, en el caso de los arqueros a caballo iraníes, arcos compuestos compactos.[84][85][86]
Cascos


Prácticamente todos los cascos utilizados en el mundo griego de la época estaban hechos de bronce. Un casco prominente en las imágenes contemporáneas tenía la forma de un gorro frigio, es decir, con un ápice alto y que sobresalía hacia adelante. Este tipo de casco, también conocido como casco tracio, tenía una visera que sobresalía por encima de los ojos y solía tener grandes carrilleras, a menudo decoradas con barbas estilizadas en relieve. Las versiones tardías del casco calcídico todavía se usaban; este casco era una forma aligerada derivada del casco corintio, tenía protección nasal y carrilleras de tamaño modesto. También se empleaban otros cascos más sencillos, del tipo cónico casco cono o píleo, sin carrilleras. Estos cascos eran usados por la infantería pesada.[87]
El casco tracio era usado por la caballería macedonia en tiempos del rey Filipo, pero se dice que su hijo Alejandro prefirió el casco beocio abierto para su caballería, como recomendó Jenofonte.[88] El entierro real en la tumba de Vergina contenía un casco que era una variación del tipo tracio/frigio, excepcionalmente hecho de hierro, lo que respaldaría su uso por la caballería.[89] Además, un fresco que representa a un lancero macedonio montado lanzando a un infante, de la tumba de Kinch, cerca de Naousa, muestra al jinete usando un casco de tipo tracio.[90] El casco beocio, aunque no tenía piezas para las mejillas, tenía un borde acampanado que se doblaba en una forma compleja que ofrecía una protección considerable al rostro. El mosaico de Alejandro sugiere que los oficiales de la caballería pesada llevaban insignias de rango en forma de coronas de laurel (quizás pintadas o hechas de lámina de metal) en sus cascos.[91]
El sarcófago de Alejandro Magno muestra al rey luciendo un elaborado casco con la forma de la cabellera de león de Heracles. Su primo, Pirro de Epiro, aparece descrito con un casco adornado con carrilleras en forma de cabezas de carnero. Muchos cascos de la época incorporan soportes para crestas o plumas, lo que permitía lograr un alto grado de ostentación marcial mediante el uso de imponentes tocados.[82]
Corazas



La armadura corporal del ejército macedonio derivaba de un repertorio presente en todo el mundo de habla griega. La forma más común de armadura era la spolas o linotórax, una coraza de lino rígido compuesta por capas de tela pegadas o cosidas; aunque es posible que el lino se utilizara como revestimiento sobre cuero.[92] Estaba compuesta por el "cinturón", una sección tubular, a menudo de cuatro paneles verticales, que envolvía el torso. Una hombrera se unía a la parte superior trasera del cinturón; este elemento se dividía en dos alas que se extendían hacia adelante sobre cada hombro y se ataban a la sección pectoral del cinturón. Las representaciones antiguas muestran las hombreras en posición vertical cuando no estaban atadas al peto de la coraza. Esto sugiere que el linotórax en su conjunto era muy rígido e inflexible. Las pteruges, tiras de lino o cuero, protegían la parte superior de los brazos y las caderas del usuario. El linotórax podía reforzarse con placas de bronce o elementos de escamas de bronce. También se describen defensas de aspecto similar compuestas de tejido acolchado[93][94]
Jenofonte menciona un tipo de armadura llamada "la mano" (χεῖρα) para proteger el brazo izquierdo, el de la brida, de los jinetes de caballería pesada, aunque no hay evidencia que respalde su uso generalizado. Es posible que se pareciera a la posterior armadura manica utilizada por los gladiadores romanos y la caballería catafracta.
Menos común, debido a su elevado coste, era la coraza musculada. Esta armadura, fabricada íntegramente en bronce, constaba de una coraza y un espaldar, generalmente con hombreras, modeladas en relieve con la forma de un torso masculino musculoso. A menudo se le añadían pteruges para extender la superficie corporal cubierta.[95]
En la tumba real macedonia de Vergina se descubrió una coraza completa de hierro forjado, decorada con oro y modelada según la forma del linotórax, junto con un gorjal de hierro forjado. Esto, sumado a la representación de Alejandro Magno en el mosaico de Issos, demuestra que la tecnología para fabricar armaduras de placas de hierro existía en aquella época.[96] Es dudoso que este tipo de armadura fuera usada por personas que no fueran de rango real o muy elevado.[97] En la batalla del Gránico, la coraza de Alejandro Magno fue atravesada en una articulación por una jabalina. Se encuentran articulaciones similares que conectan las placas de la coraza de hierro de Vergina, lo que sugiere que Alejandro llevaba una armadura de construcción similar.[98] En la batalla de Gaugamela, Plutarco describe a Alejandro con un casco y un gorjal de hierro pulidos para que parecieran de plata.[99]
Todas las formas de armadura mencionadas anteriormente podrían describirse como toraces (plural de tórax). En las fuentes originales se mencionan otras formas de armadura, como el kottibo y un tipo de "semi armadura," el hemitoración (ἡμιθωράκιον); se desconoce la naturaleza precisa de estas defensas, pero sería razonable concluir que eran más ligeras y quizás ofrecían menos protección que el tórax.[100] También se ha sugerido que el término kottibo podría referirse a una forma de linotórax. Se tiene constancia de que Alejandro ordenó la quema de armaduras antiguas, lo que sugiere que la armadura en cuestión no era metálica.[101]
Solo existen restos arqueológicos de un tipo de armadura para las extremidades: las grebas de bronce, que protegían la parte inferior de la pierna. Podían ser utilizadas tanto por la infantería pesada como por la caballería pesada, pero no aparecen con frecuencia en las representaciones de la época. Sin embargo, se mencionan en el decreto militar de Anfípolis y en la tumba de Vergina se encontró un par de grebas, una más corta que la otra.[102]
Jenofonte menciona un tipo de armadura llamada χεῖρα (‘la mano’) para proteger el brazo izquierdo, el de la brida, de los jinetes de caballería pesada, aunque no hay evidencia que respalde su uso generalizado. Es posible que se pareciera a la posterior armadura manica utilizada por los gladiadores romanos y la caballería catafracta.[103]
Escudos

El escudo falangita macedonio, también llamado "escudo Telamón", era circular y presentaba una ligera convexidad; su superficie exterior estaba revestida con una fina lámina de bronce. La cara interior del escudo era de madera o de cuero multicapa, con una banda para el antebrazo fijada al centro. Plutarco observó que los falangitas (soldados de la falange) llevaban un pequeño escudo sobre el hombro. Esto probablemente significaba que, dado que se necesitaban ambas manos para sujetar la sarisa, el escudo se llevaba suspendido por una correa y estabilizado por el antebrazo izquierdo que pasaba a través de la banda. La mano izquierda sobresalía del borde del escudo para sujetar la sarisa. Reconstrucciones recientes de la sarisa y el escudo falangita mostraron que la correa que sostenía el escudo ayudaba a transferir parte del peso de la sarisa del brazo izquierdo a los hombros cuando esta se sostenía horizontalmente en posición de combate. El escudo falangita macedonio es descrito por Asclepiodoto (Tactica, 5) por tener ocho palmos de ancho (equivalente a 62 cm) y «no demasiado hueco».[104][105]

Según fuentes pictóricas, es probable que los hipaspistas, miembros de élite de la infantería, incluyendo la Agêma de la guardia personal del rey, emplearan un escudo de mayores dimensiones, el escudo tradicional de los hoplitas griegos, a menudo llamado aspis (ἀσπίς), aunque este era un término general para cualquier escudo, se le conoce más propiamente como el escudo argivo. Este escudo, también circular, era más grande que el escudo de las falangitas, tenía un revestimiento de bronce sobre una base de madera y se sostenía con el antebrazo izquierdo pasando a través de una banda central con una empuñadura justo dentro del borde. Este escudo era mucho más convexo que el escudo de las falangitas y tenía un borde saliente, características que impedían su uso con una pica a dos manos. El estilo de escudo utilizado por la caballería, si es que usaban alguno, está menos claro; la caballería pesada de la época de Alejandro no empleaba escudos.[106][107]
Los lanceros de infantería ligera habrían usado una versión del escudo pelta (en griego antiguo: πέλτη), de donde deriva su nombre, peltasta. Este era un escudo ligero hecho de mimbre revestido de cuero. El escudo era de origen tracio y originalmente tenía forma de media luna; sin embargo, en la época de apogeo de Macedonia, muchas representaciones de los peltai los muestran ovalados o redondos.[108][109]
Guerra de asedio
Los macedonios habían perfeccionado sus tácticas de asedio bajo el mando de Filipo. Por primera vez, habían llevado a cabo asedios exitosos contra posiciones fortificadas y fuertemente defendidas. Esto representó un cambio drástico con respecto a las guerras anteriores, donde los ejércitos griegos carecían de la capacidad para realizar un asalto efectivo. Por ejemplo, durante la guerra del Peloponeso, el ejército espartano nunca pudo tomar Atenas a pesar de haber conquistado fácilmente el territorio circundante. Para la tarea de abrir brechas en las fortificaciones amuralladas de las ciudades, Filipo II contrató ingenieros como Poliído de Tesalia y Diades de Pela, capaces de construir máquinas de asedio y artillería de última generación que disparaban grandes proyectiles de ballesta.[46]
Artillería

El cambio radical en la capacidad de los griegos para actuar contra fortificaciones se debió en gran medida al desarrollo de una artillería eficaz. Este había comenzado hacia el año 400 a. C. en Siracusa bajo el mandato de Dionisio I. En la época de Alejandro, ya se utilizaba artillería accionada por torsión. Las máquinas de torsión utilizaban madejas de tendones o cuerdas de pelo, que se enrollaban alrededor de un bastidor y se retorcían para accionar dos brazos de arco; estos podían desarrollar una fuerza mucho mayor que las formas anteriores (como los«gastrafetes), que dependían de las propiedades elásticas de una varilla de arco. Los macedonios utilizaban dos tipos de balista: una más pequeña que disparaba dardos, llamada oxíbeles, y una máquina más grande que lanzaba piedras, llamada litobolo». Los más grandes podían lanzar piedras de hasta 80 kg de peso. Estas máquinas podían acribillar a los defensores de una ciudad con proyectiles y abrir brechas en las murallas.[110]
Alejandro Magno parece haber sido uno de los primeros generales en emplear artillería en campo abierto, en lugar de en un asedio. Utilizó artillería concentrada para disparar a través de un río contra un ejército escita, obligándolo a abandonar la orilla opuesta y permitiendo así que las tropas macedonias cruzaran y establecieran una cabeza de puente.[111]
Otras máquinas de asedio

Junto con diversas formas de artillería, los macedonios poseían la capacidad de construir un conjunto eficaz de máquinas de asedio. Destacaron en varios asedios, incluido el épico Sitio de Tiro (332 a. C.), las torres de asedio (helépolis); estas permitían a los hombres acercarse y asaltar las murallas enemigas sin estar expuestos al fuego de proyectiles potencialmente devastador. Asimismo, significaban que se podía colocar a más hombres en las murallas en un período de tiempo más corto, ya que las simples escaleras obligaban a los hombres que atacaban a moverse en fila india, lo que facilitaba mucho la tarea de defender las murallas. Estas estructuras, que eran rodantes y de varios pisos de altura, estaban cubiertas con cuero húmedo o revestimiento de metal para protegerse del fuego de proyectiles, especialmente incendiarios, y las más grandes podían estar equipadas con artillería. El ejército macedonio también podía desplegar diversas formas de arietes suspendidos con punta de metal. Dichos arietes generalmente estaban provistos de una cubierta techada con ruedas para proteger a sus usuarios del fuego de proyectiles; se utilizaban para derribar puertas o para desprender mampostería de los muros y así abrir una brecha (a esta última forma a veces se la llamaba "taladro" en lugar de ariete).[112]
Tácticas de batalla

El ejército macedonio fue una de las primeras fuerzas militares en utilizar tácticas de armas combinadas, empleando diversas tropas especializadas para desempeñar funciones específicas en el campo de batalla y así formar un conjunto mayor. Aunque no triunfó en todas las batallas, el ejército de Filipo II logró adoptar con éxito las tácticas militares de sus enemigos, como la formación en embolón (es decir, cuña) de los escitas.[46] Ofrecía a su caballería una maniobrabilidad mucho mayor y una ventaja en la batalla que antes no existía en el mundo griego clásico.[46]
Las tácticas empleadas por el ejército macedonio a lo largo de las diversas campañas que libró fueron, por supuesto, variadas; generalmente en respuesta a la naturaleza de las fuerzas enemigas y su disposición, así como a las características físicas del campo de batalla. Sin embargo, existían ciertas características típicas en las tácticas empleadas por los macedonios en las batallas campales. Estas características fueron evidentes en la primera gran batalla que el ejército, recién entrenado por Filipo, libró en el 358 a. C. y aún podían apreciarse en Gaugamela en el 331 a. C.[113]
La batalla del valle de Erigón (Erigón es el nombre antiguo del río Crna), librada en el 358 a. C., tenía como objetivo liberar a Macedonia de la amenaza de Iliria y recuperar algunas zonas occidentales del control ilirio. Los ilirios, liderados por el rey Bardilis I, contaban con una fuerza similar a la de los macedonios, con aproximadamente 10 000 a 11 000 soldados. Filipo disponía de 600 jinetes, y los ilirios, preocupados por ser flanqueados por la caballería macedonia, se formaron en un cuadrado hueco. Filipo concentró su caballería en el flanco derecho y dispuso su ejército en escalón, dejando el izquierdo desprotegido. Como se había previsto, los ilirios extendieron su formación para poner en acción el ala izquierda macedonia. Filipo esperó hasta que se abrió la inevitable brecha en el lado izquierdo del cuadrado ilirio y entonces lanzó su caballería contra ella. La caballería se abrió paso entre las filas ilirias, seguida por elementos de la falange. Los ilirios se desmoronaron tras una feroz lucha, y tres cuartas partes del ejército de Bardolis fueron masacradas. El avance oblicuo con el flanco izquierdo rechazado, las cuidadosas maniobras para desorganizar la formación enemiga y la carga demoledora del fuerte flanco derecho, encabezado por la caballería de los Compañeros, se convirtieron en práctica habitual de Macedonia.[113]
Desarrollos posteriores y declive
Tras la fragmentación del imperio de Alejandro, Macedonia volvió a ser un reino independiente. Las fuerzas militares de este estado sucesor, el ejército macedonio antigónida, conservaron muchas características de los ejércitos de Filipo y Alejandro. Los ejércitos helenísticos de los demás estados sucesores macedonios del período de los diádocos, que siguió a la muerte de Alejandro, también mostraron una continuidad del equipamiento, la organización y las tácticas macedonias anteriores. Pirro de Epiro derrotó a los romanos, liderados por el cónsul romano Publio Valerio Levino, en la batalla de Heraclea en el 280 a. C.,[114]gracias a su superior caballería, sus elefantes y su falange macedonia.[115] Aunque la batalla fue una victoria para los griegos, sufrieron graves pérdidas.[116] Sin embargo, hacia el final del período helenístico, hubo un declive general en el uso del enfoque de armas combinadas, y la falange volvió a ser el arma decisiva. Los falangitas estaban armados con picas más largas y, como resultado, la falange misma se volvió menos móvil y adaptable de lo que había sido en la época de Alejandro.[117] Debido a que todos los ejércitos helenísticos en competencia empleaban las mismas tácticas, estas debilidades no fueron evidentes de inmediato. Sin embargo, estos ejércitos finalmente se enfrentaron a fuerzas externas a los reinos sucesores, como los ejércitos romano y parto, compuestos por diferentes tipos de tropas que utilizaban tácticas novedosas. Frente a tales adversarios, la falange de la época helenística demostró ser vulnerable. La derrota de Antíoco III el Grande en la batalla de Magnesia marcó el fin del dominio de la falange macedonia en los campos de batalla del período helenístico.[118] La falange finalmente encontró su fin en el mundo antiguo cuando las tácticas más flexibles de los manípulos romanos contribuyeron a la derrota y partición de Macedonia en el siglo II a. C.[119][120]
Flota macedonia

Macedonia no era una gran potencia naval ni siquiera durante el reinado de Filipo II. Sin embargo, al heredar de Filipo el liderazgo de la Liga de Corinto y el plan para invadir el Imperio aqueménida, Alejandro cruzó el Helesponto con su ejército en el 334 a. C., empleando una flota de 120 barcos con tripulaciones de 38 000 hombres [121] procedentes de Macedonia y de diversas ciudades-Estado griegas miembros de la Liga, incluidas las potencias navales de Atenas y Corinto. El ejército transportado a Anatolia contaba, incluida la vanguardia, con aproximadamente 43 000 soldados de infantería y 6100 de caballería, entre los que se encontraban macedonios, contingentes aportados por los estados de la Liga de Corinto, mercenarios griegos y soldados tribales de Tracia, Peonia e Iliria.[122] Se necesitaron más de cien trirremes (galeras de tres niveles de remeros) para transportar a todo el ejército macedonio, proporcionados en gran parte por la Liga de Corinto, pero los persas decidieron no oponerse activamente al movimiento.[123]
En el año 332 a. C., Alejandro sitió Tiro sitio de Tiro, ciudad fenicia , situada en una isla fuertemente fortificada frente a la costa del Levante mediterráneo. Tiro no se sometió completamente a su control; no podía dejar atrás esta poderosa ciudad portuaria mientras avanzaba hacia Egipto. Dado que la flota tiria superaba ampliamente en número a los barcos macedonios, Alejandro se vio obligado a construir una calzada que conectara la isla de Tiro con tierra firme para que sus fuerzas pudieran atacar. La defensa tiria demostró ser tan fuerte como el ingenio de Alejandro en la construcción de la calzada, y el asedio se estancó. Afortunadamente para Alejandro, su victoria previa en la batalla de Issos y las posteriores conquistas de las ciudades-Estado fenicias de Biblos, Arwad y Sidón habían significado que las flotas de estas ciudades, que habían constituido la mayor parte de la flota auqeménida, pasaran a estar bajo su control. Esto le otorgó inmediatamente el mando de una flota de 80 barcos. Este acontecimiento coincidió también con la llegada de 120 galeras de guerra enviadas por los diez reinos de Chipre, que estaban al tanto del cambio de poder en la región del rey aqueménida a Alejandro. Con la llegada de otros 23 barcos de las ciudades-Estado griegas de Jonia, Alejandro tenía 223 galeras bajo su mando, lo que le otorgaba el dominio del mar. Junto con la flota, amplió el ancho de su muelle para permitir la instalación de más artillería defensiva que le proporcionara protección contra la de los tirios.[124]
Con su nueva flota, Alejandro bloqueó ambos puertos de Tiro gracias a su superioridad numérica. Agrupó varias galeras lentas y algunas barcazas de dos en dos, equipándolas con arietes. También embarcó grandes catapultas lanzadoras de piedra (lithoboloi) en otros navíos. Al comprobar que grandes bloques de piedra sumergidos impedían que los arietes alcanzaran las murallas, Alejandro ordenó retirarlos con barcos grúa. Los arietes fueron entonces anclados cerca de las murallas, pero los tirios enviaron barcos y buzos para cortar los cables de anclaje. Alejandro respondió reemplazando los cables con cadenas. Los barcos equipados con arietes y catapultas abrieron una brecha en las murallas meridionales de Tiro, y las tropas macedonias, encabezadas por los hipaspistas, asaltaron la ciudad.[125]
Reclutamiento
Los Compañeros de Infantería eran reclutados entre el campesinado de Macedonia. Una vez reclutados, se convertían en soldados profesionales. La baja solo podía ser concedida por el rey. Bajo el reinado de Filipo, los Compañeros de Infantería no recibían un salario regular. Esto parece haber cambiado en tiempos de Alejandro, ya que durante el motín de Opis en el 324 a. C., Alejandro los reprendió por haber contraído deudas a pesar de ganar un buen salario.[126] Mediante un entrenamiento y una instrucción exhaustivos, los Compañeros de Infantería eran capaces de ejecutar maniobras complejas en absoluto silencio, una habilidad que resultaba fascinante e inquietante para los enemigos.[127]
Tanto la caballería como la falange eran reclutadas sobre una base territorial constituida por cuatro grandes distritos (Botiea, Anfajítida, Alta Macedonia y prôtè méris), subdivididas en ciudades o en grupos de ciudades en la Baja Macedonia, y en ethnè o grupos de ethnè en la Alta Macedonia. El reclutamiento territorial se aplicaba tanto a los soldados como a los oficiales. Se puede decir que el ejército macedonio no era más que la colección de armas particulares de sus subdivisiones cívicas o territoriales. Varias unidades cívicas podían ser combinadas para formar una unidad táctica si sus efectivos eran insuficientes.
El reclutamiento era efectuado por oficiales especiales, a los cuales el rey enviaba las órdenes de movilización, precisando la fecha y el lugar de la concentración. La movilización podía ser general, o solo parcial, según un sistema de rotación que se ha perdido. Coincidía generalmente con la gran asamblea de los macedonios en armas en primavera, para la lustración ritual del ejército, cuando la celebración de la fiesta de las Xandika (que daban su nombre al mes macedonio). El lugar de reunión del ejército era o en la capital, Pela, o en un gran centro religioso, como Díon, o incluso en el lugar idóneo según la siguiente campaña militar.
Según el reglamento del servicio militar de la época antigónida, del cual ha sido encontrada una copia epigráfica en Casandrea, se reclutaba a los hombres entre los 15 y 50 años.
La asignación de las diferentes unidades (peltastas, agêma, falange) se hacía mediante un criterio censal: los reclutados de las familias más ricas eran enrolados como peltastas y la agêma (probablemente también para pezhetairoi/hipaspistas bajo Filipo II y Alejandro, respectivamente). Lógicamente, tan solo los macedonios más acomodados podían dedicar el tiempo necesario al entrenamiento intensivo que requería la pertenencia a los cuerpos de élite. Por las mismas razones, el límite de edad de los peltastas se rebajaba a 35 años, y la de los integrantes de la agêma a 45 años. El límite de edad para ser rechazado por criterios familiares, seguía o no la posibilidad de reemplazar al soldado, que podía ser llevado a servir en la reserva hasta los 55 años.
Entrenamiento
El entrenamiento del soldado macedonio comenzaba en su juventud con la educación efébica durante dos años, para los que vivían en las ciudades: la ley gimnasiarca de Véria muestra la práctica de numerosas disciplinas paramilitares (tiro al arco, lanzamiento de jabalina), en los que hay que contar probablemente los ejercicios de maniobras preparatorios para la integración en la falange, puesto que el reclutamiento podía tener lugar desde los 15 años de edad. La participación en la efebía estaba sujeta a un censo mínimo de 3000 dracmas en la ciudad de Anfípolis, y estaba vetada a los hijos de los artesanos o de los comerciantes.
Polieno describe cómo Filipo II entrenaba a su ejército multiplicando los ejercicios y las maniobras. Los falangitas se entrenaban con todas las armas, cargados con su ración alimentaria, y debían recorrer a marchas forzadas 300 estadios (alrededor de 54 km).[128] Frontino precisa que Filipo había prohibido a sus tropas el uso de carros para los bagajes y que una unidad de 10 hombres no tenía derecho más que a un solo porteador, y un caballero a un único escudero. En campaña, cada hombre debía llevar trigo para 30 días.[129]
Logística
La administración del ejército en campaña era asunto del secretario real (grammateus basilikos), Eumenes de Cardia lo fue en la época de Filipo II y de Alejandro. El Secretariado del Ejército poseía las listas de movilización (syllogismous) y los registros de efectivos (syntelas), que indicaban las fuerzas de las diferentes unidades, y en función de las cuales eran ocasionalmente distribuidas las raciones, pagados los equipamientos, decididos los refuerzos y las promociones. Los suministros eran repartidos por lochoi en la infantería y por ilai en la caballería: el reparto final era asunto de los hyperetai, el equivalente en la época helenística a los sargentos mayores.
El Secretariado del ejército estaba dividido en diversas secciones, cada una dirigida por un secretario (grammateus) asistido por inspectores (episkopoi): se sabe de la existencia de un Secretario de la Caballería y de un Secretario de los Mercenarios para Egipto.
El Secretario de la Caballería tenía la difícil tarea de reemplazar las monturas perdidas en combate (1000 de 7000 en Gaugamela, por ejemplo), por requisa local o por el envío de refuerzos provinciales. Los Lágidas y los Seléucidas el testimonio de acaballaderos reales (hippotropheia, ἱπποτροφεία) que proveían los caballos: debieron existir también en Macedonia. El reino antigónida los mantenía en Sición.[130]
Un tipo de tetradracmas de Alejandro I lleva en el anverso un caballo marcado con un caduceo, marca de las caballerizas reales. Su existencia está confirmada por un reglamento del servicio militar encontrado en Casandrea, concerniente al desfile de los caballos de la caballería, el examen (dokimasia) que, como en Atenas, debía determinar si eran buenos para el servicio: era probablemente el hiparco quien se encargaba y transmitía la información al epístata. Si fallaba en su tarea, podía ser castigado con una multa de 1000 dracmas.[2]
Normalmente, las raciones no eran suministradas, sino que cada soldado debía comprarlas a los mercaderes que seguían al ejército. La requisa no era utilizada más que como último recurso.
Que las armas eran suministradas por el Reino, al menos en parte, es revelado no solamente por las fuentes literarias (25 000 panoplias fueron enviadas para reequipar al ejército de Alejandro antes de la campaña de la India),[131] sino también por la arqueología: numerosas armas (balas de hondas, puntas de flechas encontradas en Metone, puntas de lanzas, escudos en Díon), llevaban las inscripciones (MAC o PHILIPPOU, por ejemplo) que atestiguan la existencia de manufacturas y de arsenales reales donde eran fabricadas. En el siglo III a. C., Eumenes de Pérgamo declaró al Senado romano que los arsenales de su reino podían equipar totalmente a tres ejércitos de 30 000 infantes, 5000 caballeros y 10 000 mercenarios.[132]
Evolución de los efectivos
- En 359 a. C., Filipo II movilizó contra Iliria 10 000 infantes y 600 caballeros.[133]
- En 334 a. C., el ejército de Alejandro contaba con un total de 24 000 soldados de infantería y 3300 caballeros.[134]
- En 197 a. C., en la batalla de Cinoscéfalos, Filipo V dispuso de 2000 caballeros —de los cuales una parte eran tesalios— y 18 000 infantes.[135] El mismo año movilizó a 500 para la invasión de Dardania.[136]
- En 171 a. C., en el desfile de Cirros, fueron presentados 26 000 soldados de infantería y 3000 jinetes.[137]
- En 168 a. C., en Pidna, Perseo contaba con 3000 jinetes en su ejército.[138]
Composición étnica del ejército y recuento
Las fuentes dan una idea de la escala de los movimientos de población. En 334 a. C., cuando invadió Asia, Alejandro llevó 12 600 griegos del sur con él, de los cuales 7600 eran de las ciudades de la Liga de Corinto y el resto mercenarios.
El resto de su ejército de 37 000 hombres estaba formado por macedonios, reclutas de las tribus del norte de Macedonia y griegos del centro-norte de Grecia, como los tesalios. Recibió alrededor de 65 000 nuevos mercenarios durante su expedición, de los cuales al menos 36 000 se quedaron como tropas de guarnición o colonos.[139]
Unos 23 000 griegos (que podrían haber incluido norteños e incluso macedonios) fueron asentados después por Alejandro en las satrapías persas orientales. A su muerte se rebelaron con el deseo de volver a Grecia y fueron masacrados por los macedonios.[140][141]
Según Arriano, Alejandro empleó tropas aracosias, bactrianas, parapamisadas, sogdianas, indias y escitas. Estuvieron presentes en la gran revista militar que Alejandro organizó en el 324 a. C. Se dice que Alejandro quedó impresionado por la disciplina de los 30 000 persas, entrenados en los métodos de la falange macedonia.[142] Se cree que el ejército llegó a contar con 120 000 soldados de primera línea en un momento dado. Esta cifra no incluía a los soldados que acompañaban al ejército. Ha habido un considerable debate sobre cuándo Alejandro empleó por primera vez a soldados orientales en servicio activo con el ejército.[143] Durante su campaña en Asia contra el Imperio aqueménida formó una hiparquía, (es decir, una unidad de unos pocos cientos de jinetes) de caballería de compañía compuesta enteramente por iranios.[144] La incorporación de tropas asiáticas al ejército fue rechazada por muchos macedonios nativos, especialmente cuando el grupo de jóvenes persas de familias aristocráticas fue entrenado en técnicas de combate macedonias e incorporado a la caballería de acompañamiento.[145]La reacción de Alejandro fue planear gobernar Asia con un ejército reclutado localmente, pero su muerte interrumpió su plan. Sus sucesores revirtieron su objetivo de diversificar el ejército y reclutaron casi exclusivamente a griegos y macedonios.[146]
Tras la muerte de Alejandro, parece que los nuevos gobernantes (diádocos) continuaron reclutando en Grecia en cantidades cada vez mayores. Antígono I Monoftalmos tenía 28 000 infantes y 8500 jinetes en 317 a. C.[147][148] Contra él presentó Eumenes 35 000 infantes y 5000 jinetes.
Once años más tarde, Antígono tenía 80 000 infantes.[149]
Un siglo después Antíoco, uno de los epígonos, pudo movilizar 70 000 infantes y 5000 jinetes, de los cuales no menos de 40 000 habían sido reclutados en Grecia y Asia Menor.[150][151] La fuerza que Ptolomeo le opuso en 217 a. C. incluía 5000 mercenarios griegos, contando con 2500 cretenses.
Gran parte de los contingentes procedían de las zonas menos urbanizadas, como Etolia, Tesalia y Creta, y no de otras ciudades como Atenas. Incluso en la ciudad relativamente próspera de Magnesia del Meandro, a orillas del río Meandro, bajo Antígono los ciudadanos querían trasladarse a la nueva fundación de Antíoco en la lejana Persis.[152][153]
Desde inicios del siglo IV a. C., los espartanos también habían estado ganando dinero sirviendo a potentados extranjeros, y esto continuó en los siglos posteriores.[154]
Las ambiciones de estos miles de hombres, muchos de los cuales habrían experimentado una relativa pobreza en sus ciudades natales, pudo proporcionar algo de la motivación para las conquistas iniciales de Alejandro y las luchas territoriales de los diádocos.[155]
Principales batallas y campañas
- Expansión de Macedonia bajo Filipo II
- Batalla del Valle de Erigón (358 a. C)
- Batalla del Campo de Azafrán (353/352 a. C)
- Batalla de Queronea (338 a. C)
- Guerras de Alejandro Magno
- Campaña balcánica de Alejandro Magno
- Batalla del Gránico (334 a. C)
- Batalla de Issos (333a. C)
- Sitio de Tiro (332 a. C.)
- Sitio de Gaza (332 a. C.)
- Batalla de Gaugamela (331 a. C)
- Batalla de Megalópolis (331 BC)
- Batalla del Yaxartes (329 a. C)
- Batalla del Hidaspes (326 a. C)
- Campaña de la India de Alejandro Magno