Engaño (comportamiento)

acción deliberada de propagación de mentiras From Wikipedia, the free encyclopedia

Engaño es el acto por el que alguien (el engañador), consciente de la falsedad de una información, la comunica a otro (el engañado), convenciéndolo o persuadiéndolo de su veracidad.[2] Suele producirse para obtener un beneficio personal del engañador o un perjuicio del engañado.[3][4]

"La serpiente me engañó, y comí" (Génesis, 3:13). Eva bretona de Gauguin, 1889.[1]

La diferencia entre engaño y mentira es que mentir es algo centrado en el mentiroso, pues no es necesaria la intervención de nadie más y sus propósitos pueden ser muy diferentes; mientras que para el engaño es necesaria, al menos en la intención del engañador, su relación con quien vaya a ser engañado, sea con una mentira explícita o mediante otro procedimiento con el que le pretende manipular, llevándolo a engaño.[5]

La astucia es la habilidad en el engaño; tanto para engañar como para evitar ser engañado. El mecanismo del engaño es la trampa, la treta, el ardid, la artimaña, la argucia, la asechanza o el embeleco. Si es muy torpe, en el que solo caería alguien muy ingenuo, es un engañabobos.[6]

Engaño e identidad

Si el engaño consiste en hacerse pasar por alguien distinto a quien se es, se denomina impostura; y puede consistir, entre otras cosas, en un delito (usurpación de identidad, suplantación de personalidad), un problema de salud mental (megalomanía) o una estrategia política (sebastianismo). Si lo que se pretende es ser un profesional cuya actividad está regulada o un funcionario público, se denomina intrusismo profesional o usurpación de funciones públicas respectivamente. Si el engaño consiste en una ocultación mucho más profunda de la propia identidad social, se denomina passing.

El engaño puede consistir incluso en hacer creer al engañado que él mismo ha dejado de ser quien es porque ha enloquecido (una manipulación psicológica denominada "luz de gas" -gaslighting- en referencia a una película que desarrolla el tema).

Anonimato, desinhibición en internet y engaño digital

El anonimato en redes sociales permite todo tipo de engaños.

El anonimato produce tanto una desinhibición a los frenos morales en el engañador como una mayor facilidad para engañar y una mayor dificultad para detectar el engaño. Desde la Antigüedad se identificó este fenómeno con el mito de la invisibilidad (anillo de Giges).

En la actualidad, a través de internet los individuos pueden presentarse como les place, dada la ausencia de comunicación "cara a cara".[7] El engaño digital es ampliamente usado dentro de las diferentes formas que la tecnología permite para representar engañosamente a alguien o algo.[8] Mediante el engaño digital la gente se siente fácilmente capaz de engañar a otros, sea en su propio beneficio o como garantía de su seguridad. El catfishing es una forma de engaño digital que consiste en crear una falsa identidad digital. Con ella los catfishers engañan a los que construyen relaciones, amistades o conectan con ellos sin revelar qué personas son realmente. Crean una cuenta de usuario completamente nueva que maquilla la información, permitiéndoles retratarse a sí mismos como personas diferentes a las que son. La mayor parte de las mentiras y desinformaciones se difunden comúnmente a través de correos electrónicos y mensajería instantánea que puede borrarse rápidamente.[9] Sin comunicación cara a cara puede ser más fácil engañar, al ser difícil distinguir si nuestro interlocutor miente o dice la verdad. Estas señales poco fiables permiten a los engañadores digitales engañar, influenciar y manipular fácilmente.[10]

Don Juan Tenorio, que ya ha engañado a muchas otras mujeres ("en dos líneas separadas / los muertos en desafío / y las mujeres burladas... / ¿Cuántos días empleáis / en cada mujer que amáis? / Partid los días del año / entre las que ahí encontráis. / Uno para enamorarlas, / otro para conseguirlas, / otro para abandonarlas, / dos para sustituirlas, / y una hora para olvidarlas"), saca a Doña Inés del convento y la seduce.

Engaño, moralidad y lealtad

Aunque hay distintas opiniones sobre la moralidad del engaño (Platón lo acepta en algún caso,[11] San Agustín o Kant no),[a] por lo general se le condena y considera un comportamiento hipócrita, deshonesto, insincero y falto de integridad. No obstante, si el propósito del engañador es banal, la simple diversión, se suele aceptar o tolerar denominándolo broma o inocentada (de hecho, la etimología de "engañar" proviene del latín vulgar ingannāre -"burlar"-, que a su vez proviene del latín gannīre -"gañir", "gruñir", "refunfuñar", "bromear"-).[14] La identificación del engaño como un juego se extiende a muchos campos, como el del ilusionismo; pero se convierte en algo potencialmente grave o "serio" en el del juego amoroso, donde con la denominación de "donjuanismo" se identifica con la seducción (explícitamente en el título que dio origen al mito: El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina).

El rompimiento de una promesa o de un compromiso es un engaño del engañador si en el momento de prometer o comprometerse no tenía el propósito cierto de cumplirla y mantenerlo en cualquier circunstancia, pues preveía incumplir llegada la ocasión. En todo caso, es un engaño para el engañado que siguiera confiando en su cumplimiento, viéndose perjudicado por el incumplimiento; que también puede considerarse como una deslealtad o traición de la confianza que hasta entonces se creía mantener.

Evasión en ética

En ética, evasión es un acto de engaño en el que una proposición verdadera es irrelevante o conduce a una falsa conclusión (mediante falacias lógicas como la petición de principio). Por ejemplo: si oímos a alguien de forma que inequívocamente sabemos que está presente y nos preguntan si esa persona lo está, podemos contestar "no lo he visto", evitando mentir, pero llevando a engaño a quien nos pregunta. Es una manera de esquivar la pregunta cuando no se quiere dar una respuesta directa por alguna razón (evitar revelar una verdad vergonzosa o perjudicial, o no reconocer una ignorancia); pero también una forma de ejercer la reserva mental, que puede considerarse moralmente aceptable o incluso una obligación moral en el caso de que quien pregunte no tenga derecho a conocer una información pero el preguntado esté forzado a contestar.[15]

El juego o timo del trilero ("¿dónde está la bolita?") con el que se engaña al "pardillo" con la ayuda del "gancho" que aparentemente ha ganado dinero con facilidad.

Tentación, timo y autoengaño

El engaño es una tentación si se necesita un cierto grado de colaboración interesada del engañado (que cree estar obteniendo un beneficio más allá de lo razonable o esperable), y por tanto es o se siente en parte culpable de su propio engaño. La dimensión religiosa de este concepto es clara al denominar al demonio como el primer engañador (la serpiente en el pecado original).

En su dimensión mundana, es el timo.

El autoengaño tiene una profunda dimensión psicológica; tanto individual como social (cuando es ampliamente compartido a consecuencia de la identificación con un grupo a cuya pertenencia no se quiere renunciar contra toda evidencia -ideología, secta, teoría de la conspiración-).

Se puede engañar a todos algún tiempo y a algunos todo el tiempo, pero no es posible engañar a todos todo el tiempo.
Apócrifo atribuido comúnmente a Abraham Lincoln.[b]

El aforismo "si me engañas una vez, la culpa es tuya; si me engañas por segunda vez, la culpa es mía" (habitualmente usado en la cultura anglosajona, pero que tiene un origen italiano),[16] además de evidenciar la destrucción de la confianza en el engañador que debería venir como consecuencia (el desengaño), incide en el concepto de la culpabilidad del engañado. Es en cierto modo coincidente con los que indican la incomprensible persistencia humana en comportamientos autodestructivos ("el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra" o "locura es repetir lo mismo esperando resultados diferentes").

Teoría del engaño interpersonal

Engaño de la mujer, con autorretrato, de Stanisław Ignacy Witkiewicz, 1927.

La teoría del engaño interpersonal (interpersonal deception theory de Buller y Burgoon -1996-) explora la interrelación entre contexto comunicativo (comunicación interpersonal) y las cogniciones y comportamientos de emisor y receptor en los intercambios engañosos.

Entre las formas de engaño descritas en su estudio distinguen:

  • Mentiras: dar información inventada, opuesta o muy diferente de la verdad.[17]
  • Equívocos: emitir una declaración indirecta, ambigua o contradictoria que produce un malentendido.
  • Omisiones u ocultaciones: omitir información relevante dado el contexto, o realizar un comportamiento que lleve a ello.
  • Exageraciones: exagerar o retorcer la verdad hasta un punto en el que deja de serlo.
  • Subestimación: minimizar o restar importancia a algún aspecto de la realidad para llevar a engaño.[18]
  • Falsedades (untruths) que llevan a malinterpretar la verdad.

Los autores de esta teoría han propuesto tres taxonomías para las motivaciones para el engaño:

  • Instrumental: para evitar castigos o proteger recursos.
  • Relacional: para mantener lazos o relaciones.
  • Identitario: para preservar la auto-imagen o "cara" (face).[7]

Engaño y apariencia

Wallaby con adaptación cromática que le permite confundirse con su entorno.
Pseudocopulación de una avispa macho con una orquídea que ha desarrollado la apariencia de una avispa hembra.

Son tópicos muy extendidos que "las apariencias engañan" o que "el hábito no hace al monje".[19] Con mayor profundidad, y más allá de la distinción entre apariencia y esencia en la filosofía clásica, el tema del engaño de los sentidos fue central para el desarrollo de la teoría del conocimiento (duda metódica de Descartes, racionalismo, empirismo, idealismo trascendental de Kant, datos de los sentidos en la filosofía de la percepción, etc.)

Mimetismo

Entre las formas de engaño en animales[20] y otros seres vivos, el mimetismo implica un engaño, al adoptar un organismo una apariencia similar a la de otro organismo u objeto. Así, por ejemplo, mediante formas visuales o sonidos una presa o depredador puede engañar a su depredador o presa.[21]

Muy espectaculares son los mimetismos de ocelo u "ojos falsos", con ejemplos en mariposas y peces.

También hay estrategias de mimetismo con olores: la planta Amorphophallus titanum imita el olor de la descomposición de los cadáveres para atraer a los insectos que la polinizan.

Reclamos y señuelos

Un fin similar (engañar a animales con formas y sonidos), pero realizado por humanos, tienen los reclamos y los señuelos, que permiten ciertas formas de caza o captura de animales.

La añagaza, además de cualquier "artificio para atraer con engaño" es el nombre de un señuelo consistente en la utilización de un pájaro cautivo para atraer a otro de la misma especie.[22]

Caza con reclamo, de Francisco de Goya, 1775

Camuflaje

El camuflaje de un objeto físico suele funcionar rompiendo las fronteras visuales de tal objeto. Esto suele implicar el coloreado del objeto camuflado con los mismos colores del entorno contr el que se oculta.[23]

El camuflaje militar es una forma de engaño visual que ha formado parte de las campañas militares en muchas ocasiones.

Trampas

Las trampas físicas suelen disimularse para engañar al animal o humano al que están destinadas a atrapar. Un ejemplo es la estaca Punji, un simple agujero en el suelo con estacas afiladas que se oculta para provocar que la víctima pise encima (creyendo que es igual de consistente que el terreno que hay alrededor) y caiga en él.

Algunos animales y plantas han desarrollado trampas donde atrapan a sus presas. Pueden ser artefactos externos a su cuerpo como las telarañas de muchas especies de arácnidos, o los pozos de arena de la hormiga león; o formar parte de sus propios cuerpos como las plantas carnívoras.

Clark Kent es la identidad secreta de Superman, caracterizado de forma que nadie sospeche quién es realmente (la transición entre ambas personalidades suele hacerla a gran velocidad en una cabina telefónica). Batman y Spiderman lo hacen al revés: se enmascaran cuando actúan como superhéroes.

Disfraces

El disfraz se usa para crear la impresión de una falsa apariencia.[24]

El objetivo del disfraz es no ser reconocido, y por ello se disfrazan o llevan un antifaz los criminales cuando van a cometer un delito. El uso aceptado del disfraz o la máscara en Carnaval se interpreta antropológicamente como un mecanismo de liberación de tensiones sociales que, paradójicamente, permite mediante la desinhibición que el pretendido engaño pueda ser lo opuesto: la única ocasión en que el disfrazado se sincera, puesto que el resto del año, bajo el aspecto por que todos le conocen, está representando una impostura. De forma opuesta, Calderón hace un famoso símil[25] comparando con la muerte (momento en que todos abandonan los roles que han representado durante su vida) el momento en que los actores se despojan de las vestiduras y máscaras con las que han fingido ser otros.[26]

En porcelana de Meissen se representan las figuras tradicionales de la commedia dell'arte y el carnaval de Venecia (con sus vestimentas identificativas, con o sin máscara): Arlecchino, el mismo bailando con Columbina, y Pantaleone.

Engaño en la guerra

Armamento simulado utilizado por el ejército alemán para engañar a los aliados (Normandía, 1944).

Desde la Antigüedad, confundir al enemigo mediante todas las técnicas posibles es una forma de debilitarlo. Para ello se han utilizado siempre estrategias como la emboscada (encerrona, celada o zalagarda, en la que gente armada se esconde, acechando al enemigo para sorprenderlo cuando está descuidado), la retirada fingida ("tornafuye" en la caballería medieval) o el engaño en las comunicaciones. Una forma de engaño electrónico al enemigo son las contramedidas electrónicas.

La desinformación es una forma de engaño al enemigo tanto durante la guerra abierta como en la guerra híbrida.

Operación de falsa bandera es aquella en la que se hace creer que una acción es responsabilidad de otro distinto de quien realmente la ha efectuado.

El espionaje y el contraespionaje, tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz, que incluyen mecanismos como el agente doble, son actividades en las que el engaño es consustancial.

Sin que haya una constancia clara de en qué momento o lugar ocurrió, las sagas vikingas recogen el engaño de Harald Hardrada, que se hizo pasar por muerto para tomar un castillo inexpugnable, consintiendo sus defensores abrir sus puertas para que lo enterraran dentro.[27]

En la guerra y en el amor, todo vale.
Aforismo español.[28]

Engaño en deportes y juegos

Distintas estrategias de engaño se utilizan en los deportes. Una de ellas es la finta, que el DRAE define (aplicándola a cualquier contexto, no solo el deportivo) como "ademán o amago que se hace con intención de engañar a alguien";[29] y que particularmente en esgrima define como "amago de golpe que se hace para engañar al contrario, que acude a pararlo". En ese mismo deporte se denomina precisamente "engañar" a la maniobra que consiste en "hacer caer al adversario en una trampa retirando el arma en el momento en que intenta pararla al final de una finta de ataque".[14] En tauromaquia se denomina "engaño" a la "muleta o capa que usa el torero para engañar al toro".[30] En ajedrez se denomina celada a un engaño comparable a la celada militar.

En los juegos de azar, de mesa o de naipes que utilizan el envite, como el mus o el póker, se utiliza una estrategia similar llamada farol (envidar con malas cartas, pretendiendo con ello que el adversario crea que las suyas son peores, y no lo acepte).

Jugadores de cartas, de Caravaggio, 1595.

Todos estos son recursos legítimos, que no deben confundirse con hacer trampas (como simular una falta del contrario en fútbol -piscinazo-, jugar con cartas marcadas, utilizar ruletas trucadas o máquinas de barajar alteradas,[31] o utilizar ayuda externa en el ajedrez[32]) o los engaños consustanciales al fraude en los deportes (como ocultar una ventaja sobre los competidores por dopaje o por tener una condición que, de ser conocida, impediría competir -por sanción deportiva o alineación indebida- u obligaría a competir en otra categoría deportiva -edad, sexo, ausencia de discapacidad, etc.-) En una zona gris están los recursos antideportivos. A pesar de no incumplir las reglas del juego, se supone que los casinos no permiten ciertas técnicas que presuntamente están al alcance de algunos jugadores con habilidades matemáticas especiales (como "contar cartas" o identificar patrones particulares de una ruleta).

Si estás jugando una partida de póker, miras a los demás jugadores y no sabes quién es el pardillo, entonces es que eres tú.
El efecto de perspectiva que diseñó Borromini en esta zona del Palazzo Spada de Roma consigue "engañar al ojo" para que parezca mucho más profunda de lo que es, y la escultura del fondo mucho más grande.

Engaño en arte

El arte entendido como mímesis o imitación de la naturaleza implica la aceptación de un cierto grado de engaño como parte de la convención entre el creador y el público. La Historia Naturalis de Plinio el Viejo recogía anécdotas de artistas griegos clásicos: la vaca de bronce de Mirón a la que se acercaban los terneros para mamar, o las pinturas de Zeuxis y Parrasio que los pájaros tomaban por reales. El trampantojo (trompe l'oeil o "engaño al ojo") es el recurso extremo en pintura. La convención de la cuarta pared es el equivalente en las artes escénicas. La música programática pretende evocar sonidos o sensaciones.

Distinto es el caso de las imitaciones, fascímiles, réplicas, copias o reproducciones de obras de arte. Se entra en el campo de lo delictivo si lo que se pretende es engañar haciendo pasar una falsificación por una obra de arte original, o se plagia.

Engaño en literatura

La literatura de ficción es una suerte de engaño consentido. "La ficción miente, pero no engaña".[33][34] La propia relación del autor con el lector a través de su obra puede ser un juego de engaños (la ocultación a través de pseudónimos, la atribución de la autoría de El Quijote a un tal Cidi Hamete Benengeli por el propio Cervantes, el desdoblamiento de Unamuno en Niebla, los apócrifos de Machado o los heterónimos de Pessoa).[35] La autoría de los textos sagrados de las distintas religiones es por su propia naturaleza algo enigmático, un misterio que está en el propio núcleo de sus creencias. También puede haber una intención dolosa del verdadero autor al hacer una falsa atribución (como en los Plomos del Sacromonte, en Ossian, en los Protocolos de los sabios de Sión o en los Diarios de Hitler). También se da la metaficción como recurso autorreferencial por el que el autor juega entre fingimiento y la verdad.[36] Finalmente, y esto es lo más común, se ha utilizado el engaño como tema literario.

El lobo, disfrazado de abuelita, engaña a Caperucita.
El banquete de Tiestes y Atreo en una ilustración de la versión que da Bocaccio en De casibus virorum illustrium.
El encantamiento de Merlín, de Edward Burne-Jones, 1874.

En la literatura popular, infantil y gnómica de todas las épocas y lugares hay engaños que funcionan como un arquetipo universal que advierte de la necesidad de desconfiar de los extraños, de los halagos insinceros y de las ofertas demasiado buenas para ser ciertas (La zorra y las uvas, El traje nuevo del emperador, El flautista de Hamelin, El gato con botas, Caperucita Roja, El lobo y las siete cabritillas, Hansel y Gretel,[c] cuentos de duendes, genios o demonios que engañan o son engañados -leyendas de Fausto o del Puente del Diablo-, etc.)

Desde el comienzo de la historia de la literatura hay ejemplos de engaños. En la Biblia casos evidentes son el engaño a Isaac por la rivalidad entre Esaú y Jacob (Jacob será posteriormente engañado por sus hijos, que tras vender como esclavo a José, su hijo favorito, le hacen creer que ha muerto), el engaño de Sansón por Dalila o el engaño a Holofernes por Judith.

Isaac y Jacob, de José de Ribera, 1637.

En la Odisea se inmortalizan el engaño a los troyanos con el caballo de Troya y el engaño a Polifemo por Ulises (cuyo epíteto es "fecundo en ardides"), así como el de su esposa Penélope a los pretendientes (a los que engaña para mantenerse fiel). Las metamorfosis son en su parte más célebre una colección de engaños (Zeus engaña a los mortales convirtiéndose en toro, en águila, en cisne, en lluvia de oro, en mendigo, etc.)[d] Entre los más dramáticos mitos clásicos está el banquete que Atreo ofrece a su hermano Tiestes, al que engaña para que se coma a sus propios hijos; la venganza se prolongará en las siguientes generaciones, un destino trágico en el que se suceden los engaños.[39] De forma similar al abandono de Ariadna por Teseo, el engaño de Eneas a Dido se justifica en la Eneida por un mandato divino, aunque para la engañada sea una traición. Antes ella había engañado a los indígenas del lugar donde fundó Cartago, que solo le habían cedido la superficie de una piel de buey. Con efectos humorísticos, tanto la comedia griega como la latina (Plauto), o el raro ejemplo de novela antigua que es El asno de oro, ponen en escena distintos tipos de engaño.[40]

El Malebolge del Infierno de la Divina Comedia de Dante, detalle del Mappa dell'Inferno de Boticelli, 1480.

En la literatura medieval hay engaños en Las mil y una noches (tanto en la historia central de Scheherezade y Shahriar como en los cuentos enmarcados), en el Cantar de mio Cid (se engaña a los judíos Raquel y Vidas con un cofre lleno de arena haciéndoles creer que es un tesoro -la leyenda del engaño con el que ganó una batalla después de muerto es posterior-), en la materia de Bretaña (el ciclo artúrico, con engaños de Uther Pendragon o de Morgana), en el Libro de buen amor, en El conde Lucanor, en Calila e Dimna, en el Decamerón, en Los cuentos de Canterbury, en La Celestina, etc. El caso de la Divina Comedia de Dante es particular, puesto que dedica al engaño un círculo completo de su Infierno: el octavo o Malebolge ("malas-bolsas" o fraudulentos).[e]

Otelo, engañado por Yago, cree que Desdémona le engaña. Pintura de John Everett Millais.
El corregidor y la molinera (en El sombrero de tres picos) engañan y serán engañados.

En la Edad Moderna el engaño es un recurso básico en la literatura picaresca, la commedia dell'arte o la comedia de enredo.

En Don Quijote de la Mancha, entre otros episodios, el engaño se manifiesta en las elaboradas burlas que los duques hacen a los protagonistas (el viaje fingido en Clavileño, la inexistente Ínsula Barataria). El mismo Cervantes, en sus Novelas ejemplares, usa el tema del engaño como uno de los vicios a "ejemplarizar" (una de ellas se titula precisamente El casamiento engañoso, y en La gitanilla utiliza un término -"gitanería"- con una acepción que el DRAE fue cambiando con el tiempo para matizar su sentido peyorativo[f]). En muchas obras de William Shakespeare el engaño es parte fundamental (tanto en comedias, como Trabajos de amor perdidos, como en dramas o tragedias, como Hamlet, Macbeth u Otelo; y en el personaje de Falstaff, que aparece en varias obras). Lo mismo en las de Moliére (en Tartufo, en El burgués gentilhombre, en Los enredos de Scapin o en El enfermo imaginario). En el teatro español del Siglo de Oro el tema del engaño es esencial,[g] y llega a retorcerse hasta producir el tópico literario de "engañar con la verdad".

El engañar con la verdad es cosa

que ha parecido bien, como lo usaba

en todas sus comedias Miguel Sánchez,

digno por la invención de esta memoria.

Siempre el hablar equívoco ha tenido

y aquella incertidumbre anfibológica

gran lugar en el vulgo, porque piensa

que él sólo entiende lo que el otro dice.

Se ha señalado la destacada presencia del recurso del engaño en el teatro neoclásico,[h] el folletín o el vodevil. Muchas de las novelas de la Edad Contemporánea tienen el tema como base, al ser particularmente propicio para el desarrollo literario de los conflictos románticos, el costumbrismo, la novela social, la novela psicológica, la distopía, etc.[i]

Muchas de estas obras literarias se han adaptado al cine.[j]

Una colección de narraciones chinas del periodo Ming, el "Libro de las estafas" (The Book of Swindles - Piàn jīng 騙經) de Zhang Yingyu (1617), muestra múltiples ejemplos de técnicas de fraude, estafa o timo mediante "cebo y cambio" (bait-and-switch) que implica la estimulación de la avaricia.[46]

Cristóbal Colón aprovecha sus conocimientos científicos (la predicción del eclipse lunar del 29 de febrero de 1504) para engañar a los indígenas.[47] Arthur C. Clarke afirmó que "cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia".[48]

Engaño en ciencia y educación

Aunque el propósito de la ciencia es aproximarse a la verdad ajustando las teorías a los hechos, la teoría de la ciencia (desde sus distintas versiones -epistemología, filosofía de la ciencia, historia de la ciencia, sociología de la ciencia, estudios de ciencia, tecnología y sociedad, etc.-) ha señalado que en realidad se suelen mantener desesperadamente las teorías que se han probado falsas hasta que no se produce un cambio de paradigma. El continuar transmitiendo lo que se sabe falso (o al menos incompatible con la realidad observada o los hechos probados), retorciendo los argumentos de forma más o menos artificiosa (teorías de los epiciclos, del flogisto, del éter) es o no un engaño dependiendo de la sinceridad que supongamos al que lo hace, que puede estar íntimamente convencido de la verdad de la teoría que defiende, esperando que los hechos que la desmienten provengan de algún tipo de confusión o puedan ser explicados de una manera compatible con aquella.

Si los hechos contradicen mi teoría, ¡peor para los hechos!
Atribuido a Hegel.[49]
Un adulto disfrazado de Papá Noel mantiene la ilusión de un niño.

Algo similar puede decirse del mantenimiento en educación de explicaciones erróneas que son mucho más sencillas de comprender que las correctas: a los niños no se les explican los fenómenos naturales con ecuaciones de física relativista, sino con explicaciones que puedan entender, confiando en que, cuando lleguen a etapas educativas superiores, asuman las nuevas informaciones que se les den y que contradigan los preconceptos que han asumido anteriormente; de forma similar a como se les "engaña" haciéndoles creer que el ratoncito Pérez (o hada de los dientes en la cultura anglosajona) les trae una moneda cuando se les cae un diente.[50] Las distintas corrientes pedagógicas mantienen posturas no radicalmente contrarias a inculcar o mantener a los niños en creencias míticas, mágicas o fantasías infantiles (como que los Reyes Magos, Papá Noel o personajes semejantes les traerán regalos de Navidad), y cómo o cuándo desengañarles de ellas.[51]

El mecanismo clásico de copiar en un examen (la "chuleta"). Sigue utilizándose a pesar de la introducción de las tecnologías de la información y la comunicación.

Obviamente, lo que no se consiente en educación es el fraude académico (por ejemplo, copiar en los exámenes, plagiar los trabajos o falsificar las notas).

Otra dimensión completamente distinta son los engaños consustanciales a las distintas formas en que puede darse el fraude científico y el sesgo de información científica.

Para denunciar debilidades y vicios de las publicaciones científicas se provocó el denominado escándalo Sokal (por el que un científico envió a una revista científica un artículo disparatado, pero coincidente con lo que allí se consideraba políticamente correcto, consiguiendo que fuera publicado).

Las distintas manifestaciones de pseudociencia, sean simplificaciones, mixtificaciones o errores metodológicos o factuales, frecuentemente se presentan con voluntad de engaño, para propiciar algún tipo de agenda ideológica.

Se ha definido la honestidad intelectual como "una virtuosa disposición a evitar el engaño cuando hay un incentivo para el engaño".[52]

Engaño y lógica

Un sofisma es un argumento falso presentado como verdad mediante un razonamiento lógico imperfecto, pero aparentemente satisfactorio. Entendido no como un mero ejercicio intelectual sino como la argucia de un razonador hábil (y consciente de la falacia del argumento) cuyo propósito es realmente hacer creer algo a alguien, a quien lo ha presentado "con agudeza" y "sutileza", es un mecanismo de engaño.[53]

Engaño y retórica

Votación en los comitia curiata.

La retórica y la oratoria tienen como propósito que el orador convenza al destinatario de su discurso. En la antigua Grecia, la defensa de la posición de un litigante podía ser confiada a un logógrafo, que utilizaba argumentos jurídicos así como los recursos de razonamiento propios de los sofistas. Era frecuente la utilización de recursos engañosos para manipular al tribunal, no solo verbales: uno de los más famosos fue el desnudar a Friné queriendo probar, con la exhibición de su belleza, que no podía ser culpable. En Roma era habitual que los candidatos, cuando se dirigían a sus electores, mostraran las cicatrices de las heridas sufridas en defensa de la República.

Se ha señalado que la retórica occidental (tanto en la oratoria militar como en la religiosa o política) se orienta del líder, pastor o gobernante (que es quien emite la arenga, el sermón o el discurso) al seguidor, feligrés o gobernado, para convencerle de que le siga, le obedezca o consienta en ser gobernado; mientras que la oriental se orienta de forma inversa: es el inferior quien intenta persuadir al superior de la medida que conviene tomar mediante una petición o sugerencia hábilmente argumentada. Así, en cada una de estas civilizaciones, el estereotipo de engañador y engañado por la retórica engañosa es uno u otro.[54]

Las acusaciones de demagogia o populismo que unos rivales políticos hacen a otros son equivalentes a las de engaño a través de mecanismos de manipulación política como la adulación, la seducción o la distracción de la atención de los asuntos importantes o de los verdaderos problemas (el perro de Alcibíades) mediante ofertas engañosas (panem et circenses, "pan y toros"), promesas que no se pretenden cumplir o la presentación de problemas falsos, soluciones simples, enemigos inventados o chivos expiatorios.

Engaño en las relaciones sentimentales

El engaño ha sido observado y estudiado como parte de las relaciones sentimentales, afectivas, amorosas o "románticas".[18][55]

Hay tres motivaciones primarias para el engaño en este tipo de relaciones: motivos enfocados en la pareja (el engañado), motivos enfocados en sí mismo (el engañador) y motivos enfocados en la relación de pareja entre ambos.

Más información Razones para engañar, Descripción ...
Razones para engañar Descripción
Motivos centrados en la pareja Usar engaños para evitar dañar a la pareja, para ayudar a la pareja a mejorar o mantener su autoestima, para evitar preocuparla y para proteger la relación de la pareja con una tercera persona.[56][57][58] El engaño motivado por una razón enfocada en la pareja puede verse a veces como una cortesía social y un beneficio para la relación, como decir mentiras blancas para evitar dañar a la pareja. Aunque otros motivos menos comunes, también centrados en la pareja, como usar el engaño para provocar reacciones celosas de la pareja pueden tener efectos dañinos en la relación.[56][59]
Motivos centrados en uno mismo Usar el engaño para mejorar o proteger la propia autoimagen, mentener o establecer la propia autonomía, evitar ataduras, imposiciones o actividades no deseadas, protegerse de enojo, vergüenza o crítica, o zanjar una discusión.[55][56][57] Otro motivo centrado en uno mismo comúnmente usado para el engaño es continuar engañando para evitar que se descubra un engaño anterior.[56] El engaño por motivados centrados en uno mismo se percibe generalmente como una transgresión más seria que el engaño por motivos centrados en la pareja, porque el engañador actúa más por razones egoístas que por el bien de la pareja o la relación.
Motivos centrados en la relación Usar el engaño para limitar el daño a la relación, evitando conflictos o traumas relacionales.[56] A veces el engaño motivado por la relación puede ser beneficioso para esta, mientras que en otras ocasiones puede ser dañoso, al complicar aún más las cosas. También puede usarse el engaño para facilitar la disolución de una relación no deseada.[55]
Cerrar

El engaño afecta a la percepción de una relación en varias formas, tanto para el engañador como para el engañado. Típicamente, el engañador percibe menos comprensión e intimidad en la relación, en la que ve a su pareja como menos empática y más distante.[60] El acto del engaño también puede resultar en sentimientos de angustia (distress) para el engañador, que son peores cuanto más larga ha sido la relación entre engañador y engañado, así como en relaciones de largo tiempo. Una vez descubierto, el engaño crea sentimientos de desapego e inquietud (detachment and uneasiness) en la relación para ambos miembros, lo que puede a la larga llevar a que ambos miembros se separen más de la relación y a que esta se deteriore.[55] En general, el descubrimiento de un engaño puede resultar en un descenso en la satisfacción de la relación y del nivel de compromiso; mientras que, cuando el engaño se mantiene sin ser descubierto, la satisfacción de una relación puede de hecho ser afectada positivamente para la persona engañada, dado que típicamente se usan mentiras para hacer que la pareja se sienta más positiva hacia la relación.

En general, el engaño tiende a ocurrir menos frecuentemente en relaciones con mayores niveles de satisfacción y compromiso y en relaciones donde los miembros de la pareja se han conocido durante mucho tiempo, tales como relaciones a largo plazo y matrimonios.[55] En comparación, el engaño tiende a ocurrir más en relaciones casuales y en citas (dating) donde el nivel de compromiso y la duración de la relación suelen ser mucho menores.[60][8]

Cartel conmemorativo en el lugar donde se filmó la famosa parodia de orgasmo simulado de la película Cuando Harry encontró a Sally (1989).

Engaño en orgasmo

Un orgasmo simulado (fake orgasm) ocurre cuando se finge el orgasmo sin haberlo experimentado, engañando con ello a la pareja del acto sexual. Suele hacerse simulando o llevando a cabo comportamientos típicamente asociados con el orgasmo, como movimientos del cuerpo, sonidos y vocalizaciones, y secuencias de intensificación seguidas de una aparente liberación. También suele incluir indicaciones verbales de que se ha llegado al orgasmo.[61]

Engaño e infidelidad

Venus y Marte sorprendidos por Vulcano, de Paris Bordone, siglo XVI. Las características del adulterio de Venus (los amores de Venus y Marte) le hicieron ser un tema muy apropiado para pintura mitológica, así como la forma en que su marido es desengañado (que es el que se desarrolla en La fragua de Vulcano, de Velázquez).

Único de las relaciones sentimentales exclusivas es el uso del engaño en la forma de infidelidad. La infidelidad se ve afectada por el estilo de apego, la satisfacción en la relación, la función ejecutiva, la orientación sociosexual, los rasgos de personalidad y de género. El estilo de apego afecta a la probabilidad de infidelidad, y las investigaciones sobre el tema indican que los que presentan un apego inseguro (ansioso o evitante) tienen más probabilidades de engañar que los que presentan un apego seguro,[9] especialmente en los casos de estilo evitante en varones y de estilo ansioso en mujeres.[10] El estilo de apego inseguro se caracteriza por una falta de comodidad en una relación sentimental, que resulta en un deseo de ser demasiado independiente (estilo de apego evitante) o un deseo de ser demasiado dependiente de su pareja de un modo insano (estilo de apego ansioso). Los que presentan un estilo de apego inseguro se caracterizan por no creer que su pareja pueda apoyarles y confortarles de una forma efectiva, sea por tener un concepto negativo de sí mismos (estilo de apego ansioso) o por tener un concepto negativo del otro (estilo de apego evitante). Las mujeres tienden más a cometer infidelidades cuando están emocionalmente insatisfechas con su relación, mientras los varones tienden a hacerlo cuando están sexualmente insatisfechos con ella.[62] Las mujeres tienden a cometer más infidelidades emocionales que los varones, mientras que estos tienden a cometer más infidelidades sexuales; no obstante, estas categorías no son mutuamente excluyentes, dado que tanto varones como mujeres pueden cometer ambas.[62]

El control ejecutivo es una parte de las funciones ejecutivas que permiten a los individuos monitorizar y controlar su comportamiento a través de la reflexión y la gestión de sus acciones. El nivel de control ejecutivo que posee un individuo está afectado por el desarrollo y la experiencia y puede aumentarse mediante el entrenamiento y la práctica.[63][64] Los individuos que muestran un mayor nivel de control ejecutivo pueden influenciar o controlar más fácilmente sus pensamientos y comportamientos en relación con potenciales amenazas a una relación en curso, lo que puede resultar en prestar menos atención a las amenazas a la relación previa.[65] La orientación sociosexual está relacionada con la libertad de los individuos para participar en sexo casual fuera de una relación; así como las creencias sobre la necesidad o no de estar enamorado para tener relaciones sexuales.[66] Los idividuos con una orientación sociosexual menos restrictiva (es decir, que están más abiertos a participar en sexo casual) es más probable que cometan infidelidades.[62][66] Los individuos que tienen rasgos de personalidad como neuroticismo alto, amabilidad baja y escrupulosidad baja, tienen mayor probabilidad de cometer infidelidad.[62] Se especula que los varones generalmente engañan más que las mujeres, pero no está claro si eso sería resultado de procesos de socialización en los que es más aceptable engañar para los varones que para las mujeres, o si se debería a una mayor propensión actual de los varones para ese comportamiento.[67] La investigación dirigida por Conley y otros (2011) sugiere que el razonamiento tras estas diferencias se deriva del estigma negativo asociado con las mujeres que practican sexo casual y de inferencias sobre la capacidad sexual de la potencial pareja sexual. En su estudio, varones y mujeres tienen igual probabilidad de aceptar proposiciones sexuales de un individuo del que se supone un mayor nivel de destreza sexual. Además, las mujeres tienen tanta probabilidad como los varones de aceptar proposiciones sexuales cuando no anticipan ser sometidas al estigma negativo de ser consideradas "fáciles" o "guarras" si lo hacen.[67]

Engaños en las citas por internet

Las investigaciones sobre el uso del engaño en las citas por internet (online dating) en portales, páginas o sitios de encuentros muestran que los sujetos son generalmente sinceros acerca de sí mismos (identidad de internet) con la excepción de los atributos físicos, que suelen presentar de forma beneficiosa para parecer más atractivos.[68][69][70] Según Scientific American nueve de cada diez de los que buscan citas por internet no son sinceros con su altura, peso o edad, siendo las mujeres las que más mienten sobre el peso.[71] En un estudio dirigido por Toma y Hancock, la gente menos atractiva es más propensa a elegir una fotografía de perfil en la que es significativamente más atractiva que en su vida diaria.[72] Tanto varones como mujeres usan esta estrategia, pero más las mujeres que los hombres.[72] Además, las personas menos atractivas tienden más a mentir sobre medidas objetivas como altura y peso.[72] En general, es más probable que los varones engañen en sus perfiles, con la única excepción del peso, donde quienes más engañan son las mujeres.[68]

Engaño como seducción y estupro

Engaño pederasta (grooming)

Engaño como error doloso y nulidad matrimonial

En derecho canónico el error doloso es causa de nulidad matrimonial. Según el canon 1098: "quien contrae el matrimonio engañado por dolo provocado para obtener su consentimiento, acerca de una cualidad del otro contrayente que por su naturaleza puede perturbar gravemente el consorcio de vida conyugal, contrae inválidamente."[73]

Engaño como causa de divorcio

Dependiendo de las distintas legislaciones nacionales sobre el divorcio, el engaño en la relación conyugal se considera causa para demandarlo. En la legislación española el divorcio ha dejado de ser causal (no es necesario alegar una causa).

Recreación de los vendedores ambulantes del antiguo oeste de Estados Unidos, que prometían curas milagrosas con "aceite de serpiente" y otros engaños.

Engaño en tratos y negociaciones

En el contexto de los negocios la gente se siente más tentada a engañar. En las negociaciones se presume confianza y respeto entre las partes. Si una parte no se da cuenta de lo que otra parte está intentando, se da el engaño. Ese engaño puede darse en muchas formas, y cada una tiene su reacción (Gaspar et al.,2019).[74]

  • Ocultación del precio: no revelar el precio o presupuesto real que se tiene en mente.
  • Representación errónea de intereses: conseguir un beneficio superior si una de las partes parece desesperada por cerrar el trato.
  • "Fabricación" de hechos: Es la parte más inmoral, pues significa mentir o proporcionar información engañosa.
  • Omitir información relevante: Ocultar algo que debería darse a conocer, como un vicio oculto.[74]

El engaño más habitual en las relaciones comerciales cotidianas (especialmente, en la compraventa minorista de comestibles) es la sisa: que un vendedor dé menor cantidad, peso o calidad de la que debe a un cliente; siendo la actitud opuesta a la honradez comercial.[75]

Las expresiones "mercado persa", "bazar", "mercadillo" o "rastro" se utiliza, de modo estereotipado, para los entornos donde las relaciones comerciales se realizan de modo bullicioso y confuso, aplicando todo tipo de recursos engañosos; y el precio es distinto según la habilidad de cada comprador y vendedor, pues se utiliza el regateo.[76] La expresión "darlo con queso" para referirse al engaño tiene su origen en la práctica de ofrecer gratis una degustación de queso manchego curado, de sabor muy fuerte, a los que venían a comprar vino; cualquier vino malo que les dieran a probar después les parecería bueno. Se tilda de "vendedor de crecepelo" a los que pretenden engañar con un producto milagro.

El título completo de esta balada folclórica tradicional inglesa (The roguish miller; or, nothing got by cheating. Also, a dialogue between a farmer, a miller, a flour-seller, and a baker), aquí impresa en 1795, se puede traducir como "El pícaro molinero o nada se gana engañando... diálogo entre un granjero, un molinero, un vendedor de harina y un pastelero".[77]

Engaño en publicidad, propaganda y relaciones públicas

La imagen pública de un producto, empresa, institución u organización de cualquier tipo puede depender del engaño, de formas más o menos ocultas o descaradas, rechazadas o aceptadas socialmente. Aunque no incurran en falsedades explícitas, suelen consistir en exageraciones o presentaciones de sus aspectos más favorables y minimizaciones u ocultaciones de los aspectos menos favorables. Cuando son desvelados o pasan a ser inaceptables, esos engaños pueden deteriorar gravemente la percepción del público.

La propaganda negra es la que se hace engañosamente, haciéndola pasar por un mensaje del adversario, para desprestigiarlo.

Engaño en el periodismo

La portada de un periódico estadounidense utilizando el hundimiento del Maine para promover la guerra de Cuba de 1898.

El engaño en el periodismo va desde actividades pasivas (por ejemplo, el periodismo encubierto -undercover journalism- que implica la infiltración en un entorno donde el periodista oculta su verdadera actividad) al engaño activo (por ejemplo, identificarse falsamente para obtener información).[78] Los periodistas no tienen más derecho que el resto de la población para usar engaños.[78]

Periódicos, servicios informativos y en general, cualquiera de los medios de comunicación también puede engañar, contraviniendo la ética periodística, en la propia comunicación con su público, mediante los mecanismos más o menos sutiles de la manipulación de los medios de comunicación, la desinformación, la difusión de bulos y fake news, etc. También se puede considerar un engaño el mezclar (sea sin advertirlo o incluso advirtiéndolo, pero a una audiencia manipulada) información con opinión o con entretenimiento (infotainment).

- Aquí no pasa nada. No habrá ninguna guerra. Quiero volver.

- Por favor, quédese. Usted ponga las imágenes, que yo pondré la guerra.

Apócrifo debido a James Creelman sobre un supuesto intercambio telegráfico entre Frederic Remington (enviado a La Habana) y el magnate de la prensa William Randolph Hearst, 1897.[79]

Engaño mediante ingeniería social

En el contexto de la seguridad informática y la protección de datos, ingeniería social es un conjunto de técnicas para, mediante engaño, obtener información sensible del engañado (datos personales o financieros, contraseñas, etc.) a la que el engañador no debería tener acceso, o conseguir que realice actividades económicas que en realidad no desea (pagos, compras, contratación de créditos, cambio de compañía de suministros, etc.) Puede efectuarse mediante llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajería instantánea, redes sociales o ciberataques. Entre sus modalidades están el phising (si se dirigen contra empleados de alto nivel se denomina "ataque ballenera"), el Business Email Compromise (BEC), el fraude de facturas, la suplantación de marca, el vishing, el smishing, el pretexting, el quid pro quo, el tailgating, el piggybacking, etc.

Engaño y poder político

Federico II en sus viajes, pintura histórica de Adolph von Menzel.
Durante este discurso de Lenin de 1920, Trotski estaba en la misma tribuna. Su imagen se hizo desaparecer, como en otras fotografías trucadas en la Unión Soviética.

El análisis de la utilización del engaño como mecanismo tanto para alcanzar el poder político como para mantenerlo y ejercerlo se viene haciendo por el pensamiento político desde sus comienzos, con la "mentira dorada" o "noble" de Platón;[k] y es evidente en el inicio de la modernidad con Maquiavelo (aunque el lema con el que popularmente se identifica la amoralidad del maquiavelismo -"el fin justifica los medios"- es en realidad posterior). En plena época de la Ilustración, Federico II de Prusia convocó un concurso para responder a la pregunta "¿Es conveniente engañar al pueblo?". Nicolas de Condorcet escribió una respuesta, aunque no llegó a presentarla (Est-il utile de tromper le peuple?, 1778). En ella argumentaba que aunque lo desearan los gobernantes, para facilitar el ejercicio del poder, e incluso los gobernados, que se despreocupan, tal gobierno no sería justo y tal existencia como súbditos no sería digna.[80] Ya en el siglo XIX, la definición de "ideología" por Karl Marx como "conciencia falsa de la realidad" es significativa para entender su potencialidad para los movimientos sociales y políticos de la Edad Contemporánea.[l]

La utilización del engaño por los totalitarismos del siglo XX (propaganda nazi de Joseph Goebbels, "gran mentira" de Adolf Hitler, mecanismos de autocrítica en el estalinismo) había sido de alguna manera previsto en la premonitoria obra de Franz Kafka (El proceso -escrito entre 1914 y 1915, publicado en 1925-) y llevó a su notabilísima descripción literaria por George Orwell en novelas distópicas como Animal Farm y 1984, donde los mecanismos de confusión del lenguaje ("neolengua" -newspeak-) llevan al control de la verdad por el poder. Anteriores incluso son las reflexiones de Antonio Gramsci sobre la hegemonía cultural o de Walter Lippmann sobre el consenso manufacturado; posteriores, las de Ernesto Laclau sobre el significante vacío[82] y las de J. L. Austin y Jacques Derrida sobre la performatividad (en un contexto cultural, el de la posmodernidad, en el que todo se somete a deconstrucción, vaciándose de sentido el concepto de engaño, puesto que el concepto de verdad se fragmenta en la multiplicidad de los "relatos"). Ya en el siglo XXI, se ha acuñado el término "posverdad" (post-truth).

Engaño y derecho

En el derecho anglosajón, el concepto de "engaño y deshonestidad" (deceit and dishonesty) está tipificado en litigios civiles (como tort of deceit) o en derecho contractual (contract law, donde se le conoce como "manifestación defectuosa" o "fraudulenta" -misrepresentation, fraudulent misrepresentation-), conllevando procesos criminales por fraude.[83] Ocurre cuando el engañador hace una manifestación factualmente defectuosa, sabiendo que es falsa (o no creyendo su veracidad, o comportándose de forma imprudente al no comprobar su falsedad) y, pretendiendo ser creído por el engañado, consigue que este actúe en su propio perjuicio al creerla. El engaño puede ser base para una acción legal en causas civiles o penales por el tipo penal de fraude.[84][85] La misrepresentation es un defecto de nulidad contractual, por ser falsas las "manifestaciones precontractuales" (representations), hayan llegado o no a incorporarse al contrato en forma de cláusulas. Además de la "fraudulenta" o dolosa, la misrepresentation puede ser "negligente" (sin dolo, pero con imprudencia) e "inocente".[86] Otros tipos delictivos que implican engaño son los relativos a la falsificación o contrahechura (forgery, counterfeit).

La mala fama del abogado deshonesto (shyster) es un lugar común.[87] Obviamente, el cumplimiento correcto de la deontología profesional de la abogacía impediría el engaño al cliente en el ejercicio de esa actividad.[m]

El engaño forma parte de algunas técnicas de interrogatorio policial y judicial, cuya utilización para obtener confesiones o pruebas puede incurrir en supuestos ilícitos o invalidaciones por haberse vulnerado los derechos de quien así haya sido engañado.[n] Lo mismo ocurre con la utilización de agente provocador o delito provocado.[90] Otra dimensión tiene el recurso del agente encubierto o infiltrado en una organización criminal o en otro tipo de organizaciones o movimientos sociales o políticos. La diferencia entre una y otra figura es que la del encubierto está bajo tutela judicial y la del infiltrado no.[91]

El delito de encubrimiento es el engaño (por ocultación u otro medio) encaminado a impedir el descubrimiento de otro delito.

Hay múltiples formas de entender el engaño en contextos judiciales:[92] falso testimonio, perjurio, falsedad en documento público, falsificación documental, falsificación de firmas, falsificación de moneda, estafa, etc.

Engaño y religión

El engaño es un tema común en los debates religiosos. Algunas fuentes se centran en cómo los dogmas, los textos sagrados o la literatura religiosa trata el tema del engaño (sea pecaminoso o aceptable según qué circunstancias, o se haya descrito como parte del comportamiento de hombres o dioses en sus mitologías); pero otras tratan el engaño creado por las propias religiones. Unas a otras se suelen acusar de ser falsas creencias difundidas por "falsos profetas" (algunas con consecuencias muy graves -donaciones y legados fraudulentos, milenarismo, profecías del fin del mundo, suicidio colectivo-), sean creídas sinceramente por sus difusores o engaños deliberados, sobre todo en el caso de los cismas y herejías dentro de una misma religión (definidas como tales unas por otras, puesto que cada una se considera en posesión de la verdad, o habría de renunciar a su pretensión de ser la guía espiritual). La captación engañosa y los abusos propios de las llamadas sectas destructivas son tipificados en algunas legislaciones como delito al superar los límites de la tolerancia o libertad religiosa. Una organización llamada FaithLeaks (fundada por Ryan McKnight) tiene como fin "reducir los engaños, falsedades y comportamientos anti-éticos que existen en algunas facetas de la religión".[93]

El concepto platónico de mentira dorada o noble, que desarrolla en La República, justifica mantener engañado al pueblo en beneficio de la estabilidad social.[11] Aunque Platón utiliza como ejemplo un mito en el que interviene un dios, no identifica con ello a las religiones. Sí es evidente en Karl Marx, para quien "la religión es el opio del pueblo".

Desde la Antigüedad hubo denuncias de la falsedad de los conceptos sobrenaturales presentes en las religiones; por ejemplo del aprovechamiento de los sacerdotes de las ofrendas y sacrificios que teóricamente consumen los dioses, o de la hierogamia como un engaño en el que un sacerdote se hace pasar por un dios. Fueran fruto de una conciencia cínica del engaño o de la mera inconsciencia, las burlas a lo sagrado (como las de que se acusó a Alcibíades) eran consideradas impiedad. El evemerismo interpretaba el culto a los dioses como una divinización de personas reales del pasado remoto, mientras que entre las posturas filosóficas estaba el escepticismo académico (como el que caracteriza a Cicerón en De natura deorum).[94] Según Edward Gibbon, en el mundo romano, para el creyente todas las religiones eran igualmente verdaderas, para el filósofo todas igualmente falsas, y para el gobernante todas igualmente útiles.[95]

Más moderna es la consideración como supersticiones del culto a las reliquias, los milagros y otras creencias que se mantendrían por un engaño consciente de la Iglesia, según denunciaron los reformadores protestantes, los libertinos, autores como Vanini, Liszinski, Naudé, Spinoza o Hobbes, escritos anónimos como De tribus impostoribus o Theophrastus redivivus; y, ya en el "siglo de las luces", los philosophes, enciclopedistas o ilustrados (Jean Meslier, Nicolas Fréret,[96] Voltaire, Rousseau, Diderot, D'Holbach, Condorcet,[97] etc.)[o] Los movimientos antirreligiosos o el ateísmo militante de la Edad Contemporánea fueron aún más radicales en ello.[98][99][96]

Mitología mesopotámica

En la mitología sumeria Enki cumple el papel de héroe civilizador que ejerce su astucia de distintas formas en beneficio de los humanos engañando a otros dioses (como en el mito de Atrahasis, Utnapishtim o Ziusudra -semejante a los mitos bíblicos de Noé en el diluvio universal y la torre de Babel o a los griegos de Prometeo y Deucalión-). En su aspecto de seductor, en el mito de Enki y Ninhursag, esquiva engaños con engaños más elaborados, engaña a sus propios descendientes y es castigado por ello; aunque finalmente es perdonado gracias a la mediación de un zorro solicitada por Enlil (los fragmentos conservados del poema no aclaran la naturaleza de la mediación, pero se dice que "el zorro dio brillo a su pelo... en sus ojos puso maquillaje").[100]

Mitología egipcia

En los mitos egipcios, el engaño aparece en la relación de la doble pareja de dioses: Neftis se hace pasar por su hermana Isis para tener sexo con Osiris, esposo de Isis y hermano de su propio esposo, Seth. Seth engaña a su vez a Osiris (en la versión de Plutarco convenciéndole para que entrara en un ataúd en el que solo él cabía, y del que no podía salir) y le descuartiza; mientras que Isis recurre a varios engaños (al barquero Anty y al propio Seth) para vengar a su esposo y lograr el triunfo de su hijo Horus. Alguna similitud tiene también la Historia de los dos hermanos Anpu y Bata.

Mitología greco-romana

En la mitología clásica el engaño es uno de los temas que más aparecen, aunque muchas veces no se presenta como un comportamiento pecaminoso o vergonzoso, sino como rasgo de los propios dioses: comenzando por el engaño a Cronos, que cree comerse a Zeus, como hizo con sus anteriores hijos, cuando su esposa Rea, para salvarlo, le da una piedra. El propio Zeus, entre sus muchos epítetos tiene el de Apaténor o engañador, y engañará múltiples veces a su esposa Hera, a otras divinidades y a mortales. Hermes es el dios del engaño y la astucia. Proteo es una divinidad marina de forma cambiante, que engaña a los héroes.

Las consecuencias negativas del engaño son ejemplificadas en episodios como el de la manzana de Discordia o el de la caja de Pandora, mitos similares al del bíblico fruto prohibido con el que la serpiente del paraíso engañó a Eva. Afrodita engaña con Ares a su esposo Hefesto (los amantes, descubiertos, son atrapados en una red de hierro forjada por el engañado y expuestos desnudos para su vergüenza). La diosa del amor tuvo más relaciones extramatrimoniales (con dioses como Hermes, Dioniso y Poseidón, y mortales como Adonis, Anquises y Butes). El mito del fuego es una historia de sucesivos engaños de los hombres a los dioses y castigos de estos, con Prometeo como protagonista.

En una cerámica de figuras negras, el virtuoso Heracles libera a Prometeo de su castigo.

En cambio, el héroe propuesto como modelo de virtudes es Heracles,[101] que es varias veces víctima de engaños: antes de nacer, el de Hera (celosa del engaño de Zeus del que es fruto, retrasa su nacimiento para privarle de la primogenitura, y repetidamente busca su mal, como cuando le enloquece para que mate a su primera esposa Mégara y a sus hijos), a lo largo de su vida, los que le imponen sus sucesivos trabajos, en el transcurso de los cuales sufre más engaños (como el de Caco, que hace andar hacia atrás a las vacas que le roba), y por último el de Neso (que engaña a su segunda esposa Deyanira, para que le haga ponerse una túnica envenenada).

Mitología nórdica

En la mitología nórdica el "origen de todos los engaños" es Loki. Los dioses también engañan, como el propio Odín, que en Hárbardsljód engaña a Thor.

Hinduismo, budismo y zoroastrismo

Entre las divinidades del hinduismo, los asuras son entidades malévolas, uno de cuyos atributos es el engaño. Lo mismo ocurre con los asuras del budismo. En cambio, en el zoroastrismo o mazdeísmo, los ahuras son entidades benéficas y son los daevas las maléficas.

El engaño de Raju y Ketu. Detalle de una ilustración del Samudra manthana, ca. 1820.

Un engaño se ejemplifica en la historia de Rahu y Ketu (un asura que logra engañar a los dioses y tomar una gota de néctar, siendo castigado con la decapitación, aunque cabeza y cuerpo siguen viviendo por separado).[102][103]

Otro, en sentido inverso, es el del dios Vishnu al demoníaco rey Bali. Para evitar que domine el mundo, el dios se presenta como un brahman enano (bajo el nombre de Vámana) y obtiene del rey tanta tierra como pueda abarcar en tres pasos; que cuando el dios se presenta en forma gigantesca abarcan cielo y tierra, condenando a Bali a descender al infierno.

Confucianismo y taoísmo

En la cultura china (cuya vertiente religiosa -no deísta- se identifica con el confucianismo y el taoísmo) se estima conseguir lo que se desea mediante la astucia, incluidas las estrategias de engaño (tanto hacia los enemigos como hacia los amigos) que permiten al "hombre prudente" (a diferencia de "el ignorante") minimizar los daños (en primer lugar, los propios, pero también los ajenos) y, en el mejor de los casos, "ganar sin lucha"; como argumenta Sun Tzu en El arte de la guerra.[104][105]

Una operación militar implica engaño. Aunque seas competente, aparenta ser incompetente. Aunque seas efectivo, muéstrate ineficaz. Cuando proyectes un ataque en los alrededores, aparenta que te dispones a ir lejos; cuando proyectes atacar un lugar distante, finge que vas a hacerlo muy cerca. Desanímalos [a los enemigos] con la perspectiva de tu victoria, sorpréndelos mediante la confusión. ... una fuerza militar se establece mediante el engaño, se moviliza mediante la esperanza de recompensa, y se adapta mediante la división y la combinación. ... Dice el Gran Hombre de la Montaña Blanca: «El principal engaño que se valora en las operaciones militares no se dirige solo a los enemigos, sino que empieza por las propias tropas, para hacer que le sigan a uno sin saber adónde van».[106]

En las Analectas, Confucio indica varias veces que no hay que dejarse engañar:

6.26. Zai Yu preguntó: «Si alguien dijera a un buen hombre que la bondad se halla en el fondo del pozo, ¿se tiraría en él?». El Maestro respondió: «¿Por qué debería hacerlo? Un caballero puede estar mal informado, pero no puede ser seducido: puede ser engañado, pero no puede ser extraviado»

9.12. El Maestro estaba muy enfermo, y Zilu organizó a los discípulos en séquito, como si fueran los vasallos de un señor. En una de las mejorías de su enfermedad, el Maestro dijo: «Zilu, esta farsa ya ha durado bastante. ¿A quién puedo engañar con estos vasallos simulados? ¿Acaso puedo engañar al Cielo? En lugar de morir entre vasallos, prefiero morir en brazos de mis discípulos. Tal vez no tenga un funeral de Estado, pero tampoco moriré al borde de la cuneta».

14.31. El Maestro dijo: «No prever el engaño ni sospechar la mala fe, pero ser capaz de detectarlos inmediatamente, eso es sin duda sagacidad».[107]

En una forma mítica o literaria, El viaje a Occidente representa al rey mono Sun Wukong como un ser astuto y capaz de todo tipo de proezas, incluyendo la transformación de su apariencia (menos la cola) y todo tipo de engaños. Enfrentado a Buda, pretende engañarle pero es en realidad engañado por este.

Sintoísmo

Maga es un concepto próximo al de "mal" en el sintoísmo, pero no en un sentido objetivo. Según el contexto puede identificarse con el engaño y las "palabras falsas"; y al no ser un mal en sentido pleno, puede subsanarse mediante un ritual apropiado. Etimológicamente se relaciona con la idea de "doblar" o "tergiversar".[108]

Judaísmo

La matanza de los siquemitas, grabado de Václav Hollar.

Es objeto de debate si el judaísmo permite o no a los judíos engañar a los gentiles. Algunas partes del Talmud tratan de ello en contextos comerciales y jurídicos. Un episodio del Génesis es ambivalente: Simeón y Leví, hermanos de Dina, engañan y matan a todos los varones adultos de Siquem, quedándose con sus bienes, mujeres y niños. Jacob (su padre) se lo reprocha (no por la inmoralidad del acto, sino por sus posibles consecuencias en su relación con los pueblos vecinos), pero ellos lo justifican (por haberlo hecho en respuesta de la ofensa hecha a su hermana).[p][110][111]

Cristianismo

El octavo mandamiento («No darás testimonio falso contra tu prójimo» -Éxodo 20, 16-) se interpreta, en el catecismo de la Iglesia católica, como una condena del engaño:[112]

2468 La verdad como rectitud de la acción y de la palabra humana, tiene por nombre veracidad, sinceridad o franqueza. La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse veraz en los propios actos y en decir verdad en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía.

2469 “Los hombres [...] no podrían vivir juntos si no tuvieran confianza recíproca, es decir, si no se manifestasen la verdad” (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 109, a. 3 ad 1). La virtud de la veracidad da justamente al prójimo lo que le es debido; observa un justo medio entre lo que debe ser expresado y el secreto que debe ser guardado: implica la honradez y la discreción. En justicia, “un hombre debe honestamente a otro la manifestación de la verdad” (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 109, a. 3). ...

2475 Los discípulos de Cristo se han “revestido del hombre nuevo, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef 4, 24). “Desechando la mentira” (Ef 4, 25), deben “rechazar toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias” (1 P 2, 1).

Dentro de la visión cristiana sobre la mentira, la reserva mental (mentalis restrictio) es un tema tratado en teología moral.

La "regla decimotercera" de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, es "Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina".[113] Tanto por esta controvertida regla como por otros aspectos, la definición de "jesuítico" es peyorativa en alguna de sus acepciones.[114]

Engaño en la Biblia

La túnica de José, de Velázquez, 1630.

Hay muchos episodios bíblicos en que el engaño es el tema de la narración: el engaño de la serpiente en el pecado original, el engaño de Rebeca a Isaac para que Jacob heredara la primogenitura,[115] el que a su vez sufre Jacob a cargo de sus hijos (que vendieron como esclavo en Egipto a su hijo favorito, José, y le hacen creer que ha muerto),[116] el engaño de los madianitas a los israelitas,[117] el engaño de Judith a Holofernes, el de Dalila a Sansón,[118] el de "los moradores de Gabaón" a Josué y "los de Israel",[119] etc. En los Evangelios, además del episodio en el que "el tentador" o "diablo" intenta engañar a Jesús provocándole (tentaciones de Jesús), se describen varios intentos de los fariseos para engañarlo, forzándole a comprometerse con alguna declaración inconveniente, y cómo este se lo reprocha ("Mas Jesús, entendida la malicia de ellos, les dice: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?" -Evangelio de Mateo, 22:18-).[120] También se confía al engaño la estrategia de los que van a prender a Jesús (el episodio del beso de Judas).

Pinturas de la iglesia de San Martín de Zillis, ca. 1130. En las tres primeras escenas, el diablo tentando a Jesús.
La caída de los ángeles rebeldes, de Rubens.
En la ilustración de un manuscrito del siglo XI, el diablo, disfrazado de Jesucristo, se aparece a San Martín intentando engañarle.

Menciones explícitas del término en distintos contextos, hay tanto en el Viejo Testamento como en el Nuevo:

  • "La ciencia del cuerdo es entender su camino: Mas la indiscreción de los necios es engaño." (Proverbios 14:8)[121]
  • "Guárdese cada uno de su compañero, ni en ningún hermano tenga confianza: porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda con falsedades. Y cada uno engaña á su compañero, y no hablan verdad: enseñaron su lengua á hablar mentira, se ocupan de hacer perversamente. Tu morada es en medio de engaño; de muy engañadores no quisieron conocerme, dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los fundiré, y los ensayaré; porque ¿cómo he de hacer por la hija de mi pueblo? Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca habla paz con su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas." (Libro de Jeremías 9:4-8)[122]
  • "Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades, y engañadores de las almas, mayormente los que son de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras; enseñando lo que no conviene, por torpe ganancia. Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: Los Cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos. Este testimonio es verdadero: por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo á fábulas judaicas, y á mandamientos de hombres que se apartan de la verdad." (Epístola a Tito 1:11:14)[123]
  • "Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo." (Segunda epístola de Juan 1:7)[124]
  • "Y fué hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles. Y no prevalecieron, ni su lugar fué más hallado en el cielo. Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él." (Apocalipsis, 12:7-9)[125]

Engaño a los santos

En las vidas de santos suelen recogerse, más o menos mitificadas, escenas de tentaciones y engaños demoníacos en contextos místicos (San Antonio Abad, San Martín, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Jesús, etc.)[126]

Islam

En general, en el islam no se permite el engaño ni la mentira. El profeta Mahoma dijo "El que engaña no es de mí (de mis seguidores)"".[127] No obstante, hay algunas excepciones, especialmente en caso de guerra o paz o en caso de salvar la propia fe.[128] Taqiyya es el término jurídico islámico para los casos en que un musulmán puede engañar, cuando necesita negar su fe por verse forzado a ello o cuando se enfrenta a la persecución.[129] El concepto es principalmente seguido por el chiismo, pero varía significativamente entre las distintas ramas del islam y sus eruditos, así como en distintos países y regímenes políticos, y suele ser invocado por los críticos del islam para presentar esta religión como permisiva del engaño o la deshonestidad.[130]

Engaño en investigaciones sociales y psicológicas

Algunas metodologías en investigación social, especialmente en psicología, incluyen el engaño. Los investigadores, a propósito, engañan o desinforman a los sujetos participantes sobre la verdadera naturaleza el experimento. En un experimento conducido por Stanley Milgram en 1963 los investigadores dijeron a los sujetos que participarían en un estudio científico de la memoria y el aprendizaje. En realidad se buscaba estudiar la voluntad de obedecer órdenes (willingness to obey commands), incluso cuando implicaran infligir dolor en otra persona. Tras el estudio los sujetos fueron informados de su verdadera naturaleza de este, y se tomaron algunas medidas para asegurarse de su estado de bienestar.[131]

Aunque se usa ampliamente y se permite por las guías éticas de la American Psychological Association, se ha debatido si debe permitirse el engaño en experimentos e investigaciones dentro del campo de la psicología. Los que se oponen presentan argumentos éticos y metodológicos. Rebecca Dresser propone que éticamente los investigadores solo deben emplear sujetos experimentales que hayan dado su consentimiento informado. No obstante, a causa de su propia naturaleza, el investigador no puede revelar su verdadero propósito al sujeto si pretende averiguar su reacción espontánea, por lo que lo habitual es que el propio consentimiento informado sea un engaño, puesto que el sujeto cree estarlo dando para otra cosa distinta.[132] Diana Baumrind, en su crítica del uso del engaño en el experimento de Milgram de 1963, argumenta que los experimentos que incluyen engaño se aprovechan de forma inapropiada de la confianza imlícita y la obediencia dada por el sujeto que voluntariamente participa.[133]

Desde una perspectiva práctica, hay también objeciones metodológicas al engaño. Andreas Ortmann y Ralph Hertwig apuntan que puede afectar fuertemente la reputación tanto de trabajos individuales como de la profesión entera, que queda contaminada. Si los sujetos del experimento sospechan del investigador, difícilmente se comportarán como lo harían normalmente, comprometiendo el control del investigador sobre el experimento.[134] Los que no se oponen al uso del engaño apuntan que siempre hay una lucha constante por equilibrar la necesidad de hacer investigaciones que puedan resolver problemas sociales y la necesidad de preservar la dignidad y derechos del participante en la investigación.[135] También que, en algunos casos, usar del engaño es la única forma de obtener cierta clase de información, y que prohibirlo tendría como consecuencia impedir muchos estudios importantes.[136]

Algunos hallazgos sugieren que el engaño no daña a los sujetos. La revisión de la literatura científica sobre el tema por Larry Christensen ha encontrado que los participantes en estas investigaciones no perciben que hayan recibido daño y no parece importarles haber sido engañados. Más aún, los sujetos que han participado en experimentos con engaño reportan que han disfrutado la experiencia y percibido un beneficio educativo en mayor medida que los que han participado en experimentos sin engaño.[137] Por último, también se ha sugerido que, más que el propio engaño, es el tratamiento no placentero o las implicaciones no placenteras de sus resultados pueden ser la razón subyacente de que un estudio se perciba como de naturaleza no ética.[138][135]

Doble farol (double bluff)

El "doble farol" (double bluffing) es un escenario de engaño en el que el engañador dice la verdad al engañado, pero haciendo que éste crea que aquél está mintiendo.[139][140][141][142] En póker, el término se refiere a la situación en que el jugador que engaña está intentando marcarse un farol con malas cartas, y cuando el oponente acepta y sube la apuesta, el primer jugador vuelve a subirla con la esperanza de que el segundo desista.[143] Esta estrategia funciona mejor con oponentes que se rinden fácilmente bajo presión.[144]

Detección del engaño

La detección del engaño es extremadamente difícil a menos que consista en una mentira flagrante u obvia, o que contradiga algo de lo que el engañado esté bien seguro. Aunque mantener engañado a alguien durante un largo periodo de tiempo, el engaño suele ocurrir en las relaciones sociales cotidianas.[18] Detectar el engaño es difícil porque no hay indicadores completamente confiables para ello, y porque los engañadores se benefician de la presunción de "verdad por defecto" (Truth-default theory).[145] No obstante, el engaño pone una significativa carga cognitiva en el engañador, que debe recordar todo lo que ha dicho y hecho para que su engaño siga siendo consistente y creíble. Como resultado de ello, los engañadores suelen cometer errores, dando inadvertidamente información contradictoria de su engaño tanto verbal como no verbal.

El engaño y su detección son procesos cognitivos complejos y fluidos, basados en el contexto de intercambio de mensajes. La "teoría del engaño interpersonal" (interpersonal deception theory) postula que el engaño interpersonal es un proceso iterativo dinámico de mutua influencia entre un emisor, que manipula la información partiendo de la verdad, y un receptor, que intenta establecer la validez del mensaje.[146] Las acciones de un engañador están interrelacionadas con el mensaje de las acciones del engañado. Es durante este intercambio que el engañador revelará información verbal y no verbal information sobre el engaño.[147] Algunas investigaciones han encontrado que hay algunas claves que pueden correlacionarse con la comunicación engañosa, pero los estudiosos discrepan sobre la efectividad de muchas de tales claves para servir como indicadores fiables.[148] Un estudio intercultural (cross cultural) conducido para analizar el comportamiento humano y el engaño concluyó que detectar el engaño suele tener que ver con los juicios de una persona y cómo interpreta pistas no verbales. La personalidad de cada uno puede influenciar tales juicios, de modo que algunos son más confiados que otros ante el engaño.[149] El estudioso del engaño Aldert Vrij propone que no hay un comportamiento no verbal que se asocie únicamente con el engaño.[150] No existe un indicador conductual específico para detectar el engaño. No obstante, hay algunos comportamientos no verbales que se han correlacionado con él. Vrij ha encontrado que examinar un "grupo" (cluster) de estas claves es un indicador significativamente más fiable que examinar cada uno por separado.[150]

La creencia en la propia capacidad para detectar el engaño está frecuentemente sobreestimada.[151] La detección del engaño decrece con la empatía.[152] El entrenamiento en el reconocimiento de las emociones no afecta a la capacidad de detectar el engaño.[152]

Mark G. Frank propone que el engaño se detecta a un nivel cognitivo.[153] Mentir requiere un comportamiento consciente deliberado, así que escuchar el discurso y percibir el lenguaje corporal son importantes factores en la detección de mentiras. Si la respuesta a una pregunta tiene muchas perturbaciones (disturbances), menos tiempo hablando, palabras repetidas y pobre estructura lógica, entonces es más probable que se esté mintiendo. Pistas vocales como la altura y variación de la frecuencia pueden también proporcionar pistas significativas del engaño.[154]

El miedo causa específicamente mayor excitación en los que mienten, lo que se manifiesta en pestañeos más frecuentes, dilatación de las pupilas, perturbaciones del discurso y una voz más aguda. Se ha demostrado que los que experimentan culpa intientan poner distancia entre ellos mismos y la comunicación engañosa, produciendo "pistas de no inmediatez" (nonimmediacy cues) que pueden ser verbales o físicas, como hablar de forma más indirecta y la incapacidad de mantener contacto visual con quienes están hablando.[155] Otra pista para detectar el discurso engañoso es el propio tono del discurso. Streeter, Krauss, Geller, Olson y Apple (1977) proponen que el miedo y la ira, dos emociones ampliamente asociadas con el engaño, causan una mayor excitación que el dolor (grief) o la indiferencia, y que la cantidad de estrés está directamente relacionada con la frecuencia de la voz.[156]

Máquinas y engaño

Una mujer se somete al detector de mentiras. En la película Blade Runner (Ridley Scott, 1982, basada en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, 1968) se produce una escena similar en la que el protagonista debe averiguar si un sujeto es humano o "replicante".

La capacidad de que las máquinas se hagan pasar por seres humanos al poder reproducir su aspecto, comportamiento o inteligencia, es un asunto problemático. En realidad, el diseño de autómatas es relativamente antiguo, y en su propia historia hubo engaños y fraudes (como "El Turco", una presunta máquina que jugaba al ajedrez a finales del siglo XVIII). Como especulación teórica (dado que los ordenadores en su época eran incapaces de ello) Alan Turing propuso el llamado "test de Turing", como una prueba que superaría la máquina que no fuera identificada como tal por el humano que interactuara con ella. Se discute si los modelos de inteligencia artificial cada vez más sofisticados "engañan" o no a los humanos.[157]

Aunque la manipulación de grabaciones se ha producido desde los inicios de la fotografía, el cine y la fonografía, la generación de imágenes y sonidos prácticamente indistinguibles de los que se podrían filmar o grabar sobre la realidad ha llevado a lo que en la actualidad se conoce como deepfake, utilizado tanto para la diversión como para la difamación.

Véase también

Notas

  1. Cuatro obras de Agustín tratan el tema (De magistro, De doctrina christiana, De trinitate y Enchiridion), aparte de los dos tratados dedicados específicamente a la mentira (De mendacio y Contra mendacium) -Colish, 2005, pg. 155-. Además de no considerar mentira cuatro tipos de falsedades (por no haber deseo de engañar: cuando se explica la opinión de otro, se repiten palabras memorizadas, se traba la lengua o se equivoca uno al hablar) -Colish, 2005, pg. 156-, Agustín distinguía diferentes situaciones en la mentira según su grado de culpabilidad, pero argumentaba que toda mentira era pecado -Colish, 2005, pg. 157-. El consenso entre los estudiosos es que Agustín no aceptaba que la mentira pudiera ser aceptada como necesaria o justificada en ningún caso, ni siquiera para salvar una vida inocente -Puffer, 2016, pg. 685-.[12] En el siglo XX, Dietrich Bonhoeffer y Reinhold Niebuhr adoptaron una posición no-absoluta. En Ethics, Bonhoeffer discute la ética kantiana y contesta al punto de vista de Kant sobre la mentira, porque "tratar la sinceridad como un principio lleva a Kant a la grotesca conclusión de que si un asesino me pregunta si mi amigo, a quien está persiguiendo, ha buscado refugio en mi casa, yo tendría que responder honestamente de un modo afirmativo" ("Treating truthfulness as a principle leads Kant to the grotesque conclusion that if asked by a murderer whether my friend, whom he was pursuing, had sought refuge in my house, I would have to answer honestly in the affirmative.") Aunque Bonhoefer mantenía que se debe mentir para salvar al amigo, argumenta que cualquiera de las opciones que se dan en tal situación incurren en culpa. En un ensayo posterior (“What Does It Mean to Tell the Truth?”) Bonhoeffer argumenta que la mentira debe entenderse como algo claramente condenable ("Lying … is and ought to be understood as something plainly condemnable") y que no siempre incurre en culpa. -Puffer, 2019-[13]
  2. Se ha llegado a identificar en varios discursos de Lincoln, bajo formas literales más o menos distintas. Aquí (pg. 349 de la edición de 1905 de Complete Works of Lincoln) se discute si lo dijo en un discurso en Clinton (Illinois) el 8 de septiembre de 1858: «The question has been widely discussed and still remains unsettled, as to whether Lincoln originated the memorable epigram: "You can fool all the people some of the time and some of the people all of the time, but you cannot fool all the people all the time." In 1905 the Chicago "Tribune" and the Brooklyn "Eagle" combined efforts in an endeavor to solve the enigma for all time. After investigation several witnesses were found, notably Lewis Campbell of Dewitt County, 111.; J. J. Robinson of Lincoln, 111.; and J. L. Hill of Fletcher, O., who agreed that Lincoln had expressed the sentiment, if not the exact words generally quoted. It is supposed that he used the phrase in the above speech while addressing the people of Clinton, though the "Pantagraph" fails to cite it. Naturally, newspaper reports in those days were never complete, and the editor on this particular occasion even apologizes for his lack of space to give the entire report of this speech.»
  3. El tema del engaño a los hijos para abandonarlos reaparece en la novela costumbrista de Vicente Blasco Ibáñez Arroz y tartana, ambientada en Valencia (glosada aquí):[37] "“leyenda inhumana, de cuya veracidad dudaban muchos”. Esta tradición contaba que los humildes progenitores llevaban a sus vástagos a ver el majestuoso giro del ´Pardalot` (o ´Cotorra`) de la veleta de la iglesia de los Santos Juanes, próxima a la citada Lonja. Con ocasión del embobamiento que producía en los pequeños aragoneses su contemplación, eran descuidados allí por sus padres en la esperanza de que “algún comerciante generoso, por ser de la tierra y recordando los principios de su carrera, tomase bajo su protección al abandonado y le metiese en su casa”."
  4. En otras fuentes hay también una metamorfosis de Zeus en caballo para tener amores con Día: "Robert Graves recoge la noticia en sus Mitos griegos. Día era la mujer de Ixïón y madre de Pirítoo, el compañero de Teseo. Según Homero, Zeus, ardiendo en amores por ella, la hizo madre de Pirítoo. Eustacio en sus comentarios a la Ilíada... dice que Zeus transformado en caballo intentó seducirla dando vueltas a su alrededor, lo que explicaría con una falsa etimología el nombre de su hijo Pirítoo relacionándolo con el verbo griego “peritheo” correr en torno. También Higino en su fábula 155... En el canto XIV de la Ilíada, Zeus, hace una lista de sus amores, cuando le pide a Hera en un bello pasaje que se acuesten juntos porque le ha entrado un repentino deseo muy grande de ella, mucho mayor que el que le embargó otras veces por otras mujeres o por ella misma. Empieza aludiendo a Día, la primera de todas, después cita a Dánae, alude a Europa como la hija de Feniz, cita a Sémele, la madre de Dioniso, y a Alcumena o Alcmena, la madre de Heraclés... y finalmente a Leto... madre de Apolo y Ártemis."[38] La transformación en mendigo la hace junto a Hera para probar la hospitalidad de Filemón y Baucis (un engaño que se reproduce en historias piadosas cristianas). Los amores de Zeus con Sémele son objeto del engaño de Hera, que convence a su rival para que pida al dios que se la aparezca en toda su gloria, muriendo como consecuencia de ello. Con Alcmena se hace pasar por Anfitrión (un engaño que se reproduce en el de Uther Pendragón del ciclo artúrico). En alguna versión de los mitos órficos, Zeus se transforma en serpiente para engañar a su madre, Rea, y tener amores con ella, de los que nació Perséfone.
  5. "... los pecados de Malasbolsas tienen todos, por un lado, algo en común, o son variante de un mismo pecado, como ya hemos visto, el engaño hacia personas con las que une el vínculo de amor natural producido por la convivencia, y por eso se encuentran en el mismo círculo; y, por otro lado, irán intensificando esa ruptura de ese lazo natural propio del hombre como animal social, es decir, irán progresivamente subvirtiendo cada vez más el nexo “político” que forma la comunidad humana. Malasbolsas es, así pues, el círculo de los pecados sociales o “políticos” por excelencia. ... Falsembiante (Falsosemblante), personaje de una obra que creo de juventud de Dante, el Fiore, ejemplo preclaro de manipulador, engañador, hipócrita…"[41]
  6. En el de 1780: "Caricia y halago con astucia y artificio para engañar á uno, y lograr de él lo que se pretende. Argutia, illecebræ, assentatio." En el de 1817, desaparece lo de engañar, quedándose como "Caricia y halago hecho con zalamería y gracia al modo de las gitanas. Blanditiae, assentatio."[42] En la 23ª edición (2014) queda como " Carácter gitano. - Reunión o conjunto de gitanos. - Dicho o hecho propio y peculiar de los gitanos." La cita literal de Cervantes es: "Una, pues, desta nación, gitana vieja, que podía ser jubilada en la ciencia de Caco, crió una muchacha en nombre de nieta suya, a quien puso nombre Preciosa, y a quien enseñó todas sus gitanerías y modos de embelecos y trazas de hurtar."
  7. "... tres elementos fundamentales para el uso general del engaño en el teatro aurisecular: la ligazón con el hecho teatral mismo, su relación con el propio juego escénico, la metatrealidad de este tipo de recurso y su imbricación en el propio carácter de lo barroco,"[43]
  8. "... la mayoría de las obras se apoyan sobre él ya que afecta a la acción, concierne a los temas elegidos, y perfila los personajes dotándolos de características que no tendrían de no existir el engaño en su creación. ... engaña la mujer y el hombre, el noble, y el artesano, el rico y el pobre, el padre y el hijo. Se engaña en la ciudad y en el campo, en las tertulias y en las casa particulares, en los castillos, en las mazmorras y en el campo de batalla. Se miente por amor y por odio, por continuar una dinastía o por suplantarla. Por liberarse del tirano, o por conseguir librarse de unas lecciones de canto. El engaño... siempre persigue un fin. Los dramaturgos neoclásicos no hicieron más que mostrar ante el público del momento una realidad histórica y presente que utilizaron como medio para educar, mostrando en las tablas las consecuencias de la mentira, para lo cual el recurso del engaño, versátil y con grandes posibilidades, fue una ayuda inestimable. Su uso dinámico afectó de forma notoria a aspectos tan variados como la elaboración de la acción, el tratamiento de los temas y la caracterización de los personajes, provocando que un número representativo de obras estén creadas sobre el engaño, o en torno a él, proporcionando de este modo al lector y al público del momento una diversión en donde la mentira, la hipocresía, la doblez, la falsedad triunfan tanto en la tragedia como en la comedia."[45]
  9. Con guión adaptado u original, películas que tienen como tema principal el engaño: The Wizard of Oz (Victor Fleming, 1939), Gaslight (George Cukor, 1944), Les Diaboliques (Henri-Georges Clouzot, 1955), Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958), Ocean's Eleven (Lewis Mileston, 1960 -y sus remakes-), Charada (Stanley Donen, 1963), Sleuth ("La huella", Joseph Mankiewicz, 1972 -y su remake-), The Usual Suspects ("Sospechosos habituales", Bryan Singer, 1995), Good Bye, Lenin! (Wolfgang Becker, 2003), The Village ("El bosque", M. Night Shyamalan, 2004), Now You See It... ("Nada por aquí...", Duwayne Dunham, 2005), etc.
  10. "... la relación entre el engaño y la política que usualmente se presenta en el mito fundacional de la filosofía no es tan simple como parece a primera vista... Sócrates se oponía a la mentira y al engaño como cuestión de principio. Sin embargo su oposición era notable debido más que nada al contexto moral griego de la época, el cual consideraba al engaño como el curso de acción correcto en una amplia clase de casos. En una sociedad como la griega, profundamente jerárquica y basada en concepciones heroicas del honor, no se veía con malos ojos mentir a todo aquel que se ubicara por debajo en las jerarquías que estructuraban la comunidad. Para un hombre libre era permitido mentir a sus esclavos y servidores, a sus mujeres, a sus hijos y familiares (salvo a sus padres), a aquellos en estado de enfermedad mental o en algún estado emocional alterado y, más que a todo, a sus rivales políticos extranjeros y a sus enemigos bélicos. ... para el ciudadano griego de la época, justicia significaba tratar bien a los amigos y mal a los enemigos. Entre iguales, sin embargo, mentir o engañar era condenable, y más aún, visto como una desgracia, si la mentira o engaño eran motivadas por el miedo, la necesidad o la pobreza. Sócrates... [en] la Apología, el Critón y el Eutifrón, rechazaba cualquier forma de mentira y engaño tanto entre individuos particulares como entre superiores y subordinados, e incluso entre enemigos... para Platón, ilusión y mentira (o engaño) no pertenecen a la misma categoría... en el griego de la época no existía una palabra que tuviera el significado exacto que la palabra mentira tiene para nosotros. En el famoso pasaje de la mentira noble de la República, Platón usa un término que puede referirse indistintamente a ficción, error o mentira, pero lo decisivo es que Platón, en boca de Sócrates, distingue entre dos clases de falsedad. De un lado, la "verdadera falsedad" o "falsedad pura", que consiste en el error sobre alguna verdad moral o metafísica, y, del otro lado, la "falsedad en palabra" o "falsedad impura", que versa sobre cosas del reino de la opinión y, por lo tanto, sobre asuntos que no son metafísicamente importantes. Las falsedades impuras, a su vez, pueden ser de dos tipos, a saber, los mitos y las mentiras comunes y corrientes. Los mitos son historias ficticias sobre hechos que los humanos no podemos conocer... Las mentiras comunes y corrientes, en contraste, son falsedades dichas deliberadamente sobre hechos del mundo a los que los humanos, en principio, sí tenemos acceso. Platón parece seguir a Sócrates en la idea de que mentir y engañar son acciones incorrectas, pero no hasta el extremo del absolutismo moral. Aunque los dioses no dicen falsedades, puras o impuras (pues no son presa de la ilusión), y los humanos nunca deben decir falsedades puras (para no caer en la ilusión), sí deben, en algunas ocasiones, decir falsedades impuras. En particular, según Patón, deben hacerlo cuando así logren evitar un daño o logren beneficiar a sus oyentes. Pero eso no es todo: dado que mediante esta clase de falsedades siempre se corre el riesgo de producir perjuicio a quien las recibe, solo aquellos que poseen el dominio de una técnica pueden juzgar cuándo y cómo deben decirse. Los médicos y los gobernantes pertenecen a esta clase. De este modo, algunas veces, y con el fin exclusivo de beneficiar a los ciudadanos, los gobernantes pueden contarles mitos o mentiras a sus gobernados, siempre siguiendo los principios universales de la ciencia del gobierno político."[11]
  11. "Muchos autores han teorizado sobre el llamado ocaso de las ideologías (Splenger, De la Mora, Ortega…) y sin embargo vivimos en una sociedad más ideológica que nunca. Ahora bien, ocurre, como muy bien teorizara Sloterdijk en su Crítica de la razón cínica, que la ideología no se identifica, como pensaban Marx o Althusser, con una conciencia falsa de la realidad, sino como una actitud cínica ante esta. Negamos que seamos seres ideológicos y disfrazamos un modo de pensar ideológico bajo una serie de ropajes diversos (consenso, cientificismo, progreso…)."[81]
  12. "La honradez, probidad, rectitud, lealtad, diligencia y veracidad son virtudes que deben adornar cualquier actuación. Ellas son la causa de las necesarias relaciones de confianza con el cliente y son la base del honor y la dignidad de la profesión. Se debe actuar siempre honesta y diligentemente, con competencia, con lealtad al cliente, con respeto a la parte contraria, y guardando secreto de cuanto conociere por razón de su profesión. Y cualquiera que así no lo hiciere afecta al honor y dignidad de toda la profesión con su actuación individual."[88]
  13. "Al detenido no se le puede obligar a declarar contra sí mismo y confesarse culpable (STS [Sentencia del Tribunal Supremo -España-] de 24 de abril de 1992). Además se debe estar vigilantes a que la policía a efectos prácticos no pueda hacer preguntas a través de engaño que induzcan al detenido a confesar en su contra. ... El interrogatorio en sede judicial es distinto, ya que el detenido no puede entrar en dar contestaciones contradictorias o que puedan entrar en contradicción. De forma que el Juez Instructor, el Fiscal y las demás partes puede preguntarle tantas veces necesite para aclarar cualquier punto de la declaración. El Juez puede pedir y decirle que «debe responder de una manera clara y precisa» como indica el art. 387 de la LECr [Ley de Enjuiciamiento Criminal -España-] lo cual choca con el derecho a no contestar o confesarse culpable. ... El Abogado debe vigilar las preguntas realizadas no permitiendo aquellas que no sean pertinentes o no vayan dirigidas exclusivamente a la averiguación de los hechos o las personas directamente implicadas. Las preguntas deben ser siempre directas evitando juicios de valor. El papel del abogado penal es vigilar que no se den preguntas sugestivas o capciosas. Si el detenido manifiesta espontáneamente y sin engaño, estas aunque no sirvan como prueba sí que ayudan a la investigación y constando en las actuaciones aunque se acoja a su derecho a no declarar. De forma que se debe tener especial cuidado con lo indicado a la policía cuando pueda ayudar a la autoincriminación."[89]
  14. No necesariamente tan directo o radical (ni vinculado al ateísmo en la Ilustración, al panteísmo o al deísmo), está el escepticismo más o menos público o explícito, o la crítica a la superstición de autores de muy distinta afiliación religiosa o intelectual, como René Descartes, Pierre Bayle, François de La Mothe Le Vayer, Benito Jerónimo Feijoo, Montesquieu o David Hume.
  15. “La mishná emite su fallo con respecto a un recaudador de aduanas gentil, a quien uno puede engañar, como se enseña en una baraita: En el caso de un judío y un gentil que acuden a la corte para un juicio en una disputa legal, si podéis vindicar al judío bajo la ley judía, vindicadlo, y decid al gentil: Esta es nuestra ley.”[109]

Referencias

Bibliografía

Otras lecturas

Enlaces externos

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