Guillén de Lampart

militar y conspirador irlandés en España From Wikipedia, the free encyclopedia

Guillén de Lampart, William Lamport, Guillén Lombardo o Lombardo de Guzmán (Wexford, Irlanda, 1611 - Ciudad de México, Nueva España, 19 de noviembre de 1659) fue un aventurero, conspirador, soldado, revolucionario y poeta místico irlandés que viajó al virreinato de Nueva España.

Nombre en inglés William Lamport Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 1611 o 1615 Ver y modificar los datos en Wikidata
Wexford (Irlanda) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 19 de noviembre de 1659 Ver y modificar los datos en Wikidata
Ciudad de México (México) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Irlandesa
Datos rápidos Información personal, Nombre en inglés ...
Guillén de Lampart
Información personal
Nombre en inglés William Lamport Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 1611 o 1615 Ver y modificar los datos en Wikidata
Wexford (Irlanda) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 19 de noviembre de 1659 Ver y modificar los datos en Wikidata
Ciudad de México (México) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Irlandesa
Educación
Educado en Universidad de Salamanca Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escritor y periodista Ver y modificar los datos en Wikidata
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Fue un fruto tardío de la Rebelión del Conde de Tyrone (1593-1603); teólogo, astrólogo, gramático, matemático, maestro de retórica, poeta latino, cortesano e intrigante en la Pax hispánica, intrépido guerrero de los tercios de irlandeses en las guerras europeas de la Corona de España, se sintió rebelde en Irlanda y en México y fue un valiente y desdichado aventurero que cayó en manos de la poderosa máquina de la Inquisición en la Nueva España, a la que desafió hasta el punto de haber involucrado en sus casi quiméricos proyectos y planes al rey y al papa.

Se educó en España y fue soldado de la Corona de Castilla en las guerras religiosas europeas. Llegó a México en 1640, enviado como espía por el Conde-Duque de Olivares, y, al observar la condición de los indígenas y de los esclavos africanos, decidió “alzarse con el reino” y devolver a esos oprimidos tan semejantes a sus connaturales irlandeses la libertad y sus derechos. Preso en las cárceles del Santo Oficio (Inquisición) de 1642 a 1659 –año en que fue quemado vivo en el auto de fe del 19 de noviembre–, se acercó también y quiso ayudar a los criptojudíos encarcelados por su religión al mismo tiempo que él. Lámport pedía audiencias, que se le debían conceder, y, sabiendo que se transcribiría cada palabra suya, abogó en ellas por sí mismo y por los judíos, llenando centenares de páginas que se conservan en los archivos de la Inquisición.

Su plan era hacerse pasar por hijo natural de Felipe III de España con la idea de facilitarse el gobierno del territorio español y, una vez en el poder, liberar a indios, negros y mestizos. Una indiscreción por su parte le hizo ser descubierto, procesado por los tribunales de la Inquisición de México y ser relajado al brazo seglar para ser quemado vivo en la hoguera.

Biografía

Estudios y navegaciones como corsario

Sus padres fueron Richard y Anastasia y su abuelo Patrick, todos nobles católicos empobrecidos y rebeldes contra la ocupación inglesa protestante de Irlanda. El abuelo participó en la batalla de Kinsale y transmitió a su nieto ese mismo patriotismo y sus creencias realistas.[1] Realizó sus primeros estudios con los agustinos y franciscanos en Wexford, y más tarde fue educado por los jesuitas en Dublín, estudiando retórica y latín, materias que llegó a dominar diestramente.

Viajó a Londres y, estando allí como estudiante, fue condenado a muerte por escribir contra la invasión de Irlanda, así que tuvo que abandonar los estudios y huir en un barco donde escuchó las historias de un marinero sobre las injusticias contra los católicos cometidas bajo el gobierno tiránico del Lord Protector puritano Oliver Cromwell, en guerra contra los subversivos católicos irlandeses. Al llegar a Portsmouth, se enroló en otro barco con patente de corso y durante varios meses participó en asaltos y abordajes contra los piratas, pero decidió abandonar esa actividad y desembarcar en La Coruña, donde cambió su nombre a Guillén Lombardo. Como muchos compatriotas, se enroló entre los llamados Gansos Salvajes de los Tercios de Flandes y participó en las batallas de Nördlingen y de Fuenterrabía, últimas victorias sonadas del Imperio Español.

Se asentó en Santiago de Compostela y pidió una beca al Marqués de Mancera, gobernador de la provincia, para retomar sus estudios en el jesuita Colegio de San Patricio, que había en la localidad. Los concluyó y marchó al Colegio de San Patricio de la Universidad de Salamanca, reservado a los irlandeses perseguidos por su catolicismo. Con otra beca marchó al colegio de San Lorenzo de El Escorial en Madrid (1634), donde tuvo acceso a su gran biblioteca, y frecuentó también los Reales Estudios de San Isidro, también regido por los jesuitas, entre los cuales le influyó especialmente el gran escritor ascético, uno de los prosistas clásicos de la lengua castellana, Juan Eusebio Nieremberg. Andando el tiempo, el propio Guillén de Lampart compondrá, en sus momentos de asueto en la cárcel de la Inquisición de México, 918 salmos en excelente latín humanístico entre 1652 y 1654, el Regium Psalterium, usando como papel sábanas y como tinta letras raspadas y hollín de su candela desleído en miel prieta; y aunque el original se extravió o desapareció,[2] los textos se conservan porque fueron copiados en el proceso inquisitorial.[3][4] Después de haber militado en los regimientos irlandeses, ingresó como capitán en el ejército español. Participó en la Batalla de Nördlingen en 1634 y en el asedio de Fuenterrabía de 1638. Llegó a ser consejero y espadachín del duque de Olivares, quien lo preparó para servirle como espía en el virreinato de Nueva España.

Con este cometido viajó en 1640 a la Nueva España en la comitiva del virrey Diego López Pacheco. Y, si bien envió un informe al Conde-Duque sobre las diversas corruptelas que encontró en su gobierno, Lampart ocultaba la idea de que ese territorio no debía pertenecer al rey Felipe IV, pues consideraba que "ni era suyo, ni lo había conquistado legítimamente". En 1642 Lampart urdió un plan que pretendía llevar a cabo al año siguiente, por el cual, falsificando documentos, se haría pasar por hijo natural de Felipe III con el propósito de usurpar el puesto del virrey y hacerse con el poder para sí mismo.

Por desgracia, un idealista como Lampart cometió el error de confiar sus planes al capitán Felipe Méndez, quien lo denunció a la Inquisición el 26 de octubre de 1642. Los tribunales del Santo Oficio lo prendieron y hallaron culpable de practicar además hechicería y hacer pacto con el Diablo. El caso llegó a estudiarse en el mismísimo Consejo de Indias y hasta llegó a oídos del rey, si bien este dejó obrar en todo momento a la Inquisición.

Esta registró su casa y le incautó diversos escritos subversivos conservados en un baúl que tenía escondido en Michoacán. Entre ellos, la Propuesta al Rey Felipe IV para la liberación de Irlanda, la Proclama Insurreccional para la Nueva España y el Pregón de los justos juicios de Dios, que castigue a quien lo quitare. El primero es un borrador de un documento entregado por la nobleza irlandesa a Olivares en el que los rebeldes contra Inglaterra le ofrecían a la Corona de Castilla convertir a Irlanda en un protectorado español autónomo. En el segundo, proponía la emancipación de los indios y esclavos de la Nueva España y su separación del imperio, lo que lo convierte en un tempranísimo precursor de la independencia de México.

Lampart encuentra un reflejo de la situación de los irlandeses despojados por los ingleses de su nobleza autóctona y de su religión católica, condenados a la miseria, como los nativos de América por los españoles. Eso explica su atrevimiento para alzarse contra la Corona [...] Desempolva el debate español del siglo XVI sobre la legitimidad de la Conquista y concibe en solitario un nuevo régimen con la elevación de la nobleza indígena al rango de la española, la liberación de los esclavos y una igualdad de oportunidades que reaparecerá posteriormente en los ideales de la independencia [...] Plantea una insurrección, con un sistema de premios y castigos y una visión de Antiguo Régimen, en la que lo importante es la emancipación de los nobles indios, y de la cual él sería príncipe y rey.[5]

Tras ocho años de cautiverio, huyó de la cárcel inquisitorial excavando un barrote de la prisión y clavó su Pregón de los justos juicios de Dios, que castigue al que lo quitare (denuncia de los crímenes de sus verdugos) en la catedral de México, e incluso llegó a introducirlo en la cámara del virrey y a divulgar otras copias; pero fue apresado otra vez camino de San Lorenzo de los Negros (hoy Yanga, en el Estado de Veracruz), un lugar habitado por esclavos fugitivos o cimarrones que había sido legitimado en 1630 por el virrey Luis de Velasco. Todavía intentó escapar una vez más, pero fue hallado apenas un día después y lo quemaron vivo en la hoguera el 19 de noviembre de 1659.[6]

Obras

  • Propuesta al Rey Felipe IV para la liberación de Irlanda.
  • Proclama Insurreccional para la Nueva España.
  • Pregón de los justos juicios de Dios, que castigue a quien lo quitare.
  • Cristiano desagravio y retractaciones.
  • Regium Psalterium, 918 salmos en latín humanístico.

Trascendencia

A pesar de que hay historiadores que no consideran que las acciones de Lampart sean un antecedente directo de la Independencia de México, existe una estatua del irlandés dentro del mausoleo del Monumento a la Independencia en la Ciudad de México. La estatua que representa a Lampart atado al cadalso de forma que parece custodiar los restos mortales de los insurgentes ha sido siempre motivo de controversia.[3]

El escritor e historiador Vicente Riva Palacio publicó la obra Memorias de un impostor. Don Guillén de Lampart (1872) al estilo de las novelas pseudohistóricas de aventuras de Alejandro Dumas. En 1919, el periodista neoyorquino Johnston McCulley escribió La maldición de Capistrano, inspirándose en la novela de Riva Palacio, pero el personaje central adoptó el nombre de un hacendado mexicano que en la realidad vivió en el siglo XIX: Diego de la Vega, el cual se transformó en "el Zorro".[1] En 1908, Luis González Obregón escribió el libro Don Guillén de Lampart: La Inquisición y la independencia en el siglo XVII.

El escritor y ensayista zacatecano Gonzalo Lizardo rescató en 2017 uno de sus manuscritos carcelarios: Cristiano desagravio y retractaciones de don Guillén Lombardo, que fue compuesto en prisión para defenderse de los cargos que el Santo Oficio le había hecho. Tres años después, Lizardo publicó la novela Memorias de un Basilisco (Martínez Roca 2020) donde expone su propia hipótesis sobre el personaje. Según Ramón Alvarado, con esta novela Lizardo "logra dar voz a Guillén Lombardo y a través del cruce de voces e historias queda la tarea al lector de emitir su juicio. Una novela que rescata al personaje, que mueve la curiosidad por la verdad histórica y que muestra con soltura el pasado, tan presente, de nuestra historia novohispana".[7]

Posterior, en 2020 Raul Salinas terminaría la magna investigación "Guillén de Lampart. Un reclamo de justicia[8] " siendo un compendio de 6 tomos y más de 1,000 hojas sobre Guillén de Lampart.[9]

Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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