Huehue Xicohténcatl
señor principal de la República de Tlaxcallan (1570-1522)
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Huehue Xicohténcatl (c. 11 Casa (1425) - c. 4 Conejo (1522) ), llamado también Xicohténcatl el Viejo o Xicohténcatl el Ciego, fue un señor nahua de Tizatlán, una de las principales cabeceras de Tlaxcallan. Perteneció a una casa señorial que había dirigido Tizatlán durante varias generaciones y fue padre del jefe militar Xicohténcatl Axayacatzin y de Tecuelhuetzin, conocida después del bautismo como Luisa Xicohténcatl.
| Huehueh Xicohténcatl | ||
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Detalle de Huehue Xicohténcatl en la pintura El senado de Tlaxcala de Rodrigo Gutiérrez | ||
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Señor Principal de la República de Tlaxcallan Por Tizatlán | ||
| 1470-1522 | ||
| Predecesor | Atzahuah | |
| Sucesor | Abolición de la Confederación | |
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
Siglo XV Tlaxcala (México) | |
| Fallecimiento | 1522 | |
| Nacionalidad | Tlaxcalteca | |
| Lengua materna | náhuatl | |
| Familia | ||
| Hijos |
Xicohténcatl Axayacatzin Tecuelhuetzin Lucía Xicohténcatl otros hijos e hijas | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Poeta | |
Su actividad política se extendió desde las guerras mesoamericanas del siglo XV hasta la conquista de México. En 1519 era un hombre de edad avanzada y tenía graves problemas de visión. Aun así, conservaba la jefatura de su cabecera, mientras Xicohténcatl Axayacatzin colaboraba en el gobierno y encabezaba sus fuerzas militares. Las crónicas lo sitúan entre los dirigentes que deliberaron sobre la entrada de la expedición de Hernán Cortés, acordaron el cese de las hostilidades y recibieron a españoles y aliados indígenas en territorio tlaxcalteca.
Xicohténcatl hospedó a Cortés en su residencia de Tizatlán durante septiembre y octubre de 1519. Tras la retirada de México-Tenochtitlan en 1520, participó en las decisiones que mantuvieron la alianza y aportó trabajadores, pertrechos y combatientes a las campañas de 1520 y 1521. En esos años se bautizó con un nombre cristiano que las fuentes registran como Lorenzo, Vicente o Bartolomé. Murió después de la ejecución de su hijo en mayo de 1521, probablemente en 1522.
Nombre
El nombre aparece en los documentos con grafías como Xicotencatl, Xicohtencatl, Chicotencatl y, en las transcripciones españolas, Xicotenga. El Online Nahuatl Dictionary registra Xicotencatl como forma principal y recoge Xicohtencatl y Chicotencatl como variantes ortográficas.[1] Cortés empleó Sicutengal en su segunda carta de relación,[2] mientras Bernal Díaz del Castillo utilizó la forma Xicotenga.[3]
El mismo antropónimo correspondía tanto al señor de Tizatlán como a su hijo, el capitán Xicohténcatl Axayacatzin.[1] Bernal Díaz distinguió al padre como «Xicotenga el Viejo» y «Xicotenga el Ciego» y al hijo como «Xicotenga el Mozo»,[4] mientras Cervantes de Salazar se refirió al primero como «Xicotencatl viejo, padre del capitán general».[5] La palabra náhuatl huehue significa «anciano» o «viejo» y también puede funcionar como expresión de respeto hacia una persona de edad.[6] Estas denominaciones permitieron diferenciar a padre e hijo en las narraciones coloniales y en la historiografía posterior.[7][8]García Granados reunió por separado las noticias de ambos y señaló los casos en que una crónica atribuyó al padre actividades que otras fuentes adjudican al hijo.[9][10]
El glifo onomástico analizado por el repositorio Tlachia de la Universidad Nacional Autónoma de México combina la imagen de un jicote con una boca.[11] Según ese análisis, el insecto expresa el elemento xico-, la boca actúa como complemento y los componentes -ten- y -catl no están representados íntegramente de forma fonética.[11] Por su parte, Ross Hassig lo tradujo como «habitante de Xicotenco» y explicó Xicotenco como «lugar de la orilla del jicote»,[12] mientras que otra interpretación le atribuye el significado «el señor de los labios de jicote» y se le interpreta como: «el que pronuncia conceptos que en sus labios son graves, severos e hirientes».[13][14]
Genealogía y familia
Las genealogías de Tizatlán sitúan el origen de su casa gobernante en las migraciones y reagrupamientos que siguieron al establecimiento de los teochichimecas en el valle de Tlaxcala. Torquemada relató que pobladores procedentes de Tepeticpac y Ocotelulco se instalaron en el lugar bajo el gobierno de Xayacamachan Tzompane, también llamado Tepolohuatecuhtli; después de su muerte, la sucesión habría pasado por Zozoc, Aztahua y otro Xayacamachan antes de llegar a Xicohténcatl, hijo de Aztahua.[15] Muñoz Camargo conservó dos secuencias semejantes, aunque no idénticas: en el capítulo dedicado a la casa de Tizatlán presentó a Xicohténcatl como sucesor de Xayacamachan y a este último como hijo de Aztahua; en otra relación genealógica identificó directamente a Xicohténcatl como hijo de Aztahua y sucesor de Xayacamachan.[16]
León-Portilla calculó la fecha de nacimiento a partir de una tradición calendárica: propuso el año 11-Casa, correspondiente a 1425, y le atribuyó una vida cercana a los noventa y siete años.[17] Los cronistas ofrecieron edades considerablemente mayores. Muñoz Camargo afirmó en un pasaje que vivió más de ciento veinte años y, en otro, que había superado los ciento cuarenta, mientras Cervantes de Salazar le asignó más de ciento treinta «soles».[18][5]
Muñoz Camargo describió una casa señorial particularmente extensa: atribuyó a Xicohténcatl más de quinientas esposas y concubinas y, en otro pasaje, más de cien hijos e hijas; también sostuvo que numerosos nobles de la Tlaxcala de finales del siglo XVI descendían de él.[18] Torquemada repitió la cifra de quinientas mujeres, mientras Herrera destacó que la cantidad de descendientes hacía de su casa una de las más amplias de la provincia.[19]
Entre sus hijos, el mejor documentado es Xicohténcatl Axayacatzin, comandante de Tizatlán en 1519 y coadjutor de su padre. Bernal Díaz mencionó además a dos hermanos suyos que participaron en la movilización del ejército aliado en 1521, aunque no consignó sus nombres.[20] Al recordar un viaje posterior a Castilla, el mismo cronista se refirió a otro hijo del «Ciego Viejo», uno de tres jóvenes tlaxcaltecas enviados a conocer la corte, y afirmó que este descendiente recibió también el nombre de Lorenzo de Vargas.[21] Las listas sucesorias añaden los nombres de Itzehecatzin o Tzehecatzin, Motenehuatzin y Quauhxayacatzin, aunque su posición dentro de la descendencia inmediata varía entre los distintos capítulos de Muñoz Camargo.[22] Motenehuatzin aparece como señor de Tizatlán después de la breve sucesión de Itzehecatzin y pertenecía a la línea de Xicohténcatl, mientras que Quauhxayacatzin figura entre los gobernantes de una generación posterior.[22]
Bernal Díaz mencionó a una hija de Xicohténcatl bautizada como Luisa,[23] a quien la documentación indígena y colonial ha permitido identificar con Tecuelhuetzin.[24] Durante la estancia de Cortés en Tlaxcallan quedó vinculada con Pedro de Alvarado, mientras otra hija, bautizada como Lucía, fue entregada a Jorge de Alvarado.[24] Tecuelhuetzin tuvo con Pedro de Alvarado a Pedro y Leonor, y de la unión entre Lucía y Jorge de Alvarado nació Francisca.[24] Ixtlilxóchitl consignó otros nombres: en su narración, Tocuiloatzin y Tolquequetzaltzin eran hijas de Xicohténcatl y quedaron vinculadas respectivamente con Cortés y Pedro de Alvarado; además, llamó Ocelotzin a un hermano del señor de Tizatlán.[25]
Señor de Tizatlán
Cabecera y residencia
Tizatlán se desarrolló sobre una plataforma artificial en las laderas bajas del cerro Oztotl, al norte del río Zahuapan.[26] El asentamiento ocupó una posición destacada dentro de Tlaxcallan, junto con Tepeticpac, Ocotelulco y Quiahuiztlán.[26] La arqueología ha identificado una larga ocupación del lugar y una etapa principal correspondiente al Posclásico.[26] Las excavaciones iniciadas en 1927 descubrieron dos altares policromos y restos arquitectónicos asociados con el conjunto señorial.[26]
Los trabajos arqueológicos recientes distinguen la ciudad de Tlaxcallan, extendida sobre terrazas y colinas, del centro político-ceremonial de Tizatlán. Lane Fargher, Richard Blanton y Verenice Heredia propusieron que este último funcionó como una capital separada del núcleo urbano y situada aproximadamente a un kilómetro de sus límites.[27] Los investigadores calcularon para su gran plataforma una superficie de entre 16 000 y 24 000 metros cuadrados, con una plaza de por lo menos 10 000 metros cuadrados y diversos edificios religiosos y administrativos.[27] Por su parte, Ramón Santacruz Cano y Aurelio López Corral relacionaron el trazado urbano de Tlaxcallan y sus grandes espacios públicos con las instituciones colectivas del Posclásico tardío.[28]
El folio 244r del llamado Códice de Tlaxcala, conservado en Glasgow, incluye un plano del palacio con sus patios y accesos, además de la capilla abierta de San Esteban construida después de la conquista.[29] Eleanor Wake cotejó el dibujo con los resultados de las excavaciones y con la descripción de Muñoz Camargo. A partir de esta comparación, situó el edificio en el sector nororiental de la plataforma y señaló que todavía existía cuando se elaboró el plano durante el siglo XVI.[29]
El Instituto Nacional de Antropología e Historia identifica restos del palacio entre las estructuras halladas en el sitio y registra la capilla abierta de Tizatlán sobre una plataforma que había formado parte del conjunto palaciego.[26][30] En cambio, los altares policromos visibles actualmente en la zona arqueológica pertenecen a una etapa anterior. Según Wake, ya se encontraban cubiertos cuando Cortés llegó a Tizatlán en 1519.[31]
Autoridad y gobierno
Los títulos empleados para Xicohténcatl varían según el vocabulario de cada fuente. Los textos coloniales lo llamaron señor, rey, cacique o gobernador de Tizatlán. En términos nahuas, pertenecía al nivel de los tecuictli, titulares de un teccalli o casa señorial con atribuciones territoriales, fiscales, militares y ceremoniales. Los señores de las principales cabeceras participaban en las decisiones de alcance general, aunque cada uno conservaba autoridad sobre su propia población.[9][27]
Las fuentes del siglo XVI describieron deliberaciones en las que participaba un número de dirigentes mayor que los cuatro señores mencionados con más frecuencia. A partir de documentos coloniales y datos arqueológicos, Fargher, Blanton y Heredia estimaron entre cincuenta y doscientos integrantes para el consejo superior de tecuictli.[27] Según su reconstrucción, este organismo intervenía en asuntos de guerra, paz, alianzas, embajadas, justicia y nombramientos, y las decisiones se discutían mediante discursos hasta alcanzar un acuerdo.[27] Torquemada describió a Xicohténcatl como titular de Tizatlán y afirmó que los cuatro señores resolvían conjuntamente los asuntos generales, mientras cada uno gobernaba a la población de su cabecera.[32] El mismo cronista incluyó a Tlahuexolotzin de Tepeticpac y Zitlalpopocatzin de Quiahuiztlán entre los otros señores principales.[32] Bernal Díaz situó a Chichimecatecuhtli junto con Xicohténcatl y Maxixcatzin durante el recibimiento de la expedición y volvió a mencionarlo en los preparativos militares de 1520 y 1521.[33][34]
Tizatlán y Ocotelulco concentraban una parte considerable de la influencia política en vísperas de la llegada española. Ocotelulco albergaba el gran mercado y estaba encabezada por Maxixcatzin, mientras que Tizatlán mantenía una estrecha asociación con la organización militar.[12] Hassig relacionó esta distribución con la presencia frecuente de Xicohténcatl y Maxixcatzin en las negociaciones de 1519 y 1520, así como con la rivalidad que sus casas mantuvieron durante la crisis.[12]
En 1519, Xicohténcatl era anciano y tenía graves problemas de visión. Motolinía lo describió como señor de Tizatlán, situada hacia la parte oriental de la provincia, y señaló que recibió a los españoles y les proporcionó alimentos, personas y recursos para la guerra.[35] Torquemada añadió que dos nobles lo sostenían al caminar y le levantaban los párpados para que pudiera mirar.[32] Cervantes de Salazar desarrolló esta imagen al narrar que, durante su encuentro con Cortés, palpó el rostro, las manos y la barba del conquistador para formarse una impresión de su aspecto.[5] Debido a su avanzada edad, Xicohténcatl Axayacatzin actuaba como coadjutor de su padre y capitán principal de Tizatlán. Muñoz Camargo explicó que el hijo ejercía funciones de gobierno porque el anciano se encontraba «imposibilitado», aunque la titularidad de la casa permanecía en manos de este último.[36] Hassig atribuyó a Axayacatzin buena parte del poder ejecutivo y militar de la cabecera. El padre, sin embargo, continuó asistiendo a las deliberaciones, recibió embajadas, dio órdenes a los capitanes de su casa, ofreció contingentes y participó en decisiones sucesorias y judiciales documentadas entre 1519 y 1521.[37]
Trayectoria anterior a 1519
Las noticias sobre la juventud de Xicohténcatl proceden principalmente de fuentes redactadas mucho después de los acontecimientos. Fernando de Alva Ixtlilxóchitl lo presentó como contemporáneo y aliado de Nezahualcóyotl, señor de Tetzcoco, y lo situó en campañas contra los huastecos. La misma tradición le atribuyó una intervención en el establecimiento de combates concertados entre la Triple Alianza y los señoríos de Tlaxcallan, Huexotzinco y Cholula, conocidos posteriormente como guerras floridas.[38]
León-Portilla incorporó estos episodios a su semblanza de Xicohténcatl. Según su reconstrucción, habría asumido responsabilidades militares desde joven, participado en las campañas de Nezahualcóyotl y formado parte de los acuerdos que regularon la guerra florida hacia 1455. Su propuesta de situar el nacimiento de Xicohténcatl en 1425 hacía cronológicamente posible esta trayectoria.[39]
Muñoz Camargo también vinculó a Xicohténcatl con una prolongada experiencia militar y lo caracterizó como una persona «valerosísima» que había realizado «grandes cosas» en las guerras de su tiempo, aunque no enumeró campañas ni adversarios.[40] Contreras Martínez relacionó estas tradiciones con la función fronteriza de Tizatlán, cabecera que ejercía autoridad sobre numerosas poblaciones orientales y contribuía de manera importante a la defensa de Tlaxcallan.[41]
En 1515, Xicohténcatl figura como señor de Tizatlán durante una incursión contra Huexotzinco, en la que las fuerzas tlaxcaltecas persiguieron a sus adversarios hasta la región de Amaquemecan-Chalco.[42] Para entonces, la expansión mexica y de sus aliados había restringido las rutas tlaxcaltecas y mantenía una presión militar sostenida sobre la provincia.[43] Las relaciones entre estos poderes incluían batallas rituales, disputas territoriales, ataques, bloqueos comerciales, alianzas cambiantes y movimientos de población. [43]
Llegada de la expedición de Cortés
Deliberaciones y primeros combates
La expedición de Cortés entró en el área de influencia tlaxcalteca a finales de agosto de 1519, acompañada por totonacos y otros indígenas de la costa. Durante los primeros contactos, mensajeros y enviados cempoaltecas fueron conducidos ante los dirigentes de Tlaxcallan. Cervantes de Salazar representó este encuentro como una asamblea de las cuatro cabeceras, en la que Xicohténcatl escuchó la embajada, pidió a los presentes que expresaran su parecer y dio la palabra a Maxixcatzin.[44]
Las fuentes difieren sobre la posición que el anciano defendió al comienzo. Cervantes de Salazar afirmó que Xicohténcatl aceptó responder amistosamente a los recién llegados, pero al mismo tiempo dispuso que los otomíes de la frontera pusieran a prueba sus fuerzas; si estos eran derrotados, Tlaxcallan podría negar su responsabilidad.[45] Muñoz Camargo, en cambio, le atribuyó un discurso favorable a recibirlos como enviados de una providencia anunciada por antiguas predicciones.[46]
Mientras se desarrollaban estas deliberaciones, Xicohténcatl Axayacatzin asumió el mando de las fuerzas que combatieron a españoles, totonacos y aliados. Las batallas de los primeros días de septiembre movilizaron tropas de Tizatlán y de otras cabeceras, aunque las crónicas difieren en la participación que atribuyen a cada contingente. Debido al peso militar de Tizatlán y a la relación de gobierno entre padre e hijo, Hassig consideró probable que la resistencia inicial contara con la aprobación del anciano.[47] Contreras Martínez, por su parte, interpretó la campaña como expresión de una corriente guerrera vinculada con Tizatlán y de las diferencias políticas con Ocotelulco.[48] La edad y la ceguera mantuvieron, sin embargo, a Xicohténcatl fuera del campo de batalla: Cervantes de Salazar señaló expresamente que no acompañó al ejército y que el mando correspondió a su hijo y a otros capitanes.[49]
Cese de las hostilidades
Después de varios enfrentamientos, Cortés insistió en enviar mensajes de paz. Bernal Díaz contó que los embajadores encontraron reunidos a Xicohténcatl y Maxixcatzin, quienes convocaron a otros dirigentes para valorar las pérdidas. En el discurso que el cronista atribuyó a ambos, propusieron cesar la guerra, recibir a los extranjeros y aprovechar su enemistad con México-Tenochtitlan.[50]
Xicohténcatl Axayacatzin se resistió inicialmente a abandonar la campaña. Según Bernal Díaz, su padre, Maxixcatzin y los demás gobernantes ordenaron a los capitanes que dejaran de obedecerlo, salvo para negociar la paz, y enviaron cuatro mensajes sucesivos al campamento español.[51] Cervantes de Salazar también narró una discusión entre el joven comandante y los consejeros, quienes finalmente perdonaron su desobediencia en atención a la edad y al prestigio de su padre.[52]
En su segunda carta de relación escribió que un capitán llamado Sicutengal y Maxixcatzin enviaron unas cincuenta personas para ofrecer la paz e invitarlo a entrar en sus poblaciones; sin embargo, el pasaje no distingue con claridad al capitán del señor de Tizatlán.[2] Luis Manuel Vázquez comparó esta formulación con las de Bernal Díaz y Muñoz Camargo y señaló que las tres coinciden en atribuir la negociación a las autoridades tlaxcaltecas, aunque distribuyen de manera diferente la iniciativa y los discursos.[53] Como parte de los acuerdos, los enviados prepararon la entrada y el abastecimiento de la expedición. Bernal Díaz escribió que Xicohténcatl y los demás señores enviaron comida al campamento antes del encuentro ceremonial.[54]
Encuentro y entrada en Tizatlán

El recibimiento tuvo lugar el 23 de septiembre de 1519. Xicohténcatl salió acompañado por Maxixcatzin, Chichimecatecuhtli y otros nobles. Bernal Díaz observó que algunos ancianos llegaron en andas, hamacas o sostenidos por servidores, y describió a los señores con sus insignias y séquitos.[33] Muñoz Camargo, por su parte, situó el encuentro en la entrada del palacio y narró posteriormente el ascenso por sus patios y escaleras.[55]
Durante el recibimiento, Bernal Díaz atribuyó a Xicohténcatl el saludo principal. Según su relato, el señor explicó que Tlaxcallan había combatido porque creyó que los expedicionarios podían ser aliados de Motecuhzoma, pidió dejar atrás las muertes de ambos bandos y los invitó a alojarse en la población. Cortés respondió mediante sus intérpretes y aceptó la hospitalidad.[56] Cervantes de Salazar narró además que el anciano, llevado por mujeres y casi privado de la vista, pidió tocar a Cortés; palpó su rostro, sus brazos y su barba antes de pronunciar un discurso que relacionaba la llegada de los españoles con antiguas predicciones.[57]
Estancia en el palacio
Los expedicionarios permanecieron alrededor de veinte días en Tlaxcallan y utilizaron el palacio de Tizatlán como alojamiento principal. Muñoz Camargo atribuyó a Xicohténcatl la entrega de sus propias casas y palacios, donde los recién llegados dispusieron de patios, salas, esteras y mantas, además de provisiones continuas de maíz, aves y otros alimentos.[58][55][59]
El plano conservado en el Códice de Tlaxcala representa una serie de recintos organizados alrededor de patios y una gran escalinata de acceso. Wake observó que el dibujo coincide en varios aspectos con la descripción de Muñoz Camargo y situó el palacio en buena parte del sector nororiental de la plataforma.[29] El plano fue realizado o copiado décadas después, cuando la capilla de San Esteban ya compartía el espacio con construcciones prehispánicas todavía visibles.[29]
Durante la estancia, el palacio sirvió también como escenario de reuniones sobre México-Tenochtitlan, sus caminos y sus aliados. Los tlaxcaltecas informaron a Cortés sobre el poder de Motecuhzoma, advirtieron de los riesgos de atravesar Cholula y describieron rutas alternativas. Bernal Díaz incluyó a Xicohténcatl entre los gobernantes que desaconsejaron confiar en los mexicas y ofrecieron guerreros para acompañar la marcha.[60]
Bernal Díaz relató que los españoles expusieron doctrinas cristianas y solicitaron abandonar las imágenes de los dioses, pero los señores respondieron que no podían aceptar la destrucción de sus cultos.[61] Al día siguiente se celebró misa en presencia de varios dirigentes.[61] Muñoz Camargo vinculó además el palacio con la colocación de la primera cruz de la provincia y con el bautismo de los cuatro principales, tradición que desarrolló en el último tercio del siglo XVI.[62]
Alianzas familiares
Los dirigentes tlaxcaltecas presentaron a cinco mujeres nobles acompañadas por servidoras. Bernal Díaz escribió que Xicohténcatl llevó de la mano a una de sus hijas y la ofreció a Cortés, quien dispuso que fuera bautizada como Luisa y la vinculó con Pedro de Alvarado.[63] Maxixcatzin y otros gobernantes establecieron relaciones semejantes entre mujeres de sus casas e integrantes de la expedición.[63]
«Ya nuestros tacalnaguas y adivinos y papas nos han dicho lo que sienten de las personas destos teules, y que son esforzados. Lo que me paresce es que procuremos de tener amistad con ellos, y si no fueren hombres, sino teules, de una manera o de otra les hagamos buena compañía. Y luego vayan cuatro de nuestros principales y les lleven muy bien de comer; y mostrémosles amor y paz, porque nos ayuden y defiendan de nuestros enemigos, y traigámosles aquí luego con nosotros y démosles mujeres para que de su generación tengamos parientes».[64]
La mujer identificada por Bernal Díaz como Luisa aparece en otras fuentes con los nombres Tecuelhuetzin, Tecuiloatzin y María Luisa Xicohténcatl. Permaneció junto a Alvarado durante las campañas y posteriormente viajó a Guatemala.[24] Otra hija de Xicohténcatl, Lucía, quedó vinculada con Jorge de Alvarado. Margarita Cossich ha estudiado estos enlaces dentro de un contexto más amplio, que incluye la participación de mujeres tlaxcaltecas como traductoras, mediadoras, proveedoras y miembros de las redes señoriales que acompañaron a los ejércitos.[24] Estos vínculos matrimoniales y de parentesco conectaron a las casas tlaxcaltecas con varios capitanes españoles. En la documentación posterior, sus descendientes recurrieron a esta filiación en litigios, probanzas y solicitudes de reconocimiento.[24] Tecuelhuetzin y Lucía conservaron además el nombre Xicohténcatl dentro de familias que se extendieron hacia Guatemala y otros territorios de Centroamérica.[24]
Salida hacia Cholula y México-Tenochtitlan
Antes de la partida, Xicohténcatl y los demás dirigentes ofrecieron combatientes y cargadores. Cortés limitó inicialmente el número del contingente, aunque varios miles de tlaxcaltecas lo acompañaron hacia Cholula y luego al valle de México.[65][66] Las crónicas atribuyeron a los señores tlaxcaltecas advertencias reiteradas sobre Cholula y Motecuhzoma. Bernal Díaz incluyó a Xicohténcatl entre quienes aconsejaron no entrar en México-Tenochtitlan sin precauciones y prometieron asistir a los expedicionarios si eran atacados.[66]
Alianza y campañas de 1520-1521
Recepción después de la retirada

Tras la expulsión de los españoles y sus aliados de México-Tenochtitlan en junio de 1520, los supervivientes llegaron a territorio tlaxcalteca con numerosas bajas. Los dirigentes enviaron alimentos y personas para conducirlos desde la frontera y atender a los heridos. Bernal Díaz recordó que Xicohténcatl, Maxixcatzin y Chichimecatecuhtli dispusieron su alojamiento, mientras que Pedro de Alvarado permaneció en la casa de su suegro en Tizatlán.[67]
La derrota reabrió la discusión sobre la continuidad de la alianza. En ese contexto, una embajada enviada por Cuitláhuac ofreció poner fin a las hostilidades entre México-Tenochtitlan y Tlaxcallan si los tlaxcaltecas eliminaban a los supervivientes.[68] Muñoz Camargo afirmó que los enviados prometieron además compartir los beneficios de una eventual victoria y devolver las plazas disputadas.[68]
Debate sobre la continuidad de la alianza
Bernal Díaz atribuyó a Xicohténcatl Axayacatzin la iniciativa de negociar con los mexicas y eliminar a los supervivientes españoles. Antes de la sesión decisiva, su padre le advirtió que Maxixcatzin y Chichimecatecuhtli podían condenarlo a muerte si persistía en esa postura.[4] Durante la asamblea, Maxixcatzin defendió la continuidad de la alianza y acusó al joven de actuar por enemistad personal. La discusión llegó a los empujones y Xicohténcatl intervino para impedir que mataran a su hijo.[4] Muñoz Camargo situó igualmente a padre e hijo en la reunión, aunque presentó el altercado de manera distinta. Según su relato, Axayacatzin apoyó la propuesta mexica, Maxixcatzin lo expulsó físicamente de la sala y las cuatro cabeceras resolvieron mantener el acuerdo con Cortés.[69]
Hassig interpretó el episodio a partir de la rivalidad entre Tizatlán y Ocotelulco y consideró que la derrota española ofrecía al joven Xicohténcatl una oportunidad para modificar la política impulsada por Maxixcatzin, mientras que el rechazo de su propuesta fortaleció a Ocotelulco y redujo su margen de acción dentro de Tizatlán.[70] Contreras Martínez, por su parte, relacionó las posiciones enfrentadas con dos redes de intereses: una de carácter militar asociada con Tizatlán y otra mercantil vinculada con Ocotelulco.[71] Pese al enfrentamiento protagonizado por su hijo, Xicohténcatl permaneció entre los dirigentes que garantizaron la estancia de los supervivientes; Bernal Díaz lo mencionó posteriormente en reuniones con Cortés, en el reparto de alojamientos y en los preparativos para reanudar la guerra.[72]
La primera campaña emprendida desde Tlaxcallan se dirigió contra Tepeaca y otras poblaciones de la región poblano-tlaxcalteca. Muñoz Camargo situó a Xicohténcatl entre los dirigentes que autorizaron la ayuda y participaron en la designación de los capitanes que marcharían con Cortés.[73] Ixtlilxóchitl, por su parte, le atribuyó un discurso favorable a atacar Tepeaca antes de regresar al valle de México.[25]
Durante la segunda mitad de 1520, los ejércitos aliados tomaron Tepeaca, Quecholac, Tecamachalco y otras poblaciones de la región. Xicohténcatl no participó personalmente en las campañas debido a su edad, aunque los combatientes de Tizatlán se movilizaron bajo la autoridad de su casa, de su hijo y de los capitanes subordinados.[74]
Cortés dispuso construir en Tlaxcallan las piezas de trece bergantines que posteriormente serían transportadas y armadas en Tetzcoco. Bernal Díaz incluyó a Xicohténcatl y Chichimecatecuhtli entre los dirigentes que proporcionaron trabajadores para cortar y labrar la madera, además de bastimentos y otros servicios.[75] Martín López dirigió la construcción, mientras los materiales atravesaron posteriormente las montañas en una larga columna de cargadores.[75]
Como parte de los preparativos para avanzar hacia Tetzcoco, Cortés solicitó diez mil guerreros tlaxcaltecas a lo que Xicohténcatl respondió que proporcionaría esa cantidad o más y propuso a Chichimecatecuhtli como capitán principal del contingente, acompañado por otros nobles.[76] Los mandos y las cifras variaron con las sucesivas incorporaciones, y Bernal Díaz llegó a describir una fuerza tlaxcalteca considerablemente mayor al comenzar el sitio.[76] Entre los capitanes o principales reunidos en Tetzcoco en 1521 aparecen también dos hijos de Huehue Xicohténcatl, hermanos de Axayacatzin.[20]
Bautismo
La fecha y el nombre cristiano de Xicohténcatl varían entre las fuentes. Muñoz Camargo afirmó que fue el primero de los señores tlaxcaltecas en recibir el bautismo y que los dirigentes de las cuatro cabeceras fueron bautizados en un mismo día durante la primera estancia de Cortés. En la genealogía de Tizatlán lo identificó como Lorenzo Xicohténcatl.[77] Sin embargo, en el segundo libro de su historia atribuyó la ceremonia al clérigo Juan Díaz y distribuyó los nombres de otra manera: Xicohténcatl habría recibido el de Vicente; Maxixcatzin, Lorenzo; Tlahuexolotzin, Gonzalo, y Zitlalpopocatzin, Bartolomé.[78] Torquemada coincidió en llamarlo Vicente y relacionó el bautismo con la primera cruz levantada en Tizatlán, mientras que Ixtlilxóchitl lo identificó como Bartolomé.[79]
Bernal Díaz ofreció una cronología diferente y situó el sacramento después de la muerte de Maxixcatzin y de las campañas de Tepeaca, a finales de 1520. Según su relato, un fraile mercedario bautizó al anciano con el nombre de Lorenzo de Vargas, junto con Chichimecatecuhtli y otros nobles que todavía no eran cristianos.[80] Wake señaló además que ni las cartas de Cortés ni la narración de Bernal Díaz registran un bautismo colectivo de los señores durante los primeros veinte días de estancia en Tlaxcallan.[81]
El Lienzo de Tlaxcala y el Códice de Tlaxcala conservaron otra dimensión de esta tradición. Wake observó que un panel del Lienzo representa a los gobernantes frente a un oficiante que sostiene una hostia, por lo que la escena podría corresponder a una bendición. En el panel afín del Códice, en cambio, la hostia fue sustituida por una pequeña jarra de agua, lo que transforma la representación en un bautismo administrado por Juan Díaz. El mismo manuscrito incluyó además una segunda ceremonia presidida por un franciscano.[81]
Edith Llamas Camacho situó esta representación colectiva dentro de la memoria sobre la conversión temprana de Tlaxcala y de las gestiones de su élite ante la Corona. Según su interpretación, la imagen del bautismo temprano presentaba a los cuatro señores como iniciadores de la cristianización provincial y contribuía a sustentar una tradición de lealtad anterior a la caída de México-Tenochtitlan.[82]
Ejecución de Xicohténcatl Axayacatzin
En mayo de 1521, mientras los ejércitos se concentraban en Tetzcoco para el sitio de México-Tenochtitlan, Xicohténcatl Axayacatzin abandonó la columna tlaxcalteca. Cortés ordenó detenerlo y hacerlo volver, y el joven fue ejecutado en la horca.[83] Las fuentes explicaron su salida de distintas maneras: como una deserción, una disputa por el mando, un intento de apoderarse de los bienes de Chichimecatecuhtli o una acción destinada a impedir la subordinación de Tizatlán.[83]
Bernal Díaz escribió que algunos informantes tlaxcaltecas acusaron al joven de querer aprovechar la ausencia de Chichimecatecuhtli para ocupar sus tierras y dependientes.[84] En el mismo pasaje recogió el rumor de que Lorenzo de Vargas, identificado con Huehue Xicohténcatl, había aconsejado a Cortés desconfiar de su hijo y mandarlo matar.[84] Muñoz Camargo, por su parte, afirmó que abandonar el ejército constituía una falta castigada por las leyes tlaxcaltecas. Según su relato, Cortés consultó a los señores, estos autorizaron la ejecución y el padre dio su consentimiento.[36] El cronista añadió que Axayacatzin actuaba como coadjutor y no como titular de Tizatlán, pues Xicohténcatl seguía vivo.[36]
La noticia del consentimiento paterno contrasta con el episodio de 1520 en el que Bernal Díaz hizo intervenir a Xicohténcatl para salvar a su hijo durante la discusión sobre la embajada mexica.[4] Hassig interpretó la ejecución en el contexto de la disputa entre Tizatlán y Ocotelulco y del interés de Cortés por asegurar la obediencia del ejército aliado.[85] Según su análisis, las acusaciones registradas posteriormente sirvieron para justificar la eliminación de un dirigente que todavía conservaba seguidores y capacidad de acción.[85]
Con la muerte de Axayacatzin, la casa de Tizatlán perdió a su coadjutor y principal jefe militar. Sin embargo, dos de sus hermanos continuaron en la campaña y los contingentes tlaxcaltecas participaron en el sitio hasta la rendición de México-Tenochtitlan, el 13 de agosto de 1521.[86]
Muerte y sucesión
Muñoz Camargo señaló expresamente que Huehue Xicohténcatl todavía vivía cuando su hijo fue ejecutado y añadió que no alcanzó a vivir tres años completos después de su bautismo. A partir de otra tradición cronológica, León-Portilla convirtió el año calendárico 4-Conejo en 1522 y propuso esta fecha para su muerte.[87]
Tras su muerte, Muñoz Camargo identificó a Itzehecatzin —escrito también Tzehecatzin— como sucesor inmediato. Este permaneció poco tiempo al frente de la casa y fue reemplazado por Motenehuatzin Xicohténcatl. En otra lista sucesoria, el cronista colocó posteriormente a Quauhxayacatzin y prolongó la línea durante varias generaciones mediante Luis, Bernardino de Escobar, Juan Quauhxayacatzin, Joaquín, Francisca y Leonardo.[22]
Tras la muerte de Huehue Xicohténcatl, la dignidad pasó a otros integrantes de la casa. Las genealogías posteriores registran además litigios por el señorío y divisiones entre los descendientes.[10] Ya durante el periodo colonial, miembros del linaje conservaron nombres cristianos y apellidos españoles junto con el antropónimo Xicohténcatl, que continuaron utilizando en sus reclamaciones de rango y propiedades.[10]
Poesía
Xicohténcatl aparece en varios cantares nahuas conservados en manuscritos coloniales. Uno de ellos es citado por García Granados menciona a Xicohténcatl, «rey de Tizatlán», junto con Camaxochitzin, mientras ambos escuchan y se deleitan con la palabra florida de los cantores.[88] León-Portilla propuso además que Huehue Xicohténcatl fue autor de una composición de los Cantares mexicanos encabezada Xicohtencatl icuic, «Canto de Xicohténcatl».[89] El texto comienza con una declaración en primera persona del señor Xicohténcatl y convoca a una expedición guerrera hacia la región de los lagos.[89]
La composición enlaza imágenes de agua, flores, cántaros, escudos y aves con nombres de guerreros como Cuauhtencoztli y Motelchiuhtzin.[90] También se dirige a un Axayacatl, a quien León-Portilla identificó con el hijo del gobernante, y relacionó estas referencias y metáforas con las guerras floridas entre Tlaxcallan y México-Tenochtitlan.[90] Sin embargo, en el manuscrito el fragmento forma parte de un poema mímico más extenso que reúne personajes de distintos periodos y contiene alusiones cristianas. León-Portilla aisló la sección atribuida a Xicohténcatl y consideró probable que conservara una composición de origen prehispánico modificada durante su transmisión.[90]
Xicohténcatl aparece asimismo en otro cantar tlaxcalteca, conocido como Tlaxcaltecayotl, que convirtió las negociaciones de 1519 en una representación coral.[91] Pilar Regueiro Suárez y Sara Lelis de Oliveira han estudiado la obra como una expresión de la memoria colectiva de la conquista, en la que el señor de Tizatlán ocupa un lugar destacado entre los personajes que reciben noticias, intervienen en las deliberaciones y acuerdan el trato con los extranjeros.[91]
Representaciones y legado
La Descripción de la ciudad y provincia de Tlaxcala de Muñoz Camargo y el conjunto pictográfico asociado a la obra otorgaron al palacio de Xicohténcatl un lugar destacado en la representación de la historia provincial.[92] El plano de Tizatlán muestra la residencia, la explanada y la capilla, mientras que otros paneles representan la recepción de los españoles, la cruz, la misa, el bautismo y las conversaciones con Cortés.[92] Por su parte, el Lienzo de Tlaxcala situó a los señores tlaxcaltecas junto a los españoles dentro de la secuencia de la conquista. En sus copias, el anciano suele identificarse mediante la glosa de Tizatlán y por su posición entre los cuatro gobernantes.[93]
El manuscrito de Glasgow amplió algunas de estas escenas y modificó determinados elementos religiosos, entre ellos el objeto sostenido por el oficiante en la representación interpretada como un bautismo.[93] Wake fechó la preparación del códice hacia 1584-1585 y estudió la participación de artistas indígenas y europeos en su elaboración. Las imágenes formaron parte de una obra presentada a Felipe II junto con peticiones relacionadas con los privilegios, las exenciones y los servicios prestados por Tlaxcala.[94]
Durante el siglo XIX, la figura de Xicohténcatl adquirió una nueva representación en la pintura histórica. Rodrigo Gutiérrez pintó El senado de Tlaxcala en 1875 y colocó al anciano en el centro de un debate imaginado, de pie, apoyado en un bastón, con una venda sobre los ojos y un brazo extendido hacia la asamblea. A su alrededor aparecen otros dirigentes y guerreros tlaxcaltecas.[95] La obra pertenece a la pintura de historia promovida por la Academia de San Carlos, y el Museo Nacional de Arte la incorpora a su recorrido sobre la representación del pasado precolombino, los orígenes y los héroes dentro de la construcción de la identidad nacional.[95] La escena combina elementos procedentes de distintas crónicas. La idea de un «senado» retoma el vocabulario con el que algunos autores españoles compararon el gobierno tlaxcalteca con instituciones europeas, mientras que la venda y el bastón representan la vejez y la ceguera descritas por Torquemada, Cervantes de Salazar y Bernal Díaz.[95][32][5]
La zona arqueológica conserva su nombre en la identificación del conjunto palaciego y en la calle de acceso.[26] Las exploraciones realizadas desde 1927 han expuesto los altares y diversos sectores de la plataforma, mientras que la capilla abierta de San Esteban conserva la superposición de espacios prehispánicos y coloniales.[26] En 2025, durante las actividades por los quinientos años de la fundación de la ciudad colonial de Tlaxcala, el INAH incluyó conferencias y recorridos dedicados al palacio y a su simbología.[96]
En 2022, el Congreso del Estado de Tlaxcala declaró a Maxixcatzin, Xicohténcatl de Tizatlán, Tlahuexolotzin y Zitlalpopocatzin «Beneméritos del Estado de Tlaxcala» y, mediante el decreto número 88, ordenó inscribir sus nombres con letras doradas en el muro de honor del Palacio Juárez.[97][98] La conmemoración del linaje se amplió en mayo de 2025 con la inscripción de Tecuelhuetzin Xicohténcatl en el mismo muro de honor, durante una ceremonia promovida por habitantes y organizaciones culturales de Tizatlán.[99]