Luigi Giussani
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Luigi Giussani (Desio, 15 de octubre de 1922 - Milán, 22 de febrero de 2005) fue un presbítero, teólogo y docente italiano. También conocido como Don Giussani, es el fundador del movimiento católico Comunión y Liberación,[5][6] y es un siervo de Dios, cuya causa de canonización fue abierta el 9 de mayo de 2024.[7][8]
Desio,
Milán,
| Siervo de Dios Luigi Giussani | ||
|---|---|---|
|
El padre Giussani con sus alumnos en Portofino (septiembre de 1955) | ||
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Luigi Giovanni Giussani | |
| Otros nombres | Don Giussani | |
| Nacimiento |
15 de octubre de 1922 Desio, | |
| Fallecimiento |
22 de febrero de 2005 (82 años) Milán, | |
| Causa de muerte | Enfermedad de Parkinson | |
| Sepultura | En una capilla especial del cementerio Monumental de Milán[1] | |
| Nacionalidad | italiano | |
| Religión | católico | |
| Familia | ||
| Padres | Beniamino Giussani y Angelina Gelosa. | |
| Educación | ||
| Educado en | Facultad de Teología de Venegono | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | sacerdote católico | |
| Conocido por |
Fundador de Comunión y Liberación (CL) Memores Domini Gioventù Studentesca (GS) Fundación Banco de Alimentos (Banco Alimentare) Compañía de las Obras (Compagnia delle Opere - CdO) Fraternità di Comunione e Liberazione Fundación Plaza de los Oficios Revista Tracce (Huellas)[2] Fraternidad Sacerdotal de los Misioneros de San Carlos Borromeo (F.S.C.B.)[3] Misioneras de San Carlos[4] | |
Datos biográficos
Primeros años
Luigi Giussani nació en la pequeña población de Desio, a veinte kilómetros de Milán, donde transcurrió su infancia. Siendo el mayor de cinco hermanos, recibió su introducción a la fe católica de su madre, Angelina Gelosa, una trabajadora textil. Su padre, Beniamino Giussani, era un diseñador y tallador de madera, de orientación socialista anarquista, quien inculcó a su hijo el gusto por la poesía, la música y la pintura.[9] A los diez años, por sugerencia de su maestra de primaria y debido al aprecio que su familia tenía por la Iglesia, Giussani decidió hacerse sacerdote.[10][11]
Estudios
El 2 de octubre de 1933 ingresó en el seminario diocesano de San Pietro Martire en Seveso, donde cursó los primeros cuatro años de secundaria (liceo classico). En 1937 se trasladó a Venegono Inferiore, sede principal del seminario, donde cursó el último año de secundaria, los tres años de bachillerato y realizando allí sus posteriores estudios teológicos.[10] Entre sus profesores se encontraba Giovanni Colombo, quien más tarde sería arzobispo de Milán y cardenal, los teólogos Gaetano Corti, Carlo Colombo (posteriormente obispo auxiliar de Milán) y Carlo Figini. Allí conoció a sus compañeros de estudios Enrico Manfredini y Giacomo Biffi, quienes se convertirían con el tiempo en arzobispos de Bolonia.[12][13] Durante estos años se interesó por la obra de Giacomo Leopardi, así como por las iglesias ortodoxas.[12]
Tras graduarse de bachiller, el 4 de noviembre de 1943, Giussani, quien aún no había cumplido veintitrés años, recibió el 26 de mayo de 1945 la ordenación sacerdotal del cardenal Ildefonso Schuster, arzobispo de Milán, y celebró su primera misa el 31 de mayo en su pueblo natal.[9][10] El 18 de septiembre de 1945 obtuvo la licenciatura en teología sagrada. Tras su ordenación y con el inicio del curso escolar 1945-1946, permaneció en el seminario de Venegono y en el instituto de Seveso como profesor, especializándose en el estudio de la teología oriental, en especial sobre los eslavófilos, la teología protestante estadounidense, y la motivación racional para unirse a la Iglesia.[10][9] Mientras tanto, comenzó a ejercer su servicio sacerdotal, especialmente como confesor, en la parroquia de los Santos Nazario y Celso en Barona, un barrio obrero de las afueras al sur de Milán.[12] Durante ese período el joven sacerdote sufrió una bronconeumonía, por la que fue hospitalizado. La enfermedad devino en pleuresía, lo cual tuvo consecuencias permanentes en la funcionalidad de un pulmón, problemas que se prolongaron durante toda su vida.[10][14]
Estos problemas de salud obligaron a Giussani a reducir su actividad y estudios durante al menos tres años, con la necesidad de frecuentes períodos de convalecencia en instalaciones gestionadas por órdenes religiosas o por la Diócesis de Milán, como la Casa San Francesco en Varigotti, una ciudad en la Riviera de Liguria, que más tarde se convertiría en un lugar importante en la historia del movimiento Gioventù Studentesca (GS).[10]
En 1950, tras superar sus problemas de salud, Giussani reanudó la docencia y el servicio parroquial durante los fines de semana en la iglesia de los Santos Silvestre y Martín en Milán. Mientras escuchaba confesiones, conoció por primera vez a algunos estudiantes del instituto clásico Giovanni Berchet y de otros colegios milaneses, comprendiendo su malestar con lo que escuchaban en clase en contra de la Iglesia y la fe católica. Mientras tanto, continuó sus estudios, con especial interés en la teología ortodoxa, el protestantismo y el ecumenismo, a los que dedicó algunos escritos.[10][15] En 1954 obtuvo un doctorado en teología con honores con una tesis sobre El significado cristiano del hombre según Reinhold Niebuhr, dedicada a uno de los teólogos reformados estadounidenses de mayor importancia del siglo XX.[10]
En 1951 comenzó a impartir clases de religión en uno de los institutos privados más antiguos y prestigiosos de Milán, la escuela de contabilidad Cavalli e Conti, mientras continuaba enseñando lengua griega y teología dogmática en cursos de seminario, y teología oriental en cursos avanzados en Venegono, hasta el año 1954.[10]
Movimiento juvenil
Por su comunicación con los jóvenes en la escuela, en el confesionario e incluso, ocasionalmente en el tren, cuando viajaba al seminario de Milán, Giussani quedó impresionado por la ignorancia religiosa generalizada, lo que pensó podría resultar en escepticismo y actitudes negativas. Por lo que desarrolló el deseo de tomar la iniciativa con los estudiantes de secundaria, ante lo que él veía como una urgente necesidad de que los jóvenes profundizaran su conciencia cristiana en la realidad cotidiana de cada persona, incluyendo el sistema educativo.[10]
En octubre de 1953 Giussani comenzó a participar en GS , una iniciativa de Acción Católica fundada por el laico consagrado Giancarlo Brasca al final de la Segunda Guerra Mundial, siguiendo una idea de Luigi Gedda, en ese momento, líder de la Juventud Italiana de Acción Católica (GIAC).[16] El objetivo original de la juventud estudiante (GS) era trabajar en una realidad que no se limitara a la pura educación religiosa de los jóvenes, sino que se extendiera a todos los aspectos de la vida estudiantil, la educación cultural, física, moral y social.[16] El instrumento principal era el «raggio» (rayo), una reunión que se celebraba no a nivel parroquial los domingos, como era la norma dentro de Acción Católica, sino en el entorno cotidiano, en este caso el entorno educativo.[16] La experiencia de GS terminó efectivamente a principios de la década de 1950, aunque la rama femenina continuó un tiempo más en algunas secciones de Milán. Giussani fue nombrado subdirector de la Juventud Femenina de Acción Católica, con la tarea de relanzar la acción de la GS femenina. Con su intervención, se establecieron grupos estudiantiles en algunas escuelas y promovió actividades para estudiantes como cineclubes, conferencias, cursos para graduados de bachillerato y actividades caritativas. Para Giussani, la falta de una presencia visible de católicos en los colegios y otros entornos sociales, se debía a una falta de «conciencia cristiana» de los jóvenes que habían crecido en la vieja Acción Católica.[16] Como Giussani es nombrado asistente de GS, logra que el movimiento estudiantil aúne las actividades de las ramas femenina y masculina, convirtiéndose en el primer movimiento católico italiano en el que se supera la separación entre hombres y mujeres, típica de Acción Católica y otras organizaciones de la época.[16][17]
Fortalecido por las experiencias iniciales adquiridas con los estudiantes de Acción Católica y GS, en 1954 y a la edad de treinta y dos años, Giussani dejó totalmente la docencia en el seminario para enseñar en instituciones públicas de educación secundaria.[18] El desafío para Giussani era buscar que la fe encontrara un espacio en las vidas de los jóvenes, incluso dentro de los entornos escolares.[10] El trabajo de Giussani comenzó con la comprensión de que aquellos viejos métodos del activismo católico no atendían la ignorancia sobre cristianismo que detectaba entre los jóvenes y, por lo tanto, se necesitaba de un nuevo método pedagógico.[19] Si bien permanecía dentro del redil de Acción Católica, la impronta que Giussani quería darle a GS y a su nueva actividad docente, estaba dirigida a responder al distanciamiento de los jóvenes de la vida cristiana, en ambientes ya secularizados.[16]
Tras obtener el permiso de sus superiores en el año escolar 1954 - 1955, Giussani comenzó a enseñar religión en el instituto secundario Giovanni Berchet de Milán, donde permaneció por más de una década. En los años siguientes, también impartió clases en otros colegios estatales de Milán.[10][20] Durante ese período dirigió muchas actividades de GS de Milán, desde la sede de la (calle) Via Statuto, donde se celebraban «los rayos» en los que participaban, no solo estudiantes del Berchet, sino también de otros institutos públicos de la ciudad.[10] Las transformaciones sociales de la posguerra, con Milán como el gran corazón industrial de Italia, pusieron en crisis los modelos educativos y pastorales tradicionales de la presencia de la Iglesia en la sociedad civil. En este contexto, se desarrolló la propuesta de Don Giussani de «mostrar la relevancia de la fe para las necesidades de la vida».[10][21]
En los años siguientes, mientras permanecía dentro de la rama juvenil de la Acción Católica diocesana, GS experimentó un crecimiento significativo en número y presencia, incluso fuera de Milán. Por ello en 1959 Giussani solicitó y obtuvo ayuda del arzobispo Montini para dirigir el movimiento, uniéndosele el joven sacerdote Vanni Padovani.[10] En ese período también nacieron y se desarrollaron iniciativas educativas en las principales áreas de acción del movimiento, tanto en cultura, como en caridad y misión.[12] A partir de ese momento se organizaron reuniones y conferencias, y nació la revista Milano Studenti, Y el «trabajo caritativo» se convirtió en un elemento central del camino educativo de GS. En particular, desde finales de la década de 1950, cuando los adolescentes comenzaron a ir semanalmente a «Bassa», una zona rural y desfavorecida al sur de la capital lombarda, donde, según los párrocos de la zona, acompañaban a los niños alternando el juego con el estudio y el catecismo. Desde 1962 varios jóvenes de la GS viajaron a Brasil, en particular a Belo Horizonte, dando nacimiento a la actividad misionera del movimiento. Ya en 1957 el padre Giussani involucró a toda la GS en la «Gran Misión», también conocida como la «Misión de Milán», deseada y promovida por el entonces arzobispo Montini.[22][16]
En 1964 Giussani comenzó a enseñar en la Universidad Católica del Sagrado Corazón, y solicitó al arzobispo de Milán, Giovanni Colombo, quien había sucedido a Giovanni Battista Montini -al ser éste elegido Papa en 1963- acompañar a los estudiantes universitarios, para que continuaran la experiencia iniciada en el bachillerato con GS. Ese mismo año por problemas de salud, don Giussani interrumpió su labor docente en el bachillerato Berchet, primero temporalmente y luego de forma permanente, más tarde, a partir de febrero de 1967. Ante la posibilidad de retomar la carrera universitaria, en 1965 Giussani retomó sus estudios sobre el protestantismo estadounidense con miras a obtener la licenciatura, cualificación requerida para la docencia universitaria en aquel entonces. Con este propósito, ese mismo año fue enviado a Estados Unidos para un curso de actualización de cinco meses, experiencia de la cual surgieron diversos trabajos académicos. En 1969 publicó el texto académico Teología protestante estadounidense, resultado de sus años de investigación, y el ensayo Reinhold Niebuhr, sobre el teólogo protestante estadounidense al que había dedicado su tesis doctoral en 1954.
Giussani dirigió Gioventù Studentesca hasta el otoño de 1965, cuando fue destituido de su cargo como parte de una reorganización de las actividades de los grupos juveniles de Acción Católica de Milán. Su puesto fue ocupado por el padre Vanni Padovani, y GS fue incluido, como experiencia de apostolado en el entorno estudiantil, en la lista de entidades reconocidas y aprobadas por la archidiócesis de Milán. Sin embargo, los estudiantes universitarios de GS debían integrarse orgánicamente en la Federazione Universitaria Cattolica Italiana (FUCI).[12][16] La disputa entre el arzobispo Colombo y Giussani, finalmente condujo a su destitución, disputa que giraba en torno al hecho de que, según el sacerdote, la experiencia de GS, que comenzaba en la escuela secundaria, debía continuar también en la universidad y en la vida adulta, mientras que, según Colombo y la jerarquía diocesana, la función del movimiento debía limitarse únicamente al ámbito escolar, para preparar el ingreso de los jóvenes a la FUCI, la asociación oficial de estudiantes universitarios católicos.[10][13]
Después de abandonar el liderazgo de GS por obediencia al arzobispo Colombo, Giussani comenzó a involucrarse con el Centro Cultural Charles Péguy, una iniciativa nacida en Milán en 1964 por un grupo de exmiembros de GS, que tomó su nombre del poeta francés Charles Péguy , autor de Los Misterios, un texto muy apreciado por el padre de Brianza, y ampliamente leído en los círculos de GS. El Centro estaba presidido por Orio Giacchi, profesor de derecho canónico en la Universidad Católica, y se había convertido en el punto de encuentro para muchos estudiantes y graduados universitarios que deseaban, ya adultos, continuar la experiencia iniciada dentro del movimiento estudiantil liderado por Giussani. Entre ellos estaban la psicóloga Eugenia Scabini y el teólogo Luigi Negri, el politólogo Gian Enrico Rusconi y la socióloga Chiara Saraceno. El Centro pronto se convirtió no solo en una iniciativa cultural, sino en una realidad en la que también participaban las familias, de una forma que reflejaba la de GS, con «raggios» (rayos), actividades benéficas, momentos compartidos, vacaciones y ejercicios espirituales, pero dirigidos a adultos. No un «nuevo GS», sino una de las expresiones para adultos nacidas de la experiencia de GS en la década de 1950.
En 1966 la editorial Jaca Book, fundada recientemente por un grupo de jóvenes también involucrados en el Centro Cultural Péguy, publicó libro El sentido religioso. Este volumen, basado en las lecciones que Giussani daba en las escuelas secundarias, fue el primero de una larga serie de textos del autor, publicados hasta la década de los noventa por esa editorial. Este pequeño volumen se convirtió en uno de los textos de referencia en los momentos de catequesis del movimiento, y el tema del sentido religioso se convirtió en la piedra angular de las lecciones del padre Giussani en la Universidad Católica.
Durante los años de GS, Giussani escribió la entrada «Educación», para la Enciclopedia Católica, y también inició una prolífica etapa como escritor sobre los temas que lo acompañarían a lo largo de su trayectoria como educador, publicaciones que exponen su propuesta. Las primeras publicaciones fueron impresas por GIAC (Juventud Italiana de Acción Católica), publicaciones tales como: la primera versión de Il senso religioso de 1957, escrita a partir de la carta de Cuaresma de Montini sobre el sentido religioso; GS riflessi sopra un'esperienza (GS reflexiona sobre una "experiencia") de 1959; Tracce d'esperienza cristiana (Huellas de experiencia cristiana) de 1960; y Appunti di metodo cristiano (Apuntes del método cristiano) de 1964, escritos que posteriormente serían recopilados, ampliados y revisados en volúmenes publicados por Jaca Book.[23][24][25]
Comunión y Liberación
A partir de 1965 muchos exmiembros de GS comenzaron a asistir a FUCI en las universidades milanesas, siguiendo también el enfoque indicado por las autoridades diocesanas. Entre ellos se encontraba el futuro cardenal Angelo Scola, quien llegó a ser presidente de la FUCI de Milán. Giussani no siguió formalmente al grupo de FUCI liderado por Scola y Eugenia Scabini, pero se relacionó con ambos en el ámbito del Centro Cultural Péguy.[10][16][12]
Al mismo tiempo, comenzó a afianzarse dentro de GS un nuevo enfoque, que veía en el compromiso político la principal vía para dar relevancia a la experiencia del movimiento, que de otro modo habría corrido el riesgo, en su opinión, de volverse irrelevante y abstracta. El período de convulsiones políticas, sociales y eclesiales de la segunda mitad de la década de los sesenta también involucró al movimiento del padre Giussani. Gran parte de los miembros de GS comenzaron a dirigir su atención hacia las ideas revolucionarias que ganaban terreno en esos años, especialmente en las universidades, comenzando con la ocupación de la Universidad Católica de Milán, el 15 de noviembre de 1967.[10] Las formas institucionales de la juventud estudiantil propiamente dicha colapsaron y cientos de miembros del movimiento en las universidades milanesas lo abandonaron en ese período para unirse al movimiento estudiantil.[26]
En 1968, en medio de la crisis de aquel período, durante las reuniones con el llamado «Grupo de Adultos», una experiencia que más tarde daría lugar a la asociación laica Memores Domini, con los sacerdotes y con los adultos que habían permanecido vinculados a Giussani a través del Centro Cultural Péguy, sentó las bases para la reanudación de la experiencia original del movimiento.[27] El pequeño grupo de jóvenes que permanecieron vinculados a la aspiración original de GS y aquellos que gravitaban en torno al Centro Péguy, continuaron su relación con Giussani, especialmente dentro de la Universidad Católica de Milán donde el sacerdote impartía clases, y después de la publicación de un impreso firmado «Comunión y Liberación» distribuido en la Universidad de Estudios de Milán en noviembre de 1969, comenzaron a darse a conocer bajo este nuevo nombre que, en poco tiempo, identificó a todo el movimiento.[10][12]
En los primeros años de vida de este renovado movimiento, el cual comenzaba a crecer rápidamente y a adquirir una estructura orgánica, no solo entre estudiantes de secundaria y universitarios, sino también en el mundo laboral, en la docencia y en las diversas obras que nacían por iniciativa de sus miembros, Giussani permaneció en un segundo plano, dando indicaciones sobre el camino a seguir y manteniéndose vinculado a los estudiantes universitarios en virtud de su papel como docente. En agosto de 1971 Giussani fue designado como «responsabile ultimo» de Comunión y Liberación.[28] El 31 de marzo de 1973, el componente universitario de Comunión y Liberación se presentó públicamente por primera vez, organizando una conferencia en el PalaLido de Milán, a la que asistieron alrededor de 5000 estudiantes universitarios, cuyo tema fue: «Nella università per la liberazione» (en la universidad para la liberación).[29]
A principios de los años setenta Giussani conoció, a través de Angelo Scola, a los teólogos Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y Joseph Ratzinger, que contribuyeron a fundar en 1972 la revista teológica Communio, publicada en Milán por Jaca Book. En 1973 se reunió en Polonia con el arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyła.
A lo largo de la década de los años setenta, Giussani se involucró personalmente en la búsqueda de obtener el reconocimiento de la Iglesia para el movimiento, primero mediante un diálogo cercano con la Archidiócesis de Milán y luego con la Conferencia Episcopal Italiana, en un momento en que las diferencias pastorales y metodológicas con otras realidades eclesiales parecían más agudas, en particular con Acción Católica, y cuando el movimiento también había sido blanco de actos de intolerancia y violencia por parte de los sectores más extremistas de la izquierda extraparlamentaria, especialmente en las universidades. Para Giussani, pertenecer a la Iglesia era un factor fundamental sin el cual la propia existencia de Comunión y Liberación (CL) habría carecido de sentido. Un momento fundamental fue el diálogo con el papa Pablo VI el 25 de marzo de 1975, Domingo de Ramos, día dedicado al encuentro del Papa con los jóvenes con motivo del Año Santo, en el que participó la mayoría de los jóvenes de CL.
En 1977, Jaca Book publicó Il rischio educativo, uno de los textos más conocidos e importantes de la obra de Giussani. Fue también uno de los más estudiados y objeto de conferencias y debates a lo largo de los años, debido a la importancia del tema tratado: la educación, uno de los pilares de la propuesta y el método del sacerdote de Brianza.
Hacia finales de la década, muchos miembros adultos de CL comenzaron a reunirse en grupos espontáneos, con el deseo de dar continuidad a su experiencia de amistad cristiana nacida dentro del movimiento. Algunos de estos grupos adoptaron una fórmula que primero llamaron "grupos de comunión" y luego, a finales de los setenta, "cofradías". Los primeros grupos de fraternidad se formaron principalmente por iniciativa de antiguos estudiantes universitarios que, a través del método de comunión, deseaban profundizar su pertenencia a la Iglesia dentro de las condiciones y responsabilidades de la vida adulta. Giussani alentó estas iniciativas, y pronto se prepararon borradores de los estatutos para la nueva realidad. El 11 de julio de 1980, la Fraternidad de Comunión y Liberación se estableció oficialmente como asociación laica, con la aprobación del decreto de Martino Matronola, abad de Montecassino, quien aprobó los estatutos que también se redactaron siguiendo la regla benedictina. El 11 de febrero de 1982, el Consejo Pontificio para los Laicos, también por insistencia de Juan Pablo II, reconoció a la Fraternidad de Comunión y Liberación y la erigió y confirmó como persona jurídica para la Iglesia universal. Don Giussani asumió la dirección de la Diaconía central, y describió el reconocimiento de la Fraternidad como «la mayor gracia en toda la historia del movimiento».
Giussani fue creado monseñor por Juan Pablo II el 9 de diciembre de 1983 con el título de Prelado Doméstico de Su Santidad, título que posteriormente cambió a Prelado de honor de Su Santidad. En 1985 fue nombrado consultor del Consejo Pontificio para los Laicos y en 1994 de la Congregación para el Clero. En octubre de 1987 participó en el Sínodo de los obispos dedicado a la vocación y misión de los laicos, como miembro designado por el Papa, con un discurso titulado «Del Bautismo una Nueva Criatura». El 6 de febrero de 1987 en Assago habló en la asamblea de la Democracia Cristiana Lombarda, titulada «La responsabilidad de las conciencias, el poder de la política», sobre el tema El sentido religioso, las obras, el poder.
Entre 1986 y 1992, Jaca Book publicó los tres volúmenes de PerCorso, una obra en la que Don Giussani resume su trayectoria de pensamiento y experiencia y que constituye la base, desarrollada en cuarenta años de docencia, de su propuesta pedagógica. El PerCorso, compuesto por El sentido religioso, Los orígenes de la pretensión cristiana y Por qué la Iglesia, este último inicialmente dividido en dos volúmenes, todo lo cual nació como marco inicial y base de aquellas clases de religión, impartidas por Don Giussani en el instituto Berchet de Milán en la década de 1950, y posteriormente reelaborado y ampliado, para su enseñanza en la introducción a la teología de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán.
El 8 de diciembre de 1988, otra realidad nacida dentro del carisma de CL, la asociación laica Memores Domini, fue reconocida por el Consejo Pontificio para los Laicos como una asociación internacional de fieles de derecho pontificio. La experiencia ya había comenzado a finales de la década de 1950, cuando algunos miembros de Gioventù Studentesca pidieron ayuda al padre Giussani para profundizar en su vocación. Giussani comenzó a acompañar a un grupo de jóvenes en la «verificación». Algunos se hicieron sacerdotes o ingresaron en órdenes religiosas. Otros, en cambio, optaron por «permanecer en el mundo» como laicos, adoptando un estilo de vida común de total entrega a Cristo, incluso en la virginidad. Así en 1964 nació el llamado «Grupo de Adultos», con la fundación de las primeras «casas». En 1981 la asociación obtuvo su primer reconocimiento canónico de Enrico Manfredini, obispo de Piacenza.
En 1989 contribuyó a la creación de la Fundación Banco de Alimentos con Danilo Fossati, entonces propietario de la empresa alimentaria Star. En 1990 Giussani dejó la docencia en la Universidad Católica, debido a la edad límite, y su puesto fue ocupado por el teólogo Don Stefano Alberto, uno de sus colaboradores más cercanos.
El 11 de diciembre de 1997, el texto de la nueva versión de El sentido religioso, fue presentado en su edición en inglés en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.[30]
Fallecimiento
Luigi Giussani, el fundador del movimiento católico Comunión y Liberación, falleció en Milán, la madrugada del 22 de febrero de 2005, a los 82 años, a causa de una insuficiencia circulatoria y renal. 'Don Giussani', como se le conocía en Italia, era considerado uno de los principales exponentes del catolicismo contemporáneo en Italia y en Europa.
El 22 de febrero de 2012, en el séptimo aniversario del "dies natalis" de Don Giussani, el presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, el sacerdote español Julián Carrón, solicita formalente la apertura de la fase diocesana de la causa de beatificación de Don Giussani al cardenal arzobispo de Milán, Angelo Scola.
Fundador de un movimiento eclesial
La fraternidad "Comunión y Liberación" en la actualidad está presente en cerca de 70 países. El objetivo del grupo tal como lo propuso Giussani es promover una educación cristiana madurada por sus miembros y colaborar con la misión de la Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad.
"El acontecimiento cristiano, vivido en la comunión, es el fundamento de la auténtica liberación del hombre".
Su interés por el arte lo llevó al reclamo de que la verdad se reconoce por la belleza. En "Comunión y Liberación" se habla de un privilegio otorgado a la estética.
He aquí la original intuición pedagógica de vuestro Movimiento: volver a proponer, de modo fascinante y en sintonía con la cultura contemporánea, el acontecimiento cristiano, percibido como fuente de nuevos valores, capaz de orientar la existencia entera.Juan Pablo II. Carta del 22 de febrero de 2004.
El camino es Cristo... Comunión y Liberación, más que ofrecer cosas nuevas, apunta a hacer redescubrir la tradición y la historia de la Iglesia, para volver a expresarla en formas capaces de hablar y de interpelar a los hombres de nuestro tiempo.
La oración es el gesto más razonable que el hombre, implicado en la lucha cotidiana por la vida, puede realizar, la petición es el alfa y la omega de todo. Yo no he hecho nada, soy un cero. Todo lo hace el Infinito y nosotros no haríamos nada si no se nos diera.Giussani.
Además del movimiento Comunión y Liberación, las Hermanas de la Caridad de la Asunción le consideran su fundador, y otros institutos lo tienen por padre espiritual, tales como la Fraternidad San Carlos y la Asociación Memores Domini.
Obras de Luigi Giussani
Curso básico de cristianismo
- De la utopía a la presencia. Editorial, Encuentro. ISBN 978-84-9920-181-8
- El sentido religioso. Editorial, Encuentro. ISBN 978-84-7490-940-1
- Los orígenes de la pretensión cristiana. Editorial, Encuentro. ISBN 84-7490-227-4
- Por qué la Iglesia. Editorial, Encuentro. ISBN 84-7490-718-7
- Curso básico de Cristianismo. Editorial, Encuentro. ISBN 9788474908800
Otras obras destacadas
- El camino a la verdad es una experiencia. Editorial, Encuentro. ISBN 9788474908435
- La Fraternidad de Comunión y Liberación. Editorial, Encuentro. ISBN 9788474908343
- Educar es un riesgo. Apuntes para un método educativo verdadero. Editorial, Encuentro. ISBN 84-7490-787-X
- El yo, el poder, las obras. Editorial, Encuentro. ISBN 978-84-7490-941-8
- ¿Se puede vivir así? Un acercamiento extraño a la experiencia cristiana. Editorial, Encuentro. ISBN 9788474908428
- El milagro de la hospitalidad. Editorial, Encuentro. ISBN 84-7490-812-4
- Mis lecturas. Editorial, Encuentro. ISBN 84-7490-145-6
- El atractivo de Jesucristo. Editorial, Encuentro. ISBN 84-7490-593-1
- ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? Editorial, Encuentro. ISBN 978-84-9055-166-0
Premios y distinciones

- En 1983 el papa Juan Pablo II le otorgó el título de Monseñor, «Prelado de honor de Su Santidad».[31]
- En 1995 Giussani recibió el Premio Internacional Medalla de Oro al mérito de la Cultura Católica.
- En 2003 el Premio Macchi dado por la Asociación de padres de Escuelas Católicas.
Bibliografía
- Scola, Angelo. Luigi Giussani. Un pensamiento original. Editorial Encuentro. ISBN 84-7490-777-2