La única referencia de esta criatura se encuentra en los Fastos de Ovidio, a saber: «La estrella del Milano[1] se orienta de arriba abajo en dirección a la Osa Licaonia.[2] Esa noche llega aparecer. Si quieres saber qué es lo que le dio el cielo al ave: Saturno (Crono) había sido expulsado de su reino por Júpiter (Zeus); encolerizado, incitó a las armas a los poderosos titanes y ensayó el recurso que le era debido por el hado. Había un toro, nacido de la madre Tierra (Gea), un monstruo maravilloso, cuya parte posterior era serpiente. La violenta Estige, por consejo de las tres Parcas (Moiras), había encerrado con un triple muro en un bosque tenebroso. Existía un oráculo de aquel que entregase las entrañas del toro para que las quemaran las llamas, podría vencer a los dioses eternos. Briareo le dio muerte con un hacha adamantina (fabricada en diamante), y estaba a punto de dar las entrañas a las llamas. Júpiter ordenó a las aves robarlas; un milano se la llevó a Júpiter y por merecimiento propio llegó a las estrellas».[3]
Para recompensarla del servicio, Zeus la elevó hacia el cielo para convertirla en la constelación del Águila. El Ofiotauro probablemente fue colocado en el cielo como las constelaciones combinadas de Tauro y Cetus (toro por encima de la cintura con la cola de un monstruo marino), además de Lyra y la constelación Ara.[4]