Oratorio de San Felipe Neri (Pamplona)

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País EspañaBandera de España España
Comunidad Foral Navarra Navarra
Localidad Pamplona
Dirección c/ Ansoleaga, 21 31001
Oratorio de San Felipe Nerí

Portada del oratorio
Localización
País EspañaBandera de España España
Comunidad Foral Navarra Navarra
Localidad Pamplona
Dirección c/ Ansoleaga, 21 31001
Coordenadas 42°49′04″N 1°38′40″O / 42.817709201463, -1.6445747149608
Información religiosa
Culto Iglesia católica
Arquidiócesis Pamplona y Tudela
Parroquia San Saturnino
Propietario Parroquia de San Saturnino
Uso Religioso; fue sede de la Escuela de Cristo
Advocación San Felipe Neri
Historia del edificio
Fundación 14 de noviembre de 1668[a]
Fundador Andrés Girón[b]
Construcción 1753
Datos arquitectónicos
Tipo Basilical, de una sola nave
Estilo barroco
Ubicación en Pamplona
Planta del edificio

El Oratorio de San Felipe Neri, en Pamplona, fue la sede de la Escuela de Cristo a partir de 1753. La escuela, fundada en 1668 en la capilla de Santa María de Gracia del Hospital General de Pamplona, tuvo allí su primera sede, pasó luego a la parroquia de San Saturnino y, posteriormente, al convento de San Antonio Abad.[c][1] Las escuelas de Cristo participaban de la espiritualidad de San Felipe de Neri y buscaban la santificación personal de sus miembros, clérigos y laicos, mediante la oración, la mortificación y las obras de misericordia.[2]

El oratorio de San Felipe Neri ocupa una parcela situada entre las calles Nueva y Ansoleaga de Pamplona. El acceso se sitúa en esta última calle, justo enfrente de la capilla de la Virgen del Camino, aneja a la parroquia de San Saturnino. Desde esa entrada un corredor conduce al oratorio propiamente dicho que se dispone junto a la calle Nueva. La nave del oratorio dispone de cinco tramos cubiertos por bóvedas de lunetos. Tanto la configuración arquitectónica como la decoración y el retablo responden al barroco de la época. La entrada por la calle Ansoleaga queda enmarcada por una portada barroca, dipuesta a modo de retablo, la parte inferior abriga la puerta de acceso y sobre ella, como ático, un frontón curvo partido, en que se sitúa una hornacina con una con escultura de piedra de San Felipe Neri.[3]

La primera Escuela de Cristo fue fundada en el Hospital de los italianos de Madrid en 1653 por el oratoriano siciliano Juan Bautista Ferruzo. Sus Constituciones fueron aprobadas por el cardenal arzobispo de Toledo, Baltasar Moscoso y Sandoval en 1656, aprobadas a su vez por el papa Alejandro VII y confirmadas por Clemente IX, en 1669. A partir de ese momento, la institución se difundió rápidamente por toda España e Hispanoamérica. Las escuelas, formadas tanto por clérigos como seglares, tienen como patrón y protector a San Felipe Neri, y buscan la perfección de sus miembros según la condición y estado de cada uno.[4]

La Escuela de Cristo de Pamplona, fue fundada el 14 de noviembre de 1668, en la capilla de Santa María de Gracia del Hospital General de Pamplona, por el obispo de Pamplona, Andrés Girón,[b] que fue su primer «obediencia», denominación del que preside y modera cada una de las escuelas. En 1670 todos los miembros de la escuela juraron defender la Inmaculada Concepción.[d] En un primer momento la escuela utilizó como sede la capilla del hospital en que había sido fundada; pero, en mayo de 1670, se trasladó a la Obrería[e] de la parroquia de San Saturnino, y el 9 de agosto de 1759 a la iglesia de San Antonio Abad;[c] tras unos intentos de regresar a la parroquia de San Saturnino o trasladarse a la de San Nicolás, el 7 de marzo de 1751 deciden levantar un oratorio de nueva planta. Su construcción concluyó en 1753.[1]

El desarrollo y la actividad de esta Escuela de Cristo pasó por momentos de crisis. En 1704 solo la formaban 4 sacerdotes y 9 seglares; no obstante, el siguiente año había ya 46 hermanos. La invasión francesa y las guerras carlistas dificultaron también su actividad, lo que produjo una cierta decadencia que se extiende durante todo el siglo xix y comienzos del xx. Tras unos intentos de revitalización, quedó extinguida en los años ochenta de ese siglo.[1] Por otra parte, entre 1928 y 1957, el oratorio de San Felipe Neri acogió la adoración nocturna [2]

El oratorio de San Felipe Neri

El oratorio quedó integrado en una edificación que incluyó dos casas: una destinada al capellán y otra que proporcionaba rentas para sostener el culto. La portada de ingreso se sitúa en la calle Ansoleaga, frente a la capilla de la Virgen del Camino y del acceso lateral a la iglesia de San Saturnino; por ella se accede a un corredor que conduce al oratorio propiamente dicho. El carácter barroco de su arquitectura está ya presente en el corredor, con siete tramos cubiertos por bóvedas de lunetos, algo rebajadas, y articuladas por arcos fajones. Al fondo del corredor se encuentra el oratorio propiamente dicho, formado por una sola nave de planta rectangular orientada en paralelo a la calle Nueva. y con cinco tramos, separados entre sí por arcos fajones de medio punto apoyados en una cornisa corrida, con molduras planas. Los tramos centrales quedan cubiertos con bóvedas de lunetos; los tramos situados al pie de la nave[f] y en la cabecera, quedan resueltos a los lunetos correspondientes a los paramentos laterales, otros tres oblicuos apoyados en el testero; unos arcos planos separan entre sí los lunetos de estos tramos. En los laterales se abren diez ventanas altas, por debajo de la cornisa, dos por cada tramo.[3] Al tramo de la cabecera ser adosa, en el lado del evangelio, la sacristía, una estancia cuadrada con una bóveda rebajada con cuatro lunetos, separados por nervios planos.[8]

En el muro testero de la cabecera se dispone un retablo tardobarroco, de finales del siglo xviii. De planta convexa dispone sobre el banco dos cuerpos[g] rematados por el ático, y tres calles,[h] aunque solo la central dispone de espacio para sendas imágenes, mientras que las calles laterales quedan enmarcadas por pilastras acanaladas parcialmente ocultas en el cuerpo inferior por cuatro imágenes de ángeles con las alas desplegadas que portan instrumentos de la Pasión. El primer cuerpo de la calle central lo ocupa una hornacina que cobija una talla barroca de San Felipe Neri; un sencillo sistema de arrastre permite retirar la imagen y dejar libre ese espacio para la exposición del Santísimo; en el segundo cuerpo de esta calle central se sitúa un Crucificado renacentista, de hacia 1570. En el ático una orla de rayos rodea un lienzo en el que Dios Padre aparece entre nubes. En el hastial se sitúa una hornacina barroca con decoración de rocalla, que conserva una imagen moderna de la Virgen.[10]

Portada

La portada barroca en la calle Ansoleaga contrasta con el entramado medieval en que se sitúa. Rodea la puerta de acceso una disposición en retablo con el acceso en planta baja limitado a un hueco rectangular sin enmarcar; sobre ese cuerpo se levanta una compleja ornamentación, con un entablamento que incluye un arquitrabe con placas recortadas y gotas; sobre él corre un friso con una cornisa moldurada. Encima se sitúa un frontón curvilíneo, interrumpido en el centro por una gran hornacina enmarcada por pilastras cajeadas[i] y rematado por un triple entablamiento. Una profusa ornamentación enriquece cada uno de los elementos que forman este retablo: flores, guirnaldas, cabezas de ángeles y rocalla. El conjunto queda protegido por un dosel de madera. La hornacina alberga una escultura en piedra de San Felipe Neri, con las características propias del barroco de mediados del siglo xviii.[3]

Véase también

Notas

Referencias

Bibliografía

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