Teoría del empobrecimiento

From Wikipedia, the free encyclopedia

En teoría y economía marxista, la teoría del empobrecimiento[1] (del alemán: Verelendungstheorie), también conocida como teoría de la pauperización,[2][3] es una serie teorías que asumen un empobrecimiento del proletariado en el curso de la industrialización del capitalismo.

Estas teorías se derivan del análisis económicos de Karl Marx y Friedrich Engels sobre las relaciones de producción capitalistas. Según Marx, el desarrollo económico en el capitalismo estabiliza los salarios reales, reduciendo el crecimiento salarial en relación con la creación total de valor en la economía. Por lo tanto, incluso si los salarios reales aumentan, la participación del trabajo en el ingreso disminuye, lo que conlleva un creciente poder del capital en la sociedad.

La teoría del empobrecimiento está relacionada con el análisis de Marx sobre la creciente composición orgánica del capital y la menor demanda de trabajo en relación con los bienes de capital a medida que se desarrolla la tecnología (véase: Tendencia decreciente de la tasa de ganancia).

La ley de la pauperización creciente[4] es un concepto central de la teoría marxista, que sugiere que el capitalismo conduce inherentemente a un declive en el nivel de vida de la clase trabajadora, incluso si los salarios pueden aumentar técnicamente, mientras que simultáneamente enriquece a la clase capitalista. Esta teoría postula que la naturaleza de la producción capitalista, caracterizada por la creciente explotación del trabajo, resultará en última instancia en una mayor concentración de riqueza y poder en manos de una élite capitalista más reducida, dejando a la clase trabajadora cada vez más empobrecida. A su vez, está relacionada con la teoría del derrumbe, donde la creciente miseria del proletariado y las contradicciones del sistema capitalista llevarían necesariamente a crisis cíclicas cada vez más severas que de forma inevitable colapsaría el propio sistema.

Marx y Engels no usaron el término "teoría del empobrecimiento" sino fue introducido por Eduard Bernstein como crítica al marxismo al considerarla como una predicción fallida dado el aumento del poder adquisitivo del proletariado.

Antecedentes

Los primeros intentos de formular una teoría del empobrecimiento legal de los trabajadores mientras aumentaba la producción pueden encontrarse ya en Turgot por 1766. Siguiendo la tradición fisiócrata, los teóricos de Inglaterra y Francia continuaron abordando este tema, mientras que en Alemania no fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando surgió un debate sobre la cuestión social, provocado por el pauperismo.[5]

Durante la vida de Karl Marx, todos los economistas clásicos opinaban que el nivel salarial estaba determinado por el mínimo de subsistencia (cesta de mercado) y solo podía desviarse de él a corto plazo bajo constelaciones especiales de oferta y demanda. Adam Smith vio la razón de esto en el poder de los empresarios; David Ricardo y Thomas Malthus, en la dinámica poblacional.[6] Siguiendo la teoría de Ricardo y Malthus, el socialista Ferdinand Lassalle acuñó la llamada «ley de hierro de los salarios».[5]

Karl Marx

En los primeros escritos de Marx en la década de 1840, se vio influenciado por la teoría de los salarios de David Ricardo, que sostenía que los salarios tendían a descender hasta un mínimo de subsistencia.[7] Como escribió junto con Friedrich Engels en el Manifiesto Comunista (1848), «el precio medio del trabajo asalariado es el salario mínimo, es decir, la cantidad de los medios de subsistencia que es absolutamente necesaria para que el trabajador pueda subsistir como tal». [8] Además, como añadió en Sobre la cuestión del libre comercio (1847), «a medida que se encuentran constantemente medios para mantener al trabajo con alimentos más baratos y de peor calidad, el salario mínimo va disminuyendo constantemente». [9]

En determinadas condiciones, la «ley de hierro» podría implicar, por lo tanto, un declive absoluto del nivel de vida. Sin embargo, Marx se distanció de esta postura en la década de 1850, y no hay rastro de ella en sus escritos económicos de madurez. [7] [8] Posteriormente en El capital argumentó que existía un «componente histórico y moral» en los salarios, y que el «valor de la fuerza de trabajo... difiere según el clima y el nivel de desarrollo social», dependiendo «no solo de las necesidades físicas sino también de las necesidades sociales históricamente desarrolladas». [10] De hecho Marx argumentó en Salario, precio y ganancia (1865) a favor de las huelgas sindicales como medida para aumentar los salarios reales, cuya tendencia general en la producción capitalista «no es a elevar el promedio standard del salario, sino a reducirlo». Como escribiría Friedrich Engels en una carta a August Bebel: «las leyes que regulan el salario son muy complejas, que tan pronto predominan unas como otras, según las circunstancias; que, por tanto, estas leyes no son, en modo alguno, de bronce, sino, por el contrario, muy elásticas».[11]

Este aumento de los salarios reales podría, sin embargo, ir acompañado de una disminución de la participación del trabajo y un aumento del poder adquisitivo de la clase capitalista. Marx ya lo había reconocido en Trabajo asalariado y capital (1847): «Si el capital crece rápidamente, los salarios pueden subir, pero el beneficio del capital aumenta desproporcionadamente más rápido. La posición material del trabajador ha mejorado, pero a costa de su posición social. El abismo social que lo separa del capitalista se ha ampliado». [12] En el capítulo 23 La ley general de la acumulación capitalista del primer tomo de El capital (1867), Marx sugirió, por lo tanto, que se produjo un empobrecimiento relativo de los trabajadores con respecto al capital. En cuanto a la evolución de las condiciones de los trabajadores, escribió:

[D]entro del sistema capitalista todos los métodos para acrecentar la fuerza productiva social del trabajo se aplican a expensas del obrero individual; todos los métodos para desarrollar la producción se trastruecan en medios de dominación y explotación del productor, mutilan al obrero convirtiéndolo en un hombre fraccionado, lo degradan a la condición de apéndice de la máquina, mediante la tortura del trabajo aniquilan el contenido de éste, le enajenan al obrero las potencias espirituales del proceso laboral en la misma medida en que a dicho proceso se incorpora la ciencia como potencia autónoma, vuelven constantemente anormales las condiciones bajo las cuales trabaja, lo someten durante el proceso de trabajo al más mezquino y odioso de los despotismos, transforman el tiempo de su vida en tiempo de trabajo, arrojan su mujer y su prole bajo la rueda de Zhaganat del capital. Pero todos los métodos para la producción del plusvalor son a la vez métodos de la acumulación, y toda expansión de ésta se convierte, a su vez, en medio para el desarrollo de aquellos métodos. De esto se sigue que a medida que se acumula el capital, empeora la situación del obrero [énfasis añadido en negrita], sea cual fuere su remuneración. La ley, finalmente, que mantiene un equilibrio constante entre la sobrepoblación relativa o ejército industrial de reserva y el volumen e intensidad de la acumulación, encadena el obrero al capital con grillos más firmes que las cuñas con que Hefesto aseguró a Prometeo en la roca. Esta ley produce una acumulación de miseria proporcionada a la acumulación de capital. La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto, esto es, donde se halla la clase que produce su propio producto como capital.[13] - Marx: El capital, Tomo I, cap. 23, La ley general de la acumulación capitalista.

Marx relacionaba la pobreza con toda la situación del trabajador, no solo su situación de ingresos, sino también su situación en el proceso laboral (condiciones laborales inhumanas, alienación, subyugación). Marx argumentó que, de acuerdo con la teoría del valor-trabajo, la competencia capitalista requeriría la sustitución gradual de trabajadores por máquinas, lo que permitiría un aumento de la productividad, pero con un menor valor total por cada producto producido, ya que se pueden fabricar más productos en un tiempo determinado. Este proceso forma parte de la ley general de la acumulación capitalista, según la cual la proporción de «capital constante» aumenta con respecto al «capital variable» (es decir, los trabajadores) en el proceso de producción a lo largo del tiempo. Marx también señaló que este movimiento no es meramente una relación abstracta, sino que es resultado de la lucha de clases y podría detenerse temporalmente si los salarios cayeran por debajo de un nivel que el proletariado considerara aceptable.[cita requerida]

Opiniones posteriores

Empobrecimiento tendencial

Tras la muerte de Marx y Engels surgieron dentro de movimiento socialdemócrata alemán críticas de los análisis y las predicciones de la economía marxista, lo que llevó al debate del revisionismo. El mayor representante de esta corriente fue Eduard Bernstein, quien en su obra Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia (1899) citó datos estadísticos sobre el desarrollo demográfico y el desarrollo de ingresos en varios países europeos, de los cuales descifró que la proporción de la población de emprendedores y empleados con mayores ingresos había aumentado.[1]

Contra la crítica revisionista, los marxistas ortodoxos como Karl Kautsky[14][15] y Gueorgui Plejánov[16] interpretaron la ley general de la acumulación capitalista como una tendencia histórica al empobrecimiento de la clase obrera. Rosa Luxemburgo sostuvo que «se realizaría en el “futuro” cuando el capitalismo se desarrollara mundialmente».[1]Trotskistas Ernest Mandel y Roman Rosdolsky también argumentaron que Marx no formuló una teoría absoluta de la pobreza.[5] Según Paul Sweezy, Marx formuló una 'ley general de acumulación capitalista' con una tendencia al empobrecimiento creciente del proletariado a un nivel superior de abstracción, pero que no debía interpretarse como una "predicción concreta".[17]

El sociólogo Anthony Giddens considera la interpretación «de que Marx creía que todo el conjunto de la clase obrera se hundiría progresivamente en una pobreza física cada vez más rigurosa» una "confusión", ya que «Marx habla de la "explotación creciente" del trabajador a medida que avanza el capitalismo, pero es evidente que la cuota de explotación (cuota de plusvalía) puede aumentar sin que entrañe necesariamente ningún cambio en los salarios reales de la mayoría de la clase obrera».[18]

Según Theodor Geiger, esta interpretación de la doctrina de Marx carece de ningún respaldo. Solo la verdadera pobreza podría contribuir al colapso del capitalismo. Porque si las condiciones de existencia de la clase trabajadora se volvieran más favorables a pesar de la tendencia a la pobreza, su eficacia como factor político-social sería abolida.[19]

Empobrecimiento relativo

Kautsky y Plejánov interpretaron el empobrecimiento del proletariado únicamente en términos relativos. Sin embargo, Jürgen Kuczynski atacó con vehemencia esta interpretación, «que el empobrecimiento absoluto es solo una tendencia que no puede prevalecer, porque existen contratendencias más fuertes».[20] Según Kuczynski y su esposa Marguerite, la situación del trabajador se ha deteriorado y su poder adquisitivo relativo ha caído porque sus salarios le dan acceso a una parte menor del producto nacional que antes.[21] Años antes Lenin había defendido que las masas obreras se empobrecían tanto en términos relativos (''miseria social") como absolutos ("miseria física").[22][23]

Según Helmut Arndt, la teoría del empobrecimiento solo es válida bajo ciertas condiciones. Un aumento de los salarios reales junto con la productividad laboral es el caso en todas las economías donde se garantiza la protección de sindicatos fuertes e independientes. Concluye: «Si el trabajador es impotente, [la teoría del empobrecimiento] se aplica. Si, por otro lado, el poder en el mercado laboral se distribuye equitativamente, el trabajador participa en el aumento de la prosperidad.»[24]

Heinz-Josef Bontrup sostiene que la teoría del empobrecimiento puede verificarse en muchos países capitalistas, incluso si, por diversas razones, esto no conduce a la inestabilidad del capitalismo predicha por Marx. También relaciona la pobreza con el estrés psicológico en el mundo laboral y señala que incluso en la RFA hay desempleo masivo y beneficiarios de ayudas sociales.[25]

Paul Cockshott calculó mediante la participación laboral en la repartición del valor agregado que la tasa de explotación era mucho más alta durante el periodo con más participation en Estados Unidos (78%), que durante la temprana Inglaterra feudal (21%). También señaló el aumento de la tasa de mortalidad y de la edad poblacional en países desarrollados como Japón y las consecuencias del cambio climático como efecto del empobrecimiento capitalista. [26]

Escuela de Fráncfort

La teoría del empobrecimiento fue igualmente cuestionada por teóricos posteriores, en particular por los primeros miembros de la Escuela de Fráncfort. Para Theodor Adorno y Max Horkheimer, la intervención estatal en la economía había abolido de hecho la tensión en el capitalismo entre las «relaciones de producción» y las «fuerzas productivas materiales de la sociedad», una tensión que, según la teoría marxista tradicional, constituía la principal contradicción dentro del capitalismo. El mercado, antes considerado «libre» (como mecanismo «inconsciente» para la distribución de bienes), y la propiedad privada «irrevocable» de la época de Marx han sido reemplazados gradualmente por la planificación estatal centralizada y la propiedad socializada de los medios de producción en las sociedades occidentales contemporáneas. La dialéctica mediante la cual Marx predijo la emancipación de la sociedad moderna queda así suprimida, sometida efectivamente a una racionalidad positivista de dominación: «Han desaparecido las leyes objetivas del mercado que regían las acciones de los empresarios y tendían a la catástrofe. En su lugar, la decisión consciente de los directores generales ejecuta como resultados (que son más obligatorios que los mecanismos de precios más ciegos) la antigua ley del valor y, por ende, el destino del capitalismo».[27]

Crítica

Discusión sobre la pobreza

Friedrich Hayek habló del "mito" del empobrecimiento de las masas al inicio del liberalismo o en la primera fase de la industrialización a principios del siglo XIX; y continúa:

La difundida repulsa emocional contra el «capitalismo» está estrechamente enlazada con la creencia de que el indiscutible aumento de riqueza, producido por el orden de la competencia, fue comprado con el precio de una reducción en el nivel de vida de las capas sociales más débiles. La afirmación de que las cosas ocurrieron así fue, en efecto, enseñado extensamente en otro tiempo por los historiadores de la economía. Sin embargo, un examen más cuidadoso de los hechos ha conducido a una revisión fundamental de esta doctrina. Pero después que esta controversia ha sido decidida, la vieja idea sigue gozando, una generación más tarde, del asentimiento general. Cómo pudo nacer esta doctrina y cómo pudo, largo tiempo después de su refutación, continuar influyendo sobre la opinión pública, son dos cuestiones que merecen seria investigación.[28]

Joseph Alois Schumpeter también formuló la idea de que, en lugar del empobrecimiento previsto, se produjo un cierto nivel de prosperidad para todos, diciendo: «Empezamos a tener la 'terrible sospecha' de que las grandes corporaciones y el capitalismo pueden haber contribuido más a elevar el nivel de vida de las masas que a su empobrecimiento».[29] El historiador social alemán Hans-Ulrich Wehler señala el desarrollo empírico de las clases de ingresos bajos en el Imperio alemán, donde los ingresos más que se duplicaron entre 1895 y 1912. La proporción de la clase de ingresos más baja, con un ingreso nominal anual de 900 o 950 marcos, cayó del 75,2% al 50,1% durante este periodo, es decir, descendió en un tercio: «Aquí es donde la teoría marxista vulgar de la pobreza fue más persistentemente negada».[30] Hans Werner Holub cita la teoría del empobrecimiento como ejemplo de «cómo los dogmáticos marxistas protegían hipótesis que no podían reconciliarse con la realidad de la falsabilidad». Así, la miseria física —ya no sostenible en los países industrializados occidentales— se convirtió en la miseria relativa, estadísticamente igualmente difícil de sustentar, luego en la miseria ficticia normativa y, finalmente, en la miseria psicológica.[31]

Según Heinz-Josef Bontrup, la teoría del empobrecimiento en los países desarrollados e industrializados ha sido refutada por el desarrollo de la participación salarial. Según Bontrup, la formación de sindicatos, que desarrolló una antítesis del capital en el mercado laboral, ha cambiado el resultado de la distribución de los ingresos del trabajo a favor de los trabajadores y empleados. En Alemania, la participación bruta en los salarios aumentó del 43,1% en 1780 al 60,2% en 1930 y fue del 54,9% justo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Alcanzó su máximo en 1981 con un 75,3%, pero en 2006 había caído al 65,6%. No obstante, se puede observar un desarrollo positivo a largo plazo de la participación salarial. [32] Según Erich Arndt, «este aumento a muy largo plazo [...] Esto probablemente se deba no solo a la eficacia de un equilibrio de poder de los sindicatos en el mercado laboral, sino, sobre todo, al aumento relativo del número de empleados. Tras la entrada en vigor de este equilibrio de poder tras la Primera Guerra Mundial, las fluctuaciones a largo plazo son mucho menores [...] El hecho de que la política salarial nominal autónoma de las asociaciones en el mercado laboral, especialmente los sindicatos, no sea por sí sola capaz de lograr un aumento sostenible de los salarios reales que supere la tasa de productividad de la economía nacional, da lugar a una tarea adicional de política social.»[33]

Se ha intentado reformular la teoría del empobrecimiento con referencia al desarrollo global y a los países en desarrollo en particular. Estos incluyen, por ejemplo, el teorema del crecimiento de la pobreza, la teoría de la dependencia y la teoría sistema-mundo de Immanuel Wallerstein. Análisis más recientes sobre los salarios reales en 2022 han cuestionado si la pobreza extrema era una condición "natural" de la humanidad y si disminuyó con el auge del capitalismo.[34]

Aumento del nivel de vida

Raymond Geuss pregunta: «¿Qué pasaría si el capitalismo llegara a ser capaz de elevar el nivel de vida de los trabajadores en lugar de deprimirlo aún más? Podría entonces establecerse una conciencia sindical que no fuera inherente e irrevocablemente revolucionaria, una que fuera en sí misma, como afirmaba Lenin, una forma de ideología burguesa, es decir, una forma de conciencia que fuera en sí misma un medio a través del cual la burguesía pudiera extender y consolidar su dominio sobre la clase trabajadora.»[35]

El planteamiento de esta pregunta por parte de Geuss se anticipa en La acumulación del capital de Rosa Luxemburgo y en la sensibilidad de la Escuela de Frankfurt, una institución cuya razón de ser, en parte, era averiguar por qué la clase trabajadora votaba en contra de su propio interés racional o (más concretamente) por qué el fascismo era a menudo preferido al comunismo por los trabajadores pobres. León Trotski sostuvo que son en los periodos de mayor prosperidad cuando hay más contradicción económica y más se «oculta la disminución de la parte del proletariado en la renta nacional». Consideró la Gran Depresión y el auge del fascismo como «reconocimiento abierto de la tendencia al empobrecimiento».[36][37]

Efecto derrame

Diametralmente opuesta a la teoría del empobrecimiento está la teoría del derrame, que a menudo se atribuye a Adam Smith. El "efecto derrame" describe la tesis de que el crecimiento económico y la prosperidad general de los ricos se filtrarían gradualmente hacia los estratos más bajos de la sociedad incluso sin legislación social. Otra tesis es la curva de Kuznets, que describe una relación hipotética entre desarrollo y desigualdad social, en la que la desigualdad en forma de una curva en U invertida aumenta inicialmente con el tiempo y luego vuelve a disminuir a medida que avanza el desarrollo.[38] El término efecto ascensor, mencionado por Ulrich Beck, describe un crecimiento de la prosperidad que se extiende a toda la población.

Véase también

Referencias

Enlaces externos

Related Articles

Wikiwand AI