Violencia religiosa en Nigeria
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| Conflictos religiosos en Nigeria | |||||
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| Parte de los conflictos comunales en Nigeria | |||||
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Mapa de los 36 estados de Nigeria | |||||
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1953-presente | ||||
| Lugar | Nigeria | ||||
| Estado | En curso | ||||
| Beligerantes | |||||
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La violencia religiosa en Nigeria hace referencia al genocidio llevado a cabo por grupos extremistas principalmente musulmanes contra cristianos en el país, cuyos orígenes se remontan a 1953. Actualmente, la violencia religiosa en Nigeria está dominada por la insurgencia de Boko Haram, cuyo objetivo es establecer un Estado islámico en Nigeria.[1] El profesor de derecho de la Universidad de Johannesburgo, Werner Nicolaas Nel, ha señalado que esto ha resultado en una persecución contra los cristianos en Nigeria.[2]El Armed Conflict Location and Event Data (ACLED) informó que, hasta 2025, algo menos de 53 000 civiles, entre cristianos y musulmanes, habían sido asesinados en actos de violencia política selectiva desde 2009. Las organizaciones que supervisan la violencia política en Nigeria han informado de que la mayoría de las víctimas de los grupos yihadistas son musulmanes. Según el informe de ACLED de 2022, si bien los cristianos constituyen aproximadamente el 50 % de la población, la violencia dirigida explícitamente contra ellos por motivos religiosos representó solo el 5 % de los ataques contra civiles denunciados.[3]Esto incluye asesinatos, así como el secuestro de clérigos católicos y metodistas. En 2025, esto atrajo la atención internacional cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, prometió una acción militar en Nigeria si los ataques contra los cristianos no disminuían.
Década de 1980
Nigeria se unificó en 1914, apenas una década después de la derrota del Califato de Sokoto y otros estados islámicos a manos de los británicos, que constituirían gran parte del norte de Nigeria. Tras la Primera Guerra Mundial, Alemania perdió sus colonias, entre ellas Camerún, que pasaron a estar bajo mandato francés, belga y británico. Camerún se dividió en una parte británica y otra francesa, la primera estando subdividida a su vez en una parte sur y otra norte. Tras un referendo en 1961, el Camerún Meridional optó por reincorporarse al Camerún francés, mientras que el Camerún Septentrional prefirió unirse a Nigeria, lo que incrementó la ya numerosa población musulmana del norte de Nigeria.[4] El territorio comprendía gran parte de lo que hoy es el noreste de Nigeria y una amplia zona afectada por las insurgencias pasadas y presentes.
El conflicto religioso en Nigeria se remonta a 1953 y, en el caso de la ciudad de Tafawa-Balewa, a 1948.[5] En la década de 1980 se produjo un recrudecimiento de la violencia debido a la muerte de Mohammed Marwa («Maitatsine»). En la misma década, el jefe de Estado, el general Ibrahim Babangida, incorporó a Nigeria a la Organización para la Cooperación Islámica. Esta medida agravó las tensiones religiosas en el país, especialmente entre la comunidad cristiana. En respuesta, algunos miembros de la comunidad musulmana señalaron que otros estados africanos miembros tienen una menor proporción de musulmanes, así como las relaciones diplomáticas de Nigeria con la Santa Sede.
En la década de 1980, se produjo un grave enfrentamiento entre cristianos y musulmanes en Kafanchan, al sur de Kaduna, en una zona fronteriza entre ambas religiones. Líderes extremistas propagaron estos enfrentamientos, logrando movilizar a un grupo de jóvenes instruidos que temían que el país no pudiera proteger a su grupo religioso.[6] Estos líderes polarizaron a sus seguidores mediante discursos y manifestaciones públicas.
Los enfrentamientos provocaron la pérdida de vidas y destrucción de propiedades, ya que los grupos armados destruían instalaciones gubernamentales que consideraban propaganda de la cultura occidental en sus comunidades. Esta campaña religiosa llevó también a enfrentamientos entre los miembros de estas sectas y las fuerzas de seguridad, con muertos en ambos bandos.[7] Si bien los conflictos directos entre cristianos y musulmanes eran poco frecuentes, las tensiones entre ambos grupos se intensificaron a medida que se radicalizaban. En octubre de 1982, se produjeron enfrentamientos cuando fanáticos musulmanes en Kano se impusieron por la fuerza para impedir que la Iglesia Anglicana expandiera su tamaño e influencia. La consideraban una amenaza para la mezquita cercana, a pesar de que la Iglesia Anglicana había estado allí cuarenta años antes de la construcción de la mezquita. Además, en Nigeria surgieron dos grupos estudiantiles rivales: la Fraternidad de Estudiantes Cristianos y la Sociedad de Estudiantes Musulmanes. En una ocasión, la FEC organizó una campaña evangelística que cuestionaba por qué una secta debía dominar el campus de la Universidad Estatal de Kaduna en Kafanchan. Esta disputa se intensificó hasta el punto en que los estudiantes musulmanes organizaron protestas por toda la ciudad e incendiaron una iglesia en la universidad. La mayoría cristiana del colegio respondió el 9 de marzo. Doce personas murieron, varias mezquitas fueron incendiadas y se generó un clima de miedo. La represalia fue premeditada.
Los medios de comunicación se utilizaron con fines propagandísticos, radicalizando aún más a cada bando. Los medios estaban sesgados a favor de cada uno, de modo que mientras emisoras como la Corporación Federal de Radio debatían la defensa del islam, no informaban sobre las muertes ni los daños causados por musulmanes, lo que galvanizó a la población musulmana. De igual manera, los periódicos cristianos no informaban sobre los daños ni las muertes causadas por los cristianos, sino que se centraban en el terrorismo islámico. Otros líderes de estos movimientos religiosos utilizaron los medios de comunicación para difundir mensajes que, gradualmente, se volvieron más intolerantes, siendo esta una de la causas de que el islam radical siga siendo un problema en Nigeria hoy en día.
Maitatsine
A finales de la década de 1970, tuvo lugar un relevante levantamiento islámico comandado por Maitatsine y sus seguidores, llamados Yan Tatsine, que causó la muerte de miles de personas. Tras la muerte de Maitatsine en 1980, el movimiento siguió activo cinco años más
Década de 1990
En 1991, el evangelista alemán Reinhard Bonnke fue acusado de intentar iniciar una cruzada en Kano, lo que llevó a disturbio que causaron la muerte de más de una docena de personas.[8]
Desde el retorno de la democracia a Nigeria en 1999, la Sharia se instituyó como cuerpo principal de derecho civil y penal en 9 estados de mayoría musulmana y en algunas partes de 3 estados de pluralidad musulmana, cuando el entonces gobernador del estado de Zamfara, Ahmad Rufai Sani[9] comenzó el impulso para la institución de la sharia a nivel estatal de gobierno.
Décadas de 2000 y 2010
A inicios de mayo de 2004, milicianos cristianos tarok atacaron la ciudad de Yelwa, Plateau. El ataque tuvo como objetivo a la comunidad musulmana de la ciudad, compuesta principalmente por hausa y fulani. Tras el ataque, un funcionario de la Cruz Roja informó que, según los testimonios de los supervivientes y las pruebas físicas, se estimaba que el número de muertos superaba las 600 personas.[10]
Desde la restauración de la democracia en 1999, los gobiernos laicos han prevalecido a nivel federal, mientras que los estados musulmanes del norte han implementado la ley islámica (sharia). El conflicto religioso ha estallado varias veces desde el año 2000 por diversos motivos, provocando disturbios con miles de víctimas en ambos bandos.[11] Desde 2009, el grupo islamista Boko Haram ha librado una insurgencia contra el Ejército nigeriano, saqueando ciudades y matando a miles de soldados, cristianos, estudiantes y aquellos a quienes ellos consideran enemigos del islam.
Disturbios
Los eventos en Abuya, en 2000, y Jos, en 2001, fueron disturbios entre cristianos y musulmanes en Jos, a raíz del nombramiento del político musulmán Alhaji Muktar Mohammed como coordinador local del programa federal de lucha contra la pobreza. Otro disturbio similar causó la muerte de más de 100 personas en octubre de 2001 en Kano.[12]
En 2002, la periodista Isioma Daniel publicó un artículo que conllevó a una ola de manifestaciones y violencia que causaron la muerte de más de 200 personas en Kaduna.[13] Como consecuencia, el certamen de Miss Mundo 2002 se trasladó de Abuya a Londres. Durante el resto de la década, la violencia interreligiosa continuó en Jos y Kaduna.
La reacción a las caricaturas de Mahoma desencadenó una serie de violentas protestas en Nigeria. Los enfrentamientos entre manifestantes y la policía se cobraron varias vidas, con estimaciones que oscilan entre 16 y más de cien. Esto provocó represalias en el sur del país, particularmente en Onitsha.[14]
Décadas de 2010 y 2020
En febrero de 2015, la NBC informó de que Boko Haram había destruido casi 200 iglesias. El informe citaba a funcionarios de inteligencia y expertos estadounidenses que afirmaban que 2 millones de personas en el noreste de Nigeria, entre ellas 200 000 cristianos, porrían riesgo de morir a manos deBoko Haram.[15] Según la START Global Terrorism Database (GTD), entre 2013 y 2014 Boko Haram llevó a cabo 20 intentos de asesinato, que causaron la muerte de aproximadamente 78 personas, entre ellas el secretario de la Asociación Cristiana de Nigeria.[16]
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, denunció el asesinato de cristianos en Nigeria en 2018.[17]
ACLED señaló que la violencia dirigida contra los cristianos «aumentó un 21 % en 2021 en comparación con 2020».
En mayo de 2022, Deborah Yakubu, una estudiante cristiana de Sokoto, fue linchada frente a su universidad por una turba musulmana.[18] Tras el linchamiento, se registraron actos de violencia contra otros lugares cristianos, según un comunicado de la diócesis de Sokoto. «Durante la protesta, grupos de jóvenes, liderados por algunos adultos, atacaron la Catedral Católica de la Sagrada Familia en Bello Way, destrozando las vidrieras de la iglesia y las de la Secretaría del Obispo Lawton, y vandalizaron un autobús comunitario estacionado en el recinto. La Iglesia Católica de San Kevin también fue atacada y parcialmente incendiada. Las ventanas del nuevo complejo hospitalario en construcción, en el mismo recinto, fueron destrozadas. Los vándalos también atacaron el Centro Bakhita […], incendiando un autobús dentro del recinto».[19]
En junio de 2022, una masacre dejó más de 50 feligreses muertos en la iglesia de San Francisco Javier, en Owo.[20] La responsabilidad del ataque no estaba clara, pero el gobierno culpó a ISWAP, mientras que muchos lugareños culparon a los pastores fulani.
Además de los problemas con los grupos terroristas Boko Haram e ISWAP, los cristianos también se quejan de la persecución por parte de pastores fulani, en su mayoría musulmanes, que han aterrorizado a agricultores, principalmente cristianos, en la región central del país. El clero y los fieles cristianos también han sido blanco de secuestros por parte de bandas armadas que exigen rescate. En un discurso ante el Parlamento Europeo, en octubre de 2022, el obispo Wilfred Chikpa Anagbe, de la diócesis de Makurdi, comparó la situación de los cristianos en su país con «una auténtica yihad con muchos nombres: terrorismo, secuestros, pastores asesinos, bandolerismo, otros grupos armados» e instó a la comunidad internacional a abandonar lo que denominó una «conspiración de silencio» sobre el tema.[21]
Según Ayuda a la Iglesia Necesitada, cuatro sacerdotes católicos fueron asesinados en Nigeria sólo en 2022, y 23 sacerdotes y un seminarista fueron secuestrados durante ese año. La mayoría de los sacerdotes secuestrados fueron liberados posteriormente, aunque tres fueron asesinados y, en noviembre de 2022, tres seguían desaparecidos,[22] incluyendo al padre John Bako Shekwolo, secuestrado en marzo de 2019. Otras cuatro monjas fueron secuestradas en 2022 y liberadas poco después. Los sacerdotes asesinados fueron el padre Vitus Borogo, el padre Joseph Bako[23] el padre John Mark[24] el padre Christopher Odia.[25] La Iglesia católica, que cuenta con varios proyectos en Nigeria, deploró la ola de violencia y declaró: «El aumento de secuestros, asesinatos y violencia generalizada contra civiles, incluidos miembros del clero católico en muchas partes de Nigeria, es un flagelo que las autoridades locales aún no han abordado adecuadamente».[23] Otros tres clérigos católicos fueron asesinados en 2023 por motivos de persecución: el padre Isaac Achi, el seminarista Na'aman Danlami y el fraile benedictino Godwin Eze. Ese mismo año, 25 sacerdotes o seminaristas y tres religiosas fueron secuestrados en Nigeria, lo que la convirtió en el país con el mayor número de clérigos católicos secuestrados en el mundo.[26] El número de sacerdotes católicos secuestrados en Nigeria disminuyó en 2024, pero aún ascendía a 14, todos ellos liberados posteriormente, mientras que otro sacerdote fue asesinado.[27]
Durante una conferencia en línea, en junio de 2022, el obispo Matthew Man-Oso Ndagaoso, de la arquidiócesis de Kaduna, resumió los problemas que afectan a los cristianos del país: «Durante los últimos 14 años, la nación ha estado luchando contra Boko Haram, principalmente en el noreste. Mientras lidiábamos con eso, teníamos el problema del bandolerismo en el noroeste. Y mientras lidiábamos con esto, teníamos el problema de los secuestros para pedir rescate, que se está volviendo cada vez más frecuente. Y mientras lidiamos con esto, tenemos el antiguo conflicto con los pastores fulani».[28] Respecto a los asesinatos y secuestros de sacerdotes en Nigeria, el mismo obispo declaró en otra entrevista: «Todos estamos en vilo. Todos, el clero, los laicos, todos. La gente tiene miedo, y con razón. La gente está traumatizada, y con razón. Con esta situación, nadie está a salvo en ningún sitio. Si sales de casa, aunque sea de día, hasta que no vuelvas, no estás a salvo».[22]
Decenas de cristianos fueron asesinados por presuntos militantes fulani cerca de Navidad, a finales de 2024, en Benue.[29] En mayo de 2025, una serie de ataques perpetrados por pastores fulani causaron la muerte de hasta 36 cristianos, también en Benue.[30] En junio, hasta 200 personas fueron masacradas en circunstancias similares en el mismo estado.[31] Tras otros tres asesinatos en Benue, los residentes de Yelewata bloquearon carreteras en protesta por la inacción del Gobierno.[32]
Reacciones

En respuesta a los presuntos asesinatos de cristianos, el presidente estadounidense Donald Trump anunció el 1 de noviembre de 2025 que había ordenado al Departamento de Guerra que se preparara para una posible intervención en Nigeria. Trump advirtió que, si la situación persistía, Estados Unidos suspendería de inmediato toda la ayuda y asistencia, y que potencialmente intervendría en el país. Esta instrucción se produjo un día después de que el Gobierno estadounidense designara a Nigeria como un país de especial preocupación (PEP) por presuntas violaciones a la libertad religiosa. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó los preparativos y declaró: «El Departamento de Defensa se está preparando para actuar». Hegseth añadió que, si Nigeria no protege a sus ciudadanos cristianos, Estados Unidos «matará a los terroristas islámicos» involucrados.[33] El gobierno nigeriano refutó las acusaciones. El presidente Bola Tinubu afirmó que los problemas de seguridad afectan a personas de todas las religiones y regiones, e insistió en que el país practica la tolerancia religiosa. Un asesor del presidente, Daniel Bwala, declaró que Nigeria agradecería la ayuda estadounidense, pero señaló que Nigeria es un país soberano y que los yihadistas habían asesinado a personas de todas las religiones, o sin religión.[34] El Ministerio de Asuntos Exteriores de Nigeria también reafirmó el compromiso del país en la lucha contra el extremismo violento. La designación de PEP ya había sido aplicada por la administración Trump durante su primer mandato, pero fue revocada por la administración Biden en 2021.[33] El abogado humanitario nigeriano Bulama Bukarti calificó la narrativa del «genocidio cristiano» de peligrosa y divisiva, afirmando que figuras como el presidente Donald Trump la estaban amplificando. Según Bukarti, los grupos armados en Nigeria atacan tanto a musulmanes como a cristianos, bombardeando mezquitas e iglesias y atacando indiscriminadamente objetivos civiles.[35]
Según un informe de la BBC, grupos que monitorean la violencia afirmaron que no hay evidencia de que los cristianos estén siendo asesinados en mayor número que los musulmanes en Nigeria. Respecto a los enfrentamientos en el centro de Nigeria entre pastores (en su mayoría musulmanes) y agricultores (a menudo cristianos), organizaciones de derechos humanos informaron que se han cometido atrocidades en ambos bandos y que no hay evidencia de que los cristianos hayan sido atacados de manera desproporcionada.[34] Al Jazeera informó que las afirmaciones de un supuesto «genocidio cristiano» en Nigeria han sido refutadas por analistas humanitarios y organizaciones de monitoreo de crisis. Los expertos argumentan que, si bien grupos armados como Boko Haram han perpetrado ataques mortales, la violencia es compleja y no se dirige exclusivamente contra los cristianos. Los analistas atribuyen la violencia actual a diversos factores interrelacionados que van más allá de la religión[35] Según un informe de Associated Press, los analistas han afirmado que la actual crisis de seguridad en Nigeria no se ajusta a la definición legal de genocidio establecida en la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, que define el genocidio como actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Olajumoke Ayandele, profesora adjunta del Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York, especializada en estudios de conflictos, declaró a AP que la violencia en Nigeria representa asesinatos generalizados, más que ataques selectivos contra un grupo específico, y advirtió que calificar la situación como genocidio podría exacerbar aún más las tensiones.[36] Se ha observado una tendencia a «caracterizar erróneamente la situación como un conflicto civil».[2] Deutsche Welle informó que narrativas como la del llamado «genocidio cristiano» pueden ocultar los complejos y superpuestos factores que impulsan la violencia en el país y debilitar las iniciativas de consolidación de la paz interreligiosas y comunitarias. El informe citó a Samuel Malik, investigador principal del centro de estudios panafricano Good Governance Africa, quien afirmó que «no existe evidencia creíble de una campaña coordinada o dirigida por el Estado para exterminar a los cristianos, que es lo que constituye un genocidio».[37]