Capilla de la Sagrada Familia (Padriñán)

From Wikipedia, the free encyclopedia

Autor anónimo
Creación 1670
Capilla de la Sagrada Familia
Autor anónimo
Creación 1670
Ubicación Iglesia de San Ginés de Padriñán, Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España)
Estilo renacentista
Material granito

La Capilla de la Sagrada Familia es una obra anónima realizada en 1670. Está ubicada en la Iglesia de San Ginés de Padriñán, en Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España).

De la feligresía de San Ginés de Padriñán existen datos desde al menos el siglo x,[1] si bien el templo actual se corresponde con una reconstrucción acometida a principios del siglo xvi; de acuerdo con la información aportada por Francisco Varela Sarmiento, cura de Sangenjo para 1702, el inicio de dicha reforma tuvo lugar en 1514, año en que el abad Gonzalo de Saavedra costeó la capilla mayor, finalizando las obras al parecer en 1519.[2]:10 Respecto a la Capilla de la Sagrada Familia, la misma estuvo originalmente dedicada a San José y fue edificada por el licenciado Juan Posse de Faxín, cura de Sangenjo de 1642 a 1685, año de su defunción; Posse de Faxín fue una destacada figura en la villa puesto que, además de levantar esta capilla, promovió la reforma de la casa rectoral y veló por que se celebrasen misas de difuntos tanto por él como por sus familiares, costumbre que desaparecería en el siglo xix.[3] En cuanto a la fecha de construcción, se han propuesto los años 1660,[4] 1670 y 1688,[5][nota 1] si bien la primera noticia que hay de la capilla en los archivos parroquiales figura en un escrito de 1674, donde constan el nombre del benefactor así como los cultos a celebrar en ella:

La capilla de San José fundó el licenciado D. Juan Posse de Faxín, y la administran dos capellanes particulares de presentación y nominación suya y de sus sucesores, con dos capellanes a lo que donó cantidad de renta de más de 200 ducados con obligación de 4 misas semanarias para siempre, dos cada capellán al lunes y la otra al viernes. Y las demás dellas cada día de Na Sra de la Encarnación, y cada día de la Asunción. Y cada día de S. Joseph, una misa cantada y otra rezada cada uno de estos días con sus vísperas. Y el día que Dios le llevare y desde allí en adelante el santo que cayese aquel día todos los años misa y vigilia de sacerdote difunto […].[2]:32

Aquejado de secuelas provocadas por el incendio de la casa parroquial en 1662, en 1669 Posse de Faxín concertó en solitario 43 censos con una inversión de 43 359 reales, habiendo realizado entre 1651 y 1669 diversos foros perpetuos gracias a los cuales pudo dotar a la capilla mayor y a la de San José de rentas anuales de 3000 y 2000 reales respectivamente. A mayores, el licenciado fundó la Capilla de San Ildefonso en A Panadeira, desaparecida en 1910 con motivo de la construcción de la carretera que conecta Sangenjo con Portonovo. Tiempo después tanto la capilla mayor como la de San José continuarían el culto bajo el patronato de Jacobo Sarmiento de Valladares, quien heredó esta fundación, la cual contaba con dos capellanes y una casa en A Panadeira.[nota 2] Cabe destacar que uno de los hermanos del licenciado fue Domingo Posse de Faxín, escribano de la villa de Sangenjo en 1677 y esposo de Margarita Suárez de Saavedra, heredera de la Casa de Miraflores; Domingo recibió sepultura el 9 de diciembre de 1702 en la Capilla de San José del mismo modo que Juan,[nota 3] quien en un documento fechado en 1672 dejó constancia de la fundación con la que dotó a la capilla, cuya edificación parece situarse en 1670:

En la villa de Sangenjo, jurisdicción de la Lanzada a cuatro días de junio de mil seiscientos y setenta y dos […] el licenciado Juan Posse de Faxín, cura rector beneficiado de dicha villa y feligresía de San Ginés de Padriñán […] que a su costa hiciera y fundara en el cuerpo de la dicha iglesia perteneciente al dicho beneficio, con intervención y beneplácito de sus vecinos parroquianos de nuevo una capilla de bóveda de piedra de sillería a la parte del levante del sol bajo la advocación y honra del glorioso señor S. Joseph dando y pagando en contada a la fábrica de la dicha iglesia mil y seiscientos reales de vellón por razón del dicho consentimiento […] entre los bienes hipotecados se encuentran las fincas de Lavapanos, casa y huerta de la Panadeira etc.[2]:33–34[nota 4]

En el testamento de Posse de Faxín, redactado el 26 de noviembre de 1679, se confirma la edificación de la Capilla de San José:

Yo, el licenciado Juan Posse de Faxín, clérigo y rector que ha sido de la villa y feligresía de San Ginés de Padriñán y vecino de ella, y capellán que sirvo la primera de las capellanía de las dos que fundé en la dicha parroquial y capilla que hice y edifiqué a devoción del Sr S. Joseph […] primeramente mando mi alma a Dios N. Sr. que la redimió con la preciosa sangre de su único hijo Jesucristo […] ítem que mis carnes pecadoras sean sepultadas dentro de la dicha mi capilla que tengo fundada y dotada y de la cual soy patrón, dentro de la dicha iglesia parroquial de San Ginés, a la advocación del Sr. S. Joseph y en la primera sepultura al lado del evangelio […] además dejo las otras sepulturas de la dicha mi capilla, para que en ella sean enterrados los descendientes de mi línea y no otros […].[2]:34

Posse de Faxín dejó constancia a su vez de los cultos de la capilla:

Los dos capellanes y el cura deben decir los días festivos misa en todo el verano; la primera misa sea la de los pastores a las 5 de la mañana, en punto o antes según los meses y en el invierno con este orden al clarear la aurora, la segunda en verano y en invierno a las nueve y la tercera en todo tiempo a las once, pero con expresa obligación de explicar en cada una de dichas misas cura y capellanes un punto de la doctrina catholicamente ocupándose en esto alomenos el tiempo de cuarto de hora y en los días santos digan la misa uno después de otro.[2]:34–35

El licenciado se preocupó también de las procesiones eucarísticas con origen en la iglesia edificada en el antiguo templo de Roma dedicado a la diosa Minerva:

D. Juan Posse de Faxín, por beneficia la misa cantada y sacar a su Divina Magestad con su procesión alrededor de la yglesia todos los domingos del mes, el tercero la «Minerva» de párroco (minerva mayor), y los otros tres domingos mandó dicho Juan Posse se dividieren, en los dos capellanes que fueren de las dos capellanías que fundó en la dicha iglesia (minervas menores con exposición en el altar privilegiado del Rosario). Esta carga recaía en los sucesores de Antonio de Ledo y Alberta do Pazo de Portonovo por razón de un censo [...].[2]:35

De la capilla no volverá a haber noticias hasta 1715, cuando Juan Antonio Trelles, con motivo de una visita pastoral, contempló la Capilla de San José y declaró que la misma tenía «carga de dos misas rezadas cada semana que han de celebrarse en el altar que determinó dicho fundador en dicha iglesia», a las que se sumaban otras cinco misas cantadas en diferentes días del año, todo ello financiado con 500 reales anuales. Pocos años después, en 1719, la capilla corrió el riesgo de resultar destruida durante un ataque inglés:[2]:40

Tras el ataque francés por los Pirineos, los británicos mandaron una expedición de castigo a la costa de Galicia. En el mes de septiembre de 1719 una escuadra británica desembarcó en Ribadeo una fuerza de 5000 soldados. Allí permanecieron tan solo cuatro días organizando las columnas de castigo, que se dirigieron a Vigo, Pontevedra y Marín. Destruyeron los astilleros de Vigo y Marín, saquearon las zonas donde estuvieron y permanecieron cuatro semanas en Vigo.[2]:41
Retablo de la Virgen del Rosario (anónimo, c. 1770). Iglesia de San Ginés de Padriñán.
Retablo de la Virgen del Carmen (anónimo, c. 1770). Iglesia de San Ginés de Padriñán.

A principios de la centuria la capilla fue ornamentada con un retablo existente hoy día cuya autoría resulta desconocida, aunque se cree que su artífice es el mismo que años después elaboraría el retablo mayor, el retablo de la Virgen del Rosario y el retablo de la Virgen del Carmen, el primero fechado hacia 1749 y los dos últimos aproximadamente en la década de 1770, con el retablo mayor reemplazando otro destruido junto con una talla de madera de la Virgen de Quitapesares en el ataque inglés de 1719, el cual fue encargado por Posse de Faxín en 1642 a Domingo de Meri, cuyo taller se encontraba en Padrón.[2]:28,102 El retablo de la Capilla de San José fue costeado por Carlos Sarmiento de Valladares Arauxo y Reinaldo, esposo de Andrea Posse de Faxín, entonces heredera del patronazgo de la fundación; Valladares, fallecido el 7 de septiembre de 1729 y sepultado en la Capilla de la Purificación,[6] frente a la Capilla de la Sagrada Familia, dispuso a su vez las imágenes que actualmente presiden el retablo: San José, la Virgen María y el Niño Jesús, quienes iconográficamente representan a la Sagrada Familia. Esta obra tuvo necesariamente que haberse llevado a cabo en la década de 1720 puesto que de haber existido cuando se produjo el asedio de 1719, habría sufrido el mismo destino que el retablo mayor y la talla de la Virgen de Quitapesares, las dos únicas obras que al parecer existían para ese entonces en la iglesia ya que no hay constancia de más piezas artísticas perdidas en el ataque, con excepción de las campanas, las cuales fueron robadas. El 4 de octubre de 1782 se produjo la visita de Andrés Sobrino Taboada, canónigo cardenal mayor de Santiago de Compostela, momento en que Ambrosio da Silva fungía como cura ecónomo; pese a que para ese entonces el retablo ya llevaba varios años presidiendo la capilla, el mismo no fue registrado al igual que las imágenes:

Se visitaron las dos capillas, esto es la mayor y menor de S. Josè que fundó D. Juan Posse de Faxín, rector que fué de esta, con su capellán D. Rodrigo Peón y D. Juan Francisco Peón con obligación cada uno de dos misas semanales en los dias lunes y viernes, Item: hay una fundación de dos misas diarias que se dicen en el colateral del Carmen, una la celebra D. Nicolás Malvido, vecino de Potonovo y la otra D. Juan Francisco Peón, fue fundador el mismo D. Alberto de los Reis y por cada misa se pagan 4 reales […].[2]:47

Tanto la capilla como el retablo y sus imágenes corrieron el riesgo de ser destruidos o de ser víctimas del expolio durante la invasión francesa de 1808 tal y como relató en 1819 un monje del Monasterio de Santa María de Armenteira:

Habiendo entrado los franceses en España el año de 1808 con título de paz, se apoderaron de las plazas fronterizas, de Madrid, de los reyes y personas reales. Vista tan atroz perfidia por los madrileños, se arrojaron sobre ellos el 2 de mayo, e hicieron con ellos gran matanza. Se declaró desde aquel día una guerra desoladora. Avanzaron el año 9 e inundaron casi toda la España. En esta prova todo lo corrieron; solo a este monasterio, a la jurisdicción de Cambados y a la Lanzada no llegaron, pero se extendieron por otras provas hasta que el año de 13 los echaron de toda la península.[2]:48–49

Nuevamente tanto la capilla como el retablo corrieron peligro debido a un fuerte temporal acaecido el 13 de diciembre de 1870 el cual dejó gravemente afectada la cubierta de la iglesia, si bien las obras de reparación no serían acometidas hasta 1872, previo apercibimiento por parte de los vecinos a las autoridades gubernamentales.[2]:60 En 1871 se realizó un exhaustivo inventario gracias al cual se puede conocer cómo era la distribución del templo además de constatarse por vez primera la existencia del retablo:

Siete altares, dos habilitados para el culto. El mayor con crucifijo, en el centro San Ginés, encima del sagrario Niño Jesús de marfil, derecha San Juan Bautista e izquierda San Antonio de Pádua. Retablo de la Santísima Virgen del Rosario. Que trae la imagen de esta, arriba Santa Rosalía de Palermo, y a la derecha San Roque. Altar de San José (recientemente pintado) Niño Jesús, izquierda San José, derecha Purísima Concepción. Retablo de la Virgen del Carmen: Arriba San José, derecha San Blas e izquierda Santa Lucía. Altar de San Benito, frente al altar de San José: en el centro la imagen de San Benito Abad, derecha santo Domingo de Guzmán e Izquierda Virgen de la Candelaria.[2]:59
Retablo mayor (anónimo, c. 1749). Iglesia de San Ginés de Padriñán.

Un nuevo inventario en 1891 permite apreciar que en los veinte años transcurridos no se produjeron cambios en la distribución ni de los altares ni de las imágenes:

Siete altares, dos de ellos habilitados para el culto. Mayor crucifijo, San Ginés, encima del sagrario Niño Jesús de marfil; derecha San Juan Bautista; izquierda San Antonio de Pádua. Altar de la Santísima Virgen del Rosario: que tiene la imagen de ésta (de Vestir) arriba Santa Rosalía de Palermo; a la derecha San Roque. Altar de San José: recientemente pintado Niño Jesús, izquierda San José, derecha Purísima Concepción. Altar de Na Sra del Carmen. Virgen del Carmen, de vestir y de marfil, con coronas de oro, es una imagen preciosísima; superior San José; derecha San Blas; izquierda Santa Lucía (de vestir). Altar de San Benito frente al de San José: en el centro imagen de San Benito Abad; derecha Santo Domingo de Guzmán, e izquierda la Virgen de la Candelaria (antigua titular). Dos coronas de oro de la Virgen del Carmen y del Niño Jesús, y un rosario de oro de la Virgen del Carmen. Portaviático de plata sobredorada.[2]:63

En ambos inventarios se hace referencia a la imagen de la Virgen María como una «Purísima Concepción», un error posiblemente fruto de la fundación el 22 de febrero de 1767 por parte de Domingo de Ledo, alguacil y alcalde mayor de las Reales Cajas de Cuzco (Perú), de una capilla dedicada a esta advocación mariana en el lado de la epístola tal y como consta en un documento firmado en dicha ciudad peruana ante el escribano Pedro José Gamarra:[nota 5]

Fundar una capilla a honra y gloria de Nuestra Señora de la Concepción en la Iglesia Parroquial de esta mi parroquia a la parte que cae al mediodía en donde tengo derechos y un banco para que se siente mi familia [...].[2]:123

Cabe destacar que entre la redacción de ambos inventarios, concretamente el 19 de mayo de 1878, el párroco Manuel Couto Pazos de Proven escribió una carta dirigida al fiscal del tribunal eclesiástico de Santiago de Compostela en la que manifesta la conducta negligente del entonces patrono de la capilla:

D. Leopoldo López Crestar, vecino de Sta Ma Adigna de Portonovo, en este distrito municipal acaba de manifestarme: que teniendo derecho de presentación ó de patronato á la Capellanía colativa advocación de S. José erigida en esta parroquia de mi cargo en representación de su esposa Da Emilia Pérez, y esta por derivación de sus ascendientes, según la escritura de fundación otorgada en el año de 1672 (24 de Junio)[nota 6] por el licendiado D. Juan Pose de Fagin á fé del escribano D.Gregorio Noble de Agne, y otros documentos, no podia menos de mirar con impotencia el estado lastimoso en que la veía administrada por el torsurado D. Juan Pión Bal puesto que, siguiendo éste como siempre una conducta reprensible solo se miraba de disfrutar sus bienes y rentas, dejando de respetar las cláusulas solemnes impuestas por el fundador en grado de que ni cumplia las cargas de la capellanía ni era ya de esperar obtuviera el estado sacerdotal que se propuso en la edad de cuarenta y tantos años en que se hallaba. Cuando de la disposición terminante del fundador se exige aquella circustancia a los veinticinco, privando en su defecto de la posesión a todo aspirante que en tales casos se encontrase.

Desesperanzado en el dia el torsurado D. Juan Pión del existo para continuar en el goce de dichos bienes, con motivo del pleito que á instancia de V.E. pende en ese tribunal á fin de que se declare vacante la citada capellanía es de sospechar que pronto se lance su poseedor, según de público se asegura a cometer alguna tropelía, ya talando y destrozando los árboles y todo cuanto considere de utilidad para abandonarla luego, ya ocultando la documentación foral y demás títulos de pertenencia en todo ó parte á pretesto de no haberle sido entregados por inventario cuando su antecesor y tió el presbitero D. Pedro Pión se la remitió, cuyo preceder sería en extremo sensible una vez entendido a tales efectos.

Preveyendo, pues los graves perjuicios que de ello puedan resultar, y manifestando el desinterés del patrono que rechaza por su parte los abusos que desde luego se comentan en orden al asunto y teniendo en cuenta los conatos ó indicios que naturalmente se desprenden del comportamiento del actual poseedor me creo en el deber de ponerlos en conocimiento de V.E., á fin de que en virtud de las atribuciones que egence se digne reclamar del Tribunal de la Diocesís la formación de inventario de todos los documentos que al efecto se hagan presentar al torsurado D. Juan Pión, como correspondientes á la seguridad de los derechos de la capellanía, confirmándome al intento comisión para practicarlo acompañado de notario eclesiástico privándole a la vez de la administración absoluta de los bienes ó preste en otro caso fianza suficiente a responder de todos perjuicios y desfalcos atendida la ninguna garantía que indudablemente ofrece y todo mientras no se decida el recurso de apelar que parece haber sido interpuesto por el procurador adverso, contra la sentencia definitiva dictada por ese tribunal.[7]
Virgen de Fátima (anónimo, siglo xx). Iglesia de San Ginés de Padriñán.
Inmaculada Concepción (anónimo, c. 1917). Parroquia de San Ginés de Padriñán.

En 1936 el cura ecónomo Manuel Pérez Rajoán redacta un inventario con destino al boletín del obispado en el que se citan los mismos altares aunque se mencionan nuevas imágenes y cambios de distribución con respecto a los inventarios de 1871 y 1891:[nota 7]

Altar mayor: de madera, en parte dorado y de estilo barroco, su maestro de obras no consta. El Calvario, San Ginés, San Juan Bautista y San Antonio. Rosario: Estilo barroco, dorado. Na Sra del Rosario de vestir, Santa Lucía y San Roque. Na Sra del Carmen: Estilo barroco, imagen de vestir de Na Sra del Carmen Santa Teresita y Santa Rita. San José: retablo de madera dorado y barroco, patrono D. Juan López Pérez. Tallas de San José, la Virgen y el Niño Dios. San Benito: Retablo de madera dorado y barroco, imágenes de San Benito, Santo Domingo y la Virgen de las Candelas. Y una Virgen del Rosario pequeñita.[2]:68

Se conoce gracias a unos dibujos realizados por el padre Nicolás Gaite entre finales de la década de 1930 y comienzos de los años 1940 que en ese entonces se guardaba en la capilla el escudo de piedra que decoraba la casa de los capellanes, ubicada junto a la Capilla de San Ildefonso, pieza hoy conservada en la finca Miramar junto con otro escudo perteneciente a la casa de los capellanes.[7] En 1938 se llevaron a cabo importantes labores en el templo consistentes en «descubrir la cantería de la Iglesia, cubierta por una gruesa capa de cal, abrir una ventana en la nave, descubrir el arco de la puerta lateral, limpieza de la bóveda de madera y arcos, arreglo de la tarima de San Benito, reparación completa de la capilla de San José, abrir una ventana y lavado y barnizado del retablo, además del lavado y barnizado del altar mayor y colaterales. Importando toda la obra la cantidad de 1078 pts, con 5 céntimos».[2]:69–70 Poco después, en 1941, se realizaron más obras gracias a que el 19 de junio el cura Jesús Lois cursó al obispado una petición para que se ejecutasen los siguientes arreglos:

1° Arreglo del tejado; 2° Pisar de madera la nave de la iglesia con un pasillo de baldosa en el centro, para lo cual el Duque de Terranova ofreció el pino viejo de su finca; hacer desaparecer un pequeño piso que hay en la sacristía; hacer desaparecer las dos alas que se extienden de la tribuna y construir otro cuerpo al campanario, se cierra el baptisterio con una pared de ladrillo, y se coloca un pavimento de madera y baldosa [...]. Para fabricar el arreglo del piso, ha dado el Exmo. Sr. Duque de Terranova, un secular y hermoso pino mouro. El mejor adorno de su finca según dice él en la calor. Serrarlo cortarlo más los carpinteros por preparar la madera y echar el piso a la iglesia impórtase 1500 Pts.[2]:71–72

Menos de una década después, en 1949, hay constancia de que se talló una mano para la imagen de San José además de procederse a la renovación de la instalación eléctrica, ascendiendo el coste a 638 pesetas. Al igual que en 1870, en 1973 el retablo corrió riesgo de sufrir desperfectos a raíz del desplome de una parte del tejado producto de un fuerte temporal. Décadas después, en 2004, se llevaron a cabo extensas reformas en el templo, tales como sustitución del pavimento y del tejado así como saneamiento de los muros y de los retablos por parte de la empresa Atlas, todo ello con un coste total de 149 586,16 euros.[2]:69–77 Pocos años después, en 2016, la capilla volvería a ser objeto de labores de restauración debido a que el retablo, al igual que los cuatro restantes del templo, adolecía de carcoma en alto grado, por lo que se les aplicó a todos un baño químico por la parte posterior, proceso que supuso un coste de 484 euros.[8] Del mismo modo, la carcoma afectó gravemente a la imagen de San José al punto de quedar la misma reducida a serrín en entre un 70% y un 80%, circunstancia descubierta cuando se procedió a mover la talla de sitio para reparar el retablo, lo que puso de manifiesto la urgencia de restaurarla lo antes posible para evitar su total pérdida,[9] siendo el coste de la reparación 1512,50 euros, cantidad que fue aportada en su totalidad por una familia sangenjina.[8]

En 2021 volverían a acometerse labores de restauración tanto en el retablo, afectado por humedades y termitas (sobre todo en la mitad inferior),[10] como en la capilla, la cual pasaría a ser puesta bajo la advocación de la Sagrada Familia; las tareas de reparación fueron acometidas por dos restauradores homologados, Sandra Domínguez y Andrés Martínez, quienes por su trabajo percibieron la suma de 6238,90 euros, mientras que por las labores de limpieza, arrejuntamiento de piedras, instalación de un sistema antihumedad en el suelo, cavite, mallazo, mortero para el suelo y colocación del piso de granito, todo ello llevado a cabo por la empresa Torres Balboa S.L., se desembolsó la cifra de 5316 euros (el suelo de granito de tres colores, instalado por el aserradero Vázquez Dena S.L., tuvo un coste de 1150 euros). Para poder financiar estos trabajos, la parroquia solicitó la colaboración de los feligreses, quienes entre los meses de octubre y noviembre donaron cantidades que oscilaban entre los 50 y los 250 euros, lográndose recaudar 870 euros, cifra que junto a los 11 850 euros con los que contaba la parroquia permitió costear la restauración de la capilla.[11] Las labores de reparación continuaron en 2022 con la restauración de las imágenes de la Virgen María y el Niño Jesús, la primera con un coste de 1536,07 euros y la segunda con un precio de 913,05 euros (estos trabajos permitieron sacar a la luz la policromía original de ambas tallas, oculta por capas de pintura aplicadas en fecha desconocida). Al igual que en 2021, la parroquia solicitó la colaboración de los feligreses, obteniéndose entre febrero y junio varios donativos de entre 10 y 1000 euros hasta alcanzar la cifra de 2445 euros recaudados.[12]

Para reparar el retablo fue preciso proceder a su desmontaje; tras sanearse la madera, aquellas partes demasiado deterioradas fueron reemplazadas por otras nuevas en madera noble con el fin de que las mismas no desentonasen, procediéndose después a la limpieza de la policromía, pues varias capas de pintura añadidas con el paso de los siglos habían desvirtuado la composición original. Una vez eliminada la suciedad de la madera, se estucaron aquellas áreas que adolecían de pérdidas volumétricas y se barnizó la estructura, la cual volvió a ser montada. A mayores, se llevaron a cabo dos acciones que alteraron en gran medida el aspecto que la capilla lució durante años: por un lado se suprimió el frontal de cemento, mientras que por otro se retiraron los fondos de las hornacinas del retablo con el fin de dejar parcialmente al descubierto un arco pétreo hasta entonces oculto, gracias a lo cual se puede contemplar hoy día la composición arquitectónica de la capilla casi en su totalidad.[10] Cabe destacar que con anterioridad a los trabajos de restauración se veneraron en la capilla varias imágenes hoy ubicadas en otros emplazamientos: hasta al menos 2015 recibió culto en este espacio una figura de la Inmaculada Concepción hoy custodiada en la cercana Parroquia de San Ginés, mientras que una imagen de Jesús Nazareno, obra de Víctor Vecino Sánchez en 2013, fue venerada durante un tiempo en esta capilla para después ser trasladada al templo parroquial, conservándose hoy día nuevamente en la iglesia, junto a la puerta norte. Así mismo, otras dos imágenes, la Virgen de Fátima y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, recibieron culto en la capilla hasta 2021, pasando Nuestra Señora del Perpetuo Socorro a ocupar el altar de la vecina Capilla del Rosario junto con una imagen de Santa Rita.

Descripción

Arquitectura

Retablo de la Sagrada Familia (anónimo, c. 1720). Iglesia de San Ginés de Padriñán.

Ubicada en el lado del evangelio del transepto, donde se hallaba el púlpito, la capilla se erige como una pequeña obra de mampostería de piedra de planta rectangular y cubierta a dos aguas, la cual se caracteriza por contar con un arco ojival abierto hacia el sur sostenido por dos columnatas; realizada toda la obra con piedra de sillería, el arco cuenta con un total de quince dovelas y alberga en el extremo izquierdo una sencilla imposta con forma de nacela. Respecto a la bóveda, esta carece de arcos fajones o de cualquier otro elemento arquitectónico u ornamental, mientras que en los muros laterales se hallan dos oquedades abocinadas con derrame tanto interno como externo, ambas decoradas con vidrieras, figurando en la de la derecha los nombres de quienes están sepultados en la capilla, detalle descubierto durante la última restauración junto con la profundidad de los plintos. Al fondo de la capilla destaca el elemento arquitectónico más relevante: un arcosolio ojival ligeramente tallado con su altar y su piedra de ara. En sus orígenes este arcosolio contó con un retablo pintado en un lienzo en el que se representaba el episodio de la huida a Egipto, obra de la que actualmente no queda ningún vestigio. En lo tocante al suelo, este se halla cubierto de baldosas casi en su totalidad (solo quedaron al descubierto dos secciones del suelo original bajo el arco de entrada, protegidas por un cristal e iluminadas con luz artificial). Este suelo de baldosas cuenta en el centro con una placa marmoleada donde figura una leyenda en la que se informa acerca de la identidad del fundador de la capilla además de establecerse el año 1670 como la fecha de su edificación:

Licenciado
JUAN POSSE DE FAXÍN
Cura párroco de
San Ginés de Padriñán
fundó esta capilla de San José
en el año de 1670

Por su parte, en el exterior de la capilla destaca un escudo acuartelado y coronado con yelmo representativo de la Casa de Berdoias, oriunda de Vimianzo; el primer cuartel presenta la cabeza de un lobo, el segundo una torre junto a un pino a cuyos pies se halla nuevamente un lobo, el tercero otro pino con cinco lanzas y el cuarto una venera. El primer y cuarto cuartel pertenencen a los Lemas, mientras que el segundo constituye una fusión de las armas de los Lemas (torre) y los Posse (pino y lobo), correspondiéndose el tercer cuartel con las armas de los Leis; la presencia de la heráldica de los Lemas en la capilla se explica por el hecho de que de esta familia descienden los Posse de Faxín, oriundos de San Martín de Fontearcada, en Muros (La Coruña).[2][7]

Retablo

El retablo, de estilo puramente barroco, se compone de altar, predela, un cuerpo de tres calles y ático. El altar es marmoleado y cuenta con dos pilastras apoyadas sobre netos, destacando en el centro un círculo presidido por tres elementos: un martillo, una escuadra y una sierra. Pese a que en un principio la escuadra podría vincular la pieza con la masonería, el hecho de estar acompañada de un martillo y una sierra identifica estos tres elementos como instrumentos representativos de la carpintería, profesión que ejercía San José, un detalle colocado para hacer referencia a la primitiva advocación bajo la que se puso la capilla, la cual siguió vigente hasta 2021. Tanto la predela como el cuerpo y el ático presentan forma de cascarón al ser las calles laterales convergentes. La predela, cortada en la calle central, presenta una rica ornamentación a base de rocalla y marmoleados, destacando en los extremos unos prominentes netos y en las calles laterales unos motivos de rocalla similares a cornucopias. El cuerpo se compone de tres arcos de medio punto, el central de menor tamaño, y los mismos se perfilan con una delgada ornamentación de rocalla, estando el cuerpo dividido por un total de cuatro pilastras también con decoración de rocalla, si bien el elemento más destacado se halla en ambos laterales, equipados con sendos estípites acompañados de pilastras decoradas nuevamente con rocalla y presididas por las tallas de bulto redondo de dos infantes desnudos. En lo tocante al ático, este se adapta a la bóveda de la capilla y exhibe una decoración semejante a un resplandor al contar con seis listones en forma de abanico, estando las secciones que los dividen plagadas con motivos de candelieri. El arco que remata el conjunto posee dos secciones, la inferior marmoleada y la superior cubierta de rocalla, con el centro presidido por un escudo en el que se fusionan las armas de las familias que hasta el siglo xviii ostentaron el patronato, todas ellas miembros de la Casa de Miraflores: este escudo, rematado con corona real, es acuartelado y presenta trece roeles en el primer cuartel (Sarmiento), jaquelado en el segundo cuartel (Saavedra de acuerdo con el historiador José Manuel Abel Expósito,[7] aunque se asemeja más a la heráldica de los Valladares) y un árbol y una torre respectivamente en el tercer y cuarto cuartel (Posse de Faxín). Cabe destacar que en origen los tres arcos del cuerpo contaban con fondos marmoleados en tonalidades claras, retirados para dejar a la vista parte del arcosolio. Así mismo, el altar no es contemporáneo del retablo y muy probablemente fue facturado a comienzos del siglo xix puesto que resulta prácticamente idéntico al altar que en su momento cobijó la Capilla de la Purificación, fabricado casi con total seguridad a inicios de dicha centuria debido al descubrimiento tras su retirada en 2016 de una moneda de cinco céntimos de Fernando VII;[13] este altar fue instalado en la capilla para ocultar unas pinturas murales del siglo xvi, siendo altamente probable que el altar de la Capilla de la Sagrada Familia se dispusiese con el único fin de dotar al templo de una mayor armonía puesto que ambas capillas están situadas una frente a la otra.

Imaginería

La Capilla de la Sagrada Familia antes de la última restauración.

Respecto a la imaginería, esta la componen principalmente las tres tallas que conforman la Sagrada Familia, todas ellas de proporciones anatómicamente incorrectas. La figura de San José, cuyo cromatismo original permaneció oculto durante años por oscuras capas de pintura, muestra al padre putativo de Jesús ataviado con un sayo bermellón con ribete dorado y un manto de color verde oscuro con ribete también dorado el cual cuelga artísticamente de su hombro izquierdo. Calzado con borceguíes, un detalle marcadamente anacrónico al igual que el sayo, en la mano izquierda sujeta un bastón mientras la mano derecha se abre de forma dispensadora, estando la cabeza inclinada hacia abajo y caracterizada por una espesa barba rizada y una melena compuesta por las ondulaciones típicas del barroco, todo ello coronado por una aureola de orfebrería. En lo tocante a la imagen del Niño Jesús, esta es la más sencilla del grupo y exhibe al infante descalzo y vestido con una simple túnica de color ocre ajustada con cíngulo. Colocado sobre un rico pedestal decorado en el frente con la cabeza de un querubín, tiene el rostro alzado y ambos brazos extendidos hacia arriba, como si tratase de agarrarse a las manos de sus padres. Por su parte, la imagen de la Virgen María experimentó un cambio significativo tras la restauración, pues durante años lució capas de pintura que mantuvieron oculta la policromía original del mismo modo que San José. Vestida con túnica, capa y velo, la túnica fue cubierta con pintura rosa para ocultar un cromatismo bermellón plagado de filigranas en dorado con ribete también dorado, mientras que la capa fue pintada de azul, quedando oculta la policromía verde oscuro que la caracteriza así como la cenefa dorada que la adorna. El velo fue la única prenda que apenas sufrió variaciones; de color blanco con borde dorado, el mismo enmarca graciosamente el rostro de María, inclinado a la izquierda, mientras que el brazo derecho está alzado, hallándose el brazo izquierdo bajado en dirección a su hijo, todo ello rematado con una aureola estrellada de orfebrería. Por último, frente a la predela destacan dos imágenes de escaso valor artístico: Santa Ana enseñando a leer a la Virgen y San Joaquín, ambas facturadas con toda probabilidad en el siglo xx por los talleres de Olot.

Legado

Notas

Referencias

Related Articles

Wikiwand AI