Fernando de Austria (cardenal-infante)

gobernador de los Países Bajos, cardenal y arzobispo de Toledo. Hermano de Felipe IV From Wikipedia, the free encyclopedia

Don Fernando de Austria, también Cardenal-Infante don Fernando (San Lorenzo de El Escorial, 16 de mayo de 1609[1][2]-Bruselas, 9 de noviembre de 1641), llamado «el Cardenal-Infante» o «el Infante-Cardenal»,[3] fue infante de España y Portugal, gobernador del Estado de Milán y los Países Bajos españoles, virrey de Cataluña, administrador apostólico de la archidiócesis de Toledo (1619-1641) y comandante de las fuerzas españolas durante la guerra de los Treinta Años, la guerra de los Ochenta Años y la guerra franco-española.

Predecesor Fernando Gonzaga
Sucesor Virginio Orsini
Datos rápidos Predecesor, Sucesor ...
Fernando de Austria y Austria-Estiria

El Cardenal-Infante por Anthony van Dyck (Museo del Prado).


Cardenal diácono de Santa María del Pórtico
29 de julio de 1619-9 de noviembre de 1641
Predecesor Fernando Gonzaga
Sucesor Virginio Orsini


90.º Arzobispo de Toledo
Primado de las Españas
1 de marzo de 1620-9 de noviembre de 1641
Predecesor Bernardo de Sandoval y Rojas
Sucesor Gaspar de Borja y Velasco


Gobernador de los Países Bajos
1634-1641
Predecesor Francisco de Moncada
Sucesor Francisco de Melo


Gobernador del Milanesado
1633-1634
Predecesor Gomes IV Suárez de Figueroa y Córdoba
Sucesor Gil de Albornoz


Virrey de Cataluña
mayo de 1632-enero de 1633
Predecesor Enrique de Aragón y Cardona
Sucesor Enrique de Aragón y Cardona

Otros títulos Infante de España
Canciller Mayor de Castilla
Información religiosa
Proclamación cardenalicia 29 de julio de 1619
por Paulo V
Título cardenalicio
Cardenal diácono de Santa María del Pórtico[a]
Información personal
Nombre Fernando de Austria y Austria-Estiria
Nacimiento 16 de mayo de 1609
San Lorenzo de El Escorial, España
Fallecimiento 9 de noviembre de 1641 (32 años)
Bruselas, Países Bajos españoles
Padres Felipe III de España y Margarita de Austria-Estiria
Hijos Mariana de Austria

Escudo de Fernando de Austria y Austria-Estiria
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Por sus logros, el cardenal-infante se ha considerado uno de los mejores generales de Europa en el siglo XVII.[4] Tras su salto a la fama con la batalla de Nördlingen, su breve pero importante papel como gobernador de los Países Bajos le reveló como un general y diplomático estelar a pesar de su juventud e inexperiencia. Se le ha considerado una suerte de «última esperanza» para la hegemonía española en Europa, que se vio truncada por la proverbial falta de apoyos en la corte y por la prematura muerte de Fernando en un momento decisivo.[3]

Biografía

Juventud

Nació en El Escorial, cerca de Madrid, en 1609. Era hijo del rey Felipe III y de la reina Margarita de Austria. El día 7 de junio, fiesta del Espíritu Santo, fue bautizado en su mismo lugar de nacimiento, el monasterio de El Escorial, por el arzobispo de Toledo, don Bernardo de Sandoval; siendo sus padrinos sus hermanos el príncipe Felipe y la infanta Ana.[b][5][6][7][8] Su padre deseó que el infante Fernando ingresara en el clero católico. Así, en 1619, el infante fue nombrado arzobispo de Toledo y poco tiempo después fue designado cardenal. Fernando no fue ordenado sacerdote, algo habitual en aquella época cuando algún miembro de la realeza o de la aristocracia ocupaba algún cargo eclesiástico.

Acontecimientos destacados

El Cardenal-Infante Fernando de Austria como cazador por Velázquez (Museo del Prado).

En 1632 fue nombrado virrey de Cataluña, dejando la Corte de Madrid, a donde ya no volvería nunca más. En Cataluña permaneció poco tiempo, ya que estaba previsto que sustituyera a su tía Isabel Clara Eugenia como gobernador de los Países Bajos españoles.

A causa de la hostilidad de la armada neerlandesa en aquel momento, no fue posible realizar el viaje por mar. El cardenal-infante se desplazó a Génova en 1633 para reunirse con un ejército. Planeó trasladarse desde Milán a los Países Bajos españoles atravesando Lombardía, el Tirol, Suabia y siguiendo el Rin.

Fernando pensó en asegurar la ruta con una serie de guarniciones y, al mismo tiempo, prestar apoyo a las fuerzas de su primo el rey Fernando de Hungría (el futuro emperador Fernando III), que dirigía el ejército imperial frente a los suecos durante la guerra de los Treinta Años.

Ordenó que se adelantase la mitad de su ejército bajo el mando de Gómez Suárez de Figueroa, duque de Feria, pero este contingente sufrió numerosas bajas durante su enfrentamiento con las tropas suecas al mando del duque Bernardo de Sajonia-Weimar y Gustaf Horn.

Ante esta situación los Habsburgo solicitaron la ayuda de cuatro mil efectivos de la caballería del general Albrecht von Wallenstein, pero este denegó la petición y los mandos del cardenal-infante tuvieron que conseguir nuevas fuerzas por sus propios medios. Fernando fue capaz de continuar su viaje en 1634, reuniéndose en Baviera con los restos del ejército del duque de Feria, que había muerto en enero de 1634.[9]

Batalla de Nördlingen

Fernando de Austria en la batalla de Nördlingen, por Rubens (Museo del Prado).

El rey Fernando de Hungría pudo derrotar al ejército sueco en Ratisbona en el mes de julio de 1634. El monarca de Hungría y su primo el cardenal-infante Fernando de Austria se apresuraron a unir sus ejércitos. Las fuerzas suecas del duque Bernardo de Sajonia-Weimar y Gustaf Horn intentaron desesperadamente impedir esta fusión, pero fueron incapaces de alcanzar los efectivos de Fernando de Hungría.

El cardenal-infante cruzó el río Danubio en agosto de 1634 y, en el mes de septiembre de aquel año, ambos ejércitos, ya unidos, acamparon al sur de la población de Nördlingen en Suabia. En aquel momento Nördlingen estaba protegida por una pequeña guarnición sueca. Poco después, las fuerzas de Bernardo de Sajonia-Weimar y Gustaf Horn alcanzaron Nördlingen.

Estos hechos condujeron a la decisiva batalla de Nördlingen. Junto con su primo el rey de Hungría, el cardenal-infante se preparó para la batalla, ignorando advertencias en sentido contrario que les hicieron generales más experimentados, como Matthias Gallas. El duque Bernardo y Horn también hicieron preparativos, pero en aquel momento, además de mantener discrepancias personales, subestimaron la superioridad numérica de sus enemigos.

Los informes cifraron las fuerzas de la infantería enemiga en 7000 hombres y no 20 000 frente a los 16 000 que componían la infantería sueca. En el transcurso de la batalla, casi todo lo que pudo ir mal a las fuerzas suecas acabó sucediendo, y los dos primos de la Casa de Austria consiguieron una victoria militar excepcional donde bajo el mando del cardenal-infante, se denota que la batalla fue «ante todo una victoria española».[10] Gustaf Horn fue hecho prisionero, el ejército sueco destruido y sus restos huyeron a Heilbronn.

Gobernador general de los Países Bajos españoles

El rey Fernando de Hungría trató de convencer a su primo de que permaneciese en Alemania, pero, poco después de la batalla, el cardenal-infante se trasladó con sus efectivos a Bruselas, ciudad a la que llegó a finales de 1634. Debido a la impopularidad del clero en aquel momento en Bruselas, como gobernador general minimizó su estatus eclesiástico haciendo hincapié en su autoridad secular. Fernando, hábil como político y diplomático, reformó con rapidez el gobierno y la organización militar en los Países Bajos españoles, y logró contar con el apoyo de los flamencos contra Francia.

Los poderes del cardenal-infante estuvieron limitados en secreto porque los mandos del ejército estaban obligados a seguir las instrucciones que llegasen de España, incluso si éstas eran contrarias a las órdenes de Fernando. En 1635 los franceses decidieron asediar la ciudad de Lovaina junto a los neerlandeses, desde Maastricht. Sin embargo, los neerlandeses vacilaron y finalmente los franceses se retiraron, lo que facilitó al cardenal-infante la conquista de Diest, Goch, Gennep, Limburgo y Schenk.

En 1636 el cardenal-infante retiró los poderes a los últimos sacerdotes protestantes de los Países Bajos españoles y continuó la expansión militar de los Austrias españoles con la captura de Hirson, Le Catelet y La Capelle en el norte de Francia, durante la campaña del Somme. Llegó a amenazar París al tomar Corbie, a ciento treinta kilómetros de la capital francesa. A pesar de ello, no pudo continuar esta ofensiva debido a la falta de recursos y una renovada ofensiva neerlandesa. Perdió el terreno conquistado en los años siguientes, pero sí aseguró Luxemburgo mediante contingentes croatas.

Ocupado con el frente francés al sur, no fue capaz de destinar recursos y atención en 1637 a Breda, asediada por el príncipe de Orange, Federico Enrique de Nassau. El cardenal-infante desistió de ella y en su lugar recuperó Venlo y Roermond, celebrados contragolpes logrados con la ayuda de innovadora artillería explosiva, que permitieron aislar Maastricht de la república neerlandesa y coartar más ofensivas desde el este. A pesar de ello, Breda cayó ante Federico Enrique, volviendo a los rebeldes tras doce años bajo control español, un desenlace de poco valor aunque mal recibido en la corte. Falló a la hora de expulsar a los franceses de Landrecies y Damvillers, no pudiendo hacerlo más que al norte de Maubeuge, y este proceso supuso pérdidas territoriales.

En 1638, tuvo éxito en el socorro de Saint-Omer contra el ejército francés, y también auxilió Amberes al aplastar al ejército neerlandés en la batalla de Kallo. Tras ello, Fernando buscó negociar con las Provincias Unidas para alejarlas de su alianza con Francia, aunque no tuvo éxito. Fue capaz de retener Châtillon (Saint-Léger), Hulst y Geldern, donde venció a Federico Enrique en la batalla de Güeldres. Arrás, poblada por contingentes irlandeses al servicio de España, se perdió a Francia en 1640. No obstante, el cardenal-infante logró obtener más victorias decisivas sobre los neerlandeses en las batallas de Brujas y Hulst, lo que supuso la pérdida de apoyo por parte de Federico Enrique y dio lugar a una pausa en la guerra en Flandes que duró varios años.

Final

Más peligrosos que los adversarios en el campo de batalla fueron los enemigos que tuvo el cardenal-infante en la corte española. Estos hicieron circular numerosos rumores infundados con los que se trataba de socavar la reputación del cardenal. En uno de ellos se le acusaba de querer convertirse en un gobernante independiente de los Países Bajos españoles con ayuda del rey de Francia. En otro, se afirmaba que en la Corte de Francia se pensaba en un matrimonio entre el cardenal-infante y la hija del duque de Orleans.

En aquel momento, el Imperio español se encontraba inmerso en una mala situación financiera y militar. En Portugal se inició un levantamiento para separarse de la Corona Española. El cardenal-infante se vio obligado a emitir órdenes contradictorias para enviar tropas que ayudasen a sofocar la revuelta portuguesa.

Fernando de Austria cayó enfermo durante el asedio Aire-sur-la-Lys (recuperada por los españoles el 7 de diciembre) y falleció en Bruselas el 9 de noviembre de 1641. Se cree que su muerte fue provocada por el agotamiento unido a su enfermedad. Los informes hablan de una úlcera de estómago, pero hubo rumores que apuntaban a un posible envenenamiento como causa de su muerte. Su cuerpo fue enviado a España en 1643.

Tuvo una hija ilegítima, Ana de la Croix, nacida en Bruselas en 1641, que se hizo monja y murió en Madrid en 1715.

Las disputas generadas por su sucesión como Gobernador General de los Países Bajos provocaron el fin de la alianza entre el Emperador y la Corte de sus parientes españoles. El emperador Fernando III (viejo compañero de armas del cardenal) apoyaba a su hermano el archiduque Leopoldo Guillermo de Austria, un militar desafortunado pero hábil gobernante, y en Madrid se pensaba en Juan José de Austria, el hijo natural que tuvo el rey Felipe IV con la actriz María Calderón. La investidura como gobernador de Juan José de Austria se retrasó, y la Corona Española perdió el dominio sobre gran parte de los Países Bajos españoles bajo el mandato del débil gobernador interino Francisco de Melo, marqués de Terceira.

Ancestros

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Notas

  1. Archidiócesis de Toledo (1622). Guzman, Bernardino de, ed. Constituciones sinodales del Smo. Señor don Fernando, Cardenal Infante, administrador perpetuo del Arçobispado de Toledo [...]. Consultado el 10 de febrero de 2015. «La titulación era don Fernando Infante de España por la Gracia de Dios, Cardenal de la Santa Iglesia de Roma con el título de Santa María in Porticu, Administrador perpetuo del Arzobispado de Toledo, Primado de las Españas, Canciller Mayor de Castilla, &c.»
  2. De acuerdo don el ceremonial español para los infantes de España, distintos nobles de España llevaron los instrumentos del bautismo, en este caso: la vela, el conde de Barajas; el capillo, el conde de Nieva; el salero, el marqués de San Germán y el aguamanil, el marqués de Mirabel. El propio fue llevado en brazos del duque del Infantado.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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