Conquista del Peñón de Vélez de la Gomera
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| Conquista del Peñón de Vélez de la Gomera | ||||
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| Parte de las Guerras habsburgo-otomanas | ||||
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| Fecha | 31 de agosto - 5 de septiembre de 1564 | |||
| Lugar | Peñón de Vélez de la Gomera | |||
| Resultado | Victoria cristiana | |||
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| Comandantes | ||||
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La conquista del peñón de Vélez de la Gomera por la Monarquía Hispánica tuvo lugar en 1564. Sucedió a una expedición fallida el año anterior, y tuvo como resultado el asentamiento español definitivo en el peñón como plaza fuerte, que ha continuado hasta la actualidad.[1]
Constituyó una victoria pequeña pero simbólica, la primera seña de recuperación del poderío naval hispánico tras el desastre de Los Gelves, y precedió al gran éxito de la defensa de Malta del año próximo.[2]
España conquistó el peñón por primera vez el 23 de julio de 1508,[3] cuando las tropas de Fernando el Católico al mando de Pedro Navarro, antiguo pupilo del Gran Capitán, se hicieron con él. Las fuerzas moras trataron de reconquistarlo en varias ocasiones, consiguiéndolo en diciembre de 1522 de manos del gobernador Juan de Villalobos y estableciendo el estado musulmán de Badis, base de piratería berberisca y corso otomano. Los intentos españoles de retomarlo se sucedieron en 1525 y 1563, estorbados por la implicación de España en las Guerras de Italia contra Francia, aliada otomana.
En 1563, el mismo año del fracaso de la expedición de Sancho Martínez de Leiva (no confundir con su hijo homónimo), el rey Felipe II ordenó la repetición de la empresa.[4] En ella volverían a participar Leiva y Álvaro de Bazán, que se había distinguido en la primera a pesar de sus planes tácticos no fueron escuchados. Tropas aliadas, pontificias, maltesas y toscanas acompañaron la expedición, formada en cuanto a soldados por 6000 miembros del Tercio de Nápoles, 2000 lansquenetes alemanes y 1200 italianos. Parecía un contingente excesivo para tomar una plaza tan pequeña, pero Felipe no deseaba correr riesgos esta vez.[4]
Tras reunirse en Málaga, al mando de García de Toledo Osorio, y partió el 29 de agosto, juntándose con refuerzos portugueses por el camino.
Batalla
El 31 de agosto tocaron tierra y procedieron a atacar las cercanas Torres de Alcalá, que tomaron y fortificaron. Con base en ellas, se organizó una fuerza terrestre al mando de Leiva que se dirigió hacia el peñón. Debido a lo fragoso del terreno, se vieron obligados a llevar piezas de artillería a hombros, pero consiguieron alcanzar su objetivo y emplazar cañones en lo alto del Cantil y el Baba. El corsario y caíd Kara Mustafá (no confundir con el posterior Kara Mustafá) había avituallado la fortaleza antes de la llegada de los cristianos y dejado a su cargo al renegado español Ferret, y ahora intentaba recabar refuerzos del sultán wattásida de Fez, confiando en la solidez de los muros para aguantar hasta que llegase.[4] Los españoles debatieron sobre la mejor forma de tomar la fortaleza, que parecía inexpugnable, mientras resistían correrías de locales moros contra su campamento y bombardeaban incesantemente la posición.
La reflexión fue innecesaria, ya que, ante la tardanza de los refuerzos musulmanes, y viendo que sería imposible resistir, Ferret optó por abandonar la fortaleza, haciéndolo con nocturnidad y en pocos grupos para no ser detectados y atacados. Quedaron 27 turcos que se negaron a seguirle, de los cuales el capitán, renegado albanés, se entregó a Juan Andrea Doria y contó la situación a los cristianos. Doria obtuvo la rendición de los que quedaban en la fortaleza y ésta fue ocupada por los expedicionarios poco después, haciéndose con toda la artillería y víveres que los moros habían dejado tras de sí y poniendo fin al asedio tras seis días de lucha.[4] Despedidas las flotas de Portugal y Malta, García de Toledo dejó 1600 hombres como guarnición mientras se reparaba la fortaleza y se dispuso a zarpar de vuelta a Málaga con todas las demás fuerzas. En medio de los preparativos llegaron los refuerzos de Fez, que fueron repelidos y puestos en fuga.