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Círculo literario

grupo de escritores que se reúnen meramente por amistad From Wikipedia, the free encyclopedia

Círculo literario es un pequeño grupo de escritores que se reúnen más por amistad y frecuentación habitual[3] que por una causa literaria o estilo común (que es lo que define una escuela o movimiento literario). El DRAE define de forma similar una de las acepciones de la voz "cenáculo".[4] El término coterie en lengua inglesa, que se utiliza de forma equivalente, tiene una connotación peyorativa.[5][c][d] Uno de estos grupos (formado por aristócratas e intelectuales ingleses en torno a 1910) se denominó precisamente The Coterie.

Ilustración para una obra de 1617, donde aparece la clientela de la Mermaid Tavern, identificada por el cartel que reza: Poets impalled wt Lawrell coranets ("poetas empalados con coronas de laurel").
Le château de Coppet au clair de lune, acuarela de Juliette Récamier, una de las amigas de Mme de Staël.
Los miembros del Göttinger Hainbund en una litografía conmemorativa.
Caricatura del Wuppertaler Dichterkreis, por Johann Richard Seel, 1859. Entre los caricaturizados están Carl Siebel, Emil Rittershaus y Carl Michels.
Los miembros de Die Freien caricaturizados por Friedrich Engels, 1842. De izquierda a derecha: Arnold Ruge, Ludwig Bühl, Carl Nauwerck, Bruno Bauer, Otto Wigand, Edgar Bauer, Max Stirner, Eduard Meyen, dos personajes sin identificar y Karl Friedrich Köppen. La ardilla posiblemente es una sátira de Friedrich Eichhorn, cuyo apellido es similar al nombre de ese animal en alemán.
El Groupe de Médan: Siguiendo el sentido horario, desde arriba: Paul Alexis, Guy de Maupassant, Henry Céard, Léon Hennique y Joris-Karl Huysmans. En el centro, Émile Zola.
Miembros de Junimea en 1883.
Vencidos da vida en 1880: de izquierda a derecha, sentados, Guerra Junqueiro, el conde de Sabugosa, José Maria Eça de Queirós, el conde de Arnoso; de pie, el marqués de Soveral, Ramalho Ortigão, Carlos de Lima Mayer y el conde de Ficalho; en las escaleras, Carlos Lobo de Ávila y Joaquim Pedro de Oliveira Martins.
Les poètes du Parnasse o Chez Alphonse Lemerre, à Ville d’Avray ("Los poetas del Parnaso" o "En casa de Alphonse Lemerre, en Ville-d'Avray"), cuadro presentado por el pintor Paul Chabas al Salón de París de 1895, que incluye a Leconte de Lisle (había muerto el año anterior, pero pudo haber posado mientras el cuadro se estaba pintando), Jules Breton, André Theuriet, Georges Lafenestre, Alphonse Lemerre, Léon Dierx, Jules Claretie, Henri Cazalis, Alphonse Daudet, François Coppée, Sully-Prudhomme, José-Maria de Heredia, Alfred Marshall, Paul Arène, Paul Hervieu, Paul Bourget, Henry Roujon, Auguste Dorchain y Marcel Prévost.
Los futuristas rusos del grupo Hylaea en 1912-1913: Benedikt Lifshits, Vladímir Burliuk, Vladímir Mayakovski, David Burliuk y Alekséi Kruchónyj.
El Caffè Florian de Venecia (bajo los pórticos de la Piazza San Marco), donde se reunía el Club des Longues moustaches entre 1908 y 1911.
Algunos miembros del Bloomsbury Circle en el jardín de Garsington Manor, cerca de Oxford, en 1915. De izquierda a derecha: Lady Ottoline Morrell (la anfitriona), María Nys[a][1] (cuatro años después se casó con Aldous Huxley), Lytton Strachey, Duncan Grant y Vanessa Bell.
Escritores del Grupo Norte, cuando aún se denominaba "Bohemia Trujillana", fotografiados en 1916. De izquierda a derecha, sentados: José Eulogio Garrido, Juvenal Chávarry, Domingo Parra del Riego, César Vallejo, Santiago Martín Lynch y Horacio Urteaga. De pie: Luis Sánchez Ferrer, Federico Esquerre, Antenor Orrego, Alcides Spelucín y Gonzalo Sumarán.
Miembros del grupo estonio Siuru en 1917: Peet Aren, Otto Krusten, Friedebert Tuglas, Arthur Adson, Marie Under, August Gailit, Johannes Semper y Henrik Visnapuu.
El exterior del Dill Pickle Club, con un cartel que reza "da un paso hacia arriba, agáchate, deja tu dignidad fuera".[b]
Caricatura del Algonquin Round Table, por Bill Breck, 1923. Se representa a Alexander Woollcott, Horace Liveright, F. P. A., Marc Connelly, Johnny Weaver, Heywood Broun, Joe Kaufman, Host Case, Bob Sherwood, una mujer sin identificar, Hendrik van Loon, Bob Benchley, Konrad Bercovici, Burton Rascoe, Mrs. Dawson, Jimmy Reynolds y otros.
Escaparate de una de las librerías de Rue de l'Odéon que dieron nombre al grupo Stratford-on-Odéon.
La ilustración de Rea Irvin para la portada del primer número de The New Yorker (21 de febrero de 1925) plasma gráficamente a un personaje imaginario que posteriormente recibiría el nombre de Eustace Tilley, vestido como un dandy de refinados gustos, al tanto de las últimas novedades literarias y que frecuenta alguna coterie.[2]
El Moorish Pavilion del consulado estadounidense en Tánger, adquirido en los años veinte, acoge en la actualidad el Museo del Legado Americano, con una parte dedicada a Paul Bowles, que desde 1947 reunió en su torno un círculo literario compuesto por amigos, admiradores, visitantes y buscadores de experiencias exóticas.
Günter Grass, Joachim Kaiser y Martin Walser en un acto conmemorativo del 60 aniversario del Gruppe 47, moderado por Wolfgang Herles.
The Vehicule Poets.

No debe confundirse con un taller literario[7] o de "escritura creativa", con un círculo de escritura[8] (que se dedica a ofrecer apoyo a escritores aficionados o en formación)[9] o con una sociedad literaria[10] (que no es una agrupación de escritores, sino de lectores que se reúnen para discutir o celebrar obras literarias o autores; con menores pretensiones, también son reuniones de lectores las que se denominan círculo de literatura, club de lectura, gabinete de lectura o gabinete literario -cabinet de lecture, cabinet littéraire-, que en el siglo XIX permitía leer por un módico precio[11]).

Los círculos o grupos literarios se suelen reunir físicamente[e] en torno a lugares específicos, como una casa más o menos lujosa (a menudo la mansión o finca de recreo en el campo de un personaje adinerado, o la residencia más modesta de un escritor[f]), un salón literario, la tertulia que se repite periódicamente en una taberna o cafetería,[g] en un club político o club social,[h] un espacio universitario que permite el contacto informal de profesores o estudiantes con o sin guía de estos[i]; o virtualmente en medios como una revista literaria o una editorial,[j] e incluso el contacto epistolar.[k]

Aunque los círculos literarios pueden prolongarse en una estructura institucional a lo largo del tiempo (como fueron los literatos alejandrinos en torno al Museion y la Biblioteca -Pléyade poética y Pléyade trágica del siglo III a. C.-; las academias literarias -iniciadas con las italianas[12] y las españolas del Siglo de Oro-, las sociedades de emulación -en la Francia del Siglo de las Luces- o los ateneos -desde el de Madrid, fundado en 1835-), también pueden restringirse a un periodo más o menos breve limitado por la coincidencia biográfica de sus componentes (como ocurrió con el círculo de Mecenas en la Roma de finales del siglo I a. C. o con la reunión de los siete sabios del bosque de bambú próximo a la casa de Xi Kang en el Shanyang del III); a veces a la estancia de un escritor en una ciudad más o menos exótica (a la que atrae a sus amigos y admiradores)[l] o incluso en un hotel.[m]

Grupo literario y generación literaria

El de círculo literario tiene un uso similar al concepto de grupo literario;[14] mientras que tanto círculo como grupo tienen una dimensión diferenciada con el de generación literaria, aunque muy frecuentemente se utilizan de forma intercambiable en la bibliografía.

En la literatura española

Así, por ejemplo, hay algún uso bibliográfico de las expresiones "grupo literario del 98", "grupo literario del 27" (o "grupo poético del 27"), "grupo literario del 50" (o "grupo poético del 50") y "grupo poético de los setenta" (o "de los novísimos") para referirse a la generación del 98 (iniciada por el "grupo de los tres" e identificada con la revista Alma Española), la generación del 27 (uno de cuyos iniciadores fue el grupo malagueño de la revista Litoral, mientras en Madrid algunos jóvenes vanguardistas de la Residencia de Estudiantes se autodenominaban "La Orden de Toledo"), la generación del 50 (encabezada por el grupo o "escuela de Barcelona"[15] y en la que se incluyen otros, como "versos con faldas") o la generación de los setenta (de muy compleja composición y diversa denominación); mientras que las denominaciones "grupo Nós" y xeración Nós ("generación Nós" en lengua gallega) son intercambiables. En lengua catalana, el grupo Ofèlia Dracs en los años 1980 estaba compuesto por escritores de varias generaciones.[16]

Es más problemático considerar como un solo grupo literario a la generación del 14 (dentro de la que están muchos grupos opuestos entre sí, como los novecentistas, los ultraístas o los creacionistas, tertulias como la del Café Pombo o iniciativas editoriales como la Revista de Occidente) o a la generación del 36 (o primera generación de la posguerra, entre los que hay garcilasistas, arraigados, desarraigados, tremendistas, los del exilio "exterior" e "interior", grupos en torno a revistas literarias: Cántico en Córdoba, Proel en Santander, Espadaña en León, Ínsula en Madrid, "falangistas liberales" de Escorial, "ultraconservadores" de Arbor, los del pati de lletres de la Universidad de Barcelona,[n] etc.)[17] En la segunda mitad del siglo XX se suceden los círculos o grupos literarios, con mayor o menor apoyo editorial y repercusión académica: "novísimos" o "venecianos", "postnovísimos", poesía "de la experiencia", "de la conciencia", "del silencio", "metafísica", "de la nueva" o "la otra sentimentalidad" (Granada, 1983), "de la diferencia" (1997), generaciones "del 68", "de los setenta", "del 75", "de la democracia", "de los francotiradores", "del 80", "de los ochenta", "del 99", "del 2000", "Kronen", "Kindle", "Nocilla", "la luz nueva", "afterpop", "mutantes", "nueva narrativa", "nueva dramaturgia" o "nuevo drama", "nueva épica", "realismo sucio", "realismo meditativo", "jóvenes poetas líricos", etc.[o][18][19][20][p][21][q][22][r][s] Ninguno de ellos tuvo tanta repercusión y éxito comercial como el "boom latinoamericano", diseñado desde Barcelona.

Además de las numerosas academias literarias del Siglo de Oro español (incluso Cervantes hace un uso paródico del concepto al inventarse los "académicos de Argamasilla" en El Quijote),[23] en la literatura española del Renacimiento y el Barroco se distinguen algunos círculos, grupos o escuelas, como los castellanos del siglo XV,[24] la escuela antequerano-granadina (finales del siglo XVI y comienzos del XVII), los que seguían a la corte de Madrid a Valladolid y de vuelta a Madrid (cuyas figuras rivales -vistas retrospectivamente- fueron Cervantes y Lope y luego Góngora y Quevedo, pero que fueron protagonizados por poetas de mucha menor nombradía[t]); y en el Neoclasicismo la escuela literaria salmantina y la escuela poética sevillana (finales del siglo XVIII y comienzos del XIX). Con criterios de adscripción regional, a mediados del siglo XIX se propone la existencia de una escuela literaria montañesa, y en la primera mitad del XX una escuela mallorquina. Otras denominaciones son más extensas en términos de adscripción temporal o local (escuela ascética española) o se refieren a los epígonos de una figura (escuela de Calderón).

En la literatura hispanoamericana

En el Buenos Aires de la década de 1920 se distinguían dos grupos o círculos literarios rivales: el grupo de Florida y el grupo de Boedo. Otros grupos literarios del ámbito hispanoamericano fueron: El Mosaico (Colombia, 1858), Los Diez (Chile, 1914-1924), grupo Norte (Perú, 1915), grupo de Guayaquil (década de 1930, Chile), Los inútiles (1934, Rancagua, Chile), Viernes (Venezuela, 1936-1941), grupo La Mandrágora (Chile, 1938), Piedra y cielo (Colombia, 1939), Bohemia Poblana (Puebla de Zaragoza, México, 1942), La Carpa (Tucumán, Argentina, 1944), Los Papelípolas (Huila, Colombia, 1958), grupo Chaicura (Ancud, Chile, 1963), grupo literario Paitanás (1965, Vallenar, Chile), Taller Aumen (Castro, Chile, 1975), grupo Taller de Estocolmo (escritores chilenos, 1977), grupo o taller literario Fragua (San Fernando, Chile, 1979), grupo Tráfico (1981, Caracas, Venezuela), movimiento Acción Poética (Monterrey, Nuevo León, México, 1996), etc.[26]

En algún caso la bibliografía utiliza la denominación "círculo", como para el círculo modernista ecuatoriano: Humberto Fierro (1890-1929), Arturo Borja (1892-1912) y Ernesto Noboa y Caamaño (1889-1927); presente en revistas literarias desde 1895.[27]

Círculos literarios en la literatura anglosajona

Círculos literarios en la literatura en francés

Círculos literarios en la literatura en alemán

Círculos literarios en otras literaturas

Escuela literaria

Mientras que los conceptos de escuela filosófica, escuela artística o escuela musical tienen un uso más circunscrito a sus ámbitos de conocimiento o actividad, el concepto de escuela literaria se aplica a grupos o movimientos literarios con base local de muy distinto ámbito, que en muchos casos (como ocurre con los conceptos de grupo o movimiento literario) pueden identificarse con círculos literarios.[w] Así, por ejemplo, la llamada "escuela cockney" puede considerarse como una agrupación generacional dentro del Romanticismo inglés o como una coterie.[x]

Otras agrupaciones que utilizan la denominación son:

  • Escuelas literarias búlgaras medievales:

Círculos y sociedades científicas

Las sociedades científicas nacieron de un modo similar a los círculos literarios, en el contexto de la revolución científica del periodo previo a la Ilustración que se ha denominado "crisis de la conciencia europea": Hartib Circle,[83] Invisible College, Lunar Circle, etc.

Las denominaciones de los grupos científicos pueden utilizar la palabra "círculo" o "escuela", como en los casos del Círculo de Viena, el Círculo de Berlín, el círculo lingüístico o Escuela de Ginebra, el Círculo lingüístico de Copenhague, Círculo lingüístico de Moscú, el Círculo lingüístico de Praga o la Escuela de Frankfurt.

Notas

  1. Cuando entró en el círculo de Bloomsbury era una refugiada belga de la Primera Guerra Mundial. Allí conoció a Aldous Huxley, con el que se casó en 1919. Al año siguiente tuvieron un hijo, lo que sorprendió a sus amigos, porque conocían su bisexualidad. No obstante, su matrimonio fue largo y feliz hasta la muerte de María (de cáncer, en 1955). Huxley, que relató de forma conmovedora "cómo facilitó su tránsito a la muerte", se volvió a casar al año siguiente. María apoyó siempre la carrera literaria de su marido, siendo su guía social, su chófer, su secretaria y su lectora, lo que era muy importante por la deficiente vista de este. Vivieron en Italia y en el sur de Francia por un tiempo. En 1925 viajaron por todo el mundo, y en 1933 por Centroamérica (donde entraron en contacto con las drogas psicodélicas).
  2. Dil Pickle Club en Chicagology: "Los escritores de Chicago Sherwood Anderson y Carl Sandburg se mezclaban con radicales, trabajadores en paro, prosttitutas, gángsters y personajes de los barrios bajos de Gold Coast en el Dill Pickle Club de la Near North Side. El empresario radical Jack Jones era el cerebro detrás del cabaret, bar clandestino y teatro que se hallaba en el sótano de Tooker Place 10. Su espíritu irreverente se reflejaba en el lema escrito en la puerta del club..."
  3. Lo peyorativo puede ejemplificarse en la denominación Vere Street Coterie ("camarilla de la calle Vere") que se aplicó a un círculo social de homosexuales de Londres que fueron procesados en 1810.
  4. coterie (n.): "exclusive set or circle of persons who are in the habit of meeting and socializing, a clique," 1738, from French coterie "circle of acquaintances," originally an organization of peasants holding land from a feudal lord (14c.), from cotier "tenant of a cote" (see cottage). -- "... grupo exclusivo o círculo de personas que tienen el hábito de reunirse y socializar, una clique" - A su vez, "clique", que tiene una definición en matemáticas, en ciencias sociales es un pequeño grupo de individuos (ver grupo social) que interactúan entre sí y comparten intereses similares más que incluir a otros. También puede traducirse por "camarilla" (en sus distintas acepciones) - ... "del francés coterie, círculo de conocidos, originalmente una organización de campesinos que mantenían una tenencia de un señor feudal, de cotier, poseedor de un cote" (el OED propone una relación etimológica con cottage -del antiguo nórdico kut, "cabaña"-). En cambio, el Dictionnaire étymologique de la langue française (edición de 1870) registra coterie como "de origen desconocido", y cote como del verbo coter (del latín quotare), aunque para cotte indica: "del antiguo francés cote palabra de origen germánico (medio alto alemán kott, m. s.). - D. cotillon, petit cotille (derivado de cotte)"; y no recoge cottage más que como una palabra del idioma inglés relativa a la agricultura e introducida muy recientemente ("desde la Restauración" -1814-). No puede obviarse la similitud (no apoyada en fuentes etimológicas) con la palabra española "coto" (del latín cautus, "defendido"). En todos estos casos, también en sus distintas acepciones.[6]
  5. "... un concepto que captura perfectamente esta sensación: efervescencia colectiva. Acuñado por el sociólogo Émile Durkheim, describe la energía compartida que la gente experimenta en reuniones de grupo. Suele conducir a inspiración y a una profunda y duradera sensación de conexión. Mientras que en origen se aplicaba a la religión o los rituales, es una forma perfecta de explicar lo que ocurre cuando los escritores se reúnen." (Bec Evans y otros, When writers gather, magic happens - Exploring collective effervescence - how connection sparks creativity in community & keeps us going, Breakthroughs and blocks, 20 de noviembre de 2024).
  6. En París, con tradición de salones desde el siglo XVII (salón literario, mujeres y salones literarios): la casa de Madame de Sevigné (Museo Carnavalet), la casa del pintor Ary Scheffer (lugar de reunión de los románticos y actualmente Musée de la Vie romantique dedicado a George Sand) la Maison de Victor Hugo (en la Place des Vosges, entre 1832 y 1848), la Maison de Balzac (en Passy, afueras de París, 1840), la de Gertrude Stein (27 de la rue de Fleurus, en los años 1920), la de Hemingway (74 de la Rue du Cardinal Lemoine), la de los Fitzgerald (58 de la rue de Vaugirard), la de Julio Cortázar (4 de la Rue Martel), la de Marguerite Duras -que luego fue de Enrique Vila-Matas- (5 de Saint Benoit), la de Mario Vargas Llosa (17 de la Rue Tournon), etc. (Raquel Piñeiro, 10 casas de escritores en París, Traveler, 15 de marzo de 2017). En Madrid: la casa de Lope de Vega (muy próxima a las de los demás poetas de su época (en el hoy llamado barrio de las Letras), la Casa de las Flores de Neruda, Velintonia de Aleixandre. En Salamanca, las casas donde vivió Unamuno (Casa-Museo de Unamuno y Casa del Regidor Ovalle Prieto). En Inglaterra "Jane Austen: Chawton, Hampshire... Charles Dickens: Doughty Street, London... William Shakespeare: Stratford-Upon-Avon, Warwickshire... [Thomas] Hardy’s Cottage, Dorset... Agatha Christie: Greenway, Devon... Rudyard Kipling: Batemans, East Sussex... William Wordsworth: Rydal Mount... [y] Dove Cottage, Lake District... Brontë Family: Parsonage Museum, Yorkshire... Beatrix Potter: Hill Top, Lake District... Virginia Woolf: Monks House, East Sussex... Thomas Hardy: Max Gate, Dorset... [Samuel Taylor] Coleridge Cottage, Somerset... [George Bernard] Shaw’s Corner, Hertfordshire... Samuel Johnson: Gough Square, London... Gilbert White: The Wakes, Hampshire... T.E. Lawrence: Clouds Hill, Dorset... Horace Walpole, Strawberry Hill House, London... Vita Sackville-West: Knole House, Kent... Charles Darwin: Down House, Kent... [John] Keats House, London... Elizabeth Gaskell’s House, Manchester... John Milton’s Cottage, Buckinghamshire... Anne Lister: Shibden Hall, Yorkshire... DH Lawrence: The Birthplace Museum/Breach House, Nottinghamshire... John Clare Cottage: Cambridgeshire... Izaak Walton's Cottage, Staffordshire... James Herriot, Yorkshire... Phillip Sydney: Penshurst Place, Kent... [Thomas] Carlyle's House, London... Lord Byron: Newstead Abbey, Nottinghamshire... Richard Jeffries Museum, Swindon... L. Ron Hubbard: Fitzroy House, London... Henry James: Lamb House, Sussex... " (35 historic writers’ houses you can visit in England en slow-travel.uk) "[Samuel] Johnson’s House: 17 Gough Square, Holborn... Virginia Woolf: 29 Fitzroy Square, Fitzrovia, London... Fanny Burney: 11 Bolton Street, Mayfair, London... Mary Shelley: 24 Chester Square, Belgravia, London... Alfred, Lord Tennyson: 9 Upper Belgravia Street, Belgravia, London..." (London literary houses en printedpearls.com); Freud Museum, 20 Maresfield Gardens, Hampstead; Karl Marx (28 Dean Street, Soho) -Blue plaques-. En Rusia: Yásnaia Poliana de Tolstói; en cambio, Dostoyevski tuvo una relación mucho menos permanente con sus casas (una de ellas es el actual Museo Dostoyevski), aunque tenía unos requisitos obsesivos sobre cómo debían ser (Mario Vargas Llosa, La casa de Dostoievski, El País, 27 de junio de 2010). En Estados Unidos: "Susan Wilson, official historian for the Omni Parker House and author of the The Literary Trail of Greater Boston. “Within that arc, there were various meeting places or centers, like hubs, that would draw these literary people together as American literature was being created,” she said. Harvard University and Longfellow’s home in Cambridge were two major centers of literary activity in the city. ... Anne Bradstreet — the corner of JFK Street and 1390 Massachusetts Avenue... Henry Wadsworth Longfellow —105 Brattle Street... Margaret Fuller — 71 Cherry Street & 42 Brattle Street... Richard Henry Dana, Jr. — 16 Quincy Street... James Russell Lowell — 33 Elmwood Avenue... Thomas Wentworth Higginson — 29 Buckingham Street... William Dean Howells — 41 Sacramento Street & 37 Concord Avenue... 20 Quincy Street — Henry and Alice James... William James — 95 Irving Street... W.E.B. DuBois — 20 Flagg Street... Robert Frost — 35 Brewster Street... T.S. Eliot — 16 Ash Street... E.E. Cummings — 104 Irving Street... Grolier Poetry Book Shop — 6 Plympton Street... Vladimir Nabokov — 8 Craigie Circle... Julia Child — 103 Irving Street..." (Take a tour of 18 hidden literary landmarks in Cambridge).
  7. En Madrid, a finales del siglo XVIII: la tertulia de la Fonda de San Sebastián... En el siglo XIX: "Si fuera posible trasladar al lector a las gradas de San Felipe, capitolio de la chismografía política y social, o sentarle en el húmedo escaño de la fuente de Mari-Blanca, punto de reunión de un público más plebeyo, comprendería cuán distinto de lo que hoy vemos era lo que veían nuestros abuelos hace medio siglo [se refiere al periodo 1820-1823]. De fijo llamaría su atención que una gran parte de los ociosos, que en aquel sitio se reúnen desde que existe, lo abandonaban a la caída de la tarde para dirigirse a la Carrera de San Jerónimo o a otra de las calles inmediatas. Aquel público iba a los clubs, a las reuniones patrióticas, a La Fontana de Oro, al Grande Oriente, a Lorencini, a La Cruz de Malta. En los grupos sobresalían algunas personas que, por su ademán solemne, su mirada protectora, parecían ser tenidas en grande estima por los demás. Aparentaban querer imponer silencio a la multitud; otras veces, extendiendo los brazos en cruz, volvíanse atrás como quien pide atención: todo esto hecho con una oficiosa gravedad que indicaba influjo muy grande o presunción no pequeña. La mayor parte se dirigía a la Carrera. Es porque allí estaba el club más concurrido, el más agitado, el más popular de los clubs: La Fontana de Oro." (Benito Pérez Galdós, La fontana de oro, 1870) ... Las tertulias de afrancesados y liberales se trasladaron con los exiliados a la chocolatería de Braulio Poc en Burdeos (Afrancesados-Ruta Temática (1813-1823), Instituto Cervantes-)... "Entre 1830 y 1849 tiene lugar una de nuestras tertulias literarias más importantes, la del Parnasillo, que congregó a los poetas románticos en el Cafetín del Príncipe. Este café, situado junto al Teatro del Príncipe (hoy teatro Español), congregó a decenas de escritores, entre ellos: Larra, Espronceda, Zorrilla, Bretón de los Herreros, Ventura de la Vega, Mesonero Romanos, etc. El cafetín del Príncipe era largo y estrecho y carecía de toda comodidad. Sin duda los románticos lo eligieron precisamente por su carácter decadente y porque allí nadie los importunaba. Tras las tertulias, algunos escritores se dedicaban a gastar bromas a los sufridos paseantes del Madrid nocturno. En 1837 se constituye el Casino de Madrid, escenario de las tertulias de la clase dirigente. En la segunda mitad del XIX y durante el primer tercio del siglo XX las tertulias de la buena sociedad proliferan en los salones de los palacios madrileños (Palacios de Parcent, de Bauer, del marqués de Monistrol, Casas de las marquesas de Bolaños y Esquilache, Casa de Emilia Pardo Bazán…) En estas reuniones se combina la tertulia con recitales de poetas y actuaciones de músicos y cantantes. En los cafés públicos no estaba bien vista la participación de mujeres en las reuniones, por ello Concepción Arenal tuvo que vestirse de hombre para poder asistir a la tertulia del Café Iris. Las tertulias de las peñas taurinas fueron muy numerosas en los cafés y tabernas de Madrid. Otro tipo de tertulias se ha celebrado tradicionalmente en las reboticas de las farmacias (caso de la farmacia Deleuze) o en la trastienda de las librerías (caso de la librería Moya)." (Carlos Osorio, Las tertulias de Madrid en Caminando por Madrid, 2 de mayo de 2023). Otras en el Café del Prado, en el Café Europeo, en el Café de Fornos... En el siglo XX: la del Café Gijón, la de la La Ballena Alegre (sótano del Café Lion), la de la Cervecería Correos. Valle Inclán frecuentó varias ("el café Colonial fue uno de sus refugios, ya antes de 1913, donde Valle y sus amigos urdieron la boda de la joven cupletista Anita Delgado, La Camelia, con el Maharajá de Kapurtala, según relata Ricardo Baroja. Continuaron después con la diversión de emular a la Celestina en el music-hall Central Kursaal, creado en 1904, y situado en la Plaza del Carmen, en el que, por cierto, la presencia de mujeres era algo mayor de lo habitual. En 1915, Valle-Inclán tomó por costumbre sentarse asiduamente en una mesa del Café Nuevo Levante, en el que se concitaron literatos y artistas procedentes del cenáculo afincado en el Café de Madrid" -Xavier Castro, Las tertulias de Valle-Inclán, 10 de abril de 2021-). Jacinto Benavente lideraba la tertulia del Café del Gato Negro; José Ortega y Gasset la del café Granja El Henar; Rafael Cansinos Assens la del Café Colonial; Ramón Gómez de la Serna la del Café de Pombo, y cuando se trasladó a París en 1930 tuvo "nueva sede... en una pequeña cafetería de Montparnasse llamada La Consigne" (El París de Ramón Gómez de la Serna, El Español, 15 de noviembre de 2021). Le había precedido, durante su exilio, entre 1924 y 1930, Miguel de Unamuno en su tertulia del Café de la Rotonde de París (La vida secreta (e inédita) de Unamuno en París que casi termina con su asesinato, ABC, 22 de octubre de 2021). Cuarenta años más tarde Agustín García Calvo lideró una tertulia de españoles en París "en un bar de Plaza Sant Bizet" (anécdota recogida por Vila-Matas). - En París, desde 1885 Les deux magots; en el siglo XX "en el Boulevard St-Germain, se encontraba el café favorito de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, el Café de Flore. En Montparnasse, las brasseries de las que eran asiduos escritores como Ernest Hemingway, Jean Cocteau o, entre muchos, Ezra Pound. Pero, tal vez el café más poético de todos sea La Closerie des Lilas, donde escribieron escritores como Oscar Wilde y Apollinaire." (José Alejandro Adamuz, Ruta literaria por París en National Geographic, 14 de diciembre de 2017).
  8. La presencia de escritores de distintos géneros, de actores y artistas, era notable en clubes políticos de la Revolución francesa o en los clubes de Londres (por ejemplo el Garrick Club fundado en 1831 para "actors and men of refinement to meet on equal terms"). En Madrid un papel similar cumplían el Ateneo de Madrid (desde 1835), el Casino de Madrid (desde 1836), el Círculo de Bellas Artes (desde 1880), etc.
  9. Es el caso de: el Pati de lletres de la Universidad de Barcelona para el grupo de ese nombre, las habitaciones de C. S. Lewis en el Magdalen College para los Inklings, del Somerville College para la Mutual Admiration Society (en ambos casos, en la Universidad de Oxford), etc.
  10. Es el caso del Cercle de Médan, del Parnasse contemporaine, del Noveau Roman, del Boom latinoamericano. A un nivel más restringido, véase el caso de la que editó a Manuel Bretón de los Herreros y otros autores españoles de su época: "Círculo Literario Comercial (Madrid, 1849 – Salamanca, 1881) es el nombre de la empresa editora de la galería teatral La España Dramática... crear las bases de una editorial seleccionando obras teatrales ... En 1856 la propiedad pasó a manos de ... el abogado salmantino Pablo Alonso de la Avecilla y, tras su muerte a finales de 1860 y hasta 1881 en que se dejan de tener noticias de la galería, el propietario fue el también salmantino José García de Solís, quien trasladó la sede de la empresa a la Plaza del Boal de [Salamanca]. ..." (María del Pilar Martínez Olmo, Bretón y sus editores. El caso del Círculo Literario Comercial, digital CSIC, 2007; Círculo Literario Comercial (Madrid, 1849 – Salamanca, 1881), Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2015)
  11. "A mis mejores amigos no los he visto nunca recoge una amplísima selección de la correspondencia y la obra periodística de Raymond Chandler... («El poeta laureado de los lobos solitarios», según la revista Time), [con]... Erle Stanley Gardner... George Harmon Coxe... Blanche Knopf... Charles Morton... Dale Warren... Jamie Hamilton... H. N. Swanson... Edward Weeks... James Sandoe... Carl Brandt... (citas en Marcos Villasmil, primera y segunda parte, octubre y noviembre de 2019). - "Hermann Hesse y Thomas Mann... coincidieron por primera vez en un hotel de Múnich invitados por S. Fischer, editor de ambos. Corría el año 1904, y las diferencias que ya se intuían entre el ermitaño y el hombre de mundo hacían muy difícil presagiar la admiración mutua y la camaradería que se profesarían en adelante, durante aquellos tortuosos años para Alemania. Unas diferencias que, no menos que las semejanzas, acabarían consolidando lo que es hoy una de la amistades más admirables de la historia de la literatura. ... Correspondencia (1910-1955) expone... la historia de una amistad —como escribiría Carandell en el prólogo de 1977...— entre dos personalidades gigantes, cuyo marcado individualismo les llevaría a la incesante búsqueda compartida de esa patria espiritual, siempre en formación, que con su atmósfera lúdica envuelve al maestro en el ejercicio de su creación. ... Knut Hamsun, André Gide y Albert Einstein... van cruzándose en sus vidas para sazonar los intercambios epistolares..." (Stirner (ed.) reseña, con el prólogo citado de Carandell, fechado en 1968) - Para el caso de Paul Auster y J. M. Coetzee: Emma Rodríguez, Auster y Coetzee, dos amigos cambiando el mundo - En «Aquí y ahora», las cartas entre Paul Auster y J. M. Coetzee revelan una valiosa lección sobre la amistad y la vida. Los escritores comparten sus preocupaciones y reflexiones sobre temas actuales, Los Libros, Nº3 / Abril 2013, Pensamiento, Política y Sociedad, Selección Sumergida.
  12. Como Hemingway en Madrid, la Habana o Pamplona; los Bowles en Tánger
  13. "Léon-Paul Fargue dijo que la vida de hotel es la única que se presta de verdad a las fantasías del hombre. Para Bertolt Brecht, "vivir en un hotel significa concebir la vida como una novela" y para William Faulkner, "el oficio perfecto de un novelista era el sereno nocturno de un hotel... hotel La Cathédrale de Rouen, ... una antigua casa normanda rodeada por un pequeño jardín... en este hotel Corneille escribió Le Cid... Marcel Proust inmortalizó el Grand Hotel de Cabourg, de estilo Belle Époque, en Normandía, en su imperecedera novela En busca de tiempo perdido. Lo citaba como el Gran Hotel de Balbec. Allí gestaría A la sombra de las muchachas en flor, novela con la que ganaría el premio Goncourt. ... En la habitación 217 del hotel La Perla de Pamplona, se hospedó Hemingway y allí se fraguaron algunos de sus libros. ... En su aventura africana se hospedaba en el Hotel Savoy de Nairobi y en él escribiría Las Nieves del Kilimanjaro. ... Paul Bowles residió de forma permanente en el hotel Minzah. El escritor hizo del mítico Caid’s Piano Bar el lugar de recepción de generaciones de periodistas... En el Hotel Continental se alojaron Pío Baroja, Jacinto Benavente y Somerset Maugham. También es el escenario de la trama de El tiempo entre costuras, de María Dueñas... En el Hotel Al Muniria se hospedó William Burroughs, quien aterrizó en Tánger huyendo del aburrimiento americano. Aquí, acompañado del pintor Brion Gysin, escribiría El almuerzo desnudo... Graham Greene situó la acción de Nuestro hombre en La Habana en la habitación 510 del Hotel Sevilla de la capital cubana, donde se alojaba. ... Arthur Miller, el autor de Muerte de un viajante, se instaló en el Chelsea Hotel de Nueva York durante siete años para escribir Las brujas de Salem... también lo escogieron para instalarse una temporada a escribir otros grandes como Mark Twain, Dylan Thomas, Tennessee Williams, Jack Kerouac y Thomas Wolfe escribió casi toda su obra en este hotel. Arthur C. Clarke pasó una temporada escribiendo 2001, una odisea del espacio, instalado en una de las habitaciones junto a un gran telescopio con el que observaba el cielo. ... James Joyce aprovechó cierta estancia en el Hotel Lutetia de París para avanzar con su Finnegans Wake. ... en L’ Hotel de París ... [h]ace un siglo cuando era una modesta pensión, llamada Hotel Alsace... fue a descansar Oscar Wilde, que moriría en el hotel de un de un cuadro de meningitis a los 46 años. ... el Relais Hôtel du Vieux Paris, cerca del Sena en el Barrio Latino. Antiguo Beat Hotel, fue el cuartel general de los escritores estadounidenses en el Barrio Latino. Pasaron toda una generación de escritores. Hemingway lo frecuentó pero quienes lo hicieron célebre fueron Ginsberg, Kerouac y Burroughs. ... Dostoievski terminó El idiota en una habitación del Hotel de Couronne, de Ginebra; mientras que Joseph Conrad escribió parte de Tifón en el Raffles Hotel de Singapur. ... en el Hotel Pera Palace [de Estambul] la habitación 411 le sirvió de inspiración [a Agatha Christie ] para su famosa novela Asesinato en el Orient Express. Greta Garbo se alojó en la 103, Ernest Hemingway prefería la 218; la de Mata Hari era la 401 y la 304 estaba reservada para Sarah Bernhartdt. ... en Palermo, en el Gran hotel Des Palmes, en la habitación número 15, se alojaron Richard Wagner y Cosima Listz y fue aquí donde el gran maestro terminó su Parsifal. ... En la bella y cautivadora Taormina, el Grand Hotel Timeo, con privilegiadas vistas del monte Etna, contemplaron el discurrir de la vida Thomas Mann, Somerset Maugham o Tennessee Williams, quien escribió aquí dos de sus obras más afamadas, Un tranvía llamado deseo y La gata sobre el tejado de zinc. El Gran Hotel de la Minerva de Roma se alojó George Sand y en ese pequeño hotel Stendhal escribió Lucien Leuwen."[13]
  14. "Los privilegiados alumnos [de Jordi Rubió i Balaguer y otros] formados en un momento tan crucial [ca. 1930] se reunían alrededor de lo que se conoció como el mítico Pati de lletres [Patio de letras] de la Universidad de Barcelona. Formaban parte del grupo, además de Masoliver: Pere Grases, Guillermo Díaz-Plaja, Jaime Vicens Vives, Josep Serrano i Calderó, Ramon Esquerra i Clivillés, Alfons Serra i Baldó, Rosa Castillo, Joan Gutiérrez i Pons, Lluís Batlle i Prats, Josep Puig i Brutau, Joan Sardà i Dexeus, Xavier de Salas, Miquel Batllori, Carlos Clavería, Ana María Saavedra, Lina Benaprés, Ramon Borràs Prim y Ramon Aramon." (Sonia Hernández, Biografía de Juan Ramón Masoliver en Cervantes Virtual.)
  15. Luis Antonio de Villena, Estilos en la generación del 80, en Poetas en el 2000, modernidad y transvanguardia: «En general, a los que estábamos en la novísima poesía nos gustaba poco, pero allí había un poeta que nosotros queriamos mucho, cordobés, excelente poeta aunque raro -raro entre otras cosas porque era veterinario militar-, llamado Manuel Álvarez Ortega, hombre curiosísimo y buen poeta que nos hacía mucho caso y que, según él, nos defendía ante otros poetas del Café Gijón que, parece ser que nos atacaban. Entonces, en una polémica que fue muy famosa y que algunos llamaron "la polémica de la berza contra el sándalo" y otros la de "los venecianos contra los manchegos". Esa polémica que trascendió por primera vez a la prensa diaria después de muchos años, venía, al parecer, de que en una conversación habida en el Café Gijón entre Manuel Álvarez Ortega y un poeta recientemente fallecido, Eladio Cabañero, éste le dijo a Ortega que "estos chiquitos amigos tuyos están bien, son muy jóvenes, pero no son más que unos venecianos"... Y Álvarez Ortega, que tiene un cerradísimo acento cordobés, le dijo a Cabañero "bueno, y qué; y tú eres un manchego". A nosotros nos gustó eso de manchego, y, a partir de entonces, para nosotros lo bueno era veneciano y lo malo era manchego, así que si te presentaban un libro que no te gustaba decías que el escritor era un manchego horrible. ... Ese respeto por las tradiciones, que era muy poco visible en los Novísimos, aunque existía, se hizo después muy visible en la generación del 80 que ya respetaba claramente las tradiciones. ... podemos poner el caso de la muy famosa generación del 50, porque son ya muy mayores. Esta generación tuvo un momento dado, a finales de los cincuenta, principios de los sesenta, que parecía una generación muy reducida porque ellos habían buscado un elemento que les unía, que les aglutinaba como generación. y procuraron concurrir todos ellos a la búsqueda de un lenguaje más familiar, la reivindicación de Antonio Machado, en ciertos tintes sociales vistos desde el yo, etc. Eso les unía y, sin embargo, cuando van avanzando y muchos de esos poetas van publicando más libros, se va viendo que, en realidad, aunque tenían un momento aglutinador luego es muy dificil pensar que un poeta como Jaime Gil de Biedma es igual a un poeta como José Ángel Valente o como Caballero Bonald. Son poetas muy distintos, pero, sin embargo, tuvieron un momento en que intentaron fusionarse, aunque sólo fuera de cara a la galería, y tener unos elementos unítarios. Por eso, a veces, lo que caracteriza a una generación es lo que en un momento dado, esa generación pretende como nexo de uníón, que es transitorio. ... Cuando se habla de nuestra generación, llamémosla la de los venecianos o del setenta o novísimos, se tiende a pensar en las características de la primera época, se tiende a pensar que son de esa generación los que. participaron en la estética veneciana, cuando realmente esa estética no duró más allá de ocho años (quiero decir como algo nuevo), y se tiende a olvidar a muchos poetas que después comenzaron a publicar libros con alguna o muchas variantes con respecto a esa estética. Eso se rompe cuando, a finales de los 70, yo me convierto, por pura casualidad, en critico de la poesía última, o en curioso de la poesía última. Es decir, el hecho de que la crítica hubiera fosilizado a la generación novísima en su momento, hacía que la generación siguiente no apareciese con una ruptura, parecía que la poesía joven no existía, porque la poesía joven, oficialmente, seguía siendo los novísimos. ... Desconcertaba que en los primerísimos años ochenta no hubiera una corriente. ¿Por qué? Pues porque no había habido ruptura, porque por primera vez en muchos años no había habido ruptura. Por eso le propuse a un editor amigo, al editor de Visor, hacer una antología nueva, con poetas nuevos. Así surgió la Antología de los postnovísimos. ... hay dos grupos que son los que van a dar el sello generacional: el que se aglutina en torno a los que hacen una poética realista-meditativa, que es lo que se ha llamado, con no mucho acierto crítico, poesía de la experiencia y los que se aglutinan en torno a esa idea de una poesía esencialista, y más bien de situaciones mentales, que al principio se le puso la etiqueta de poesía del silencio, también muy desafortunada, y después pasó a ser poesía metafísica. ... tanto una como otra corriente han producido ya muchos epígonos, por tanto los poetas más atentos saben que tienen que avanzar, no a un cambio ruptural, porque hay muchas circunstancias históricas que han impedido la ruptura -las rupturas por el momento son imposibles- sino a una evolución. Cuando una voz se agota hay una necesidad de renovar esa voz. Naturalmente, la voz realista-meditativa, ¿cómo puede evolucionar sin ruptura? En ese camino ha habido dos tendencias. Una, el llamado realismo sucio, que venía más bien de la novela, que es extender en la superficie el ámbito de lo real, ensanchar el ámbito de lo real. Pero ese es un camino de corta trayectoria, es un camino que, sobre todo, ocurre en la superficie, es decir, ensancha el realismo, pero lo ensancha sólo por arriba. Hay una segunda posibilidad de cambio, ésta es mucho más honda, que intensifica el lado "meditador", de tal manera que desaparezca más lo anecdótico y se intensifique la meditación. Y ahí, por un azar, que no es exactamente azar, van a coincidir corrientes que se habían considerado antagónicas. Y ese es el punto en el que estamos ahora. No se puede ir mucho más lejos porque eso está ahora empezando. Es lo que pretendía ver en la última antología que he hecho, titulada 10 menos 30. El título es puro juego. Lo que tiene sentido es el subtítulo que dice la ruptura interior en la poesía de la experiencia, donde lo que quiero decir es cómo poetas que han empezado haciendo realismo meditativo intentan evolucionar desde dentro hacia ese camino de meditación y de hondura. No puedo decir cómo va a continuar, pero sí puedo decir que ese es el camino en el que va habiendo cada vez más libros de jóvenes. Es un camino en el que se utilizan dos voces que han sido tradicionalmente antagónicas: la voz lógica y la voz órfica.»
  16. Juan Carlos Abril, El mercado de la poesía de la experiencia, Revista de estudios filológicos, Nº26 Enero 2014 - ISSN 1577-6921: "A mediados y finales de la década de los setenta la poesía española se encontraba prácticamente desmantelada, entre los que abogaban por un resurgir de la poesía social, que nunca llegaría a darse del todo, y los que pretendían revivir las propuestas novísimas y neovanguardistas, que ya habían dado signos de desfallecimiento, en menos de una década. Poetas como Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, y otros, que habían comenzado bajo la advocación novísima, habían comenzado a reciclarse y a evolucionar, puesto que habían llegado a un camino sin salida. A finales de esta década comienzan a verse las primeras propuestas, pero es sin duda a comienzos de la década de los ochenta, con la llegada de la democracia, cuando se plantea plenamente esta nueva poesía que a día de hoy, 2009, ya ha dado claros signos de renovación."
  17. ¿Quiénes eran los amigos de Almudena Grandes y Luís García Montero? ¿Cómo era su pandilla de intelectuales?, Imprescindibles, RTVE, 20 de marzo de 2022: «Joaquín Sabina, Benjamín Prado, Felipe Benítez Reyes… Son solo algunos de los amigos más próximos de Luis García Montero, a los que [Sabina]... ha bautizado con un nombre muy peculiar. "Hicimos un núcleo que yo siempre le llamo de broma los jóvenes poetas líricos", dice el cantante... La guarida de esta pandilla de amigos se encuentra en Rota, "el paisaje de la amistad, del amor, de la felicidad, de la celebración", según Luis García Montero. Allí hizo una casa, cerca así de su amigo el escritor Felipe Benítez Reyes, y los demás no tardaron en unirse a sus veladas. "Poco a poco nos fuimos yendo los demás y ahora tenemos ahí unos veranos fantásticos y se lee poesía y se hacen canciones y se emborracha uno en buena compañía"... Una de las personas de esta compañía era Ángel González... Otro de los grandes poetas que Luis García Montero pudo contar entre sus amigos fue Rafael Alberti. ... También era amigo de Javier Egea...»
  18. Morillo, op. cit.: "Cuando en 1995 Ediciones La Guna puso en el mercado «El sindicato del crimen», subtitulada tirando de retranca «Antología poética dominante», su publicación pudo verse entonces como un nuevo capítulo, lleno de ironía y cierta mala uva poética, en la guerra literaria que entonces dividía la escena española entre los seguidores de la poesía de la experiencia y los de la diferencia. «Ya no hay guerras literarias como aquellas de los años 90», comentaba días atrás un joven poeta sobre aquellos años de pugilismo lírico dejados atrás definitivamente en esta segunda década del siglo XXI donde la convivencia pacífica entre heterogéneas estéticas se encuentra cómoda y perfectamente instalada. ... prólogo del ficticio Eligio Rabanera, irónico representante del azote de los poetas de la experiencia o de la llamada «nueva sentimentalidad», cuyo cuerpo aparecerá ametrallado una vez culminada la antología. Su misión al seleccionar estos poetas no era otra que señalar a una serie de autores a los que acusaba en su prólogo de estar sumidos en «una complacencia estética que colabora subrepticiamente a la perpetuación del Poder, de la norma burguesa establecida y de una reaccionaria sentimentalidad cuyo objeto y fin es acaparar viajes del Ministerio de Cultura y subvenciones» para sus libros. Y añadía Rabanera, delatando su adscripción al bando contrario, que aquellos escritores resultaban la «más sórdida ejemplificación de la oficialidad poética por mor de un Poder que no solo no respeta sino que persigue y silencia la diferencia y las propuestas creativas divergentes, disonantes y rupturistas». En esta última cita quedaba bastante claro que esta antología se posicionaba irónicamente frente a los poetas de la diferencia. Porque, como menciona en el prólogo de la nueva edición de Renacimiento la filóloga Ana Eire, Rabanera elige como «autoridades» y «pilares de su discurso» para arremeter contra esa «mafia poética» a dos escritores andaluces de la diferencia, como son Antonio Rodríguez y el desaparecido Antonio Garrido Moraga. Sus antologías, añade, «complementan ‘El sindicato del crimen’», porque a través de ellas se puede tener una fotografía de conjunto de la poesía española de los 90. hay representantes de la llamada poesía de la experiencia, como, por ejemplo, Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes y Carlos Marzal, pero otros que escapan de esta etiqueta y que disfrutan, como los mencionados, de la categoría de clásicos en este siglo XXI. Es el caso de autores de estéticas tan diferentes como Amalia Bautista y Andrés Trapiello, Luis Alberto de Cuenca y José Luis García Martín, Jon Juraisti y el Premio Cervantes Joan Margarit, Juan Luis Panero y Eloy Sánchez Rosillo, Luis Antonio de Villena y José Julio Cabanillas. Nombres a los que sumar a un buen y selecto puñado de poetas sevillanos , como Alejandro Duque Amusco, Abelardo Linares, José Daniel Serrallé, Jacobo Cortines y el añorado Vicente Tortajada."
  19. Julia Escobar, Erdogán, Mutis y la Caída de Constantinopla, The Objective, 2 de septiembre de 2020: "...estuve en los festejos oficiales de la entrega del Premio Cervantes, en 2001. Siempre recordaré un curso en El Escorial sobre los poetas “de la experiencia” (los buenos) y los de “la diferencia” (los malos). Asistía [Álvaro] Mutis en su calidad de premio Cervantes y con su feroz independencia de gaviero, redimió al gremio, desmarcándose de tantas falacias y salvándolo de su imberbe decrepitud."
  20. Cervantes y Lope debieron llevarse medianamente bien en un primer momento, como lo atestigua el hecho de que fuera testigo en cierto documento legal que favorecía a Lope. Hasta que un día, no sabemos bien por qué, este decide no incluir al otro en uno de esos textos laudatorios que tanto se estilaban en la época y que por lo general no eran más que una retahíla de nombres de buenos amigos de los que se decía lo grandísimos escritores que eran, vive el cielo. Quizás el motivo inicial de su enfrentamiento estuviera relacionado con que Cervantes y Lope fueran vecinos y por tanto supieran bastante de la vida non sancta del otro... las últimas investigaciones filológicas apuntan a que la famosa rivalidad entre Quevedo y Góngora no fue para tanto. ... Amelia Paz en su artículo «Góngora… ¿y Quevedo?», una impecable e implacable labor de investigación en la que pone en entredicho la enemistad de la que tanto nos hablaban en el instituto basándose en que no está claro que los poemas que sustentaban dicho enfrentamiento estén escritos por tan célebres rivales. La difusión anónima de estos textos, si bien era necesaria en aquella época para evitar problemas judiciales ... Las enemistades literarias del Siglo de Oro estaban a la orden del día hasta el punto de que es difícil explicar esa época sin mencionar, al menos, algunas de esas disputas. No tanto por la anécdota en sí sino por aquello en lo que devinieron. Conocemos los nombres de los integrantes de los círculos literarios gracias a que algunos de los principales autores los mencionan en esos pasajes laudatorios que referíamos antes, pero la mayoría son nombres que al lector de hoy le sonarán de muy poco: Juan de Almeyda, Lope de Salinas, Marco Antonio de la Vega...[25]
  21. "A mediados de los 60, el norteamericano George Whitman tomó prestado el nombre de "Shakespeare and Company" a la mítica librera Sylvia Beach para abrir esta librería, en la actual dirección de París (37 Rue de la Bûcherie). La original se encontraba en la Rue de la Bûcherie. Pero de esta ubicación queda solo un rótulo que recuerda que Sylvia Beach alojó a los grandes escritores de los años 20 y que editó el Ulises de James Joyce. Por su parte, la actual "Shakespeare & Company" alojó a grandes poetas de la generación Beat y a otros muchos escritores en su abarrotado interior." (Adamuz, op. cit.)
  22. revista literaria que "representa la sofisticación cultural que el país trataba de conseguir para desprenderse del complejo de provincianismo... [porque] la verdadera capital cultural de Estados Unidos no era Nueva York, sino París. Había allí una nutrida colonia de expatriados, que se reunían en casa de Gertrude Stein, en la librería de Sylvia Beach y en los cafés de Montparnasse. Allí desembarcó en 1925 la Revue Negre, un espectáculo en el que actuaba Josephine Baker... [L]a pequeña editorial Three Mountains Press [n]o era la única creada por expatriados para publicar libros en inglés en París, también estaban Continuum de Robert MacAlmond y la Black Sun Press del matrimonio de millonarios Harry y Caresse Crosby. ... Edward Hopper, que había estado formándose en París en los años diez, sentenció en una entrevista: «Me llevó una década entera desembarazarme de Europa»." Entre los colaboradores de The New Yorker estuvieron tanto los jóvenes del grupo de París como escritores de generaciones anteriores, que también en torno a ese año lanzan sus propuestas de "gran novela americana" (Francis Scott Fitzgerald, El gran Gatsby, Theodore Dreiser, Una tragedia americana, John Dos Passos, Manhattan Transfer).[44]
  23. Schools of poetry may be self-identified by the poets that form them or defined by critics who see unifying characteristics of a body of work by more than one poet. To be a 'school' a group of poets must share a common style or a common ethos. A commonality of form is not in itself sufficient to define a school... ("Las escuelas de poesía pueden ser auto-identificadas por los poetas que las forman o defindas por críticos que ven características unificadoras en un cuerpo de obras de más de un poeta. Para ser una escuela, un grupo de poetas debe compartir un estilo común o un ethos común. Una comunidad de forma no es en sí misma suficiente para definir una escuela") - Poetry Guide: Schools of Poetry en Language is a virus.
  24. Keats, Coteries, & Cockney Adventures in Poetry & Prose 1808 - 1830, Universidad de York.: "... los escritos de William Hazlitt, Leigh Hunt, John Keats, y Charles y Mary Lamb, entre otros, en el contexto de la cultura metropolitana [británica] de las primeras décadas del siglo XIX y su respuesta a un contexto político y literario en rápido cambio. Las investigaciones académicas recientes han visto este grupo como una coterie cuya producción literaria se centró en una identidad de grupo en formas que cuestionan su designación tradicional como la segunda generación de escritores románticos. ... la inclusividad y exclusividad de la idea de la coterie en el contexto de la reciente teorización de la autoría social, las relaciones del grupo con The Examiner, y su más amplia posición dentro de una rápida expansión de revisita la cultura de revisión (culture of reviewing) y otras formas de mediación, via imprenta, conferencias y exposiciones. ... The Examiner, Blackwood’s Edinburgh Magazine y The London Magazine – todos los cuales fueron importantes para el grupo en torno a Keats ... el papel del género en la dinámica del grupo, ansiedades sobre los límites entre el grupo y la cultura más amplia, y su relación con la primera generación romántica, especialmente con Wordsworth y sus colaboradores aristocráticos Byron y Shelley."

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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