Guerra sueva (438-441)

From Wikipedia, the free encyclopedia

Fecha 438-441 d. C.
Lugar provincias de Lusitania, Bética y Cartaginense
Casus belli los suevos intentan expandir su control a más provincias hispanas
Conflicto la población hispanorromana se defiende sin ayuda imperial de los ataques suevos pero acaba aceptando su dominio
Guerra sueva
438-441
Parte de la caída del Imperio romano de Occidente

Puente romano en Emerita Augusta. Esta ciudad fue conquistada por los suevos en 439
Fecha 438-441 d. C.
Lugar provincias de Lusitania, Bética y Cartaginense
Casus belli los suevos intentan expandir su control a más provincias hispanas
Conflicto la población hispanorromana se defiende sin ayuda imperial de los ataques suevos pero acaba aceptando su dominio
Resultado victoria sueva
Consecuencias los suevos controlan toda la península ibérica excepto la provincia de Tarraconense
Beligerantes
Imperio romano de Occidente
Mercenarios germanos
Milicias hispanorromanas
Reino suevo
Figuras políticas
Valentiniano III
Aecio
Censorio
Líderes locales
Requila
Comandantes
Andevoto
Desconocidos
Requila

La guerra sueva entre los años 438 y 441 fue un conflicto bélico ocurrido en el Imperio romano de Occidente. Enfrentó al reino suevo establecido en Gallaecia contra remanentes de tropas romanas en Hispania y un ejército privado organizado y pagado por la nobleza hispana.

En el año 433 los suevos habían llegado a un acuerdo de paz con la población de Gallaecia con el que se dio fin a tres años de enfrentamientos entre ambos grupos.[1] Este arreglo fue conseguido por la intermediación de varios obispos y gracias a la actitud dialogante del rey suevo Hermerico quien, para 438, abdicó en favor de su hijo Requila debido a una enfermedad.[1]

El nuevo líder era una persona diferente a su padre y en lugar de mantener una relación pacífica con los romanos, decidió expandir su dominio hacia el sur, por Lusitania y Bética, provincias con más recursos que Gallaecia.[2] No dudó en aprovechar la residual presencia militar del Imperio en Hispania desde el año 422 y que este, además, estaba ocupado militarmente en ese momento con una guerra contra los visigodos en la Galia.

Desarrollo

Campaña sueva de 438

La primera campaña de saqueo llevó a los suevos hacia el sur, a la Bética, donde encontraron una importante resistencia militar, no por el ejército regular romano, sino por una fuerza de mercenarios al servicio de la población hispanorromana que había tenido que recurrir a este tipo de ejércitos privados ante la falta de ayuda militar por el gobierno imperial. Estas tropas estaban dirigidas por un tal Andevoto y el enfrentamiento entre ambos se dio a orillas del río Genil con una aplastante victoria sueva quienes, además, consiguieron un gran botín al arrebatar el oro y la plata que llevaban sus enemigos.[3]

Campaña sueva de 439

No se sabe si Requila y su ejército pasaron el invierno en la Bética o regresaron a sus bases en Gallaecia pero el siguiente año 439 se volvieron a poner en movimiento y su objetivo, esta vez, fue la capital de la diócesis: Augusta Emerita (Mérida) a la que pusieron sitio.[4] Con el ejército de Andevoto destruido y con las fuerzas imperiales ocupadas, ahora, en atajar el peligro vándalo en Italia, la ciudad no tenía opciones de resistir y acabó capitulando. Si, para entonces, quedaban tropas romanas en Mauritania Tingitana estas tampoco acudieron en auxilio de la ciudad. La toma de Emerita Augusta supuso un acontecimiento histórico y coincidió, en el tiempo, con la toma de Cartago por los vándalos.[5] Les permitió el control del aparato administrativo provincial ya que buena parte de los funcionarios se pusieron a su servicio.[5] Requila estableció allí su capital y se rodeó de consejeros romanos, entre ellos, el obispo Antonino a quién le dio autoridad sobre todos los católicos de sus dominios.[6]

Campaña sueva de 440

Mapa de las campañas de expansión del reino suevo entre los años 438 y 441

Para el siguiente año 440, el Imperio ya estaba completamente enfocado contra los vándalos quienes habían conseguido capturar Cartago de tal manera que lo único que pudo hacer fue enviar una misión diplomática encabezada por Censorio para intentar llegar a algún acuerdo con los suevos.[4] Este arribó al puerto de Myrtilis (Mértola), situado aguas abajo del Guadalquivir y un punto obligado de los barcos desde o hacia Augusta Emerita.[4] Tuvo la mala fortuna de que, al poco, Requila atacó la ciudad tomándola y capturando a Censorio que quedó como rehén de los suevos hasta que lo ejecutaron en 449. Con el control de esta población, los suevos lograron hacerse con la importante ruta comercial que comunicaba la capital de la diócesis con el atlántico.[4]

Campaña sueva de 441

El siguiente año 441 falleció Hermerico y sin temor a una respuesta romana, Requila vio la oportunidad de hacerse con Hispalis (Sevilla). Allí existía una disputa entre dos facciones: una de ellas, representada por el obispo Sabino, era partidaria de luchar y resistir contra los suevos.[7] La otra, representada por el obispo Epifanio, favorable, en cambio, a colaborar con ellos y que fue la que consiguió imponerse de manera que Sabino tuvo que huir de la ciudad y exiliarse en la Galia.[6] En la victoria de esta facción, sin duda, contribuyeron las leyes promulgadas por Valentiniano III ese año y el anterior 440 donde eliminaba exenciones de impuestos y reinstauraba los reclutamientos forzosos.[nota 1] El recuerdo de la derrota dos años antes del ejército comandado por Andevoto tuvo que pesar bastante en la población y por otro lado, el dominio suevo representaba menores impuestos y la posibilidad de eludir un reclutamiento forzoso que llevaría a los afectados a tierras muy lejanas de donde vivían. Una vez en posesión de Hispalis, los suevos se valieron de los altos miembros de la Administración y el clero para controlar la Bética y gran parte de la Cartaginense sin mucha dificultad ya que gran parte de su población aceptó de buen grado su dominio dadas las circunstancias imperantes en el Imperio esos momentos.[11][12]

Consecuencias y acontecimientos posteriores

Tras cuatro años de campañas, los suevos habían conseguido ampliar su dominios desde la pequeña Gallaecia hasta el resto de la península ibérica excepto la Tarraconense, que quedó como la única provincia controlada por el Imperio. Este no pudo hacer nada ocupado, como estaba, en hacer frente a los vándalos. El mismo año 441 cuando cayó Sevilla, envió a Hispania un pequeño grupo de tropas al mando de Flavio Astirio pero no para hacer frente a los suevos sino a grupos de bagaudas que habían aparecido en Tarraconense y que ponían en peligro su control.[13] No sería hasta el año 446 cuando intentó seriamente recuperar las provincias hispanas mediante una campaña que, finalmente, se saldó en fracaso.[13]

El Imperio, por su parte, dejó de recibir los ingresos de estas provincias que había recuperado desde 419 lo que se unió a la pérdida de los que llegaban desde África proconsular y Bizacena tras su conquista por los vándalos.

Véase también

Notas

Referencias

Bibliografía utilizada en el artículo

Related Articles

Wikiwand AI