Rebelión bagauda (441-443)

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Fecha 441-443 d. C.
Lugar provincia Tarraconense
Casus belli grupos rebeldes impiden el control de parte de la provincia
Conflicto lucha del gobierno imperial para recuperar el control
Rebelión bagauda
441-443
Parte de la caída del Imperio romano de Occidente
Fecha 441-443 d. C.
Lugar provincia Tarraconense
Casus belli grupos rebeldes impiden el control de parte de la provincia
Conflicto lucha del gobierno imperial para recuperar el control
Resultado victoria del gobierno imperial
Consecuencias la Administración imperial vuelve actuar de manera normal en Tarraconense
Beligerantes
Imperio romano de Occidente Bagaudas hispanos
Figuras políticas
Aecio
Valentiniano III
Desconocidos
Comandantes
Astirio
Merobaudes
Desconocidos

La rebelión bagauda entre los años 441 y 443 fue un conflicto armado ocurrido en el Imperio romano de Occidente que enfrentó a grupos rebeldes de la provincia Tarraconense contra el gobierno imperial. Fue una de las tres rebeliones bagaudas ocurridas durante la década de 440,[nota 1] probablemente, a raíz de las medidas draconianas dictadas por el gobierno de Valentiniano III para aumentar la recaudación y el reclutamiento en las provincias que controlaba acuciado por la grave crisis financiera y militar que supusieron la pérdida de gran parte de África e Hispania además del abandono de los contingentes hunos que habían reforzado su ejército en la segunda mitad de la década de 430.[nota 2]

El Imperio romano occidental en el año 440

Durante la segunda mitad de la década de 430, el ejército romano revitalizado con la incorporación de contingentes hunos y bajo el mando de Aecio consiguió reafirmar el control imperial en la Galia,[nota 3] debilitado tras las luchas de poder dentro del gobierno acaecidas en los años anteriores.[6] Sin embargo, durante esos «años de esperanza» en los que el general romano se concentró en la Galia, dos grupos bárbaros asentados en la periferia: los suevos de Hispania y los vándalos de diócesis de África, se vieron libres para aumentar su poder de tal manera que, al final de esa década, se lanzaron a unos procesos de expansión con el fin de arrebatar al Imperio más y mejores territorios.[7][nota 4] Ante este doble desafío, el Imperio tuvo que optar por frenar a los vándalos ya que su expansión ponía en amenaza la propia Italia y esta decisión estratégica dejó sin respuesta el ataque de los suevos.[8] No solo tomó medidas militares sino que, además, Valentiniano III promulgó leyes draconianas que, por un lado cancelaban cualquier privilegio fiscal y por otro buscaban aumentar los efectivos militares mediante la recuperación del reclutamiento forzoso y el endurecimiento de las penas contra los desertores y quienes les ayudasen.[9][2]

Hispania en el año 440

Para el año 440, la última ocasión en que un ejército imperial con entidad había actuado en Hispania había sido en 422, dieciocho años antes, con motivo de una campaña destinada a acabar con los vándalos y alanos que, finalmente, acabó en desastre para los romanos.[10] Aunque la partida de los vándalos hacia África en 429 permitió al Imperio volver a recuperar el control total de Bética, Lusitania y Cartaginense, la presencia militar romana se limitó a poco más que guarniciones en las ciudades importantes y no se emprendió ningún intento de acabar con los suevos, el único grupo invasor que permanecía en la península.[11] En este contexto de débil control gubernamental tuvo que ser la propia población hispanorromana la que se preocupase de su defensa con la formación de milicias y la contratación de tropas mercenarias. De esta manera lucharon contra los suevos entre los años 430 y 433 en un conflicto que tuvo que finalizarse mediante un acuerdo diplomático. Cuando, tras la abdicación de Hermerico en 438, los suevos iniciaron un nuevo proceso de expansión bajo su hijo Requila, intentaron hacerle frente con un ejército mercenario que, sin embargo, fue derrotado junto al río Genil lo que dejó a aquellos sin oposición real que los frenase y les permitió controlar firmemente Lusitania en 440 e instalar su capital en Emerita Augusta.[12]

Desarrollo

El Imperio romano de Occidente en el año 441 d.C. al inicio de la rebelión bagauda en Tarraconensis.
color #aaeeffff Imperio occidental
color #f4d7eeff Imperio oriental
color #d7eef4ff Britanorromanos
color #b3b3b3ff Bagaudas
color #ffd5d5ff Visigodos
color #d5ffd5ff Vándalos
color #ffe6d5ff Suevos
color #decd87ff Hunos
color #800066ff Francos
color #c87137ff Tribus mauras

Estallido

A inicios de 441 se produjo una rebelión en la provincia de Tarraconense. Hidacio indica que era una «multitud de bagaudas» sin que los denote como «oprimidos» o «labradores».[13] No se conocen los motivos pero, ese mismo año 441 continuó la expansión sueva en la que tomaron fácilmente Hispalis además de controlar las provincias de Bética y Cartaginense, parece ser, con la aquiescencia de parte de la población que, en la propia Hispalis, expulsó al obispo de la ciudad.[14] Esta colaboración y aceptación por parte de los hispanorromanos del control suevo y la rebelión bagauda hacen ver que el gobierno imperial colapsó en la península.[14] Al contrario que en Italia, no se habían tomado medidas militares para frenar a los suevos y se había dejado abandonada a la población a su suerte.[15] Ahora, además, la citada implantación de medidas extraordinarias para aumentar la recaudación fiscal y la restauración del reclutamiento forzoso tuvo que provocar la desafección de parte de la población en la provincia Tarraconense.

Campaña de Flavio Astirio

El gobierno imperial se vio en 441 ante la perspectiva de perder completamente el control de la diócesis de Hispania y no tuvo más remedio que enviar a un contingente de tropas. Se priorizó mantener, al menos, la provincia más cercana: la Tarraconense, aunque eso supusiese dejar a las demás en manos de los suevos.[16] El mando de la expedición se otorgó a Astirio quien llegó ese mismo 441 y se enfrentó a los bagaudas sin que se sepa dónde, pero se presume que fue en la parte occidental de la provincia, en los valles medio y alto del Ebro.[16] Aunque tuvo éxito en reprimir la rebelión, no pudo acabar completamente con ella y el control imperial se mantuvo frágilmente lo que hizo necesario su permanencia en la provincia durante dos años en los que no hay noticia que consiguiese ninguna otra victoria contra los bagaudas.[17]

Campaña de Flavio Merobaudes

Llegado el año 443 sin perspectivas de acabar definitivamente con los rebeldes, Astirio fue sustituido por su yerno Merobaudes, de ascendencia hispana.[18] Este había tenido una destacada actuación en las campañas de Aecio contra los jutungos y los rebeldes de Nórico y parece ser que, en ese momento, ejercía como magister equitum per Gallias. De una manera u otra, Merobaudes consiguió desplazarlos hacia el valle alto del Ebro hasta que pudo enfrentarse con ellos junto a Araciel donde les derrotó completamente ese mismo año 443.[19] Merobaudes volvió a Italia tras esta victoria, según Hidacio debido a intrigas dentro del gobierno, y no hay noticias de que se enviase a otro general para sustituirlo lo que da a entender que la administración imperial en Tarraconense pudo volver a funcionar con normalidad.

Consecuencias y acontecimientos posteriores

La provincia de Tarraconense volvió a estar controlada por el gobierno y en el año 446 sería la base desde donde el Imperio lanzaría una campaña para intentar recuperar el control del resto de las provincias hispanas. Con todo, en 449, seis años después de su derrota, los bagaudas volvieron a resurgir con más fuerza y con la ayuda de los suevos.

Véase también

Notas

Enlaces externos

Referencias

Bibliografía utilizada en el artículo

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