Hemorragia pulmonar

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Síntomas Hemoptisis, dificultad respiratoria, cianosis, hipoxemia
Inicio habitual Más frecuente en recién nacidos prematuros, pero puede ocurrir a cualquier edad
Hemorragia pulmonar

Micrografía que muestra una hemorragia pulmonar. Tinción de hematoxilina y eosina (H&E).
Especialidad Neumología, Medicina de urgencias, Pediatría, Medicina crítica
Síntomas Hemoptisis, dificultad respiratoria, cianosis, hipoxemia
Complicaciones Insuficiencia respiratoria aguda, shock hipovolémico, asfixia, neumonía aspirativa
Inicio habitual Más frecuente en recién nacidos prematuros, pero puede ocurrir a cualquier edad
Tipos Hemorragia pulmonar neonatal, hemorragia alveolar difusa (HAD), hemorragia pulmonar traumática
Causas Prematuridad, asfixia perinatal, coagulopatías, enfermedades autoinmunes, infecciones, traumatismos
Diagnóstico Clínica (hemoptisis, hipoxemia), radiografía de tórax, tomografía computarizada, broncoscopia, lavado broncoalveolar
Diagnóstico diferencial Edema pulmonar, neumonía, embolia pulmonar, malformación arteriovenosa pulmonar
Prevención Manejo adecuado del parto prematuro, corrección de coagulopatías, tratamiento de enfermedades subyacentes
Tratamiento Soporte ventilatorio, corrección de coagulopatías, transfusión sanguínea, tratamiento de la causa subyacente, cirugía (en casos selectos)
Medicación Vitamina K, plasma fresco congelado, factor VII recombinante activado (en casos graves)
Pronóstico Variable; la hemorragia pulmonar neonatal tiene una mortalidad del 30-50%; la hemorragia alveolar difusa depende de la causa subyacente
Frecuencia 7-10% de las autopsias neonatales; 1 por cada 1000 nacidos vivos
Tasa de letalidad Alta en recién nacidos prematuros (30-50%)
Sinónimos
Hemorragia pulmonar neonatal, hemorragia alveolar difusa (HAD)

La hemorragia pulmonar es un sangrado agudo que se origina en el pulmón, incluyendo las vías respiratorias superiores (tráquea y bronquios), el parénquima pulmonar y los alvéolos pulmonares.[1] Cuando se manifiesta clínicamente, suele ser masiva y potencialmente mortal. El inicio de la hemorragia pulmonar se caracteriza por la tríada clásica de:[2]

  1. Hemoptisis: expectoración de sangre procedente del tracto respiratorio inferior.
  2. Deterioro de la oxigenación: que conduce a hipoxemia y cianosis.
  3. Dificultad respiratoria: taquipnea, retracciones, aleteo nasal.

El tratamiento debe ser inmediato e incluir: aspiración traqueal para mantener la vía aérea permeable, administración de oxígeno suplementario, ventilación con presión positiva (si es necesario), y corrección de las anomalías subyacentes como los trastornos de la coagulación. Puede ser necesaria una transfusión de sangre (concentrado de hematíes, plasma fresco congelado, plaquetas) para mantener la estabilidad hemodinámica.[2][3]

Hemorragia pulmonar neonatal

La prematuridad infantil es el factor más comúnmente asociado con la hemorragia pulmonar en el período neonatal.[2] Otros factores asociados incluyen aquellos que predisponen a la asfixia perinatal o a trastornos hemorrágicos:[4]

Hemorragia alveolar difusa (HAD)

La hemorragia alveolar difusa (HAD) es el sangrado de múltiples alvéolos en los pulmones. Las causas más comunes incluyen:[6][7]

  • Enfermedades autoinmunes y del tejido conectivo:
  1. Síndrome de Goodpasture (enfermedad por anticuerpos anti-membrana basal glomerular)
  2. Granulomatosis con poliangeítis (granulomatosis de Wegener)
  3. Poliangeítis microscópica
  4. Síndrome de Churg-Strauss (granulomatosis eosinofílica con poliangeítis)
  5. Lupus eritematoso sistémico (LES)
  6. Artritis reumatoide (enfermedad pulmonar reumatoide)
  7. Esclerosis sistémica (esclerodermia)
  • Enfermedades cardíacas:
  1. Estenosis mitral
  2. Hipertensión pulmonar severa
  • Infecciones:
  1. Leptospirosis
  2. Hantavirus
  3. Dengue grave
  4. Neumonía por Staphylococcus aureus productor de toxina de Panton-Valentine
  • Fármacos y toxinas:
  1. Drogas (cocaína, anfetaminas)
  2. Anticoagulantes (warfarina, heparina, anticoagulantes orales directos)
  3. Ácido 5-aminosalicílico (mesalamina)
  4. Nitrofurantoína
  5. D-penicilamina
  • Neoplasias:
  1. Angiosarcoma pulmonar
  2. Leucemias agudas
  • Otras causas:
  1. Púrpura trombocitopénica trombótica (PTT)
  2. Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA)
  3. Hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN)

Otras causas

Fisiopatología

Aunque la patogénesis de la hemorragia pulmonar neonatal es incierta, es probable que los síntomas sean consecuencia de un edema pulmonar hemorrágico. El líquido de lavado traqueal típicamente muestra un hematocrito menor que el de la sangre normal (generalmente entre un 15% y un 20% menor) y una concentración de proteínas totales mayor que la del plasma.[2]

Se postula que el recién nacido sufre asfixia con el consiguiente infarto de miocardio (disfunción del ventrículo izquierdo); esto aumenta la presión microvascular pulmonar, lo que provoca edema pulmonar hemorrágico.[2] Entre los factores contribuyentes se incluyen aquellos que favorecen una mayor filtración de líquido de los capilares pulmonares:[2]

  • Baja concentración de proteínas plasmáticas (disminución de la presión oncótica)
  • Alta tensión superficial alveolar (déficit de surfactante)
  • Daño endotelial y epitelial pulmonar (inflamación, infección, isquemia)
  • Hipervolemia (aumento de la presión hidrostática)

En la hemorragia alveolar difusa, el mecanismo subyacente suele ser una capilaritis pulmonar (inflamación de los capilares alveolares) o una lesión endotelial directa, lo que lleva a la extravasación de sangre hacia los espacios alveolares.[6]

Diagnóstico

El diagnóstico de hemorragia pulmonar se basa en la combinación de:[8]

Clínica

  • Hemoptisis (puede estar ausente en hasta un tercio de los pacientes con hemorragia alveolar difusa, especialmente si el sangrado es microalveolar)
  • Anemia aguda o subaguda
  • Deterioro de la función pulmonar (hipoxemia, infiltrados radiológicos)

Pruebas de imagen

Broncoscopia y lavado broncoalveolar

La broncoscopia con lavado broncoalveolar (BAL) es el procedimiento diagnóstico de elección para confirmar la hemorragia alveolar difusa. El hallazgo característico es un BAL que muestra:[6]

  • Lavados secuenciales que se vuelven progresivamente más sanguinolentos.
  • Presencia de hemosiderófagos (macrófagos cargados de hemosiderina) en el líquido de BAL, especialmente si se tiñen con azul de Prusia (tinción de Perls).

Pruebas de laboratorio

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial de la hemorragia pulmonar incluye:[11]

Tratamiento

El tratamiento de la hemorragia pulmonar depende de la causa subyacente y de la gravedad del sangrado.[2][11]

Medidas iniciales de soporte

  1. Vitamina K (para déficit por warfarina o malnutrición)
  2. Plasma fresco congelado (para déficit de factores de coagulación)
  3. Concentrado de plaquetas (para trombocitopenia grave)
  4. Factor VII recombinante activado (para hemorragia masiva refractaria, uso fuera de indicación)

Tratamiento específico

Pronóstico

El pronóstico de la hemorragia pulmonar depende de la causa subyacente, la gravedad del sangrado y la rapidez del tratamiento.

  • La hemorragia pulmonar neonatal tiene una alta tasa de mortalidad, que oscila entre el 30% y el 50% en los recién nacidos muy prematuros.[2]
  • La hemorragia alveolar difusa asociada a vasculitis o síndrome de Goodpasture tiene una mortalidad significativa si no se trata, pero el pronóstico mejora con el tratamiento inmunosupresor precoz.[6]
  • La hemorragia pulmonar masiva (>600 mL de sangre en 24 horas) tiene una mortalidad superior al 50% si no se maneja agresivamente.[15]

Incidencia

Véase también

Referencias

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