Intervención estadounidense en Venezuela (2025-2026)
operación estadounidense en el Caribe
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La intervención estadounidense en Venezuela dio inicio a finales de diciembre de 2025 cuando Estados Unidos aumentó la presencia de fuerzas navales en el sur del Caribe con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico en las zonas costeras de Venezuela. La ofensiva de la administración de Donald Trump contra el país de Venezuela se articuló en torno a tres ejes principales: contra ciertos cárteles de la droga en su lucha contra el narcotráfico, los intereses energéticos sobre el petróleo y un cambio de gobierno en Venezuela. La calificación del tráfico de drogas como «narcoterrorismo» fue utilizada para justificar acciones militares y el uso de fuerza letal por parte de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos sin una declaración formal de guerra.[31][32][33][34]
EEUU declara el éxito total de sus objetivos[2]
- Ataques estadounidenses hacia lanchas ocupadas por supuestos narcotraficantes.
- Confiscación de Buques petroleros relacionados con exportación de crudo Venezolano.
- Captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
- Instalación de Delcy Rodríguez como Presidenta Provisional.
| Intervención estadounidense en Venezuela de 2025-2026 | ||||
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| Parte de la Nueva Guerra Fría y de las Intervenciones estadounidenses en Latinoamérica | ||||
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Infografía sobre el conflicto, que incluye las ubicaciones aproximadas del despliegue estadounidense y las ubicaciones aproximadas de los ataques aéreos. | ||||
| Fecha | 19 de agosto de 2025-7 de marzo de 2026 (6 meses y 19 días)[1] | |||
| Lugar | Mar Caribe Venezuela | |||
| Causas | Doctrina Monroe, anticomunismo, guerra contra las drogas | |||
| Resultado |
EEUU declara el éxito total de sus objetivos[2]
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| Consecuencias |
Entendimiento de facto del gobierno de Delcy Rodríguez con los Estados Unidos
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| Partes enfrentadas | ||||
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| Figuras políticas | ||||
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| Saldo | ||||
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La primera operación de la campaña fue el día 2 de septiembre, fecha en que se produjo un ataque a una lancha proveniente de Venezuela, en la que presuntamente viajaban miembros de la banda criminal del Tren de Aragua transportando drogas ilegales. En la acción perdieron la vida 11 personas.[35][16] En noviembre, Donald Trump dio el visto bueno a un plan de operación secreta de la CIA en territorio venezolano.[36] Naciones Unidas instó a Estados Unidos a detener los ataques y fustigó lo ocurrido como ejecuciones extrajudiciales.[37] Según una investigación de Associated Press, varios de los muertos eran pescadores o trabajadores pobres de Venezuela.[38]
Durante la madrugada del 3 de enero de 2026, se produjeron bombardeos contra instalaciones militares venezolanas por parte de equipamiento militar estadounidense. Horas más tarde, el presidente Donald Trump declaró en su red social Truth Social que Estados Unidos había capturado al mandatario venezolano y a su esposa, y que los estaban trasladando fuera del país.[39]
El presidente estadounidense anunció posteriormente que Estados Unidos «gobernará» a Venezuela hacia una «transición segura» y que, a partir de ahora, estará «muy implicado» en la explotación del petróleo venezolano.[40][41]
Celebraciones por parte de inmigrantes venezolanos se registraron en las plazas principales de distintas ciudades alrededor del mundo.[42]
Antecedentes
Estados Unidos ha participado en iniciativas para contrarrestar las operaciones de narcotráfico en Latinoamérica. En 1989, el presidente George H. W. Bush ordenó la invasión de Panamá para derrocar al antiguo agente de la CIA y presidente de Panamá, Manuel Noriega. La invasión fue condenada por la Asamblea General de las Naciones Unidas como una «flagrante violación del derecho internacional». Posteriormente, Estados Unidos proporcionó información de inteligencia sobre vuelos con civiles sospechosos de transportar drogas a funcionarios colombianos y peruanos; tras el derribo de varios aviones, la administración Clinton cesó su asistencia para proporcionar información. Además, la Armada de los Estados Unidos ha interceptado buques que se cree se utilizan para operaciones de narcotráfico. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos participan ampliamente en ejercicios conjuntos de entrenamiento antidrogas con otros países, incluidos Colombia y México.[43] La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, se opuso públicamente a la posibilidad de ataques con drones estadounidenses contra los cárteles en abril.[44] En mayo, The Wall Street Journal informó que Trump, hablando con Sheinbaum el mes anterior, propuso enviar soldados estadounidenses para ayudar en la guerra contra el narcotráfico del país, una sugerencia que ella rechazó.[45] El exjefe del FBI, James Comey, reveló que Donald Trump consideraba a Venezuela como “un gobierno sentado sobre una montaña de petróleo que debemos comprar”.[46]
En enero de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva que instruía al Departamento de Estado de los Estados Unidos a etiquetar a ciertos cárteles de drogas del hemisferio occidental como organizaciones terroristas extranjeras.[43] El mismo mes, el gobierno de Estados Unidos designó a Richard Grenell como enviado especial y comenzó conversaciones secretas con altos funcionarios del régimen de Venezuela, incluyendo conversaciones para la liberación de presos políticos estadounidenses y la repatriación de ciudadanos venezolanos.[47][48]
En febrero, la administración Trump designó al Tren de Aragua, una organización criminal de Venezuela, Mara Salvatrucha, y otros seis grupos con sede en México como organizaciones terroristas extranjeras,[49] diciendo en ese momento que representaban «una amenaza a la seguridad nacional más allá de la que representa el crimen organizado tradicional». En julio, los Estados Unidos designaron al Cártel de los Soles, una organización terrorista venezolana dirigida por Nicolás Maduro Moros, que tiene vínculos con el gobierno venezolano.[50][51][52] En ese momento, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó en X que utilizaría «todos los recursos a nuestra disposición para evitar que Maduro continúe beneficiándose de la destrucción de vidas estadounidenses y la desestabilización de nuestro hemisferio».
La decisión de Donald Trump de designar a los cárteles de la droga como organizaciones «terroristas», incluidos el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel del Noreste, el Tren de Aragua, la Mara Salvatrucha, el Cártel del Golfo y la Organización La Nueva Familia Michoacana[53] sentó las bases para la intervención estadounidense. En agosto, Trump firmó en secreto una orden ejecutiva que ordenaba a las fuerzas armadas invocar acciones militares contra los cárteles que habían sido declarados organizaciones terroristas.[54]
El gobierno de Trump ha acusado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de traficar drogas a Estados Unidos. A principios de agosto, el gobierno de Trump aumentó a 50 millones de dólares la recompensa por el arresto de Maduro, acusado de su presunta participación en el narcotráfico. Maduro fue imputado en Estados Unidos por cargos de drogas, incluido el narcoterrorismo, en 2020.[49]
De acuerdo con una exclusiva del Miami Herald, en abril de 2025 los hermanos Rodríguez (Jorge y Delcy) le propusieron a la administración Trump para una transición en paz sin Maduro, pero donde el chavismo se mantendría en el poder. En dicha propuesta, Maduro se mantendría en Venezuela con garantías a su seguridad, mientras Delcy Rodríguez asumiría la presidencia del país, y se negociaría un acuerdo para permitirle el acceso a las empresas estadounidenses a cambio de que se le retiraran los cargos criminales a Maduro.[55] La propuesta se realizó con intermediación de Catar y con el conocimiento como la autorización de Maduro. El gobierno estadounidense rechazó la propuesta.[56]
Acciones preliminares
El 8 de agosto, Trump firmó una orden para permitir el uso de la fuerza militar contra los cárteles de la droga latinoamericanos que considera organizaciones terroristas.[43][57] Trump autorizó al Pentágono la capacidad de poder usar la fuerza militar contra los cárteles de la droga latinoamericanos y duplicó la recompensa por la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro a 50 millones de dólares, siendo la recompensa ofrecida más grande de la historia de Estados Unidos.[58] En ese momento, un funcionario estadounidense anónimo dijo a Reuters que la acción militar contra esos grupos no parecía inminente; otro funcionario dijo a Reuters que los poderes otorgados en la orden incluían permitir a la Armada llevar a cabo operaciones marítimas, incluida la interdicción de drogas y redadas militares selectivas.[59]
El 20 de agosto, Trump ordenó el envío de tres buques de guerra de la Armada a las costas de Sudamérica.[60][61] Hasta el 29 de agosto, siete buques de guerra estadounidenses, junto con un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear, se encontraban en el Caribe Sur y sus alrededores, transportando a más de 4.500 marineros e infantes de marina.[62]
La CIA se unió a la campaña militar después de confirmar que jugaría un papel importante en el combate a los cárteles de la droga, al mismo tiempo que está considerando usar fuerza letal contra estas organizaciones criminales.[63]
En agosto de 2025, más de treinta organizaciones instaron al Congreso de los Estados Unidos a oponerse a la guerra contra los cárteles.[64] Según The New York Times, «especialistas en las leyes de la guerra y el poder ejecutivo» afirmaron que Trump carece de la autoridad legal y los precedentes para matar a presuntos narcotraficantes.[65]
El gobierno de Venezuela afirmó que movilizaría a más de cuatro millones de soldados en la Milicia Bolivariana de Venezuela; el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos estimó que la milicia contaba con 343.000 miembros en 2020.[66] El presidente venezolano, Nicolás Maduro, afirmó que «declararía constitucionalmente una república en armas» si el país es atacado por las fuerzas que el gobierno de Estados Unidos ha desplegado en el Caribe y afirmó que «Venezuela se enfrenta a la mayor amenaza que se ha visto en nuestro continente en los últimos 100 años».[67][68]
PBS News informó que Trump estaba utilizando a las fuerzas armadas para contrarrestar a los cárteles a los que culpaba de traficar fentanilo y otras drogas ilícitas a Estados Unidos y de alimentar la violencia en las ciudades estadounidenses, afirmando que el gobierno «no había señalado ninguna incursión terrestre planeada» de manera similar, The Guardian afirmó que «muchos expertos son escépticos de que Estados Unidos esté planeando una intervención militar» en Venezuela.[69]
Despliegue militar
Según The Economist, Estados Unidos suele tener «dos o tres buques de guerra estadounidenses y guardacostas» de patrulla en el sur del Caribe.[70] Al 22 de septiembre, el despliegue incluye nueve barcos: los destructores de misiles guiados USS Gravely (DDG-107), USS Jason Dunham (DDG-109) y USS Sampson (DDG-102 6); el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima y los muelles de transporte anfibio USS San Antonio (LPD-17) y USS Fort Lauderdale (LPD-28); el crucero de misiles guiados USS Lake Erie CG-70 6; el buque de combate litoral USS Minneapolis[71] el submarino nuclear de ataque rápido USS Newport News, y el destructor de misiles USS Stockdale (DDG-106). Según el Financial Times, «cinco de los ocho buques están equipados con misiles Tomahawk, que pueden alcanzar objetivos terrestres».[72] El Iwo Jima, el Fort Lauderdale y el San Antonio partieron de Norfolk, Virginia, el 14 de agosto,[73] transportando 4.500 infantes de marina y marineros, incluida la 22.ª Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina. Según el Instituto Naval de Estados Unidos, esto marcó «la primera vez que un Grupo Anfibio Listo con base en EE. UU. y marines embarcados se ha desplegado desde diciembre». El historiador Alan McPherson afirmó que la acumulación naval es la mayor en la región desde 1965.[74]

En respuesta a la presencia de buques de guerra de la Armada en Latinoamérica, dos aviones de combate venezolanos BMA F-16 sobrevolaron el USS Jason Dunham el 4 de septiembre.[75] El Departamento de Defensa de Estados Unidos lo calificó de «altamente provocador» y desplegó diez aviones de combate F-35 y dos drones MQ-9 Reaper en Puerto Rico.[76][77] Ese mismo día, Rubio se reunió con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa en Quito; Rubio declaró que Trump pretendía «declarar la guerra» contra quienes «nos han estado declarando la guerra durante 30 años» y designó a las bandas ecuatorianas Los Lobos y Los Choneros como narcoterroristas, de acuerdo con Noboa.[78]
Durante un viaje sorpresa el 8 de septiembre a Puerto Rico con el Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, Dan Caine, Hegseth dijo a los marineros e infantes de marina asignados al área: «Lo que están haciendo ahora no es entrenamiento... Éste es un ejercicio real en nombre de los intereses nacionales vitales de los Estados Unidos de América para poner fin al envenenamiento del pueblo estadounidense».[79]
El gobierno venezolano declaró el 12 de septiembre que un destructor estadounidense había detenido y abordado un atunero con nueve tripulantes. El destructor finalmente liberó el barco, que fue escoltado por la Armada venezolana. El ministro de relaciones exteriores venezolano, Yván Gil, respondió que este acto era ilegal y añadió que Venezuela se defendería ante cualquier provocación estadounidense.[80]
Ataques aéreos contra buques
El 2 de septiembre, el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos había atacado una lancha que supuestamente transportaba drogas ilegales no especificadas, alegando que era operado por el Tren de Aragua. Trump afirmó que el ataque mató a 11 «narcoterroristas».[81] Insinuó que se llevarían a cabo más acciones militares, afirmando: «Hay más de donde vino eso». Según The Wall Street Journal, «El ataque fue el primer ataque aéreo reconocido públicamente por el ejército estadounidense en Latinoamérica desde la invasión estadounidense de Panamá en 1989».[82]
El ataque fue bien recibido por los senadores republicanos Lindsey Graham y Bernie Moreno, quienes afirmaron que «hundir el barco salvó vidas estadounidenses».[83] Al día siguiente, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, declaró que las acciones militares contra los cárteles en Venezuela continuarían.[84] El secretario de Estado, Marco Rubio, durante una conferencia en la Ciudad de México, afirmó que se producirían más ataques, y añadió que Estados Unidos conocía la identidad de las personas en el barco destruido, pero no proporcionó pruebas que autenticaran su identidad como miembros del Tren de Aragua.[85]
Trump anunció el 15 de septiembre que otra embarcación venezolana había sido embestida esa mañana, con tres muertos que, según él, eran «narcoterroristas confirmados». No se presentó ninguna prueba de que la embarcación transportara drogas.[86]
El 16 de septiembre, Trump reveló que el ejército estadounidense había hundido un tercer barco presuntamente dedicado al tráfico de drogas venezolano.[87]
En una demostración de su fuerza militar, Venezuela inició ejercicios militares a gran escala en el Caribe el 17 de septiembre. Las maniobras, en las que participan fuerzas navales y aéreas, buscan reforzar la capacidad de defensa del país y demostrar su disposición para proteger sus aguas territoriales.[88]
El 19 de septiembre, la Armada Dominicana cooperó brevemente con el despliegue después de que Trump anunciara que una cuarta embarcación, que presuntamente transportaba drogas, había sido destruida y que tres personas habían muerto.[89] El gobierno de la República Dominicana declaró posteriormente que, bajo su Dirección Nacional de Control de Drogas y la Armada Dominicana, había cooperado con la Armada de los Estados Unidos para localizar la embarcación, que se encontraba a unas 80 millas náuticas al sur de la Isla Beata, controlada por la República Dominicana. Tras la destrucción de la embarcación, la Armada Dominicana rescató 377 paquetes de cocaína con un peso total de 1 kilogramo (2,2 lb). La Dirección afirmó que «Esta es la primera vez en la historia que Estados Unidos y la República Dominicana llevan a cabo una operación conjunta contra el narcoterrorismo en el Caribe».[90]
El 3 de octubre, Hegseth anunció que un ataque a un buque cerca de la costa de Venezuela mató a cuatro personas,[91][92] y dos funcionarios estadounidenses declararon posteriormente sin aprobación que había colombianos en al menos uno de los barcos.[93]
Reuters informó que otro ataque no anunciado previamente el 16 de octubre había matado a dos personas y, por primera vez, incluyó a dos sobrevivientes que estaban retenidos en un barco de la Armada.[94] Para el 19 de octubre, ambos fueron repatriados a sus respectivos países de origen, Colombia y Ecuador.[95]
El 24 de octubre de 2025, el Pentágono anunció el despliegue en el mar Caribe del portaaviones USS Gerald Ford, el mayor de la flota estadounidense, en medio de la tensión con Venezuela por los ataques militares contra lanchas al parecer cargadas con drogas.[96] Ese mismo día el secretario de Defensa declaró que EE.UU llevó a cabo un ataque nocturno contra un barco que, según dijo, operaba el Tren de Aragua en el Caribe.[97]
Después de los ataques a las lanchas, funcionarios policiales y del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) visitaron a familiares de los tripulantes en el estado Sucre y les exigieron que no publicaran información en redes sociales sobre sus familiares muertos.[98]
Declaración de conflicto armado

El 30 de septiembre, Trump dijo a los periodistas que su administración "consideraría muy seriamente a los cárteles que llegan por tierra", lo que, según el Miami Herald, "coincide con informes recientes de los medios que sugieren que la administración está revisando planes para operaciones específicas dentro de Venezuela".[99]
Trump declaró formalmente al Congreso el 1 de octubre que Estados Unidos estaba en un "conflicto armado no internacional" con "combatientes ilegales" en relación con los cárteles de la droga que operan en el Caribe.[100] The Guardian afirmó que el memorando al Congreso se refería a los cárteles como "grupos armados no estatales" involucrados en atacar a Estados Unidos.[101][102] Andrew C. McCarthy declaró en National Review que esta terminología se refiere a un conflicto "que no enfrenta a dos naciones soberanas entre sí" y significa "hostilidades armadas llevadas a cabo por una entidad subnacional que no actúa en nombre de un soberano extranjero", dando el ejemplo de Al-Qaeda y los ataques del 11 de septiembre.[103] The Miami Herald escribió que: "En un conflicto armado, un país puede matar legalmente a combatientes enemigos incluso cuando no representan una amenaza".[104] El Washington Post afirmó: «Algunos legisladores y expertos han dicho que la notificación es una justificación legal dudosa para lo que han sido ataques militares ilegales contra presuntos criminales civiles».[105]
Vladimir Padrino López, ministro de Defensa de Venezuela, declaró el 2 de octubre que se habían detectado cinco aviones de combate estadounidenses volando cerca de Venezuela a 35 000 pies (10 668 m) de altitud, lo que calificó de «provocación»; un comunicado del gobierno dijo que el avión estaba 75 kilómetros (46,6 mi) de la costa venezolana, lo cual según CNN está fuera del territorio venezolano.[106]
Al 8 de octubre, el número de tropas estadounidenses en el Caribe Sur y Puerto Rico se había expandido a 10 000;[107] Los activos militares estadounidenses en la región son insuficientes para una invasión.[108] Las fuerzas incluían elementos del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, que proporciona apoyo de aviación en helicóptero para las fuerzas de operaciones especiales.[109] Se estima que las fuerzas armadas de Venezuela serían de 125 000 para octubre de 2025, y los expertos dicen que su ejército está «en ruinas», según The Wall Street Journal, que escribió el 17 de octubre que Venezuela había hecho «un llamado a las armas y encendido su maquinaria de propaganda», anunciando que Estados Unidos quería su riqueza petrolera, ya que Venezuela estaba moviendo tropas a la costa y se «preparaba para repeler cualquier invasión».[109]
Intento de negociaciones diplomáticas
Antes del despliegue naval estadounidense, Richard Grenell, enviado especial de Trump a Venezuela, había estado trabajando para llegar a un acuerdo con la administración de Maduro. Tras largas conversaciones, los colaboradores de Maduro supuestamente ofrecieron a las empresas estadounidenses preferencia en contratos y acceso a todas las empresas petroleras y auríferas dentro del país, así como reducir drásticamente los lazos de exportación con China, Irán y Rusia. Maduro sabía que "aflojar esas alianzas era un precio inevitable para evitar la intervención militar estadounidense", dijo una fuente a The New York Times.[110] Se hicieron algunas concesiones a medida que continuaban las conversaciones; en mayo de 2025, Venezuela accedió a liberar a Joseph St. Clair, un veterano de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. que había sido "detenido injustamente" por las fuerzas de seguridad venezolanas, según el Departamento de Estado.[43] La licencia de Chevron para operar en Venezuela bajo sanciones estadounidenses, revocada por Trump en febrero, fue restablecida en julio de 2025. También comenzaron los esfuerzos preliminares para permitir que Shell reanudara los trabajos en Venezuela. Rubio se opuso firmemente al enfoque de "diplomacia de recursos" de Grenell, afirmando que "las operaciones continuas de Chevron en Venezuela legitiman y permiten el control de Maduro sobre el poder".[43]
El 6 de octubre, Trump ordenó al enviado especial Richard Grenell que suspendiera todas las conversaciones diplomáticas con Venezuela en medio de crecientes tensiones y frustraciones con el diálogo político venezolano.[111] Desde al menos abril de 2025, Catar había actuado como intermediario político, intentando mantener las comunicaciones entre las dos naciones a través de la diplomacia extraoficial.[112]
Fuentes informaron al Miami Herald que Catar, que mantiene estrechos vínculos con el gobierno venezolano y había desempeñado un papel clave como intermediario entre los funcionarios de Maduro y sus hermanos, Delcy y Jorge Rodríguez, al promover a Delcy y a Miguel Rodríguez Torres, quien no tiene parentesco con ellos, para liderar una transición como una alternativa más aceptable al régimen de Nicolás Maduro, con el objetivo de preservar la estabilidad política sin desmantelar el aparato gobernante.[113] Associated Press confirmó el informe[114] y afirmó que un funcionario anónimo dijo que la propuesta era que Maduro fuera reemplazado por Delcy hasta el final de su tercer mandato en 2031; AP informó que Washington rechazó la propuesta porque sigue cuestionando la legitimidad del gobierno de Maduro. Tanto Maduro y Delcy Rodríguez calificaron la información de noticia falsa.[115] Delcy Rodríguez afirmó que el informe formaba parte de una operación de guerra psicológica.[114]
Conflicto diplomático entre Estados Unidos y Colombia
Tras el aumento de las críticas del presidente colombiano Gustavo Petro por los ataques estadounidenses a buques y el apoyo a Israel durante su visita a la sesión de septiembre de la Asamblea General de la ONU,[116] el Departamento de Estado revocó el visado de Petro el 27 de septiembre, declarando en X: "Hoy más temprano, el presidente colombiano (Gustavo Petro) se situó en una calle de Nueva York instando a los soldados estadounidenses a desobedecer órdenes e incitar a la violencia. "[117]
El 18 de octubre, Petro declaró que el ataque del 16 de septiembre anunciado por Trump había matado a un pescador colombiano; otras fuentes dijeron que se refería al ataque del 15 de septiembre.[118] Petro afirmó que la embarcación no estaba implicada en el tráfico de drogas y acusó a Estados Unidos de asesinato.[118]Estados Unidos calificó la acusación de "infundada".[119] Trump respondió llamando a Petro un "líder de las drogas ilegales", que tenía una "baja valoración" y no ayudaba a disminuir la producción de drogas, afirmando que Estados Unidos pondría fin a las grandes subvenciones que otorgaba a Colombia.[118][120]
En octubre de 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra Petro y el ministro del Interior Armando Benedetti, citando su presunta implicación en actividades ilícitas de tráfico de drogas. Estas medidas marcaron un deterioro significativo en las relaciones bilaterales, con el gobierno colombiano condenando la decisión por motivar políticamente y calificándola como "un acto de agresión" contra su soberanía. Los analistas describieron la medida como una de las escaladas diplomáticas más severas entre Bogotá y Washington en los últimos años.[121]
Escalada
Despliegue de tropas
A fecha del 28 de octubre, el número de tropas estadounidenses en el Caribe Sur y Puerto Rico había aumentado a 10.000, con aproximadamente la mitad en Puerto Rico y la otra mitad en buques. Las fuerzas incluían elementos del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, que proporciona apoyo de aviación en helicóptero a las fuerzas de operaciones especiales.[122] Las fuerzas armadas de Venezuela se estiman en 125.000 efectivos en octubre de 2025, y los expertos afirman que su ejército está "hecho un desastre", según The Wall Street Journal, que escribió el 17 de octubre que Venezuela había hecho un llamamiento a las armas y "encendido su maquinaria propagandística", anunciando que Estados Unidos quería su riqueza petrolera, mientras Venezuela trasladaba tropas a la costa y se preparaba para "repeler cualquier invasión".[122]
Con la llegada el 11 de noviembre del USS Gerald R. Ford y sus escoltas a la región del USSOUTHCOM, Estados Unidos contaba con unos 15.000 efectivos en la zona, descrita por The Washington Post como "una impresionante presencia militar en una región que históricamente solo ha visto a uno o dos buques de la Marina asistir a la Guardia Costera de EE. UU. en misiones rutinarias de interdicción de drogas".[123]
Reuters informó el 2 de noviembre de 2025 que: "El aumento militar en la región es el mayor no relacionado con la ayuda en desastres desde 1994, cuando Estados Unidos envió dos portaaviones y más de 20.000 tropas a Haití" durante la Operación Uphold Democracy.[124]
Lanzamiento de la Operación Lanza Sur
Hegseth había anunciado el 10 de octubre la formación de una nueva fuerza conjunta antidrogas, para operar en América Latina, el hemisferio occidental y el área del Mando Sur de Estados Unidos (USSOUTHCOM), dirigida por la II Fuerza Expedicionaria de Marines, destinada a "aplastar a los cárteles, detener el veneno y mantener a salvo a Estados Unidos".[125] El 13 de noviembre de 2025, Hegseth anunció la presentación de la Operación Lanza Sur, liderada por la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza Sur y que utiliza una flota con sistemas robóticos y autónomos para combatir el tráfico de drogas latinoamericano, con operaciones previstas para comenzar más adelante en noviembre.[126] El 13 de noviembre de 2025, Hegseth anunció la presentación de la Operación Lanza Sur, liderada por la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza Sur y que utiliza una flota con sistemas robóticos y autónomos para combatir el tráfico de drogas latinoamericano, con operaciones previstas para comenzar más adelante en noviembre.[125]
Un funcionario estadounidense dijo a un periodista en noviembre que la presentación de Hegseth el 13 de noviembre fue "una operación formal que da nombre a la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza Sur... y Southcom ya han estado haciendo teatro".[127]
Objetivos terrestres y designación terrorista del Cartel de los Soles
El diario The Wall Street Journal informó el 30 de octubre de 2025 que, según funcionarios estadounidenses, Estados Unidos había identificado "objetivos terrestres que se encuentran en el nexo entre las bandas de narcotraficantes y el régimen de Maduro", incluyendo instalaciones como puertos y pistas de aterrizaje que el ejército venezolano supuestamente utiliza para el tráfico de drogas.[128] Trump negó un informe del Miami Herald del 31 de octubre que afirmaba que la "Administración Trump [había] tomado la decisión de atacar instalaciones militares dentro de Venezuela".[129] Newsweek informó ese mismo día que barcos estadounidenses estaban posicionados cerca de la base militar venezolana en la isla La Orchila, "dentro del alcance operativo inmediato para misiones anfibias o de ataque de precisión".[130] El Mando Sur de Estados Unidos publicó vídeos de simulacros de fuego real realizados por marines estadounidenses; imágenes de satélite confirmaron que la ubicación era el USS Iwo Jima, situado a menos de 200 kilómetros (120 millas) de la costa de Venezuela y acompañado por otros dos destructores USS.[131]
Rubio anunció el 16 de noviembre que el Departamento de Estado de Estados Unidos designaría al Cártel de los Soles —que, según Estados Unidos, está dirigido por Maduro— como una Organización Terrorista Extranjera, con efecto a partir del 24 de noviembre de 2025.[132][133] Rubio afirmó que los carteles son “responsables de violencia terrorista en todo nuestro hemisferio, así como de traficar drogas hacia Estados Unidos y Europa”. Maduro niega la acusación de Estados Unidos de que es “cómplice de bandas criminales armadas que contrabandean drogas” hacia ese país, según CBS News.[132] El Miami Herald escribió que “la designación, en la práctica, etiquetaría a Maduro y a altos funcionarios, entre ellos el ministro del Interior Diosdado Cabello y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, como terroristas”.[134] Según CNN, el Congreso tenía hasta el 23 de noviembre para bloquear la designación, que —según afirma la administración Trump— “permite a las fuerzas militares de Estados Unidos atacar los activos e infraestructura de Maduro dentro de Venezuela”.[135]
Trump dijo el 16 de noviembre que, aunque la designación terrorista lo permitiría, no se había tomado la decisión de realizar ataques terrestres. Añadió: “Tal vez tengamos algunas conversaciones con Maduro, y veremos cómo resulta eso”. Señaló también: “Ellos querrían hablar”.[135]
El 22 de noviembre, altos funcionarios de la administración Trump dijeron a Reuters que Estados Unidos estaba preparado para lanzar una nueva fase de operaciones contra Venezuela. Los funcionarios afirmaron que las operaciones encubiertas probablemente estarían entre las primeras acciones que se tomarían en esta nueva fase.[136] Ese mismo día, Estados Unidos emite alerta a aviación civil por "aumento de actividad militar" en Venezuela. Las líneas aéreas podrían enfrentar una "situación potencialmente peligrosa" al volar sobre Venezuela y deben actuar con precaución "en todas las altitudes".[137]
El 29 de noviembre, Trump ha declarado que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores ha quedado completamente cerrado.[138]
En diciembre de 2025, Trump afirmó que fuerzas estadounidenses habían destruido una “gran instalación” supuestamente vinculada al narcotráfico en territorio venezolano, como parte de una campaña antidrogas en la región. La afirmación no fue confirmada de manera independiente por el Departamento de Defensa de Estados Unidos ni por otras agencias oficiales, y no se proporcionaron detalles sobre la ubicación o la naturaleza de la supuesta operación. El gobierno de Venezuela no informó sobre ataques extranjeros ni daños en instalaciones dentro de su territorio.[139][140]
Bloqueo naval
El 29 de noviembre, Estados Unidos ordena cerrar el espacio aéreo sobre Venezuela, y el 17 de diciembre de 2025, Estados Unidos impone un bloqueo naval contra Venezuela. Varios petroleros han sido abordados.[141] Fuerzas especiales lanzadas desde el USS Gerald R. Ford incautaron un petrolero frente a la costa de Venezuela el 10 de diciembre de 2025.[142]Estados Unidos planeaba incautaciones adicionales de buques que transportaban crudo venezolano impuso sanciones adicionales a la familia de Maduro y a los envíos de petróleo venezolano,[143] Trump exigió la devolución de los recursos nacionalizados de petróleo y tierras que, según él, habían sido incautados a corporaciones estadounidenses por el gobierno de Chávez en 2007, y anunció que Estados Unidos designaría al "régimen de Maduro" como Organización Terrorista Extranjera.[144]
Expertos en derechos humanos de la ONU han denunciado el bloqueo impuesto por Estados Unidos a Venezuela, calificándolo de "agresión armada ilegal" que viola las normas del derecho internacional. Este bloqueo constituye "un uso prohibido de la fuerza militar" contra otro Estado, en virtud del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas. "Se trata de un uso de la fuerza tan grave que se reconoce expresamente como una agresión armada ilegal en el sentido de la definición de agresión adoptada por la Asamblea General en 1974", precisaron, indicando que esto confiere en principio "al Estado víctima el derecho a la legítima defensa".[145][141]
Ofensiva militar de 2026
En la madrugada del 3 de enero de 2026, se reportaron explosiones en Caracas, Aragua y La Guaira. Según el jefe del Estado Mayor, Dan Caine, 150 aeronaves militares participaron en la operación militar, que significó en un despliegue que combinó acción de inteligencia y fuerza militar coordinada a gran escala.[146] Horas más tarde, el presidente Donald Trump confirma en sus redes sociales que fue capturado Nicolás Maduro en la operación militar. [147] Trump dijo que Estados Unidos "administraría" a Venezuela a la espera de una transición de poder.[148]
En una rueda de prensa alrededor de las 11 a. m. en Florida, el presidente Trump afirmó que empresas estadounidenses entrarán al país para realizar inversiones millonarias en la infraestructura petrolera y explorar hidrocarburos, en respuesta a lo que denominó el “robo” de petróleo y propiedades estadounidenses durante el proceso de nacionalización del chavismo años atrás.[39]
Fuerzas militares involucradas
Estados Unidos
Fuerzas Armadas de los Estados Unidos
Armada de los Estados Unidos
USS Gerald Ford
USS Lake Erie
USS Gravely
USS Jason Dunham
USS Sampson[149]
USS Stockdale[150]
USS Iwo Jima[151]
USS San Antonio[151]
USS Fort Lauderdale[151]
USS Newport News- Aeronaves al servicio de la Armada de los Estados Unidos:
Cuerpo de Marines de los Estados Unidos
Fuerza Aérea de los Estados Unidos
Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos
Agencia Central de Inteligencia
Venezuela
Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela
Armada Bolivariana (Venezuela)
Ejército Bolivariano (Venezuela)
Aviación Militar Bolivariana de Venezuela[153]
Milicia Bolivariana de Venezuela (4.5 millones de tropas según anuncio de Nicolás Maduro)[154]
Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional
Reacciones
En Venezuela
El 18 de agosto, Nicolás Maduro dijo que Estados Unidos «se ha vuelto loco y ha renovado sus amenazas a la paz y la tranquilidad de Venezuela».[155] Anunció el despliegue planificado de más de 4,5 millones de milicianos en Venezuela, según Associated Press[155] y comenzó el reclutamiento de milicianos el 23 de agosto. The Economist se mostró escéptico ante el anuncio, afirmando: «Los comprobantes electorales muestran que recibió menos de 3,8 millones de votos el año pasado; es improbable que haya más personas que luchen por defenderlo que las que voten por él».[57] El 25 de agosto, Maduro afirmó que 15.000 hombres «bien armados y entrenados» habían sido desplegados en estados cercanos a la frontera con Colombia, según The Economist.[57] El 26 de agosto, el ministro de Defensa de Venezuela anunció un despliegue naval en torno al principal centro petrolero de Venezuela.[72] Tras el ataque del 2 de septiembre, Maduro afirmó que Estados Unidos «venía por las riquezas de Venezuela». El 4 de septiembre, dos F-16 venezolanos volaron cerca de un buque de guerra estadounidense.[156]
De acuerdo con una exclusiva del Miami Herald, en septiembre los hermanos Rodríguez le propusieron a la administración Trump que Maduro fuese reemplazado por un gobierno de transición encabezado por Delcy y por Miguel Rodríguez Torres, para entonces exiliado en España, incluyendo a "opositores" cercanos al oficialismo para ofrecer una fachada de pluralismo sin cambiar la estructura de gobierno y con garantías de que Maduro pudiese exiliarse en Catar o en Turquía. La líder opositora venezolana, María Corina Machado no fue incluida en dicha propuesta. La propuesta se realizó con intermediación de Catar y con el conocimiento como la autorización de Maduro. El gobierno estadounidense rechazó la propuesta.[56]
María Corina afirmó que el despliegue animó a decenas de miles de venezolanos a unirse a un movimiento clandestino que busca derrocar a Maduro. Machado afirmó que las elecciones presidenciales de 2024 dieron un mandato para una transición, aunque afirmó que dicho cambio era responsabilidad de los venezolanos y no de Estados Unidos.[157] El 15 de octubre de 2025, tras la destrucción de otro buque por parte de las fuerzas estadounidenses, Maduro declaró nuevos ejercicios militares en barrios marginales de Caracas y estados cercanos.[158]
América Latina y el Caribe
El presidente colombiano Gustavo Petro inicialmente sugirió que cualquier ataque contra Venezuela equivaldría a un ataque contra Latinoamérica y el Caribe, y que, por lo tanto, las fuerzas armadas colombianas podrían apoyar a Venezuela; posteriormente moderó su postura.[72] El 23 de septiembre, se dirigió a la Asamblea General de la ONU para solicitar la apertura de un proceso penal contra Donald Trump por los ataques estadounidenses en el Caribe.[159]
Colombia convocó una reunión virtual extraordinaria de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en septiembre de 2025, que concluyó con una expresión de «profunda preocupación» por la intervención extranjera en la región.[160][161] Ante la objeción de Guatemala de que no se siguieron los procedimientos, el grupo emitió un comunicado en el que afirmaba que la región debe seguir siendo una «Zona de Paz» basada en «...la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza, la solución pacífica de controversias, la promoción del diálogo y el multilateralismo, el respeto irrestricto a la soberanía y la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados y el derecho inalienable de los pueblos a la libre determinación».[160] El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, dijo que Guatemala estaba incluida en la lista de 21 países (de los 33 miembros) que aprobaron el texto, aunque no lo firmó, ni tampoco Ecuador, Perú, Costa Rica y El Salvador.[162]
La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, elogió el despliegue y el ataque del 2 de septiembre, afirmando que «el ejército estadounidense debería eliminar a todos los narcotraficantes violentamente». La ministra de Asuntos Exteriores de Barbados, Kerrie Symmonds, afirmó que los ministros de Asuntos Exteriores de CARICOM escribieron al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, solicitando que no se realicen operaciones militares en el Caribe sin previo aviso ni explicación. El despliegue fue respaldado por el gobierno de Guyana, que ocupa dos tercios de territorio reclamados por Venezuela. El vicepresidente y expresidente de Guyana Bharrat Jagdeo, declaró al Financial Times: «No se puede confiar en Maduro».[72] Según Havana Times, el despliegue «reavivó las tensiones y dividió las posiciones en la región», y el «eje Cuba-Venezuela-Nicaragua» lo calificó de «ofensiva imperialista», mientras que otros países «endurecieron su postura contra Maduro y el Cártel de los Soles».[163]
Europa
El letrado penalista español Jonay Guerra interpuso denuncia ante la Corte Penal Internacional denuncia contra Donald Trump en fecha de 5 de diciembre de 2025 por posibles crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y agresión. Jonay Guerra alude al artículo 15 del Estatuto de Roma al inicio de una investigación formal preliminar. El propio abogado Jonay Guerra alude en su denuncia a las figuras de Vladímir Putin y Benjamín Netanyahu quienes tras ser denunciados la Corte Penal Internacional decretó orden detención contra ambos a pesar de que tanto Rusia como Israel no hayan ratificado el Estatuto de Roma. En la fecha de la denuncia, 5 de diciembre, se contabilizaban 87 las muertes en aguas del Caribe. Según el diario The Objective el abogado Jonay Guerra sostiene en su comunicación a la Corte Penal Internacional que la Administración Trump habría realizado «ejecuciones extrajudiciales (crímenes contra la humanidad); crímenes de guerra contra no combatientes y un potencial crimen de agresión contra Venezuela». Jonay Guerra subraya en su denuncia que la operación militar ha sido formalmente reconocido por Donald Trump y que la presencia de buques de guerra, el uso de la fuerza y la limitación aérea suponen «un instrumento coercitivo complementario».[164]
Análisis
Según The Economist: «Pocos... creen que las drogas son el único o incluso el principal objetivo» de la operación, señalando que el fentanilo, la droga que causa más muertes en Estados Unidos, se sintetiza casi en su totalidad en México y se trafica hacia el norte por tierra, y que el equipo, por ejemplo, los destructores no se ajusta a la tarea de la policía antidrogas. Según The Economist, «todo esto tiene mucho sentido si la intención principal es inquietar a Maduro, apoyar a la oposición venezolana o incluso incitar un levantamiento dentro de las fuerzas armadas venezolanas, quizás impulsado por la reciente duplicación de la recompensa».[57] Expertos que hablaron con Reuters y la BBC describieron el despliegue como una estrategia diplomática para presionar al gobierno de Maduro.[165]
Expertos que hablaron con la BBC afirmaron que el ataque del 2 de septiembre fue potencialmente ilegal según el derecho marítimo internacional y el derecho de los derechos humanos. Si bien Estados Unidos no es signatario de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, su política anterior había sido «actuar de conformidad con sus disposiciones»; los países no deben interferir con los buques en aguas internacionales, excepto en casos como la persecución fuera de sus aguas territoriales.[166] La profesora de derecho Mary Ellen O'Connell afirmó que el ataque «violó principios fundamentales del derecho internacional». Luke Moffett, de la Queen's University de Belfast, también profesor de derecho, afirmó que atacar el buque sin motivos de legítima defensa podría constituir una ejecución extrajudicial. BBC News argumentó que «también persisten dudas sobre si Trump cumplió con la Resolución de Poderes de Guerra, que exige que el presidente 'en todos los casos posibles consulte con el Congreso de los Estados Unidos antes de involucrar a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en hostilidades'».[166]
Respecto del ataque del 2 de septiembre, Geoffrey Corn, exasesor principal sobre derecho de la guerra del Ejército de los Estados Unidos, dijo: «No creo que haya manera de caracterizar legítimamente a un barco con drogas que se dirige desde Venezuela, posiblemente a Trinidad, como un ataque armado real o inminente contra Estados Unidos, justificando esta respuesta militar».[156]
El experto en derecho internacional Kai Ambos, consideró que la lucha contra las drogas liderada por el gobierno estadounidense de Donald Trump es una excusa para la «intervención militar contra Venezuela». En su opinión, una lucha consecuente contra el narcotráfico requeriría también medidas contra otros países de origen, como México o Colombia. En primer plano se encuentran más bien los intereses económicos, en particular el acceso a los recursos petrolíferos venezolanos.[167] Ambos consideraron que el ataque estadounidense a Venezuela es contrario al derecho internacional. «No se trata de un caso de legítima defensa, ni existe autorización del Consejo de Seguridad de la ONU o del Congreso estadounidense». En opinión de ambos, la acción de Estados Unidos tendría como objetivo derrocar a Nicolás Maduro, lo que consideró extremadamente problemático desde el punto de vista del derecho internacional y político.[167]