Nuestra Señora de los Milagros (Orense)

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País EspañaBandera de España España
Comunidad Galicia Galicia
Provincia Orense Orense
Nuestra Señora de los Milagros
Origen
País EspañaBandera de España España
Comunidad Galicia Galicia
Provincia Orense Orense
Localidad Baños de Molgas
Santuario Santuario de Nuestra Señora de los Milagros del Monte Medo
Datos generales
Veneración Iglesia católica
Festividad 8 de septiembre
Simbología Virgen con Niño
manzana
Patrona de Baños de Molgas
Fecha de la imagen siglo xvi
(anónimo)
Estilo manierista

Nuestra Señora de los Milagros (en gallego: Nosa Señora dos Milagres) es una advocación mariana surgida en Orense en el siglo xviii, aunque sus orígenes se remontan al parecer al siglo ix, con presencia acreditada bajo otras denominaciones en el siglo xvi, época en que se fecha su imagen, obra de autoría anónima venerada en el Santuario de Nuestra Señora de los Milagros del Monte Medo, en Baños de Molgas, Orense (Galicia, España).

Origen

La devoción a la Virgen María en el Monte Medo, donde se conservan restos arqueológicos de un campamento de esclavos levantado por los romanos (la ubicación se identifica con el mitológico Monte Medulio, lugar en que los galaicos ofrecieron resistencia a la invasión romana),[1]:170 data de la época de la primitiva cristianización;[2] en la Edad Media, y sobre todo en los siglos xvi y xvii, esta devoción estaba ampliamente difundida en toda Galicia así como en Asturias, Astorga, Benavente y el norte de Portugal.[3] En el valle donde se encuadra el santuario, dentro de la comarca de la Limia, único lugar al que llegaron las tropas de Décimo Junio Bruto Galaico,[4]:216 discurría a lo largo la III Vía Militar desde Braga hasta Astorga, más conocida como Vía Nova; allí se descubrieron un total de ocho aras romanas, una de ellas situada en el techo de una casa con la inscripción «Dei nomine Analsum» («Honor a Analso en nombre de Dios»), lo que ha llevado a varios investigadores a considerar que la cristianización de este elemento pagano pudo haberse extendido a todo el valle y conducir al levantamiento de un eremitorio que daría origen al culto cristiano en la zona, con varios expertos sosteniendo que los esclavos del campamento muy probablemente trabajaban en las minas a cielo abierto de Conso.[5]:42–43 De acuerdo con un escrito aparecido supuestamente en el siglo xviii en un libro conservado en una parroquia de Pontevedra,[6]:21 alrededor de las primeras décadas del siglo ix hubo en la sierra de San Mamede dos señores, el conde de Castro Caldelas y el conde de Pena, que tomaron la decisión de resolver sus diferencias mediante las armas; las tropas al mando del conde de Pena superaban en gran número a las del conde de Castro Caldelas, quien sin embargo logró vencer al ejército de su rival, al que no le quedó más opción que buscar refugio en el Monte Medo, si bien la misma noche de la derrota el conde de Sandianes acudió en auxilio del de Pena, quien estaba reagrupando a sus hombres, para acabar juntos con el conde de Castro Caldelas. Este último, convencido de la justicia de su causa, hizo el siguiente voto solemne: «Señor, Tú conoces la justicia de mi empeño. No defiendo mi persona. Defiendo la ley que debe imperar en estos reinos. Me acojo al amparo de tu Madre, que en la Cruz lloró la injusticia de tu muerte. Si alcanzo nuevamente la victoria, prometo levantar en este monte un templo, para que los siglos posteriores recuerden la defensa milagrosa que vas a hacer de nuestra causa». La batalla final fue especialmente cruenta, pero a la postre el conde de Castro Caldelas lograría vencer a sus rivales, por lo que en consecuencia, cumplió con la promesa realizada y erigió una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora de la Defensa empleando posiblemente los restos de algún castro de culto pagano, si bien con el paso del tiempo dicha construcción terminaría por caer en el olvido hasta quedar completamente abandonada,[7]:231–232 aunque es probable que su culto fuese revivido durante un breve periodo en el siglo x por San Rosendo.[4]:219 El historiador José Hervella Vázquez resume los hechos del siguiente modo:

A fines del S/ ix los Condes de Castro Caldelas y Pena tuvieron varias diferencias que determinaron resolver por la fuerza de las armas. El de Pena superaba en mesnadas al de Caldelas. La batalla más sangrienta se dio en el Marrubio, en donde el de Caldelas venció a su contrario, que replegado presentó de nuevo batalla en el Medo. El de Caldelas, seguro de la justicia de su causa, acudió a la Virgen María haciendo voto de levantarle allí una ermita si alcanzaba victoria. Derrotado su enemigo cumplió su voto y mandó construir en el Medo la ermita de la advocación de Nuestra Señora de la Defensa.[8]:109

Cabe destacar lo complejo que resulta apoyar este relato debido a la poca probabilidad de que la ermita tuviese su origen en el cumplimiento de una promesa por parte del conde de Castro Caldelas, aparte de que no se conserva ningún otro documento en el que figure la advocación de Nuestra Señora de la Defensa,[nota 1] por lo que resulta altamente probable que dicho relato fuese deliberadamente inventado con el fin de adaptar la tradición a los hechos para así dotar de un origen a la fundación del santuario, a lo que se suman las dudas existentes acerca de la veracidad de la supuesta batalla entre los condes de Castro Caldelas y Pena, puesta en tela de juicio por los historiadores Francisco Carballo, José María Martínez Pazos y Eligio Rivas Quintas;[8]:115 este último defendió abiertamente la falsedad del relato declarando que el mismo fue fabricado y señalando como origen de esta invención el posible vínculo familiar entre el maestro de obras que a mediados del siglo xviii se hallaba a cargo de las labores de construcción del actual santuario y el cura que en ese entonces ejercía como párroco del cercano municipio de Maceda, pues ambos tenían idéntico apellido y eran oriundos de la parroquia pontevedresa en la que presuntamente se descubrió el texto que dio origen a la leyenda, la cual apareció convenientemente en una época en que el culto en el Monte Medo se hallaba en decadencia.[6]:21

Cuadro exvoto de Nuestra Señora de los Milagros (anónimo, siglo xix). Santuario de Nuestra Señora de los Milagros del Monte Medo.[nota 2]

De acuerdo con la tradición, en torno al siglo xv (siglo xii según otras fuentes)[1]:170 una pastora de la cercana aldea de Vide, quien se encontraba en las inmediaciones del Monte Medo cuidando de su ganado, halló una diminuta imagen de la Virgen en el hueco de un antiguo roble que inesperadamente fungía como nicho para resguardar la talla. La pastora, feliz por el descubrimiento que acababa de hacer, convocó a otros pastores para que fuesen testigos del acontecimiento, tras lo cual todos ellos corrieron de regreso al pueblo para poner al cura al corriente del hallazgo, quien sin embargo no les creyó. Al día siguiente la pastora regresó al Monte Medo y vio nuevamente la imagen en el tronco del roble; profundamente entristecida por la negativa del cura a creer su relato, comenzó a llorar amargamente, momento en que vio cómo la imagen de la Virgen movía los labios y le transmitía el siguiente mensaje: «Vuelve otra vez al señor cura, porque ahora te va a creer. Le dirás más. Le dirás que tiene que levantarme aquí una capilla». La joven corrió rumbo al pueblo y relató lo acontecido al sacerdote, quien en esta ocasión sí creyó a la muchacha; tras convocar al cura de Lamamá y a varios de los mejores parroquianos de la aldea, partieron todos en comitiva al Monte Medo, donde hallaron la imagen de la Virgen, la cual el cura decidió conducir de inmediato a Vide, para lo que improvisaron una procesión amenizada con cánticos, si bien, en un momento dado y para sorpresa de todos, la talla desapareció. Una vez recuperados de la impresión, volvieron junto al roble y encontraron allí la imagen, lo que fue interpretado por todos como una señal de que la Virgen deseaba ser venerada en el Monte Medo, hecho que hizo recordar a algunos de los feligreses de mayor edad que en su momento sus antepasados veneraron en dicho lugar a la Virgen bajo el nombre de Nuestra Señora de la Defensa.[7]:232–233 De nuevo Hervella Vázquez sintetiza estos hechos del siguiente modo:     

[…] la ermita quedó oculta por la maleza y olvidada de las gentes. Sin embargo cierto día una pastorcita de Outeiro, del lugar de Froufe, parroquia de San Juan de Vide, se internó en el Medo y dio con la imagen de María resguardada en un hueco del tronco de un roble. Las ruinas de la primitiva ermita apenas aparecían. La pastora comunicó el feliz acontecimiento y descubrimiento al vicario de Vide, además de indicarle que la Virgen le había dicho era su deseo reedificaran la ermita. Comprobada la verdad del hallazgo, intentan trasladar la imagen a la iglesia de Vide. Asegura la tradición que llevada la imagen en andas, desaparece en un lugar determinado (La Chaira), reapareciendo de nuevo en el hueco del roble, lo que decide la construcción definitiva de una ermita en el Medo, atendida por los vicarios de Vide […].[8]:109–110

Este relato, de carácter fantástico y encuadrado en el marco de la Revuelta Irmandiña, cuyos devastadores y duraderos efectos en la memoria colectiva pudieron haber dado lugar a la leyenda del conflicto entre los condes de Pena y Castro Caldelas,[4]:219 guarda similitudes con otras leyendas en las cuales una imagen mariana es hallada por gentes del campo, como es el caso de la Virgen del Cristal de Celanova (Orense), encontrada por un pastor en el siglo xvii; Nuestra Señora de los Ángeles de Sepúlveda (Segovia), descubierta entre unas peñas por un labrador en 1125; la Virgen de Guadalupe de Cáceres (Extremadura), hallada por un vaquero en el siglo xiii; Nuestra Señora de los Olmos en Maranchón (Guadalajara), encontrada por un ganadero en lo alto de una sabina hacia 1114; Nuestra Señora de Angosto en Burgos (Castilla y León), descubierta por un pastor en 1089 mientras buscaba refugio en una cueva con motivo de la crecida del caudal del río durante una tormenta; Nuestra Señora de Aránzazu en Guipúzcoa (País Vasco), hallada en 1469 en un bosque de espinos por un pastor; Nuestra Señora de la Cueva en Altura (Castellón), encontrada por un pastor entre 1500 y 1508 en una caverna; la Virgen del Puerto en Plasencia (Cáceres), hallada en el siglo xv por un pastor en un monte; la Virgen del Pueyo en Barbastro (Huesca), descubierta en 1101 por un pastor entre las ramas de un almendro; la Virgen de Lluch en Mallorca (islas Baleares), encontrada por un pastorcillo en torno a 1250; etc.[9]:93–94 Por otro lado, la desaparición de la imagen durante su traslado y su reaparición en el mismo lugar donde fue descubierta, y el hecho de que esto sea interpretado por los testigos como el deseo de la Virgen de recibir culto en dicho emplazamiento, equipara a Nuestra Señora de los Milagros con otras tallas marianas dotadas de una leyenda similar, como la Virgen de Guadalupe de Úbeda (Jaén), la Virgen del Rocío en Almonte (Huelva), Nuestra Señora de la Salud de Algemesí (Valencia), la Virgen de la Loma en Campillo de Altobuey (Cuenca), la Virgen de los Remedios de Fregenal de la Sierra (Badajoz), la Virgen de Altagracia de Garrovillas de Alconétar (Cáceres), la Virgen de la Fuensanta de Villel (Teruel), la Virgen de Piedraescrita en Campanario (Badajoz), la Virgen de los Ángeles de Getafe (Madrid), la Virgen de las Nieves de Chinchilla de Montearagón (Albacete), la Virgen de Consolación de Valdepeñas (Ciudad Real), la Virgen de Riánsares en Tarancón (Cuenca), la Virgen de Lidón en Castellón de la Plana (Valencia), Nuestra Señora de la Coronada de Villafranca de los Barros (Badajoz), la Virgen de Butarque en Leganés (Madrid), la Virgen de la Antigua en Lequeitio (País Vasco), etc.

Devoción

Restos de la linterna del antiguo templo (anónimo, siglo xvii). Santuario de Nuestra Señora de los Milagros del Monte Medo.

Al poco tiempo la nueva ermita, de estilo manierista o barroco, se convertiría en lugar de peregrinaje además de gozar de la protección de la nobleza gallega (particularmente el conde de Lemos),[1]:170 siendo el aumento de su popularidad un factor determinante para que se procediese a la estructuración y regulación de su culto, pues hasta el siglo xvii consistía en una pequeña edificación cuyas limosnas eran administradas por un ermitaño bajo la jurisdicción del párroco de Vide (a lo largo del tiempo hubo numerosos conflictos jurisdiccionales entre párrocos y patronos consignados en los archivos de Vide y del Monte Medo).[4]:219 De acuerdo con el archivo parroquial de Vide, en 1602 un vecino de Lamamá, Bartolomé Fidalgo, encargó un total de diez misas en la ermita, mientras que en 1632 Diego de Zúñiga, obispo de Orense, visitó el lugar y procedió a regular su culto[8]:110 además de ordenar la reparación de un muro que amenazaba ruina, lo que llevó a Rivas Quintas a declarar que para ese entonces la construcción debía de contar con alrededor de doscientos años de antigüedad, siendo por lo tanto de los siglos xiv o xv.[4]:217 En 1646, por voluntad testamentaria, Martín Gómez, capellán de Santirso, solicitó cuatro misas en el templo, el cual figura como dependiente de Vide, territorio anexionado a Aguas Santas,[8]:110 a cargo de los canónigos regulares hacia 1170 y poco después de los templarios hasta la ejecución de Jacques de Molay en 1314, cuando pasó a manos del patronato real.[4]:219 Durante el reinado de Felipe IV, en 1627, se produjo una permuta en virtud de la cual el rey cedió Aguas Santas al obispo de Orense y el beneficio de Vide al cabildo de la catedral, cediendo por su parte el obispo fray Juan Venido al monarca el dominio y jurisdicción temporal de la ciudad de Orense, circunstancia que otorgó al cabildo la facultad de nombrar al capellán de Vide y al mayordomo de la ermita del Monte Medo, cuya fama derivó en una ampliación de su culto, el cual decaería significativamente y por razones desconocidas en el primer cuarto del siglo xviii, época en la que algunas fuentes indican que la ermita se hallaba desmantelada.[8]:110 Hacia 1700, la imagen de la Virgen era denominada Nuestra Señora del Medo, del Monte o de San Mamede,[2] mientras que en 1728 pasó a llamarse Nuestra Señora de los Milagros del Monte Medo, designando este año el cabildo orensano como administrador de la ermita a Francisco Fernández, quien contó con la ayuda de los ermitaños Antonio y José Garrido;[8]:110–111 fue precisamente en el siglo xviii cuando los terrenos alrededor del templo, propiedad al igual que todo el Monte Medo de la Casa de Monterrey, fueron cedidos en foro a los administradores.[5]:43

Para 1731, fecha del libro segundo de la Cofradía de Nuestra Señora de los Milagros, la afluencia de devotos era tan grande que la ermita resultó insuficiente; gracias a las limosnas recogidas se contempló el levantamiento de un nuevo templo, siendo obispo en ese entonces fray Andrés Cid,[2] aunque el verdadero impulsor de esta obra fue su predecedor, Juan Muñoz de la Cueva, asistido por Antonio y José Garrido.[7]:233 En 1740, con el benedictino de Celanova fray Plácido Iglesias como arquitecto desde el inicio de los trabajos y el cantero Francisco da Costa como maestro encargado en unión con el también cantero Andrés Rodríguez, tan solo se hallaban en pie la capilla mayor y las sacristías,[10][11]:198 si bien las labores continuaron gracias a nuevas donaciones, concluyendo en 1768[12] o 1771;[1]:171 para la construcción del templo los vecinos no solo dieron limosnas sino que contribuyeron aportando materiales y prestando carros y bestias de carga para transportar las piedras, muy probablemente extraídas de la cantera situada en las proximidades de la Ermita de San Vitorio de Presqueira, a tan solo cuatro kilómetros de distancia[5]:44 (cabe destacar que la administración de las obras y la dependencia del templo del curato de Vide o del cabildo, patrono del mismo, dieron lugar a numerosos pleitos que culminaron con una sentencia del Tribunal Metropolitano de Santiago de Compostela el 29 de octubre de 1792 en la que se decretó la unión entre el curato de Vide y la administración del santuario).[4]:219–220 En 1787 se inauguró una preceptoría junto al santuario de cuyo mantenimiento se hacía cargo el obispo,[4]:220 destacando en 1767 una serie de obras acometidas en el camarín de Nuestra Señora de los Milagros, lo que llevó a situar la imagen en un emplazamiento provisional, muy probablemente uno de los retablos laterales,[8]:112 tal vez el de la nave norte, el cual sirvió según el historiador Juan José Cebrián Franco de altar mayor por un tiempo, siendo después dedicado a la Virgen del Carmen y finalmente a la Virgen Milagrosa.[4]:221[nota 3] Las obras realizadas no constituían el comienzo de los trabajos sino la continuación de los mismos tal y como quedó constatado en la visita efectuada el 12 de mayo de dicho año por el obispo fray Francisco Galindo, quien no vio con buenos ojos que la construcción del camarín se iniciase sin su conocimiento:[nota 4]

Item manda que en atención a que el Camarín de Nuestra Señora aunque empezado a fabricar sin previo conocimiento suyo, ni licencia de los Señores Obispos sus antecesores se halla adelantado en su construcción se prosiga a costa de lo que produjeren los frutos y limosnas existentes en poder de dicho vicario, llevándose puntual razón del coste de su fábrica con expresión de los oficiales que diariamente se ocupen y de sus jornales de que también tomará razón el interventor y celoso.

Item. Atención a que S.I. se halla informado que hasta ahora se permitía en los días de concurso se subiese al camarín interin se celebraban las Misas con próximo evidente riesgo de distraerse los sacerdotes celebrantes y con irreverencias al altar en cuyos lados se hallan las puertas, prohíbe que estas se abran, haciendo también responsables al Vicario de la transgresión de esta prohibición.

Iten manda que el referido Vicario no haga obra alguna sin pedir licencia a S.I. pena de que será de su cuenta e inadmisibles en las cuentas que de su administración diere, las cantidades que excedan de 300 rls que se permiten gastar en reparos menores en cada un año y por este precepto no se entiende derogada la facultad concedida de proseguir el camarín.[13]:6–13

Destaca el hecho de que para 1775 hay constancia en el santuario de una jauría de perros (principalmente de la raza San Bernardo) destinada a proteger el templo de las alimañas y también para ayudar en las labores de pastoreo, una peculiar característica hoy desaparecida que daría lugar a una leyenda según la cual en una ocasión un caminante fue atacado por una manada de lobos y, tras pedir auxilio a Nuestra Señora de los Milagros, salvó su vida por intercesión de los perros del santuario, que acudieron en su ayuda y lo escoltaron hasta su destino, regresando al templo cuando el caminante, en señal de agradecimiento, trató sin éxito de darles de comer.[8]:116 En el último cuarto del siglo xviii hubo una destacada afluencia de devotos tal y como afirmó el capellán de los Estados del Conde de Monterrey Pedro González de Ulloa en 1777 al dejar por escrito que «en varios días del año y en todos los sábados hay mucho concurso de devotos y devotas peregrinos», información corroborada en 1794 por el administrador Nieto y Losada: «En todo tiempo y, especialmente en Cuaresma y en festividades mayores del año, acuden a dicho Santuario muchas gentes a confesarse y a comulgar».[10]

Decadencia

Fuente de la Virgen (1959), por Nicanor Carballo. Santuario de Nuestra Señora de los Milagros del Monte Medo.

En el siglo xix se produjeron tres acontecimientos que afectaron negativamente al santuario. El primero de ellos fue la invasión napoleónica, la cual daría lugar a que los franceses estuviesen presentes en las inmediaciones los días 4 y 5 de marzo de 1809,[12] quienes comieron y se aprovisionaron sin causar ningún daño en el templo a diferencia de otros bandidos que saquearon el recinto repetidas veces,[4]:220 librándose la imagen de la Virgen tanto del expolio como de la furia iconoclasta a diferencia de otros templos orensanos, como el Monasterio del Buen Jesús de Trandeiras en Ginzo de Limia y el Monasterio de Santa María de Montederramo, donde se produjeron destrozos y asesinatos,[5]:43 acontecimientos que se extendieron por toda la geografía española, destacando particularmente Córdoba, donde hay constancia de que las tropas francesas destruyeron diversas obras de arte sacro custodiadas en la Iglesia Madre de Dios:

[…] quemaron las imágenes de Santa Rosa de Viterbo y de Santa Margarita de Cortona y solo dejaron media cabeza de una. Hicieron pedazos la preciosa imagen de la Purísima Concepción y solo se ha encontrado un pedazo de la peana y las manos medio quemadas. Dieron de cuchilladas y dividiendo las mejillas del rostro de la imagen de Ntro. P. San Francisco. Hicieron pedazos un crucifijo de marfil y otro de madera y cortaron las cabezas a varios ángeles y Niños y clavaron otros en la pared de una celda cortándoles narices, orejas y manos para mayor irrisión. Quebraron algunas aras y las losas de las bóvedas de los difuntos dejándolas abiertas. Despojaron los altares de manteles, candeleros etc.[14]:53–54

El segundo acontecimiento destacado fue la desamortización española a mediados de la centuria[12] y la asfixia económica que ejerció la hacienda pública mediante la venta de bienes y la incautación de rentas, situación que duraría hasta 1867,[4]:220 sufriendo el santuario por esta época el impacto de un rayo que destruyó el remate de la torre norte, conocida como la torre «del Reló». Por su parte, el tercer suceso que marcó el devenir del templo fue la revolución liberal de 1868, popularmente denominada «La Gloriosa», circunstancia que provocó la disolución de las órdenes religiosas y la apropiación de un total de 500 escudos por parte de diez hombres que irrumpieron en el santuario.[15] Pese a estos contratiempos, el administrador Teodoro Feijoo afirmó ya en 1860 que el templo era como un «espejo de la diócesis en lo referente al culto y la liturgia»,[10] mientras que para mediados de la centuria, y no obstante la delicada situación del santuario, «en la Iglesia, los estudiantes servían de sacristanes, ayudantes de las misas y entonadores en el órgano; ellos daban cuerda al reloj, limpiaban la Iglesia, tocaban las campanas, hacían, en fin, todo lo necesario en el templo».[16]:129[nota 5]

Resurgimiento

El 2 de septiembre de 1869, con motivo de los festejos en honor a Nuestra Señora de los Milagros, el obispo José de la Cuesta y Maroto nombró administrador del santuario al padre Faustino Díez;[2][17] este religioso, predicador y miembro de los paúles, sufrió la persecución desatada con la revolución, por lo que, siguiendo el consejo del obispo Fernando Ramírez Vázquez y del visitador provincial de la orden, abandonó Badajoz, lugar en que se hallaba misionando, para buscar refugio en Portugal, a donde llegó a través de Elvas. Una vez en el país vecino, recorrió todo el territorio luso para finalmente regresar a España pasando por Tuy, quedándose en Galicia para asistir a las Hijas de la Caridad. Los paúles gozaban en aquel entonces de gran popularidad en Orense gracias a las misiones emprendidas tanto en la capital como en Ginzo de Limia, además de contar con la plena aprobación del obispo;[18] el nombramiento del padre Díez llevaría a que la hermandad se hiciese cargo a partir de entonces del templo, reviviendo su culto entre finales del siglo xix y comienzos del xx (iniciado con la impresión de la primera novena en 1871) y convirtiéndose esta comunidad de paúles en la única de Galicia en aquel entonces,[19][20] acontecimiento que el padre Escribano dejó por escrito en 1917:[nota 6]

El Sr. Obispo D. José de la Cuesta, que lo era desde 1866, quiso sin duda premiar los bienes que nuestra Congregación había hecho y hacía a su diócesis, y llamando al P. Díez, le ofreció la administración del Santuario de Los Milagros. La Comunidad quedó constituida en octubre con los siguientes miembros: Padres Faustino Díez, Miguel Pérez Gallardo, Faustino Marcos; Hermanos Jerónimo del Río, Vítores Carrillo y Claudio González.[18]

El padre Arnao dejó constancia en 1903 de la gran veneración a Nuestra Señora de los Milagros: «El número de romeros es enorme. Acuden a honrar a la Virgen, no solo de las cuatro Provincias gallegas, sino de León y Portugal. Los últimos cinco días (de novena) resultó imposible dar abasto (a las confesiones), a pesar de la ayuda de 17 señores abades del contorno». El 20 de mayo de 1904, con motivo del 50.º aniversario del dogma de la Inmaculada Concepción, la afluencia de devotos se estimó en 20 000, siendo la cifra de asistentes el 19 de junio, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, superior a 15 000. En 1908 acudieron al santuario cerca de 40 000 personas durante la novena, en la que se impartieron 9000 comuniones, mientras que en 1937, en plena guerra civil (la cual implicó alguna que otra amenaza al templo), asistieron aproximadamente 70 000 devotos procedentes de lugares como Ferrol, Astorga y Zamora. Según una crónica de 1938, cada año se repartían entre 45 000 y 50 000 comuniones, pasando de 5000 los cofrades de la Virgen para 1950 y siendo la novena calificada en 1962 como «la mejor de todos los tiempos».[21] La fama de Nuestra Señora de los Milagros era tal a mediados del siglo xx que en octubre de 1954, con motivo del centenario del dogma de la Inmaculada Concepción, la talla visitó varias aldeas próximas al Monte Medo en acción de gracias y peregrinó por vez primera a Orense para una concentración de imágenes marianas de la diócesis, acto llevado a cabo por ser Año Mariano[20] y con el fin de consagrar el obispado al Inmaculado Corazón de María,[22] siendo este acontecimiento registrado en la prensa del momento:

Contemplaremos hoy, en las avenidas y plazas, las imágenes de Nuestra Señora más bellas y amadas que hay en la diócesis. Alguna es tan querida de todos, que, para sembrar entusiasmo, bastaría ella sola. Vienen las más representativas de cada comarca. ¡Oh, ver aquí, en la Alameda, la imagen de los Milagros! ¡Qué de veces, por verla, hemos subido el Medo! Hoy la veremos a placer, aunque el día se nos vuelva corto, de horas, para mirarla.[23]:5

Este renacer del culto a Nuestra Señora de los Milagros traería consigo la realización de nuevas obras que convertirían las inmediaciones del santuario, declarado monumento histórico-artístico nacional en 1982,[24] en un complejo destinado a engrandecerlo y resaltar su importancia, como la conversión de la antigua hospedería en hostal y restaurante; la inauguración de un seminario en 1969 con motivo del centenario de la llegada de los paúles, el cual cerraría sus puertas en 1991 para fungir desde 2020 como residencia para discapacitados; la colocación en la década de 1930 del arco original de la Capilla del Rosario de la Catedral de Orense como puerta de entrada al recinto; la instalación en 1997 del Museo Devanceiros en la casa de labranza en la que residían los encargados del mantenimiento del templo, lugar actualmente dedicado a la exhibición de artes y oficios rurales; y el levantamiento de dos capillas: la Capilla Penitencial en 1996 y la Capilla de las Ofrendas en 2004, donde se halla una réplica de Nuestra Señora de los Milagros.[19][25][26]:22 En lo que a motivos ornamentales se refiere, en 1959 el escultor Nicanor Carballo erigió la Fuente de la Virgen, también conocida como Fuente de la Santa (en gallego: Fonte da Virxe y Fonte da Santa), una obra pétrea en la que se representa a Nuestra Señora de los Milagros dentro de una reproducción simplificada del camarín que preside,[8]:115[nota 7] monumento emplazado a escasos metros de un roble centenario; este árbol, llamado «roble de la Virgen» (en gallego: «carballo da Virxe»),[27] mide 22 metros de altura total, siendo 9 metros de altura el tronco, 6,25 metros el perímetro a una altura de 1,30 metros, y 12,2 metros el perímetro en la base.[28][nota 8] La existencia de la fuente de Carballo, junto con otra fuente denominada Fuente del Cuenco (en gallego: Fonte da Cunca), proporcionó al santuario no solo un mero motivo ornamental, sino que en combinación con el templo y un crucero del siglo xvi mutilado a causa de un ciclón en 1934,[29][30] dota al complejo monumental de las tres características que distinguen a grandes destinos religiosos de la geografía gallega, como el Santuario de la Virgen de Pastoriza en Arteijo (La Coruña), la Ermita de Nuestra Señora del Faro en Chantada (Lugo), la Ermita de Santa Tecla en La Guardia (Pontevedra) y la Ermita de Santiaguiño del Monte en Padrón (La Coruña).[31]:47 Sumado a esto, el entorno en el que se enclava el templo reúne, al igual que otros santuarios gallegos, como el de Santa Minia de Brión, todos los elementos propios de los lugares de peregrinación: una posición elevada que permite divisar la zona, fuentes para que el devoto pueda purificarse, y un robledal que simboliza la religiosidad ancestral, fuertemente vinculada a la tierra.[32]

Milagros

Cuadro exvoto de Nuestra Señora de los Milagros (anónimo, 1924). Santuario de Nuestra Señora de los Milagros del Monte Medo.

La imagen ha sido acreedora de diversos milagros a lo largo de los siglos xviii, xix y xx. El primer milagro documentado, fruto del cual la imagen pasaría a ser conocida como Nuestra Señora de los Milagros y su culto empezaría a crecer, se produjo en 1728, cuando un paralítico fue curado de su dolencia, quedando de aquel hecho prodigioso un cuadro exvoto pintado sobre tabla facturado con posterioridad a 1775, en el que figura la siguiente leyenda:[nota 9]

CURACION MILAGROSA DE UN PARALÍTICO ACAECIDA EN ESTE SANTUARo EL AÑO DE 1728, SIENDO ADMINo D. FRANco FERN. Y HERMITAÑO ANTONIO GARRIDO D BAÑOS. CON ESTE MILAGRO SE AUMENTO LA DEVOCION Y LAS LIMOSNAS A ESTA SMA. VIRGEN.[8]:110

Pocos años después, en 1742, se produjo la milagrosa curación de un joven al que «se le clavó en el vientre toda la oja de un cuchillo», quedando así mismo un cuadro exvoto con el siguiente lema:

XAN HIJO DE ALEXANDRO D NOVOA Y D Da CLARA D LOSADA, VEcno D MAZEDA DESGRACIADAMENTE SE LE CLAVO EN EL VIENTRE TODA LA OJA DE UN CUCHILLO Y DESPUES DE AVER ESTADO EN CAMA TREINTA Y QUATRO DIAS DESAUCIADO DE LOS MEDICOS SABIENDOLO SUS PADRES LE OFRECIERON DEVOTAMENTE CON UNA MISA CANTADA Y MAS OFERTAS QUE HICIERON A Na Sa DE LOS MILAGROS Y LO SANO D REPENTE PIDIENDO D COMER Y VESTIR EL QUE EL DIA ANTES TODOS TENIAN POR CIERTO QUE AL OTRO DIA SERIA EL DE SU ENTIERRO Y POR MEMORIA SE MANDO PINTAR EL MILAGRO A MAYOR HONRA Y GLORIA D TAN SOVERANA REYNA AÑO DE 1742.[8]:111

Menos de diez años después, en 1750, tiene lugar un doble milagro del que se conserva su correspondiente cuadro exvoto:

Da CLARA LOSADA Y GAYOSO, DE LA VILLA D MACEDA, ESPOSA DE Dn ALEJANDRO VAZQUEZ D NOVOA, HALLANDOSE, EN EL AÑO D 1750 COMPLETAMENTE DESACCIADA POR LOS FACULTATIVOS, TANTO QUE NO DANDOLE MAS VIDA QUE TRES HORAS, SE LE ADMINISTRO LA UNCION A TODA PRISA, IMPLORO POR ELLA SU TIO DON ANTONIO DE NOVOA ABAD DE DICHO MACEDA, LOS AUSILIOS DE LA VIRGEN SANTISIMA DE LOS MILAGROS POR MEDIO DE UNA IMPORTANTE OFERTA, Y AL MOMENTO LA ENFERMA RECOBRO ALIVIO

EN EL MISMO AÑO D 1750, UNA HIJA DE LA D1 CLARA, PADECIO LA ENFERMEDAD D VIRUELAS, QUE POR SER MUY MALIGNAS, LOS FACULTATIVOS LA DESACCIARON, MAS POR INTERCESION DE NUESTRA SEÑORA DE LOS MILAGROS, A QUIEN SU MADRE LA OFRECIO, QUEDO PERFECTAMENTE SANA Y SIN LESION.

RICARDO VILANOBA LO PINTO. SE PINTO SIENDO ADMINISTRADOR DE ESTE SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS MILAGROS DEL MONTE MEDO EL SEÑOR DON JOSE BENITO CONDE AÑO DE 1853.[8]:111

En el periodo 1761-1778 se produce otro milagro representado mediante cuadro exvoto:[nota 10]

HABIENDOSE OFRECIDO Da YSABEL PICO DE PRADO Á esta Sma Virgen con un niño de la edad de 5 años y medio sin andar, acometido con continuas enfermedades; tan pronto vino á cumplir la promesa el niño anduvo y fue sano de sus dolencias.

Tu corazon piadoso / todo es bondad, ternura, / Misericordia y gracia / y celestial dulzura.[8]:112

En 1852 ocurre un nuevo milagro con la curación de Ildefonsa Gutiérrez, hecho plasmado en el correspondiente cuadro exvoto:

Da ILDEFONSA GUTIERREZ, ESPOSA DE DON IGNACIO GARRIDO, PASIEGA DE NACION Y VECINA DE CACAVELOS EN EL VIERZO, HALLANDOSE EN CAMA GRAVISIMAMENTE ENFERMA, IMPLORO DESDE ALLI CON LA MAYOR TERNURA, LA EFECTIVA PROTECCION DE LA VIRGEN SOBERANA DE LOS MILAGROS, Y SIN EMBARGO DE QUE LOS MEDICOS LA HABIAN DESAUCIADO RECOBRO MILAGROSAMENTE LA SALUD, Y PARA RECUERDO DE ESTE PRODIGIO, QUE SUCEDIÓ EN EL AÑO DE 1852, RICARDO VILANOBA LO PINTO. SE PINTO SIENDO ADMINISTRADOR DE ESTE SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS MILAGROS DEL MONTE MEDO EL SEÑOR DON JOSE BENITO CONDE, AÑO DE 1853.[8]:113

En 1924 ocurre otro milagro cuyo exvoto será el último cuadro pintado sobre tabla:

MANUEL RODRIGUEZ, enfermo de fiebre maligna, hallandose muy grave, viò en su delirio à la Stma. Virgen de los Milagros. Se encomendò à ella, y al poco tiempo sanò de su enfermedad. Agradecido la ofrece este cuadro que mandò pintar. Año 1924.[8]:113

A partir de entonces se siguen sucediendo los milagros pero estos pasan a ser representados en fotografía en vez de en pintura, destacando particularmente una instantánea de Francisco Pacheco tomada en 1942 la cual está presidida por una imagen de la Inmaculada Concepción seguramente por carecer el fotógrafo de una réplica de Nuestra Señora de los Milagros en su estudio,[nota 11] mientras que a su vez sobresale otra fotografía de estudio fechada en 1969 aunque carente ya de cualquier representación de la Virgen.[8]:114

Coronación canónica

Nuestra Señora de los Remedios (anónimo, siglo xix). Capilla de Nuestra Señora de los Remedios de Orense. Esta imagen resultó destruida en un incendio en 2010.

Nuestra Señora de los Milagros fue coronada canónicamente el 6 de septiembre de 1964 a propuesta en 1959 del administrador José Rodríguez, con el papa Pablo VI otorgando la bula correspondiente el 19 de diciembre de 1963, aunque Rodríguez ya había anunciado la coronación el 7 de septiembre. Los preparativos comenzaron el 7 de febrero de 1964 con la creación de una comisión de honor y una comisión ejecutiva, seguido de la preparación del santuario para el oficio de los actos correspondientes al ceremonial de la coronación así como de la organización del tráfico y la distribución de los accesos al templo. La semana previa a la imposición de la corona un total de quince hermanos paúles realizaron tríduos en el valle del Monte Medo, mientras que el 25 de agosto, cumpliendo con una comanda del obispo de la diócesis Ángel Temiño Sáiz, la imagen fue conducida hasta la catedral, donde fue objeto de un triduo solemne además de ser nombrada alcaldesa perpetua de Orense, con la correspondiente imposición de la medalla de oro y el bastón de mando.[10][20] El acto de coronación, amadrinado por Carmen Polo (de quien se dijo falsamente que iba a regalar un manto nuevo para la imagen),[33][nota 12] contó con la presencia de importantes figuras ligadas al franquismo, como el Ministro de la Gobernación Camilo Alonso Vega, el Ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne, y el Capitán General de la VIII Región Militar Cástor Manzaneda, además de diversas autoridades eclesiásticas, entre ellas el cardenal Fernando Quiroga Palacios en calidad de delegado pontificio y el obispo Sáiz, quienes procedieron a coronar la imagen, previamente llevada en procesión por los alcaldes de Baños de Molgas, Maceda, Junquera de Espadañedo y Villar de Barrio[nota 13] (entre los asistentes, cifrados en torno a 50 000, se encontraban también Miguel Nóvoa Santos, auxiliar de Santiago de Compostela; Demetrio Mansilla Reoyo, obispo de Ciudad Rodrigo; Francisco Maria da Silva, arzobispo de Braga; António Cardoso Cunha, arzobispo de Vila Real, quien acudió acompañado de su auxiliar; Manuel Alfonso de Carvalho, obispo de las Azores; y Mauro Pereira, abad mitrado de Samos).[10] De esta ceremonia se hizo eco la prensa del momento, como el diario La Noche, el cual realizó una crónica exhaustiva del evento:

Los solemnes actos de la coronación de la Virgen de los Milagros se han celebrado en Maceda, donde está situado el Santuario de los Milagros y han constituido una entusiasta y fervorosa manifestación de fe mariana.
Asistió como madrina la esposa de S. E. el Jefe del Estado, Doña Carmen Polo de Franco, acompañada de los ministros de Información y Turismo y de Gobernación, Capitán General de la VIII Región Militar y todas las autoridades provinciales y locales, eclesiásticas y civiles y militares.
Desde las primeras horas del día comenzaron los fieles a reunirse en el Santuario […]. A las diez se ofició una misa por el Rvdo. Temiño Saez, al no haber podido asistir a este acto el obispo de Valencia. Después de la misa, empezaron a llegar las autoridades y diversas representaciones. A las doce salió la procesión con la imagen de la Virgen, desde el santuario, para ser colocada en el trono que se levantó en la tribuna. Grupos de coros y danzas y señoritas tocadas con la típica mantilla española seguían a la imagen, […].
A las doce y media quedó colocada la imagen en su trono. […] Poco rato después hizo su llegada la esposa de S. E. el Jefe del Estado, doña Carmen Polo de Franco, acompañada por el Ministro de la Gobernación y esposa. […] La esposa del alcalde de Caldas de Molgas la hizo entrega de un artístico ramo de flores que doña Carmen Polo de Franco ofreció a la Virgen.
[…] Se inició la Santa Misa que fue oficiada por el Cardenal Arzobispo de Santiago, doctor Quiroga Palacios, auxiliado por el auxiliar de la catedral de Orense Dr. García Piedecasas.
[…] El Gobernador Civil, Sr. López Ramón hizo entrega de la corona pronunciando un elocuente discurso, acogido con una gran ovación al que constestó el S. Obispo de Santiago que también fue muy aplaudido. Seguidamente el Dr. Quiroga Palacios recibió la corona y la colocó a la imagen de la Virgen de los Milagros en medio de las aclamaciones del pueblo, mientras sonaban centenares de cohetes. Posteriormente se celebró un solemne tedeum en acción de gracias.[34]:2

Nuestra Señora de los Remedios

Destaca el vínculo de Nuestra Señora de los Milagros con otras imágenes marianas de la geografía gallega, particularmente con la Virgen de Cadeiras en Pinol (Lugo), considerada hermana de Nuestra Señora de los Milagros y de la Virgen de Triguás en Parada del Sil, aunque algunas variantes intercambian estas imágenes por las de Nuestra Señora del Faro y Nuestra Señora de las Nieves en Maceda,[35]:163 si bien la versión más difundida y comúnmente aceptada nombra como hermanas a la Virgen de Cadeiras, la Virgen de Triguás y la Virgen de los Remedios de Castro Caldelas.[36] Cabe resaltar sin embargo un vínculo aún más estrecho con Nuestra Señora de los Remedios de Orense, cuya festividad, al igual que la de la Virgen del Portal de Ribadavia, se celebra el 8 de septiembre.[37] De la devoción a Nuestra Señora de los Remedios en Orense hay noticias desde comienzos del siglo xvi, fecha en la que se erigió su capilla, la cual sería víctima de un incendio fortuito en julio de 2010 el cual provocó, entre otros, la pérdida de la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, réplica de Nuestra Señora de los Milagros fechada en el siglo xix; la relación entre ambas advocaciones orensanas llevó al punto de que en un principio se difundiese la noticia de que la imagen destruida era la de Nuestra Señora de los Milagros, información que rápidamente fue desmentida por el obispado, quien demostró que la talla se encontraba a salvo en su santuario.[38] De la imagen perdida en el incendio existía ya en aquel entonces una réplica venerada en la cercana Parroquia de María Auxiliadora, la cual sirvió a su vez de base para la creación de una copia que en principio fue destinada a reemplazar la talla quemada en el siniestro, si bien esta nueva imagen, creada en 2014 en los talleres del obispado,[39] sería destinada finalmente a la Parroquia de María Auxiliadora, siendo la talla hasta entonces venerada en este templo conducida a la capilla, donde recibe culto actualmente todo el año, mientras que la imagen de la parroquia solo se expone a la veneración de los fieles durante las festividades en honor a Nuestra Señora de los Remedios.

Descripción

Imagen

Retablo mayor (anónimo, 1767). Santuario de Nuestra Señora de los Milagros del Monte Medo.

La imagen de Nuestra Señora de los Milagros está realizada en madera policromada y es de talla completa y bulto redondo. Fechada en el siglo xvi y de estilo manierista, la Virgen es mostrada sosteniendo a su hijo con ambos brazos, lo que la encuadra en al tipología de las Madonnas. María figura de pie sobre una peana octogonal y está ataviada con una túnica marrón cubierta de pliegues y por encima con un manto en color verde oscuro plagado de ricos estofados y con un artístico recogido bajo el brazo izquierdo, lo cual provoca una caída en zigzag, permitiendo apreciar a su vez una elaborada cenefa. La pose de la Virgen es eminentemente frontal al estilo de las imágenes románicas, aunque se aleja de las mismas debido a una leve flexión en la pierna derecha, lo que crea un tímido contrapposto que encuadra la imagen en el manierismo, si bien la redondez del rostro, perfectamente ovalado y de labios finos, con melena recogida hacia atrás en bucles ordenadamente dispuestos, aproxima esta imagen al gótico tardío. En lo que atañe a la figura del infante, este se muestra completamente desnudo y haciendo gala de una anatomía rechoncha muy del gusto manierista; tiene el brazo derecho extendido con los dedos índice y corazón levantados en señal de bendecir, mientras que la mano izquierda está posada sobre la mano izquierda de su madre, donde porta una manzana, símbolo del pecado original cometido por Adán y Eva que provocó su expulsión del Edén, lo que convierte a María en la nueva Eva. Pese a tratarse de una imagen de talla completa, la misma ya era vestida con telas en 1651[22] siguiendo la costumbre en el barroco de cubrir con elegantes prendas las imágenes religiosas independientemente de si eran tallas completas o de bastidor (en algunos casos, como el de la Virgen de Reza, estas imágenes fueron mutiladas para poder ser vestidas, caso que no se dio con Nuestra Señora de los Milagros). Su ajuar se compone de treinta vestiduras en diversos colores en función del tiempo litúrgico y bordadas con motivos ornamentales,[5]:45 todas ellas divididas en tres prendas: falda, corpiño y manto, contando la imagen del infante con su propio atuendo a juego, reducido a una sola pieza. Respecto a la corona, de estilo imperial y cuya autoría corresponde al orfebre de Vigo Ramón Fernández, esta pieza está realizada en oro y cuenta con 2 zafiros, 10 esmeraldas, 35 rubíes y 144 brillantes (36 en la aureola y las doce estrellas que la rematan en representación de las doce tribus de Israel), todo ello aportado por devotos, quienes de acuerdo con Rivas Quintas, «se desprendieron de sus joyas, pieza a pieza».[10][40] Pese a la fama que la talla ostenta en Orense y alrededores, Cebrián Franco la rebajó a nivel artístico al afirmar que entre la imaginería del templo no había ninguna obra de «primera categoría».[4]:221

Retablo mayor

La imagen de Nuestra Señora de los Milagros preside el retablo mayor del santuario. De forma circular, esta estructura consiste en un baldaquino conformado por tres arcos de medio punto, uno en el frente y dos en los laterales, hallándose la imagen bajo un arco, también de medio punto, enmarcado por varias cabezas de serafines en alto relieve. Bajo la talla destacan igualmente en medio relieve tres espigas de trigo, mientras que a ambos lados del arco frontal y sobre el guardapolvos ubicado en la zona superior, apoyado a su vez sobre columnas abombadas coronadas por capiteles corintios, resalta la presencia de seis tallas angelicales de bulto redondo: cuatro querubines sobre el guardapolvos distribuidos por parejas y dos ángeles en los extremos del arco. Estos últimos portan cada uno una banda con el siguiente mensaje: el de la izquierda muestra las palabras «MARIA SINE» («María sin»), mientras que el de la derecha reza «LABE CONCEPTA» («pecado concebida»). Sobre la talla de Nuestra Señora de los Milagros se alza el Espíritu Santo bajo forma de paloma, rematando la iconografía una imagen de bulto redondo de Dios Padre portando un cetro y un orbe sobre una forma similar a una corona. Esta talla está a su vez perfectamente integrada con el fresco presente en el techo de la capilla, el cual muestra un resplandor rodeado de nubes y ángeles, algunos de ellos acompañados por instrumentos de música, todo ello enmarcando la figura del Altísimo. El retablo cuenta a su vez con un camarín al cual se accede a través de unas escaleras que, situadas a ambos lados de la capilla mayor, conducen a la parte posterior de la estructura; este camarín posee en la zona inferior una plataforma rodante gracias a la cual se puede girar la imagen de Nuestra Señora de los Milagros para ser contemplada de cerca por los fieles.

Legado

Notas

Referencias

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