Plaza de la Independencia (Castellón)
plaza castellonense
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La plaza de la Independencia, conocida popularmente como La Farola,[1] es un espacio urbano de la ciudad española de Castellón de la Plana. Se trata de uno de los principales puntos neurálgicos de la capital al situarse en uno de los primeros ensanches decimonónicos entre el centro de la ciudad y la antigua estación de ferrocarril, a la vez que sirve de acceso al parque Ribalta.
| Plaza de la Independencia | ||
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| Plaça de la Independència | ||
| Castellón de la Plana, España | ||
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| Datos de la ruta | ||
| Nombre coloquial | La Farola | |
| Tipo | Glorieta | |
| Numeración | 1 al 8 | |
| Titular | Ayuntamiento de Castellón de la Plana | |
| Otros datos | ||
| TRAM |
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| Transporte urbano de Castellón |
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| Orientación | ||
| Cruces |
Calle Cataluña Ronda Magdalena Calle Zaragoza Ronda Mijares Paseo Ribalta | |
| Ubicación | 39°59′16″N 0°02′34″O | |
Presenta uno de los conjuntos arquitectónicos más destacados de Castellón, motivo por el que junto al parque, la calle Zaragoza y la plaza Tetuán forma un conjunto histórico-artístico declarado Bien de interés cultural en 1981.[2]
Historia
Tras el traslado de Castellón desde el Castell Vell hasta La Plana a mediados del siglo XIII se trazó un camino que unía el camino Real con el recinto amurallado de Castellón a través del Portal de la Feria. Este camino, llamado del Collet, tenía dirección este-oeste y partía del camino Real en una zona donde todavía coincidía con la antigua vía Augusta romana, y a través de las actuales paseo Morella y calle Zaragoza, entraba en la villa por la calle Colón. En la actual plaza de la Independencia el camino del Collet disponía de un puente para sortear la Sequiota, un canal de agua que posiblemente se tratara de un paleocauce o una construcción artificial y que discurría por las actuales Gran Vía y Ronda Magdalena hasta desembocar en el río Seco.[3]
A los pies del camino del Collet y cerca del recinto amurallado se construyó en 1698 una ermita dedicada al Calvario que propició la aparición de un pequeño arrabal, conocido popularmente como Ravalet, durante el siglo XVIII. Esta zona se benefició de la celebración de las ferias comerciales en una explanada a este lado de las murallas medievales y la posterior urbanización de la plaza Nueva, actual avenida del Rey don Jaime. Igualmente, el principal motor económico de Castellón en la época, la industria del cáñamo, instaló su Huerto de sogueros en esta zona en 1744.[4] En 1803 se trasladó el camposanto a un nuevo cementerio llamado del Calvario junto al trazado del camino del Collet. Este cementerio se clausuró en 1868.
Una epidemia de cólera desatada en 1834 motivó al Ayuntamiento a habilitar un camino exterior al núcleo urbano para que los viajeros no atravesasen el interior de la villa. Este es el origen de las rondas conocidas como Mijares desde la plaza de la Independencia hacia el sur, y Magdalena desde la plaza hacia el norte. Ambas calles fueron parte de la carretera nacional N-340 desde el 21 de diciembre de 1904 y hasta su desvío hacia el oeste de la ciudad en la década de 1980.[5][6] Unas décadas después, ambas calles se integrarían en el trazado de la Ronda Centro, el anillo de circunvalación interior de la ciudad.
En 1837 tuvo que construirse una nueva muralla para protegerse de las diversas guerras carlistas. Estas murallas abarcaban todo el suelo edificado hasta el momento y se apoyaban en varios accidentes naturales o construcciones preexistentes. Tenía forma de rombo y en su cara oeste se apoyaba en las rondas construidas años antes y desde su confluencia con el camino del Collet hacia el norte la Sequiota hizo de foso. En el punto de la actual plaza se abrió un portal llamado de Morella y se construyó una batería llamada Libertad. Estas murallas no serían derribadas hasta 1884.[7] En 2010 se encontraron bajo la plaza varios restos arqueológicos de esta muralla.[8]
El ferrorcarril llegó a Castellón en 1862 procedente de Valencia, e instaló su estación al suroeste del antiguo cementerio del Calvario. En 1868 el camino del Collet se convierte en la carretera de Valdealgorfa que conectaba Castellón con Morella y Zaragoza. Poco tiempo después, el 12 de noviembre de 1868 se aprueba crear un jardín sobre el solar del cementerio y otras propiedades privadas para embellecer el acceso a la ciudad desde este nuevo medio de transporte. Este es el nacimiento del paseo Ribalta o Viejo, de forma triangular cuyo vértice inferior es la plaza de la Independencia. En 1876 se amplía la zona verde con la plantación de la Alameda, más tarde conocida como parque del Obelisco. Entre 1885 y 1886 se urbanizó la calle en el lateral norte del paseo Viejo para dar acceso al cementerio de San José. En 1910 se trasladó la carretera de Zaragoza a esta calle, con lo que el viario entre ambos jardines se unió a ellos para formar el actual parque Ribalta.
Unos años después del derribo de la muralla liberal, el Ayuntamiento adquirió una propiedad conocida como Hort del Minero junto a la ubicación del que fue Portal de Morella, con lo que pudo crear el espacio que el 3 de diciembre de 1891 recibió el nombre de plaza de la Independencia. Aún así, el lugar no estuvo completamente urbanizado hasta 1905.
Con la declaración de Castellón como capital de provincia, el auge del ferrocarril y el derribo de las murallas, tanto la burguesía como las autoridades locales decidieron expandir la ciudad para dar cabida al aumento demográfico como demostrar la pujanza económica de la población. Se urbaniza la zona de Mestrets entre la Ronda Magdalena, la plaza de la Independencia y el lateral del parque. Algunas de las familias más adineradas construyen sus viviendas en el eje que une la plaza con el núcleo histórico. Los proyectos fueron obra de los arquitectos castellonenses más destacados de la época en los estilos más populares como el modernismo, el eclecticismo o el racionalismo. La plaza de la Independencia no fue una excepción y en ella se levantaron algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

La plaza fue el lugar elegido para la coronación canónica de la patrona de Castellón la Virgen del Lledó el 4 de mayo de 1924. En un ambiente de fiesta que se prolongó durante varios días, ese mediodía la imagen de la virgen fue llevada a la plaza, donde sobre un escenario entre dos farolas, el cardenal-arzobispo de Tarragona Francisco Vidal y Barraquer impuso la corona regalada por el pueblo castellonense tanto a la pequeña imagen de la Santa Troballa como a la imagen-relicario que la porta en su seno. Desde entonces, cada veinticinco años la patrona visita este lugar en el marco de sus fiestas patronales. Además de los años 1949, 1974, 1999 y 2024, la plaza fue escogida por su simbolismo para la bendición de la nueva imagen-relicario en la que se introdujo la pequeña figura de la virgen el 4 de mayo de 1940.
Al urbanizarse la plaza se instaló en su centro una fuente ornamental, pero el desvío de la carretera de Zaragoza obligó a desmontarla. En la década de 1920 se pretendía ubicar en la plaza la estatua que Juan Bautista Adsuara estaba realizando en honor a Francisco Ribalta, y que en 1927 se instaló en el jardín que lleva su nombre. En 1925 Vicente Traver propuso en el Plan General de Ordenación y Urbanismo de la ciudad la erección de un gran monumento que conmemorara la coronación de la Virgen del Lledó el año anterior. Su propuesta no se realizó, pero en 1929 se erigió un monumento diferente para recordar el acontecimiento.
En 1931 se cambió el nombre de la plaza por el de Ángel García Hernández, que mantuvo hasta el 31 de diciembre de 1940 cuando se recuperó el nombre original.[1]
En julio de 1936 estalló la guerra civil española, pero no fue hasta unos meses más tarde, ya en 1937, en que Castellón empezó a ser bombardeada. En toda la ciudad se construyeron más de trescientos refugios antiaéreos, uno de ellos bajo la plaza de la Independencia. Este era de carácter público y podía albergar a mil personas. Como muchas de estas construcciones en la ciudad, en 2021 se declaró Bien de relevancia local.[9]
La época del desarrollismo comportó en Castellón la adopción de unas normas urbanísticas muy permisivas que ampararon la densificación del centro histórico, la construcción de edificios de gran altura y la destrucción de numeroso patrimonio. Uno de los edificios que se quiso derribar para construir una torre era el que en esta plaza hace esquina con la Ronda Magdalena. La sociedad castellonense se movilizó contra la posible nueva construcción y logró paralizarla.[10] Además, presentó una propuesta de protección de toda la zona del ensanche relacionado con la llegada del ferrocarril como conjunto histórico, que el Ministerio de Cultura incoó en 1977 y aprobó como Bien de interés cultural en 1981. Sin embargo esto no evitó la sustitución de los edificios del lado sur de la plaza.
En 2005 la Generalidad Valenciana y el Ayuntamiento de Castellón presentaron el proyecto de construcción de un sistema de trolebús guiado, poco después conocido como TRAM. La línea 1 proyectaba unir el campus de la Universidad Jaime I con el Grao atravesando el parque Ribalta y el núcleo histórico. La primera fase se inauguró en 2008 desde el campus universitario hasta el paseo Morella, con la intención de ejecutar inmediatamente el resto de las obras para llegar al distrito marítimo en 2010.[11] Las protestas ciudadanas contra el paso del medio de transporte por el interior del parque y las posteriores sentencias judiciales impidieron realizar el proyecto como estaba previsto. En 2014 se inauguró la ampliación del TRAM, con los trolebuses circulando entre el tráfico general en el entorno del parque y la plaza.[12] En 2020 se ejecutaron las obras para dotar al TRAM de una plataforma segregada, al igual que la del resto del recorrido, en esta zona y reestructurar el viario de la plaza. Al concluir, se habilitó una parada en la plaza solo para los trolebuses que se dirigen hacia la universidad.[13]
La plaza es testigo de muchos de los eventos que acoge el parque Ribalta, por ello discurren junto a la Farola eventos deportivos como la maratón.[14] También es un lugar habitual de celebración de manifestaciones y protestas ciudadanas.[15]
Elementos de interés
La Farola
El 25 de enero de 1928, el ayuntamiento presidido por Salvador Guinot la construcción de una farola monumental por un presupuesto de 4500 pesetas. El monumento fue inaugurado a mediados de 1929, y pocos meses después, el 3 de noviembre de dicho año, se instaló la placa conmemorativa de mármol de la coronación de la Virgen del Lledó que tuvo lugar en ese mismo punto en 1924. El 30 de enero de 1931 se colocaron las rejas que impiden el paso al monumento.
La obra es diseño de Francisco Maristany Casajuana y se construyó en el taller de José María Sáez López. Está formado por una base troncopiramidal realizada con piedra de Borriol sobre el que se levanta el fuste hueco de forja que sujeta dos brazos cruzados con cuatro faroles en los extremos, para rematarse con otro farol. El estilo del monumento es modernista con motivos vegetales y animales de carácter historicista, como las cuatro figuras de dragón alado que representan la Cimera del Rey de Aragón, normalmente asociada con la imagen de Jaime I, conquistador que rubricó el Privilegio del Traslado que creó la actual población.
La placa conmemorativa original se destruyó durante los ataques anticlericales que sufrió la ciudad en el inicio de la guerra civil. No sé instaló otra placa hasta el 4 de mayo de 1974, fecha del veinticinco aniversario de la Coronación, que sería retirada unos años después por contener simbología y loas a Francisco Franco. No se volvió a descubrir otra placa hasta 25 años después, el 4 de mayo de 1995, igualmente se colocó otra con motivo del centenario del acto.
En 2020 se desprendió uno de los faroles del monumento, y a partir de estudios realizados para su reparación se descubrió que su deterioro era mucho mayor y exigía una restauración completa.[16] A lo largo del año 2023 las diferentes piezas de la escultura se sometieron a este procedimiento, valorado en su totalidad en unos 100 000 euros. La obra finalizada se desveló a finales de ese mismo año.[17]
Arquitectura
La acera norte de la plaza, a veces comparada con la «manzana de la discordia» de Barcelona, es la única que conserva los edificios originales, que configuran uno de los conjuntos más peculiares de la ciudad.[10] Se trata de edificios de la década de 1920, de poca altura y entre medianeras, que destacan por sus motivos ornamentales en fachadas e interiores.[2] Las obras primigenias, o sus reformas, están firmadas por los arquitectos castellonenses más destacados de la época.
- Casa Chillida: de autor desconocido construido entre 1914 y 1915 y posteriormente remodelado por Vicente Traver en 1934. Se trata de un edificio en esquina de cuatro alturas. La puerta de acceso es arquitrabada y sobe ella dos balcones, el hueco del inferior se remata con un friso liso y voluta, el del balcón superior se remata con un frontón triangular. El otro eje parte de un ventanal en planta baja del que por encima sobresale un mirador poligonal con dos vanos en su cara frontal y dos más en las laterales. La última planta la forma un cuerpo de menores dimensiones con una logia de arcos de medio punto y una balaustrada con jarrones de piedra.
- Casa Alcón: construida por Manuel Montesinos Arlandiz en 1913 con un repertorio estilístico tomado de la Secesión de Viena. Presenta tres alturas rematadas con un arco apuntado, relieves en forma de triglifos y pináculos pseudogóticos.
- Edificio plaza de la Independencia n.º 6: obra de Godofredo Ros de Ursinos entre 1911 y 1913, posteriormente se remodeló entre 1945 y 1946 por Francisco Maristany. Dispone de cuatro plantas, en la baja el portal de acceso, en primera planta un mirador que presenta tres ventanas alargadas entre machones, la segunda planta es un balcón sobre el mirador inferior y una ventana de la tercera planta. El edificio se remata con una cornisa corrida apoyada en dos ménsulas y una balaustrada entre dos machones terminados con fresas y entrecortados por un antepecho macizo que contiene un escudo y motivos vegetales.
- Casa de las Cigüeñas: se construyó en 1912 probablemente bajo la dirección de Godofredo Ros de Ursinos. Consta de 3 plantas y desván. Mientras en planta baja se abren tres vanos de medio punto, en la planta primera aparecen cuatro filas de balcones separados por pilastras y terminados en sus respectivos óculos en el desván. La ornamentación a base de cerámica otorga a la fachada toda su policromía, ya que las pilastras están recubiertas de trencadís azul y descansan sobre unos pedestales decorados con cigüeñas, y se rematan con un capitel floral que sujeta unas dobles columnas tornasoladas que mantienen unos remates bulbosos al nivel del alféizar con pináculos. Los óculos están rodeados de motivos vegetales elaborados en cerámica.[18]
- Casa Calduch: construido en 1903 según proyecto de Francisco Tomás Traver. Consta de tres alturas y desván con una fachada de estilo ecléctico ordenado a través de 9 ejes de ventanas, distribuidos dos hacia la plaza de la Independencia con chaflán. La fachada en planta baja es prácticamente de piedra, destaca un mirador de madera en planta primera. Los balcones se apoyan en ménsulas decoradas y los óculos se recogen en los relieves decorativos de los vanos inferiores. El edificio se remata con una línea de imposta que marca el cambio a un ladrillo visto en la zona del ático donde se sitúan lo óculos, una cornisa moldurada con dentellones sobre la que aparece la teja,y que hacia la plaza y el chaflán presenta una barandilla entre machones.
Otros edificios destacados en el entorno de la plaza son la Clínica de Palomo, construida por José Gimeno y Vicente Traver entre 1939 y 1940, y los números 1 de las Ronda Mijares y la Ronda Magdalena respectivamente,[19] que enmarcan el acceso a la calle Zaragoza.
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