Parque Ribalta

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El parque Ribalta (en valenciano parc Ribalta) es un parque ubicado en el centro de la ciudad española de Castellón de la Plana, al oeste del núcleo histórico. Durante siglos el solar sirvió de paso para acceder a la población y luego de cementerio,[4] pero gracias a la llegada del ferrocarril en 1862 impulsó, seis años más tarde, la creación de un jardín para embellecer la zona y dar la bienvenida a la capital a los nuevos viajeros.[3]

País EspañaBandera de España España
Comunidad autónoma Comunidad Valenciana Comunidad Valenciana
Provincia CastellónCastellón
Datos rápidos Ubicación, País ...
Parque Ribalta
Parc Ribalta
Bien de Relevancia Local
Bien de Interés Cultural

Vista de la zona del monumento al pintor Ribalta
Ubicación
País EspañaBandera de España España
Comunidad autónoma Comunidad Valenciana Comunidad Valenciana
Provincia CastellónCastellón
Municipio Castellón de la Plana
Localidad Castellón de la Plana
Coordenadas 39°59′15″N 0°02′41″O
Características
Tipo Parque público urbano
Estatus Jardín histórico
Estilo Jardín inglés
Parte de Parque Ribalta, plaza de la Independencia y plaza Tetuán
Vías adyacentes Paseo Ribalta
Plaza de la Independencia
Avenida Pérez Galdós
Plaza de España
Avenida Barcelona
Área 77 787 [1]
Historia
Creación 1868
Gestión
Operador Ayuntamiento de Castellón de la Plana
Bien de interés cultural
Patrimonio histórico de España
Categoría Conjunto histórico[2]
Código RI-53-0000246
Declaración 19 de junio de 1981
Bien de interés cultural
Patrimonio histórico de España
Categoría Jardín histórico de interés local[3]
Código 12.040-9999-000055
Declaración 23 de diciembre de 2021
Mapas y planos
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El conjunto actual se compone de dos partes principales: el paseo Ribalta o Viejo original y el parque del Obelisco construido en la ampliación de 1876,[5] ambos trazados por el ingeniero Luis Alfonso Brull.[2] Su diseño responde a los criterios paisajísticos del jardín romántico isabelino, pues combina áreas ajardinadas con avenidas arboladas, senderos laberínticos y elementos ornamentales. Destaca por su diversidad vegetal, con especies procedentes de los cinco continentes que le otorgan un carácter de jardín botánico.[6] Diversas especies animales encuentran en esta zona verde un hábitat dentro del núcleo urbano.[7] Además, conserva una amplia colección de elementos artísticos y arquitectónicos que reflejan los estilos imperantes desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX. Ejemplos de ello son el Obelisco, el Templete de música y varios bancos cerámicos producidos por fábricas locales.[3]

Desde su creación y hasta finales de la década de 1980 fue el único parque situado en el casco urbano de Castellón.[8] Por ello, el Ribalta ha sido el epicentro de la vida social y cultural de la ciudad,[9] ya que ha acogido y acoge numerosas fiestas, conciertos, celebraciones y actividades deportivas.[10] Además, su impronta ha trascendido al arte local, que le dedica numerosas pinturas y obras literarias.[9]

Para los expertos el parque Ribalta constituye el mejor ejemplo de parque público decimonónico conservado en la Comunidad Valenciana y una muestra de su estilo a nivel nacional al mantener su estructura primigenia.[11] Junto a su entorno —que abarca la plaza de la Independencia y la plaza Tetuán— constituye uno de los espacios con mayor valor histórico y artístico de Castellón, declarado Bien de interés cultural en 1981.[2] Posteriormente, la Ley del Patrimonio cultural valenciano añadió al parque de forma complementaria la protección autonómica como Bien de relevancia local.[3]

Nombre

El parque recibe el nombre del pintor barroco Francisco Ribalta. Por varios siglos, al menos desde el XVIII, se creyó que Ribalta había nacido en Castellón, por lo que se le consideró la figura histórica más destacada de la villa, debido al reconocimiento internacional de su obra. Sin embargo, durante el siglo XX se comprobó que el pintor nació realmente en la localidad ilerdense de Solsona y que toda su supuesta genealogía castellonense carecía de fundamento.[12][13]

Este nombre le fue impuesto a la parte original del parque por decisión del pleno del Ayuntamiento del 19 de noviembre de 1868.[14] La unión de los dos jardines formó la zona verde actual que acabó siendo reconocida únicamente como parque Ribalta.[11]

Historia

El parque constituye un conjunto vegetal y artístico que exhibe buena parte de la historia contemporánea de Castellón, por lo que es uno de los referentes de la ciudad.[15]

Antecedentes

Algunos ejemplares arbóreos de la parte original del parque preceden a su creación

Durante generaciones, el solar que ocupa el parque era paso obligado para los viajeros que llegaban a Castellón desde el camino Real de Valencia a Tarragona, que coincidía en la mayor parte de su trazado con la vía Augusta romana. Este camino atravesaba el oeste del actual término municipal, en la partida rural del Bovalar. Un ramal secundario, conocido como camino del Collet, partía de la vía romana y enlazaba con la villa a través del solar del actual parque en dirección al entonces núcleo urbano.[4]

El espacio en el que se construyó el parque limitaba por el este con el barranco de la Sequiota, que posiblemente se trataba de un paleocauce o de una construcción artificial para evitar que la villa se inundara. Este canal discurría de sur a norte por las afueras del casco urbano, actuales Gran Vía y Ronda Magdalena, hasta desembocar en el río Seco.[16]

No se documenta ningún acontecimiento destacado hasta principios del siglo XIX. En 1803, el Ayuntamiento de Castellón de la Plana trasladó aquí el cementerio desde el antiguo fossar medieval de la plaza Mayor junto a la iglesia por motivos higiénicos y de salubridad. El nuevo camposanto recibió el nombre del Calvario, por encontrarse cerca de la ermita homónima situada en el Ravalet a pie del camino del Collet. El arquitecto valenciano Vicente Gascó diseñó el proyecto que abrió en 1805. Este cementerio estuvo operativo hasta 1868, cuando se llevó a cabo la ampliación de la carretera hacia Morella y Zaragoza.[17] En 1861, abrió el cementerio de San José al otro lado del río debido a la saturación que sufría el del Calvario, a causa de un brote de cólera morbo desatado en la ciudad unos años antes.[18] Durante años se pensó que todos los restos humanos habían sido trasladados al cementerio nuevo, pero durante las obras del TRAM en 2009 se encontraron restos humanos y se desveló que durante la construcción del nuevo edificio de La Pérgola en la década de 1970, había aparecido el acceso al osario lleno de restos y algunos esqueletos enterrados. Diversas fuentes señalan que entre estos restos humanos descansan los del astrónomo francés Pierre Méchain,[11][19] que falleció el 20 de septiembre de 1804 en la Casa del Barón de la Pobla, mientras se encontraba en Castellón para medir la longitud del meridiano de Greenwich. No obstante, esta posibilidad no ha sido comprobada.[17]

En 1862 llegó a Castellón el ferrocarril procedente de Valencia, construido por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. La estación se instaló al oeste del casco urbano, concretamente al suroeste del cementerio del Calvario.[20] La llegada del nuevo medio de transporte reforzó el deseo de las élites locales de impulsar la industrialización y de mostrar el poder económico de la ciudad. Para ello promovieron la construcción de sus viviendas en el eje que unía la estación con el centro urbano. A este esfuerzo se sumaron las autoridades municipales, que emprendieron la creación del jardín y el acondicionamiento de los viales y plazas del entorno.[3]

En aquel momento, todavía estaban en pie las murallas que se erigieron en 1837 para protegerse de las diversas guerras carlistas. Su trazado seguía el de las rondas Mijares y Magdalena, y en la actual Plaza de la Independencia disponía de una puerta llamada de Morella. Este muro se mantuvo en pie hasta su derribo en 1882. [21]

Creación y consolidación

El 12 de noviembre de 1868, el pleno del Ayuntamiento presidido por Carlos Ferrer Segarra aprobó crear un jardín junto a la estación de ferrocarril. Para ello se hizo con el solar del antiguo cementerio, el de una viña y otros dos campos de secano propiedad de Salvador Tárrega, de José de la Fuente y del conde de Pestagua. Todas ellas formaban una parcela triangular con una superficie de 9 hanegadas y 3 cuartones. Con esta obra, que buscaba embellecer el punto más concurrido de la ciudad, también se atendió la demanda del gobierno de la nación a los municipios de dar trabajo a los jornaleros desempleados.[4][5]

El consistorio encargó el diseño al ingeniero Luis Alfonso Brull, que presentó su propuesta a las autoridades el 19 de noviembre de 1868. La jardinería quedó en manos del funcionario municipal Tomás Clará Ferrer, que aprovechó todo el arbolado posible del antiguo cementerio, plantó álamos y trasplantó varios pinos desde el Pinar del Grao.[14] Así nació el paseo Ribalta,[22] también conocido como paseo Viejo.[7]

Busto de Domingo Herrero obra del escultor Tomás Colón Bauzano realizado en 1929
Avenida diagonal del parque del Obelisco

En 1876, durante la alcaldía de Domingo Herrero Sebastián, el Ayuntamiento amplió la zona verde. Para ello expropió de acuerdo con el conde de Pestagua otra viña, dos algarrobales y dos campos de secano valorados en 2801 pesetas en el lado sur de la carretera de Zaragoza. A cambio, el noble mantuvo la propiedad de un tercer algarrobal situado al oeste de estos terrenos, que solo aparece mencionado en un plano de finales del siglo XIX. El diseño de esta nueva parte volvió a correr de la mano de Luis Alfonso Brull, esta vez en colaboración con Salvador Fors y el jardinero Francisco Tirado. El nuevo jardín recibió el nombre de parque de la Alameda el 10 de febrero de 1877, pero popularmente se le conoció como paseo Nuevo.[14]

Hacia 1910, se desvió la carretera de Zaragoza al lateral norte del paseo Viejo, lo que permitió a la ciudad comprar el terreno que ocupaba para unir físicamente ambas partes, mediante la urbanización del paseo de coches o andén central en su lugar.[7] [23] Cuatro años después, el Ayuntamiento adquiriría el algarrobar que quedaba en el ámbito del parque, y allí Francisco Tomás construyó el estanque o basseta dels peixets,[24] con un presupuesto de 13 118,25 pesetas. El estanque facilitó el riego de las 3 hectáreas y 74 áreas que ocupaba la zona verde en aquel momento.[14] En 1926 se aprobó la construcción de una avenida de 24 m de ancho que debía unir el Obelisco con la plaza del Rey, atravesando el Huerto de Sogueros que jamás se realizó.[25]

En mayo de 1892 el político y periodista José Castelló y Tárrega propuso construir un obelisco en el centro de la Alameda para conmemorar las victorias de los liberales castellonenses en las guerras carlistas, especialmente la infligida al general Ramón Cabrera en el asedio de los días 7, 8 y 9 de julio de 1837. Su construcción comenzó en 1895 gracias a la suscripción popular de los republicanos castellonenses y con el diseño del arquitecto Francisco Tomás Traver.[26] Esta construcción acabó dando el nombre oficial a esta parte del conjunto.[14]

Anteriormente, entre 1885 y 1886, se instaló el alumbrado de gas en el parque y se formuló un nuevo plan de ajardinamiento con la intención de crear un pequeño jardín botánico mediante la plantación de especies exóticas.[14] Durante las décadas de 1910 y 1920 el parque incorporó la mayoría de los elementos artísticos que lo caracterizan. Entre ellos, en 1913 se instalaron unos baños públicos y el alumbrado eléctrico.[24] En 1923 se creó una rosaleda.[24] Dos años más tarde, el Ayuntamiento promovió un área de esparcimiento en el paseo Viejo con la idea de revitalizarlo,[27] porque esta parte era poco frecuentada desde su unión con el parque del Obelisco. La obra costó 7276 pesetas y consistió en la edificación de una pérgola alrededor del círculo más grande de dichos jardines.[28]

Entre 1928 y 1929 se construyó una biblioteca pública enfrente de la plaza de toros para albergar la colección bibliográfica del escritor y alcalde Salvador Guinot.[22] El arquitecto Francisco Maristany Casajuana amplió este edificio en 1936 para albergar una escuela pública. En una fecha incierta de las décadas de 1920 o 1930, se levantó un palomar. En 1932, de nuevo Maristany construyó el Templete de música junto al andén central.[29]

El 22 de abril de 1932, el Ayuntamiento acordó nombrar cada una de las avenidas que forman el parque del Obelisco con nombres de héroes del liberalismo español: el Empecinado, Mártires de Bechí, Torrijos, Mariana Pineda, General Villacampa y Riego.[30] En julio de 1937 se rotuló el recinto de la pérgola con el nombre del poeta Federico García Lorca.[31]

Transformaciones

Réplica de la pérgola en Grapa

En 1938, durante la guerra civil española, la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana bombardearon en varias ocasiones el entorno del parque. Sus objetivos eran lugares estratégicos como la estación de ferrocarril o el Hospital Provincial,[32] aunque al menos una bomba cayó en la zona verde.[33] Finalmente, el 13 de junio de ese año las tropas franquistas entraron en Castellón.[34]

Durante la dictadura franquista, el desarrollo urbano generó nuevas necesidades urbanas y sociales que condicionaron la conservación del parque. Especialmente entre las décadas de 1960 y 1970, cuando diversas intervenciones alteraron la fisonomía original y provocaron un periodo de degradación de la zona verde y sus elementos ornamentales.[22][35]

El 4 de agosto de 1938, las nuevas autoridades ordenaron el derribo del Obelisco, con la idea de construir un «mausoleo para las víctimas de las hordas marxistas». El 30 de marzo de 1943 el Ayuntamiento acordó la construcción de una Cruz de los caídos, diseñada por Maristany e inaugurada el 29 de octubre de 1944.[36] En 1966 el Ayuntamiento derribó la escuela para construir un parque infantil de tráfico. Se hizo igual con la rosaleda, donde se instaló la zona de juegos infantiles del parque.[22][37] Durante esta época se introdujeron en el ajardinamiento diferentes ejemplares de palmeras inexistentes entre la vegetación original y que desde entonces se pueden encontrar en el parque.[7]

Por iniciativa del alcalde Francisco Grangel, en 1969 se pretendió convertir el espacio de la pérgola en un jardín botánico que reemplazase la rosaleda eliminada poco tiempo antes. Durante el desarrollo del proyecto, la obra acabó convirtiéndose en la de un pabellón multiusos, bautizado como La Pérgola.[38] El diseño es obra del arquitecto Joaquín Tirado, tuvo un coste de 18 millones de pesetas y se inauguró el 20 de febrero de 1971 con la presencia de autoridades nacionales.[39] El derribo de la construcción original generó tanta controversia que en la década siguiente el Ayuntamiento construyó una réplica en la zona de Grapa (al este de la ciudad) para apaciguar las críticas.[28]

Protección e intervenciones contemporáneas

Semicirculo frente a la plaza de toros recuperado en 2002

La llegada de la democracia despertó el interés de los políticos y de la ciudadanía por la conservación del patrimonio histórico y la recuperación del parque. A finales de la década de 1970, el posible derribo de la Casa Calduch en la plaza de la Independencia llevó al arquitecto Francisco Grande a solicitar la protección del conjunto urbano surgido tras la llegada del ferrocarril a Castellón, formado por el propio parque, el eje que lo conecta con el núcleo histórico y otros edificios singulares que los rodean.[40] La iniciativa prosperó y el 19 de junio de 1981 se publicó en el Boletín Oficial del Estado el Real decreto que declaraba la zona Bien de interés cultural como conjunto histórico-artístico.[2][24] A esta protección estatal se añadió posteriormente la figura autonómica de «Jardín histórico de interés local», incluida en los Bienes de relevancia local por la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano de 1998. Su formalización se produjo en 2021 con la redacción del nuevo plan urbanístico del municipio y su Catálogo de Patrimonio cultural arquitectónico.[3][41]

En 1982 se reconstruyó el Obelisco.[42] Una década más tarde, en 1993, la escuela taller Metrópolis Futura recuperó la rosaleda.[22][37] Entre 2001 y 2002, se desarrolló la obra de restauración más ambiciosa realizada hasta la fecha, por un importe de 2,4 millones de euros.[43] El proyecto, dirigido por la arquitecta Consuelo Leal y el ingeniero agrónomo Juan Carlos Sanchís Roca, afectó a todos los elementos arquitectónicos y decorativos así como a la vegetación.[22] En esta actuación se eliminó el parque infantil de tráfico y se repuso el ajardinamiento original de la zona sin reconstruir el edificio de la biblioteca.[7]

En las primeras décadas del siglo XXI, algunos proyectos impulsados por las administraciones públicas entraron en conflicto con la protección patrimonial del parque, y provocaron varias movilizaciones ciudadanas para salvaguardar sus elementos más característicos.[44]

A finales de la década de 1980 el de Ribalta dejó de ser el único parque del casco urbano de Castellón tras inaugurarse el dedicado al Geólogo José Royo Gómez en una zona de nueva expansión al este de la ciudad.[45] Continuó siendo la zona verde de creación humana más grande del municipio hasta la apertura en 2004 del parque que rodea al Auditorio y Palacio de Congresos,[46] llamado del Guitarrista Manuel Babiloni.[47]

El estanque del parque y al fondo el edificio de El Corte Inglés

El 21 de febrero de 2000 se inauguró la nueva estación de tren situada en el nuevo trazado soterrado del ferrocarril al oeste de las antiguas instalaciones. El corte físico de las viejas vías fue un acto popular que simbolizó el fin del «cinturón de hierro» que partía la ciudad en dos zonas muy diferenciadas tanto económica como socialmente.[48] A este momento se aspiraba desde la década de 1920, cuando el primer plan urbanístico de la ciudad, diseñado por Vicente Traver, propuso el traslado del ferrocarril al este del casco urbano. Este objetivo ya se había intentado durante la II República española.[49] De nuevo, en 1982, el Ayuntamiento planteó un túnel de las vías en su ubicación original que habría permitido una gran ampliación del parque Ribalta, pero el gobierno desestimó la propuesta.[50] Finalmente, en 1993, el gobierno aprobó la construcción del soterramiento del ferrocarril bajo la antigua travesía de la N-340. En el antiguo trazado del ferrocarril se proyectó un bulevar que recorriese de sur a norte la ciudad, las actuales avenidas de Villarreal y Barcelona, mientras que la playa de vías se concibió como una zona comercial para acoger unos grandes almacenes.[51]

En 1982 se propuso dedicar el andén central al rey Juan Carlos I.[42] En 2005, el Ayuntamiento dedicó el paseo que va de la plaza de la Independencia hasta La Pérgola al líder republicano del siglo XIX y alcalde Francisco González Chermá.[52]

Durante los primeros años de la democracia se agravó la problemática social que la zona verde venía sufriendo desde décadas anteriores. El parque sufrió varios episodios de delincuencia y el ejercicio de prostitución que alejaron a la ciudadanía del lugar.[53] La comunidad LGTB de la época, y ya antes en la dictadura, encontró en el parque su único punto de socialización, a pesar de los continuos ataques de grupos homófobos que frecuentaban el lugar en su busca y que dejaron hasta el 9 de agosto de 1984 más de 40 heridos por apuñalamiento.[54]

Resultado de las obras realizadas en el andén central para permitir el paso del TRAM

Las quejas sobre el deterioro arquitectónico, ambiental y social del parque son constantes en las últimas décadas. Los vecinos han manifestado denuncias reiteradas sobre actos vandálicos y varios delitos.[55] Los problemas más habituales se relacionan con vandalismo leve, suciedad,[56] presencia de animales indeseados,[57] escaso mantenimiento,[58] y el mal estado de la vegetación, lo que llevó al Ayuntamiento a elaborar en 2025 un plan de gestión del patrimonio verde del parque.[59] Una propuesta recurrente de la ciudadanía es el vallado completo del parque, que extienda la valla de la antigua estación, para poder cerrarlo por la noche y preservar el patrimonio.[60]

Paso del TRAM por el parque

En 2005, la Generalidad Valenciana y el Ayuntamiento de Castellón presentaron el proyecto de construcción de un sistema de trolebús guiado, el TVRCas, luego conocido como TRAM. La línea 1 proyectaba unir el campus de la Universidad Jaime I con el Grao atravesando el parque por el andén central. La primera fase se inauguró en 2008 desde el campus universitario hasta el paseo Morella, con la intención de ejecutar inmediatamente las obras en la zona verde para llegar al distrito marítimo en 2010.[61]

La remodelación prevista en esta área, presupuestada en 2,7 millones de euros, consistía en la construcción de una plataforma central de 7 m de ancho pavimentada con adoquines rojos para el paso de los trolebuses y flanqueada por parterres que la separasen de las nuevas aceras laterales, donde se plantarían de cincuenta árboles nuevos y trasplantarían otros 160.[62] Las obras comenzaron en abril de 2009 inmersas en un conflicto administrativo y sin la autorización del órgano autonómico encargado de la protección del patrimonio.[63] Los trabajos discurrieron con diversas dificultades, entre ellas la aparición de restos arqueológicos que obligaron a modificar repetidas veces el proyecto, así como problemas jurídicos y económicos.[64]

La propuesta obtuvo una fuerte oposición social. La plataforma SOS Ribalta realizó diversas movilizaciones ciudadanas, como reunir más de 20 000 firmas en contra, promover varias manifestaciones con hasta 1500 participantes, una cadena humana alrededor de la zona verde con entre 270 y 1400 participantes,[65] e incluso, uno de sus miembros realizó una huelga de hambre.[66] De forma paralela se solicitó la opinión del Consejo Valenciano de Cultura, la Universidad Politécnica de Valencia, la UJI, la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, y el Colegio Territorial de Arquitectos de Castellón. Todos ellos emitieron dictámenes desfavorables a la obra y advertieron que vulneraba el carácter patrimonial del parque.[67] La oposición política, encabezada por el PSPV, recurrió la actuación al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que, en 2012 declaró la nulidad de las obras.[67] La Generalidad recurrió la sentencia, y en 2014 el Tribunal Supremo lo inadmitió.[68]

Finalmente, en 2015 ambas administraciones, gobernadas desde las elecciones de mayo por los partidos de izquierdas que se habían opuesto al proyecto, acordaron que el TRAM circularía por la calle lateral norte, tal y como lo hacía desde que entró en servicio la segunda fase unos meses antes.[69] Ese año, el Síndic de Greuges instó a demoler la obra realizada y devolver el andén central a su estado anterior,[70] petición que no llegó a materializarse. En ese momento entidades como el CVC, la RABASC o la UJI, valoraron positivamente las mejoras realizadas en el área y desaconsejaron volver al estado anterior.[71] Unos meses después, el Ayuntamiento presentó la iniciativa Passadís de les Arts para convertir el andén central en un escenario artístico y cultural.[72]

La cruz en su actual ubicación en Rafalafena

Retirada de la Cruz de los caídos

Estado en 2025 del área que ocupaba el monumento

En 1979, la coalición de partidos políticos de izquierdas que gobernaba la ciudad tras las primeras elecciones locales, acordó, como una de sus primeras medidas tomada solo un mes después de constituirse, la resignificación de la Cruz de los caídos. Se eliminó la simbología de la dictadura para dedicarla «a las víctimas de la violencia», sin derribar el monumento.[73]

Décadas más tarde, la coalición de izquierdas que gobernó la ciudad tras las elecciones locales de 2015 se consolidó tras las de 2019. Después de los comicios, el Ayuntamiento inició el procedimiento administrativo para eliminar la cruz del Ribalta y cumplir con las leyes de Memoria Histórica. La Fundación Española de Abogados Cristianos denunció la situación y el TSJCV suspendió de forma cautelar la actuación hasta que levantó la medida en 2020.[74] Un año más tarde, la concejala de cultura, Verònica Ruiz, decretó la retirada de la cruz de la zona verde.[75]

Finalmente, la cruz se retiró el 4 de enero de 2023 entre fuertes medidas de seguridad por las diversas manifestaciones de todo signo político que se concentraron en el lugar. Esa misma noche la instalaron en la explanada de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva en la zona de Rafalafena (al noreste de la ciudad), donde la diócesis de Segorbe-Castellón, como nueva titular del bien, había dispuesto.[76][77] El área del parque donde se situaba el monumento se restauró siguiendo las trazas documentadas en un plano de 1926 atribuido a Juan Mañá.[78]

Abogados Cristianos solicitó medidas cautelares ante el TSJCV y el juzgado de lo contencioso-administrativo pertinente, a las que luego se sumaría Vox, para impedir el traslado el mismo día que se realizaba. El tribunal desestimó el recurso y permitió el traslado en mayo de ese año.[79] En junio de 2024 el juzgado competente anuló la resolución municipal al considerar que, al haber sido resignificada la cruz y no portar símbolos de exaltación de la dictadura, no vulneraba la Ley de Memoria Democrática.[80] En 2025 el TSJCV dictaminó que las cruces resignificadas no constituyen vestigios franquistas.[81]

Las elecciones locales de 2023 propiciaron un cambio de gobierno y la formación de una coalición de derechas. El pacto de gobierno incluía dedicar un monumento a todas las víctimas de la violencia, aunque sin consenso sobre cómo debería ejecutarse. Mientras el PP insistió en erigir un busto en memoria de la víctima de ETA, Miguel Ángel Blanco,[82] Vox insistió en la recuperación de la cruz y ofreció sufragar una réplica mediante crowdfunding.[81] Abogados Cristianos ofreció donar una nueva cruz con la imagen de la Virgen de los Desamparados.[83] A mediados de 2025, el portavoz local de Vox, Antonio Ortolá, admitió no poder instalar de nuevo la cruz y se plegó al pacto de gobierno, donde el tema se trata de forma genérica y sin definir una ubicación.[84]

Interior de La Pérgola en 2022

Reforma de La Pérgola

La idea de derribar el edificio multifuncional de La Pérgola ha estado presente en el debate local desde su construcción. Su eliminación se planteó por primera vez de forma oficial en 1982, en el marco del proyecto de túnel de las vías del ferrocarril.[50] En 2008 el órgano de patrimonio exigió el derribo para permitir el paso del trolebús por el parque.[85] La inauguración en 2011 del Palau de la Festa en la zona de Censal (al este de la ciudad),[86] desplazó a esta nueva infraestructura la mayor parte de los usos habituales de La Pérgola y dejó al edificio del parque Ribalta sin apenas actividad.[31] En ese tiempo surgieron diversas propuestas para su derribo y reconstrucción según el diseño original,[87] así como otras propuestas de reforma que no prosperaron.[88]

En 2021 la alcaldesa Amparo Marco presentó un proyecto de reforma integral financiado por fondos europeos, pensado para ser utilizado como edificio multifuncional con capacidad para 1500 personas.[11][89] A pesar de las recomendaciones previas que impedían la obra y que el Plan general urbanístico aprobado en 2022 lo declaraba impropio,[88] la consejería de cultura autorizó inicialmente la reforma, que consistía en mantener la estructura metálica y demoler los muros de ladrillo para sustituirlos por elementos acristalados.[11]

La asociación Amics del Ribalta promovió la elaboración de varios informes que llevaron a la administración autonómica a retirar la autorización.[90] Este cambio tensionó la coalición municipal, ya que uno de los socios dirigía la consejería de cultura de la Generalidad Valenciana.[91] Como consecuencia, el Ayuntamiento interpuso un recurso contencioso-administrativo contra la consejería.[90] Dado que las obras ya habían comenzado en el interior del edificio, el Ayuntamiento clausuró el recinto en septiembre de 2022 a la espera de la resolución judicial.[92]

Tras las elecciones de 2023, la nueva alcaldesa, Begoña Carrasco, expresó su intención de retomar el proyecto de su antecesora si la justicia lo permitía.[88] El TSJCV avaló la actuación en 2024, pero la reanudación de la reforma quedó supeditada a obtener nuevos fondos europeos.[93] Dicha financiación se captó en octubre de 2025, con 2028 como fecha límite de ejecución, pero sin un calendario concreto para el comienzo de las obras.[94]

Entorno urbano

Vista aérea del entorno
Plaza de España y antigua estación

El entorno del parque evolucionó marcado por las infraestructuras ferroviarias y el crecimiento urbano, y puede dividirse en tres etapas: la expansión de la ciudad hacia la estación a inicios del siglo XX,[2] el desarrollismo de las décadas de 1960 a 1980,[95] y el posterior auge tras eliminar la barrera de las vías en el siglo XXI.[96]

El parque Ribalta es anterior a prácticamente todos los edificios y viales que lo rodean.[5] La primera etapa de expansión urbana empezó en 1882 cuando el Ayuntamiento abrió el paseo de San Vicente —actual avenida Pérez Galdós— para unir la estación con la zona sur del centro de la ciudad,[97] y entre 1885 y 1886 se urbanizó el camino que se dirige al cementerio de San José, incluida la acera norte del parque.[4] Los edificios originales de la zona servían diferentes propósitos: casas burguesas, almacenes de cáñamo,[20] fábricas, garajes de autobús, una clínica de maternidad e incluso la plaza de toros.[97] Muchas de estas construcciones las proyectaron los arquitectos más destacados de la ciudad y seguían las corrientes artísticas de la época como el modernismo, el eclecticismo o el racionalismo.[98]

De dichas construcciones solo permanecen en pie la Clínica de Palomo, construida por José Gimeno y Vicente Traver entre 1939 y 1940;[99] las piezas cerámicas que decoran el edificio situado en el paseo Ribalta n.º 11 de 1912;[100] la plaza de toros construida en 1887 por Manuel Montesinos Arlandiz o la antigua estación de ferrocarril, rehabilitada en 2008 para recuperar su aspecto original diseñado por Maristany en 1864.[101] El subsuelo que rodea al parque tuvo varios refugios antiaéreos, la mayoría privados, y uno público bajo la plaza de la Independencia con capacidad para mil personas,[32] y que se declaró bien de relevancia local en 2021.[102]

El entorno protegido del parque Ribalta declarado conjunto histórico-artístico incluye la plaza de la Independencia, la calle Zaragoza, la plaza Tetuán y el Hospital Provincial.[103] En este espacio se encuentran algunos de los edificios más representativos de la ciudad, como la Casa Alcón, la Casa de las Cigüeñas o el edificio de Correos, así como la farola monumental situada en el centro de la plaza de la Independencia.[2]

Al igual que en el resto del centro urbano de Castellón, este entorno no se libró de la construcción de edificios en gran altura y la destrucción del patrimonio a partir de la década de 1960.[95] Entre los edificios derribados en esta etapa destacan la casa construida en 1935 para Gaetà Huguet en la calle lateral norte del parque,[104] o el garaje de la empresa de autobuses Hispano Fuente en Segures obra de José Gimeno Almela en 1920, situado en la avenida Pérez Galdós.[105]

La eliminación de las vías del ferrocarril revitalizó el entorno. La urbanización de la antigua playa de vías para crear varias zonas verdes, la avenida Barcelona y construir un centro de El Corte Inglés generó controversia y problemas judiciales. Estos litigios llevaron a la dimisión del alcalde José Luis Gimeno en enero de 2005 y a la anulación en 2008 por el Tribunal Supremo del Plan General de Ordenación Urbana de 2000.[96] Posteriormente, entre las medidas impuestas por el órgano autonómico encargado de la protección del patrimonio para autorizar el paso del trolebús por el parque estaban la remodelación de la calle lateral norte del paseo Viejo, de la avenida Pérez Galdós y la peatonalización de la calle Pintor Orient.[106] La calle lateral norte volvió a ser modificada en 2020 para crear una plataforma reservada a la circulación del TRAM.[107]

Muchas líneas del servicio de autobús urbano tienen parada en el entorno. El TRAM tiene dos paradas en la zona, la de Paseo Morella/Parque Ribalta, y la de Plaza Independencia/Farola solo en sentido Universidad.[108] El servicio público de préstamo de bicicletas Bicicas dispone de dos bases en el parque, una al este del andén central y otra al lado de la antigua estación,[109] junto a la que se sitúa una estación de carga de vehículos eléctricos.[110]

Morfología

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Plano del parque Ribalta
I) Paseo Ribalta o Viejo E) La Pérgola 3) Homenaje al Llegüero 8) El pintor Francisco Ribalta n.º 1-n.º 7) Bancos cerámicos
II) Paseo Nuevo, Alameda o parque del Obelisco II.a) Área norte II.b) Lado este o jardín de la Cruz II.c) Jardín Triangular II.d) Jardín de los Cinco círculos II.e) Rosaleda II.f) Jardín de las Palmáceas II.g) Estanque o Basseta dels peixets II.h) Jardín del Palomar A) Caseta del pozo B) Casita de los patos C) Palomar D) Templete de música F) Valla de la antigua estación de ferrocarril 1) Obelisco 4) Unicef. Año internacional del niño 5) Francisco Tárrega 6) Domingo Herrero 7) Vicente Castell 9) Arenillas 10) Venus n.º 8-n.º 10) Bancos cerámicos
III) Paseo de coches, andén central o Passadís de les Arts. 2) Pierre Méchain-Luis Alfonso Brull
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Gruta con cascada detrás de La Pérgola
Rincón con un banco cerámico
Rosaleda
Estanque

El diseño de los jardines que realizó Luis Alfonso Brull se mantiene prácticamente inalterado. La «escenografía forestal» que se pretendía mostrar se ajustó a un proyecto de jardín inglés, con elementos incorporados desde el francés y el chino. La composición del parque combina formas geométricas académicas a las que se maclan caminos serpenteantes que juegan con andenes y macizos que se complican con formas orgánicas con numerosos vericuetos y espacios sorpresa.[10][111][112]

La superficie total de la zona verde se ha ampliado en varias ocasiones. Su extensión actual es de 77 787 .[1] El terreno es en gran parte llano, aunque presenta un desnivel gradual de 4 m, desde los 33 m s. n. m. en el este hasta los 37 m s. n. m. al oeste. Existe un solo nivel mayoritario en la cota 35 m s. n. m.,[113] excepto en el lado suroeste, donde la zona del estanque se eleva 1 m sobre el resto del parque. Se trata de un parque abierto, sin vallas que lo separen del entorno excepto en el lado oeste.[5] El conjunto del parque Ribalta puede dividirse en tres partes:

Paseo Ribalta o Viejo

El paseo Ribalta constituye la parte creada en 1868, por lo que alberga los árboles más antiguos. Tiene una forma de triángulo isósceles muy alargado de unos 7900 m² de superficie.[27] Se estructura a partir de dos círculos inscritos comunicados por una avenida recta ―que es la bisectriz del triángulo―, seccionada a su vez por tres caminos perpendiculares que forman ocho sectores.[5]

La construcción del recinto de La Pérgola tuvo un gran impacto en el paseo, ya que destruyó el espacio original y las proporciones del jardín en el que se sitúa. Alrededor del edificio todavía quedan restos del jardín que rodeaba la construcción anterior,[3][7] caracterizado por una montañita artificial de peñascos y plantas silvestres con una gruta y elementos acuáticos.[11]

Andén central

El área del andén central, también conocido como paseo de Coches o Passadís de les Arts, conforma una franja ajardinada de 8800 m².[7] Actúa de charnela entre el paseo Viejo y el parque del Obelisco, y funciona como espacio de tránsito y escenario para diversos eventos culturales y deportivos.[72]

Parque del Obelisco

La Alameda, paseo Nuevo o parque del Obelisco, constituyó la mayor ampliación de la zona verde. Tiene una planta cuadrada de casi 200 m de lado. Su eje lo conforma una gran avenida diagonal pavimentada que cruza desde la plaza de la Independencia (en la esquina noreste) hasta la estación de ferrocarril (en la esquina suroeste). En el centro se abre una plaza ovalada donde se encuentra el Obelisco, de la que irradian otras avenidas que, en aspa y de norte a sur —interrumpida por la plaza y no en recto― cruzan el parque. En las parcelas delimitadas por estas avenidas aparecen varios senderos de diseño orgánico bordeados por macizos de arbustos conocidos como «paseos de filósofo» o maranyetes,[3] trazados en 1913,[9] y que, con sus formas laberínticas, encierran los parterres y distraen al paseante.[6] La superficie de esta parte es de unos 42 750 , que a su vez puede subdividirse en las siguientes zonas:[5][7]

  • Área norte: un sector triangular que rodea al Templete de música. Aquí destacan los bustos de artistas castellonenses y bancos de cerámica entre caminos de trazado errático.[7]
  • Lado este, también conocido como jardín de la Cruz: el sector triangular donde se encontraba la Cruz de los caídos, compuesto a partir de caminos serpenteantes que nacen de los ejes del parque y conducen hacia el exterior.[7] Su composición completa se recuperó en 2023.[78]
  • Jardín Triangular: en la esquina sureste. Tiene forma de triángulo truncado atravesado por tres caminos rectos que se cruzan en aspa y un cuarto en forma de arco.[5]
  • Jardín de los Cinco círculos: en el área central del lado sur. Está formado por un polígono que contiene cinco óvalos inscritos en su interior contorneados por senderos circulares.[5]
  • Rosaleda: adyacente al jardín anterior. Se recuperó siguiendo el trazado original y con elementos similares a los de su primera época.[35]
  • Jardín de las Palmáceas: en la esquina suroeste. Se trata de un parterre poligonal de 300 m² donde crecen ejemplares de esta familia vegetal.[7]
  • Jardín del Estanque: en el lado oeste. Se construyó en la ampliación de 1914.[5] Contiene el estanque o basseta dels peixets con una superficie de 1100 m² y formas curvilíneas,[114] todo ello rodeado por la balaustrada incorporada en 1929 por Francisco Maristany.[24]
  • Jardín del Palomar: en el área central contigua al jardín anterior. Es la zona más compleja del parque. Tiene forma triangular y su interior se resuelve en tres subzonas: una compuesta por tres rectángulos, otra formada por dos áreas irregulares que confluyen en el Palomar y la tercera definida por elementos irregulares con un rectángulo en el centro.[5]

Flora y fauna

Rincón en el jardín del palomar con un bebedero para las aves

La variedad de áreas y trazados se acompaña, como es costumbre en los jardines románticos, de una diversidad vegetal cuya principal característica en el parque Ribalta, respecto a otros ejemplos nacionales, era su libre crecimiento.[11] Con especies en su mayoría perennifolias procedentes de China, Japón, Norteamérica, el Norte de África, Australia, Malasia o Polinesia,[112] el Ribalta suele ser comparado con un jardín botánico.[115] Por su antigüedad, el arbolado sobrepasa en altura a casi todos los edificios de su alrededor y contribuye a la armonía del entorno.[5]

Vegetación

La superficie ajardinada es de 36 012 , donde crecen hasta ochenta y cuatro especies arbóreas. Por su parte, los arbustos, de hasta diez especies diferentes, ocupan 5434 . La mayor parte de ellos se disponen de forma lineal para delimitar los diferentes parterres y formar las características maranyetes. Estos macizos vegetales alcanzan en total 10 928 m lineales.[1]

Las especies arbóreas predominantes en la zona verde, con su número de ejemplares, son las siguientes: el plátano híbrido (317 unidades), la palmera de abanico china (265), el naranjo amargo (190 unidades), la palmera canaria (166), el laurel (138), el aligustre del Japón (136), el lledoner (90), el pino carrasco (47) y la palmera de abanico mexicana (46 unidades).[1] De entre las otras muchas especies del parque se pueden nombrar: la morera de papel, el ginkgo, el quejigo, la casuarina, el magnolio, el olivo, el cedro del Atlas, el palmito y la latania de Australia; también hay plantadas dos especies diferentes del género del arce o del ciprés. Destaca por su singularidad y exotismo la lluenta.[5] Entre las arbustivas sobresalen la celinda (103 unidades),[114] el hibisco, el magraner, el rosal, el acanto, el boj, la hiedra, o tres especies del género de la yuca.[7] Los ejemplares vegetales más destacados están señalizados con paneles explicativos.[22]

Muchos animales han establecido en el pulmón de la ciudad su hábitat temporal o permanente. Las aves constituyen el grupo animal más numeroso del parque Ribalta. Habitan de forma permanente dos especies de gorrión, la tórtola, el verdecillo o el jilguero. En invierno, el número de especies aumenta hasta alcanzar las veinte debido a la migración de las aves desde el norte de Europa y aparecen animales como dos especies de estorninos, dos de mosquiteros o petirrojos. Otras aves que cohabitan en la zona verde son el papamoscas cerrojillo, el mirlo, el pinzón, el avión común, el carbonero o la cotorra; así como dos especies de lavanderas y de reyezuelos.[22] Entre los mamíferos destacan el ratón, la rata de barco y el murciélago; entre los reptiles, la lagartija ibérica y el dragón. En el estanque habitan dos especies de peces, la carpa y el carpín.[7][116]

Arte

Junto al componente natural, el Ribalta conserva un repertorio artístico repartido por sus diferentes rincones que acentúan su valor paisajístico. Arquitectura, escultura y azulejería en diversos estilos que se fueron añadiendo progresivamente desde finales del siglo XIX y que contribuyen a definir la identidad del lugar.[117]

Arquitectura

Fachadas trasera y lateral de la Caseta del pozo
Casita de los patos
Palomar
Templete de música
Fachada principal de La Pérgola
Valla de la antigua estación

En el parque Ribalta existen cinco construcciones concebidas para ofrecer distintos servicios. Cuatro de ellas tienen carácter histórico al ser originales de las etapas iniciales de desarrollo y constituyen una muestra de los estilos artísticos imperantes en el momento de su construcción.[11]

Caseta del pozo

La edificación más antigua es la Caseta del pozo, destinada originalmente al mantenimiento de la zona. Se atribuye al entonces arquitecto municipal Godofredo Ros de Ursinos en 1904 y sigue un estilo neomudéjar. Presenta planta cuadrangular y tejado a dos aguas con frontones enfrentados sostenidos por maestras laterales que soportan el vuelo de la cubierta y del alero sobre las fachadas laterales. Está construida con muros de carga de ladrillo visto, con esquinas reforzadas y decoradas, al igual que las ventanas. El arquitecto José Alemany González la rehabilitó en 1996,[7] y de nuevo entre 2017 y 2018 se intervino en ella para adecuarla como quiosco bar.[118]

Casita de los patos

Con la creación del estanque se levantó un islote con una casita para los patos que lo habitaran, obra del arquitecto Francisco Tomás entre 1914 y 1915. Tiene planta hexagonal y se cubre con una cúpula semiesférica coronada por la escultura de un caracol que varios concejales solicitaron retirar en 1933.[9]

Palomar

A medio camino entre la prestación de servicios al visitante del parque y dar cobijo a la fauna que lo habita se construyó el palomar. Su autoría corresponde al arquitecto municipal del momento, pudiendo ser Tomás, si se data en 1923, o Maristany, si es de 1930. El edificio se articula en dos partes: un volumen cúbico inferior con otros cuerpos curvos adosados que alberga unos baños públicos. Sobre él emerge un cilindro que simula un faro. A media altura presenta una balconada para permitir el acceso a las aves y, desde ese punto, reduce su diámetro hasta rematar en una chimenea cónica de ventilación. Los muros son de carga, mientras que los voladizos de las cubiertas y la balconada se realizaron en hormigón y se sujetan por puntales de acero, todo ello recubierto con azulejos.[7] También fue restaurado entre 2017 y 2018 para reabrir los baños.[118]

Templete de música

El templete de música es una construcción en estilo art déco diseñada por Francisco Maristany en 1932. Es de planta octogonal con lados desiguales, se compone de tres cuerpos. El basamento es sobrio y solo se interrumpe por las dos escaleras de acceso decoradas con el escudo de la ciudad timbrado con corona mural. El cuerpo central está delimitado por ocho columnas geminadas de capitel corintio, que sostienen una cúpula de media naranja invisible desde el interior,[2] y oculta en el exterior tras un friso. Este elemento arquitectónico presenta cuatro plafones escultóricos obra de Carlos Armiño, bajo los que aparece el nombre de los compositores españoles Falla, Chapí, Bretón y Giner. La cubierta se remata con gárgolas y florones. La construcción es de hormigón armado, con barandillas de acero y suelo de madera. La cubierta interior está cerrada por una vidriera y la cúpula exterior se reviste con piezas de cerámica vitrificada azul en forma de escama. Los detalles decorativos son de piedra artificial.[7] Se restauró en 1966, momento en que se eliminaron diversos elementos decorativos originales.[29]

La Pérgola

El recinto de la pérgola ha sufrido transformaciones muy profundas. El espacio original se construyó en 1925 y aprovechaba la capilla superviviente del cementerio, a la que Salvador Fors modificó las fachadas para que simularan ser una casa de campo. A su alrededor se instaló un banco de piedra decorado con azulejos y respaldo de hierro, sobre el que se alzaba una pérgola de hormigón prefabricado. El suelo se pavimentó con baldosas cerámicas decoradas y en el centro se dispuso un estanque que contenía un pequeño jardín con una fuente en el medio, conocida popularmente como del piliuet.[27][28] Antes del derribo del recinto original, se llegó a cubrir este espacio con la estructura metálica del actual, en base al proyecto de jardín para esta zona.[89]

Finalmente, el arquitecto municipal Joaquín Tirado construyó una estructura de nueva planta en el lugar. El recinto actual consiste en una gran cúpula de 47 m de diámetro y 13 m de alto, asentada sobre una estructura metálica formada por arcos triarticulados que genera en su interior un gran espacio diáfano. Un anillo concéntrico a la cúpula alberga una zona porticada a dos alturas también de estructura metálica y que contribuye a que el diámetro del edificio alcance los 60 m. De la circunferencia salen al exterior los espacios anexos que dan servicio a las actividades que se celebren. El edificio fue ampliamente modificado en varias ocasiones en las que se añadieron diversos elementos que alteraron significativamente su imagen inicial y que para expertos, como la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, lo hacen impropio de un entorno declarado Bien de interés cultural.[11][38][88][89]

Valla de la antigua estación de ferrocarril

Para cerrar el ámbito de la playa de vías del ferrocarril, Francisco Tomás construyó en 1912 una valla en estilo art déco. Cada tramo entre pilares se compone de un muro bajo de ladrillo visto coronado por una moldura de piedra sobre la que se apoya una reja metálica. Esta reja se forma mediante módulos verticales acabados en punta de lanza con piezas en forma de «z» a los lados. Entre estos módulos se elevan montantes más altos separados por un círculo decorativo. Tras la ordenación de la zona, la valla quedó integrada en el perímetro del parque como cierre por su lado oeste.[119]

Escultura

Obelisco
El pintor Francisco Ribalta

El parque alberga varias esculturas creadas por algunos de los artistas más destacados de la provincia. Estas obras rinden homenaje tanto a la historia de la ciudad y de la propia zona verde como a diversas personalidades relevantes de la provincia.[120]

El Obelisco es el principal símbolo del parque. Francisco Tomás lo levantó originalmente en 1898 en el centro de la Alameda. Tras ser derribado por las autoridades franquistas en 1938, el primer Ayuntamiento democrático encargó su reconstrucción fiel a los arquitectos municipales Tirado y Garrido en 1982.[42][121] El monumento se compone de un podio octogonal elevado tres peldaños sobre el terreno y protegido por una barandilla de hierro reforzada en los vértices con poyetes de sillería. En el centro, sobre un basamento, se alza el pilar, cuyo cuerpo inferior es de planta cuadrada con esquinas achaflanadas y rematado por cuatro frontones triangulares, a partir de los que la planta se transforma de octogonal a estrellada. El material es piedra de Borriol con aplacados de mármol con inscripciones.[7]

En homenaje a la historia de la ciudad y del propio parque, en 2011 se desveló en el andén central el monumento a Pierre Méchain y a Luis Alfonso Brull, obra de Carlos Martínez y Héctor Peiró. Se trata de un bloque de granito de 2,5 m de altura y 6500 kg de peso, cuyo lateral redondeado evoca un cuadrante del meridiano de Greenwich. En la cara sur aparece la efigie del astrónomo Méchain junto a una breve biografía y la representación del metro, mientras que en la cara norte se muestra el plano de los jardines diseñados por el ingeniero Alfonso y una breve historia del lugar.[122]

En 1995 se instaló, entre el andén central y el paseo González Chermá, la escultura Homenaje al llegüero, obra de Marcelo Díaz García, dedicada al antiguo vigilante del parque conocido popularmente con ese apodo. Se trata de una pieza vertical de hormigón teñido que sugiere el cuerpo del guardia con los brazos alzados y un gran ojo, bajo el que se sitúan dos barrotes cruzados —evocando la hebilla del cinturón— que simbolizan el riesgo de cárcel para quien infringía las normas del lugar.[123]

El parque conmemora el Año Internacional del Niño, un acontecimiento mundial celebrado en 1979 por la Organización de Naciones Unidas y Unicef. En 1982 se instaló junto a la actual rosaleda la escultura de Melchor Zapata, que representa medio globo terráqueo sobre el que se apoya la figura de una madre que eleva a un niño como señal de futuro y esperanza. Está realizada con planchas de hierro de 3 mm.[124]

Varias personalidades locales cuentan con un busto conmemorativo. El compositor y guitarrista villarrealense Francisco Tárrega tiene uno situado junto al Templete de música, obra de Juan Bautista Adsuara desde 1910. El del catedrático de matemáticas y político Domingo Herrero es obra de Tomás Colón Bauzano y desde 1929 se encuentra junto al estanque.[125] El artista costumbrista castellonense Vicente Castell dispone de un busto, de nuevo junto al Templete, realizado por Octavio Vicent.[126]

El pintor Francisco Ribalta, que da nombre al parque, dispone de una estatua sedente en el círculo pequeño del paseo Viejo. Esta obra realizada por Adsuara en 1927, destaca por el escorzo de la figura que logra al apoyar una mano sobre la rodilla contraria.[123] En 2003 se colocó frente a la puerta grande de la plaza de toros la escultura Arenillas dedicada al periodista y crítico taurino José María Iglesias, conocido por dicho apodo. Es obra de Maite Saura y recrea al periodista tomando apuntes en su libreta junto a su cámara de fotos.[127]

Finalmente, el parque acoge diversas esculturas decorativas o alegóricas. La más destacada es la Venus que emerge del estanque con un cesto de frutas en su mano derecha, obra del escultor argentino José Ruíz Correa en 1996. Sustituye a una escultura con la misma temática, obra de Antoni Cánova —regalo de la ciudad de Valencia— que fue decapitada unos años antes.[128]

Francisco Tárrega
Francisco Tárrega  
Pintor Castell
Pintor Castell  
Unicef. Año internacional del niño
Unicef. Año internacional del niño  
Homenaje al llegüero
Homenaje al llegüero  
Venus
Venus  
Arenillas
Arenillas  
Pierre Méchain
Pierre Méchain  
Luis Alfonso Brull
Luis Alfonso Brull  

La Cruz de los caídos era una obra de Francisco Maristany levantada en 1944 en el centro del lado este de la zona verde, alineada con la calle Pintor Orient y la plaza Huerto de Sogueros. Se trataba de una gran cruz latina sobre un podio escalonado, tras el que se alzaba un frontispicio opaco con lemas y símbolos franquistas que daba la espalda al jardín. El acceso se realizaba por dos caminos laterales separados por un parterre.[7]

Otros elementos decorativos que ha conocido el parque a lo largo de la historia son varias piezas del ferrocarril de vía estrecha conocido como La Panderola, el tranvía que unía Castellón con el Grao y otras localidades del entorno y que se situaban junto al estanque aproximadamente desde su clausura y hasta 1996.[129] También se instaló en el parque por menos de un año, entre 2017 y 2018, la escultura Mariposas del artista Manolo Valdés, donada a la ciudad por la fundación de Hortensia Herrero, antes de su traslado definitivo a la avenida Rey don Jaime.[130]

Cerámica

Detalle de la decoración cerámica de la balaustrada de la plaza ovalada
Detalle de la decoración cerámica de la balaustrada de la plataforma del estanque

La cerámica actúa como el elemento vertebrador del paisaje del parque, al convertir los elementos arquitectónicos y el mobiliario urbano en una muestra de las técnicas y estilos de la industria más importante de la provincia de Castellón. La mayoría de estas piezas se elaboraron en las fábricas de Juan Bautista Segarra Bernat en Onda y la propia capital. Para la ejecución original de estos azulejos se siguió la técnica tradicional de bicocción, conformación por vía semiseca y decoración con sistema de trepas.[131]

Debido al deterioro sufrido por la exposición a la intemperie, en 2002 se acometió una restauración integral. La Asociación para la Promoción del Diseño Industrial Cerámico (ALICER) localizó muchas de las trepas originales, catálogos de venta, así como fotografías y documentos históricos,[132] gracias a las que se fabricaron réplicas con materiales cerámicos más resistentes y de mejor calidad.[131]

Bancos monumentales

Los elementos cerámicos más destacados son los siete bancos monumentales del paseo González Chermá elaborados en 1927. Con la restauración de 2002 los originales se trasladaron al Museo del Azulejo Manolo Safont de Onda y uno al Museo de Bellas Artes de Castellón, mientras que en el parque se instalaron réplicas.[131] Cada uno de ellos presenta un programa decorativo único que abarca desde el modernismo hasta el costumbrismo:

  • Banco n.º 1 o de los búhos: es el único cuya decoración utilizó la técnica de entubado. El respaldo está formado por un óvalo horizontal en el centro y dos verticales en los laterales, que muestran escenas de un parque. El zócalo exhibe una escena campestre de un pastor descansando bajo un árbol y un perro cuidando un rebaño. En el asiento y las pilastras laterales aparecen dibujados búhos en estilo modernista. Las escenas figuraban en el catálogo de la fábrica de azulejos de J. B. Segarra Bernat, aunque en colores diferentes.[131]
  • Banco n.º 2: tiene una decoración geométrica de tipo damero compuesto por rombos marrones y blancos dispuesto por toda la pieza.[131]
  • Banco n.º 3: su decoración es de motivos vegetales con influencia gótica,[133] dispuesta entre gruesos marcos amarillos.[131]
  • Banco n.º 4: centra su decoración en el respaldo, donde aparece el escudo de la ciudad sostenido por sendas figuras humanas y rodeado de decoración barroca pintada a mano sobre estarcido.[133] Todo ello en azul sobre fondo blanco.[131]
  • Banco n.º 5: está decorado con pavos reales de estilo modernista como motivo central. Este diseño aparecía en el catálogo de la fábrica de azulejos de J. B. Segarra Bernat.[131]
  • Banco n.º 6: muestra motivos neorrenacentistas con atlantes en los pilares y faunos enfrentados en los respaldos y el zócalo.[131]
  • Banco n.º 7: tiene una decoración neoclásica con motivos greco-romanos como centauros, amorcillos alados con arco y ninfas blancos resaltados en círculos y octógonos de color oscuro, rodeados por zarcillos sobre fondo dorado. Este diseño está documentado en el catálogo de la fábrica de azulejos de J. B. Segarra Bernat.[131]

El conjunto se completa con otras piezas posteriores dispersas por el parque. Junto al Templete se ubican dos de estilo neorrenacentista, el n.º 8 curvo y con asiento de piedra y el n.º 9 con piezas especiales amarillas. En el entorno del estanque se documentó en 1931 la instalación de cuatro bancos curvos de mayor tamaño, de los que destacan el n.º 10, con motivos modernistas de ardillas y frutos del catálogo de J. B. Segarra Bernat, y el n.º 11, decorado con rosas sobre fondo azul. También existen otras dos piezas de fecha incierta con asiento de piedra y decoración geométrica.[131][133]

Banco n.º 1
Banco n.º 1  
Banco n.º 2
Banco n.º 2  
Banco n.º 3
Banco n.º 3  
Banco n.º 4
Banco n.º 4  
Banco n.º 5
Banco n.º 5  
Banco n.º 6
Banco n.º 6  
Banco n.º 7
Banco n.º 7  
Banco n.º 8
Banco n.º 8  
Banco n.º 9
Banco n.º 9  
Banco n.º 10
Banco n.º 10  
Banco n.º 11
Banco n.º 11  
Banco
Banco  
Banco
Banco  

La restauración de 2002 también recuperó los nueve bancos sin respaldo repartidos por otros espacios del parque.[134] La reconstrucción en 2023 de lo que fue el jardín de la Cruz incorporó otras dos piezas de esta tipología.[135] Singulares por su robustez son los bancos de la rosaleda recuperados en 2002, con respaldos de forma variable entre pilastras y diseños geométricos modernistas diferentes en cada pieza.[7]

Banco en la rosaleda
Banco en la rosaleda  
Banco en la rosaleda
Banco en la rosaleda  
Banco en la rosaleda
Banco en la rosaleda  
Banco en la rosaleda
Banco en la rosaleda  
Azulejería integrada en la arquitectura

La cerámica también se integra en otros elementos arquitectónicos del parque. La plaza ovalada del parque del Obelisco se cierra, desde 1923, con bancos corridos curvilíneos, cuyos zócalos se revisten con azulejos decorados con formas neorrenacentistas. El asiento está formado por sillares de piedra natural y como respaldo tiene una balaustrada, cuyas pilastras están revestidas con el mismo azulejo del zócalo y rematadas con figuras en forma de bellota y en los extremos con florones en forma de copa.[7][131]

En 2002, se crearon estructuras semejantes alrededor del círculo menor del paseo Viejo y del semicírculo frente a la plaza de toros, utilizando esta vez barandilla metálica y zócalos de gres porcelánico coloreado en masa con motivos inspirados en la balaustrada de la plataforma del estanque.[136]

Banco con balaustrada de la plaza ovalada
Banco con balaustrada de la plaza ovalada  
Banco con reja metálica del semicírculo
Banco con reja metálica del semicírculo  

La balaustrada de la plataforma del estanque presenta decoración en cerámica en las pilastras que la conforman, formada por cinco azulejos dispuestos en vertical que muestran, de arriba abajo: la cabeza de un ángel, ramos de flores, el escudo de la ciudad y un florón.[132] Además, las contrahuellas de las escaleras que dan acceso a esta área están decoradas con azulejos rectangulares con motivos renacentistas de sátiros con patas de cabra enfrentados y bucráneos.[131]

Escaleras de acceso a la plataforma del estanque
Escaleras de acceso a la plataforma del estanque  

Pavimento

El pavimento de la diagonal que conduce de la plaza de la Independencia a la de España a través del parque del Obelisco, se atribuye a un diseño del pintor Vicente Castell. Las baldosas que lo componen forman sendas grecas en los laterales y dibujos de rombos en el centro del paseo.[24][137]

Detalle del pavimento de la diagonal
Detalle del pavimento de la diagonal  

Infraestructura de riego

La zona verde dispone de un sistema hidráulico propio que garantiza el suministro de agua necesario para su mantenimiento. El riego se realiza con agua extraída de un pozo de 60 m de profundidad que proporciona un caudal de 22,5 m³/h, suficiente para suministrar los 7000 m³/año destinados a la vegetación y al estanque. Hasta 2002 el riego se efectuaba mediante acequias, ya que ese año se instaló un sistema automatizado. Desde 2012 el agua del estanque procede directamente del pozo y se regenera diariamente.[22] En el futuro se prevé que el riego se realice con agua regenerada procedente de la estación depuradora de aguas residuales de la ciudad, para lo que se conectará el parque con la red de suministro de aguas regeneradas que paulatinamente se instala en la ciudad.[113]

Actividades

El parque Ribalta actúa como uno de los principales espacios de uso cotidiano de la ciudad. Sus paseos acogen un flujo continuo de vecinos que utilizan el recinto para caminar, descansar, practicar ejercicio o lo atraviesan como parte de los itinerarios peatonales entre el centro y la zona oeste. Los equipamientos repartidos por el jardín facilitan el uso diario y convierten al parque en una de las zonas verdes más frecuentadas de Castellón, algo que se intensifica con los numerosos eventos que acoge cada año.[137]

Ocio
Algunos columpios de la zona de juegos

Desde su creación, el parque Ribalta ha funcionado como el «principal salón social» de Castellón. El cronista Arcadi Llistar Escrig describió en 1887 cómo la sociedad local acudía las noches de verano a disfrutar de la música y la vegetación.[5] Esta costumbre de «ver y dejarse ver»,[9] ya fuera paseando o en calesa,[53] generó una temprana demanda de servicios de hostelería. En 1899 se autorizó el primer quiosco-bar, cifra que aumentó hasta cinco establecimientos en 1921.[14] La mayoría de ellos cerraron en 1979, y el último permaneció en servicio hasta la década de 1990, cuando se clausuró tras sufrir un incendio.[7] La tradición se recuperó en 2018 tras la rehabilitación de la Caseta del Pozo como establecimiento hostelero.[118]

El parque ha reservado desde sus primeras décadas un espacio para el juego de los niños. No se conoce la fecha exacta de instalación del primer parque infantil, que se situaba en el espacio que posteriormente ocupó la Cruz de los caídos. De allí se trasladó a la antigua rosaleda y, desde 1992, a la plaza del Obelisco,[22] donde ocupa 385 m².[114] Estas instalaciones fueron renovadas en 2015 con criterios de accesibilidad e inclusión.[138] La vinculación del público infantil se refuerza con eventos como la desaparecida feria navideña Divertilandia celebrada en La Pérgola y que llegó a recibir 50 000 visitantes en 2011;[139] o el concurso de dibujo escolar El Parc Ribalta. Biosfera de Castelló, que se celebra con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente y que en la edición de 2019 reunió a más de 1000 participantes.[140] Asimismo, el parque ha sido lugar de celebración de desfiles militares y varias juras de bandera para civiles organizadas por las Fuerzas Armadas.[141]

Cultura

El vínculo del Ribalta con la cultura se remonta a sus orígenes, ya que fue el lugar donde se mostraron las primeras proyecciones cinematográficas de la ciudad.[142] No obstante, el protagonismo recae en la música, pues el Templete mantiene viva la costumbre de las bandas de música al acoger varios conciertos de agrupaciones provinciales,[14] o ciclos de música clásica como Dilluns al ras.[143]

Tanto el viejo como el actual recinto de La Pérgola acogieron conciertos de figuras nacionales como José Guardiola,[28] Nino Bravo, Peret, Camilo Sesto, Rocío Jurado, Raphael o Joan Manuel Serrat, así como festivales y artistas locales de todos los géneros. También se representaron obras de teatro protagonizadas por Núria Espert o Els Joglars.[31][144]

El festival Origen Castellón, reúne a miles de personas junto al estanque con artistas como Pitingo o Israel Fernández.[145] El parque acoge numerosos actos culturales y lúdicos de todo tipo a lo largo del año, exposiciones esporádicas y eventos anuales como el festival de artes escénicas y teatro de calle Regreso a la Ciudad, además de campañas de educación ambiental.[14] Por su parte, es el punto de inicio de la ruta turístico-cultural sobre la vida en Castellón durante la II República y la guerra civil organizada por el Museo de la Ciudad de Castellón.[146]

Fiestas
Emblema de la Junta Central de Fiestas, que representaba el escudo de la ciudad sostenido por una gaiata y un rollo, en la puerta de La Pérgola.

A partir de 1839 se conmemoró anualmente la victoria castellonense en el asedio carlista de los «Tres Días de Julio» ―el 7, 8 y 9 de ese mes― de 1837, con la celebración de las fiestas de la Victoria con numerosos eventos populares.[147] La creación de la Alameda en 1876 brindó el escenario para el acto más importante, que quedó definitivamente asociado años después con el Obelisco allí erigido. Cada año la procesión cívica que portaba el pendón de la ciudad culminaba allí con discursos, homenajes florales y conciertos ofrecidos por las autoridades. La dictadura franquista prohibió esta celebración, que se recuperó por primera y última vez en 1987.[148]

El franquismo sustituyó dichas fiestas por las de la Liberación, celebradas en torno al día 13 de junio, que no lograron consolidarse por falta de arraigo en la sociedad castellonense. Estas también aprovecharon la zona verde como escenario para sus actos más importantes.[149] Tras su declive, el parque siguió albergando esporádicamente actos de exaltación del régimen, especialmente en el entorno de la Cruz de los caídos.[150]

Sin embargo, son las actuales fiestas de la Magdalena, las que más usos han proyectado sobre el parque y las que han influido de forma decisiva en su configuración. Desde los inicios de las fiestas ha albergado actos como la Tómbola de la Caridad, numerosos conciertos, la Feria alternativa durante veinte años y hasta 2004,[151] o el espectáculo de la Encesa de les gaiates por más de diez años, desde su creación en la década de 1990.[152] Todavía se celebra en la plaza de España, junto a la zona verde, el Mesón de la tapa y la cerveza que recibe la visita de más de 50 000 personas a lo largo de la semana de fiestas;[153] la carpa taurina que se ubica frente a la plaza de toros;[154] o la instalación de varios puestos de artesanía taurina.[155]

El recinto actual de La Pérgola se construyó para acoger los numerosos eventos magdaleneros que tienen lugar durante todo el año.[144] Antes de su inauguración en 1971, se utilizaba una gran carpa instalada en el andén central conocida como Hostal de la Llum, práctica habitual desde los años 1960. La inauguración del Palau de la Festa en 2011 desplazó este uso del parque Ribalta.[31] Anteriormente, el espacio original había sido lugar de celebración de numerosas verbenas, prácticamente una cada fin de semana, siendo la más popular la que se celebraba la noche de cada 14 de agosto, conocida como la Verbena del Pato.[39]

El andén central acogió las dos ferias de atracciones anuales que se pueden disfrutar en Castellón, con motivo de la Magdalena y la festividad de Todos los Santos, desde 1916 y hasta 1990.[14] Como reminiscencia, todavía se instala cada año, de Navidad a Magdalena, una churrería regentada por la misma familia desde hace más de 55 años.[156]

Deporte y salud

La morfología plana del recinto y la densidad de su arbolado favorecen su uso cotidiano para el deporte amateur.[157] Históricamente, el parque fue escenario de veladas de boxeo celebradas en la pérgola,[158] que por este motivo llegó a compararse con el Madison Square Garden de Nueva York.[144] Con antecedentes desde la década de 1910, el parque también sirvió de circuito para la práctica del motociclismo. En 1953 se creó el Trofeo Magdalena cuya puntuación sirvió para el campeonato de España.[159] Se celebraron once ediciones de esta prueba en el parque y su entorno, la última en 1964 en la que se clasificó como subcampeón la futura estrella de este deporte Ángel Nieto en la categoría de 75 cc.[160] En la actualidad el atletismo usa frecuentemente el andén central como punto de salida o meta de la maratón, la 10 kilómetros,[161] la media maratón,[162] así como de otras carreras populares que se celebran anualmente en Castellón. Igualmente la prueba ciclista Gran Premio Castellón-Ruta de la Cerámica inicia su recorrido por las localidades del clúster cerámico de la provincia en el andén central del parque.[163]

Durante la pandemia de COVID-19, el edificio de La Pérgola funcionó como punto de vacunación para miles de castellonenses.[164]

Impacto cultural

Paseo de Ribalta, Vicente Castell (1901)

En el ámbito pictórico, la existencia de este reducto de naturaleza dentro de la ciudad fue decisiva para la escuela de paisajistas locales. Su cercanía permitió a los pintores impresionistas disponer de un entorno natural inmediato sin necesidad de realizar excursiones por la provincia. El pionero de esta mirada artística fue Vicente Castell, quien inmortalizó la zona verde en múltiples lienzos.[24]

Esta tradición paisajística tuvo continuidad en figuras como Manuel Pesudo Claramonte, atraído por los reflejos del estanque,[165] y muy especialmente en Juan Bautista Porcar. Este último, en su obsesión estética por la máquina, plasmó la intersección entre el jardín y la modernidad en obras como Voltants del meu poble (Paso a nivel de la carretera de Morella) de 1940, donde retrata el parque desde el paso a nivel de la carretera de Morella.[4] Desde una vertiente más costumbrista, destaca Rafael Sánchis Yago con su obra La Buenaventura de 1915, un lienzo que documenta la vida social del recinto a través de una escena de quiromancia entre una gitana y una criada frente al Obelisco.[9]

En el ámbito literario, numerosos escritores han elegido el Ribalta como telón de fondo para sus narraciones. En la narrativa en valenciano, el parque aparece como paisaje emocional en obras de autores como Manuel Vicent en Contra Paradís escrita en 1994, Joan Garí en su obra Senyals de fum. Un dietari en 2006 o Vicent Usó en Les veus i la boira de 2015. La poesía también ha abordado el parque con obras como Ribalta de Begonya Mezquita en 2005.[166] En lengua castellana puede citarse a Pedro Paradís con la obra Zacarías. La novela del Parque Ribalta de 2014.[167]

Véase también

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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