Prostitución en Japón
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La prostitución en Japón ha existido a lo largo de toda la historia del país. Aunque la Ley de Prevención de la Prostitución de 1956 (en japonés: 売春防止法,, romanizado: Baishun bōshi hō) establece que «ninguna persona puede ejercer la prostitución ni convertirse en cliente de ella», vacíos jurídicos e interpretaciones liberales de la ley, así como una aplicación poco estricta de ella (particularmente por parte de la policía) han permitido que una industria del sexo japonesa prospere bajo el disfraz de «negocios especiales relacionados con el sexo» (en japonés: 性風俗関連特殊営業, romanizado: Seifūzoku kanren tokushu eigyō), que genera aproximadamente 2,3 billones de yenes (cerca de 14 500 millones de euros o 15 000 millones de dólares) anuales, equivalente a entre el 0,4 y el 0,5% del PIB del país.[1] Este mercado incluye una amplia gama de negocios en los que mujeres y hombres cisgénero, así como mujeres transgénero, ofrecen servicios explícitamente sexuales, si bien la industria dominante está centrada en una clientela masculina y cisheteronormativa.[2]
El comercio y los servicios sexuales pueden denominarse fūzoku (en japonés: 風俗), que también significa «modales», «costumbres» o «moral pública». En Japón, los «negocios especiales relacionados con el sexo» (esto es, la «industria del sexo») no son sinónimo de prostitución. La ley japonesa define la prostitución como «relaciones sexuales (coito) con una pareja no especificada a cambio de una compensación o la promesa de una», aunque debe anotarse que en este caso, las relaciones sexuales no incluyen actos similares a las relaciones sexuales (Ley de Prevención de la Prostitución, art. 2). En consecuencia, la mayoría de establecimientos sexuales (aparentemente) solo ofrecen servicios fūzoku que no implican relaciones sexuales como parte de sus operaciones comerciales, como conversación, baile o baño, a veces acompañados de actos sexuales que legalmente no se definen como «coito», para seguir siendo legales.[3]
Joan Sinclair, autora de Pink Box: Inside Japan's Sex Clubs, señala que, irónicamente, la industria del sexo en Japón «ofrece cualquier cosa imaginable excepto sexo».[4]
Período Edo
Desde el siglo XV, chinos, coreanos y otros visitantes de Asia oriental frecuentaban los burdeles de Japón.[5]
Esta práctica continuó más tarde entre los visitantes de «las regiones occidentales», principalmente comerciantes europeos que a menudo venían con su tripulación de lascares del sur de Asia (además de tripulantes africanos en algunos casos).[6] Esto comenzó con la llegada de barcos portugueses a Japón en la década de 1540, cuando los japoneses locales supusieron que los portugueses procedían de Tenjiku (天竺, «morada celestial»), el antiguo nombre chino (y más tarde japonés) del subcontinente indio, y por tanto asumieron que el cristianismo era una nueva religión india. Estas suposiciones erróneas se debieron a que el estado indio de Goa era una base central para la Compañía Portuguesa de las Indias Orientales en aquella época, y a que una parte significativa de la tripulación de los barcos portugueses eran cristianos indios.[7]
Cientos de japoneses, sobre todo mujeres, fueron vendidos como esclavos.[8] Los visitantes portugueses y sus tripulantes (o esclavos) sudasiáticos y africanos se dedicaban a menudo a la esclavitud en Japón. Compraban o capturaban jóvenes japonesas, que eran utilizadas como esclavas sexuales en sus barcos o llevadas a Macao y a otras colonias portuguesas del sudeste asiático, América[6] e India, donde a principios del siglo XVII ya existía una comunidad de esclavos y comerciantes japoneses en Goa.[9] Los japoneses promovían activamente la propaganda y las exageraciones antiportuguesas, sobre todo en relación con las compras portuguesas de mujeres japonesas con fines sexuales.
En 1505, la sífilis comenzó a aparecer en Japón, probablemente debido a las prostitutas japonesas que mantenían relaciones sexuales con marineros chinos. En los puertos de Sakai y Hakata, los burdeles japoneses ya habían sido frecuentados por visitantes chinos mucho antes de que los europeos llegaran a Japón. «Es cierto que el budismo, de acuerdo con el principio del Camino Medio, no abogaría ni por un puritanismo extremo ni por una permisividad extrema».[10]
En 1617, el shogunato Tokugawa promulgó una orden que restringía la prostitución a ciertas zonas de las afueras de las ciudades, conocidas como yūkaku (遊廓、遊郭, «barrio del placer»).[11] Las más famosas eran Yoshiwara, en Edo (actual Tokio), Shinmachi, en Osaka, y Shimabara, en Kioto.[12][13]
Los barrios del placer estaban amurallados y vigilados para controlar los impuestos y el acceso.[11] Las prostitutas y cortesanas tenían licencia como yūjo (遊女, «mujeres del placer») y estaban clasificadas según una elaborada jerarquía, con las tayū y más tarde las oiran en la cúspide.[12] A las mujeres no se les permitía salir de los muros salvo para visitar a parientes moribundos y, una vez al año, para el hanami (acción de «contemplar los cerezos en flor»).[11][14][15]
Época moderna anterior a la guerra
La apertura de Japón y la posterior afluencia de influencias occidentales al país provocaron una serie de cambios en el periodo Meiji. Los novelistas japoneses, en particular Ichiyō Higuchi, empezaron a llamar la atención sobre el confinamiento y la mísera existencia de las prostitutas de clase baja en los barrios rojos.
En 1872, el Incidente del María Luz llevó al Gobierno del Japón Meiji a promulgar una nueva legislación que emancipaba a los parias burakumin, las prostitutas y otras formas de trabajo en régimen de servidumbre en Japón.[16] La ley emancipadora de la prostitución recibió el nombre de Geishōgi kaihō rei (芸娼妓解放令).En 1900, el Gobierno japonés promulgó la Ordenanza nº 44, Shōgi torishimari kisoku (娼妓取締規則), que restringía las condiciones laborales de la prostitución. La restricción no redujo el número total de prostitución ni concedió más libertad a las mujeres. Por el contrario, la prostitución prosperó bajo el gobierno Meiji.
El nombre de «reino de las putas» (売春王国, baishun ōkoku) sirvió para describir Japón durante el Periodo Meiji. Debido al desarrollo del sistema de transporte moderno, la demanda y la oferta de prostitución aumentaron, y la población femenina se incrementó drásticamente,[17] por lo que el gobierno, con la legislación, podía recaudar legalmente impuestos de la prostitución. Más que mejorar los derechos humanos o la libertad, la legislación pretendía facilitar los ingresos del gobierno. La industria de la prostitución aportó una gran parte de los ingresos del gobierno desde finales del periodo Tokugawa hasta el periodo Meiji.[18]
En 1908, la Ordenanza nº 16 del Ministerio del Interior penalizó la prostitución no regulada.[19]
Karayuki-san
Karayuki-san era el nombre que se daba a las niñas y mujeres japonesas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX que eran víctimas de la trata desde las prefecturas agrícolas de Japón, sumidas en la pobreza, hacia destinos en Asia Oriental, el Sudeste Asiático, Siberia, Manchuria y la India para ejercer la prostitución y servir sexualmente a hombres de diversas razas, como chinos, europeos, nativos del Sudeste Asiático y otros.[20]
Posguerra
Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Higashikuni Naruhiko creó la Asociación de Ocio y Diversión para organizar burdeles al servicio de las fuerzas armadas aliadas que ocupaban Japón. El 19 de agosto de 1945, el Ministerio del Interior ordenó a las oficinas gubernamentales locales que establecieran un servicio de prostitución para los soldados aliados con el fin de preservar la «pureza» de la raza japonesa. Este sistema de prostitución era similar al sistema de confort, ya que las fuerzas policiales japonesas se encargaban de movilizar a las mujeres para que sirvieran en estos puestos de forma similar a como lo hicieron los militares japoneses durante la Guerra del Pacífico.
Las fuerzas policiales movilizaron tanto a prostitutas con licencia como sin licencia para servir en estos campos.[21] La declaración oficial afirmaba que «A través del sacrificio de miles de Okichis de la era Shōwa, construiremos un dique para contener el loco frenesí de las tropas de ocupación y cultivar y preservar la pureza de nuestra raza por mucho tiempo en el futuro».[22] Tales clubes fueron pronto establecidos por el consejero del gabinete Yoshio Kodama y Ryoichi Sasakawa.
La SCAP abolió el sistema de prostitución autorizada en 1946, lo que dio lugar al llamado sistema de la línea roja (赤線, akasen), según el cual los establecimientos de ocio nocturno autorizados ofrecían servicios sexuales bajo la apariencia de ser un club o un café ordinario. Tradicionalmente, las autoridades policiales locales regulaban la ubicación de estos establecimientos trazando líneas rojas en un mapa.
En otras zonas, los establecimientos de la llamada «línea azul» ofrecían servicios sexuales bajo la apariencia de ser restaurantes, bares u otros establecimientos menos estrictamente regulados. En Tokio, los distritos más conocidos de la «línea roja» eran Yoshiwara y Shinjuku 2-chome, mientras que el distrito más conocido de la «línea azul» era Kabuki-cho.
En 1947, la Ordenanza Imperial nº 9 castigaba a las personas por incitar a las mujeres a ejercer la prostitución, pero la prostitución en sí seguía siendo legal. Se presentaron varios proyectos de ley en la Dieta para añadir penas legales por solicitar prostitutas, pero no se aprobaron debido a disputas sobre el alcance apropiado del castigo.
El 24 de mayo de 1956, la Dieta de Japón aprobó la Ley contra la Prostitución, que entró en vigor en abril de 1958. La Ley Antiprostitución penalizaba el acto de mantener relaciones sexuales a cambio de una compensación real o prometida. Esto eliminó los sistemas de «línea roja» y «línea azul» y permitió que una serie de servicios sexuales de pago continuaran bajo la normativa de «entretenimiento sexual», como los «soaplands» y los salones de «salud y moda».
La estrecha definición de sexo de la ley antiprostitución—centrada en la penetración—dio como resultado un mercado sexual expansivo que ofrece prácticamente cualquier servicio sexual excepto el coito. Cuando las autoridades estatales cerraban un modelo de sexo comercial, la innovación empresarial en respuesta transformaba la industria del sexo.[2] Así, los «baños turcos» (hoy conocidos como «soaplands») formaron el pilar de la industria del sexo durante la década de 1970, pero a partir de principios de la década de 1980, la industria comenzó a diversificarse considerablemente, en línea con la explosión más general en las tendencias de consumo en la economía de la «burbuja». Nuevos tipos de negocios, conocidos colectivamente como «nueva industria del sexo» (en japonés: ニュー風俗, romanizado: nyū fūzoku) aparecieron en rápida sucesión:[2] (i) los nozoki beya (en japonés: のぞき部屋; 1981) o «salas de mirones» en las que los clientes participan en voyeurismo; (ii) los fashion health o fasshon herusu («salud y moda», 1984), negocios en los que las trabajadoras sexuales brindan a los clientes sexo oral y/o manual; (iii) los terekura (1985), o clubes telefónicos, y (iv) los imekura (1986) o image clubs, «clubes de imagen» que incluyen cosplay, juegos de rol y habitaciones diseñadas para parecer escenarios de fantasía.[2] Estos negocios más nuevos cambiaron el papel de la industria del sexo de un mercado centrado en la eyaculación a uno centrado en la excitación, el juego sexual y «cambiar la rutina cotidiana», ofreciendo servicios no solo más baratos que los ofrecidos en los soaplands, sino con un menor riesgo de transmisión de ITS.[2]
En 2013, Toru Hashimoto, que codirige el Partido de la Restauración de Japón, propuso: «Hay lugares donde la gente puede liberar legalmente su energía sexual en Japón», y «a menos que hagan uso de estas instalaciones, será difícil controlar las energías sexuales de los marines salvajes».[23] El Departamento de Estado de los Estados Unidos criticó posteriormente las declaraciones de Hashimoto.[24]
Tipos de prostitución en el Japón moderno
Tras la penalización del pago por relaciones sexuales (coito), la industria del sexo en Japón se ha desarrollado en una variedad de negocios que ofrecen servicios no prohibidos por la legislación japonesa. Estos se dividen en varias categorías conocidas con diversos nombres eufemísticos, como «soaplands» (lit., tiendas de jabón), «locales de salud y moda» o «salones rosas», usándose a menudo la palabra inglesa «health» (lit. salud) para implicar servicios sexuales. Estos negocios suelen operar desde locales físicos, ya sea con sus propias empleadas o con trabajadoras independientes como chicas de compañía, que pueden operar a través de sitios de citas por internet conocidos como deai sites (出会いサイト, literalmente «sitios de encuentro») o mediante servicios de «salud a domicilio». Quienes ejercen la prostitución de forma independiente pueden contactar con clientes potenciales a través de sitios de citas, y el acto mismo de la prostitución suele denominarse con eufemismos como «citas remuneradas» (en japonés: 援助交際, romanizado: Enjo kōsai) para evitar problemas legales.
Aunque existen distinciones importantes entre los diferentes géneros de negocios de la industria sexual, así como una estratificación dentro de estos, en general, el servicio estándar en muchos negocios incluye besos, sexo oral, estimulación manual, sexo con los senos y/o frottage.[2] Además, muchos negocios permiten a los clientes comprar servicios «adicionales» o «extra» a las trabajadoras sexuales que han designado de antemano su disposición a ofrecerlos. Estos pueden incluir tomar fotografías, arrancar o llevarse a casa prendas de la ropa de las trabajadoras sexuales, designar quién desempeñará el rol activo, especificar el lugar de la eyaculación, observar la masturbación, masajes de próstata, el uso de juguetes sexuales, tríos, bondage, sexo anal o llevar a la trabajadora sexual a una cita.[2]
Kabukichō, el distrito de entretenimiento y prostitución del barrio de Shinjuku, Tokio, abarca tan solo 0,34 km², pero alberga aproximadamente 3 500 establecimientos de sexo, teatros de estriptis, peep shows, soaplands, tiendas de pornografía, clubes telefónicos (telekura), karaokes y discotecas.
Fashion health
Los locales de fashion health (ファッションヘルス fasshon herusu?), anglicismo que traduce aproximadamente «salud y moda», también conocidos como «masajes de moda», son un tipo de salón de masajes o salones de belleza que elude las leyes japonesas al ofrecer una gama de servicios sexuales que no llegan a constituir coito.[25] Los clubes de fashion health se encuentran generalmente en la mayoría de las grandes ciudades de Japón, y operan en locales alumbrados con luces brillantes y una decoración generalmente llamativa y estridente. Suelen publicar fotos de sus «masajistas» cerca de la entrada, aunque el rostro y los ojos pueden estar censurados con pixelado o franjas negras; algunas entradas de los clubes muestran imágenes caricaturizadas de los servicios prestados.[26][27] Fueron especialmente famosos con ese nombre en la década de 1980.[28]
Delivery health
El servicio de delivery health (デリバリーヘルス Deribarii herusu?), anglicisimo que traduce aproximadamente «salud a domicilio», también conocido como herusu shutchō (en japonés: ヘルス出張, lit. 'viaje de negocios de salud') o por la abreviatura (en japonés: デリヘル, romanizado: deri-heru), es una categoría de trabajo sexual en Japón que ofrece un servicio de «chica de compañía» o escort, enviando trabajadoras sexuales a las casas de sus clientes o a hoteles.[29][30][31] Los negocios de delivery health no suelen operar en locales físicos, sino que emplean a trabajadoras autónomas y se anuncian a través de folletos enviados a buzones, carteles en cabinas telefónicas, baños públicos o lugares similares, normalmente en grandes ciudades de Japón; la publicidad también se realiza a través de varios sitios web en línea.
Image club

Un image club (en japonés: イメージクラブ, romanizado: imēji-kurabu, lit. 'club de imagen'), o abreviado como ime-kura (en japonés: イメクラ), es un tipo de burdel en Japón similar a los locales de fashion health, de los que se diferencian en que los image club suelen ser temáticos, ambientados en fantasías sexuales comunes o populares, tales como una oficina, un consultorio médico, un aula o un vagón de tren. Las trabajadoras sexuales que trabajan en estos clubes, cuyas actividades suelen limitarse al sexo oral, visten atuendos exagerados, ajustados a la temática particular y a los deseos del cliente.[32] Image clubs que simulan acoso sexual a pasajeras de tren se popularizaron tras la aplicación más estricta de las leyes contra el acoso sexual en los trenes.[33]
Los image clubs pueden ofrecer precios detallados por servicios específicos, tales como tomar fotografías instantáneas, quitarle la ropa interior a una mujer o llevarse la ropa interior a casa.[33] A las mujeres que trabajaban en clubes de imagen se les pagaba entre 30 000 (270 dólares estadounidenses) y 35 000 (320 dólares estadounidenses) yenes por día, y posiblemente más de 1 millón (9 112 dólares estadounidenses) de yenes por mes para 2008.[34]
Pink salon

Un pink salon (en japonés: ピンクサロン, romanizado: pinku saron, lit. 'salón rosa'), abreviado como pin-saro (en japonés: ピンサロ), es un tipo de burdel en Japón especializado en sexo oral. Los pink salons evitan la criminalización bajo la ley japonesa al servir comida, al operar sin duchas ni habitaciones privadas y al limitar sus servicios a la felación. También pueden ofrecer actividades adicionales como hacerle fingering a la «acompañante» del cliente o practicar sumata (sexo intercrural). Los pink salon se encuentran por todo Japón, y sus empleadas suelen atender a una docena o más de clientes por turno.[35]
Soapland

Los soapland (en japonés: ソープランド, romanizado: sōpurando, lit. 'tierra de jabón'), o simplemente sōpu (en japonés: ソープ), a veces llamados también «baños públicos especiales» (en japonés: 特殊浴場, romanizado: tokushu-yokujō) o «saunas privados» (en japonés: 個室 サウナ, romanizado: koshitsu sauna), son un tipo de baños públicos que ofrecen servicios sexuales centrados en baños o masajes. Los establecimientos están equipados con baños privados, donde los clientes no solo pueden sumergirse en una bañera, sino también disfrutar de servicios de lavado de espalda por parte de empleadas.[36] Los servicios específicos que se ofrecen no se especifican y parecen variar según la mujer y el concepto del establecimiento.[36] Las mujeres que prestan estos servicios son llamadas sōpu-jō (en japonés: ソープ嬢, lit. 'chica del sōpu'), pero también se les llama «acompañantes» (en japonés: コンパニオン, romanizado: kompanion), «princesas de la espuma» (en japonés: 泡姫, romanizado: awa-hime) o simplemente «princesas» (en japonés: 姫, romanizado: hime).[36]
Los soapland surgieron tras la criminalización de la prostitución a finales de la década de 1950, inicialmente como un simple servicio de baños públicos donde las mujeres lavaban el cuerpo de los hombres. Originalmente conocido como toruko-buro (en japonés: トルコ風呂, lit. 'baño turco'), los negocios cambiaron de nombre tras una campaña de 1984 del académico turco Nusret Sancaklı, y el anglicismo «soapland» fue elegido como la propuesta ganadora de un concurso nacional.[37] El término es un término wasei-eigo, compuesto por las palabras inglesas soap (lit. jabón) y land (lit. tierra [del]).[38]
En su libro Fuzoku Eigyo Torishimari (Control de las Operaciones de Negocios Sexuales), el profesor de la Universidad de Kansai Yoshikazu Nagai documentó la práctica de los negocios de soapland, en los que los clientes pagan una tarifa de entrada para «usar las instalaciones de baño» y una tarifa aparte por un masaje. Mientras se realiza el masaje, la masajista y el cliente se «conocen», lo que resulta en que cualquier servicio sexual pagado posterior a ello no se considere prostitución según la definición legal, una interpretación que se ha utilizado desde la década de 1960.[38] Sin embargo, en décadas anteriores, algunos soaplands han sido procesados por violar la Ley Antiprostitución, al ser consideradas lugares de prostitución, lo que ha resultado en el cese de estos negocios.[39]
El trabajo principal de las mujeres en estos locales es atender a los clientes, pero también suelen ser responsables de limpiar las salas privadas que se les asignan y administrar las instalaciones y el equipo. Por lo general, no son empleadas oficiales y, en la mayoría de los casos, están contratadas por el establecimiento como «contratistas independientes», como una manera de eludir las regulaciones antiprostitución. Por lo tanto, no es raro que las mujeres mismas proporcionen los consumibles, como bebidas y cigarrillos, que están disponibles en el establecimiento.[38]
Existen diversos tipos de soaplands, generalmente ubicados en complejos con un número variable de ellos. Se pueden encontrar complejos famosos en el distrito de Susukino (Sapporo), los de Yoshiwara y Kabukicho (Tokio), Kawasaki, Kanazuen (Gifu), Ogoto (Shiga), Fukuhara (Kobe), Sagaminumata (Odawara) y Nakasu (Fukuoka). Otras zonas, especialmente en pueblos con onsen, también cuentan con soaplands.[40] Aunque la clientela principal de los soaplands son hombres, también hay algunos soaplands específicamente para clientas sin servicios sexuales.[41] Los precios de una sesión en un soapland varían según la ubicación, la hora del día, el rango del proveedor y la duración de la sesión.
Sumata
Sumata (en japonés: 素股, lit. 'entrepierna desnuda'),[42] traducido generalmente como «sexo intercrural»,[43] es el término japonés para un acto sexual sin penetración, popular en burdeles japoneses. Se trata de una forma de frotamiento genital-genital que realiza una trabajadora sexual con un cliente masculino. La trabajadora sexual frota el pene del cliente con sus muslos (sexo intercrural) y labios mayores.[44][43] El objetivo es estimular la eyaculación sin que haya penetración vaginal, eludiendo así la Ley Antiprostitución.[45]
Prostitución masculina
El objetivo político explícito de la ley antiprostitución japonesa es proteger a las mujeres en Japón de la prostitución, y por tanto la ley solo abarca el coito entre hombres heterosexuales y prostitutas. De esta manera, la prostitución homosexual queda fuera de la ley, y los trabajadores sexuales masculinos y las mujeres trans no están protegidos o castigados por la ley.[46] Los trabajadores sexuales masculinos y sus negocios, incluyendo el ejercicio de la prostitución, el pago por prostitución y otras actividades, no son ilegales ni están penalizados.[46] Por lo tanto, son comunes los anuncios de trabajadores sexuales masculinos en revistas gay y los trabajadores sexuales masculinos publican anuncios en redes sociales. Estas actividades de los trabajadores sexuales masculinos nunca son ilegales y no pueden ser penalizadas según la legislación japonesa vigente.[46]
El término Gei-muke fūzokuten (en japonés: ゲイ向け風俗店, lit. 'burdel para gays') se refiere a un establecimiento de la industria sexual japonesa donde prostitutos prestan servicios sexuales principalmente a hombres homosexuales. Se conocen comúnmente como urisen, abreviatura de uri-senmon (en japonés: 売り専門), que significa «especializado en la venta de [servicios sexuales]».[47] Los servicios incluyen principalmente masturbación (en japonés: 手コキ, romanizado: tekoki) y felaciones, pero también puede haber sexo anal, dependiendo del trabajador sexual o del establecimiento. La mayoría de establecimientos «urisen» se encuentran en barrios gay de todo Japón, como Shinjuku Ni-chōme en Tokio o Dōyama-chō en Osaka. Las principales ciudades de Japón cuentan con diversos bares para minorías sexuales: Tokio cuenta con aproximadamente 500 locales, Osaka cuenta con 300 y ciudades de tamaño medio, como Nagoya o Naha, con aproximadamente 100 locales. En Tokio hay aproximadamente cincuenta bares uri-sen que ofrecen servicios sexuales a hombres a través de trabajadores sexuales.[46]
Los trabajadores sexuales que prestan los servicios son a menudo llamados urisen boys (en japonés: 売り専ボーイ, romanizado: urisen bōi) , o simplemente boy (en japonés: ボーイ, romanizado: bōi), o anfitriones. En el pasado, muchos de estos hombres eran heterosexuales que trabajaban por dinero (Gay-for-pay), de ahí el nombre «urisen» (especializados en la venta, pero sin ser gays). Sin embargo, en años relativamente recientes, el número de «boys» gays y bisexuales ha aumentado.
Historia
Históricamente, las «casas de té kagema» (en japonés: 陰間茶屋, romanizado: kagema-chaya), surgieron durante la era Genroku (1688-1704) del período Edo. Estos establecimientos empleaban a jóvenes llamados kagema (en japonés: 陰間) que ofrecían servicios sexuales a hombres.
Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos bares gay (en japonés: ゲイバー, romanizado: gei bā) alrededor de la década de 1950 eran similares a los actuales establecimientos de urisen (prostitución masculina), empleando «boys» (anglicismo para «chicos»). Este sistema se originó probablemente alrededor de la década de 1950 en bares gay de Kabukichō y Golden Gai, donde los clientes podían tener relaciones sexuales con su «boy» favorito en el segundo piso del bar. Se dice que los negocios organizados de urisen comenzaron a surgir en Shinjuku Nichōme a finales de la década de 1960.[48]
Hasta principios de la década de 1980, la mayoría de los establecimientos urisen estaban integrados con bares, conocidos como bares urisen (en japonés: 売り専バー, romanizado: urisen bā), donde los clientes se llevaban a un «boy» empleado fuera del local a un hotel o domicilio particular. A principios de la década de 1980, en Tokio y Osaka, comenzó a surgir un nuevo tipo de establecimiento llamado «Masaje de Chicos» o Boy's Massage (en japonés: ボーイズ・マッサージ, romanizado: bōisu massāji). Además, locales especializados en servicios a domicilio (en japonés: 出張専門店, romanizado: shutchō senmonten) también se popularizaron en la década de 1980, mientras que otros locales también disponían de salas privadas.
En la década de 1990, los bares urisen seguían siendo el tipo principal de burdel, pero el número de locales especializados en servicios a domicilio aumentó rápidamente, y también aumentó ligeramente el de locales de masajes con salas privadas o zonas de espera . A partir de 2012, los bares urisen empezaron a perder popularidad, mientras que locales tipo condominio (en japonés: マンション形式の店舗, romanizado: manshon keishiki no tempo; servicios ofrecidos en habitaciones en apartamentos privados) y locales especializados en servicios a domicilio se empezaron a volver predominantes. Existen sistemas similares en muchas grandes ciudades de Japón.
Estatus legal
El estatus legal de estos negocios es a menudo complejo. Algunos pueden estar registrados como «negocios especiales relacionados con el sexo» (en japonés: 性風俗関連特殊営業, romanizado: Seifūzoku kanren tokushu eigyō), tal y como ocurre con los negocios sexuales enfocados en hombres heterosexuales. Sin embargo, muchos establecimientos tipo bares urisen operan con frecuencia bajo un pretexto diferente, registrándose como «proveedores nocturnos de bebidas alcohólicas» (en japonés: 深夜における酒類提供飲食店営業, romanizado: shin'ya ni okeru shurui teikyō inshokuten eigyō). Esto les otorga, en esencia, el mismo estatus jurídico que un club de cabaré o un bar tradicional. De manera importante, dado que las transacciones implican servicios sexuales entre hombres, la ley antiprostitución no es aplicable a la prostitución homosexual.
Tipos
En Japón, existen diversos lugares de trabajo para trabajadores sexuales masculinos. Sin embargo, existen dos categorías principales de negocios que se centran en los hombres que tienen sexo con hombres como clientes objetivo. Una categoría es la denominada urisen, descrita previamente, donde los trabajadores sexuales masculinos ofrecen servicios sexuales a hombres. Los trabajadores sexuales masculinos que trabajan en urisen no siempre son homosexuales, y muchos se identifican como bisexuales o heterosexuales.[46] A los trabajadores sexuales masculinos de los bares urisen a menudo se les ofrece alojamiento por parte del establecimiento o del propietario, y en ocasiones los empleados trabajan y viven juntos.
El segundo tipo de negocio se denomina «New Half Health » (en japonés: ニューハーフヘルス, romanizado: nyu hāfu herusu), una expresión wasei-eigo que traduce aproximadamente «Salud de nueva mitad».[46] El término «nueva mitad» (wasei-egio del inglées new half) se empezó a utilizar a principios de la década de 1990 en Japón para describir tanto a personas travestis como transgénero de diversas orientaciones sexuales e identidades de género en un sentido amplio, pero a menudo significa específicamente travesti, es decir, hombres vestidos de drag. Estos negocios son my similares a los de urisen, pero los clientes objetivo y su orientación sexual no son solo gais y homosexuales, sino también hombres heterosexuales.[46]
Asimismo, los trabajadores sexuales masculinos pueden trabajar de forma independiente y encontrar clientes a través de internet o redes sociales.[46]
Connotaciones religiosas
Sintoísmo
La fe sintoísta no considera el sexo como un tabú.[49] Durante el periodo Kamakura, muchos santuarios y templos, que proveían a las miko, cayeron en bancarrota. Algunas miko comenzaron a viajar en busca de sustento y llegaron a ser conocidas como aruki miko (lit. «miko ambulante»).Aunque las aruki miko prestaban principalmente servicios religiosos, también se las asociaba con la prostitución. Sin embargo, no se conocen razones religiosas para la prostitución de las miko, por lo que el acto podría no estar relacionado con la prostitución sagrada.[50]
Budismo
Las enseñanzas budistas respecto al sexo son bastante reservadas: «Es cierto que el budismo, de acuerdo con el principio del Camino Medio, no abogaría ni por un puritanismo extremo ni por una permisividad extrema».[10] El budismo tiene normas y protocolos para aquellos que deben vivir los principios budistas en los monasterios. Para los monjes o monjas budistas, la castidad es obligatoria, ya que viven bajo la premisa de deshacerse de cualquier sentimiento de apego. Su forma de vida está regulada por normas muy estrictas en lo que respecta al comportamiento y esto incluye el sexo.[10][51]
En cuanto a los budistas laicos, no existen normas específicas que deban seguirse en materia sexual, aunque cualquier tipo de abuso se considera «mala conducta».[52]